Percepciones, representaciones y experiencias sobre la nación entre el sector empresarial limeño

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Rafael López Lozano1Antropólogo UNMSM.

El presente artículo tiene como objetivo exponer las narrativas de nación entre empresarios y ejecutivos de Lima. Esta se encuentra compuesta por percepciones, representa­ciones y experiencias que fueron desarrolladas dentro de la tesis Análisis del discurso sobre la sociedad peruana en los principales gremios empresariales de Lima, presentada en la UNMSM en mayo del 2019. Ella se enmarca dentro de la necesidad de estudiar el sector empresarial desde la antro­pología porque implica entender cómo dentro de las socie­dades latinoamericanas se ejerce el poder.

La información fue obtenida luego de una serie de conversaciones con empresarios y ejecutivos afiliados a distintos gremios empresariales de Lima. Se pidió a los entrevistados que hagan un paralelo entre sus vidas profesionales junto con el contexto político que les tocó vivir y desarrollen una narrativa. Así, pudo conocerse cómo conciben a la nación peruana los dirigentes de los principales gremios económi­cos a nivel nacional a inicios del presente siglo.

De acuerdo a lo conversado, ser peruano significaría pertenecer a una comunidad nacional muy diversa, donde a pesar de las dificultades se ha logrado salir adelante. Ese sentimiento de pertenencia al país está muy relacionado con el bienestar conseguido, aunque se considera que aún falta mucho por avanzar.

Este nacionalismo sería un sentimiento de pertenencia basado en las historias personales y el rescate de las tradicio­nes históricas. El primero consiste en afirmar la nacionali­dad con base a un conjunto de relacionamientos concretos, donde uno ha ido construyendo sus vínculos mientras que el segundo tiene que ver con la historia común. Es decir, los entrevistados se sienten peruanos y hablan de su comuni­dad basándose no solamente en los grandes relatos apren­didos en la escuela sino también gracias a sus propias his­torias, ubicándose como parte de la comunidad nacional.

Entonces, para los entrevistados ser peruano tiene que ver con pertenecer y participar en el desarrollo del país. Si bien esta comunidad nacional sería muy diversa, teniendo va­rias lenguas y varias culturas, debe ser valorada desde su complejidad porque con las políticas correctas es posible salir adelante. Por ende, ser peruano significa pertenecer y participar en el desarrollo de tu país.

Los principios más importantes tienen que ver con el mercado como proveedor de riqueza, produciéndose una adap­tación del pensamiento neoliberal a la realidad social. Es decir, solamente es posible salir adelante con base a la creación de riqueza material generada por las empresas, las cuales solamente pueden prosperar bajo un esquema de libre mercado. La idea central es que las empresas proveen empleo, siendo este la condición necesaria para asegurar auténtico bienestar.

En las conversaciones, podríamos intuir que la mayoría de los entrevistados adscriben un pensamiento liberal. Este consiste en la premisa de que la iniciativa privada brin­da oportunidades y en la medida que las empresas vayan avanzando en un entorno favorable, van a generar bienes­tar en la sociedad por medio de empleos. Por ende, la idea de nación tiene en el fondo un proyecto político basado en ir transformando progresivamente el Estado de modo que sirva para sostener y expandir la lógica del mercado (Escalante, 2017).2Véase: Fernando Escalante, Historia mínima del neoliberalismo. Lima: La Siniestra. 2017.

Por otro lado, las ideas más importantes son el esfuerzo y la libertad para asegurar el bienestar de todas las personas, sean estos empresarios o no. A este se añade otro elemen­to: la percepción del Estado como un ente deficiente para cumplir con su meta de organizarnos como sociedad. Por ende, consideran necesario que se vayan aplicando crite­rios como liderazgo y eficiencia en la toma de decisiones públicas provenientes del mundo corporativo. Destacan también la importancia del liderazgo firme en el manejo de los asuntos públicos, entendido como tomar decisiones sustentadas en la realidad. Estas, aunque sean dolorosas o perjudiciales para algunos, deben realizarse si estos van a beneficiar al conjunto.

También se ha podido apreciar como necesario ir incorporando en la medida de lo posible valores liberales en la so­ciedad peruana con el propósito de cambiarla para mejor. Las ideas expresadas por los entrevistados no solamente refieren a un proyecto político o económico, sino que tiene como finalidad incorporar nuevos valores en la vida social.

Luego, está muy generalizada la idea de que privado da mejores que resultados que lo público, bajo la siguiente premisa: lo que no es tuyo no lo cuidas. Ello les lleva a asumir que debido a que los privados se mueven por su propio beneficio, son más eficientes y por lo tanto toman mejores decisiones.

