La izquierda hoy, un año de desencuentros

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A fin de reflexionar sobre el proceso de la izquierda peruana durante el primer año de gobierno de PPK, su participación en el Congreso, los procesos de construcción y articulación así como sus posibilidades a futuro, el Comité Editorial de Ojo Zurdo convocó a tres compañeros que aceptaron participar en nuestro “Diálogo Zurdo”. Contamos así con las valiosas opiniones de Ruth Luque, abogada cusqueña y miembro del Grupo Impulsor Nacional del Movimiento Nuevo Perú; Willy Zabarburú, militante de Tierra y Libertad y asesor de la bancada Frente Amplio; y Gustavo Guerra García, coordinador del partido Fuerza Social y miembro de la coordinadora Juntos por el Perú.

Ojo Zurdo: Empecemos con una mirada general: ¿Cómo ubicamos la izquierda ahora en el país, al año de PPK? Después de las últimas elecciones presidenciales y tras un año de gobierno, ¿Cómo ven la situación actual de la izquierda peruana?”

Willy Zabarburú: Para entrar en el tema de la izquierda debemos ver la situación del país. Lo resumiría en tres aspectos: La economía se enfría, la política sigue en crisis, la calle te calienta y la izquierda se fragmenta. Que la economía se enfríe es algo importante porque venimos de un modelo ideológico que ha logrado ganar niveles de conciencia y aceptación, logró niveles de expectativa muy grande, pero es a la vez una economía dependiente de los precios de los minerales que hoy está en problemas, con brotes recesivos, estados capturados, etc. La economía, la política, la crisis de las instituciones, muestran un gobierno muy débil, sin partido ni bancada sólida y sin un proyecto claro, esto rebota en la calle, pues las demandas de los trabajadores se multiplican. Frente a estos retos yo veo una izquierda que pierde el rumbo y entra en un proceso de fraccionamiento, hay cinco partidos inscritos… en principio no estaría mal eso, pero cómo construir cinco proyectos distintos.

Ruth Luque: Yo veo dos escenarios, uno la izquierda desde Lima y otro desde las regiones. En esa línea creo importante romper la utopía de la unidad de la izquierda que arrastramos de los ochenta. Creo que la fragmentación demuestra que hay un tipo de izquierda conservadora con matices autoritarios que reproduce cosas del pasado y se niega a reconocer liderazgos distintos… Por otro lado, hay una izquierda que genera expectativa en la población, eso lo veo en el sur donde, agotado el nacionalismo, el voto popular se define por Verónica Mendoza y se espera aún que sea una alternativa de poder. Pero en Lima se ve una izquierda totalmente diferente, mucho de lo que pasa en Lima se piensa que tiene un rebote a todas las regiones y no es así, un ejemplo es el tema de los maestros y aquí aún se ve como un tema local. Yo veo eso, una izquierda bidimensional, la que discurre en Lima y la que ocurre en las regiones donde sí hay expectativas mayores.

Gustavo Guerra García: En primer lugar, el proceso político nacional genera una gran oportunidad para la izquierda en el sentido de que tenemos políticas ultra liberales agotadas, una derechización del gobierno, y del fujimorismo popular que se engarza con movimientos socio religiosos, sobre la base de posturas que van contra todas las políticas avanzadas de discriminación. Veo que este primer año de PPK es malo para el país, pero bueno para la izquierda en el sentido de que están generándose las condiciones para un movimiento pendular. Ahora, el movimiento pendular puede ser hacia la izquierda o simplemente hacia algo nuevo, por eso el Partido Morado también tiene una oportunidad, puede representar lo distinto, lo diferente. El problema es que la imagen que damos como izquierdistas gira en torno no a todas las izquierdas, si no a las izquierdas que están en el parlamento, porque de alguna manera creo que la hegemonía del Frente Amplio en las últimas elecciones nacionales hace que en el imaginario popular la izquierda es el Frente Amplio. En ese sentido estoy de acuerdo en que la imagen de ruptura de la bancada es la que predomina sobre los reagrupamientos que también están ocurriendo. Lo que queda como balance es que este año la izquierda está perdiendo la oportunidad de ser una fuerza política capaz de aprovechar las oportunidades que genera la derechización.

Ojo Zurdo: Hemos empezado a situar la izquierda en el gobierno de PPK, hay un tema importante que es el tema de la unidad, en qué medida es un mito o no, habría que verlo, pero les pediríamos una segunda intervención tratando de completar la radiografía ¿Qué es la izquierda hoy?

