Perú: tiempos del miedo

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Ramón Pajuelo Teves

Es una excelente noticia la publicación en castellano, un cuarto de siglo después de la primera edición en inglés, del libro de Deborah Poole y Gerardo Rénique: Perú: tiempos del miedo. Violencia, resistencia y neoliberalismo (Lima, Punto Cardinal Editores, 2018, 312 páginas). En su momento, este libro fue uno de los primeros esfuerzos intelectuales desti­nados a desenmascarar el verdadero rostro del fujimorismo: una dictadura mafiosa y asesina que impuso en el país un nuevo modelo hegemónico de crecimiento y desarrollo neo­liberal. Fuera del Perú, el texto se convirtió en una fuente in­dispensable de consulta en torno a la vorágine de violencia y crisis de la sociedad peruana. Nos lo recuerdan los editores al transcribir en la contra carátula dos valiosas opiniones: la de Eric Hobsbawm, quien señaló “No conozco de un recuen­to más informativo o realista de Sendero Luminoso, de su escalofriante ideología, su modus operandi, y sus posibili­dades”. Y también la de Steve J. Stern, quien dijo: “Este libro ofrece narrativas informativas, y a veces, cautivantes de la violencia y agonía política del Perú”.

¿Por qué debemos leer este libro a pesar del tiempo trans­currido desde su publicación en inglés? La respuesta es sor­prendente, pero bien justifica el esfuerzo realizado por la editorial para traducirlo y publicarlo en nuestro medio: por­que se trata de una herramienta que nos permite comprender y actuar frente a la vigencia del orden neoliberal en la socie­dad peruana. Con los escandalosos sucesos relacionados al caso Lava Jato, el derrumbe del gobierno de Kuczynski, el bochornoso control fujimorista del Congreso y el destape de los audios de la corrupción en el Poder Judicial, asistimos a la mayor crisis de la institucionalidad neoliberal, desde que esta fuera impuesta con el chantaje de la lucha contra el te­rrorismo. Por eso cabe recordar –a través de las páginas del libro– cómo la sociedad peruana se encauzó hacia una crisis tan grave hacia el final del siglo XX. Una crisis cuyo como desenlace fue doble: el mayor episodio de violencia política de nuestra historia, así como la imposición dictatorial de un nuevo orden neoliberal.

Con excelente criterio, los autores incluyen una introduc­ción a la edición en español, acompañada de un valioso epílogo que reflexiona sobre el libro y la sociedad peruana actual. Como indican los autores, inicialmente el libro se propuso “examinar la complejidad de las múltiples expre­siones de la crisis peruana” (p. 15). Para ello, proponen un repaso histórico del proceso de largo plazo que condujo a la crisis nacional del final del siglo XX. Ello les conduce a dos constataciones: a) El entendimiento de la violencia peruana como una suerte de “violencia originaria”, debido a su grave­dad en aspectos como la cantidad de víctimas, su duración, su alcance en el territorio, etcétera, y b) La profundidad de la transformación neoliberal ocurrida como secuela de la violencia.

Un aspecto muy interesante, que fue dejado de lado incluso por la propia Comisión de la Verdad, es el que se refiere a la importancia del contexto internacional. Los autores entre­tejen el análisis de las idas y vueltas de la historia nacional a lo largo del siglo XX, tomando en cuenta las condiciones globales que ayudan a explicar dicho escenario interno. De esa manera, muestran el drama peruano como parte de un rompecabezas global, que se halla sometido a condiciones de transformación mundial que tienen que ver con el orden capitalista en su conjunto.

Al hacer esto, con extraordinaria sensibilidad, Deborah Poo­le y Gerardo Rénique ponen el acento en un factor funda­mental: la lucha de los sectores populares por transformar la sociedad peruana, en pos de mejores condiciones de vida, progreso y democratización. En ese sentido, el libro puede leerse como radiografía histórica de dos proyectos de mo­dernidad: el de las clases populares, que alcanzó su momen­to más crítico hacia fines del siglo XX, en medio del horror de la violencia, y la modernidad neoliberal que finalmente reordenó por completo a la sociedad peruana. Sin embargo, como recuerdan los autores, cabe una clara distinción entre el proyecto autoritario de Sendero Luminoso, y la herencia de talante democrático dejada por largas décadas de lucha política de izquierda en el país. El libro demuestra cómo, al fin y al cabo, el horror de Sendero terminó siendo funcional para otro proyecto: el del neoliberalismo mafioso e inhuma­no que hasta hoy campea en la sociedad peruana, cuya prin­cipal expresión política es el fujimorismo.

Un aspecto adicional del libro, que cabe remarcar sin ocul­tar entusiasmo, tiene que ver con su aporte al pensamiento y la praxis de izquierda. Las páginas del libro muestran la vigencia y fecundidad del pensamiento crítico, en un mo­mento de predominio neoliberal en las propias ciencias so­ciales. De otro lado, en contraste con una izquierda política básicamente electoral, que parece renunciar a la lucha por un orden alternativo al existente, el libro nos recuerda que siguen en curso, en la sociedad peruana de estos días, lu­chas populares que encarnan nada menos que un proyecto de modernidad propia, el cual sigue apuntando hacia una transformación democrática de la sociedad en su conjunto.