Nuestras caricaturas son una columna política

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Entrevista a Carlín[1]

Por Jorge Millones[2]

Analista político a través de la caricatura, su humor sarcástico e irónico denuncia diariamente los abusos del poder y grafica muy bien los vericuetos de nuestra política local. Desde niño estuvo encandilado con la caricatura política, seguía a Guillermo Osorio, Julio Fairle y las columnas del gran Sofocleto. Atento al boom de la historieta argentina, coleccionaba revistas de dibujo, diseño y caricatura que llegaban a las librerías de Lima de todas partes del mundo.

Ha publicado varios libros de caricaturas y manuales de dibujo. En 2002 publica Habla el Viejo, haciendo “dialogar” a Marx con nuestra época. A contrapelo del “rational choice” imperante publica en el 2006 Manifiesto del s. XXI, una crítica al capitalismo y a la vieja, pero cada vez más compleja y subyugante relación capital-trabajo, desarrollando su tesis de la reducción de la jornada laboral a 4 horas. Diseñó el logo de Izquierda Unida, ha ganado bienales artísticas y diversos reconocimientos por su trabajo. Él es, Carlos Tovar Samanez, “Carlín”, caricaturista, arquitecto, diseñador y ensayista. Nos recibió en su bien ordenado estudio rodeado de sus caricaturas y armado de sus ideas.

¿Cómo empieza tu trayectoria en la caricatura?

Yo entré como diagramador de la revista Marka (a mediados de los 70 ́s) junto con Eliseo Guzmán, y aunque fue muy esporádico, cada vez que se podía hacía una caricatura. Dejé de trabajar en Marka después del cierre de la revista y las deportaciones. Poco tiempo después entre como caricaturista a Monos y Monadas, en el año 1978, así que se puede decir que ése es el año en el que formalmente me inicio como caricaturista. En Monos y Monadas hice la mayoría de amigos que tengo hoy en día. Fue más que una publicación, me encontré con Antonio Cisneros, Fedor Larco, Lorenzo Osores, Lucho Freire, Rafo León, Estuardo Núñez, Juan Acevedo. Luego vino El Idiota, en el que recalaron algunos de Monos y Monadas. El Idiota Ilustrado del cual fui impulsor. Tuve la oportu-nidad de trabajar unos años en publicidad (CAUSA), allí aprendí a diseñar por computadora y di el salto del papel a la pantalla. Mis dibujos los hago ahora en la pantalla. Posteriormente, en el 2002 toco las puertas de La República y asumo el reto de hacer una caricatura diaria.

Muchos consideran tus caricaturas casi como “editoriales” ¿Conversas los contenidos con el director? ¿Cuál es tu nivel de autonomía?

Antes consideraba eso de los “editoriales” como un halago, pero no, yo no converso con nadie mis contenidos. Mi caricatura es totalmente independiente, no es la línea oficial del periódico. Nunca he tenido conflicto con el diario, aunque formalmente según el contrato La República se reserva el derecho de no publicar mi caricatura si es que alguna vez la consideran inadecuada, pero nunca ha ocurrido. Si ocurriera algo así significaría un conflicto con la línea del diario, pero no creo que ocurra eso.

¿Crees que los caricaturistas tienen hoy más libertad para expresarse?

Para los caricaturistas políticos ha habido un salto. Antes una caricatura política expresaba la línea del diario, un apéndice del editorial. Eso ha cambiado, no gracias a mí, necesariamente, sino a gentes como Heduardo Rodríguez que tienen más años sacando una caricatura política diaria y es reconocido como alguien que tiene su propia posición política expresada en sus caricaturas.

Tienes un estilo cuajado y cultivado por muchos años. ¿Podríamos esperar un cambio o un giro en el estilo de tus caricaturas?

No creo. Yo cultivo un tipo de caricatura muy detallada, hiper-realista, complicada, con mucha exigencia y aunque no me facilita las cosas, es lo que he logrado en estos años. A veces envidio a los que tienen una caricatura con trazos más ligeros, sintéticos o abstractos, porque a veces no son laboriosos. Pero no creo que cambie, es mi línea y es donde me he ido encontrando a mí mismo, y a mis años ya es un poco difícil cambiar. Si me pasara creo que también tendría que cambiar de nombre y publicar en otro medio.

Muchos consideramos que tus caricaturas explican mejor la coyuntura.

