Colombianos en las calles: expectativas frustradas e indignación moral

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Juan Manuel Caicedo A.1Candidato a Doctor en Ciencia Política por la FLACSO-Sede Ecuador. Este texto fue escrito el 16 de Diciembre de 2019.

La del 21 de noviembre fue la primera de varias jornadas de movilización callejera que ha vivido Colombia en los dos últimos meses de 2019. Este artículo plantea una lectura sobre las motivacio­nes de este brote de protestas. De antemano hay que admitir que cada ciudadano tiene sus propios reclamos, y que lo que se hará aquí es sintetizar algunos de los que pueden ser considerados como detonantes principales. Además, hay que tener presente que se trata de hechos que aún se están desarrollando, por lo que se hablará más sobre sus posibles causas y se evitará aventurar prediccio­nes sobre su desenlace.

Lo primero que hay que aclarar es que la Colombia rural tiene un largo historial de protesta contra la desigualdad en la distribución de tierras y la extrac­ción de minerales y petróleo a gran escala. La dife­rencia es que la protesta rural ha sido más dispersa, focalizada en pequeñas localidades, lo que la ha he­cho más fácil de estigmatizar y reprimir (Arjona et al, 2019). Este artículo se referirá a las motivaciones detrás de las movilizaciones masivas y urbanas de finales de 2019, sin que ello implique afirmar que la protesta ciudadana en Colombia es inédita y ex­traordinaria.

Como principales factores que han motivado o fa­cilitado las protestas callejeras de 2019 se exponen aquí los siguientes: 1) Transmisión internacional; 2) Expectativas frustradas; 3) Desconfianza hacia las instituciones públicas e indignación moral por sus resultados. A continuación se irán desglosando y analizando cada uno de estos factores.

Al primer factor lo hemos definido como transmi­sión internacional. Los economistas hablan de “con­tagio” para referirse al proceso en el que una crisis económica se expande de un país a otro. La idea aquí no es equiparar las movilizaciones masivas a las crisis económicas ni mucho menos a las epide­mias, sino resaltar ese elemento de transmisión y expansión internacional del fenómeno. Como la “primavera árabe”, que inició en Túnez y más tarde se extendió por varios países del Norte de África y Oriente Medio, las movilizaciones latinoamericanas parecen tener un elemento de replicación: “si ellos pudieron, nosotros también”.

Sería difícil pensar en la protesta callejera de Colom­bia sin tener en cueta otros tres procesos acaecidos a finales de 2019: el levantamiento contra la elimina­ción del subsidio a la gasolina en Ecuador, que puso en riesgo la continuidad del presidente Lenin More­no y lo obligó a retirar la medida; las protestas estu­diantiles contra el incremento de las tarifas de me­tro en Santiago de Chile, que se recrudecieron y se masificaron hasta llegar al punto de demandar una nueva constitución política; la crisis postelectoral de Bolivia, donde las manifestaciones por sospechas de fraude escalaron hasta alcanzar la renuncia del pre­sidente Evo Morales. El factor de la transmisión in­ternacional es el que hace creer en una “primavera latinoamericana”, un momento de oportunidad en el que los ciudadanos organizados pueden llegar a ser más poderosos que sus gobernantes.

El segundo factor es el de las expectativas frustradas. El artículo de Campante y Chor (2012) sobre la “pri­mavera árabe” argumenta que esta proliferación de protestas masivas tenía una fuerte motivación eco­nómica y material: jóvenes que tenían un nivel de escolaridad muy superior al de sus padres y abuelos, y que no percibían que esto se reflejara en mejores oportunidades laborales. Por su parte, el estudio de Arjona et al (2019) toma encuestas en veredas rura­les de Colombia y concluye que la mayor disposición a participar en organizaciones cívicas o políticas está en las veredas donde los jóvenes aspiran a tener un título universitario o una vivienda propia.

Las expectativas de la población joven y la relación entre expectativa y realidad es un elemento clave para entender las protestas de Colombia. Como mues­tra el Gráfico 1, un joven colombiano de esta década tiene cuatro años más de educación formal que un joven de los ochentas2Cinco años más en las mujeres, si las consideramos por separado., por lo cual no es descabellado pensar que sus aspiraciones frente al mercado labo­ral son más elevadas y más difíciles de satisfacer.

Esta población joven de mayor nivel educativo se está encontrando con una tasa de desempleo de 10,2% y una tasa de desempleo juvenil de 18,1% (datos de septiembre de 2019, Diario Portafolio). La problemática se ve reflejada en sondeos de opinión pública: según datos de Gallup, un 89% de los colom­bianos considera que el desempleo está empeorando (datos de diciembre de 2019). Ante esta situación, el gobierno y su bancada parlamentaria plantearon medidas encaminadas a la flexibilización del traba­jo (contratación por días y por horas) y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), un centro de estudios económicos, propuso que a los jó­venes entre 18 y 25 años se les pudiera pagar el 75% del salario mínimo (Portal de Noticias Dinero). Aun­que en un inicio eran sólo propuestas, la resonancia que tuvieron motivó la protesta de muchos jóvenes que ya estaban inconformes con sus perspectivas laborales.

