La Rebelión de los símbolos: hablan los héroes y heroínas de la patria

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Karen Bernedo Morales[1]

El 8 de Julio se hizo público el primero de los “CNM au­dios”, producto de la investigación periodística de IDL-Re­porteros. El material era indignante: un juez del Consejo Nacional de la Magistratura negociaba la libertad del violador de una niña de 11 años. A ese primer audio siguieron unas cuantas decenas de audios más, en los cuáles jueces, abogados, empresarios y otra serie de personajes hacían gala de los niveles más repulsivos de corrupción y miseria en las estructuras de poder del Estado. Cada emisión cau­saba más asco y más rabia.

Es así que este año las Fiestas Patrias estuvieron teñidas de indignación y hartazgo. Si cuando se hizo público el primer vladivideo hace 18 años los peruanos y peruanas estábamos dispuestos a lavar la bandera con la fe de que algo en este país aún podía ser limpiado, este año el ánimo era la desesperanza: cientos de banderas y escarapelas que cambiaron el color rojo por el negro inundaron las calles, así como escudos nacionales volteados y cornucopias sa­queadas.

En el medio de esta rebelión de símbolos, decidimos reali­zar una intervención desde el Comité de Culturas del Nue­vo Perú. Esta consistió en sacar a las calles a los héroes y heroínas más representativos de nuestra historia patria. Es así que los hombres y mujeres que dieron la vida por la Independencia de nuestro país, son quienes ahora levanta­ron sus voces en contra la corrupción, exigiendo un nuevo pacto social, una refundación del Estado y una Asamblea Constituyente que construya los cimientos de una nueva nación.

La conexión con la ciudadanía fue inmediata. Llenó de una nueva mística aquello que lejanamente aprendimos en nuestras clases de historia en el colegio. La gente no solo aplaudía y se tomaba fotografías con los héroes, tam­bién se apropiaron de los personajes, interviniéndolos y hasta defendieron su presencia cuando la policía preten­dió desalojarlos del desfile cívico militar.

El día 19 de julio se realizó la primera de las muchas mo­vilizaciones en contra de la corrupción. Se calcula que fuimos aproximadamente 45,000 personas en las calles a nivel nacional. También se hicieron presentes Micaela Bastidas, José Olaya, Miguel Grau, María Parado de Belli­do, Francisco Bolognesi, Túpac Amaru, Micaela Bastidas, y hombres y mujeres indígenas, obreros y militares que unieron sus voces a la ciudadanía indignada. Al finalizar la marcha colocamos a manera de instalación a todos los personajes en una esquina. La ciudadanía hizo turno para fotografiarse con los héroes. A pesar de la cantidad de gen­te y de tiempo que dejamos las figuras a solas, nadie había vandalizado la instalación. Héroes y heroínas seguían ahí como las habíamos dejado. Alguien había pintado lágri­mas de sangre en el rostro de cada uno de ellos. La imagen fue desgarradora, pero extrañamente también encerraba la esperanza de nueva ciudadanía más crítica y reflexiva.

¿Quiénes son los nuevos héroes y heroínas de la patria? Aquellos que desde la disidencia resignifican y reescriben el pasado desde el presente, aquellos que en 28 de julio pu­sieron en sus casas banderas y escudos negros, aquellos escolares que en distintos lados del Perú hicieron perfor­mances en contra de la corrupción, aquellos docentes que se negaron a participar del desfile cívico militar, aquellos municipios que pusieron a media asta sus banderas. Aque­llos miles de peruanos que salieron a las calles, porque ellos están reescribiendo la historia y la historia la esta­mos haciendo ahora.


[1] Docente y antropóloga visual, miembro del Comité de Cultura del Nuevo Perú.