Yo reclamo para el caricaturista el mismo status que un columnista y que un analista político. Nuestras caricaturas son una columna política. Lo único que nos diferencia es el medio para expresarnos, nosotros lo hacemos mediante el dibujo y los otros con un texto. Leo los análisis de los columnistas para nutrirme y poder realizar mi trabajo, y desarrollando el humor se puede tener un trabajo más fino y una buena síntesis.

¿De dónde se nutre tu humor?

Del humor gráfico de otros, también de la comedia. Soy fanático de la buena comedia en el cine y la televisión. Otra fuente es la comedia en la literatura, desde El Quijote hasta Borges.

Eres un hombre de izquierda y que se reclama marxista. ¿Fuiste militante de izquierda?

Sí, he militado en un partido de izquierda. En mi juventud una buena cantidad de años, empecé en Vanguardia Revolucionaria. Pero después el partido se fue dividiendo hasta que me aburrí y me salí. Ya no volví a militar después, ni en el PUM, aunque he tenido ciertas simpatías por los partidos de izquierda, y apoyé algunas campañas, no volví a ser militante.

¿Cómo vez el actual proceso de la izquierda?

Varias cosas de las que han pasado y están pasando las veía venir. Con Verónika Mendoza mucho antes de que fuera candidata, en casa de una amiga común, y le dije que ella debería ser la candidata de la izquierda y la que más posibilidades tenía, que con ella la izquierda podía sacar un 20% porque ése es el porcentaje del electorado que se ubica a la izquierda, y eso lo cotejé con cifras de las encuestadoras a las que tuve acceso. Había todo un filón de descontentos que estaba buscando una candidatura para expresarse.

¿Pero por qué pensabas que ella podía ser esa candidata? También había otros líderes en el juego.

Primero, porque tenía que ser una persona de una generación nueva, mi generación cumplió un ciclo, puede aportar acompañando el proceso pero ya no como protagonistas. Entonces, sin ánimos de pontificar sobre “los jóvenes”, creo que sí era necesario un rostro joven que sintonizara, además, con las movilizaciones que se dieron contra la “Ley Pulpín” llevadas a cabo por jóvenes no sindicalizados. Segundo, tenía que ser una mujer, porque tenemos que expresar lo nuevo y una de las reivindicaciones actuales más importantes son los derechos de la mujer, en todo el mundo. Al empezar la campaña, cuando Verónika tenía 2%, recuerdo que envíe un correo a un grupo de compañeros artistas que estábamos apoyando la campaña, y les dije “tranquilos en marzo va empezar a subir y llegaremos a 20%”. Bueno, no sacó ese porcentaje, pero casi. También creo que, Guzmán y Acuña, si no se los bajaban, hubieran caído porque no tienen las capacidades necesarias. Por eso creo, que no es verdad que Verónika llegó hasta ahí porque se bajaron a Acuña y Guzmán. Ella expresaba una candidatura sólida, con reivindicaciones claras y reflejaba las demandas de todo el Sur para empezar.

¿Y cómo ves ahora el futuro de la izquierda mirando lo que está pasando en estos momentos?

Estamos en un bache y era previsible. Tierra y Libertad no se iba a disolver en el Frente Amplio, era ingenuo pensar que eso iba a ocurrir, y tampoco se les podía exigir tal cosa. Y este impasse solo se pue-de resolver consiguiendo otra inscripción, dicho sea de paso, es abusivo y escandaloso que los apristas (apoyados por sus aliados) hayan ido subiendo la vaya electoral para bloquear el paso directamente a la izquierda y “cerrar el club”, es un secuestro del sistema político y que no se ve en ninguna parte del mundo. Habrá que conseguir una inscripción y su-perar esta limitación.

Te reclamas marxista en una época en la que el marxismo tiene “mala prensa”, ¿Por qué persistir en el marxismo?

Porque Marx es más vigente hoy que cuando estaba vivo. El capitalismo se está comportando hoy como Marx lo describe en El Capital y esa es la razón de su vigencia. El instrumento analítico que Marx forjó es tan poderoso que su luz sobre la Historia dura 150 años. Que la Academia lo haya dejado de lado porque cayó el muro de Berlín y se le echó la culpa a Marx de varios accidentes de la Historia, es irrelevante, lo importante es que el marxismo sigue vi-gente como instrumento de análisis y de cambio.

¿Es por eso que hiciste “hablar a Marx” en uno de tus libros?

