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UN BALANCE NECESARIO: CUANDO LA VIDA NO VALE NADA

Lilia Romero

“Que si miles se enfermaran

 y hospital necesitaran,

no hay cama pa´ tanta gente”

(Melodía Popular)

Empezamos el año y el horror de lo sucedido el 2020 a causa de la pandemia amenaza con repetirse en nuestro país. Nuevamente se encienden las alarmas y se empieza a cuantificar las camas UCI, el número de camas hospitalarias, la provisión de oxígeno, de EPPs, de pruebas de descarte, si tenemos vacunas o no, como el preámbulo de nuevas pesadillas que ilusamente pensábamos superadas. Sin embargo, la realidad se impone y esta le es adversa a la gran mayoría de la población.

Tuvimos que recibir el impacto brutal de un virus para que esa mayoría descubriera que algo no andaba bien en la economía, cuando no fue capaz, por ejemplo, de atender la elemental necesidad de solventar la cuarentena decretada proporcionando los medios necesarios para que la gente se mantuviera en casa. También se descubrió que nuestro sistema de salud era un gran fiasco, que el que no tenía plata se moría por falta de oxígeno y medicinas, que conseguir cama en un hospital era una hazaña en medio de la guerra y por eso, muchos murieron en sus casas o en la puerta de los hospitales. El gobierno de entonces, fue incapaz de imponerse a los intereses de las clínicas privadas y a los productores oligopólicos del oxígeno medicinal. Pero, además, el abordaje de la crisis económica producida por el Covid-19, significó una clara definición de clase en favor de los grandes empresarios quienes fueron favorecidos de diferentes maneras: con postergaciones de obligaciones tributarias, con créditos a tasas excepcionalmente bajas, con medidas anti laborales como la suspensión perfecta y con el levantamiento temprano de la cuarentena frente a la presión del principal gremio empresarial del país. Por el contrario, la gran mayoría de la población tuvo que resignarse a ver cómo perdían sus empleos, cómo desaparecían sus ahorros y cómo tenían que inventarse y reinventarse nuevas estrategias de supervivencia vía el trabajo independiente.

Podemos decir entonces que la crisis económica actual, producto de la pandemia, no es sino un reflejo vivo de la profunda crisis del capitalismo actual, instaurada en su forma más aberrante a partir del gobierno de Fujimori. Capitalismo que, entre otras consecuencias, ha provocado la retracción de la oferta formal de trabajo, cayendo ésta a cifras inéditas en la historia económica del país, creándose paralelamente una economía mayoritariamente de subsistencia, marginal para el mercado laboral y financiero pero afín a los intereses del gran  y mediano capital ya que utiliza a esta economía como canal para sus negocios turbios (minería informal, tala ilegal, paraísos fiscales), como medio masivo para la distribución de sus productos (transporte y comercialización, comercio ambulatorio), y como  parachoques, como válvula de escape, a su incapacidad endémica de crear empleo.

1. LA FUERZA DE TRABAJO A SETIEMBRE 2020 CON PANDEMIA Y REACTIVACIÓN ECONÓMICA

1.1. Cuarentena vs trabajo forzado

Las cifras de abril-mayo-junio que corresponden al período más duro de la pandemia son apocalípticas. De un año a otro, la fuerza de trabajo o población económicamente activa (PEA) se redujo en -36.1% y la PEA ocupada (los trabajadores asalariados y no asalariados) cayó en -39.5%. Es así que los desocupados se incrementaron en 55.8% y la población inactiva se incrementó en 98.3%. Dejaron de laborar 6 millones 720,000 personas. Una parte de esta población pasó a la categoría de desocupados, pero la gran mayoría pasó a ser población económicamente inactiva (PEI)1Según el INEI, la población económicamente inactiva (PEI) es aquella que teniendo la edad de trabajar (a partir de 14 años) no trabajan ni buscan trabajo y no desean trabajar. Dentro de este grupo se encuentran las amas de casa, los estudiantes, los rentistas y los jubilados. También se consideran dentro de este grupo a los familiares no remunerados que trabajan menos de 15 horas de trabajo semanales durante el periodo de referencia..  Esta es la población que se incrementó de un año a otro en seis millones 734 mil 100 personas, casi el doble, debido a la pandemia. Ver cuadro 1

Una medida necesaria en las condiciones de pandemia debió haber sido que la mayoría de la población pasara a la condición de inactiva, para lo cual el gobierno debía haber entregado un bono universal a cada familia a fin de garantizar el cumplimiento de tal medida. Esta fue la recomendación que hizo CEPAL2Ver Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Comunicado de prensa “CEPAL propone avanzar hacia un ingreso básico para ayudar a la población más vulnerable a superar los efectos del coronavirus”, 12 mayo 2020. pero que no siguió el gobierno de Vizcarra quien prefirió la entrega de bonos focalizados, medida que constituyó un gran fracaso debido a la inoperatividad de los organismos afines, empezando por el MIDIS3Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.  Hasta diciembre no se concluía con la entrega del segundo bono, a nueve meses de iniciada la pandemia. La gran mayoría de la población se vio forzada a dejar la cuarentena y salir a las calles, a los mercados, a conseguir cómo llevar un plato de comida a sus hogares.

1.2. Las víctimas que no debieron ser

A la fecha, no hay una cifra exacta del número de víctimas por el Covid-19. La Universidad Johns Hopkins, que trabaja con las cifras del Ministerio de Salud (MINSA), nos ubica como el tercer país con el mayor número de fallecidos, por cada 100 mil habitantes, a nivel mundial (112.4) después de Bélgica (148.1) y San Marino (136.1) y primero en América Latina4Ver Johns Hopkins University – Coronavirus Resource Center. Análisis de Mortalidad. Actualizado al 3 de diciembre del 2020. En: https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality. En nuestro país las cifras del número de fallecidos en exceso, de un año a otro, proporcionadas por el Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF) revelan que Perú encabeza la mortalidad por Covid-19 a nivel mundial con 94 mil muertes en exceso frente a las 37,621 registrados por el MINSA5Ver Gestión, 31 de diciembre 2020. En: https://gestion.pe/peru/peru-cierra-el-2020-con-94000-muertes-mas-que-las-registradas-en-anos-previos-noticia/?ref=gesr. En relación a estas cifras, la única certeza que tenemos es que muchas vidas pudieron ser salvadas si se hubiese entregado los recursos para guardar la cuarentena apropiadamente y si hubiésemos tenido un sistema de salud a la altura de las circunstancias.

¿Qué sistema de salud teníamos al momento de iniciada la pandemia? Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), uno de los peores de la América Latina y el Caribe latino. En términos presupuestales, Perú tiene uno de los gastos más bajos en salud (3.3 % del PBI), sólo superior a México (2.9% del PBI), Guatemala (2.2% del PBI) y Haití (0.8% del PBI), mientras Bolivia tiene 4.5%, Argentina y Costa Rica 5.6%, Uruguay 6.5% y Cuba 10.9%. En relación al número de médicos por cada 10 mil habitantes, tenemos 8.2 médicos; igualmente, sólo superamos a Guatemala (2.8 médicos) y Haití (2.3 médicos) mientras Bolivia tiene 10.3 médicos, Costa Rica 30.7, Uruguay 49.4 y Cuba 84.2 médicos por cada 10 mil habitantes6Ver Organización Panamericana de la Salud. Indicadores básicos 2019: Tendencias de la salud en las Américas. Washington, D.C.: OPS; 2019.. Y si nos referimos a las camas de cuidados intensivos y provisión de respiradores, definitivamente estábamos en el último lugar, sólo teníamos al inicio de la pandemia 100 camas UCI. Ver Anexos 1 y 2.

A la triste realidad que muestran las cifras anteriores se añaden otros factores que jugaron en contra al momento de encarar la pandemia: (i) la fragmentación del sistema de salud, que no sólo significa mantener un costo administrativo multiplicado por cada entidad (Minsa, Essalud, Fuerzas Policiales, Gobiernos Regionales), sino también que significa una barrera si de tomar decisiones se trata; (ii) un sistema primario de salud totalmente desatendido, como producto de la enajenación neoliberal de privilegiar en la salud la super especialización, porque es la que paga más, y a ello aspiran todos los médicos formados con esta mentalidad mercantilista. Especialización que sólo se encuentra, como es obvio, en los hospitales de las grandes ciudades y no en los centros de salud, de cada barrio o comunidad. A falta de centros de salud, o mala atención en los existentes por su carencia de personal, equipos y abastecimiento de medicinas, todos los enfermos tratan de acceder al hospital más próximo, saturando sus atenciones. Y esto es lo que sucedió durante la pandemia, al no haber el tamizaje del centro de salud, los hospitales se vieron rebasados en sus atenciones y ni qué decir del acceso a una unidad de cuidados intensivos. Y esta es la historia que amenaza con repetirse.

Si a lo anterior agregamos que en nuestro país el 23% de pobladores del área rural y el 6% del área urbana carecen de acceso al agua proveniente de la red pública; y peor aún, el 77% de pobladores del área rural y el 8% del área urbana carecen de acceso a servicios de alcantarillado con red pública, se completa las condiciones letales para que la lucha contra la pandemia en nuestro país haya sido una lucha completamente desigual. Ver Anexo 3.

Según muchos economistas, la crisis económica mundial generada por el COVID-19 sólo es comparable con la crisis de 1929. Durante la Gran Depresión, el desempleo pasó de 4% a 27 % en EEUU, 31 % en Noruega y 44 % en Alemania. Las exportaciones e importaciones de EEUU cayeron 70 % entre 1929-32, produciéndose un efecto dominó en la economía internacional. Mientras la producción capitalista caía estrepitosamente, la URSS –como ahora China– crecía del 5 % en 1929 a 18 % en 1938 debido a la aplicación de exitosos planes quinquenales7Ver Eric Hobsbawm. Age of Extremes. The short twenty century 1914-1991.  London, Abacus, 1994. Pg.85- 108..  En la presente crisis, el FMI pronostica una caída de la economía de -5.8% en EEUU, -8.3% en la zona euro, -9.8% en Reino Unido, -7.1% en Canadá. La economía china, en cambio, va a tener este año un crecimiento positivo de 1.9% y un crecimiento proyectado de 8.2% el 2021. En términos de desempleo, este saltó de 3.5% a 8.9% en EEUU, la misma cifra en la zona euro, mientras en Reino Unido el desempleo alcanza el 5.4%8FMI, Informes de Perspectivas de la Economía Mundial, octubre 2020.

En América Latina, las proyecciones del FMI para el presente año, con excepción de Venezuela, ubica al Perú como la economía que más va a caer en términos de crecimiento (-13.9%) seguido por Argentina (-11.8%), Ecuador (-11%), México (-9%), Bolivia (-7.9%). En términos de desempleo, la proyección para Colombia es un incremento de 17.3% en su tasa de desempleo; Brasil, 13.4%; Perú, 12.5% (teníamos 6.6%); Chile, 11.4%; Argentina, 11%; Uruguay, 9.7%9Idem.

Venezuela, es un caso diferente porque la crisis que sufre en estos momentos es producto, principalmente, de la salvaje e inhumana intervención norteamericana, a través del bloqueo económico, que ha precipitado su decrecimiento económico, proyectado a -25% el 2020 y -10% el 2021, con un desempleo de 54.5%10Idem. Verdadera economía de guerra.

Regresando a la economía peruana, esta cayó a -39.2% en el mes de mayo como consecuencia de la cuarentena, a setiembre la producción se había recuperado a -6.5%, haciendo un acumulado anual de -14.5% (enero-setiembre). El sector más afectado ha sido Construcción (-28.5%), seguido por la manufactura no primaria (-22.4%), comercio (-20.6%), minería metálica (-17.6%), servicios (-11.1%). El único sector que ha tenido un crecimiento positivo ha sido el agrícola (1.7%)11BCRP, Nota Semanal N°42. Lima: 19 noviembre 2020. El pronóstico de crecimiento del MEF para el 2020 es de   -12.00% y del BCRP de -11.5%, difiriendo del pronóstico más negativo, ya señalado, del FMI. Ver Anexos 4 y 5.

En mayo se reiniciaron las actividades económicas en su primera fase12Ver D.S. N° 080-2020-PCM: Decreto Supremo que aprueba la reanudación de actividades económicas en forma gradual y progresiva dentro del marco de la declaratoria de Emergencia Sanitaria Nacional por las graves circunstancias que afectan la vida de la Nación a consecuencia del COVID-19.. Hasta el mes de setiembre, se implementaron tres fases de reactivación económica tras la fuerte presión de los empresarios agrupados en la CONFIEP, quedando pendiente la cuarta fase, a aplicarse a partir del mes de octubre13La cuarta fase incluye las siguientes actividades económicas: vuelos internacionales, transporte de pasajeros por vía férrea y marítima, agencias de viajes y operadores turísticos, actividades deportivas.. Es decir, la mayoría de actividades productivas del país, a setiembre debían estar reactivadas o en proceso de reactivación.

Sin embargo, el empleo no se está recuperando al mismo ritmo que la producción. A setiembre, el número de desocupados se elevó en 140.9%, en relación al mismo mes del 2019, totalizando un millón 522 mil 100 trabajadores y el número de desempleados ocultos se incrementó en casi doce veces (1,181%) que equivale a 2 millones 626 mil 52 trabajadores. Es decir, sumando desocupados y desempleados ocultos, a setiembre teníamos 4 millones, 148 mil 152 trabajadores sin empleo14Para el cálculo de los desempleados ocultos se ha procedido de la siguiente manera: se ha calculado el promedio de crecimiento de los inactivos plenos –que es la variable con menos movilidad– de los años 2017, 2018 y 2019 que equivale a 0.96% y se ha aplicado este porcentaje de incremento al año 2020, obteniéndose por diferencia el desempleo oculto..  Ver Cuadro 2.

El gobierno ha legitimado esta pérdida de empleo a través del mecanismo de la suspensión perfecta de labores, es decir, la potestad de los empleadores de suspender a sus trabajadores sin goce de haber. En las empresas con planillas menores de 100 trabajadores, aquellos que entren a suspensión perfecta reciben un bono del gobierno por 760 soles, siempre y cuando ganen como tope S/ 2,400. Este bono sólo se entrega por tres meses. El 31 de diciembre pasado, el gobierno amplió la suspensión perfecta hasta el 5 de abril, y seguramente lo seguirá prolongando de acuerdo a la situación de la emergencia sanitaria15Ver DU-038-2020, DU 072-2020 y RM 315-2020-TR..

El BCRP tiene proyecciones optimistas en relación a la recuperación del empleo, afirmando que éste llegará al nivel del 2019 en el primer trimestre del 2021. Lo que no dice el BCRP es en qué condiciones los trabajadores pasarán a ser activos, es decir, cuántos van a recuperar sus empleos como asalariados, y cuántos se verán obligados a incrementar la cifra, de por sí ya abultada, de trabajadores no asalariados que al 2019 llegaba al 72.8% y con la crisis se ha incrementado a 75.2% al mes de setiembre. Según todos los pronósticos esta cifra tenderá a incrementarse aún más16Ver INEI, Informe Técnico N°4, Perú: Comportamiento de los Indicadores del Mercado Laboral a Nivel Nacional. Lima: 16 noviembre 2020..

