La gestación de los 7 ensayos

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Ricardo Felipe Portocarrero Grados1Historiador. Exdirector de la Casa Museo José Carlos Mariátegui y asesor en el Archivo José Carlos Mariátegui. El presente texto se basa en una investigación en proceso. Las ideas aquí expuestas fueron inicialmente presentadas en el Simposio Internacional 90 años de los Siete ensayos de José Carlos Mariátegui (Casa de las Américas, 12-13 de abril de 2018) y en el Simposio 90 años de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (Casa Museo José Carlos Mariátegui, 25 y 26 de octubre de 2018).

El objetivo de este breve texto es analizar las perspectivas que abrió Mariátegui con la publicación de los 7 ensayos y que todavía hoy siguen vigentes. A noventa años de su publicación, no podemos reducir esta conmemoración a un autor y a un libro: corresponde a una época marcada por la revolución rusa, a una generación con preocupaciones comunes (nación y socialismo), y con la naciente organización del proletariado y el campesinado.

Porque los 7 ensayos inician una etapa del estudio de la realidad peruana y una nueva forma de hacer política en el Perú basada en el pensamiento marxista. Una forma de pensamiento que en ese entonces comenzaba a tener proyección internacional, en el marco de un proyecto mundial que, genéricamente, llamamos socialismo. Muchos olvidan (o prefieren olvidar) que Mariátegui pertenece a esta tradición política e ideológica. Prefieren un Mariáte­gui mas acorde con otras tradiciones menos radicales o hasta conservadoras.

¿Se puede entender a Mariátegui y a los 7 ensayos fuera de la tradición marxista? La respuesta es sencilla y contundente: no. Será por ello que en el Perú Mariátegui y los 7 ensayos ha dejado de ser relevante para la vida política e intelectual en contraste con otros países de América Latina (como Ar­gentina, Chile, Brasil o México) donde son publicados, releí­dos, estudiados y debatidos, sorprendiendo por su novedo­sa actualidad a los jóvenes latinoamericanos de hoy.

Es por ello que quiero centrarme en la transcendencia de los 7 ensayos en el momento de su aparición y que sirve de base para que nosotros podamos potenciar hoy a tra­vés del estudio, el debate y la acción política este proyecto iniciado por José Carlos Mariátegui. En ese sentido, quiero recordar una carta que José Carlos Mariátegui le escribió a Ernesto Reyna, autor del célebre texto El Amauta Atuspa­ria, que fue publicado por capítulos en la revista Amauta y luego como libro a fines de 1929. Mariátegui le decía que uno de los objetivos del Partido Socialista, al cual inicial­mente Ernesto Reyna se había adherido, debía ser el estu­dio de la realidad nacional y local. Es decir, lo que Mariáte­gui está planteando en esta carta es que la acción política del partido no podía darse de manera teórica y abstracta sino a partir del estudio de la realidad concreta a partir de la cual debían plantearse las reivindicaciones de las clases populares en la lucha por el socialismo. Creo que esta car­ta, que no es recordada precisamente por este comentario de Mariátegui, muestra cual era su intención al escribir los 7 ensayos.

No se trata, pues, de una obra meramente académica o intelectual. En el momento de su publicación muchos criticaron precisamente eso: que Mariátegui estuviera publicando libros o una revista y no pasara a la acción política fundando un partido. Pero la acción política sin dirección, sin teoría, sin análisis de la situación concreta, es irrele­vante y estéril, como muchas veces se ve hoy en día.

Esto muestra, claramente, que escribir los 7 ensayos era para Mariátegui parte de un gran proyecto político que él nos ha heredado. No hay que verlo como un libro-objeto que hay que venerar o divulgar sino también como una guía para que nosotros hagamos contribuciones certeras para transformar la realidad que nos ha tocado vivir.

