COVID-19

LAS COSAS SIMPLES QUE SON DIFÍCILES DE HACER

 Slavoj Žižek1Ojo Zurdo agradece al autor por la autorización para la publicación del artículo. originalmente publicado en The Philosophical Salon el 20/07/20. Disponible en https://thephilosophicalsalon.com/the-simple-things-that-are-hard-to-do/ Traducido por Víctor Ramos Badillo.

Los marxistas tradicionales distinguían entre el comunismo propiamente dicho y el socialismo como una primera etapa inferior (donde el dinero y el Estado todavía existen y los trabajadores son remunerados con un salario, etc.). En la Unión Soviética hubo un debate en los años 60 acerca de dónde se encontraban en dicha relación, y la solución fue que, pese a que aún no llegaban completamente al comunismo, tampoco ya no estaban en la etapa inferior (socialismo). Así, introdujeron una distinción más profunda entre la etapa inferior y la superior del socialismo… ¿No está sucediendo algo similar con la pandemia del Covid? Hace casi un mes, nuestros medios estaban repletos de alertas sobre la segunda, mucho más fuerte, oleada en otoño e invierno. Con los nuevos repuntes en todas partes y los números de infectados creciendo nuevamente, el mensaje es que esto todavía no es la segunda oleada, sino solo una intensificación de la primera, la cual continúa.

Esta confusión clasificatoria solo confirma que la situación con el Covid se está volviendo seria, con el aumento, una vez más, de casos alrededor de todo el mundo. Ha llegado el momento de tomar seriamente las verdades simples como la que recientemente anunció el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus: “La mayor amenaza que afrontamos ahora no es el virus propiamente. Más bien, es la falta de liderazgo y solidaridad a nivel global y nacional. No podemos derrotar a esta pandemia como un mundo dividido. La pandemia del Covid 19 es una prueba de solidaridad y liderazgo global. El virus aumenta la división, pero es detenido cuando nos unimos”. Aceptar esta verdad seriamente significa que uno debería tomar en cuenta no solo las divisiones internacionalistas, sino también las divisiones de clase dentro de cada país: “El coronavirus simplemente levantó la tapa de la pandemia preexistente de pobreza. El Covid 19 llegó a un mundo donde la pobreza, la desigualdad extrema y el desinterés por las vidas humanas están aumentando, y en el cual las políticas legales y económicas son dispuestas para crear y sostener la salud de los poderosos, y no para terminar con la pobreza”. Conclusión: no podemos contener la pandemia viral sin atacar a la vez la pandemia de la pobreza.

Cómo hacer esto es, en principio, sencillo: tenemos suficientes medios para reorganizar la sanidad adecuadamente y demás. Sin embargo, para citar la última línea de “Alabanza del comunismo” de Brecht, de su obra teatral Madre coraje: “Er ist das Einfache, das schwer zu machen ist. / Es lo simple, lo que es difícil de hacer”. Hay muchos obstáculos que lo vuelven difícil de realizar, especialmente, el orden capitalista global. Sin embargo, quiero centrarme aquí en el obstáculo ideológico, ideológico en un sentido semiconsciente, incluso inconsciente, actitudes, prejuicios, y fantasías que regulan también nuestras vidas (y específicamente) en tiempos de crisis. En resumen, sugiero que lo que se necesita es una teoría psicoanalítica de la ideología.

En mi obra, usualmente me he referido a una serie de películas de Luis Buñuel que son construidas alrededor del mismo tema central de la -para usar las propias palabras de Buñuel- “imposibilidad no-explicable de la satisfacción de un simple deseo”. En La edad de oro, la pareja necesita consumar su amor, pero están una y otra vez impedidos por algún estúpido accidente; en El amor criminal de Archibaldo de la Cruz, el héroe necesita llevar a cabo un simple asesinato, pero todos sus esfuerzos yerran; en El ángel exterminador, después de una fiesta, un grupo de gente adinerada no puede cruzar el umbral y salir de la casa; en El discreto encanto de la burguesía, dos parejas quieren cenar juntas, pero complicaciones inesperadas siempre les impiden la realización de este deseo sencillo; y finalmente, en Ese oscuro objeto del deseo, tenemos la paradoja de una mujer que, a través de una serie de engaños, pospone una y otra vez el momento final del encuentro con su antiguo amante… ¿No son estas cosas tan similares a nuestra reacción a la pandemia del Covid? Todos sabemos de alguna manera qué se tiene que hacer, pero el extraño futuro nos impide hacerlo.

