Las derechas en el siglo XXI

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Oscar Ugarteche1Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM. SNI/Conacyt.

Para entender a las llamadas “derechas populistas”, en el presente texto haremos un recuento de las transforma­ciones en las expresiones políticas en el tiempo y los retos actuales. Hay un auge de derechas radicales que debemos entender en el contexto histórico. El rasgo más saltante es que es liberal libertario, no cree en el Estado o cree en el Estado mínimo, no cree en su papel de árbitro social, ni en el Estado como expresión de clase. Solamente cree en el mercado y en esa medida, en la perfección del mercado. Son liberales libertarios en el espíritu de Mises, Hayek, de la novelista Ayn Rand, de la escuela de Chicago, de Nozick2(1988) Anarquía, Estado y Utopía, FCE, que cruzan el conservadurismo político, con el liberalismo económico. Esta es la doctrina política incorporada en las reformas del Estado, Educación y Salud del Banco Mun­dial.

El surgimiento de la derecha e izquierda en los siglos XVIII y XIX

La política en el mundo después del siglo XVIII, se ha dividido históricamente en liberales y conservadores. Los unos ateos y librecambistas y los otros católicos, cercanos a los terratenientes y mercantilistas. Los casos, los parti­dos eran expresiones de intereses de clase y jamás eran pluriclasistas. De su parte, los términos izquierda y dere­cha se remontan a la Revolución Francesa, cuando el Club de los Jacobinos se sentaba a la izquierda del Parlamento en la Asamblea Nacional y el de los Girondinos a la dere­cha. Lo que los diferenciaba era como concebían la demo­cracia, los Jacobinos como la voluntad comunal, los giron­dinos como la suma de voluntades individuales. De ahí la costumbre de usar los términos izquierda y derecha.

En la década del 40 del siglo XIX, con el cartismo británico que surgió junto al socialismo Owenista, se introdujeron las categorías conservadores, liberales y socialistas. La visión política cartista se complejizó en el siglo XIX con la revolución industrial y sus consecuencias sobre la formación de la clase obrera. Justamente, la emergencia del marxismo dio lugar a la formación del primer partido político de la clase obrera, el Partido Comunista Alemán cuya expresión fue El Manifiesto del Partido Comunista de 1848. El auge de los movimientos revolucionarios de fines del siglo XIX e inicios del XX culminaron con la revolución de octubre en plena Primera Guerra Mundial. Esta acabó con los imperios Austro Húngaro, Alemán, Zarista, Otómano y remató el final de los Imperios Español y Francés. También culmi­nó en la proclamación de la jornada laboral de las ocho horas como una manera de apaciguar las demandas del movimiento obrero en auge frente a imperios debilitados o terminados.

El surgimiento de la derecha de pos Primera Guerra

Un repaso por la década de 1920 permite ver el primer surgi­miento de la derecha radical por la vía electoral. Benito Mussolini fundó el Partido Nacional Fascista en Roma, el 9 de noviembre de 1921 al convertir en partido los Fasci italiani di combattimento, impulsando el apoyo de muchos veteranos de guerra desempleados a su idea del Estado. Los organizó en escuadrones armados conocidos como camisas negras, quienes aterrorizaron a sus oponentes políticos. En 1921 mismo, el Partido Fascista obtuvo 35 es­caños en las elecciones y fue invitado a unirse al gobierno de coalición. En 1922 llegó a ser primer ministro de Ita­lia, llamado por el Rey Víctor Emmanuele III. De su lado Adolfo Hitler en 1919 se unió al Partido Obrero Alemán, luego llamado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo, de carácter nacionalista; y en 1921 fue elegido su presidente. También organizó a los escuadrones armados de veteranos de guerra desempleados para atacar a los enemigos del Estado, la Sturmabteilung o SA (Sección de Asalto en español) fue creada para aterrorizar a los opo­sitores identificados como comunistas, judíos, gitanos y homosexuales. El éxito de las SA fue tal que el Partido Na­cionalsocialista Alemán del Trabajo consiguió en las eleccio­nes de 1930, el 19% de los votos, 107 escaños, de un total de 577. Tras la crisis económica de 1930 continuó creciendo hasta que, finalmente en enero de 1933, ganó las elecciones, y Hitler fue nombrado canciller. Ambos partidos, Fascista y Nazi, fueron electos y luego se enquistaron en el poder desconociendo los procesos electorales.

