Maria Elena no está muerta

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La memoria no está en el pasado: es el resultado de innumerables luchas por dar significado a eventos y personajes que creemos recordar. En la escuela, bajo el nombre de «historia» nos enseñan apenas una de estas memorias; aquella de los que tienen el poder de escribirla en libros que estamos obligados a comprar y leer. Desde esta historia, nos han dicho que María Elena Moyano era la “madre coraje” y que Sendero Luminoso dinamitó su cuerpo por oponerse a ellos. Su hermana, una fujimorista de poca inteligencia, usa su apellido para defender a su jefe de las acusaciones por violaciones de derechos humanos. Al declararla heroína, el Estado quiso borrar todo aquello que resulta incómodo en su versión sanitizada de la historia nacional.

La María Elena de nuestra memoria no es esa. La nuestra es la de la militancia feminista y de izquierda, enfrentada desde ahí a los poderes fácticos y al patriarcado. Nuestra María Elena es una dirigente política popular, radical en su apuesta por el socialismo como afirmación de la vida. La María Elena de nuestra memoria está en confrontación con la historia escrita en los libros que distribuyen en las escuelas. Por eso pintamos nuestra memoria en la calle.

TAS – Taller de Artesanía Salvaje.

Plantilla para stencil .100x140cm. Lima. Cada febrero, desde 2010.