Ruth Luque: Creo que si queremos realmente convertirnos en una propuesta seria de gobierno necesitamos con urgencia hablarle al país. Lo que veo ahora es una izquierda muy estigmatizada… cuando hablas con la población todavía te dicen “terruco”, “caviar”. Hay una estigmatización fuerte de la izquierda y no sabemos cómo revertirla. Además, el fujimorismo y el APRA se agarran de este estigma para asegurar que todo lo que viene de ahí no va a servir ni va a sacar al país adelante, se ha instalado fuerte, son prejuicios que han calado hondo en el imaginario de la población. Yo recuerdo dos momentos claves, cuando Susana Villarán llegó a la alcaldía de Lima y luego la presencia de Verónica Mendoza, que irrumpió y supo calar en el sentir de gente que no estaba haciendo política partidaria. Verónika logra ingresar a ese sector popular, no partidarizado porque había en esa población una sensación de hartazgo con el modelo y la demanda de cambios. Esa intuición de buscar alternativas es lo que Verónika logró representar en la campaña…pero esos mismos votantes decían: Queremos una izquierda renovada, una izquierda diversa, con rostros femeninos y liderazgos regionales.

Gustavo Guerra García: Yo diría que la izquierda está fragmentada desde mucho tiempo y desde que se dio la descentralización nacional y elegimos gobernadores la fragmentación se acentuó. Lo más probable es que en las elecciones del 2018 participen muchos movimientos regionales de izquierda que no respondan ni a Verónika, ni a Marco Arana, ni a ninguno de los jefes más institucionales, pero que van a participar y que tal vez saquen más votos que todos los grupos de la izquierda. Yo sí creo en la unidad; en los países donde la izquierda ha sido gobierno ha sido gracias a grandes coaliciones, de repente no estaban todos y cada uno, pero por lo menos estaban socialistas, centroizquierdistas y comunistas. Yo creo que si Goyo renunciaba y permitía que Verónika Mendoza capitalice el voto de la izquierda ella pasaba a segunda vuelta, la derecha manejó muy bien eso y le dio a Goyo visibilidad jugando contra la unidad. Barrantes ganó en unidad con 38%, Susana con 33%, cuando Susana luego de la votación del Sí o No, reduce la presencia de los partidos lo que genera es volver a postular en un ambiente de desunión. Creo que la unidad tiene un peso, no digo que sea determinante, pero juega un papel importante y existen las condiciones para que ocurra, porque cada sector tiene capacidades y atributos distintos. Espero que después del 2018 exista una nueva oportunidad para concretar una gran articulación, lo que no sé es cuántas piezas va a tener.

Willy Zabarburú: El tema es que hablamos de unidad solo cuando hay procesos electorales, por lo tanto, está en un espacio de disputa de gobierno y ahí los escenarios se vuelven más complejos ¿Por qué no hablar de una unidad de procesos políticos para construir, por ejemplo, un fortalecimiento del trabajo de los jóvenes o para animar una estrategia de comunicación o un proceso formativo? Los esfuerzos unitarios revientan porque privilegian los procesos electorales, porque siempre se plantea la unidad para la victoria. La unidad tiene que ser para construir el camino y a mí me preocupa eso porque, después del resultado exitoso del FA, lo que debíamos hacer era construir un espacio unitario… no sólo en el FA, también con los compañeros del PC, Patria Roja, todos tenían expectativas. Lo que correspondía ahí era armar un proyecto más integral pero no tuvimos esa capacidad y básicamente todo se redujo a un debate insustancial, se volvió una disputa por el aparato, el envase más que el contenido, nos metimos a un callejón sin salida. Hay que retomar la idea de construir procesos sociales para lograr acumulaciones electorales que tengan soporte. La unidad siendo utopía válida, se deforma, banaliza cuando se hace sólo para momentos previos a procesos electorales, porque viene el tema de los liderazgos, las ambiciones, se pierde de vista el proceso.

Ruth Luque: De acuerdo, pero reconozcamos que hay una disputa de poder y lo que hace daño es seguir hablando de unidad como si fuera algo que puede fluir de forma natural. Deberíamos reconocer que somos diversos y deberíamos ser explícitos sobre esas diferencias resaltando aquello en lo que podemos coincidir aún con una serie de matices. Pero tampoco podemos negar que lo que ha ocurrido en el FA es que un grupo de gente, traicionando todas las expectativas, ha reproducido una política tradicional, una política autoritaria de decir: “Este es mi espacio, mi poder y yo dirijo”.

