Get Out. ¿Podrás huir de tus miedos?

Luiza Solange Torres1Bachiller de Filosofía – UNMSM

Suspenso, modestia fingida, amistad, poder y racismo sutil. Sí, todo esto se muestra en los 100 minutos que dura la pelí­cula de Jordan Peele, Get Out (2017, Estados Unidos) traducida para Latinoamérica como ¡Huye! La película es de género te­rror, la música a cargo de Michael Abels y protagonizada por Daniel Kaluuya.

Un negro (afroamericano) está caminado por un suburbio, se da cuenta que está perdido; la escena muestra un auto, lo está siguiendo, él no intenta nada, se resigna y decide volver, pero cuando voltea le da el encuentro un hombre con una máscara, el cual lo desmaya y mete en la maletera de su auto. Destacar que la música influye mucho tanto para crear ese ambiente aterrador como para sensibilizar respecto a una temática que, claramente, está latente en la película. El im­pacto de esta primera escena se contrasta con lo artístico. Se muestran fotografías del personaje principal y lo cotidiano de una pareja interracial. Todo en apariencia sucede bien has­ta que cumplen cinco meses y Ross decide visitar a su familia en compañía de Chris. Como es de imaginar, en Chris surgen algunos conflictos por el hecho de ser negro y, más aún, si ella no comentó esto a sus padres. Pero este miedo o prejuicio, se desvanece por la confianza que le transmite su novia.

En el camino atropellan a un venado; este hecho es significati­vo pues muestra el racismo evidente cuando el oficial solicita a Chris su identificación a pesar de que él no manejaba. Por otro lado, al ver Chris el venado atropellado, evoca la noche en que su madre murió de frío luego de haber sufrido un ac­cidente automovilístico. Aquí empiezan a conocerse los con­flictos emocionales del personaje principal.

La bienvenida a Chris por parte de los padres es tal, que se vuelca en una tolerancia fingida y sobreactuada complacencia ante el invitado. Tales situaciones no pasan desapercibidos por Chris; sin embargo, luego cobran menos importancia por la compañía de Rose y su apoyo. Chris intenta sobrelle­var la estancia; más aún cuando él mismo se siente extraño respecto a la familia blanca de Rose como a los empleados negros, pues a él lo acompaña una incertidumbre respecto a las identidades y comportamientos de estos.

Rod es el amigo de Chris con quien mantiene contacto durante su estancia en la casa de los Armitage. Él simboliza un puente para saber qué pasa realmente, y una mirada objetiva ante los hechos que sucedían, pues a pesar que su persona­je es cómico logra deducir lo que pasaba. Cuestión que Chris no podía hacer por estar hundido en sus miedos y conflictos emocionales del pasado (madre) y presente (ser negro).

En la casa de los Armitage se da una fiesta para conocer o exhibir a Chris como alguien distinto, alguien mejor en el sentido físico y bilógico. Los invitados, personas acaudaladas, venían a conocer mejor el producto. La película da cuenta de que la fiesta era una fachada para subastar a Chris, quien se­ría el cuerpo de otra persona, pero cuya mente o conciencia serían del mejor postor. Una vez atrapado, Chris se pregunta: ¿Por qué nosotros? ¿Por qué la gente negra? Tal vez sea por su genética, su físico, su velocidad o estilo, aquello que los demás compradores buscaban.

Una vez que Chris logra salir con desesperación de la casa, atropella a la empleada, y sucede la escena de toda película de terror: el dilema entre irse o auxiliar a alguien. Se muestra a la empleada negra tirada, Chris vuelve a sentir los remordi­mientos por su madre. La salva, pero resulta ser la matriarca de los Armitage en el cuerpo de la joven negra. Al final, Chris logra salvarse con la ayuda de Rod, quien llega a la casa.

Esta película logra el efecto de mantenernos atentos ante lo que pueda pasar, y de trasmitirnos el racismo sutil que la recorre. Impredecible por momentos, es central mencionar que todo el tiempo nos transmite el miedo que Chris carga desde la muerte de su madre. Podemos decir que el tema de la hip­nosis, tratado en esta película como medio para sedar a los negros y ser llevados al “Lugar hundido”, tiene que ver con el hecho de estar atrapados o hundidos por otros. A través de los prejuicios, diciéndonos qué somos o qué debemos hacer. Podemos, finalmente, resaltar el hecho de que la música juega mucho en esta película para la transmisión de sensaciones: El piano, el violín, la música en general marca el paso del terror, misterio y suspenso.


[1] Bachiller de Filosofía – UNMSM.