La sorprendente Revolución iraní

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Jesús Céspedes Aponte1Licenciado en Historia por la UNMSM.

Sin duda, la Revolución iraní ha sido la más sorprendente del mundo contemporáneo. A cuarenta años de su triunfo, recurro a un flashback de escala milenaria para contarla.

Añeja identidad

Desde tiempos remotos –bajo las dinastías aqueménida, arsácida y sasánida– los persas han rivalizado con los occidentales (griegos, macedonios y romanos). Los monarcas2Los reyes persas recibieron el título de sah (“rey”). sasánidas –enfrentados también a los bizantinos– rea­firmaron su ancestral religión mazdeísta (o zoroastrismo) para reforzar la unidad frente a sus enemigos.

Ese marcado particularismo explica que, con la islami­zación iniciada tras las incursiones árabes, los persas finalmente adoptasen la religión musulmana muy a su manera. Efectivamente, luego de la dominación de turcos selyúcidas y mongoles3Árabes, turcos selyúcidas y mongoles no acabaron con la refinada civilización persa; por lo contrario, en gran medida se adaptaron a ella., la dinastía safawi impuso el chi­ismo como credo oficial y estableció firmemente el poder del clero chiita ortodoxo4El islam se divide en dos grandes ramas: el sunismo y el chiismo. Esta última es minoritaria y fue adoptada por Persia como rasgo distintivo frente a árabes, mongoles, turcos y afganos, en su gran mayoría suníes. Cabe precisar que el chiismo está dividido a su vez en varias ramas, siendo mayoritaria la ortodoxa o duodecimana, predominante entres los persas y cuyas máximas autoridades reciben el título de ayatolá (“señal de Alá”).. A la postre, esta brillante dinas­tía decayó y Persia se convirtió en objeto de las ambiciones de afganos, turcos otomanos y rusos.

Herida por Occidente

La dinastía Kayar5Este linaje real también se apoyó en gran medida en el poderoso clero chiita ortodoxo., que convirtió a Teherán en la capital, fue impotente ante los apetitos rusos y británicos, provo­cando una revolución que en 1906 instauró una monar­quía constitucional, de acuerdo con la cual se estableció una Asamblea Consultiva Nacional (ACN) con amplios po­deres. Pese a ello, Rusia y el Reino Unido acordaron dividir el país en zonas de influencia y los yacimientos de petróleo recientemente descubiertos fueron colocados en las ma­nos de la Anglo-Persian Oil Company.

Cuando en 1908 la monarquía desconoció la Constitución y la ACN, una poderosa resistencia la obligó a dar marcha atrás; no obstante, Ahmad Shah Qayar, último rey de su estirpe, no pudo evitar que el país fuera invadido duran­te la Primera Guerra Mundial tanto por turcos otomanos como por rusos y británicos. Más aún, poco después los británicos combatieron en territorio persa a la Revolución de Octubre, dirigida por los bolcheviques.

Llagas sobre heridas

Tras dar un golpe de Estado y acrecentar su poder duran­te más de cuatro años, Reza Shah inició su reinado (1925- 1941). Quiera fuera el fundador de la dinastía Pahlaví negoció con el Reino Unido y la URSS para contener sus ambiciones e impulsó una política de modernización occidentalizante que no toleró oposición alguna. En esa línea, se acercó a la Alemania nazi; pero cuando esta invadió la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, británicos y soviéticos ocuparon Irán6En 1935 el nombre de Persia fue sustituido por el de Irán. y lo obligaron a abdicar en favor de su hijo, Mohammad Reza Pahlaví.

Revolución

El nuevo sah –respaldado por el Reino Unido y los EUA, interesados en mantener el control sobre el petróleo y cada vez más hostiles frente a la URSS (Guerra Fría)– reprimió implacablemente a la oposición laica. En primer lugar, al comunista Partido Tudeh, entonces la organización polí­tica más poderosa, sobre todo después de la suscripción de un pacto de colaboración militar entre Irán y los EUA (1947) y un atentado contra el rey (1949), del que fue responsabilizado.