Foto: ANDINA/Juan Carlos Guzmán.

Ahora que las infecciones del Covid están aumentando y la gente preocupándose otra vez, y nuevas medidas restrictivas son anunciadas, estas están acompañadas de una explícita o, al menos, implícita condición: pero no habrá retorno a la cuarentena total, la vida pública continuará… Esta condición resuena en una indignación espontánea de muchas personas: “No puedo acatar (la cuarentena total) otra vez. ¡Quiero mi vida normal de regreso!”. ¿Por qué? ¿Fue la cuarentena una suspensión sin dialécticas (para volver alrededor del famoso lema de Benjamin “dialécticas en suspenso”? Nuestra vida social no está en suspenso cuando tenemos que obedecer las reglas de aislamiento y de cuarentena: en dichos momentos de (lo que quizás parezca ser) una suspensión, las cosas están cambiando radicalmente. El rechazo a la cuarentena es el rechazo al cambio.

Ignorar esto significa nada menos que un tipo de psicosis colectiva. Escucho en las protestas contra la cuarentena una comprobación inesperada de la afirmación de Jacques Lacan de que la normalidad es una versión de la psicosis. Exigir ahora un regreso a la normalidad implica una forclusión psicótica de lo real del virus. Continuamos actuando como si el contagio realmente no sucediera. Miren los últimos discursos de Donald Trump: pese a que conoce la verdadera dimensión de la pandemia, habla y actúa como si no supiera, atacando ferozmente a los “fascistas izquierdistas” de ser la principal amenaza para los Estados Unidos ahora. Sin embargo, Trump acá es mucho menos una excepción que lo que pensamos. Como regularmente leemos en las noticias: “A pesar de nuevos aumentos de contagios, la reactivación continúa…”. En una pizca inigualable de ironía, regresar a la normalidad entonces se convierte en el supremo gesto psicótico, el signo de la locura colectiva.

Esto, por supuesto, no es la verdad completa acerca del impacto psíquico de una epidemia. En una época de crisis, el gran Otro (el orden simbólico sustancial que regula nuestras interacciones) está desintegrándose simultáneamente, exhibiendo sus ineficiencias e intensificándose, bombardeándonos con las órdenes exactas sobre cómo actuar, sobre qué hacer, o qué no. Es decir, la forclusión psicótica no es la única o incluso la reacción predominante a las epidemias. Existe también la muy difundida actitud obsesiva2Debo esta idea a Matthew Flisfeder, comunicación personal.: muchos de nosotros gozamos de los rituales de protección contra el peligro del contagio. Compulsivamente lavamos nuestras manos, no tocamos a los demás o incluso a nosotros mismos, y limpiamos todas las superficies en nuestros departamentos. Así es como los obsesivos actúan: desde que la Cosa-Goce es prohibida, ellos llevan a cabo un giro reflexivo y empiezan a gozar de las mismas medidas que mantienen a la Cosa-Goce a una distancia proporcionada.

Aquí, Jacqueline Rose hizo un apunte crítico contra mí durante un debate en la Escuela de Verano en Birkbeck: “¿Cómo contextualizarías la divulgación de obscenidad, incluso de psicosis, en el espacio político público y en consideración a los elementos progresivos del momento? ¿Las éticas pueden derrotar a la obscenidad? Temo que todo el psicoanálisis indica que no”.

Pienso que las cosas son más complejas. La obscenidad perversa no es el momento cuando lo inconsciente emerge en lo abierto sin ninguna regulación ética que lo impida. Freud ya señaló que, en la perversión, el inconsciente es lo más difícil de acceder, por lo que es casi imposible psicoanalizar a los perversos. Ellos tienen que ser primeramente histerizados; sus convicciones deberían ser debilitadas a partir del aumento de preguntas histéricas. Pienso que lo que estamos testimoniando ahora, cuando la pandemia solo se prolonga, es precisamente una gradual histerización de aquellos que asumieron una posición perversa o, incluso, psicótica. Trump y otros nuevos populistas de derecha están colapsando, volviéndose nerviosos, sus reacciones más y más incoherentes, autocontradictorias, acosados por interrogantes. Retomando el comentario de Rose, pienso que la obscenidad como tal ya recae en éticas específicas: estas siguen una cierta postura, la cual no puede sino ser designada como ética. Aquellos que actúan obscenamente quieren sorprender a la gente con sus actos y, de este modo, despertarlos de sus ilusiones cotidianas. La manera de afrontar estas éticas de obscenidad es revelando sus inconsistencias: aquellos que actúan obscenamente tienen sus propios tabúes; nunca son tan radicales como ellos piensan ser. No hay político en la actualidad más consternado por la represión de su insconsciente que Trump, precisamente cuando pretende actuar y hablar con abierta sinceridad, diciendo lo que le viene a su mente.