Ojo Zurdo: En su opinión, ¿qué razones de fondo están detrás de este momento de ruptura en la izquierda, cuyo telón más reciente es la división de la bancada del Frente Amplio?

Willy Zabarburu: Creo que hubo dos problemas centrales. Primero un voluntarismo expresado en la afirmación: “Hemos logrado 18%, hay espacio para la izquierda, es hora de dar el salto del partido chiquito al grande”. Segundo, para mi hubo una sobrevaloración de los resultados electorales, no niego que hubo varios factores positivos, el aporte de la izquierda tradicional, las virtudes de Verónika Mendoza como candidata y su capacidad para conectarse con la población, pero también un factor muy importante fue la fortuna, porque esos tres millones de votos no eran necesariamente propiedad de la izquierda. Pienso que la reflexión fue: “Ya tenemos una base suficiente, estamos perfilados, tenemos buena candidata, necesitamos un aparato de masas para cerrar el círculo” y con eso se enfatiza en el aparato y la disputa es organicista. Es cierto que la unidad se construye en base a las diferencias, pero en este caso las diferencias, los matices programáticos e identitarios quedaron relegados y la disputa fue básicamente sobre lo orgánico, se personalizó el debate y los militantes se terminaron alineando. Yo creo que hubo mucho voluntarismo y sobrevaloramos los resultados, lo cual no me hace negar que manejamos mal esa etapa.

Ruth Luque: Para mí hubo mezquindad e incapacidad de mirar el escenario en perspectiva histórica. Haber logrado veinte congresistas después de tantos años era histórico y eso no se explica sólo por la fortuna de que se retiraron otros candidatos. Lo que hemos tenido desde un inicio es que un sector de Tierra y Libertad personalizó en Verónika Mendoza a su contrincante y se empeñó en sacarla de escena con el argumento de que había que generar “liderazgos múltiples” y ella ya había cumplido su rol. Esa afirmación fue lo más mezquino que pudo haber pasado, porque no se valoró haber logrado luego de muchísimos años que una persona representara una posibilidad de cambio, que aglutinara una cantidad electoral y se aprovechó el momento para encerrar y decir: “Esto es mío”. De otro lado, se desconoce que en buena parte el salto que se consigue cuando Verónika logra un porcentaje importante y esos veinte congresistas, es que mucha de la gente que apoyamos no éramos militantes de las viejas canteras izquierdistas, fuimos sobre todo compañeros que mirábamos ese espacio como una posibilidad. Para mí fue un absurdo que nos dijeran: “Gracias, chau, me quedo con mi partido” y desperdiciaran la posibilidad de construir sobre esa base.

Gustavo Guerra García: Desde mi perspectiva la combinación de Marco y Verónika era muy potente pues son dos liderazgos que representan de manera muy eficiente a los que están detrás y generan un producto combinado con un poder de atracción muy alto. Si lo ves a lo lejos dices: Que raro que ese pacto que podía permitir que ellos fueran claramente un polo atractivo para gente nueva fracase. Llama la atención que desaprovechen una oportunidad que sólo tienen Nuevo Perú y el Frente Amplio, y realmente desde un punto de vista macro a ambos sectores podría convenirles esa unidad, capitalizarían mucho…y sin embargo no ocurre. Esto genera también una tensión en la situación de la izquierda porque los sectores que querían incorporarse en estas plataformas políticas, tienen que reagruparse sin ellos y quizás tenga más oportunidades que los otros. Para el 2018 la izquierda ya no tiene un grupo dominante, quizás para el 2021, pero dado el panorama actual no es seguro. Antes teníamos un eje de articulación Arana-Mendoza capaz de concitar la más amplia convocatoria nacional, hoy lo que tenemos es una situación donde muy difícilmente se concretará una unidad global, y sólo después del dieciocho, sabremos si hay posibilidades de una reconciliación mayor.

Ojo Zurdo: Entrando al escenario congresal… ¿cómo evalúan ustedes este año de reaparición parlamentaria de la izquierda en el Perú?