Lo otro que no dice el BCRP, es cómo se va a recuperar el nivel de los salarios, que como es sabido, viene disminuyendo de año a año porque estos no se van ajustando a la inflación. En el caso del sector formal, los ingresos promedios nominales disminuyeron en -5.9%, pero en términos reales, esta disminución fue de -7.3%. Por su lado, la Remuneración Mínima Vital (RMV) fijada en S/ 930, ha disminuido en términos reales en -1.6% determinando que su valor real sea de S/ 691.30. Estos datos corresponden a la variación anual 2019- 2020 al mes de setiembre. La RMV –y su ajuste, que debería ser periódico– es relevante ya que los sueldos y salarios en el país se determinan de acuerdo a su monto. Otra historia es si esta RMV cubre las necesidades básicas del trabajador, sabemos que no. Ver anexo 7

2. REACTIVACIÓN ECONÓMICA: QUIÉN CARGA CON LA CRISIS

Para hacer frente a la crisis económica, precipitada por la pandemia, el gobierno de Vizcarra implementó un plan económico por un monto equivalente al 20% del PBI17PBI 2020: 694 mil millones de soles., el cual fue anunciado con bombos y platillos, proclamando que era el plan más ambicioso de la América Latina.

El Plan Económico se sustentó en cuatro ejes: (i) Atención inmediata a la emergencia; (ii) Soporte económico a las familias vulnerables; (iii) Soporte a empresas, principalmente las MYPE; y, (iv) Garantizar la cadena de pagos y brindar apoyo y soporte a la economía18Ver MEF. Marco Macroeconómico Multianual 2021-2024. Lima: 26 agosto 2020, Pp. 27-42.

Uno esperaría que, dada la situación crítica de nuestro sistema de salud al momento de hacer frente a la pandemia, la visión del gobierno debía haber sido privilegiar la atención en salud, asignando los mayores recursos para abordar en las mejores condiciones a la pandemia. Sin embargo, esto no sucedió. La asignación de recursos del Plan Económico frente a la crisis por Covid-19, revela claramente la concepción de los gobernantes de turno respecto a qué es lo primero. Para ellos, lo primero ha sido la economía, pero no la economía de las micro y pequeñas empresas, de los productores campesinos, –donde se concentra dos tercios de la mano de obra del país–, sino la economía de las grandes empresas, aquellas vinculadas a los lobbies financieros.

Así, para atender la emergencia de salud, es decir, para remontar de ser el último país en América Latina en los principales indicadores de salud, sólo se asignó el equivalente a 2.4% del presupuesto estimado, siendo la reactivación económica la que ha recibido el mayor presupuesto (63.5%), seguido por el soporte económico a las familias vulnerables (24.4%). Ver el cuadro 3.

Este eje, sin lugar a dudas, debería haber sido el eje prioritario, toda vez que no puede haber reactivación económica a costa de la vida de los ciudadanos. Si el gobierno de entonces hubiera privilegiado un verdadero fortalecimiento del sistema de salud, en estos momentos no estaríamos con la angustia de llegar a un hospital y no tener camas disponibles, de llegar a una posta médica y no encontrar pruebas de descarte, ni medicinas, ni oxígeno, ni personal médico suficiente.

2.1. Atención inmediata a la emergencia

En el primer eje se ubicó el fortalecimiento de los sistemas de salud, con un monto de 3 mil 243 millones de soles (0.5% del PBI). Las cifras de fallecidos demuestran a las claras que este eje no funcionó o funcionó mal. Y peor aún, costó la vida de muchos profesionales de la salud que estuvieron en el primer frente de batalla19Ver Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Publicación del Primer Listado del Personal de Salud fallecido por COVID-19 en ejercicio de sus funciones. Lima: 1 diciembre 2020.. A las claras, hubo un mal procedimiento en la adquisición de insumos médicos, como en el caso de las pruebas de detección y la implementación de un sistema de diagnóstico. Hubo un retraso en la adquisición y distribución de equipos de protección personal. Y ha habido un maltrato al personal de salud, no pagándose a tiempo las bonificaciones presupuestadas en el plan y no renovando el contrato a un gran número de médicos y personal asistencial.

Hay dos omisiones graves en este eje del plan que es bueno mencionar: primero, no hay una sola medida tomada para equipar y asignar personal a las postas médicas a lo largo de todo el país, habiendo sido reconocido por tirios y troyanos, su importancia en la contención de la pandemia; segundo, no hubo una decisión en torno a la adquisición de las vacunas, habiéndose recién asignado recursos el 2 de diciembre 2020 para implementar la cadena de frío (Decreto de Urgencia  131-2020), cuando la mayoría de nuestros vecinos ya tenían las vacunas compradas e iniciado el proceso de vacunación20Al momento de escribir este artículo, el 6 de enero 2021 el presidente Sagasti anuncia la firma de varios contratos según los cuales llegaría un lote para atender la vacunación de medio millón de personas, y, a partir del tercer trimestre del año llegarían el resto de vacunas comprometidas.. Ver Anexo 7

A nivel de gasto, el Presupuesto Institucional Modificado (PIM) para el COVID-19 ha sido de 23 mil 828 millones de soles, habiéndose ejecutado el 93% del mismo. El presupuesto se distribuyó en los tres niveles de gobierno: nacional (88%), regional (10%) y local (3%). El 97% del dinero se ha gastado en actividades relacionadas con la pandemia y el 3% restante en la ejecución de proyectos, básicamente en adquisición de equipos para los hospitales. Ver Anexos 7 y 8.

El presupuesto del 2021 para el COVID-19 es de 5 mil 596 millones de soles, es decir, 77% menos que el presupuesto del 2020. A todas luces este presupuesto tendrá que ser modificado, porque sólo la adquisición de las vacunas, demandarían el 40% del mismo sino más21Considerando un costo unitario de dos dosis a US$ 25.00 a aplicarse al 75% de la población a partir de 16 años..

2.2. Soporte económico a las familias vulnerables

El segundo eje contó con un presupuesto de 33 mil 267 millones de soles (4.8% del PBI), que se destinó principalmente a financiar la entrega de subsidios en efectivo a hogares focalizados. Aquí está la entrega de bonos, de canastas de víveres, de distribución de tabletas para estudiantes y maestros de colegios públicos, entre otros. Tanto en el caso de la distribución de los bonos como en la compra de las tabletas, se reveló una gran ineficiencia en el aparato del Estado para su entrega oportuna22El Plan económico estimó un presupuesto para 840 mil tabletas, sin embargo, según nota de prensa del Minedu se habría comprado 1 millón 56 mil 430, de las cuales, al 15 de diciembre se ha recibido el 52% que están siendo distribuidas. El 48% restante es de un solo proveedor que no ha cumplido con la entrega en la fecha prevista.. La entrega del bono de electricidad hasta por S/ 160 y el apoyo al trabajador con un bono de S/ 760 por cada mes de suspensión perfecta, hasta por tres meses, serían las medidas mejor ejecutadas en este eje. Aquí se considera también el aporte de los propios trabajadores que han tenido que hacer uso de sus CTS y fondos de la AFP para solventar sus gastos durante este período. Ver Anexo 9

2.3. Soporte a las empresas

El tercer eje se estima en S/ 12 mil 608 millones. Aquí, lo que se ha hecho para aliviar a las empresas, a todas en general al margen de su tamaño, es aplazar las obligaciones tributarias, aplazar el depósito de CTS, de mayo a noviembre, y darles liquidez a través del mecanismo de liberar la cuenta de detracciones.  Asimismo, las empresas pueden recibir dos subsidios para ayudar a financiar sus planillas por un monto total de 1,408 millones de soles. El primero es un subsidio excepcional a la planilla equivalente al 35% de la suma de las remuneraciones brutas mensuales de los trabajadores que ganen hasta S/ 1,500. El segundo subsidio, a aplicarse el 2021 durante seis meses, se refiere a un incentivo al incremento de la cantidad de trabajadores de la empresa con remuneraciones de hasta S/ 2,400. Los subsidios varían de acuerdo a la edad de los trabajadores y si el contrato es a plazo indeterminado o determinado. Ver Anexo 10

2.4. Garantizar la cadena de pagos y brindar apoyo y soporte a la economía

Este eje es propiamente el de la reactivación económica, con un presupuesto de 86 mil 561 millones (equivalente al 12.5% del PBI), donde el 69% de los recursos fueron asignados a un solo programa: Reactiva Perú. Se dotó también de recursos al Fondo de Apoyo Empresarial (FAE) con 7 mil quinientos millones de soles, se creó un Programa de Garantía del Gobierno Nacional por 7 mil millones de soles, dirigido a las empresas del sistema financiero (bancos, financieras, cajas municipales, y cajas rurales) a fin de estimular el crédito a las empresas. También incluye al Programa Arranca Perú, con 6 mil 900 millones de soles, además de medidas de impulso a la inversión pública y privada por 962 millones.

A. Programa de garantías Reactiva Perú

Según el BCRP, Reactiva habría beneficiado principalmente a las empresas MYPE (95.8%) y sólo al 0.1 % de la gran empresa, pero esto no es cierto. El BCRP, ha hecho un artificio mezclando las empresas formales e informales, particularmente las microempresas con menos de 10 trabajadores: Sin embargo, si separamos ambos grupos de empresas encontramos que sólo el 33% de las empresas formales con menos de 10 trabajadores han recibido un crédito de Reactiva, mientras que el 62% de las empresas grandes, con más de 500 trabajadores, se beneficiaron con este crédito23De acuerdo al BCRP, el 21% de las empresas beneficiarias eran formales (con planilla) y el resto, 79% sin planilla. Aplicando este porcentaje se discriminó el número de empresas (hasta 10 trabajadores), con planilla y sin planilla. Se asume que las empresas medianas y grandes todas cuentan con planilla.. Por otro lado, si tenemos en cuenta el universo de unidades productivas no agropecuarias (4 millones 928 mil)24Ver INEI, Producción y Empleo Informal en el Perú, Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2018. Lima, noviembre 2019., Reactiva sólo ha beneficiado al 0.01% de este universo. Ver Anexos 11 y 12.

Respeto al monto del crédito recibido, las empresas con menos de 10 trabajadores recibieron el 33% del total (con un promedio de 48 mil 874 soles por crédito) y las empresas con más de 500 trabajadores el 8.4% del total (con un promedio de 8 millones 278 mil soles por crédito)25Ver BCRP, Reporte de Inflación: Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2020-2021. Lima: Setiembre 2020, Pp 116-123.

Lo cierto es que este programa fue dirigido en su primera etapa, principalmente a beneficiar a las grandes y medianas empresas las que acapararon los créditos con apoyo de sus socios de los bancos. Frente a las críticas desatadas por la opinión pública, en Reactiva II se dio mayor apertura a las MYPE, a través de las cajas municipales y rurales, resultando a todas luces insuficiente frente a las necesidades crediticias de las MYPE. Una grave omisión en la reglamentación para el otorgamiento de este crédito, ha sido el no considerar la suspensión perfecta como una actividad no permitida para los prestatarios de este crédito. Si el crédito estaba dirigido a hacer frente a las obligaciones de capital de trabajo, éste obviamente involucra el pago a sus trabajadores. No ha sido así y muchas empresas beneficiarias, entre ellas aquellas que han recibido los montos más altos, tenían/tienen a sus trabajadores en suspensión perfecta26Ver Ojo Público, 4 octubre 2020. En: https://ojo-publico.com/2140/el-55-del-empleo-formal-se-perdio-por-suspension-perfecta.

B. Fondo de Apoyo Empresarial (FAE)

Este fondo fue dotado con 7 mil 500 millones de soles y comprende tres variantes: MYPE, MYPE turismo y FAE-AGRO.

De los tres fondos, el FAE-AGRO ha sido el de mínima ejecución (2%) debido a que las condiciones exigidas no se han ajustado a la realidad de sus demandantes: 2.5 millones de productores agropecuarios. Se realizaron tres subastas y sólo se logró colocar 47.4 millones de soles del total de 2 mil millones asignados. En la primera subasta la tasa de interés promedio fue de 6.25%, en la segunda de 9.85% y en la tercera de 12.65%, y si se hacía una cuarta subasta, seguro que subía esta tasa.27Ver COFIDE, Resultado subastas FAE, diferentes fechas. En: https://www.cofide.com.pe/COFIDE/detalles1.php?id=1

El FAE-MYPE realizó veinte subastas durante el 2020 colocando un total de 1 mil 460 millones de soles (36%) de los 4 mil millones de soles presupuestados. Por su lado, el FAE-TURISMO realizó un total de seis subastas colocando sólo 47 millones de soles (3%) de los 1 mil 500 millones presupuestados. Este caso se explica debido a que el sector turismo recién empezó a operar en el mes de octubre, con restricciones. Pero en el caso del FAE-MYPE, el nivel de ejecución es mínimo, y al igual que en el caso del FAE-AGRO, se debe principalmente a las barreras impuestas, tanto por COFIDE como por las propias entidades ejecutoras, respecto a las condiciones crediticias exigidas. No es posible pedir títulos de propiedad o bienes a quienes no lo tienen porque el Estado ha sido incapaz de formalizar sus pequeñas propiedades, por ejemplo. Lo que realmente se necesita, en este campo, es una verdadera banca que promueva a los pequeños productores, y ésta tiene que ser necesariamente del Estado, o con participación del Estado.

3. A MODO DE CONCLUSIÓN

Como hemos visto en estas líneas, el panorama pinta negativo para las grandes mayorías de nuestro país. La recuperación del empleo, el mejoramiento del sistema de salud, de educación, el acceso al crédito productivo para los pequeños productores del campo y la ciudad, el derecho a una vida digna para todos no es posible en el marco económico actual, el cual está diseñado para favorecer a unos pocos y aplastar a los demás. Qué más pruebas que las que hemos visto con la pandemia y con la llamada reactivación económica.

El Perú tiene derecho a reconstruirse sobre otras bases, donde prime la elemental premisa de oportunidades para todos, empezando por los más carentes que son la gran mayoría. Necesitamos políticas públicas que cambien nuestro actual sistema de salud, necesitamos despercudirnos de las leyes que impiden una participación activa del Estado en aquellos sectores económicos estratégicos que puedan servirnos de pivote para acumular y redistribuir con justicia. Necesitamos un nuevo sistema tributario que grave la riqueza de los más pudientes y que castigue la evasión y elusión.

En este camino, un primer paso importante es el cambio de la actual constitución, por otra que garantice un nuevo régimen económico, el actual no nos sirve. Un segundo paso, es el que han iniciado los trabajadores del sector agro exportador, señalándonos a sangre viva, la necesidad de la organización a todo nivel, si queremos empezar en serio a cambiar las cosas. Un tercer paso, tiene que ser la construcción de la alternativa política capaz de hacer frente a los representantes del actual sistema, en su forma actual o nuevas formas remozadas.

La actual coyuntura crea las condiciones para exigir en lo inmediato un plan de emergencia para el sector salud con dos objetivos: fortalecer los centros de salud con personal y equipamiento adecuado, incluyendo oxígeno y medicinas; y, unificar los diferentes sistemas de salud en uno solo bajo la dirección del MINSA.

Asimismo, se debe declarar en emergencia el agro nacional, en particular el de los pequeños productores, dotándolos de los recursos necesarios para garantizar la producción de alimentos.

Lima, 7 de enero 2021.

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¿Un nuevo horizonte democrático y socialista en Perú?

Gabriel Valenzuela1Politólogo por la Universidad de Essex con estancia en la Fundación de Arbeitung (Berlin), Maestría en Ciencias Sociales con especialización en Globalización y Desarrollo por la School of Oriental and African Studies, Universidad de Londres. Fue docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima y la Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurimac. Ha publicado artículos sobre el desarrollo alternativo, el neoliberalismo en el Perú y el análisis discursivo crítico. Ha militado en varios movimientos sociales como Solidaridad por Palestina, Movimiento de Solidaridad Internacional, Solidaridad con los Zapatistas, Movimiento Alter-Globalización Europeo y hoy milita en el Movimiento Nuevo Perú.

