Progresismos y Amazonía: reflexiones desde el Perú

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Hugo Cabieses Cubas[1]

Considero que la izquierda actualmente en Perú y Nuestra América, incluyendo los gobiernos “progresistas”, se ha puesto de espaldas, en mayor o menor medida, en temas como la corrupción pública y privada, pasando muchas veces por agua tibia los varios casos de corrupción asociada a gobiernos “progresistas” en Argentina, Brasil, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y otros. Otro tema está referido al abandono de una democracia sustantiva y participativa por una “plebiscitaria”, orientada a la reelección permanente. Una democracia radical es aquella en la que no hay candidatos naturales sino electos, donde no hay reelección de caudillos ni nepotismo, sino alternancia.

En una democracia radical debe haber revocatoria de cargos, respeto al equilibrio de los poderes del Estado tanto central como regional y local– y respeto a todos los Derechos Humanos no solo Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales sino también Civiles y Políticos. Por esto luchamos. Le hemos dado también la espalda estando en el gobierno, e incluso en algunos casos antes de asumirlo, a la posibilidad real de cambiar el neoliberalismo extractivista, que no solo es económico-productivo sino principalmente ideológico y cultural. Afectando con ello no solo el ambiente sino también a los pueblos indígenas andino-amazónicos. El presente trabajo plantea una breve reflexión sobre este último tema. Preocupa que se desarrolle desde el gobierno y el poder un neo-extractivismo social-rentista, con populismo para la re-elección permanente de líderes o movimientos en el gobierno. Peor aún, para este esquema de gobierno, los temas ambientales, cambio climático, deglaciación y el impacto sobre los ciudadanos y pueblos en general no son parte importante de los debates en la izquierda progresista. No podemos ponernos de espaldas a que este modelo se siga sosteniendo hasta ahora en el “Consenso de los Commodities” –luego del fracaso del “Consenso de Washington”–, destruyendo nuestros recursos naturales, principalmente el agua, personas, comunidades y pueblos indígenas. Contra este “consenso” luchamos por el Buen Vivir.

Demasiadas veces hemos estado y estamos de espaldas antes y después de asumir el gobierno, a los derechos de los pueblos indígenas, de los trabajadores, de los hombres, mujeres y jóvenes que luchan por sus territorios en defensa de sus recursos naturales, principalmente en la Amazonía y la Orinoquía. No podemos ponernos de espaldas o incluso alentar la criminalización de las protestas sociales y menos aún las ambientales. Luchamos contra ponernos de espaldas a los pueblos indígenas, originarios o no, de la Amazonía, la Orinoquia y los trópicos de Centroamérica. Lamentablemente, estas zonas y sus poblaciones han sido utilizadas como retaguardia guerrillera, como campo de maniobra para luchas político-ideológicas y luchas geopolíticas y no como “gérmenes” de un nuevo modelo político, cultural, ambiental y económico con racionalidad diferente. Sobre esto último José Carlos Mariátegui, el primer socialista peruano, a pesar de sus importantes conocimientos de la realidad peruana hizo muy pocas, casi nulas, referencias a la Amazonía y a los pueblos amazónicos. No obstante, gracias a una gran mujer no los ignoró totalmente. Mariátegui analizó, escribió y actuó principalmente sobre la problemática social e indígena de la costa y la sierra del Perú, pero ignorando el 70% del territorio nacional: la región andino-amazónica.

En muy pocos escritos menciona a la selva amazónica y se refiere a ella como “la montaña”. Esto en un momento histórico en que:

• Más de 355,000 km2 de nuestra Amazonía habían sido perdidos y/o donados a Brasil y Bolivia como resultado de la “guerra del Acre” de 1899‑1903.

• El boom cauchero cometía genocidio con más de 50,000 nativos amazónicos en el norte con Julio César Arana y en el sur con Carlos Fermín Fitzcarrald.

• El caucho era el principal rubro de exportación del país.

• Sonaban vientos autonómicos en Loreto desde 1920 por la futura pérdida de 403,000 km2 frente a Colombia que se produjo en 1933.

• Las grandes potencias como Estados Unidos e Inglaterra ya le habían puesto el ojo a nuestros recursos de esa vasta región.