El pesimismo de Rose está justificado, pero en un nivel un poco diferente. Hegel no solo dijo que nada aprendemos de la historia; él señaló que la única cosa que podemos aprender de la historia es que no hay nada que aprender de ella. Por supuesto, “aprendemos de la historia” en el sentido de reaccionar a las catástrofes del pasado, para incluirlas en narrativas de un mejor futuro posible. Se dice que, después de la Primera Guerra Mundial, la gente estuvo completamente horrorizada y creó la Liga de las Naciones para prevenir guerras futuras. Sin embargo, luego surgió la Segunda Guerra Mundial. Aquí soy un hegeliano pesimista: todo trabajo de duelo, toda simbolización de una catástrofe, pierde algo y, por lo tanto, abre un sendero hacia una nueva catástrofe. Y esto no ayuda si sabemos que el peligro se encuentra por delante. Solo piensen en el mito de Edipo: sus padres sabían lo que iba a suceder, y la catástrofe sucedió porque trataron de evitarla… Si la profecía no les hubiera dicho qué podría suceder, ninguna catástrofe habría sucedido.

Solo pienso que nuestros actos nunca son claros por sí mismos, en el sentido de que nunca sabemos qué estamos haciendo ni qué efectos vendrán de lo que estamos haciendo. Hegel estaba completamente consciente de esto, y lo que llamó “reconciliación” no es el triunfo de una razón, sino la aceptación de la dimensión trágica de nuestra actividad: tenemos que aceptar humildemente las consecuencias de nuestros actos, incluso si no quisimos que estos sucedan así. Los comunistas rusos no quisieron el terror estalinista, esto no formaba parte de sus planes, pero sucedió y son, en cierta manera, responsables de ello. ¿Qué sucedería si fuera lo mismo con la pandemia del coronavirus? ¿Qué sucedería si alguna de las medidas que realizamos para combatirla alumbra nuevas catástrofes?

Así es como deberíamos aplicar el idealismo de Hegel en la realidad del Covid. Aquí, también deberíamos tener en cuenta la idea de Lacan de que no existe realidad sin un soporte fantasmático. Las fantasías constituyen la estructura de lo que experimentamos como realidad. La pandemia del Covid como un hecho de nuestra realidad social es, entonces, también una combinación de lo real y de las fantasías: toda la estructura de cómo la percibimos y reaccionamos ante ella está sostenida por diferentes fantasías acerca de la naturaleza del propio virus, acerca de las causas de su impacto social, etc. De por sí el hecho de que el Covid llevó al mundo casi a un estancamiento en un momento cuando muchas más personas estaban muriendo de contaminación, hambre y cosas similares, indica claramente su dimensión fantasmática. Tendemos a olvidar que existe gente -refugiados, aquellos atrapados en una guerra civil- para quienes la pandemia del Covid es un problema insignificante.

¿Esto significa que no hay esperanza? Etienne Balibar escribió contra mí, también durante un debate en la Escuela de Verano en Birkbeck: “La idea de que solo porque la crisis es una ‘gran’ crisis (con la cual concuerdo), todas las ‘luchas’ están potencialmente uniéndose en un movimiento revolucionario único (mientras clamamos ‘¡Unidad! ¡Unidad!’ suficientemente fuerte), me afecta como a un joven inmaduro… Ahí persisten algunas dificultades! La gente debe sobrevivir primero…”. Sin embargo, pienso que algo como una nueva forma de comunismo tendrá que nacer precisamente si queremos sobrevivir!