El tercer factor que se enuncia aquí como deto­nante de las protestas masivas en Colombia es la desconfianza generalizada hacia las instituciones públicas y la indignación moral por sus resultados. Un estado moderno tiene instituciones políticas (gobierno, congreso y partidos), instituciones del orden (poder judicial, policía y ejército) e institu­ciones que se encargan del servicio civil (salud, educación, provisión de energía eléctrica, etc.). En Colombia todos los tipos de institución han enfren­tado algún escándalo. Desde la anecdótica fuga de una exsenadora condenada por compra de votos3Aída Merlano fue elegida como senadora en marzo de 2018, pero inmediatamente después fue capturada. En septiembre de 2019 la Corte Supera de Justicia la condenó a 15 años de prisión. El 1ro de octubre salió de su sitio de reclusión (cárcel El Buen Pastor de Bogotá) acompañada por una guardiana, para desplazarse a un consultorio odontológico donde tenía una cita de diseño de sonrisa. En un momento en que nadie la vigilaba, Merlano descendió desde un tercer piso usando una soga atada a una mesa y escapó con un motociclista que aparentemente la estaba esperando (Caracol Radio). Este caso tuvo amplia resonancia mediática y despertó indignación porque evidenció el trato preferencial que reciben los políticos en el sistema penitenciario., hasta la omisión del ministro de Defensa de re­portar la muerte de ocho menores de edad en un bombardeo de las Fuerzas Militares, lo cual desenca­denó un escándalo que de­rivó en su renuncia pocos días antes del inicio de las movilizaciones callejeras4La operación ‘Atair’ fue llevada a cabo el 29 de agosto contra el campamento de alias Gildardo Cucho, disidente de las FARC. En un inicio se reportó como una “operación impecable”, pero no se mencionó que en el grupo de 18 individuos bombardeados se encontraban al menos ocho menores de edad. La información fue revelada por Roy Barreras, senador de oposición, quien lideró un debate de moción de censura para remover al ministro Guillermo Botero desde el Senado. Ante la alta probabilidad de ser el primer ministro que caía por esta vía en Colombia, Botero prefirió renunciar (DW).

A los escándalos por co­rrupción y los asesinatos de líderes sociales que ve­nían desde el mandato de Juan Manuel Santos, se unió el relato sobre un go­bierno que “mata niños” -como expresaron sena­dores de oposición y figuras de farándula como Carlos Vives (Revista Semana)-. La acumulación de estos hechos tuvo un fuerte impacto en lo que E.P. Thompson (1995) denomina “economía mo­ral de la multitud”: el orden de valores que define lo intocable. El reclamo por unas instituciones más transparentes en sus procedimientos y el re­clamo por la protección de la vida humana inclu­so pueden ser movilizadores más poderosos, con mayor fuerza simbólica para darle sentido a una acción de protesta.

En conclusión, las jornadas de protesta que ha vi­vido Colombia son la expresión local de un fenó­meno que se ha transmitido internacionalmente. Dado el carácter internacional del fenómeno, algunas voces como el expresidente y senador Álvaro Uribe han señala­do que se trata de un com­plot del Foro de Sao Paulo con el fin de desestabili­zar gobiernos en América Latina (BBC). Aunque no se poseen evidencias para rechazar con contunden­cia esta afirmación, lo cierto es que el único go­bierno que ha caído en esta oleada de protestas ha sido el de Evo Morales, uno de los que podría parecer afín al ala izquierda y que tenía como aliados a Nicolás Maduro y al kirchnerismo argentino (La Nación). Esto denota que hay exten­sión de la protesta callejera en la región, pero di­versidad en cuanto a la orientación y los fines de quienes protestan.

En las jornadas de protesta que ha vivido Colom­bia interactúan demandas materiales e inmate­riales. Un pobre desempeño en materia de eco­nomía y generación de empleo podría ser visto como producto de tendencias globales de las que el gobierno es inocente (Torcal, 2014). Sin embar­go, la proliferación de escándalos de corrupción fortalece la sensación de que los políticos no tie­nen intención de resolver los problemas del país y que incluso los aprovechan para su beneficio. Aunado a esto, acciones polémicas de la Fuerza Pública antes y durante las manifestaciones se fueron convirtiendo en nuevos y potentes moti­vos para protestar.

Referencias bibliográficas

Arjona, Ana; Cárdenas, Juan Camilo; Ibáñez, Ana; Justino, Patricia y Julián Arteaga. 2019. “Des­igualdad económica y participación en organiza­ciones sociales en Colombia”, Documentos CEDE, No. 30. Centro de Estudios de Desarrollo Econó­mico, Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

Campante, Filipe and Davin Chor. 2012. “Why was the Arab World Poised for Revolution? Schooling, Economic Opportunities and the Arab Spring”, Journal of Economic Perspectives, 26(2), 167-188. Thompson, E. P. 1995. “La economía ‘moral’ de la multitud en la Inglaterra del siglo XVIII”, en Costum­bres en Común. Barcelona: Crítica, 213-293.

Torcal, M. 2014. “The Decline of Political Trust in Spain and Portugal: Economic Performance or Poli­tical Responsiveness”. American Behavioral Scientist, 52(12), 1542-1567.