Willy Zabarburú: Empezamos con mucha expectativa de la población, hace mucho que la izquierda no tenía un bloque grande. Pero el Congreso es un escenario muy difícil, estamos frente a una dictadura fujimorista con la venia del APRA y partidos como APP que no es ni chicha ni limonada y Acción Popular que en algunos temas es muy conservador; la izquierda queda en minoría y encima peleada entre sí. Pese a todo hay algunas cosas interesantes que se han logrado, por ejemplo la defensa de los derechos de los trabajadores, de los pueblos indígenas o defender los derechos de las minorías sexuales frente a la arremetida conservadora. El grupo fundamentalista de “con mis hijos no te metas” tiene un núcleo de soporte en el Congreso, están Tubino, el pastor Gonzáles, el pastor Rosas, tienen un grupo de congresistas que ataca todos los días y persiguen todo proyecto donde ubiquen “género” para tirárselo abajo, es una visión fundamentalista conservadora religiosa que reemplaza religión por política. Para mí el camino no es del Congreso hacia afuera si no de afuera hacia adentro, construyendo referentes sociales, interpretando los problemas de la gente, ayudando a darle forma política. Hay que hacer el esfuerzo a trascender más allá de los problemas internos que todos conocemos, ese es un desafío hacia adelante. El siguiente reto es ver qué se puede hacer juntos, tenemos muchos puntos en común para seguir peleando, quizá la próxima legislatura puede ser el escenario para recomponer relaciones políticas en función a iniciativas políticas conjuntas.

Ruth Luque: Yo creo que todo este tiempo no se ha actuado como bancada, como bloque unitario, ha sido muy difícil lidiar con las contradicciones. Hay que tener en cuenta varios factores, por ejemplo en el Congreso, más allá de la labor de representación y fiscalización, hay una lógica tecnocrática que obliga a tener un aparato operativo que conozca el movimiento legislativo o el trabajo de las comisiones. Otras bancadas sí cuentan con todo ese aparato, pero la bancada FA no pudo implementarlo, ni siquiera pudo consensuar un reglamento. De otro lado, no ha habido capacidad de mostrar cuál era la agenda que planteábamos como agrupación. La bancada no ha podido articular ni colocar una sola agenda y eso quizás explica que hayan primado decisiones personales. Finalmente destacan las dificultades para atender las demandas regionales, porque un congresista más allá de ser representante nacional tiene una representación regional y la región te exige cosas concretas. A los congresistas de regiones les cuesta entrar al escenario de Lima porque Lima te obliga a asumir otras agendas, otras luchas, pero tu región te exige temas que probablemente no sean prioridad de tu bancada. La mayoría de congresistas son del sur, pero no se tomó en cuenta y se centralizó en ciertas personas que ya venían con un posicionamiento anterior, no se ha tomado en cuenta las agendas del sur. No ha habido capacidad de la bancada de recoger y alimentarse de esas agendas regionales, no se ha visibilizado la agenda del sur todavía.

Gustavo Guerra García: Las izquierdas en el gobierno, en bancadas o municipios de ciudades importantes, logran éxito cuando son capaces de movilizar a la sociedad. El FA con la segunda bancada del país, el liderazgo de Verónika y Arana y el crédito con las organizaciones sociales pudo liderar el trabajo parlamentario, haciendo un ida y vuelta con las organizaciones sociales. Eso no se ha hecho en parte porque las disputas internas tuvieron mucho peso desde el inicio y ya es una oportunidad perdida. Es una situación similar a lo que vivimos en el municipio de Lima, porque la alcaldesa nunca tuvo una relación estructurada con los partidos, había personas de Tierra y Libertad que trabajaban en la Municipalidad, pero no por que existiera un esquema de gobierno con acuerdos inter partidarios. Yo creo que si la izquierda llega al poder, al parlamento, o a cualquier instancia regional o nacional, lo importante es actuar movilizando a la sociedad, es decir el triángulo de partidos, movimiento social y gestión, tiene que estar cohesionado de la mejor manera porque la izquierda exitosa es así. Pienso que el problema más grave es que mientras más nos alejamos de la gente más perdemos.

Ojo Zurdo: Se viene un escenario electoral el 2018 con elecciones locales y municipales, pero más allá de ese escenario se ha fraseado una pregunta ¿Cuál puede ser el rol de la izquierda, o las distintas izquierdas, hacia adelante?

