Discurso de promoción. Creación colectiva de Yuyachkani

Descargar aquí
Karen Bernedo[1]

Discurso de promoción

Creación Colectiva de Yuyachkani
Concepto y Dirección de Miguel Rubio Zapata.
En escena: Jorge Baldeón, Daniel Cano, Augusto Casafranca, Ana Correa, Ricardo Delgado, Milagros Felipe Obando, Felipe Luck, Gabriella Paredes, Rebeca Ralli, Teresa Ralli y Julián Vargas.

Se abren las puertas del colegio nacional “Próceres de la independencia” y diversos concursos, números de canto y baile de una kermesse escolar son la antesala del esperado discurso de promoción. Mientras el maestro de ceremonia lo anuncia con expectativa, el público asistente se confunde entre el grupo de padres de familia, profesores, alumnos, exalumnos y amigos que han venido a colaborar con la actividad pro-fondos del colegio.

La pieza propone desde el inicio un nuevo pacto escénico entre actores y público uno que implica interlocutores no oyentes, una negociación constante del espacio que conlleva a moverse, incomodarse, a veces sentarse o pararse y muchas otras completar con la presencia el sentido de la escena, una dramaturgia compartida, en palabras del mismo Miguel Rubio, director de la obra y por supuesto, también director del colegio.

El punto de partida para la discusión del discurso es la pintura de Don Juan Lepiani que evoca la independencia del Perú, proclamada el 28 de Julio de 1821 por el general San Martín. Este hecho marca el inicio de la etapa republicana atravesada por procesos histórico sociales complejos que la obra resalta, y que a modo de espejo nos reta a reconocernos como una sociedad pos colonial y pos guerra.

“Este cuadro es insuficiente, este escenario es insuficiente, esta obra es insuficiente” proclama una de las actrices, quizá el texto más honesto, puesto que por un lado pone en evidencia la necesidad de un nuevo discurso (un nuevo pacto social) en el que empecemos a hablar de las ausencias, silencios y secretos de los grandes relatos históricos y por otro la imposibilidad del teatro y de la misma obra de recoger toda esa complejidad. No hay realidad que resista simplificación, pero tampoco representación.

La obra transita entre las tensiones generadas por la construcción del nuevo discurso y las tensiones físicas que provoca la puesta en sí misma, el actor que habla de su propio personaje, el evento, el espectáculo, el pasado superponiéndose con el presente. El desborde de imágenes, sonidos, música y acciones pone en diálogo memoria e historia para interpelar las formas en las que por un lado las instituciones nos han enseñado a interpretar la historia del Perú y por otro, la forma en la que hemos aprendido a participar de la experiencia del teatro.

¿Cómo desaprendemos los relatos épicos aprendidos en las láminas Huascarán y en las clases de Educación Cívica? En ese sentido se pone de manifiesto la escuela como una camisa de fuerza pero el teatro convertido en el Colegio Nacional “Próceres de la Independencia” se convierte en la gran posibilidad para empezar a reescribir esa historia y cuestionar los cimientos sobre los que se han construido nuestros valores como nación.

El discurso entonces, va cobrando forma a partir de las grandes ausencias del cuadro histórico de Lepiani y es conectado magistralmente con el presente, en ese sentido la historia de las torturas que sufrieron las mujeres que lucharon en la gesta de la independencia como Micaela Bastidas y Manuelita Sáenz están tan pendientes de reconocimiento y justicia como las mujeres esterilizadas durante el gobierno de Fujimori. Tanto así como los cuerpos desaparecidos producto de la guerra del pacífico y los 16,000 desaparecidos que nos dejó el conflicto armado interno.

Discurso de promoción es también un intento de desenterrar las heridas aún abiertas por las guerras y las profundas desigualdades cubiertas por la arena del progreso y el paradigma del desarrollo. “Dicen que somos el atraso” son las primeras líneas del poema Katatay de José María Arguedas. Que somos el atraso nos grita este país reducido a una marca en la que no hay cabida para las mujeres, los pueblos indígenas y las víctimas consecuencia de la guerra más reciente de nuestro país.

Reconocernos y entendernos como una sociedad con contradicciones, conflictos e injusticias y a la vez con historias de lucha y coraje es una invitación a tener un pensamiento crítico sobre aquello que las instituciones educativas dan por sentado sobre los valores de nación, democracia y ciudadanía.

“Discurso de promoción” es una apuesta de creación colectiva, del Grupo Cultural Yuyachkani, que a sus 46 años ininterrumpidos de militancia creativa, se reinventan con esta pieza en la que comparten protagonismo por primera vez con “aliados”; actores de diferentes generaciones que han enriquecido este proceso a lo largo de catorce meses. El proceso creativo en ese sentido ha implicado para los viejos Yuyas, negociación, conflictos de sensibilidades y apertura con los actores más jóvenes, un ejercicio de generosidad y humildad que ha estado presente en la cultura del teatro de grupo. En ese sentido las apuestas colectivas son actos de fe y apuestas de 46 años como las de Yuyachkani son actos revolucionarios.

Me quedo con la sensación que me deja el final de la pieza, un acto de amor a la patria, porque para sanar y ser capaces de construir, primero hay que enfrentar el dolor y las heridas, hay que reconocernos y encontrarnos en la esperanza de las luchas, las de ayer, las de hoy y las que vendrán. El discurso está por escribirse.


[1] Artista, curadora, investigadora y militante en temas de memoria y violencia.