Tras casi 30 años de neoliberalismo en Perú, ¿es posible construir un nuevo horizonte democrático y socialista?

“Estamos cansados de tanta explotación, tanta injusticia” protestaba una trabajadora del agro en medio de un ciclo de movilizaciones reprimidas por la policía y las Fuerzas Armadas que costó la vida de 3 personas y que, actualmente, pretende reconfigurar el campo de fuerzas del régimen agrario defendido por la burguesía agroexportadora. ¿A qué se deben estas movilizaciones sociales? ¿cómo es que se articulan y qué tipo de estrategias utilizan los movimientos de arriba y abajo? ¿Cuáles son las correlaciones de fuerzas actuales en el sector del agro? Y, por último, ¿qué pueden hacer las izquierdas progresistas ante la coyuntura política?

Las demandas de las recientes movilizaciones de miles de trabajadores claramente ponen en jaque un régimen agrario resquebrajado que alardeaba de haber generado crecimiento económico de manera acelerada y que beneficiaba a todos por igual, sostenida estructuralmente por un modelo de desarrollo neoliberal implementado en los años 90. Un bello discurso hoy hecho añicos por un ciclo de movilizaciones y cuestionamientos en el plano político, económico y simbólico en el contexto de una pandemia y una recesión económica que ha puesto en evidencia sus debilidades.

Junto con las movilizaciones urbanas de hace unos meses, las recientes protestas en el agro demuestran que puede entrar en escena una voluntad general (un poder constituyente si lo prefieren designar en términos político legales) que complete la pieza que le faltaba a una izquierda que defendía la tesis de una crisis de régimen y la defensa de una nueva constitución sin un sujeto político que lo sostenga. Sin embargo, la falta de vínculos solidarios y alianzas estratégicas entre ambas movilizaciones sociales, además de las estrategias de contención por parte del bloque de poder que se tornan más coercitivas, impiden una transformación rápida y efectiva del régimen neoliberal en el país andino.

La ofensiva neoliberal en el sector agrario en el Perú (1993-2020)

El ataque neoliberal al movimiento de trabajadores agroexportadores no es nuevo. Este se ha desarrollado de manera contenciosa y tensionada desde el comienzo de las reformas agrarias dictaminadas por el régimen fujimorista en los años 90. Hoy, bajo el continuismo de la hegemonía neoliberal y un régimen político formalmente democrático pero carente de derechos efectivos y materiales para las mayorías sociales, se ha beneficiado de sobremanera a las empresas agroexportadoras y las grandes corporaciones, en detrimento de las comunidades indígenas, la agricultura familiar y la ganadería familiar, el movimiento laboral agrario actualmente precarizado, y el desigual acceso al control sobre la tierra y el agua por parte de los agricultores vis-à-vis los gremios empresariales del sector agroexportador. Estos procesos de empobrecimiento del sector rural acoplado a la falta de desarrollo económico, político y social con estas comunidades y los trabajadores agrícolas surgen por un proceso concreto de modernización capitalista en el país andino: la proletarización y semiproletarización del campesinado para pasar a convertirse en parte de los trabajadores temporales e inmigrantes de la costa norte y sur. La burguesía nacional y transnacional del agro, con el apoyo del Estado neoliberal, que claramente contiene un sesgo a favor de las elites agroexportadores (empresas agroexportadoras que no se sostendrían sin el rol activo y la selectividad estratégica del Estado capitalista de esta entidad política relacional y que se basan en ella para la competencia real, no idealizada, en el entorno nacional e internacional) implementó un régimen agrario que facilitó fijar salarios, impuso un régimen laboral especial (condiciones laborales que facilitan la explotación laboral y la maximización de la extracción de plusvalía), defendió por medio de medidas legales y represivas la propiedad privada de la industria agroexportadora antes que la propiedad comunal y las poblaciones rurales facilitando la usurpación de tierras (land grabbing), y por ende, posibilitó finalmente la concentración de las tierras y el acceso desigual al agua en beneficio de la burguesía agroexportadora a costa de facilitarle un mercado laboral compuesto por un ejército de trabajadores proletarios y semiproletarios altamente precarizados, terciarizados y empobrecidos en materia de desarrollo social (por ejemplo en el tema del pago del seguro de salud el régimen especial facilita una rebaja del 9% al 6%  para el empresariado- aplicable este año 2021- con lo cual el resto es cubierto por el Estado. Además, los trabajadores no tienen acceso a servicios públicos de calidad o gratuitos, con lo cual empeoran sus condiciones sociales y económicas). Dados los factores estructurales vigentes sedimentando por la hegemonía neoliberal de las clases capitalistas nacionales y trasnacionales, a los trabajadores se les impide la sindicalización y la negociación colectiva con las empresas (la tasa de sindicalización en el Perú es del 6% y en la región de Virú – La Libertad- este solo alcanza el 3%. En ciertas regiones se han registrado hasta 4 sindicatos, pero estos son débiles y son pocos los que se afilian dado el temor a ser despedidos con lo cual su participación en las movilizaciones ha sido escasa y en muchos casos hasta nula). Por tanto, su capacidad de organización asociativa y su accionar colectivo se ven debilitadas ante la ofensiva neoliberal aún vigente y mantenida por las clases dominantes. Además, la explotación de clase en la costa se entrelaza con la dimensión racial y la de género, en la cual la mujer inmigrante se ve aún más sobreexplotada, abusada y violentada bajo el régimen laboral agrario.

Otro de los efectos negativos de este régimen es que la casta agraria recibe enormes beneficios tributarios como por ejemplo la reducción del impuesto a la renta (del 30% al 15%), la depreciación del costo de infraestructura, la devolución del IGV (impuesto general a la renta) y el descuento del 20% de los impuestos por haber invertido en zonas eriazas. Así, según un estudio de Ojo Público, la burguesía agroexportadora fue exonerada del pago de casi S/ 3 mil millones durante todo este periodo de gracia neoliberal. Todo ello indica el enorme dominio político y económico que mantienen las elites económicas del sector agroexportador sobre las clases trabajadoras, que más allá de los análisis políticos que se centran únicamente en la capacidad estatal de ciertas instituciones políticas o la debilidad administrativa (sin contar con la dimensión histórica, las relaciones de poder y la lucha de clases), refuerzan su dominio evadiendo y eludiendo impuestos, debilitando la eficiencia y capacidad del Estado en materia laboral e inclusive, previniendo activamente su despliegue, regulación y control real sobre la relación capital-trabajo en este sector económico. Si a esto le añadimos la crisis de representación política y la debilidad institucional de los partidos políticos, recurrente desde finales de los años 80, es muy difícil que los intereses de las clases trabajadoras sean canalizados de manera institucional y sean plasmados como contrapoderes vis-à-vis los intereses de las elites económicas (estructuralmente aventajados en un sistema que los beneficia).

En el plano simbólico, la ofensiva neoliberal que aún perdura, racionaliza los últimos 30 años como el “milagro agroexportador”, un periodo de crecimiento incansable y acelerado supuestamente beneficioso para, incluso, los trabajadores a través de la creación de empleo y la reducción de la tasa de la pobreza en esas localidades. Un paraíso celestial e idealizado de los defensores del statu quo que ya no convencen ni a los medios de comunicación mainstream (sus aliados natos) que, acostumbrados a dominar a las autoridades locales y nacionales, se ven forzados a recurrir a argumentos “técnicos” en sus páginas web oficiales (que casi nadie visita excepto cuando son citados por sus aliados), apelar constantemente al miedo y la amenaza social (siempre presente cuando se alzan democráticamente movimientos sociales de abajo y que rompen con su visión del mundo ideal del jardín del edén neoclásico) y, por último, buscan que el Estado reprima a los manifestantes.

La nueva correlación de fuerzas en el sector del agro

Recientemente, bajo el gobierno de Vizcarra, con el apoyo de fuerzas políticas liberales y la presión de los grupos agroexportadores (ADEX, AGAP y ComexPerú), el régimen especial del agro se extendió unos 10 años más, con ajustes menores. Sin embargo, con la derogación de la ley agraria impulsada por los movimientos sociales de abajo y canalizada por ciertos grupos políticos del congreso, queda claro que las agrupaciones obreras buscan una mejora de sus condiciones laborales y la ampliación de los derechos que parcialmente tienen. Así, este movimiento social no solo surge por las condiciones estructurales (sedimentadas) sino que proponen racionalizar sus necesidades y capacidades que no son satisfechos por el régimen neoliberal a través de una lucha por la demanda de derechos laborales. Esto es, intentan dotarle al mundo social un sentido y una manera de relacionarse con él con el fin de expandir los derechos sociales y económicos que carecen y que aspiran a tener en un futuro próximo. En su conjunto, el movimiento social de abajo demanda que los incluyan en el régimen general laboral del Perú. Es decir, que los trabajadores reciban una remuneración vital, mejores condiciones laborales y servicios públicos de calidad y gratuitos. Este aspecto es lo que le ha dotado al movimiento de un efecto catalizador que ha sido compartido por miles de manifestantes.

A diferencia de ciertos análisis que apuestan por resaltar que nos encontramos en un momento movimientista (“actitud movimientista” diría Coronel) aplicable solo a los movimientos sociales de abajo, nuestra mirada crítica, inspirada en la teoría marxista de los movimientos sociales, incluye a los movimientos de arriba del sector agroexportador que hoy confrontan estas resistencias a través del uso de una variedad de estrategias defensivas y ofensivas. Así, no se trata solamente de plasmar las reacciones de las clases capitalistas ante los movimientos sociales de abajo o la de tomar una fotografía de la economía política actual que, finalmente, osifican la estructura neoliberal como si esta fuera una entidad abstracta e imposible de combatir. Al contrario, se trata de hacer visible las relaciones sociales entre los movimientos sociales de arriba y abajo tomando en cuenta que la hegemonía neoliberal es una formación social sedimentada temporalmente, siempre abierta a la disputa política y determinada por las correlaciones de fuerza entre las clases sociales permanentemente en lucha o movimiento (tanto en épocas frías como calientes).

Con respecto a la coyuntura política, hasta hace unos días el Congreso decidió aprobar una nueva ley agraria, después de que en el primer intento esta haya sido bloqueado por las fuerzas conservadores, y que fue respondido por los manifestantes con nuevas jornadas de movilizaciones. Los movimientos sociales de abajo, aun sin organizaciones fuertes, han demostrado una capacidad de acción colectiva rápida y efectiva. Además, estas se formulado por medio de coordinaciones a lo largo de distintos momentos de la movilización entre los trabajadores de este sector tanto en la primera marcha, el 30 de noviembre como la segunda (algunas fuentes indican que comenzó el 19 y otras el 21 de diciembre de 2020 y que hoy se mantienen a la espera de una respuesta del gobierno). El movimiento social de abajo no solo ha logrado bloquear las carreteras, sino que se sostienen en base a acciones directas de autoayuda y apoyo mutuo como la organización de comités quienes, en medio de la protesta, han logrado organizar ollas comunes. A pesar de la represión y la violencia policial, estas movilizaciones no se dan en el ámbito de la sociedad política (por fuera de todo reglamento o norma legal y política), sino que ocurren en las fronteras de la sociedad civil en relación con el Estado capitalista peruano. Los agricultores peruanos reivindican sus derechos laborales por dentro y en relación con los regímenes laborales existentes, la constitucionalidad, apelan a la necesidad de su existencia para sostener la economía y el alimento de toda la sociedad, hacen uso de sus experiencias de abuso y explotación, así como estudios científicos, para formular sus demandas. Por ende, en torno a la subjetividad política de estos trabajadores, los discursos de la resistencia se articulan en torno a la demanda por derechos laborales y por una normatividad de la justica social. Esto nos indica que la dicotomía entre las reivindicaciones “materiales” y las reivindicaciones de tipo “representativo” y político de la que tanto se especula no se adecua a la realidad. Lo que se observa es en todo sentido un movimiento social de abajo basado en la reivindicación de un marco de derechos que pretende ser actualizados e inclusive, expandido para con los trabajadores agrícolas de manera que las reivindicaciones materiales se materialicen por medio de una demanda de derechos sociales y económicos. Es decir, un proceso hegemónico a las fronteras de la sociedad civil que es disputado por los mismos trabajadores utilizando y empujando el marco liberal restringido por y para las elites políticas y económicas, con el fin de que se concreticen materialmente. Además, las acciones colectivas que emplean no se encuentran por fuera del marco normativo internacional (que lo avala por medio del derecho a la protesta) a pesar de la ambigüedad del marco normativo legal nacional (repleta de interpretaciones por distintos legalistas y comentaristas).

Contra el discurso de algunos intelectuales y líderes políticos que explican el auge del movimiento agrario como una salida a la desesperada, explosiva o violenta, los trabajadores agrícolas, ejerciendo su derecho a la protesta y por medio de una acción colectiva política como es la del bloqueo de la carretera Panamericana Sur y Norte, pretenden presionar al gobierno y el congreso con el fin de aprobar una nueva ley del agro más justa (cabe indicar que el campo de lo legítimo y lo ilegitimo no se decide por un tema moral o un tema legal, sino que es una cuestión estrictamente política). De este modo, enmarcar el repertorio de acciones colectivas del movimiento social como una salida “irracional”, “espontánea” o “violenta” no solo les quita agencia política, sino que nos impide analizar de qué manera se forja la subjetividad política de estos actores políticos precarios y que tipo de dinámicas y cambios se forjan en la lucha misma de éstos. No está de más indicar que este tipo de caracterizaciones le hacen el juego a la derecha y replican una vez más la idea de que estos actos políticos quedan por fuera de la historia democrática del país al mismo tiempo que apela a una visión idealizada de la política. Esto es, a una política carente del elemento conflictivo y el antagonismo político (lo político).

A pesar de las movilizaciones anteriores de tipo urbano compuesto sobre todo por jóvenes, contra el golpe de estado cometido por ciertas agrupaciones políticas del Congreso, estas no se han logrado aliar con el movimiento agrario (ni tampoco estas últimas han podido engendrar alianzas con otros sectores excepto con algunos congresistas y ONG), limitándose a perfilarse nuevamente como un movimiento particular sin mayores lazos o alianzas con otros gremios, sindicatos, sectores urbanos, movimientos sociales en torno a conflictos sociales de la minería entre otros. A pesar de estas debilidades, a lo largo del país se organizaron algunas manifestaciones esporádicas y poco numerosas en apoyo a los agricultores..

Por su parte, los movimientos sociales de arriba compuesto por las clases capitalistas del sector agroexportador tomaron un rumbo a la ofensiva por medio de la imposición de obstáculos a las inspecciones de fiscalización laboral de la SUNAFIL, el impedimento de fiscalización de los pozos por la ANA, un discurso enaltecedor del modelo agroexportador y el discurso del miedo (Ver las declaraciones de AGAP). Algunos empresarios, inclusive, decidieron ocultar a los trabajadores migrantes y precarios de la inspección de la SUNAFIL, lo cual revela una demostración de poder y de desafío a la autoridad nacional. Asimismo, los intentos de algunos manifestantes por sindicalizarse han tenido como consecuencia el despido de muchos organizadores y activistas sociales de sus centros de trabajo. Además, se demandó la intervención de las fuerzas policiales para mantener la “paz” y la “calma” con el fin de recobrar sus ganancias y postergar indefinidamente cualquier cambio al régimen agrario. Los obstáculos a las propuestas de nuevas leyes que favorezcan a los trabajadores y el reflejo de un equilibrio de fuerzas estancado en la nueva ley agraria (que no contentan a ninguna de las partes) revelan cómo los gremios del sector agrario se han movilizado a la ofensiva para no concederles a los trabajadores algunas demandas por medio del Estado capitalista peruano (que los ha favorecido históricamente). Con respecto a la dimensión coercitiva de la hegemonía de la clase capitalista del sector agrario, durante las últimas movilizaciones políticas de los trabajadores, la policía dirigida por el Ministerio del Interior (aunque aparenten no saber lo que se sucede o que no pueden controlar a ciertas unidades) y las autoridades locales plantearon una estrategia de dispersión por medio del uso de gases lacrimógenos y usó perdigones contra los manifestantes (las fuerzas del gobierno no solo reprimen sino que se infiltran y hostigan a los manifestantes después de las movilizaciones y en la mayoría de los casos, al menos a lo que va de año no son investigados y sus faltas quedan impunes ante la ley y el sistema judicial). Además, recientemente el gobierno de Sagasti, en vez de negociar una nueva propuesta, decidió mandar a las fuerzas armadas y poner en riesgo tanto a los manifestantes (y los ciudadanos de estas regiones) como a la Policía Nacional.