Respecto a las representaciones, los empresarios y las empresas son representados como quienes generan trabajo, son luchadores y están acostumbrados a solucionar problemas permanentemente, que se arriesga a apostar verdade­ramente por su país porque pone su capital a disposición del resto.

Respecto al Estado, existe la idea de que este no ha avanzado, siendo responsable de muchos problemas en cómo nos organizamos como sociedad. Este necesita ver que debe estar al servicio del ciudadano y no al servicio de quienes lo integran, sean políticos o burócratas. Los escándalos de corrupción en los últimos años han dejado una imagen muy negativa del político, que se le atribuye ser corrupto, ineficiente e indolente.

Finalmente, las representaciones sobre la sociedad civil son ambivalentes. En el caso de las ONGS, pueden ir desde la admiración por la seriedad de su trabajo hasta el desprecio por ser un grupo que vive del dinero internacional, no productivo. Después, las asociaciones de trabajadores, a menu­do se considera que los problemas sindicales surgen porque algo realizó mal. Por otro lado, las comunidades estarían manipuladas por otros intereses. Por último, respecto al mundo académico, las opiniones van desde la admiración por su labor intelectual hasta la desconfianza por su mili­tancia política.

Las experiencias que generan esas representaciones nacen de las redes de sociabilidad de los entrevistados. Estas se construyen a lo largo de sus primeras etapas de la forma­ción profesional y junto con la influencia de algunas redes familiares. Ellas se van reforzando a medida que cada individuo las vaya adecuando de acuerdo a los objetivos que tenga planteado.

Las instituciones más importantes en la generación de redes de sociabilidad, como en la gran mayoría de la sociedad peruana, son la familia, los colegios y las universidades. Para que puedan ser efectivas, el individuo debe “aprovecharlas” en función de las necesidades que disponga. Por ende, no son estáticas sino que debe ser actualizada constantemente.

La principal característica de estas redes de sociabilidad es el mutuo reconocimiento como pares entre individuos que se encuentran en esferas distintas de la sociedad. Estas pueden ser tanto del mundo empresarial con el político como en las organizaciones de la sociedad civil. Ello significa que dos individuos de dos instituciones distintas se reconocen como interlocutores válidos sobre lo que pasa en cada es­fera y permite un intercambio de información que brinda utilidad para realizar una acción determinada.

Por todo lo visto, la importancia de las redes de sociabilidad en la generación de una visión de sociedad es fundamental, porque constituye la matriz de generación de experiencias. Estas producen luego determinadas formas de interacción de los empresarios con otros grupos. Un ejemplo de esto serían las redes educativas.

Finalmente, existe una jerarquía al interior del sector empresarial limeño donde mientras más dinero se tiene, mejor es la posición ocupada. El actor más fuerte es el jefe de un grupo económico junto a su entorno, compuesto por fami­liares y asesores. Regularmente, son las personas del entor­no quienes ocupan presidencias gremiales. Luego están em­presas hegemónicas de los distintos comités gremiales con sus propietarios. Esto se ve particularmente reflejado en los rubros industriales y de comercio exterior, donde un actor controla al resto. Después están los ejecutivos y lobistas que enlazan a los gremios empresariales con otros grupos. Ellos son quienes generalmente están en la “puerta giratoria”.

De acuerdo a todo lo mencionado, los actores más importantes serían: jefes de un grupo económico, presidente de un gremio y ejecutivos de “puerta giratoria”. Del primero, su influencia en el mundo empresarial es tan grande que no puede ser ignorado. El segundo porque se convierte en un actor que tiene acceso tanto a la cúspide del mundo económico como del mundo político. Y por último el gerente porque es la persona que enlaza al mundo corporativo con el mundo político en lo que refiere a leyes y políticas.

En síntesis, puede apreciarse que la mayoría de los entrevistados conciben la nacionalidad peruana sobre la base de un liberalismo criollo, esto es, la adaptación del pensamiento neoliberal clásico al contexto peruano. Este sostiene que una comunidad se encuentra compuesta por individuos que para progresar deben enriquecerse, siendo la única po­sibilidad de “salir adelante” el trabajo productivo dentro de un mercado libre. En ese sentido, los empresarios son quie­nes generan riqueza y empleo, dando autentico bienestar a las personas y mereciendo un trato privilegiado.


[1] Antropólogo UNMSM.

[2] Véase: Fernando Escalante, Historia mínima del neoliberalismo. Lima: La Siniestra. 2017.

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