Ambos creían en el control político del Estado por su partido. Ambos tenían en común el problema del desempleo que siguió a la primera guerra mundial en un contexto de debilidad política al final de los imperios, el auge de los movimientos socialistas tras la exitosa revolución de octubre de 1917 y las demandas obreras por condiciones dignas de trabajo a través de sindicatos. Para ambos, la lucha contra los comunistas, el desarrollo de una política de odio racial, y el uso de la violencia contra los que no estaban de acuerdo con ellos los unificaron en lo que más tarde se llamaría “el eje”. El apoyo de la gran burguesía a estos movimientos políticos fue grande porque les resol­vía el problema de la insubordinación en las fábricas en la búsqueda de las mejoras en las condiciones de trabajo. En términos económicos ambos eran antiliberales, anti comunistas, pro producción y a favor de la intervención del Estado en la economía para dinamizar la distribución del ingreso y la inversión. Buscaban eliminar las protestas y que hubiera orden, y progreso.

Umberto Eco3Umberto Eco, Cinco escritos morales, 1997 plantea una rápida caracterización de lo que llamó “Ur-Fascismo” o “fascismo eterno”, resaltando catorce características esenciales. Entre ellas destacan el culto a la tradición y el rechazo a lo moderno pues «La Ilustración, la Edad de la Razón, es vista como el principio de la depravación moderna». Asimismo, señala como una característica el miedo a la diferencia “miedo contra los intrusos” por lo cual es racista por definición, además de su apelación a la frustración social donde «Una de las características más típicas del fascismo histórico fue el llamado a una clase media frustrada, una clase que sufre de una crisis económica o sentimientos de humillación política y que se asusta por la presión de los grupos sociales más bajos». El ur fascismo exacerba también el desprecio por los débiles abarcando el machismo que implica tanto el des­dén hacia las mujeres como la intolerancia y la condena de los hábitos sexuales no estándares, de la castidad a la homosexualidad.

La política de II post guerra

El carácter de la política cambió tras el fin de la segunda guerra mundial y el establecimiento de la guerra fría don­de se separaron en dos bloques los comunistas y los no comunistas. Eso en términos de política internacional se dividió en la política de Seguridad y Desarrollo de Estados Unidos, que apoyaba a dictaduras en el mundo en la lu­cha contra el comunismo y la política de expansión comu­nista rusa. Los partidos políticos de centro –laboristas y social demócratas– fundaron una internacional socialista en 1951. La derecha moderada la conformaban los demócratacristianos que en 1961 fundaron una internacional social cristiana. La izquierda comunista tenía la Quinta Internacional y enfrentaba los otros dos. Este mapa sim­plificado de partidos políticos latinoamericanos de post guerra permite entender que había tres grandes posturas en América latina.

Muy a grandes rasgos la derecha social cristiana agrupó en Latinoamericana a partidos como Acción Democráti­co Nacionalista (ADN) en Bolivia, la Democracia Cristia­na (DC) en Chile, el Partido conservador de Colombia, en el Salvador el Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), el Partido Popular Cristiano (PPC) en Perú, entre otros. Algunos de estos partidos están cubiertos de san­gre, como ARENA, la DC chileno y el Partido Conservador colombiano, otros fueron más humanistas y menos san­grientos. La DC hizo campaña internacional a favor del golpe en compañía del Cardenal Silva.4El embajador de Estados Unidos escribió “Pinochet me dijo que el cardenal Silva le había prometido que tratará de ayudar con el problema de la imagen pública de Chile en el extranjero”. en FOREIGN RELATIONS OF THE UNITED STATES, 1969–1976, VOLUME E–11, PART 2, DOCUMENTS ON SOUTH AMERICA, 1973–1976. 149. Telegram 5093 From the Embassy in Chile to the Department of State, Santiago, October 18, 1973, 2241Z. 5093. Subject: Conversation with Pinochet. Ref: Santiago 4992 visto en https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve11p2/d149. Es decir, la derecha social cristiana estaba de acuerdo con el golpe y actuó concurrentemente.