Prácticas iliberales desde las alturas y el impulso democratizador de los movimientos de abajo

Hasta el momento, el movimiento de trabajadores del sector agrario ha logrado derogar exitosamente la Ley de Promoción del Sector Agrario (27360) que, como ya hemos indicado, contemplaba enormes beneficios tributarios para las empresas agroexportadoras y que establecía un régimen laboral especial que recortaba derechos laborales. Sin embargo, la nueva ley agraria aprobada por el congreso a golpe de relámpago en los últimos días del año 2020, no ha satisfecho a ninguna de las partes. Ésta aún beneficia de sobremanera a la elite del sector agrario a costa de las migajas concedidas a los trabajadores agrícolas.

Ante el impasse actual (estos días las movilizaciones sociales se han detenido temporalmente debido a que se ha pasado a la fase de negociaciones, aunque de manera diferenciada entre las movilizaciones en el sur y el norte) en la que la sociedad civil, el Estado y la ley representan un campo de batalla (inclusive para un neoliberal como el ministro Waldo Mendoza del Ministerio de Economía y Finanzas), los movimientos de arriba y de abajo se disputan un nuevo equilibrio de fuerzas en varios planos. Para los movimientos de abajo se trataría, en el plano económico-material, de buscar una nueva distribución de los bienes y los recursos producidos en el sector sin mayores expectativas de cambio al régimen neoliberal en su totalidad y el plano simbólico político, la apuesta es por ampliar un sentido común que engarce con la justicia social y la mejora de los derechos laborales. Claramente, la posición de los movimientos de arriba es la de mantener la situación de injusticia actual, apostar por repetir la racionalidad neoliberal del “milagro del agro” y la imposibilidad “técnica” de concederles a los trabajadores algunas de sus demandas materiales. Con respecto a las estrategias de ambos bandos, mientras que las elites económicas recurren a prácticas iliberales para mantener su posición de poder en relación a los de abajo con el apoyo del gobierno de transición (como siempre lo han hecho especialmente en las zonas de mayor conflicto social, a través de lo que Gramsci llamó la sociedad política), los movimientos sociales agrarios tratan de empujar y ampliar los límites de la sociedad civil por medio de un discurso basado en la reivindicación de los derechos laborales reconfigurando, radicalizando y hegemonizando el marco liberal de derechos desplazando la dicotomía entre lo político y económico.

No está de más recordar, especialmente para las cúpulas intelectuales y los dirigentes políticos progresistas que se enfrentan en una batalla electoral hasta abril de este año, que las recientes marchas de las clases trabajadores, representan lo mejor de nuestra democracia y que son, gracias a sus legítimas luchas por los derechos, lo que permitirá convertir ese marco liberal de derechos restringido para unas elites, en derechos efectivos y materiales para las mayorías sociales.  Por esta razón una propuesta estratégica que vincule varios movimientos sociales y su pasado histórico democrático, en torno a una lucha por los derechos de nuestra sociedad, podría servir para reposicionar y retomar la historicidad de las luchas por la democratización de nuestra sociedad. Se trataría entonces de ganar el campo de batalla simbólico, económico y político que, como indica Mijail Mitrovic, logre amarrar las luchas del pasado con las del presente para apropiarse de la historia y dotarla de una racionalidad emancipadora en el contexto político e histórico que vivimos. Asimismo, es en ese espacio de contención, disputa, lenguaje disidente y la batalla por la ampliación de los derechos (incluyendo además de los políticos y civiles, la de los derechos sociales y económicos) donde se juega la hegemonía por construir no solo nuevas alianzas entre los dos movimientos sociales mencionados (el movimiento urbano de los jóvenes y los trabajadores agrícolas) sino la posibilidad de reconfigurar el espacio político a favor de la construcción de un nuevo bloque histórico de transformación política y por ende también, de manera simbólica, un nuevo sentido común. Sin embargo, si los movimientos sociales de abajo no son capaces unirse y articularse en torno a un nuevo horizonte esta posibilidad quedará trunca.

A pesar de que se pueda cerrar este ciclo de movilizaciones en el sector del agro, es importante que, en estas elecciones generales, las demandas (demandas que son satisfechas de manera parcial y que en muchos casos no se institucionalizan) de los movimientos sociales de abajo puedan ser canalizadas con una articulación discursiva que interpele a ambos grupos sociales en torno a un proyecto contra hegemónico y con un horizonte democrático de emancipación política para las clases subalternas. Así, es significativo para las fuerzas progresistas que estas movilizaciones sociales no pierdan fuelle, especialmente ante un régimen neoliberal que se desmorona. Estos marcaran el ritmo de las elecciones y no tanto los partidos políticos.

Ante la debilidad de la gestión de la elite política de corte liberal-demócrata, liderado por Sagasti, que claramente entra en dificultades con facciones conservadores de la policía y con la amenaza permanente de una huelga de esta institución (ante una eventual reforma policial de mayor calado), un congreso escurridizo y corrupto, la segunda oleada del virus pandémico Covid-19 que ya afecta a varias regiones del país, la difícil contratación con las grandes corporaciones farmacéuticas para comprar la vacuna contra el coronavirus (a pesar de las recientes compras) y la desigualdad estructural a nivel internacional a la hora de acceder a ella (dada la posición periférica y la competencia internacional), además de la posible oleada de movilizaciones sociales que advienen en la presente coyuntura (un paro agrario, paros regionales, movilizaciones contra la minería y la reactivación de conflictos latentes que seguramente serán reprimidas con la ayuda de las fuerzas armadas, si es necesario, como lo han hecho con las movilizaciones sociales agrarias) nos dibujan un panorama que requiere estar a la altura y saber moverse con la reconfiguración de fuerzas sociales. El éxito de un cambio social dependerá de la capacidad de articulación entre estos movimientos heterogéneos y el cesarismo de los liderazgos orgánicos de izquierda para encarnar la frustración de miles de sujetos políticos entorno a un proyecto colectivo capaz de generar una transformación socialista.

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Elecciones EEUU: Trumpismo – fascismo del siglo veintiuno

Gerardo Rénique1Profesor Emérito, City College, City University of New York.

En una obra de ficción publicada en 1935 en medio de una devastadora crisis económica y en pleno ascenso del fascismo, el autor se propone explorar lo que podría ocurrir si los Estados Unidos estuvieran gobernados por un dictador. Escrita como una sátira política, la trama de la novela, It Can’t Happen Here (Esto no puede ocurrir aquí) gira alrededor de la ficticia campaña electoral de un candidato que derrota a Franklin Roosevelt gracias a su promesas populistas de un ingreso mínimo garantizado de US $ 5,000 por persona (equivalente a más de US $ 80,000 actuales), sanción a los “banqueros Judíos”, prisión a los comunistas, y la ocupación de México. La obra refleja el malestar del autor ante la polarización y convulsión políticas de la época alimentadas por los discursos xenofóbicos y supremacistas difundidos desde el púlpito, la radio o los tabloides por demagogos como el anti-semita y pro-fascista cura Charles Coughlin, el controvertido populista y autócrata gobernador Demócrata Huey Pierce Long, y el editor-empresario, pro-imperialista y creador de la prensa amarillista, William Randolph Hearst.

Sin embargo, en la atmósfera de triunfalismo y optimismo imperante en el país al terminar la segunda guerra mundial, las advertencias de Lewis sobre el peligro de las ideologías y tradiciones político-culturales autóctonas emparentadas con el fascismo europeo, resultaron incómodas e impertinentes a la narrativa del “excepcionalismo americano.” Concepto que durante la Guerra Fría popularizó la narrativa que establecía el origen del sistema político estadounidense en el respeto a la legalidad constitucional, los principios, valores e ideales democráticos y republicanos. Narrativa que, así como encubrió el despojo, explotación y expansionismo que dieran origen a la nación, también eliminó de ésta la importancia de las teorías raciales y los mecanismos político-institucionales segregacionistas estadounidenses para la formación del nazismo.2Sarah Churchill, “American Fascism: It has Happened Here”.  New York Review of Books,junio 22, 2020. https://www.nybooks.com/daily/2020/06/22/american-fascism-it-has-happened-here/ Convertido en mito, este concepto se constituyó en la piedra angular que dio sustento a la legitimidad y hegemonía doméstica y global de los Estados Unidos durante el llamado “siglo americano.” Según el historiador G. Grandin la elección de Trump del 2016 “dio la sentencia de muerte” al mito del “excepcionalismo americano” y con este a la imagen de los Estados Unidos como arquetipo del liberalismo, bastión de la democracia y de la convivencia política decente y respetuosa.3Greg Grandin, “The Strange Career of American Exceptionalism”. The Nation, Jan. 2-9 2017 Issue. Excepcionalismo hecho trizas con la inesperada y devastadora propagación del Covid-19, que puso al desnudo a un fallido estado controlado por un gobierno tan incompetente como inoperante, responsable de las más de 200,000 vidas perdidas, de la miseria de los más de 40 millones de hogares en riesgo de ser desahuciados y de por lo menos 26 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria. Un dramático epilogo para la nación que desde mediados del siglo pasado reivindicó para si la supremacía mundial económica, científica y tecnológica.

A pesar que muchos analistas y comentaristas mantienen la idea de la imposibilidad de “que aquí también pueda ocurrir”, visto desde la perspectiva histórica negada por el mito del excepcionalismo, y considerando el contexto global de emergencia de gobiernos y movimientos nacionalistas de ultraderecha, el trumpismo es la forma que asume el fascismo en los Estados Unidos ante la decadencia de su economía, la erosión de su hegemonía imperial y la inoperancia de su sistema político. Un fascismo considerado por especialistas como otra versión del “excepcionalismo americano” en el que se yuxtaponen tres tradiciones políticas originales y autóctonas a los Estados Unidos.4F. Finchelstein, P. Piccato, J. Stanley. “Alexandria Ocaso-Cortez is Right to Warn of “Fascism in the United States”. El nacionalismo supremacista blanco derivado de las teorías elaboradas por el conservacionista y eugenesista Madison Grant en su libro La caída de la gran raza, en el que elabora una teoría de la historia en la que considera a la “raza nórdica” como el “motor de la civilización” y del desarrollo humano. Uno de los tratados de racismo científico y de higiene racial de mayor influencia de su época, considerado por Hitler -en carta dirigida al autor- como su Biblia. Su doctrina del «suicidio racial», según la cual tanto la inmigración de razas «no deseables», como el mestizaje o mezcla de razas, representaban una amenaza a la pureza de la raza blanca,  dio sustento a la legislación estadounidense -replicada en muchos otros países- restringiendo la inmigración de “razas no deseables”, y prohibiendo relaciones sexuales y matrimonios interraciales.5Madison Grant, “The Passing of the Great Race: Or, The Racial Basis of European History”. Scribner’s Sons, 2016; S. Kühl, Nazi Connection. Eugenics, American Nationalism and German National Socialism. Oxford University Press, 2002, p.85 Entrevistado por el New York Times un año antes de ser nombrado canciller de Alemania Hitler declaró que “fueron los Estados Unidos quienes nos enseñaron que una nación no debe de abrir sus puertas de las misma manera a todas las naciones.”6Adam Serwer, White nationalism’s Deep American Roots, The Atlantic,Abril 2019. https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2019/04/adam-serwer-madison-grant-white-nationalism/583258/ Las teorías conspirativas, que desde el siglo 18 han proliferado en momentos de crisis e inestabilidad política, que sin consideración a la verdad y recurriendo a tropos anti-semitistas y anti-católicos señalan a agentes externos (iluminati, masones, católicos irlandeses, la “banca internacional”) como los causantes de los males que en un momento u otro han afectado al país. Teorías que según R. Hofstadter han sido decisivas en la formación de lo que describe como “el modo paranoico” que considera como un rasgo distintivo de la cultura política estadounidense.7R. Hofstadter, The Paranoid Style in American Politics, Harper’s Magazine,noviembre, 1964. https://harpers.org/archive/1964/11/the-paranoid-style-in-american-politics/ El anticomunismo, un instrumento utilizado desde fines del siglo 19 por la burguesía en contra de movimientos progresistas y que durante los llamados “terrores rojos” (Red Scare) de 1917-1920 y 1947-57 promovió campañas de miedo irracional a la toma del poder por comunistas o anarquistas. Durante la posguerra fue eje de la estrategia de contención de la Unión Soviética y en el plano doméstico  fue incorporado a las estrategias contrainsurgentes en contra de agrupaciones de la nueva izquierda, movimientos de derechos civiles y de liberación afro-americanos, indígenas y puertorriqueños.8W. Churchiil & J. Vander Wall. The COINTELPRO Papers: Documents on the FBI’s Secret Wars Against Dissent in the United States, South End Press, 2002

Al igual que los fascismos históricos como los contemporáneos, el desdén por los procedimientos democráticos y el rechazo a la libre expresión, constituyen también elementos fundamentales del repertorio político del Trumpismo, que lo emparentan con el ultranacionalismo derechista que hoy por hoy levanta cabeza de Brasil a la India y de Hungría a las Filipinas. Desde su llegada a la Casa Blanca, abiertamente y sin ningún empacho, Trump ha manifestado su simpatía y admiración por gobernantes autocráticos de Bolsonaro a Putin y de Kim Jong Un a Erdogan.9Domenico Montenaro, “6 Strongmen Trump Has Praised — And The Conflicts It Presents”, NPR, Mayo 2, 2017. https://www.npr.org/2017/05/02/526520042/6-strongmen-trumps-praised-and-the-conflicts-it-presents De la misma manera en discursos públicos, o mediante comentarios en Twitter, también ha manifestado reiteradamente su intención de permanecer en la presidencia por más tiempo que el estipulado constitucionalmente.10Trump talks about serving ’14 more years’ as President”. The Independent, Agosto 22, 2019.https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/trump-2020-election-president-four-terms-14-years-a9074451.html Su menosprecio de los procedimientos democráticos y en particular del proceso electoral, han sido también constantes desde el inicio de su presidencia. El despliegue de fuerzas federales militarizadas, la detención arbitraria y violenta de manifestantes durante las recientes movilizaciones contra la brutalidad policíaca por agentes de negro, sin distintivos de identificación, con el rostro cubierto, dan cuenta de su inequívoca vocación autoritaria. También comparte con otros regímenes de ultraderecha un visceral rechazo a la ciencia. Postura trágicamente puesta en evidencia en su negligente y displicente actitud ante la pandemia, desoyendo e incumpliendo las medidas sanitarias de los especialistas de su propio gobierno; así como en su negacionismo del consenso científico que señala al régimen energético basado en la combustión de hidrocarbonos como el principal causante del calentamiento global.