En segundo lugar, al Frente Nacional liderado por el Pri­mer Ministro Mohammad Mosaddeq, quien nacionalizó el petróleo (1951) que estaba bajo el control de la Anglo-Iranian Oil Company7La Anglo-Persian Oil Company fue rebautizada en 1935 como Anglo-Iranian Oil Company. En 1954 cambió su nombre a British Petroleum., por lo que el Reino Unido y los EUA boicotearon la economía y el monarca intentó destituir­lo, provocando una contundente protesta que lo obligó a huir. No obstante, el MI68También llamado Servicio de Inteligencia Secreto (SIS), la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido. y la CIA orquestaron un golpe militar que finalmente derrocó a Mosaddeq (1953). El sah regresó a Irán y su venganza fue brutal, aunque el petróleo no volvió de manera exclusiva a las manos británicas.

Estas humillaciones, sumadas a las perpetradas en déca­das y siglos pasados, generaron un profundo sentimien­to antioccidental cada vez más extendido, que se agudizó cuando el sah, con ayuda de la CIA e Israel, creó la feroz SAVAK9Siglas en persa de la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional. (1957), una terrible maquinaria policíaca que des­apareció, asesinó y torturó a muchísimos opositores.

Muy debilitados los comunistas y nacionalistas, la hegemonía en el campo de la oposición pasó a ser ejercida por el cada vez más combativo clero chiita ortodoxo, bajo el predominante liderazgo del ayatolá Ruhollah Musaví Jomeini. Esta actitud se acentuó especialmente después de que la monarquía reconociera a Israel e iniciara una serie de reformas conocida como la Revolución Blanca: reforma agraria; desarrollo de los campos petroleros y centros fabriles, así como mayor participación de los trabajadores en los beneficios; mejoras educativas; e introducción de usos, costumbres y leyes occidentalizantes (principalmente en beneficio de las mujeres). No obstante, estas reformas: a) fueron implementadas de manera muy autoritaria y acelerada; b) enardecieron a terratenientes y clérigos chiitas ortodoxos, sin satisfacer a los campesinos; c) no cuestionaron que los recursos petroleros beneficiaran sobre todo a Occidente y los allegados al sah, quien gastó gran parte de los ingresos en armamento; d) no mejoraron las misera­bles condiciones de vida de quienes migraron del campo a la ciudad; y e) hirieron la religiosidad y moralidad tradi­cionales de la población10Si bien los iraníes también están orgullosos de su pasado preislámico, en 1971 rechazaron que el sah celebrase fastuosamente en Persépolis los 2,500 años de la fundación del Imperio aqueménida por Ciro II el Grande (es decir, del nacimiento del Estado imperial persa), pues juzgaron la conmemoración como un show hollywoodense que trivializaba su identidad. Por su parte, Jomeini la calificó de diabólica..

Arrestado (1963) y liberado (1964) en medio de grandes protestas y sangrientas represiones, Jomeini fue exiliado, pese a lo cual continuó su lucha con vehemencia. Así entonces, en el contexto de una aguda crisis económica, tres hechos detonaron la revolución: a) la sospechosa muerte del hijo mayor de Jomeini, quien culpó a la SAVAK (octu­bre de 1977); b) la represión de estudiantes de la Universi­dad Aria Mehr (noviembre de 1977); y c) la publicación de una difamante carta contra Jomeini (enero de 1978).

A despecho de algunas medidas apaciguadoras adoptadas por la monarquía, se sucedieron masivas manifestaciones y masacres, sobre todo la del Viernes Negro (08 de sep­tiembre de 1978), tras la cual se produjeron huelgas a es­cala nacional y nuevas manifestaciones multitudinarias.

Quebrado por la voluntad popular, el sanguinario sah designó Primer Ministro a Shapur Bajtiar, un opositor moderado, y abandonó el país con lágrimas en los ojos (16 de enero de 1979). Nada ni nadie pudo impedir el retorno de Jomeini, a quien muchos llamarían imán11Los chiitas ortodoxos son conocidos como duodecimanos porque creen que han sido doce los sucesores legítimos del profeta Mahoma. Estos líderes terrenales y espirituales, descendientes directos del Profeta, reciben el título de imán (“predicador de la fe”), el último de los cuales, llamado el Mahdi (“El Guiado”), vive “oculto” y retornará al final de los tiempos como redentor.. Bajtiar fue de­fenestrado (11 de febrero de 1979) y la triunfante revolu­ción instauró una República Islámica que conmocionaría al mundo.