Elaborar los 7 ensayos no fue, tampoco, un trabajo de gabinete como muchas veces nos imaginamos el trabajo intelectual: en un escritorio, con su máquina de escribir y sus libros, aislado del mundo, mientras su esposa Anna Chiappe se encargaba de los asuntos domésticos para dar­le la tranquilidad necesaria para poder escribir. Sin em­bargo, esto no fue así. Como es bien sabido, en el célebre Rincón Rojo de la Casa de Washington Izquierda (hoy Casa Museo José Carlos Mariátegui) se realizaban tertulias don­de Mariátegui podía acceder también a la opinión y a los comentarios de los propios actores sobre los cuales quería escribir en su libro. Se reunía con estudiantes, obreros y campesinos. No es, pues, un libro de gabinete sino un libro que se va a elaborar en relación a esos sujetos a los cuales busca representar a través de los 7 ensayos.

Su proceso de elaboración no fue tampoco un mero sen­tarse a escribir. Porque también sabemos que los primeros artículos no se publicaron en su mayor parte directamente como libro. De allí que se comprenda mejor el porqué de la cita inicial de Nietzsche en las primeras páginas de los 7 ensayos. Los artículos que lo componen, fueron publicados inicialmente, sobre todo, en la revista Mundial. Como también dijo Mariátegui, ninguno de esos ensayos iba a estar completamente terminados porque él continuamente los iba a estar revisando. Es interesante notar aquí que Mariá­tegui consideraba que el debate no estaba nunca zanjado. No pensaba que después de aprobado un documento o una línea política a seguir, ya no se podía volver a discutir. Entonces, constantemente revisaba y reformulaba.

La primera etapa de elaboración de los 7 ensayos pasó por la publicación de sus primeros artículos en la revista Mundial. La segunda etapa, que podemos llamar de depu­ración, fue la publicación de parte de los 7 ensayos en la revista Amauta. Sobre este proceso de elaboración no se ha hecho hasta ahora un estudio profundo, cosa que espero suplir pronto con la investigación que vengo realizando en el Archivo José Carlos Mariátegui.

Cabe notar, por ejemplo, que los primeros artículos en Amauta no se referían ni al problema de indio ni al factor religioso. Más bien aparecieron sus artículos referidos a la evolución de la economía, la reforma universitaria, regionalismo y centralismo, la instrucción pública y artículos sueltos sobre el proceso de la literatura.

Sobre el proceso de depuración, cabe señalar la existencia de un grupo de artículos –10 aproximadamente- relacionados a estos temas, pero no incluidos en los 7 ensayos, qui­zás por ser redundantes o por no tener mayor información para sustentar sus ideas. Pero tampoco fueron incluidos en sus Obras Completas. Esto último quizás se deba a que, en teoría, no aportaban nada nuevo a las principales tesis de Mariátegui, pero para fines de investigación de cómo se gestó su principal obra, es muy relevante.

Todo esto nos muestra, pues, el sistema de trabajo de Mariátegui para elaborar los 7 ensayos. No fue un proceso me­cánico, lineal y progresivo de elaboración para publicar un libro, sino que implicó un proceso constante de revisión, depuración y ampliación de ideas. Inclusive hay partes de los 7 ensayos que fueron escritos especialmente para el li­bro que no aparecieron en las revistas Mundial o Amauta.

A la gestación de los 7 ensayos también se le puede hacer un seguimiento a través de su correspondencia. La canti­dad de cartas con las que contamos hoy de Mariátegui y hacia Mariátegui es ínfima con la que realmente hubo. La casa de Washington Izquierda fue asaltada dos veces, una en 1927 y otra en 1929, por lo que buena parte de su corres­pondencia fue secuestrada por la policía. Pero aún así, hay 69 cartas en las que Mariátegui, de manera general, habla de sus proyectos editoriales como Defensa del marxismo o los 7 ensayos.

Pero no basta con tener los proyectos, se necesitaba algo más. Como he sostenido en otras oportunidades, desde que Mariátegui volvió de Europa tenía algo muy claro: no se puede hacer trabajo político e intelectual, sin independencia. Esto lo comprendió muy claro durante su expe­riencia juvenil. Si se escribe o se trabaja para otros, sus es­critos estarán condicionados a los temas e intereses de la línea editorial de esos periódicos o revistas. No por nada, rechazó su etapa juvenil y escribió en un célebre artículo publicado después del escándalo del Cementerio que, agobiado por el medio, él “preferiría escribir artículos científi­cos más de mi gusto”.