Yuxtaponiendo teorías conspirativas con el supremacismo blanco y el anticomunismo de la guerra fría, Trump considera al país “bajo asedio” por fuerzas que no solo representan una amenaza al American Way of Life sino también a la civilización occidental. En su más reciente iteración de la vieja narrativa colonial y supremacista de “la civilización bajo asedio” -y haciendo eco a conspiracionistas anti semíticas y de ultraderecha- afirmó que la movilización anti-racista era parte de un intento de golpe contra su gobierno, coordinado por una red de anarquistas que, junto con el movimiento Black Lives Matters, estarían financiados por George Soros.11K. Burns, “Trump responded to the protest by lashing at antifa, media and Democrats”.VOX, Mayo 31, 2020. https://www.vox.com/policy-and-politics/2020/5/31/21276156/trump-antifa-media-local-democratic-leaders-protests. D. Leeper & L. Hinnat, “George Soros conspiracy theory surge as protest sweep US”.Chicago Tribune,Junio 21, 2020. https://www.chicagotribune.com/nation-world/ct-nw-soros-conspiracy-theories-20200621-pmtfoewxane7xidsntwemdd44a-story.html Sin considerar sus demandas y las causas que le dieron origen, demoniza las protestas como acciones violentas de turbas de saqueadores, terroristas y criminales que por incompetencia de autoridades de una supuesta “izquierda radical” del partido demócrata, y en alianza con “extremistas de extrema izquierda” identificados con “la ideología del marxismo”, impusieron “la ley de la calle” en grandes ciudades del país. En el contexto pre-golpista de la narrativa trumpista, J. Biden, el candidato demócrata, es presentado como “una marioneta” de los “radicales izquierdistas” Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.12David Smith, “Trump’s 2020 Strategy: paint Jose Biden as a Puppet of the Radical Left”. The Guardian,Julio 19, 2020. https://www.theguardian.com/us-news/2020/jul/19/trump-2020-joe-biden-extreme-left

Desde esta perspectiva y apelando a lo que Benedict Anderson describe como el “poder emocional” del nacionalismo, Trump convoca a los “buenos americanos” a defender la integridad nacional de los ataques tanto de agentes externos como de los “malos americanos” -en su entender infiltrados en el estado y sus instituciones- lo que Trump describe como el “establishment” o “la ciénaga de Washington.” De forma cínica y oportunista -cuando no cobarde- Trump recurre al patriotismo para encubrir su responsabilidad por su deplorable y fallido manejo de la crisis ocasionada por la pandemia. Además de culpar a China y a la OMS también ha sugerido que la decisión de la paralización de la economía se habría tomado tomando en cuenta cifras de muertos “infladas” por epidemiólogos y especialistas de su propio gobierno.13Peter Baker, “Trump Embraces Fringe Theories on Protest and Coronavirus”. New York Times,Agosto 30, 2020. https://www.nytimes.com/2020/08/30/us/politics/trump-protests-violence-coronavirus.html

Durante el debate presidencial del pasado 29 de setiembre, inequívoca y tajantemente Trump reiteró públicamente su vocación fascista. En el curso del mismo, y a pesar de la insistencia del moderador, declinó a condenar las acciones violentas de grupos supremacistas y de ultraderecha en ascenso desde su llegada a la Casa Blanca. Instó en cambio a un grupo conocido como los Proud Boys (Muchachos orgullosos) a “retroceder y mantenerse alertas” argumentado que “alguien tiene algo contra la izquierda antifascista” (Antifa como se ellos mismos se autodenominan). De la misma manera se rehusó también a comprometerse a una transferencia pacifica de la presidencia en caso los resultados le sean adversos.14https://www.nytimes.com/2020/09/30/us/elections/trump-wouldnt-categorically-denounce-white-supremacists-members-of-the-far-right-proud-boys-are-celebrating.html

Creado el 2016, Proud Boys es una organización neo-fascista conformada solo por hombres y que fuera de los Estados Unidos mantiene presencia en el Reino Unido, Canadá y Australia. Identificado por el FBI como un “grupo extremista”, los Proud Boys ha sido uno de los grupos más activos en promover violencia en contra de manifestaciones del movimiento antirracista Black Lives Matters y de la izquierda antifascista. Considerado dentro de su directorio de “grupos de odio”, el observatorio que da seguimiento a estos movimientos describe a los Proud Boys como una organización misógina, islamofóbica, transfóbica, antisemita y anti-inmigrante.15Southern Poverty Law Center. Extremist Files: Proud Boys. https://www.splcenter.org/fighting-hate/extremist-files/group/proud-boys Parte de una vasta y variopinta constelación de grupúsculos de la mal llamada “derecha alternativa” (Alt-Right) de inserción local y regional que durante la presidencia de Trump, a través de su asociación con grupos conspiracionistas y de una frenética actividad en los medios sociales, ha logrado proyección nacional. El resurgente nacionalismo blanco marcó su entrada en el escenario político con el encuentro que bajo el lema de “Unir a la Derecha” se llevó a cabo en la ciudad de Charlottesville, Virginia, a fines de Agosto del 2016.  Actividad en la que confluyeron tradicionales grupos nacionalista blancos, el Ku Klux Klan y neo-nazis con nuevos grupos de la mal llamada “derecha alternativa” (Alt-Right) surgidos en las dos últimas décadas. Durante la noche anterior al evento, evocando el imaginario del terror racista nazi, cientos de manifestantes protagonizaron una marcha de antorchas coreando la consigna: “No seremos reemplazados por judíos.” Al día siguiente, durante los violentos enfrentamientos entre ultraderechistas y contramanifestantes, resultó muerta a manos de un derechista la activista de izquierda Heather Hever.16D. Lind. “Unite the Right, the violent white supremacist rally in Charlottesville, explained”. Vox,Agosto 14, 2017 https://www.vox.com/2017/8/12/16138246/charlottesville-nazi-rally-right-uva En declaraciones a la prensa Trump evadió condenar el anti-semitismo y supremacismo de la ultraderecha, manifestando más bien que hubo “gente buena” en “ambos lados.”

El nacionalismo supremacista blanco no es pues ajeno a la historia estadounidense. Tanto en sus versiones autóctonas como en las formas en que fuera impuesto en América Latina y en otras latitudes del Sur Global por gobiernos financiados, asesorados y apoyados por la republica imperial estadounidense. La novedad es que con Trump finalmente ese nacionalismo logró entrar en la Casa Blanca. Con Trump, en palabras de Alejandra Ocasio, “al fascismo lo tenemos en la puerta.” Poco importa que Trump haga profesión de fe al fascismo si su retórica, sus acciones y sus políticas son fascistas. En el decir popular estadounidense, Trump pasa de manera sobresaliente “la prueba del pato” (si se parece a un pato, si nada como pato, si grazna como pato, debe de ser pato), si parece fascista, si habla como fascista, si actúa como fascista debe de ser fascista.

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A UN AÑO DEL ESTALLIDO SOCIAL: COLECTIVO RENCOR 18-O

Fotos: Colectivo Rencor

Edición y texto: Martin Obreque1Más fotos de Martin Obreque sobre el estallido social en Chile están disponibles en este link

41 estacas profundas se clavan y pesan en el corazón de Chile tras un año de lucha popular; 41 fallecidxs cuyos nombres, por culpa de las manos bañadas en sangre de las fuerzas armadas chilenas, se agregan a una larga lista de víctimas por trauma ocular (445), heridxs (4000+) y detenidxs (9000+). El 18 de octubre del 2019, antecedido por una serie de evasiones al metro de Santiago como forma de protesta al alza en el precio, inició el aclamado estallido social chileno, la revuelta popular más grande en el país. Esta serie de manifestaciones, que se continuaron ininterrumpidas y multitudinarias durante varios meses hasta la llegada de la pandemia, no son las de los 30 pesos, sino las de los 30 años de acumulación de brutales desigualdades estructurales aparejadas a uno de los sistemas neoliberales más abusivos en el mundo. Todos los servicios básicos están privatizados: el agua, la electricidad, la educación, las pensiones, entre otras cosas. Chile –ese tantas veces llamado el “jaguar de Latinoamérica– concentra el 30% de sus riquezas en el 1% de la población. La protección irrisoria de este abusivo sistema decantó en múltiples violaciones de los derechos humanos en todo el año y en varias zonas de la larga y angosta faja de tierra, como Violeta cantaba.

Andie Borie. @elojodeandie

Sin lugar a duda, el 18-O generó un antes y después en la historia de Chile. Posicionó con fuerza en las mesas chilenas el debate sobre las injusticias de situación sociopolítica actual, la incapacidad del sistema y los grilletes que nos dejó la constitución de la dictadura, esos que en cuarenta años dejaron nuestras muñecas marcadas. Golpearon nuestros cuerpos, nuestras consciencias, nuestras almas. Nos golpearon tan duro y tanto tiempo que dejaron acorraladas nuestras vidas, vidas que poco merecen la pena ser vividas. Pero, nos cansamos hasta el último rincón de nuestra resistencia y golpeamos de vuelta. Dar de vuelta ese golpe que nos sepultó el 73′ y nos convirtió en el laboratorio neoliberal del mundo. Chile despertó y la población lleva un año recuperando las calles, las que siempre debieron ser nuestras, a las que pusieron propiedad, nombres de familias cuantiosas, tag y estatuas de asesinos. 18 de octubre que nos trajo algo de esperanza y, quién sabe, el futuro tendrá que decir si es el día adecuado para rebautizar nuestro día de la independencia.

Daniela Canales. @atheists.atheists

Sin embargo, no ha sido un año fácil, sino que estuvo lleno de incidentes, muchísima represión estatal, angustia, desesperación, ansiedad, muchísima rabia y, sobre todo, la acumulación justificada de Rencor. Aquí nace nuestro colectivo, en contexto de emergencia y toque de queda –así muy parecido a los años de dictadura–, con el objetivo urgente de escribir desde nuestra múltiple mirada la historia desde el estallido. Comienza con una convocatoria abierta y con la idea de generar exposiciones e intervenciones en las principales calles de Santiago para generar consciencia social entre la comunidad. A partir de ello nace la galería que presentamos en esta publicación como forma de conmemoración de un año histórico.

Intervención Colectivo Rencor en paradero en Plaza Dignidad, Santiago.
Exposición Colectivo Rencor en Sala de Arte Mackenna, cercano a Plaza Dignidad, Santiago.

En general, la observación y participación de este proceso ha sido muy intensa para todxs; la rabia, pena, angustia y ansiedad se viven en carne propia durante las manifestaciones. Además, la sensación de que los sentimientos y las ganas de resistir son compartidas entre quienes asisten, así como también una pulsión de muerte producida por la sensación de no tener nada y, por lo mismo, no tener nada que perder. Cuerpos desposeídos –en varios sentidos, como mera vida– que se enfrentan desnudos, apenas cubiertos por un par de trapos, a la policía militarizada. Es todo muy impactante, una escenificación aterradora de la injusticia encarnada que termina, sin problemas, poniendo una vez más el pecho desnudo frente a las balas.

Daniel Barahona. @danielbarahonafo
Fabian Vargas. @fabianvargasa
Constanza Morales. @consmoravel_

Entre las promisorias consecuencias de este proceso está el próximo plebiscito del 25 de octubre en que se votará si se aprueba escribir una nueva constitución y por qué mecanismo –convención mixta o convención constituyente. Sumado a eso, hace varias semanas se han reanudado las manifestaciones tras su interrupción por la pandemia. Esto ha sido muy controvertido, pues el actuar de la policía ha sido de nuevo muy brutal. Entre eso un carabinero empujó a un joven de 16 años dándole una caída de 7 metros desde el puente Pionono al río Mapocho, lo que le costó prisión preventiva. Además, se descubrió un carabinero infiltrado en una organización social de Lo Hermida, Peñalolen, que estaba incitando a atentar contra comisarias y carabineros. Esto costó agudizó las duras críticas a la institucionalidad de la policía chilena que tiene una larga data de irregularidades y delitos. La única y dura conclusión: refundación de la institución.

Fabian Suspensivo. @suspensivof
Ivan Vásquez. @crzcat

El año ha sido muy complejo, pero lo población se ha levantado y sigue levantándose desde todos los frentes. El día de ayer, el caballo del general Manuel Baquedano, ubicado al centro de la Plaza Dignidad, fue teñido completamente de rojo haciendo un eco poético a la sangre derramada por la historia militar chilena y que continúa hasta el día de hoy. Estamos expectantes a los procesos que vienen, pues el 18 de octubre no empezó todo, empezó hace 30 años; 30 años en que nos machacaron hasta el cansancio y en que nos engañaron, manipularon y abusaron incluso cuando lo supimos todo. Hace un año, y consecutivamente luego de eso hasta hoy, intentaron hacerlo una vez más, pero lxs secundarixs y después la sociedad en su conjunto dijeron que Chile había despertado. Despertemos también, temprano y con la esperanza que nos quede, el 25 de octubre para empezar a cambiar este país.

Nicole Kramm. @nicole_kramm
Martin Obreque. @martin.obreke
Aurora Rojas. @austral.aurora
Carolina Riquelme. @robo_hormiga
Catalina Juger. @catalinajuger
Carolina Riquelme. @robo_hormiga
Daniela Canales. @atheists.atheists
Francisca Torre. @fran.julliet
Carlos Cortes. @ilove__imagen
Ivan Vásquez. @crzcat
Oscar Masias. @oz428
Martin Obreque. @martin.obreke
Marcos Ortiz. @livefreemarcos
Rudy Muñoz. @d3f70n35
Javier Martinez. @javi_yulian.photo
Javier Martinez. @javi_julian.photo
Joao Acuña. @ewok.raw
Roberto Muñoz. @rimu_camphotography
Oscar Masias. @0scar.masias
Victor Moraga. @lechuga_salvaje

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DE RESPONSABLES A CÓMPLICES

La nueva estrategia discursiva del Gobierno de Vizcarra

Gabriel Valenzuela Oblitas

El gobierno de Martín Vizcarra hace cualquier cosa con tal de individualizar y penalizar a la ciudadanía para culpabilizarla de las muertes de la Covid-19. No asume sus propios fallos, no existen indicios de autocrítica y menos de responsabilidad por parte del mismo mandatario y sus ministros. Asimismo, no reconfigura una nueva gestión crítica para afrontar la pandemia partiendo de un análisis histórico, comparativo, sistémico o estructural. Sin embargo, mientras miles de personas mueren, al gobierno le resulta más fácil solventar esta crisis con una nueva estrategia discursiva más agresiva y directa para constituir ya no un sujeto de la responsabilidad (la Secretaria de Comunicación Social impulsó las campañas “Yo me quedo en casa” en dos etapas – al inicio de la pandemia- y “Primero mi salud” –para la apertura de actividades económicas- las cuales manifestaron esta articulación discursiva funcional a la subjetividad neoliberal: un individuo desprendido de la razón política, el compromiso político para con su autonomía política – el ser ciudadano político- y el ethos democrático) sino un sujeto delincuente basado en un discurso sancionador que dicotomiza el espacio político en el binario inocente/cómplice. Bajo la campaña de “El Covid no mata #NoSeamosCómplices” el gobierno intenta nuevamente culpar al individuo tachándolo de coparticipe de las muertes que ocurren en el país. Un sujeto delincuente que coopera directa o indirectamente con el virus «que no mata solo». Pero esta campaña hace algo más, rearticula una campaña similar a la que realizó el gobierno de España de manera más culposa penalizando a los mismos individuos, incluyendo a los miembros de la familia (primos, hermanos, sobrinos, nietos, etc), las amistades del barrio y toda asociación que forme algún tipo de comunidad vecinal o barrial (A diferencia de la estrategia discursiva agresiva del gobierno peruano, la campaña del gobierno Español subrayaba que para prevenir el rebrote podrías «disfrutar de los tuyos respetando las medidas de seguridad contra el covid-19, siempre»).  

