Hacia una hermenéutica de la facticidad social en los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana

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Segundo Montoya Huamaní1Candidato a magister en Historia de la Filosofía y licenciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su reciente libro, Conflictos de interpretación en torno al marxismo de Mariátegui, se publicó en el 2018 por Heraldos Editores. Trabaja para la Revista Iberoamericana de Filosofía SOLAR, es miembro del Comité Consultivo de la Cátedra José Carlos Mariátegui y Coordinador del Grupo de Estudios de Filosofía Latinoamericana «Pedro Zulen».

Mariátegui decía: «A los filósofos les tocará, más tarde, codificar el pensamiento»2Cfr. Alma matinal, Lima, MINVERVA, 1972, p.28.. En esa misma línea de esfuerzos intelectuales, codificadores y decodificadores o quizá renovadores, creemos que sobre los 7 ensayos de Mariátegui se han ignorado cuantiosas intuiciones, conjeturas y presupuestos como, por ejemplo, la «apertura epistemológica»3Noción que describe la necesidad de que el marxismo de Mariátegui se «abra» e incorpore los debates del Grupo Modernidad/Colonialidad para renovarse. Cfr. Conflictos de interpretación en torno al marxismo de Mariategui, p. 127-144., la «racionalidad alternativa»4Cfr. Quijano, «El marxismo de Mariátegui: una propuesta de racionalidad alternativa», en El marxismo de José Carlos Mariátegui, Lima, Editora Amauta, 1era Ed., 1995, pp. 39-47., la «heterogeneidad his­tórico estructural», y su «descentramiento» del marxismo europeo. Dichas intuiciones, conjeturas y presupuestos la convierten aún después de 90 años, de su nacimiento para literatura marxista latinoamericana, en una fuente inago­table de consulta, revisión y actualización permanente: un clásico. Quizá por ese motivo, Quijano subrayó que los 7 ensayos tienen la enorme «aptitud de producir nuevas lec­turas»5Cfr. «Prologo» y «Notas introductorias», en la Antología de textos básicos de José Carlos Mariátegui, Lima, FCE, 1991, p. IX. en cada recodo o convulsión de la historia y Dussel afirmó que «la filosofía de la liberación debe desarrollar las intuiciones de Mariátegui»6Cfr. «El marxismo de Mariátegui como “Filosofía de la Revolución”», en Anuario mariateguiano, Vol. VI, N° 6, 1994, p.252..

En particular nos inquieta la sintomática y singular presencia de su «vocación hermenéutica» que se desliza en varios textos e introduce explícitamente en el título de su opus magnum: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Nos referimos a la noción de «interpretación» y a los presupuestos epistemológicos y ontológicos que la acompañan. No obstante, puede pensarse que la «hermenéutica mariateguiana» no representa un problema y que aparentemente es una verdad de perogrullo, es decir, resulta obvio y pueril, que no demanda justificación. Sin embargo, como advertía Heidegger, la apelación a lo obvio7Cfr. Ser y Tiempo, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1997, p. 27-28. en el ámbito filosófico es un procedimiento dudoso y desdeñable ya que la aparente «comprensibilidad no hace más que demostrar una incomprensibilidad».

Afortunadamente encontramos coordenadas de lectura, sobre la «vocación hermenéutica» de Mariátegui, en los escritos de Augusto Salazar Bondy. Según el filósofo peruano se trataría de un proyecto de «hermenéutica social»8Cfr. Historia de las ideas en el Perú contemporáneo, Lima, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2013, p.304.. Pero, no lo tematiza, es apenas una intuición. También, el histo­riador y pensador argentino Miguel Mazzeo explora la «interpretación mariateguiana» y la denomina «hermenéutica situada»9Cfr. Mazzeo, El socialismo enraizado, Lima, FCE, p.58-67.. Mazzeo se esfuerza por lograr una lectura en clave hermenéutica desde Heidegger y Gadamer, pero las sintonías con Mariátegui son mínimas ya que entre otras razones los pensadores provienen de escuelas, tradiciones, locus de enunciación y realidades marcadamente diferen­tes.