Los partidos social demócratas de la región son más antiguos y se reconfiguraron después de la II guerra mundial. Fue el logro de post guerra que no tomaran las posturas del Partido Comunista soviético y por lo tanto cayeron en la esfera occidental, es decir bajo la influencia de Washin­gton. La lista de estos es más larga en quince países. Entre ellos destacan el Partido Justicialista de Argentina, el Par­tido Socialista de Argentina, el Partido Liberal de Colombia, Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Aprista Peruano (PAP) o Acción Democrática de Venezue­la. Su récord histórico es de altos niveles de corrupción y de un alineamiento cerrado con Washington. En general, aunque unos más que otros, son partidos pluriclasistas, que han llevado a cabo las reformas económicas neolibe­rales en América latina ante la imposibilidad de la dere­cha social cristiana de hacerlo por la oposición popular. Es decir, han actuado como la voz del amo más que como partidos que reflejan los intereses de sus bases.

¿Trump y el Populismo Norteamericano?

La derecha radical en el hemisferio americano tuvo otra semilla. En Estados Unidos durante los años 30 surgió el Partido Comunista de América (PCA) creado en 1919. El final del PCA fue en abril de 1945, con el final de la Segunda Guerra Mundial. En el proceso hubo espionajes llevados a cabo por miembros del PCA a favor de la URSS que derivó en que se creara el Comité de Actividades No Americanas de la Cámara de Representantes (HUAC). Fue un comité de investigación de la Cámara de Representantes de los Esta­dos Unidos creado en 1938 para investigar actividades des­leales y subversivas por parte de ciudadanos, empleados públicos y organizaciones sospechosas de tener vínculos fascistas o comunistas.

Al final de la guerra, tras la disolución del PCA, comen­zaron las investigaciones de la HUAC que llevó a la per­secución y muerte de decenas de seguidores del PCA, se persiguió a personas renombradas que podrían ser mal ejemplo. El HUAC a menudo presionó a los testigos para que entregaran nombres y otra información que podría llevar a la detención de los comunistas y sus simpatizan­tes. Los miembros del comité calificaban a los testigos como «rojos» si se negaban a cumplir o dudaban al respon­der las preguntas del comité. Los valores de ésta entidad se conocen como el “macartismo” por el Senador Joseph Mac Carthy. En realidad, McCarthy era el presidente del Comité de Operaciones del Gobierno y de su Subcomisión Perma­nente de Investigaciones del Senado, no de la Cámara de Representantes. Su anticomunismo fervoroso lo llevó al mito.