Para este discurso político, el cómplice del virus se asocia a los «barrios», “los jóvenes”, «las pichangas» y las «reuniones familiares» y brilla por su ausencia la crítica a las clínicas buitre que cobran exorbitantes precios a las familias de los pacientes (familias hoy sobrendeudadas), las empresas extractivas que continuaron funcionando en pleno estado de emergencia (generando cientos de contagios), las aseguradoras privadas extorsionadoras, las empresas grandes que se han beneficiado del dinero de todos los contribuyentes por medio de programas del gobierno (inclusive a aquellas que habían despedido y suspendido laboralmente a miles de trabajadores, evadido impuestos y participado en tramas delincuenciales y corruptas) y los “vecinos” de los barrios ricos que se juntan sin que nadie les diga nada. Con esta nueva campaña del gobierno, queda claro quien es el bueno y quien es el malo de esta película: Cuando los pobres salen a “pichanguear” y se reúnen en sus barrios son considerados cómplices y por lo tanto culpables de la muerte por el Coronavirus, pero cuando los ricos pichanguean con la vida de las personas estas no son consideradas cómplices de la muerte sino actos de inocentes angelitos. Como se ha analizado objetivamente en numerosas ocasiones por los expertos y el periodismo de investigación serio, la dimensión de clase es fundamental para entender estas asimetrías a la hora de confrontar el virus.

Con esta nueva estrategia discursiva del gobierno, no desaparece el sujeto de la responsabilidad sino que esta se articula con el sujeto delincuente. Estas dos figuras dominantes se refuerzan la una con la otra en esta nueva campaña del gobierno, sumándose al discurso belicista. Estas dos frases tomadas de la página web de la campaña (www.noseamoscomplices.pe) resumen muy bien cómo se articulan todos los elementos mencionados:

“Si te gusta salir a pichanguear, pisa bien el balón. Lo recordarás cuando necesites uno de oxígeno”

“Si has dejado la pichanga para cuando pase la pandemia, eres un verdadero héroe. Estás salvando muchas vidas”

Como se observa en estas dos frases pichanguear se asocia a no disponer del balón de oxígeno, es decir a la vida, mientras que dejar de hacerlo, significa ser un “verdadero héroe” que salva vidas. De este modo se articula el juego, la diversión, la asociación, el barrio, las reuniones familiares con la irresponsabilidad y el ser cómplice del virus y la muerte, mientras que dejar de hacerlo se vincula con la postergación del juego y la diversión (la seriedad), la individualidad con la heroicidad, la responsabilidad, la inocencia y la vida.

A pesar de la hegemonía política de Vizcarra (como indican numerosas encuestas) y el dominio de la gobernanza cultural neoliberal (producidos por los aparatos hegemónicos culturales y consumidos y reproducidos por millones de personas – de forma acrítica o de distintas formas críticas-), se abren nuevas posibilidades para la emergencia de discursos críticos y un nuevo frente contrahegemónico. ¿Será algún actor político capaz de llevarlo a cabo? Queda claro que la izquierda nacional popular no es capaz de encarnar la rabia de miles de familias, las aspiraciones y expectativas económicas fallidas de las micro, pequeñas y medianas empresas (la mayoría de ellas en quiebra, de difícil recuperación y peor aún en una economía en depresión), la recuperación de los derechos sociales y económicos (incluyendo los derechos laborales) de distintos movimientos sociales en torno a un horizonte compartido y mucho menos de transformar el Estado-nación por medio de un proceso constituyente democratizador (inexistente si no hay una poder constituyente que surja para darle una base desde la cual expandirse hegemónicamente a través del famoso núcleo irradiador). Sus principales debilidades residen en que no es capaz de organizar la rabia, es decir, pasar del movimiento desarticulado y fragmentado a la organización política y ofertar políticamente un horizonte democrático viable y transitorio al socialismo dado su falta de oferta política (claramente existe un problema importante a la hora de disponer un programa que vaya más allá de las propuestas de la socialdemocracia y el socialismo a la antigua de tipo nacional en torno al instrumento de cambio social que es el Estado-nación vis-à-vis otras propuestas posnacionales) sino por factores estructurales como la globalización financiera, la posición periférica del Perú en el sistema mundo capitalista, la selectividad estructural del Estado capitalista peruano y el debilitamiento de la clase obrera en relación a la clase dominante nacional. En este contexto coyuntural, entonces, ¿qué puede hacer el militante mientras tanto? Dentro de lo posible, formar multititudes, redes y vínculos solidarios, organizar asociaciones vecinales, unirse y constituir colectivos autónomos y destituyentes que partiendo desde abajo logren generar una potenzia capaz de ir más allá del Capital y el Estado (resistencias que pueden darse también en el ámbito digital), partiendo siempre de la vulnerabilidad como eje central que todos tenemos y que es lo que nos une en este momento (a diferencia de la derecha que explota el momento para echarle la culpa a los inmigrantes y a la izquierda). A raíz de esta situación catastrófica, es todo lo que se puede hacer de momento.

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JULIO DURAND LAZO

Quienes hacemos la revista Ojo Zurdo, expresamos nuestro profundo pesar por la partida de Julio Durand Lazo, padre de nuestra compañera del Comité Editorial Anahí Durand Guevara.

Como reza una canción de su Huancavelica natal, Julio Durand parte “llevando el quipi (atado) de sus esperanzas”. Sociólogo, animador cultural y político, impulsor de publicaciones entendidas como herramientas para proyectos de cambio sociocultural.

Que nuestras condolencias a su familia conlleven la solidaridad con todos los deudos de un mal que muestra, con costos irreparables, la urgencia de seguir luchando para cambiar profundamente la realidad del país y el mundo, pues siempre la muerte de una persona es la de todos y todas.

Comité Editorial de Ojo Zurdo.
Lima, 18 de junio de 2020

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#DefundThePolice (#DesfinanciaLaPolicía)

Black Lives Matter1Petición del movimiento “Black Lives Matter” ante la matanza de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis. La petición se encuentra en el siguiente enlace: https://blacklivesmatter.com/defundthepolice/ Traducción: Gabriel Valenzuela Oblitas

Ya basta

Nuestro dolor, nuestros gritos, y la exigencia de ser vistos y escuchados resuenan en todo el país.

Exigimos que nos reconozcan y se asuman responsabilidades por la devaluación y deshumanización de la vida negra a manos de la policía.

Pedimos soluciones radicales y sostenibles que aseguren la prosperidad de las vidas negras.

La muerte violenta de George Floyd fue un punto de inflexión, un recordatorio demasiado conocido para el pueblo negro, de que las fuerzas policiales no protegen o salvan nuestras vidas. Con frecuencia las amenazan y nos las quitan.

En este momento, Minneapolis y las ciudades de nuestro país están en llamas y nuestro pueblo está sufriendo, la violencia desatada contra los cuerpos negros en el transcurso de la desobediencia civil masiva, todo ello mientras lidiamos con una pandemia que nos afecta, contagia y mata de manera desproporcionada.   

Pedimos que se ponga fin al racismo sistémico que permite que esta cultura de la corrupción se quede impune y que nos quite la vida.

Pedimos el desfinanciamiento nacional de la policía. Exigimos inversión en nuestras comunidades y los recursos para asegurar que las personas negras no sólo sobrevivan, sino que prosperen. Si están de nuestro lado, agreguen su nombre a la petición ya mismo y ayúdennos a difundir el mensaje.

Actualmente, estamos luchando contra dos virus mortales: COVID-19 está amenazando nuestra salud. La Supremacía Blanca está amenazando nuestra existencia. Y ambos nos están matando todos los días.

Exigimos una transformación real ya. Una transformación que hará responsables a las fuerzas policiales y la violencia que ellos infligen, la transformación de este sistema racista que engendra la corrupción, y una transformación que asegure que nuestro pueblo no se quede atrás.

Es hora de que nuestras ciudades y estados #DefundThePolice (#DesfinanciaLaPolicía) y #InvestInCommunities (#InvierteEnComunidades). Firma la petición ahora mismo, y compartela con amigos y familiares

29 de mayo de 2020

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EL ESTALLIDO SOCIAL CHILENO: A SIETE MESES DEL 18-O

La revolución, la pandemia y el horizonte que se avecina.

Lourdes Murri1Maestranda en Estudios Latinoamericanos (Universidad Nacional de Cuyo)(texto) y Martín Obreque2Fotógrafo chileno: https://martinobreque.myportfolio.com/ y @martin.obreke(fotos)
Con la colaboración de Nicole Kramm3Fotografa chilena: @nicole_kramm

En octubre de 2019 se desencadenó un ciclo de protestas en  todo el territorio considerado chileno, con enorme participación popular, poniendo en jaque al gobierno de  Sebastián Piñera.  El “estallido social chileno”, la “revolución chilena”, “el despertar de Chile” se encaminaba hacia la reforma constitucional que finalmente sería plebiscitada el domingo 26 de abril. Sin embargo, la situación de pandemia global alteró bruscamente la agenda política y social y el ansiado plebiscito ha sido reprogramado para el 25 de octubre próximo.

En este fotorrelato no pretendemos exhaustividad frente a un proceso que consideramos inacabado y que pese a las nuevas restricciones por la situación de salud, permanece latente y a la espera de un contexto social que permita rehabitar el espacio público. Sí nos parece importante no dejar pasar estas fechas, visibilizar lo que pasó y lo que sigue ocurriendo en Chile y aprender de las lecciones que nos deja un pueblo que ha logrado poner en jaque al sistema neoliberal en su conjunto.

Martín desde Santiago de Chile, con el cuerpo y el lente en las movilizaciones, ha ido elaborando un registro de las jornadas de lucha popular y represión estatal.

Concebimos a la fotografía como una forma de arte-denuncia, un manifiesto, un documento testimonial que ha sido central para difundir la violencia de las fuerzas del orden, a tal punto que los ojos que despertaron para ver fueron el blanco de perdigones y balas.  Tal es el caso del fotógrafo y estudiante universitario Gustavo Gatica, quien ha quedado ciego de ambos ojos por disparos de carabineros durante las movilizaciones. A él, y a todos y todas quienes han sufrido y sufren la represión estatal por luchar por una sociedad mejor.

18-0: QUE VIVAN LXS ESTUDIANTES

“¡Que vivan lxs estudiantes,

Jardín de nuestra alegría,

Son aves que no se asustan

De animal ni policía!”

La Violeta canta la fuerza de lxs estudiantes. Una generación que  nació en democracia pero que integra  el segmento de la población que se enfrenta a las peores condiciones. Sin salud, sin educación de calidad, sin trabajo digno, SIN MIEDO.

¡Evadir, no pagar, otra forma de luchar!  Nicole Kramm. 2019

No son 30 pesos, son 30 años. Cuando lxs estudiantes secundarixs llamaron a evadir el metro ¿podía vislumbrarse el inicio de una revolución?

Las manifestaciones en Chile  han sido las más extensas y profundas desde el retorno a la democracia.  Algo que comenzó como el llamado a evasión del metro por parte de lxs estudiantes secundarixs, se radicalizó transformándose en una resistencia transversal a todos los sectores de la sociedad. De octubre a marzo-previo a la cuarentena- el gobierno de Piñera estuvo en jaque, prefiriendo la represión a escuchar los reclamos populares. La popularidad del mandatario se desplomó hasta llegar a apenas un 6%, según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP) presentado en enero de este año. Sólo la crisis del coronavirus pudo darle una tregua a un presidente sin legitimidad, que en otras circunstancias difícilmente hubiera podido concluir su mandato.

En estas jornadas de lucha sobresalen las exigencias de renuncia del presidente y la conformación de una asamblea constituyente para una nueva constitución. Las prácticas represivas en Chile, de especial violencia contra mujeres y jóvenes, parecieran replicar los métodos dictatoriales, generando un perturbador puente entre los años pinochetistas y el presente. Puente que además ha sido construido con bases en una constitución autoritaria y un modelo económico neoliberal cuya fecha de imposición data del 11 de setiembre de 1973.

El héroe colectivo. Martín Obreque, 2019.

Las protestas de los pingüinos lejos de quedar aisladas en el aumento del transporte se fueron extendiendo hacia otras cuestiones consideradas intolerables. Ante el apoyo de amplios sectores sociales,  que apoyaban lo justo de los reclamos, ante un endeudamiento de la vida cada vez mayor,  el día 18 de octubre se convocó a una manifestación que resultó masiva, iniciándose así el  “estallido social”.

Santiagazo. Martín Obreque, 2019.

Pese a la fuerte represión, la declaración de estado de emergencia y toque de queda,  las movilizaciones se fueron acrecentando e intensificando. En lugar de causar el efecto de retracción, la conciencia frente a la desigualdad social y la represión desmedida de carabineros y fuerzas armadas chilenas aglutinaron al pueblo y sus consignas. Del aumento de la tarifa del transporte, rápidamente las demandas fueron extendiéndose, empezando por el cuestionamiento al alto costo  de vida en Chile, uno de los países más caros de Latinoamérica, hasta llegar a las bases mismas del sistema que subyacen en la constitución pinochetista de 1980, identificadas  como las causantes de la desigualdad y puestas en cuestión en cada protesta.

Territorialidad: Arica, Valparaíso, Concepción, Coquimbo, Valdivia, Antofagasta, Rancagua, Temuco, Punta Arenas,  Iquique, Talca, protestas y tanques, toques de queda, cacerolazos en todo Chile.

Los pacos de Piñera. Martín Obreque, 2019.

La represión y el toque de queda lejos de generar miedo  acrecientan  la rabia y el repudio hacia el gobierno. Las movilizaciones se intensifican y en clara alusión contra el capital se incendian edificios de corporaciones, bancos, malls y se producen cientos de saqueos a supermercados.

La institucionalidad de la democracia y la propiedad privada son cuestionadas colectivamente. Nadie tiene derecho a tener tanto.

Resistencia. Martin Obreque, 2019.
Sin miedo, aguante el pueblo. Martin Obreque, 2019
ACAB, venganza. Enfrentamientos entre manifestantes y policía en calle Corvalán, Santiago. Martín Obreque, marzo 2020.

A la par de las medidas represivas, la primera “concesión” del gobierno fue, luego de un fin de semana plagado de revueltas, congelar la tarifa del metro, es decir anular el último aumento. Sin embargo, pese a la desinformación de los medios, la consigna “no son 30 pesos, son 30 años” se iba imponiendo en la sociedad. Tardía y desactualizada quedó la medida defensiva de Piñera, que sólo demostraba la poca conexión con los reclamos de la gente.  Eso resultó ser una constante en el modus operandi del gobierno en los meses siguientes.

EN CHILE

                    SE VIOLAN

                                          DERECHOS HUMANOS

En el Informe de Naciones Unidas (ACNUDH), dado a conocer el 13 de diciembre, se constata que en Chile desde octubre, se han producido violaciones graves, masivas y reiteradas a los derechos humanos. Entre otras cosas, se denuncian los siguientes actos por parte de Carabineros:

                               VIOLACIONESMALOSTRATOSTORTURASLESIONES

                                   USOINDEBIDODEARMASLESIONESOCULARES

                                EJECUCIONESEXTRAJUDICIALESVIOLENCIASEXUAL

                             DETENCIONESARBITRARIASUSOEXCESIVODEFUERZA

Pese a la masividad de las protestas y la legitimidad de las demandas, la represión de fuerzas armadas y carabineros de Chile arroja terribles números. Según los resultados de la misión de observadores de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) de Naciones Unidas, entre los días 30 de octubre y 22 de noviembre de 2019, entre otras cosas, el organismo concluyó que desde el 18 de octubre, tanto Carabineros como el Ejército “no han adherido a las normas y estándares internacionales de derechos humanos” (ACNUDH, 2019:9), habiendo realizado “un uso innecesario y desproporcionado de armas menos letales (…)durante manifestaciones pacíficas y/o fuera del contexto de enfrentamientos” (ACNUDH, 2019:9).  También se señala que Carabineros sólo está autorizado a utilizar perdigones de goma como munición, pese a lo cual la mayoría de los heridos ha sido por perdigones de plomo. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos “de las 3.449 personas heridas, 1.554 son por heridas con perdigones” (INDH, 2019). 