Willy Zabarburu: Un primer escenario es la descentralización y la lucha por los gobiernos regionales y locales…hay cerca de catorce gobernadores regionales presos, la gran mayoría presos por corrupción y eso genera gran desconfianza en la población. Además, hay menos plata en las regiones, menos canon minero y se agrava la disputa por los territorios con las economías ilegales que están creciendo fuerte, incluso ejerciendo controles territoriales en algunos lugares. El gran problema es el agotamiento del modelo extractivista de acumulación por despojo, que generó conflictos sociales muy fuertes, y es urgente repensar el uso del territorio, el ordenamiento territorial es clave, repensar el uso de los recursos y el desarrollo para reactivar, redistribuir, generar empleo y disminuir pobreza. En ese sentido, estas elecciones serán muy políticas; la disputa con el fujimorismo es con todo porque se lanzará con fuerza a tomar los gobiernos regionales y locales… Lamentablemente para las izquierdas el escenario regional está de por sí fragmentado y hay que actuar con mucha claridad y flexibilidad práctica, para construir diversas formas de participación. Por ejemplo, el FA puede presentarse en muchos lugares con procesos democráticos internos, o puede hacer alianzas con partidos nacionales, con partidos regionales o puede simplemente no presentarse y apoyar a partidos con los que hay coincidencias. Es un escenario en el que la izquierda puede encontrarse abajo y comenzar a construir espacios unitarios teniendo en cuenta además que a la izquierda le hace mucha falta contar con experiencias concretas de buen gobierno. Quizás podríamos priorizar municipalidades y ciudades intermedias con una red muy grande de municipios rurales y urbanos donde podamos con fuerza desarrollar experiencias de gobierno eficientes, democráticas, participativas y honestas, marcando la diferencia frente a una corrupción generalizada.

Ruth Luque: Yo creo que en la población encontramos un nivel grande de hartazgo producto de gestiones locales y regionales deficientes. En el Cusco, Tierra y Libertad logró ganar diez gobiernos locales y llama la atención que sobre ellas existan cuestionamientos y acusaciones de corrupción. En general creo que no hay experiencias de gobierno local de la izquierda que hayan respondido a las expectativas de cambio. Creo que lo urgente es dirigirse al ciudadano más allá del militante, explicar cómo vamos a ser una alternativa de gobierno local distinta, qué es lo concreto que vamos a ejecutar. Por un lado, existe una agenda central relacionada al tema de corrupción y corresponde preguntarnos cómo, desde la izquierda, podemos generar procesos medianamente más vigilados y cómo estos gobiernos –y no sólo las cabezas sino toda la gestión– asume responsabilidades como organización política y no como individualidades. De otro lado está la agenda relacionada al medio ambiente y el extractivismo, cómo formulamos una alternativa muy concreta de desarrollo que podamos implementar y se lo presentamos de manera convincente a la ciudadanía, eso es algo que hoy tenemos que trabajar.

Gustavo Guerra García: A riesgo de que tal vez no sea así, yo creo que la izquierda va a ser la primera fuerza en las elecciones municipales regionales fuera de Lima, lo que pasa es que son movimientos regionales autónomos no muy visibles, pero que son de izquierda. En Puno siempre ha habido tres o cuatro movimientos de izquierda cada uno con movilidad propia, o en Cajamarca, en las últimas elecciones regionales tenías varias fuerzas de izquierda con mucha capacidad… Para nosotros es importante concretar articulaciones, pero estoy de acuerdo con Willy en qué es un escenario difícil porque son dos mil instancias a la que postular, sólo en Lima son como cuatrocientos candidatos. En Lima nosotros trabajamos con dos agrupamientos: El de Juntos por el Perú y el agrupamiento del Frente Amplio. Hemos hecho una plataforma de programa que vamos a entregar a las fuerzas de izquierda con las que quisiéramos lograr un acuerdo, vamos a tener toda la apertura porque además no es nuestro programa final, es un borrador sobre el que trabajar. Mi impresión es que después de los resultados del 2018 sí se van a definir las plataformas al 2021 que creo es la pelea más importante; pero todos deberíamos entender que lo que pase el dieciocho va a afectar el veintiuno. Ojo Zurdo: Para cerrar, queríamos preguntarles y pedirles respuestas muy puntuales sobre cuáles pueden ser las ideas fuerza para recuperar un proyecto de izquierda para el futuro del país.