Otras referencias

BBC (Nov. 19 2019). “Paro nacional: qué es el Foro de Sao Paulo, al que vinculan con las protestas en Chile o Colombia (y por qué le preocupa tanto a la derecha de América Latina). Ver_ https://www.bbc. com/mundo/noticias-america-latina-50481480?fb­clid=IwAR3X032Qmnjqjtyz-HRrn_n4Q4WB­6PHM-GkNKsnee-p1LSfqgdIuZ54ZYME

Caracol Radio (Oct. 01 2019). “La ex congresista Aída Merlano protagoniza fuga “de película” en Bogo­tá”. Ver_ https://caracol.com.co/radio/2019/10/02/ nacional/1569977147_459606.html?fbclid=I­wAR1_dLRbXJJPqoiuXYIP8PtxWwQ9GFPYXG82X­Ciu-8uM1y3m56Q2e-gqavU

Dinero (Oct. 10 2019). “Jóvenes con salario mí­nimo diferencial: la fórmula de Anif para combatir el desempleo”. Ver_ https://www. dinero.com/economia/articulo/por-que-pro­ponen-pagar-75-del-salario-minimo-a-los-jove­nes/277817?fbclid=IwAR33HyRPFHP6G-hwZheK­1fkfgGGItgYOPlo5GbcU_QQNeAqjpboc1Gx8caM

DW (Nov. 6 2019). “Renuncia ministro de Defen­sa de Colombia acosado por críticas a política de seguridad”. Ver_ https://www.dw.com/es/re­nuncia-ministro-de-defensa-de-colombia-acosa­do-por-cr%C3%ADticas-a-pol%C3%ADtica-de-se­guridad/a-51144633?fbclid=IwAR1n3PVDaQ59h­BaavkJ7lhRDMtqQNFuEtEDNMoRWMtRyh5-gsD­VwTKYh5wM

Gallup Poll Colombia (Dic. 2019). Informe #133. Ver_ https://es.scribd.com/document/438310929/ Encuesta-Gallup-Poll-de-diciembre#fullscreen&­from_embed

Global Health Data Exchange. “Global Educa­tional Attainment 1970-2015”. Ver_ http://ghdx. healthdata.org/record/ihme-data/global-edu­cational-attainment-1970-2015?fbclid=IwAR­2xoEi5T-8TWkYGGI4_f1i0fYPtRCPkQV2UkDtG­gwU3yarQik9isCnKRmk

La Nación (Nov. 12 2019). “Crisis en Bolivia: el kirchnerismo y la izquierda marcharon en apo­yo a Evo Morales”. Ver_ https://www.lanacion. com.ar/el-mundo/crisis-en-bolivia-el-kirchneris­mo-y-la-izquierda-marcharon-en-apoyo-a-evo-mo­rales-nid2305553

Portafolio (Nov. 5 2019). “Propuestas para dis­minuir el desempleo juvenil en Colombia”. Ver_ https://www.portafolio.co/economia/ que-hacer-con-el-desempleo-juvenil-en-colom­bia-535278?fbclid=IwAR096MbtFgH4lQzDDiS6x­Zps7R9dUeHR6BHc3UjmSzgoUV5Y4MMaWmC­tvDM

Semana (Nov. 13 2019). Carlos Vives: “Si la mar­cha es para que no maten a nuestros niños en los rincones del país, yo marcho”. Ver_ https://www. semana.com/nacion/articulo/las-razones-de-car­los-vives-para-apoyar-la-marcha-del-21-de-noviem­bre/640014


[1] Candidato a Doctor en Ciencia Política por la FLACSO-Sede Ecuador. Este texto fue escrito el 16 de Diciembre de 2019.

[2] Cinco años más en las mujeres, si las consideramos por separado.

[3] Aída Merlano fue elegida como senadora en marzo de 2018, pero inmediatamente después fue capturada. En septiembre de 2019 la Corte Supera de Justicia la condenó a 15 años de prisión. El 1ro de octubre salió de su sitio de reclusión (cárcel El Buen Pastor de Bogotá) acompañada por una guardiana, para desplazarse a un consultorio odontológico donde tenía una cita de diseño de sonrisa. En un momento en que nadie la vigilaba, Merlano descendió desde un tercer piso usando una soga atada a una mesa y escapó con un motociclista que aparentemente la estaba esperando (Caracol Radio). Este caso tuvo amplia resonancia mediática y despertó indignación porque evidenció el trato preferencial que reciben los políticos en el sistema penitenciario.

[4] La operación ‘Atair’ fue llevada a cabo el 29 de agosto contra el campamento de alias Gildardo Cucho, disidente de las FARC. En un inicio se reportó como una “operación impecable”, pero no se mencionó que en el grupo de 18 individuos bombardeados se encontraban al menos ocho menores de edad. La información fue revelada por Roy Barreras, senador de oposición, quien lideró un debate de moción de censura para remover al ministro Guillermo Botero desde el Senado. Ante la alta probabilidad de ser el primer ministro que caía por esta vía en Colombia, Botero prefirió renunciar (DW).