En efecto, desde una «hermenéutica social» o «herme­néutica situada», Mariátegui se propone «interpretar» los hechos del mundo social y cultural peruano en clave marxista o quizá «leerlos» marxistamente como si —la realidad peruana— fuera un inmenso libro abierto mar­cado por siete problemas cardinales que luego convertirá en excepcionales ensayos. Por esa razón estaba convenci­do que «Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual»10Cfr. Defensa del marxismo, Lima, MINERVA, 1967, p.36. Pero Mariátegui al hacer hermenéutica en algún sentido pone en cuestión la metodología positivista y marxo-positivista hegemónica en las ciencias sociales europeas y, después, latinoamericanas. Naturalmente, la «bancarrota del po­sitivismo y cientificismo, como filosofía, no compromete absolutamente la posición del marxismo. De este modo Mariátegui se aproxima a una «racionalidad alternativa» y quizá a la concepción ditheyana de la hermenéutica como método de las ciencias del espíritu11Cfr. Verdad y método I, 9° ed. Salamanca, Sígueme, 2001, p. 332.

Ahora bien, si fuera válida la lectura de una «vocación hermenéutica» en los 7 ensayos de Mariátegui, entonces, surge otro problema de orden genealógico-comparativo: ¿Cómo entender el popular dictum de Marx, conocida como la undécima tesis sobre Feuerbach: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo»12Cfr. Marx, Tesis sobre Feuerbach, en Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (apéndice) Moscú, Editorial Progreso, 1975, p.57.? Las Tesis sobre Feuerbach fueron escritas en septiembre de 1845 en Bruselas. Recordemos, también, que Engels modifico el texto de Marx, en su publicación de 1888, introduciendo la conjunción adversativa «pero», con el afán de contrapo­ner la interpretación a la trasformación13Cfr. Camino, Federico. «La undécima tesis de Marx sobre Feuerbach», en Arete, Vol. V., N°1-2, 1993, p. 16-37.. Lo cual significa que Marx no niega la necesidad de «interpretar» el mundo para «transformarlo» sino que advierte de los peligros y critica el quedarse atrapados en el plano de la «interpre­tación» concebida a la manera de los ideólogos neohege­lianos. Por otra parte, no podemos minimizar el énfasis que Marx y, posteriormente, los marxistas europeos otor­gan al papel de la trasformación social. Es por eso que nos urge —como decía Quijano— una «opción de lectura diferente de Marx a partir de la experiencia latinoameri­cana», pero ese proceder implica «liberar al propio Marx de su eurocentrismo». Creemos que esta opción de lectura descentrada del marxismo europeo la ofrece Mariátegui en los 7 ensayos, donde la «interpretación» de la realidad peruana era condición necesaria, pero no suficiente para la «transformación». En consecuencia, la «interpretación» era —y es todavía— el momento previo, axial, fundante y descentrado del marxismo latinoamericano en su versión más original. Lo cual no significa que la praxis sea, el mo­mento a posteriori y ajeno a la teorización de una realidad concreta. Una vez más, se trata de un proceso singular de unimismamiento, pero no de una identidad irreductible entre praxis y teoría.

Mariátegui bien pudo titular su obra de otros modos: 7 ensayos de «análisis», 7 ensayos de «investigación», 7 ensayos de «descripción», 7 ensayos «críticos», 7 ensayos de «diag­nóstico», 7 ensayos de «polémica», etc. Pero no lo hizo, pro­bablemente porque todos estos términos —y las operacio­nes cognitivas que las definen— están contenidos en una noción más compleja de «interpretación» o hermenéutica en algún sentido que las unifica o «unimisma» como solía decir: «Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis senti­mientos, de mis pasiones. […] no soy un crítico imparcial y objetivo»14Cfr. «Advertencia» a los 7 ensayos. Mariátegui Total, Lima, MINVERVA, Tomo 1, p.41.. En efecto, cuando Mariátegui «interpreta» un hecho social, no solo describe, analiza, juzga, esclarece, demuestra y critica, sino que además toma posición —en contra de la neutralidad valorativa— y se reconoce dentro de una tradición viva, móvil, heterogénea y heterodoxa15Cfr. Peruanicemos al Perú, Lima, Editora Amauta, 1988, pp.161-165.. No obstante, para el panhermeneutismo16Cfr. Grondin, Introducción a la hermenéutica, Barcelona, Herder, 1991, p. 36. de Nietzsche resultaría imposible «interpretar la realidad» porque «no hay factos, solo interpretaciones»[17]. Es decir, no hay una «realidad en sí» al estilo platónico o kantiano, pues lo que pensamos y decimos de la «realidad» es ya una interpretación. Sobre el relativismo filosófico, Mariátegui afirma que «empieza por enseñar que la realidad es una ilusión; pero termina por reconocer que la ilusión, es, a su vez, una realidad. Niega que existan verdades absolutas; pero se da cuenta de que los hombres tienen que creer en sus verdades relativas como si fueran absolutas»17Cfr. Alma matinal, Lima, Editora Amauta, 1972, p.32.. Asimismo, Mariátegui apuesta por un materialismo o realismo ontológico, sin caer en un determinismo pasivo y rígido de los ortodoxos catequistas, que le permite «interpretar» la fac­ticidad-histórico-social, en la medida que esta «facticidad» opere dialécticamente. En otras palabras se trata de «inter­pretar» los hechos económicos como determinantes-deter­minados para y por los productos culturales, las ideologías y las acciones políticas concretas. No olvidemos que para Mariátegui la «voluntad socialista»18Cfr. Defensa del marxismo, Lima, Editora Amauta, 1967, p.58 se adhiere sólidamen­te a la realidad histórica, no para resignarse estoicamente frente a ella, sino para luchar contra ella.