El ACNUDH  ha registrado en su informe 26 muertes durante las movilizaciones sociales hasta el 22 de noviembre, siendo la gran parte de estos muertes ilícitas por parte de agentes del estado. La mayoría de los muertos eran jóvenes, y su deceso se debió a un abuso de fuerza en el contexto de estado de emergencia.

Al 6 de diciembre, el INDH contaba con 3.449 personas lesionadas durante las protestas que se hicieron atender en dependencias estatales, sin embargo este es un registro difícil de llevar con precisión.

Se calcula que más de 350 personas han sufrido lesiones oculares por parte de disparos de Carabineros entre el 18 de octubre y el 2 de diciembre (INDH). El 28 de octubre, la Sociedad Chilena de Oftalmología y el Colegio Médico calificaron la situación como «una emergencia de salud visual nunca antes vista en el país».

Por los ojos del pueblo. Martín Obreque, 2019.

Por estos disparos, decenas de personas han perdido totalmente la vista en uno o ambos ojos. Un caso que conmovió al mundo, fue el de Gustavo Gatica, quien el 8 de noviembre, junto a otras siete personas, fue agredido en Plaza Italia por Carabineros, recibiendo disparos de las escopetas lo cual le valió la pérdida de la vista en ambos ojos.

Fabiola Campillay  (36) trabajadora, dirigenta social y madre, pérdida completa de la visión en ambos ojos.

Gustavo Gatica (21) estudiante y fotógrafo, pérdida completa de la visión en ambos ojos.

Mario (30), disparo por perdigones de carabineros, pérdida total de la visión en un ojo.

y 350 más…

Heridos en las cercanías de Plaza Dignidad atendido por voluntarios de salud. Martin Obreque, 2019.

Particularmente, la represión de Carabineros tuvo como blanco los cuerpos de las mujeres y disidencias, habiendo un alto registro de violencia sexual y sicológica, que incluye violaciones, amenazas y todo tipo de torturas hacia mujeres, en su mayoría jóvenes, y también hacia algunos varones que fueron violentados por su orientación sexual. Casi todos los hechos documentados fueron perpetuados en las comisarías o durante los traslados.

Chile, el que paga vive. Ley del Cancer. Martin Obreque, 2019.
LA LUCHA FEMINISTA, ANTIPATRIARCAL Y ANTINEOLIBERAL

Las mujeres han sido vanguardia en estos meses de lucha, no sólo en Chile, sino en toda América Latina. Lo cierto es que los feminismos aparecen hoy como uno de los frentes de resistencia  con mayor poder de movilización, visibilización y con amplias posibilidades de articulación con otros movimientos.

Las mujeres han estado en la Primera Línea de las protestas, como así también han sido el sostén material y emocional de tantas semanas de lucha, sirva como ejemplo el Colectivo de “Mamitas Capucha”, mujeres de barrios periféricos que todos los viernes preparan alimentos para lxs jóvenes que están sosteniendo las protestas desde la Primera Línea en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia).

Así también, colectivos de mujeres artistas han realizado distintas intervenciones y performances para levantar los reclamos de las mujeres y para denunciar la presencia del patriarcado en las instituciones estatales. Tal es el caso de la colectiva Las Tesis de Valparaíso, que con la performance de “Un violador en tu camino” lograron saltar las fronteras y hacer uno el reclamo de las mujeres en distintas partes del mundo como Argentina, Perú,, México, Francia, Turquía etcétera.

Nuestros cuerpos, nuestros territorios. Nicole Kramm, 2019.
Martín Obreque, 2019
LOS HORIZONTES QUE SE ABRIERON

Las movilizaciones en Chile si bien se encuentran paralizadas por la situación de pandemia global, dejaron varios aprendizajes y caminos abiertos. Por un lado, aparentemente la salida será institucional. El plebiscito que se haría para la nueva constitución sería en abril y ha sido pospuesto para el mes de octubre. Todo indica que ganaría el sí.

Por otro lado, hubo un proceso constituyente “desde abajo” que se fue dando durante los últimos meses organizados en cabildos abiertos y asambleas ciudadanas como nuevas maneras de construir poder popular, democratizando la política. De la mano de este mismo proceso se consiguió recuperar los  espacios públicos para actividades culturales, sociales y políticas.

A su vez, vale afirmar que en Chile se ha corrido el límite de lo posible. El estallido comenzó un viernes y ya el martes se había aprobado el proyecto de ley de las 40hs, lo cual semanas antes era una lucha bastante débil. Y finalmente se ha llegado a cierto consenso respecto a la necesidad de una nueva constitución, del pueblo dependerá cómo se realizará ese proceso, qué tan democrático y profundo será.

Otro aspecto  a señalar es la presencia de la juventud. Y es que una generación completa ha sido protagonista, enfrentándose abiertamente a regímenes económicos y políticos violentos. La generación nacida en los noventa, tiene en común la permanente flexibilidad laboral, las pocas expectativas de estabilidad y crecimiento económico y un enorme acceso a la información. Podríamos decir que se trata de una generación consolidada en el neoliberalismo pero que no ha sacado ninguna ventaja de ello más que mirar desde las vitrinas. A esto se suma un factor central: es una generación sin miedo. Nacida y crecida en democracia, esta generación no sufrió física ni psicológicamente los efectos del terrorismo estatal que sí han vivido sus padres, madres, abuelas y abuelos.

Balas y fuego. Martin Obreque, marzo 2020.
Lxs capucha, sobre el muro y más allá del muro. Martin Obreque, marzo 2020.

Pero, a lo largo de todos los meses de protesta, si bien la juventud ha sido la protagonista,  llama la atención la intergeneracionalidad del movimiento. Todos los viernes podía verse en las marchas familias enteras, niñes, adultes mayores y mucha juventud. Las marchas solían ser pacíficas, contando con enorme creatividad para hacer llegar sus mensajes, con un repertorio de protesta de lo más diversos (música, danza, performances) y además con una destacada presencia de las mujeres. La intergeneracionalidad es un reflejo de que el sistema económico impuesto en Chile afecta a todas las etapas de la vida: desde las AFP, el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, etcétera.

Otra de las características que resulta llamativa es la horizontalidad de las convocatorias, realizadas por medio las redes sociales con ausencia de liderazgos visibles. Esto se convirtió en una ventaja para el campo popular, ya que la táctica del gobierno ante conflicto sociales había sido la convocatoria a una mesa de diálogo, sin embargo ahora no había referentes a quienes convocar para sentarse a negociar. Así como parte de la dirigencia visible del 2006 terminó en los ministerios y la del 2011 llegó a las bancas legislativas, el gobierno no ha podido atacar ni coaptar dirigentes por la ausencia de voceros o cabecillas. Esto resulta una novedad y requiere la actualización en  las formas de hacer política ante una nueva manera de organización de los movimientos sociales. En este sentido se ha retomado una tradición antigua que es la de los cabildos o asambleas, las cuales son autoconvocadas y se han extendido a lo largo de todo el territorio chileno.

Luchar hasta que la dignidad se haga costumbre. Martín Obreque, 2019.
EL NEOLIBERALISMO MATA MÁS QUE EL CORONAVIRUS

¿Cuál es el camino que tomará la sociedad chilena luego del confinamiento por la pandemia? ¿Cómo será el contexto politico y economico chileno tras vivir un estallido social sin precedentes para luego ser uno de los paises mas afectados por el COVID-19?

Los últimos datos del Ministerio de Salud de Chile señalan que hay más de 46 mil contagios y unos 470 decesos por coronavirus. Chile aparece como el cuarto país latinaomericano con mayor cantidad de contagios, despues de Mexico, Perú y Brasil.  Estos números dejan en evidencia la posiblidad de colapso del sistema de salud chileno.

El piñera virus. Últimas protestas antes de radicalización del confinamiento. Martin Obreque, marzo 2020.

Pese a estos números, las medidas de las autoridades chilenas han sido irregulares. La pandemia nuevamente ha dejado en evidencia que los intereses del presidente y su gestión están puestos en salvar los mercados más que a las personas. A fines de abril Piñera autorizaba la apertura de malls, tiendas, obligaba a las personas a tener que desplazarse a sus lugares de trabajo alegando la vuelta a una “nueva normalidad”. De allí que no fueran suficientes las medidas de aislamiento sólo en algunas comunas. Frente al aumento brusco del número de contagios- que también se registraron entre congresistas- recién el 15 de mayo se decretó el aislamiento obligatorio para la Región Metropolitana y el gran Santiago.

Lo que sí se apresuró a decretar Piñera fue el toque de queda, en Chile antes de tener el aislamiento o aumentos para la salud, se sacaron a las fuerzas armadas nuevamente a las calles. Además de contar nuevos protocolos de represión, el panorama pos-coronavirus no es muy alentador. En plena pandemia, el estado chileno ha solicitado un crédito al FMI  de 23.800 millones de dólares. El porcentaje de desocupación va en aumento, y la crisis está afectando a los sectores más pobres.

Despliegue militar en Estado de Catástrofe por pandemia en ciudad fronteriza de Arica. Martin Obreque, abril, 2020.

Sabemos que la crisis que vivimos a nivel planetario no afecta a todos por igual. Las desigualdades estructurales quedan en evidencia y esto también se siente duramente en Chile. Muchas personas no pueden sostenerse en este momento y necesitan salir a trabajar, porque si no los mata el coronavirus los mata el hambre y la falta de recursos.

SI bien las movilizaciones ya no están permitidas, las personas han hecho sentir su descontento con la gestión de Piñera durante estas semanas de aislamiento a través de las redes y de algunas protestas reducidas, como el pasado 27 de abril donde se vieron algunas barricadas en Santiago, Antofagasta, Concepción y Valparaíso. Sin embargo, más que el riesgo de contagio, el mayor temor está en salir a calles que se encuentran militarizadas, lo cual es agrava si pensamos en el accionar de las fuerzas represivas durante el estallido social.

Piñera quiere apresurar el retorno a la “nueva normalidad”, aun a costa de la vida y la salud de las personas. Pero vale preguntarnos ¿qué normalidad es esa? Seguramente para él,  la normalidad del “oasis” antes del 18 de octubre. Claramente, es la normalidad que el pueblo rechaza. Lo que venga después sabemos que no será fácil, una crisis económica y social afectará a todo el mundo, y más aún a nuestra región.

La salida es colectiva. Que nunca más   torturen, violenten y asesinen a los pueblos  por luchar por justicia social. FORTALEZCAMOS LOS VÍNCULOS, NO NORMALICEMOS LA VIGILANCIA Y EL AISLAMIENTO.

Fuera Piñera, volveremos. Martin Obreque, Plaza Dignidad, marzo 2020.

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REACTIVACIÓN ECONÓMICA

ENTRE EL PARCIAL “SUICIDIO ECONÓMICO” Y EL SUICIDIO SOCIAL
José Antonio Lapa Romero[1]

En el Perú reactivar la economía formal es una necesidad pero un suicidio social. Con un índice de letalidad de 2.78%, 45,928 mil casos positivos con coronavirus en acelerado crecimiento, sistemas de salud colapsados en algunas regiones del país (Lambayeque, Piura y Loreto) y a punto de colapsar a nivel nacional, sin mayores inversiones significativas en salud más allá de la emergencia y miles de atenciones postergadas, protestas permanentes del personal de salud por la insuficiente dotación de mascarillas y material sanitario, motines en los penales por el temor al contagio o la muerte, miles de infectados en los mercados populares en Lima en crecimiento, más de 10 mil de lo que han mal llamado caminantes cuando en general son los excluidos y marginados del Perú que migran para trabajar o por atenciones de salud centralizados, miles que han perdido el empleo, y millones que sobreviven y tiene que salir a las calles a ganarse el pan de cada día. Es decir, millones de excluidos que viven dentro de las economías de sobrevivencia, precariedades estatales y una sociedad que se mueve entre la informalidad, la pobreza y la pobreza extrema, alejada de una sociedad inventada llena de éxito, competitividad, glamour y consumismo dentro de un supuesto, hasta hace un par de meses, exitosísimo modelo peruano.

Es indudable que requerimos reactivar aún más la economía formal (sector minero, agroexportador, financiero y otros han continuado trabajando en menor intensidad en medio de la pandemia), y por supuesto algunos sectores y actores económicos podrán hacerlo y otros no en esta primera fase aprobada por el gobierno, dada la economía predominantemente informal. Lo cierto es que la reactivación centrada en sectores económicos como el minero, el agroexportador y el industrial está focalizada en sectores formales que reactivarán miles de empleos: son 3 de cada 10 empleos en el país con “mejores condiciones” económicas y sanitarias. Sería un suicidio económico no hacerlo dado los miles de desempleos ya generados por la pandemia y la recesión económica en la que estaremos envueltos. Sin embargo, el independetariado, los cachueleros, los ambulantes, y otros, ya ha salido y seguirán saliendo a las calles a ganarse el pan de cada día porque además, con bono o sin bono, el dilema esta dibujado entre el hambre y la posibilidad de contagio y/o muerte, por lo que es un suicidio social no salir a la calle pero es también un suicidio social exponerse al contagio o contagiarse en medio del crecimiento exponencial de contagios y servicios de salud desbordados y precarios.

Así, esta centralidad en el sector y en los empleos formales, olvidándose olímpicamente del sector y los empleos informales que es el 73 % de la economía peruana (en el sector minero con toda la logística y recursos económicos ya tiene 251 trabajadores positivos al COVID y un trabajador fallecido de Antamina), significa arrojar a millones de familias al suicidio social porque ni tenemos sistemas de salud similares a Alemania y Nueva Zelanda, ni una mayoría de trabajadores que pueden quedarse en casa sino que nadamos en precariedad institucional, en la exclusión estructural de millones que necesitan salir a las calles para sobrevivir el día a día. Estamos viviendo en el Perú un cierto tipo de darwinismo social donde viven los que más tienen y son más afectados los que menos tienen.

Estamos volviendo a nuestra obsesiva normalidad dentro de una casi absoluta anormalidad que no ha cambiado.


[1] Sociólogo. Este texto fue escrito el 4 de mayo de 2020.

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CIUDAD POST-PANDEMIA

¿Qué lecciones nos dejaron algunas de las pandemias más letales de la historia?

Crysteri Hidalgo, Daniel García, Norma Zorrilla y Andy Philipps.

Colaboradores en el recojo de información: Andrea Gonzales y Marggiori García. Correctores de estilo: Sadith Vela y Jesús Miguel Céspedes.

La pandemia de COVID-19 ha desencadenado no solo una crisis sanitaria, sino que a su vez ha provocado una crisis económica sin precedentes en los últimos cincuenta años. Con más de cuatro millones de contagios en todo el mundo y más de quinientos mil fallecidos, la COVID-19 es una amenaza global para la que todavía no se encuentra una vacuna. No obstante, sí podemos anticipar una serie de medidas que vayan conformando la agenda urbana post-pandemia.