Insólita

Un clero reaccionario, pues ha reivindicado en clave fundamentalista la identidad musulmana del país y la rancia y represiva moralidad aneja a aquella, tan asfixiante para jóvenes, mujeres y LGTBI12Amenazada por los EUA, Israel y los países musulmanes de mayoría suní, y sobre todo enfrentada salvajemente a Irak durante ocho años, la República Islámica pudo justificar la despiadada represión de todo tipo de oposición interior, sea laica, religiosa o étnica. Es decir, fueron sentadas las bases de un nuevo orden acorde con los severos preceptos religiosos y morales del chiismo ortodoxo.. Pero a la vez fungió de van­guardia revolucionaria y ejerce un rol progresista por su carácter antiimperialista y haber recuperado la soberanía nacional pisoteada por las potencias occidentales, recons­truyendo la autonomía económica de Irán sobre la base del control de los recursos petroleros y del estímulo de la ciencia, la tecnología y la industrialización, sin rechazar el mercado.

Esa paradojal combinación de elementos reaccionarios y progresistas es lo que hace que esta revolución sea insó­lita; es lo que genera, asimismo, no pocas tensiones entre los actuales iraníes. Pero quizá sea simplemente el lógico aunque rígido rechazo a un orden global que, por un lado, afirma promover el laicismo, los derechos humanos y las libertades, y, por el otro, arremete contra soberanías nacionales, identidades religiosas e incluso los valores más preciados de la modernidad cuando se convierten en obstáculos para el enriquecimiento de los de arriba y afuera en detrimento de los de abajo y adentro.


[1] Licenciado en Historia por la UNMSM.

[2] Los reyes persas recibieron el título de sah (“rey”).

[3] Árabes, turcos selyúcidas y mongoles no acabaron con la refinada civilización persa; por lo contrario, en gran medida se adaptaron a ella.

[4] El islam se divide en dos grandes ramas: el sunismo y el chiismo. Esta última es minoritaria y fue adoptada por Persia como rasgo distintivo frente a árabes, mongoles, turcos y afganos, en su gran mayoría suníes. Cabe precisar que el chiismo está dividido a su vez en varias ramas, siendo mayoritaria la ortodoxa o duodecimana, predominante entres los persas y cuyas máximas autoridades reciben el título de ayatolá (“señal de Alá”).

[5] Este linaje real también se apoyó en gran medida en el poderoso clero chiita ortodoxo.

[6] En 1935 el nombre de Persia fue sustituido por el de Irán.

[7] La Anglo-Persian Oil Company fue rebautizada en 1935 como Anglo-Iranian Oil Company. En 1954 cambió su nombre a British Petroleum.

[8] También llamado Servicio de Inteligencia Secreto (SIS), la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido.

[9] Siglas en persa de la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional.

[10] Si bien los iraníes también están orgullosos de su pasado preislámico, en 1971 rechazaron que el sah celebrase fastuosamente en Persépolis los 2,500 años de la fundación del Imperio aqueménida por Ciro II el Grande (es decir, del nacimiento del Estado imperial persa), pues juzgaron la conmemoración como un show hollywoodense que trivializaba su identidad. Por su parte, Jomeini la calificó de diabólica.

[11] Los chiitas ortodoxos son conocidos como duodecimanos porque creen que han sido doce los sucesores legítimos del profeta Mahoma. Estos líderes terrenales y espirituales, descendientes directos del Profeta, reciben el título de imán (“predicador de la fe”), el último de los cuales, llamado el Mahdi (“El Guiado”), vive “oculto” y retornará al final de los tiempos como redentor.

[12] Amenazada por los EUA, Israel y los países musulmanes de mayoría suní, y sobre todo enfrentada salvajemente a Irak durante ocho años, la República Islámica pudo justificar la despiadada represión de todo tipo de oposición interior, sea laica, religiosa o étnica. Es decir, fueron sentadas las bases de un nuevo orden acorde con los severos preceptos religiosos y morales del chiismo ortodoxo.

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