Sí, porque después del ataque del 11 de septiembre del 2001 se evidencia el fin del ciclo optimista del neoliberalismo. Arranca una tremenda crisis económica global y se acaba el discurso del “fin de la historia” (Fukuyama), del “paraíso capitalista global” que sostenían algunos “futurólogos” (Toffler, Druker). Así como la caída del muro de Berlín significó el fin del “socialismo realmente existente” (que en el fondo no era socialista) la caída de las torres gemelas significó la bancarrota del neoliberalismo como opción de bienestar y se abre un ciclo de crisis y violencia. Desde la caída del muro de Berlín empecé a releer a Marx, en lugar de abandonar el marxismo como hicieron otros, yo regresé a las fuentes para reaprender. La gente mi generación no hizo eso, “los jalaron en el examen y en lugar de volver a estudiar, tiraron los libros a la basura”. Ni Marx, ni Engels fracasaron, los que fallaron fueron los que trataron de seguirlos.

¿Tiene fallas el marxismo?

¡Muchas! Pero el núcleo central de la teoría marxista está vigente. Lo dice el propio Marx en el prólogo de su célebre Contribución a la crítica de la economía política, en dos páginas describe su gran aporte: el Materialismo Histórico, y eso, sigue totalmente vigente, aunque la Academia lo haya ignorado y archivado. Otro aporte fundamental es su doctrina económica planteada en El Capital. Cuando expone la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que está en el tomo III de El Capital, nos dice que “esta ley, que parece sencilla, es el misterio alrededor del cual ha ve-nido girando la economía política desde Adam Smith”. Esos dos son los dos grandes aportes del marxismo que siguen vigentes, todo lo demás, se podría botar a la basura.

Tienes una propuesta de reducción de la jornada laboral a 4 horas ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

Releyendo a Marx identifico que la tasa decreciente de ganancia es la ruta para identificar la principal contradicción, que es finalmente, la reducción de la jornada de trabajo. Y releyendo El Capital (sobre todo tomos I y III) así como revisando la historia de las luchas de Marx, Engels y el movimiento obrero de su época, está claro que lo principal era la reducción de la jornada laboral. Primero por las 12 horas, luego 10 horas y después por las 8 horas de trabajo. En el Primer congreso de la Internacional (1866) se planteó la reducción del trabajo a 8 horas. Y esto lo han olvidado los marxistas, olvidaron que el proletariado se movilizaba concretamente por la reducción de su jornada laboral. En 2002 propongo la reducción de la jornada laboral a 4 horas en mi libro Habla el Viejo (que ya va por la segunda edición y para tristeza de Aldo Mariátegui que dice que mis libros no se venden), pero mi modesto aporte es que esta medida, permite estabilizar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Permite resolver la gran crisis mundial del capitalismo.

Pero esto no se debate en las izquierdas y los gobiernos neoliberales jamás la implementarán.

Efectivamente, pero tenemos que proponerla nosotros, la ciudadanía, ir más allá. Igual que pasó con las 8 horas, proponer y luchar. La revolución bolchevique aceptó las 8 horas de trabajo y dos años después el mundo capitalista tuvo que aceptarlo también, luego de décadas de luchas y sacrificios. Por eso, me apena que las centrales sindicales no tengan este debate, yo mismo he ido a dar charlas sobre este tema a los sindicatos. Y ahora que estoy en el Sindicato Unitario de Trabajadores del Periodismo y la Comunicación Social del Perú (SUTPECOS) pude ir a la Asamblea de la CGTP y presentar una moción para que la CGTP eleve la propuesta de las 4 horas a las instancias del sindicalismo internacional y se incorpore en su plataforma de lucha. Estamos en constante retirada y la mejor defensa, es el ataque. Ya no estar llorando para que no nos quiten la estabilidad laboral, el seguro social, etc, sino, vamos a exigir que, después de muchos años de bonanza y aumento de la productividad, ahora es necesario trabajar mucho menos, y que esas horas liberadas sean para otros trabajadores en situación de desempleo.

Te digo una palabra y me dices lo que te venga a la mente:

Fidel

Un gigante, con sus errores, pero un gigante.

Aldo Mariátegui

Agente encubierto del comunismo en la ultraderecha.

Arte

Liberación del ser humano.

Frente Amplio

El robo de un sueño, de un nombre de muchos por unos pocos.

Amor y ternura

La felicidad.

Fútbol

Leo Messi.

Música

Jazz, Billie Holiday, música clásica.


[1] Caricaturista y escritor peruano

[2] Filósofo, canta autor y miembro del Comité de Ojo Zurdo