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El presente artículo parte de dos premisas. La primera es que la actual crisis sanitaria causada por la propagación de la COVID-19 se agudiza en y por las ciudades en las que, a 2018, ya vive el 55% de la población mundial. Además, y esta es la segunda premisa, la situación actual abre un escenario en el que las propuestas de reformas que persigan mejorar los niveles de mitigación y prevención del contagio – y, por lo tanto, preservar la salud pública –  deberán ser tomadas muy en cuenta.

Así entonces, lo que trataremos de demostrar es que la historia del urbanismo está estrechamente vinculada a, entre otras cosas, la aparición y propagación de distintas pandemias a través de un breve recuento de las medidas que provocaron tres de las más impactantes en la historia del urbanismo[1]: la peste bubónica, la influenza o la “gripe española” y el cólera. Desde este conocimiento, haremos una breve reflexión sobre el “futuro”.

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La peste bubónica o “peste negra”

En primer lugar, la peste negra o muerte negra es registrada como la pandemia más devastadora a la fecha con unos 25 millones muertes durante los siglos XIV y XV, solo en Europa. El origen de la peste se relaciona con un brote causado por una variante de la bacteria Yersinia pestis, que se contagia a través de la picadura de pulgas infectadas, contacto directo con tejidos infectados o inhalación de gotículas respiratorias infectadas.

Hay que recordar que las medidas que motivaron el efecto letal de esta epidemia[2] o pandemia[3] estaban fundamentadas en el conocimiento de la época, pero también en creencias. En este sentido, Gibert (2019) señala que antes de 1348 medidas como la limpieza de las calles, el recojo y el envío fuera de las ciudades de los productos de desecho o la realización de procesiones e incluso la expulsión de personas que supuestamente llevaban una vida que podía ofender a Dios se mostraron totalmente insuficientes e incluso inútiles. Nosotros intentaremos centrarnos en las que tuvieron un impacto empíricamente positivo en el bienestar de las personas.

Entre 1484 y 1485, la peste diezmó significativamente la población de Milán, lo que llevó a Ludovico Sforza, duque de Milán en aquel entonces, a pedir a Leonardo Da Vinci propuestas para que esto no se repitiera (Solera, 2018). Recordemos que las ciudades medievales, caracterizadas por estar amuralladas y presentar calle y canales estrechos e irregulares, eran difíciles de transitar y mantener limpias propiciando con ello la propagación de las enfermedades.

Entre los planteamiento de Da Vinci, consignados en su “Manuscrito B”, podemos destacar la demolición  de las murallas, a fin de reducir la densidad de las ciudades; un trazo menos irregular y más cuadriculado de las calles, lo que facilitaría el discurrir del agua a través de la ciudad (canales) y dentro de las viviendas (abastecimiento de agua y evacuación de residuales); y una división de la ciudad en dos niveles: una parte superior, para la circulación de las personas con vías abiertas y luminosas; y una inferior para los carros de carga y las embarcaciones navieras (Solera, 2018). Un apunte adicional: fue precisamente en el norte de Italia donde se comenzó a utilizar el vocablo “cuarentena” para referirse al aislamiento de los sospechosos de portar la peste durante cuarenta días.

En Londres, motivados por la peste de 1665, el gran incendio de 1666 y la influencia política que pudiera ejercer el pueblo londinense como multitud, se aprobó el Acta de Reconstrucción de 1667 que partía de la idea de que la ciudad estaba sobrepoblada y los edificios estaban muy juntos y hechos con materiales precarios. De manera que las casas comenzaron a construirse con ladrillos y no con madera, y el gobierno se propuso regular el crecimiento fijando a tres millas a partir de las puertas de la Ciudad de Londres el límite del suelo urbanizable (Evans, 2006).

También fue en Europa, en el norte de España, y luego de una virulenta epidemia conocida como “peste de Pasajes” que acabó en unos meses de 1781 con más del 10% de la población del puerto de Guipúzcoa, donde se crearon los modernos cementerios civiles extramuros.

En el Perú, entre 1903 y 1930 hubo cerca de veinte mil casos (Long en Cueto, 2000) de peste bubónica, de los cuales fallecieron el 50% de ellos. Cuenta Marcos Cueto que hasta los años veinte, las campañas contra la peste fueron esporádicas, rutinarias, simbólicas y limitadas a los períodos de crisis, y que no fue hasta el gobierno de Leguía que se tomaron una serie de medidas de saneamiento ambiental (2000). Algunas de ellas fueron la Ley 4126 que facultó al gobierno para contratar la ejecución de obras sanitarias en Lima y 32 ciudades del país y que autorizó a gastar cincuenta millones de dólares para realizar caminos, desagües, pavimentación de calles, sistemas de eliminación de basuras, agua potable y refacción de puertos. No obstante, señala el autor que aún de mayor importancia fueron la progresiva utilización de cemento en las construcciones urbanas y la instalación de nuevas tuberías de fierro fundido en las ciudades.

Más allá del terreno urbano, la tardía contención y control de esta epidemia tuvo que ver con la creación de instituciones especializadas como el Instituto Municipal de Higiene, la Dirección de Salubridad Pública y la Junta Directiva de la Campaña contra la Peste Bubónica de la Provincia de Lima, toda vez comenzaba a darse un aumento en la disponibilidad de una mayor variedad de alimentos, una cierta mejora en los niveles educativos en la costa y  mayor participación de los médicos en los asuntos públicos (Cueto, 2000).

Algunas de las medidas aquí subrayadas explican que en Europa, Asia o América ya no se registren o se registren pequeños números de casos de peste bubónica.

El cólera

En segundo lugar, el cólera es una enfermedad infecto-contagiosa intestinal aguda, provocada por la bacteria Vibrio cholerae, que produce una diarrea acuosa de gran volumen que lleva rápidamente a la deshidratación del organismo. Seis pandemias sucesivas mataron a millones de personas en todos los continentes. En la actualidad, el cólera es endémico en muchos países y su principal vía de contagio es la ingesta de agua o alimentos contaminados.

La fundación ‘We are water’ cuenta que, a raíz de una epidemia de cólera de gran mortandad en 1847, el médico inglés John Snow, entendió que el cólera era causado por el agua potable contaminada con la fecal. La misma fundación señala que a partir del siglo XIX las leyes de distintos países impusieron limitaciones a la construcción de pozos de agua o pozos negros, los mismos que fueron restringidos a zonas sin alcantarillado y convertidos en fosas sépticas mucho más seguras. Resuelta la emergencia sanitaria, en Hamburgo, Barcelona, París o Londres se comenzó a instalar desde finales del siglo XIX una red de alcantarillado subterráneo. El saneamiento, entendido como el suministro de instalaciones y servicios que permiten eliminar sin riesgo la orina y las heces, comenzó a ser una prioridad; así como el cambio de la costumbre popular de botar agua sucia por la ventana de sus casas a la calle.

En el continente americano, concretamente en los Estados Unidos, dice la profesora de arquitecta Carr, hubo un movimiento coordinado similar en el siglo XIX para mantener más limpias las calles y llevar agua limpia a las casas. En consecuencia, se construyeron calles más rectas para acomodar largas tuberías debajo y se idearon métodos de recojo de los desechos más seguros. En el caso particular de la ciudad de Filadelfia, se creó el parque Parque Fairmount que sirve como separador entre el río y el vecindario, así como aprobaron leyes que establecieron requisitos para viviendas que garanticen un mínimo de espacio y ventilación.

En el Perú, las condiciones del suministro y tratamiento del agua en Perú han sido caracterizadas como a la espera de que ocurra una catástrofe en cualquier momento. Por ejemplo, en Lima hacia 1990, el 25 por ciento de la población no tenía agua corriente, y se proveían principalmente mediante camiones de agua.  Efectivamente, solo en 1991 murieron casi tres mil personas a causa de la epidemia de cólera.

La influenza de 1918 o “gripe española”

En tercer lugar, la pandemia de la influenza de 1918 o “gripe española” provocada por el virus H1N1, cuyo contagio se produce a través de las gotitas que van por el aire luego de toser, estornudar o hablar, causó entre 1918 y 1920 casi cincuenta millones de muertes según la Revista Panamericana de Salud. La influenza tuvo consecuencias en las políticas públicas aplicadas en higiene y salud en todo el mundo. No obstante, de las relacionadas a urbanismo y vivienda, podemos destacar las leyes de reforma habitacional que hicieron las viviendas más ventiladas en la ciudad de Nueva York (Aimone, 2010) y la decisión de mantener las calles limpias constantemente. No menos importante es la gestión del transporte y de los espacios públicos para el control del hacinamiento y la desinfección periódica por parte del gobierno, como ocurriera en Lyon durante estos años (Kabbabe, 2019). Esto no significa que solamente la cuestión urbana se vio afectada por la pandemia ni que sólo del diseño urbano depende la gravedad de la catástrofe, pero queda constatado que las epidemias tuvieron un impacto en el diseño y planificación de determinadas ciudades que buscaron imposibilitar un nuevo brote de las mismas.

En el Perú, aunque no se cuenta con datos precisos sobre la mortalidad de esta epidemia, se documentaron tres olas de gripe, dice el Dr. Elmer Huerta en un artículo publicado en El Comercio en 2018: la primera en Lima en 1918, la segunda entre noviembre de 1918 y febrero de 1919 extendiéndose por la costa norte y el río Amazonas, mientras que la tercera ola se dará entre enero y octubre de 1920 en la costa central Ica. A esto, hay que añadirle que, como hemos visto, la epidemia de la influenza (1918 – 1929) avanzará en paralelo a otra gran epidemia: la peste bubónica (1903-1930).

Hasta aquí este el breve repaso del impacto de estas conocidas pandemias. Con esto, no queremos decir que solamente la cuestión urbana se vio afectada por la epidemia ni que solo del diseño urbano depende la gravedad de la catástrofe, pero queda constatado que las epidemias tuvieron un impacto en el diseño y la planificación de determinadas ciudades a fin de imposibilitar un nuevo brote de las mismas.

Tampoco debemos olvidar que cuatro connotados médicos peruanos han afirmado que gran parte de las crisis sanitarias generadas por las epidemias fueron afrontadas con decisiones coyunturales que no se volvieron una mejora permanente (Maguiña Vargas, et al.; 2010), lo que reproduce un sistema de protección social muy precario.

***

A modo de conclusión

La élite mundial o los vendepatria no descansan y en su discurso podemos notar, al menos, tres vías para afrontar esta y futuras pandemias: a) un futuro caótico del “sálvese quien pueda”, donde “quien puede, puede”; b) la militarización social, esto es, parafraseando a Calvo Rufanges, la imposición de valores castrenses en la sociedad como la centralización de la autoridad, jerarquización, agresividad y xenofobia impulsada por la exaltación continua del patriotismo y sus símbolos (Calvo, 2015); o, en el mejor de los casos, c) un futuro en el que “solo la tecnología salvará al pueblo”, como si la tecnología no fuera gobernada y no se orientase hoy básicamente a la automatización de los procesos productivos y a la reproducción del capital. Pero esto no es lo que necesariamente tiene que pasar. No esta vez.

“El futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer” decía Borges. Por ejemplo, el futuro no es que compres y vivas temporalmente en un búnker ni que preveas un “espacio para poder trabajar en casa”, sino hacer efectivo el derecho a una vivienda digna. El futuro no es ir a comprar en auto a un supermercado ‘inteligente’, sino garantizar un abastecimiento seguro a trabajadores y clientes de unos mercados que sin perder su carácter popular establezcan claros protocoles de higiene y distanciamiento físico. El futuro no es el control masivo del movimiento de las personas a  través de aplicaciones móviles, sino la construcción de espacios públicos que hagan posible cumplir con el derecho al esparcimiento o al juego de las y los niños, así como la implantación de un sistema de protección social de alta cobertura que utilice la ciencia y tecnología para cumplir sus fines.

En este sentido, y teniendo en cuenta el fácil contagio a través del aire y la necesidad establecer distancia física obligatoria, ¿qué tipo de medidas deberían adoptarse en el plano urbano tras el paso de la COVID-19 que hoy suma más de 60 mil contagiados en el Perú y más de 300,000 en América Latina? Como mínimo proponemos las siguientes cinco líneas de acción para Lima que esperamos sean públicamente discutidas, especialmente, tras el estado de emergencia nacional: democratizar la higiene en la ciudad, así como el acceso al espacio público, ahora más que nunca en disputa; garantizar una movilidad urbana segura para todos pues es un importante vector de contagio; intervenir el sector inmobiliario y regularlo garantizando vivienda digna a cada familia; medidas específicas de mitigación y prevención de riesgo de contagio en mercados y centros de abastos, principal foco de contagio durante la cuarentena.

En esta línea algunas organizaciones como la Unión de Estudiantes Arquitectos de Lima o foros académicos como Limapolis 2020 han vuelto a discutir con más fuerza la agenda urbana en Lima a partir de la evidente necesidad de mantener un distanciamiento social y proponen medidas concretas, factibles y más necesarias que nunca en torno a la vivienda y los espacios públicos. Un resumen aquí o aquí.

La desigualdad, la ausencia de Estado y el excesivo centralismo del poder son tres de los factores que hacen complicado creer que la ciudad pueda superar esta crisis sanitaria rápidamente. Ni mucho menos que la ciudad pueda ser un espacio más habitable tras ella; sin embargo, y como lo hemos visto, las crisis también abren oportunidades para que nos extrañe e incluso lleguemos a rechazar aquello a lo que nos habíamos acostumbrado.

Bibliografía

AIMONE, F. (2010). The 1918 influenza epidemic in New York City: a review of the public health response. Public Health Reports, 125, 71-79.

CALVO, J. (2015). “Militarización” en Calvo Rufanges, J. y A. Pozo Marín, (coords.) Diccionario de la guerra, la paz y el desarme. Barcelona, Icaria.

CUETO, M. (2000). El regreso de las epidemias. Salud y sociedad en el Perú del siglo XX. Instituto de Estudios Peruanos.

EVANS, A. W. (2006). “Planificación, cinturones verdes y límites al crecimiento urbano”, en Santiago. Dónde estamos y hacia dónde vamos (Galetovic, A., ed.). Santiago, Centro de Estudios Público, 186-188.

HARATANI, J. y HERNÁNDEZ, D. (1991). “El cólera en Perú: Una evaluación rápida de la infraestructura de abastecimiento de agua y saneamiento del país y su papel en la epidemia”, Water and Sanitation for Health Project (WASH), No. 331, Informe de campo preparado por J. Haratani y D. Hernández, Lima, mayo.

KABBABE, S. (2019). La pandemia de Gripe Española de 1918. Medicina Interna, Vol. 35, Núm. 2.

RIUS I GIBERT (2019). La peste a lo largo de la historia. Revista Enfermedades Emergentes. Vol. 18(3):119-127.

MAGUIÑA, C., SEAS, C., GALÁN, E., & SANTANA, J. (2010). Historia del cólera en el Perú en 1991. Acta Médica Peruana, 27(3), 212-217. Recuperado en 02 de mayo de 2020, de http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1728-59172010000300011&lng=es&tlng=es.

SOLERA, B (2018). Propuestas urbanas de Leonardo da Vinci. Una resconstitución gráfica. Proyecto Fin de Carrera.

VÁSQUEZ, T. (2005). Espacio público: un territorio en disputa. Revista de Ciencias Humanas de la UTP. Núm. 35


[1] Si bien se ha tomado como referencia literatura que, principalmente, se enfoca geográficamente en Europa y Norteamérica, para el caso peruano, se han incorporado algunas anotaciones de determinados textos del historiador Marcos Cueto y del médico Elmer Huerta.

[2] Enfermedad que ataca a un gran número de personas o de animales en un mismo lugar y durante un mismo período de tiempo. Utilizaremos para hablar a escala nacional.

[3] Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. Utilizaremos para hablar a escala internacional.