Otro problema de orden hermenéutico que suscitan los 7 ensayos, más allá de la «vocación hermenéutica» de su autor, es la «distancia temporal»19Cfr. Verdad y método. Cfr. Tomo I, Salamanca: Sígueme, p. 360-370.. En efecto, noventa y un años nos separan y, al mismo tiempo, nos acercan a los 7 ensayos de Mariátegui publicados por primera vez en no­viembre de 1928. Pero, por extraño y paradójico que suene, ¿cómo puede un sujeto acercarse a un objeto que se aleja en el tiempo y está fuera de su espacio?, ¿cómo compren­der un texto desde un contexto ajeno y diferente?, ¿la dis­tancia en el tiempo garantiza una «mejor comprensión»? Estos problemas son quizá algunos de los más relevantes e intrincados para la hermenéutica filosófica contempo­ránea. Afortunadamente tuvo respuestas en la obra Gada­mer. Su obra nos ofrece un aparato conceptual pertinente al momento de estudiar la relación entre texto, tradición e interpretación, como parte de un «eterno movimiento cir­cular de comprensión», cuya tarea es ampliar la unidad del sentido u horizonte de una obra.

Ciertamente, si trazáramos una línea imaginaria desde que aparecen los 7 ensayos en 1928 a la fecha 2019, pode­mos notar la cantidad innumerable de rediciones, traducciones, libros, antologías, tesis, ensayos, artículos, prólogos y reseñas sobre los 7 ensayos. Por ejemplo en 1991 el Anua­rio mariateguiano20Cfr. N°3, Volumen III, 1991, p.155. publica los resultados de la consulta a los intelectuales, investigadores y artistas sobre los libros más leídos en el Perú, realizada por la revista Cuanto. El autor y obra más leída fue Mariátegui y los 7 ensayos que para ese entonces registraba 56 ediciones, sin considerar las piratas, 3 millones de números impresos, traducidos al ruso, francés (2 ediciones), inglés (3 ediciones), italiano, portugués, húngaro, alemán, chino y japonés; además, circulaban medio millar de libros sobre 7 ensayos. Hoy, el número va en aumento, cuenta con más de 80 ediciones en veinte países y once idiomas. Por consiguiente, reco­nocemos que la línea imaginaria está atravesada por in­numerables lecturas y relecturas que crean escenarios de conflicto, tensión y disputa hermenéutica e ideológica a lo largo de estos 91 años. Produciendo lo que denominamos, en una reciente publicación, Conflictos de interpretación en torno al marxismo de Mariátegui. A propósito de un libro de Paul Ricoeur El conflicto de las interpretaciones. Ensayos de Hermenéutica, donde nos advierte que «toda lectura de un texto, por más ligada que esté al quid, a “aquello en vista de lo cual” fue escrito, se hace siempre dentro de una comunidad, de una tradición o de una corriente de pensamiento viva, que desarrolla presupuestos y exigencias.». Lo cual significa que ninguna interpretación relevante puede for­jarse sin tomar prestados modos de comprensión disponi­bles en una época dada. Ergo, no hay reflexiones adánicas pues sería ingenuo aseverar «yo fui el primero en pensar o decir tal cosa sobre Mariategui». En consecuencia, los «conflictos de interpretación» que surgen inevitablemente de la «distancia temporal» de los 7 ensayos son vistos como posibilidad positiva y productiva del comprender pues for­man parte del «círculo hermenéutico» que va constante­mente del «todo a la parte y de la parte al todo». Lo cierto es que estamos en mejores condiciones y poseemos más ele­mentos de juicos o prejuicios21Recordemos que Gadamer rehabilita el concepto negativo de «prejuicio» propuesta por la Ilustración en un sentido positivo y productivo. Cfr. 337-353. para valorar los 7 ensayos, pero no es correcto hablar de una «mejor comprensión». Como diría Gadamer: «Bastaría decir que, cuando se com­prende, se comprende de un modo diferente.»22Ibíd., p. 367..