A pesar de todas estas movidas amazónicas nacionales y tensiones geopolíticas internacionales de su época, es muy poco lo que escribió Mariátegui sobre esta “escena contemporánea” en lo interno y lo internacional. No obstante, gracias al dato histórico proporcionado por Roger Rumrrill el 2010,[2] he conocido que la jurista Miguelina Aurora Acosta Cárdenas, nacida en Yurimaguas en 1887 –aunque Elvira García y García dice que nació en Moyobamba–, fue la diligente informante de José Carlos sobre la Amazonía. Doña Miguelina, hija de cauchero, anarquista, expositora militante de la Universidad Popular Gonzáles Prada, gran amiga de Dora Mayer y Pedro Zulen, fue presidente de la Federación de Universitarias Peruanas en 1919. Fue nada menos que la primera abogada graduada en 1920 en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Políticas de la UNMSM con la tesis Nuestra institución del matrimonio rebaja la condición jurídica social de la mujer.[3]

Esta extraordinaria mujer, que literalmente tenía los pantalones bien puestos, contra viento y marea, obtuvo el grado de doctora con la tesis: Reformas necesarias del código civil común peruano tendientes a hacer efectiva la igualdad civil y jurídica del hombre y la mujer. Doña Miguelina Acosta hizo precisiones a propósito de la región de Loreto, que José Carlos Mariátegui menciona en el capítulo “Regionalismo y Centralismo” en sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Pero no sólo eso. Miguelina discrepa con una apreciación del Amauta cuando sostiene que “La montaña, sociológica y económicamente carece aún de significación”. Mariátegui reconoce los aportes de Miguelina en el análisis de la época del caucho y otros aspectos de la realidad amazónica de ese tiempo cuando escribe: “A este respecto es imposible no declararse de acuerdo con la doctora Acosta Cárdenas, a quien toca, sin duda, concurrir al esclarecimiento de la realidad peruana con un estudio completo de la sociología de Loreto”. Tarea encargada por José Carlos a Miguelina, que cumplió sólo en parte ya que murió en 1933. Lamentablemente los mariateguistas no hemos cumplido con esta tarea que aún está pendiente.

Pese a lo reportado, Miguelina dejó su huella amazónica y analítica en los escritos de Mariátegui, quien –según Roger Rumrrill– escribió lo siguiente hace 70 años: “Puede decirse que la montaña, o mejor dicho la floresta, es un dominio colonial del Estado peruano”. Lo es hasta ahora, con la diferencia que además Nuestra Amazonía es el dominio colonial de las transnacionales. Asimismo, Miguelina dejó su huella en “El problema de las razas en América Latina”, texto de corta-aguas y ruptura con la III Internacional redactado por José Carlos Mariátegui, a caballo con el doctor Hugo Pesce Pesceto –que tanta influencia tuvo sobre el pensamiento y la acción del Che Guevara– presentado a la 1ra Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires en 1929.

Con respecto a lo que ambos llaman “la región boscosa del oriente” el texto dice así: “En la montaña o floresta, la agricultura es todavía muy incipiente. Se emplea los mismos sistemas de ´enganche´ de braceros de la Sierra; y en cierta medida se usa los servicios de las tribus salvajes familiarizadas con los blancos. Pero la Montaña tiene, en cuanto a régimen de trabajo, una tradición mucho más sombría. En la explotación del caucho, cuando este producto tenía alto precio, se aplicaron los más bárbaros y criminales procedimientos esclavistas. Los crímenes del Putumayo, sensacionalmente denunciados por la prensa extranjera, constituyen la página más negra de la historia de los ´caucheros´. Se alega que mucho se exageró y fantaseó en el extranjero alrededor de estos crímenes, y aún que medió en el origen del escándalo una tentativa de chantaje, pero la verdad está perfectamente documentada por las investigaciones y testimonios de funcionarios de la justicia peruana como el juez Valcárcel y el fiscal Paredes, que comprobaron los métodos esclavistas y sanguinarios de los capataces de la casa Arana. Y no hace tres años, un funcionario ejemplar, el doctor Chuquihuanca Ayulo, gran defensor de la raza indígena –indígena él mismo– fue exonerado de sus funciones de fiscal del departamento de Madre de Dios a consecuencia de su denuncia de los métodos esclavistas de la más poderosa empresa de esa región”.

Solo Miguelina Acosta pudo haber proporcionado a José Carlos Mariátegui y Hugo Pesce una información tan precisa sobre los sucesos del Putumayo y las tropelías del huaracino Carlos Fermín Fitzcarrald y el vasco Bernardino Perdiz en el Manu de Madre de Dios, denunciadas por el fiscal mencionado.

En este contexto de debates, luchas y tareas inconclusas, lamentablemente un mínimo análisis de las propuestas programáticas de los partidos políticos en el Perú, de sus planes de trabajo y acciones –incluso de los de izquierda–, nos lleva a concluir que ninguno de ellos ha formulado propuestas para la Amazonía que partan de los pueblos andino-amazónicos. Este hecho revela lo siguiente:

1. Que no sólo el Estado peruano desde siempre, sino también la clase política y los partidos centralizados en Lima han vivido a espaldas de la realidad amazónica.