El Ku Klux Klan ya existía desde la guerra confederada (1866) americana pero casi desapareció en los años 20 has­ta reaparecer en los ‘60 cuando comenzó el movimiento de los derechos civiles. El KKK no solo tenía en la mira a los negros, sino a los católicos y los judíos, homosexuales y comunistas. Muy fácilmente se mezclaron las posturas radicales de la derecha republicana macartista, anticomu­nista e intolerante con los valores del KKK. En noviembre de 1968 salió electo presidente de Estados Unidos, el con­gresista macartista, miembro de la HUAC, Richard Nixon, después de los asesinatos de los líderes del movimiento ne­gro Martin Luther King (abril, 1968) y Malcolm X (febrero, 1965) y del candidato Demócrata Robert Kennedy (junio, 1968), favorito en la contienda. La derrota estadounidense en Vietnam (1975) fue asumida como un trauma al amor propio nacional, similar en varios sentidos a la derrota alemana de la primera guerra mundial. Todo esto es lo que expresa Rand Paul con su Tea Party el 2009, y los seguido­res de Donald Trump el 2016. No es una derecha iluminada ni instruida sino profundamente visceral que se reúne en torno al patriarcado, al odio racial, religioso, sexual y po­lítico. La búsqueda del pasado grandioso de Trump lo vin­cula a los movimientos alemanes de los años 20, Germania en el caso alemán, “Make América Great Again” en el ame­ricano. En ambos casos es el retorno a un pasado mítico frente a un presente poco auspicioso. En común también tienen colocarse por encima del resto. “Deutchland Über alles”, “America First”. El regreso al pasado mítico brillante y colocar al país por encima de todos los demás es la agen­da de aquellos. Esto lo coloca a Trump y su gente más cerca de los fascistas que de los populistas.

Las derechas radicales en Europa se desarrollan y crecen en medio del estancamiento salarial y económico, el auge del trabajo informal, los efectos del cambio climático, las tensiones religiosas por la llegada de nuevas culturas y valores, los problemas raciales derivados de la inmigración indeseada, y la muerte de las promesas de la globalización con un mundo abierto. El Estado de Bienestar no da más de lo que ofrecía en las décadas de 1950 a 1990, la di­námica económica no genera empleo y encima existe una migración creciente en las últimas tres décadas. Los par­tidos políticos y la democracia en general han fallado, más aún con el funcionamiento de la Unión Europea don­de se elige un candidato presidencial en un país, pero deben seguir las políticas neoliberales comunitarias de Bruselas. El ejemplo de Grecia con el izquierdista Tsipras, es notable. De esa frustración sale la nueva derecha radical europea. Es una derecha liberal libertaria anti estado5Noé Hernández Cortez, “La ideología de la derecha radical en Europa: un estudio comparativo entre Francia, Austria e Italia”, MS. FLACSO Mexico, s/f, Visto en https://www.academia.edu/931222/La_ideolog%C3%ADa_de_la_derecha_radical_en_Europa_un_estudio_comparativo_ entre_Francia_Austria_e_Italia..

Este fenómeno generalizado en occidente tiene raíces comunes en Latinoamérica y en Europa, si bien con matices muy marcados por la historia y la tradición política. La derecha radical se diferencia de la derecha y de los partidos conservadores en que no están asociados necesariamente a un grupo de interés nacional ni a los partidos políticos de derecha occidental, las Democracias Cristianas, o los partidos liberales, sino que están más a la derecha en el sentido Hayekiano. El Estado es un enemigo del pueblo que le amenaza con restarle libertades y restringirle movimientos, pero, sobre todo, le resta ingresos porque cobra impuestos. El mejor Estado es el mínimo. Esa es la idea de­trás de las privatizaciones de los servicios públicos, incluidas las pensiones.

La derecha en el siglo XXI

Si uno se pregunta qué es ser de derecha en la segunda década del siglo XXI y lo contrasta con la tercera década del siglo XX hay algunos elementos en común: racista, xenofóbico, homofóbico, intolerante, nacionalistas y autoritarios, estar en contra de la noción del cambio climático, estar en contra del aborto y de los derechos sexuales y reproductivos. La diferencia es que en la década del 30 la derecha fascista pensaba que el Estado tenía un papel dis­tributivo. La derecha fascista venía del partido socialista en Italia y el Nacional Socialismo venía del socialismo de forma que el Estado tenía un papel fundamental.