[1] Candidato a magister en Historia de la Filosofía y licenciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su reciente libro, Conflictos de interpretación en torno al marxismo de Mariátegui, se publicó en el 2018 por Heraldos Editores. Trabaja para la Revista Iberoamericana de Filosofía SOLAR, es miembro del Comité Consultivo de la Cátedra José Carlos Mariátegui y Coordinador del Grupo de Estudios de Filosofía Latinoamericana «Pedro Zulen».

[2] Cfr. Alma matinal, Lima, MINVERVA, 1972, p.28.

[3] Noción que describe la necesidad de que el marxismo de Mariátegui se «abra» e incorpore los debates del Grupo Modernidad/Colonialidad para renovarse. Cfr. Conflictos de interpretación en torno al marxismo de Mariategui, p. 127-144.

[4] Cfr. Quijano, «El marxismo de Mariátegui: una propuesta de racionalidad alternativa», en El marxismo de José Carlos Mariátegui, Lima, Editora Amauta, 1era Ed., 1995, pp. 39-47.

[5] Cfr. «Prologo» y «Notas introductorias», en la Antología de textos básicos de José Carlos Mariátegui, Lima, FCE, 1991, p. IX.

[6] Cfr. «El marxismo de Mariátegui como “Filosofía de la Revolución”», en Anuario mariateguiano, Vol. VI, N° 6, 1994, p.252.

[7] Cfr. Ser y Tiempo, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1997, p. 27-28.

[8] Cfr. Historia de las ideas en el Perú contemporáneo, Lima, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2013, p.304.

[9] Cfr. Mazzeo, El socialismo enraizado, Lima, FCE, p.58-67.

[10] Cfr. Defensa del marxismo, Lima, MINERVA, 1967, p.36

[11] Cfr. Verdad y método I, 9° ed. Salamanca, Sígueme, 2001, p. 332

[12] Cfr. Marx, Tesis sobre Feuerbach, en Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (apéndice) Moscú, Editorial Progreso, 1975, p.57.

[13] Cfr. Camino, Federico. «La undécima tesis de Marx sobre Feuerbach», en Arete, Vol. V., N°1-2, 1993, p. 16-37.

[14] Cfr. «Advertencia» a los 7 ensayos. Mariátegui Total, Lima, MINVERVA, Tomo 1, p.41.

[15] Cfr. Peruanicemos al Perú, Lima, Editora Amauta, 1988, pp.161-165.

[16] Cfr. Grondin, Introducción a la hermenéutica, Barcelona, Herder, 1991, p. 36.

[17] Cfr. Friedrich Nietzsche, Kritische Studienausgabe, DTV & De Gruyter, Munich, 1980, 12 vols., vol. 12, p. 315.

[18] Cfr. Alma matinal, Lima, Editora Amauta, 1972, p.32.

[19] Cfr. Defensa del marxismo, Lima, Editora Amauta, 1967, p.58

[20] Cfr. Verdad y método. Cfr. Tomo I, Salamanca: Sígueme, p. 360-370.

[21] Cfr. N°3, Volumen III, 1991, p.155.

[22] Recordemos que Gadamer rehabilita el concepto negativo de «prejuicio» propuesta por la Ilustración en un sentido positivo y productivo. Cfr. 337-353.

[23] Ibíd., p. 367