2. Que la clase política peruana, por ignorancia o por no tener visión de futuro, no ha sido capaz de entender y valorar las potencialidades amazónicas.

3. Que esta invisibilidad de la realidad amazónica no ha cambiado en el siglo XXI, pese a que, como sostiene Roger Rumrrill, la Amazonía peruana es hoy en día la renta estratégica del Perú en el siglo XXI.

4. Que esta desconexión e incomprensión entre la realidad amazónica y los partidos políticos se explica asimismo porque en la Amazonía Peruana no existe una clase política, empresarial y un tejido institucional que haya podido imponer a nivel nacional una visión, un imaginario, una percepción y una agenda amazónica.

Los temas para una agenda andino-amazónica pueden ser los siguientes, como protesta y propuesta:

1. La región andino-amazónica en el contexto mundial y regional.

a) Como protesta: Contra una zona de las transnacionales como último recurso natural biodiverso para su explotación/depredación y expoliación de sus pueblos y culturas.

b) Como propuesta: Nuestra región como última renta estratégica desde los pueblos y culturas de abajo y adentro, para los pueblos y culturas del mundo y no para los de arriba y afuera.

2. Los derechos culturales, territoriales y de saberes de los pueblos indígenas andino-amazónicos.

a) Como protesta: Contra las políticas de los Gobiernos y Estados, empresas extractivas e incluso ONGs “conservacionistas”, que violan los derechos territoriales, culturales, sociales y económico- productivos de los pueblos indígenas, colonos ribereños y trabajadores del campo.

b) Como propuesta: Construir desde abajo y adentro, cinco “filigranas”: Territorial; cultural‑religiosa; de saberes ancestrales y recientes; de uso amigable y respetuoso de la “pachamama” (madre tierra) y la “yacumama” (madre agua); y de propuestas técnico- productivas orgánicas y biológicas.

3. La militarización y criminalización de los movimientos sociales, indígenas y políticos andino- amazónicos.

a) Como protesta: Contra la militarización de los territorios andino-amazónicos, la instalación de bases policial-militares y la criminalización de los movimientos sociales bajo el pretexto de la lucha contra el “narcoterrorismo”.

 b) Como propuesta: Construir desde abajo y adentro redes comunitarias de solidaridad y de defensa de los Derechos Humanos y las plantas maestras de los pueblos indígenas, tales como la hoja de coca, ayahuasca y otras.

4. Los mega-proyectos y la destrucción de la Amazonía.

a) Como protesta: Contra la elaboración y ejecución de mega proyectos carreteros, energéticos, hidrocarburíferos, biocombustibles, mineros, etc. al margen de la consulta previa, voluntaria, informada y vinculante con poblaciones y autoridades locales.

b) Como propuesta: Exigir y conquistar información transparente, participación democrática en la ejecución, elaboración de estudios independientes de impacto ambiental y, como propuesta general, que los países y empresas transnacionales paguen bonos por no extraer y explotar los recursos naturales (como en Ecuador).

5. El cambio climático y el círculo perverso de las “alternativas” de desarrollo sostenible y cooperación internacional.

a) Como protesta: Contra la venta de carbono sumido por los bosques, nueva quimera extractivista y emboscada contra los pueblos andino- amazónicos para la apropiación de sus territorios, culturas y saberes.

b) Como propuesta: Impulsar propuestas de desarrollo territorial sostenible (DTS) y sustentable con los pueblos y autoridades locales al centro y a la cabeza de las propuestas.

6. Con estrategias sociales, políticas, institucionales, medio-ambientales y técnicas de Zonificación Ecológica-Económica y de Ordenamiento Territorial (ZEE-OT).  


[1] Economista y asesor del despacho del congresista por Apurímac Richard Arce. Secretario de RR II del Partido Socialista y miembro de la Comisión de RR II del Movimiento Nuevo Perú. Fue Viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del MINAM entre agosto y diciembre del 2011.

[2] Ver de Roger Rumrrill “Miguelina acosta y la mujer amazónica”, en: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-ycolaboradores/miguelina-acosta-y-la-mujer-amazonica_58134.html

[3] Para una reseña biográfica ver el escrito de Elizabeth Caviedes Torres, la historiadora de la UNMSM que más ha investigado sobre este personaje: Miguelina Acosta Cárdenas: Una semblanza, en: http://aquellascosasqueanadieimportan.blogspot.com/search/label/Miguelina%20Acosta%20C%C3%A1rdenas