Lo que se ha dado en llamar “Populismo”, pasando por alto la historia de los populistas rusos de 1905, se define como la representación de la «voluntad del pueblo» unificada que se opone a un enemigo, a menudo encarnado por el sistema actual, con el objetivo de atacar a la «élite liberal», en términos de Moffit (2016)6(2016) The Global Rise of Populism: Performance, Political Style, and Representation. Ebook, Stanford University Online. Mudde y Róvira (2012)7(2012 ) Populism in Europe and the Americas: Threat or Corrective for Democracy?, Cambridge U. Press dicen que el populismo representa a “la gente pura” de “la élite corrupta». Betz (1994)8(1994) Radical Right-Wing Populism in Western Europe, Palgrave MacMillan sugiere que lo que acentúa el viraje político a la decadencia de las grandes ideologías de la mo­dernidad, ejemplificadas por la caída del bloque soviético y la desestabilización mundial que le siguió con el mundo unipolar, además de la toma de conciencia sobre la finitud de los recursos naturales, fueron los efectos visibles de la destruc­ción material resultante del cambio climático; y la ambi­güedad e incomodidad con el cambio técnico. Agrega Betz que la política no opera en el vacío, sino que refleja tanto el estado de la sociedad como la que quiere moldear y dirigir. Se puede agregar lo que encontró Teivainen(2002)9Enter Economism, Exit Politics: Experts, Economic Policy and the Political, ZedBooks, London en la década del 90, que la economía vino a remplazar a la política, y que las voluntades políticas no se expresan en las realidades económicas, lo que frus­tró a la sociedad en cuanto al ejercicio de la democracia.

Estas derechas se parecen, pero no son iguales a las derechas radicales de América Latina que comenzaron con golpes de Estado de na­turaleza fascista en Brasil, Uruguay, Chile, Argenti­na y Bolivia en la década del 70. Así, los golpes de Estado de la década del 70 fueron seguidos por masacres y asesinatos de quienes diferían o representaban cual­quier disonancia frente al imaginario heroico del macho militar. En esto los militares lati­noamericanos se pare­cían a los nazis de alguna manera. Esto le da a la derecha radical latinoa­mericana un trasfondo que no tiene la europea cuyo pa­riente fascista está a 90 años de distancia. En América Latina está apenas a cuarenta años de distancia, habiendo en activo personas que en la década del 70 participaban en política. La familia de Mauricio Macri se enriqueció durante el gobierno del General Videla, Jair Bolsonaro fue militar y es un admirador de la dic­tadura de 1964 con la que creció. En 1992, en el Perú, Alberto Fuji­mori de la mano del capitán re­tirado del ejército Vladimiro Montesino dio un golpe de Estado de este nuevo cuño político, introduciendo la derecha radical en el escenario peruano. Ellos desaparecieron al Partido Popular Cristiano como tal y reconvirtieron al APRA de un partido de centro en un partido de derecha. Per­siguieron y desmantelaron los sindicatos, y a todos sus opositores en el nombre de la lucha contra el terrorismo. Armaron un aparato político que pervivió tras la caída del Alberto Fujimori (2000) y se transformó en un partido político- Fuerza Popular, que si­guió con esos mismos valores políticos, a los que se asoció lo poco que quedó del partido Aprista ya trasformado en derecha radi­cal.

Lo interesante de la derecha ra­dical es que se incrusta dentro del Estado y aunque los presiden­tes cambien, el funcionamiento del poder ejecutivo y judicial está mar­cado por ellos, en el nombre de la tecnocracia y la “neutralidad”. Su visión de la economía es el equilibrio fis­cal y el funcionamiento de la homeostasis, con lo que hay que reducir impuestos y gasto público, dejar que el equilibrio lo restituya el mercado y con eso la marcha económica esta­rá asegurada por la menor inflación resultan­te y el incentivo derivado a las inversiones. En muchos casos, la nueva derecha está asociada al pensamiento austriaco de Mises y de Hayek y ganan posiciones en la sociedad frente a los discursos más social demócratas e intervencio­nistas desprestigiados. Esta nueva derecha en términos económicos es anti estado a diferen­cia del fascismo y nazismo. La nueva derecha habla de democracia radical, interferida y dis­torsionada por los partidos. Quizás el paso fi­nal y controvertido de esta nueva derecha radi­cal sea el pensamiento de Carl Schmitt10(1923) Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus, en inglés: «The Intellectual-Historical Situation of Today’s Parliamentarianism”, filósofo político del nacional socialismo alemán, que habla contra el parlamentarismo.