Willy Zabarburú: Un primer reto es contar con una propuesta para la crisis actual; hay una sensación de preocupación en la población, la economía no funciona, el salario no alcanza, se precariza el empleo. ¿Qué propone la izquierda para volver a crecer? Eso es una tarea importante, la dinámica en el Congreso no puede ser censurar y bajarte ministros porque no resuelve el problema; es evidente la debilidad del gobierno de PPK y la presión que ejerce el fujimorismo. Lo real es que el modelo está fallando y ellos solo parecen esperar que el precio de los metales suba otra vez. El desafío para las izquierdas es dar un mensaje claro de que para recuperar derechos, capacidad adquisitiva, empleos y acabar con la corrupción es posible transitar un camino distinto. Un segundo eje rápido es abordar el terreno de las ideas y los sentidos comunes, porque esa es una de las claves que tiene el poder ahora y tenemos que fracturar esa ideología, cuestionar temas como el endiosamiento del mercado, la tarea de construir un discurso es central. Un tercer eje es construir el programa con la gente, a partir del contacto con la población, no encerrado con los expertos, hay que construirlo con la gente en las regiones y territorios, repensando el país y no planteando un horizonte utópico inalcanzable. Demostrar que es posible poder y gobierno a la vez para no repetir la experiencia lamentable del humalismo. Finalmente diría que apostamos a dos cosas: Renovar tejido social con la gente, generar liderazgos democráticos y buscar soluciones pragmáticas, de propuestas nacionales. Apostaría a tres tercios: Mucha juventud politizada, muchos liderazgos sociales, y una intelectualidad que tenga sus propios proyectos vinculados a procesos reales de poder.

Ruth Luque: Yo creo que hay que reinventarse y apostar cada vez más por representar a la diversidad social, mujeres, jóvenes, diversidad sexual; todo eso como un ejercicio de reconocimiento de derechos. Creo que hay tres puntos que han sido nuestras banderas y deben seguir fortaleciendo nuestros discursos. Primero la crítica al modelo extractivo, la izquierda junto a distintas organizaciones ha planteado muy fuerte ese tema y debe seguir buscando y construyendo una alternativa que asegure la vida de las personas y la calidad del ambiente. Lo segundo es la demanda por descentralización, la izquierda se tiene que construir desde las regiones, con liderazgos regionales, tiene que construir una base social fuera de Lima. Tercero, el tema de la refundación de la izquierda, de la renovación que va más allá de los militantes y convencidos, si queremos ser una alternativa de gobierno, no podemos pensar sólo en nosotros, tenemos que pensar también hacia fuera, tenemos que romper con esos estigmas que se arrastran, apuntar a una suerte de refundación donde reconoces las luchas de los 80 o 90, pero a la vez reconoces que hay que revitalizar procesos. Tenemos que crear una izquierda que sea capaz de enamorar, que sea capaz de decir que este es un espacio político en el que la gente quiera militar…porque si nos conformamos con ser los mismos de siempre difícilmente podremos construir hacia adelante una alternativa de poder y gobierno nacional.

Gustavo Guerra García: Para mí son tres ideas principales: La primera es la propuesta de cambio económico, creo que sí debemos movernos sobre un plan de reactivación, debemos pasar al cambio del modelo económico y no basta con decir que somos anti neoliberales. Pienso que la corriente que refleja mejor lo que queremos hacer es el neo estructuralismo, y éste es la combinación de políticas prudentes en lo macroeconómico para garantizar la estabilidad, pero con políticas públicas de transformación productiva estructural y eso significa planificación económica del desarrollo. La segunda idea es remarcar la idea de igualdad asociada al cambio de modelo, la desigualdad la podemos ver en todos los ámbitos de las políticas públicas. Por ejemplo, Messi paga el 55% de impuesto a la renta y en Perú el hijo de Dionisio Romero sólo paga 28%. La renta personal no puede ser igual en el caso del profesional exitoso y en el millonario, por lo tanto, hay espacio para producir igualdad en el sistema de renta. Lo tercero es la democracia, respetar sin ambigüedades la democracia representativa, y un enfoque de derechos consecuente con el tema de la igualdad, porque tenemos que defender los derechos y traducirlos a medidas bien concretas. Yo creo que estas tres ideas fuerzas de cambio de modelo económico, igualdad y democracia son cosas en las que toda la izquierda coincide y podrían ser ejes de acumulación política. Hay que plantear en serio las cosas y ser conscientes de que tenemos una gran oportunidad.