Y esa independencia política e intelectual la buscó desde su regreso al Perú y la encontró con la constitución, al lado de su hermano Julio César, de la Editorial Minerva. Desde allí Mariátegui impulsó su proyecto político-intelectual que daría lugar a la revista Amauta y a la Biblioteca Moder­na, cuyo primer título fue La escena contemporánea. Luego le seguiría una veintena de libros que incluyeron autores como Eguren, Adán, Valcárcel, Iberico, Reyna, entre otros. En otras circunstancias, estos libros no hubieran sido pu­blicados y difundidos sino fuera por la visión de Mariáte­gui y el riesgo que asumió en apostar por publicaciones que el escenario oficial literario y artístico, no tomaban en cuenta. En ese sentido, Mariátegui fue un excelente em­presario: logró con pocos recursos publicar una revista extraordinaria de difusión, inclusive, extracontinental y una veintena de libros que incluía los propios, como los 7 ensayos. Todos ellos son hoy muy valorados y marcaron un hito en la producción intelectual peruana.

Todo esto no estaba al margen del objetivo político de Mariátegui de publicar un libro que sirviera de inicio a un debate y un trabajo político de gran alcance con el objeti­vo de construir el socialismo en el Perú. Por ello, en los 7 ensayos recoge la voz de la “nueva generación” que estaba renovando lo que hoy llamamos las ciencias sociales en el Perú. Los 7 ensayos es también expresión de una red de intelectuales, políticos y líderes sociales no solo a nivel nacional sino también internacional. Con esto quiero señalar que hay que acabar con el mito de que los 7 ensayos es un libro sobre la realidad nacional que está desvinculada de la realidad internacional. Buena parte de los autores y libros que Mariátegui menciona o cita en los 7 ensayos los conoció o leyó en Europa. Y al incluirlos todos juntos en los 7 ensayos estaba poniendo al mismo nivel a Romero y Basadre, por ejemplo, con De Sanctis o Sorel.

Y fue un libro que buscaba fomentar el debate y la polé­mica al contrastar o criticar sus planteamientos con la de otros reconocidos intelectuales. Busca definir o zanjar pos­turas frente a otras interpretaciones sobre los problemas que él considera que son los más relevantes. Aquí solo voy a citar tres.

La primera, en el ensayo sobre el problema del indio, polemiza sobre la caracterización del problema con González Prada, Valcárcel, Encinas y Dora Mayer, entre otros. El segundo, en el ensayo sobre la tierra polemiza alrededor de la caracterización de la sociedad indígena con Aguirre Morales, Ugarte y Castro Pozo. El tercero, más conocido y estudiado, alrededor del carácter de nuestra literatura con Riva Agüero, Porras y Sánchez.

En ese sentido, escribir hoy un libro sobre la realidad peruana sin debatir o zanjar posturas frente a las interpretaciones neoliberales no tiene ningún sentido para un proyecto socialista porque el socialismo es también un proyecto cultural.

Luego de este proceso de gestación, vendría las etapas de edición y de difusión de los 7 ensayos. Estudiar a los 7 ensayos como objeto cultural y analizar su impacto en la opinión pública peruana. Pero eso serán temas para otro artículo.


[1] Historiador. Exdirector de la Casa Museo José Carlos Mariátegui y asesor en el Archivo José Carlos Mariátegui. El presente texto se basa en una investigación en proceso. Las ideas aquí expuestas fueron inicialmente presentadas en el Simposio Internacional 90 años de los Siete ensayos de José Carlos Mariátegui (Casa de las Américas, 12-13 de abril de 2018) y en el Simposio 90 años de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (Casa Museo José Carlos Mariátegui, 25 y 26 de octubre de 2018).