En el Perú el Fujimorismo y Fuerza Popular son la expre­sión de esta nueva derecha. Se refirieron a la partidocracia utilizando a De Soto y éste a Schmitt. En Brasil es Bolsona­ro y su Partido Social Liberal, en Argentina extrañamente han asumido una identidad social cristiana con el PRO. En los tres países son una respuesta a los fracasos de los parti­dos progresistas. En los casos brasileño y peruano hay una fuerte presencia de evangélicos conservadores que lideran las políticas contra los derechos sexuales y reproductivos y que las han convertido en eje de esa nueva derecha. Des­de los años 30 del siglo XX la derecha radical favorece a la iglesia católica. El Opus Dei fue creado por Escrivá de Balaguer en 1928, como una orden de elite, y estuvo muy cercano a Francisco Franco a quien le pidió el Marquesado de Peralta de manera irregular, como expresión que no era ni humilde ni estaba del lado de los pobres. Franco se la concedió en 1968.

Para concluir, las derechas radicales son religiosas en general, son fóbicas, y están cruzadas de liberalismo económico con conservadurismo político con una dura crítica al parlamentarismo. En este sentido no son lo mismo las derechas radicales de los años 30 que las de los años 90 pero hay una impronta que las une en cuanto la resisten­cia a los partidos políticos y al papel del Estado en la eco­nomía. El canal de trasmisión de esta ideología pasa por las políticas sobre las reformas del Estado del Banco Mun­dial y ese es un factor unificador de las nuevas derechas en América Latina. En Europa tiene matices distintos, pero en común la crítica a la partidocracia y al papel del Estado. En Estados Unidos parece asemejarse más a las derechas radicales de los años 30 que a la nueva derecha radical si se siguen los criterios de Umberto Eco señalados.


[1] Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM. SNI/Conacyt.

[2] (1988) Anarquía, Estado y Utopía, FCE

[3] Eco Unmberto, Cinco escritos morales, 1997

[4] El embajador de Estados Unidos escribió “Pinochet me dijo que el cardenal Silva le había prometido que tratará de ayudar con el problema de la imagen pública de Chile en el extranjero”. en FOREIGN RELATIONS OF THE UNITED STATES, 1969–1976, VOLUME E–11, PART 2, DOCUMENTS ON SOUTH AMERICA, 1973–1976. 149. Telegram 5093 From the Embassy in Chile to the Department of State, Santiago, October 18, 1973, 2241Z. 5093. Subject: Conversation with Pinochet. Ref: Santiago 4992. Visto en https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve11p2/d149

[5] Noé Hernández Cortez, “La ideología de la derecha radical en Europa: un estudio comparativo entre Francia, Austria e Italia”, MS. FLACSO Mexico, s/f, Visto en https://www.academia.edu/931222/La_ideolog%C3%ADa_de_la_derecha_radical_en_Europa_un_estudio_comparativo_ entre_Francia_Austria_e_Italia

[6] (2016) The Global Rise of Populism: Performance, Political Style, and Representation. Ebook, Stanford University Online

[7] (2012 ) Populism in Europe and the Americas: Threat or Corrective for Democracy?, Cambridge U. Press

[8] (1994) Radical Right-Wing Populism in Western Europe, Palgrave MacMillan

[9] (2002) Enter Economism, Exit Politics: Experts, Economic Policy and the Political, ZedBooks, London

[10] (1923) Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus, en inglés: «The Intellectual-Historical Situation of Today’s Parliamentarianism”