Si las dos últimas semanas han demostrado cualquier cosa, esto sucede porque el capitalismo global no puede contener la crisis del Covid. ¿Por qué no? Como Todd McGowan señaló3Comunicación personal. el capitalismo está en su sacrificio principal. En vez de consumir inmediatamente la ganancia, deberíamos re-invertirla, y posponer siempre la completa satisfacción. En la parte final de Don Giovanni, la ópera de Mozart, el personaje del mismo nombre canta triunfalmente: “Giacché spendo i miei danari, io mi voglio divertir. / Desde que gasto libremente mi dinero, quiero estar divirtiéndome”. Es difícil imaginar una mayor consigna anticapitalista. Un capitalista no gasta su dinero para estar divirtiéndose, sino para obtener más dinero. Sin embargo, este sacrificio no es experimentado como tal. Este es encubierto: nos sacrificamos ahora por una ganancia futura.

Con la pandemia del Covid, el verdadero sacrificio del capitalismo se manifestó. ¿Cómo así? Estamos siendo invitados abiertamente a sacrificar (algo de) nuestra vidas ahora para mantener la economía en marcha. Con esto me estoy refiriendo a cómo algunos de los seguidores de Trump solicitaron directamente que la gente mayor de 60 años debería aceptar morir para mantener el estilo de vida capitalista de los Estados Unidos funcionando… Por supuesto, los trabajadores con profesiones peligrosas (mineros, metalúrgicos, reparadores de llantas) estuvieron arriesgando su vida por siglos, por no mencionar los horrores de la colonización donde más de la mitad de la población indígena fue exterminada. Sin embargo, ahora el riesgo está señalado directamente y no solo para los indigentes. ¿Puede el capitalismo sobrevivir a esta transición? Creo que no: esta debilita la lógica de un goce pospuesto incesantemente que permite funcionar al capitalismo.

Foto: Diego Ramos

El anverso del impulso capitalista incesante a producir más y más cosas está aumentando pilas de residuos inservibles, montañas acumuladas de carros usados, computadoras, y demás, como el famoso avión “de descanso” en el desierto de Mojave, en California. En estas pilas siempre-crecientes de “materia” disfuncional, la cual no puede sino sorprendernos con su inútil e inerte presencia, uno puede, por así decirlo, percibir el impulso capitalista en reposo. ¿Y es que acaso algo como ello no les sucedió a todos cuando, con la cuarentena, nuestra vida social llegó a detenerse? Hemos visto cosas que solíamos usar todos los días –tiendas, cafeterías, buses y trenes y aviones- que solo estaban paralizadas allá, cerradas, desprovistas de su función. ¿No fue esto un tipo de epoché impuesta sobre nosotros en nuestra vida actual? Tales momentos deberían hacernos pensar: ¿vale la pena realmente regresar al homogéneo funcionamiento del mismo sistema?

Sin embargo, la prueba verdadera no es tanto la cuarentena y el aislamiento. La prueba inicia ahora, cuando nuestras sociedades empiezan a movilizarse otra vez. Ya he comparado el efecto de la pandemia del Covid en el orden capitalista global desde la “Técnica del corazón explosivo de cinco puntos en la palma” de la escena final de Kill Bill 2, de Tarantino. El movimiento consiste en una combinación de cinco golpes con una punta del dedo sobre cinco diferentes puntos de presión en el cuerpo objetivo: este puede continuar viviendo y hablando si no se mueve, pero después de que se levante y dé cinco pasos, su corazón explota… ¿No es así como la pandemia del Covid afectó al capitalismo global? La cuarentena y el aislamiento son relativamente fáciles de mantener, mientras somos conscientes de que estas son medidas temporales como tomar un descanso. No obstante, los problemas explotan  cuando tenemos que inventar una nueva forma de vivir, ya que no hay un retorno a la realidad anterior. En otras palabras, el tiempo realmente difícil está llegando ahora.

En “Tiempo presente 2020”, un ensayo todavía inédito, W.J.T. Mitchell lee la temporalidad de las epidemias a través de los lentes de la triada de la Grecia Antigua de Cronos, Aión y Kairos. Cronos personifica al tiempo lineal implacable que lleva inexorablemente hacia la muerte a toda cosa viviente. Aión es el dios del tiempo circular, de las estaciones y del ciclo del zodiaco, de la serpiente con la cola en su boca, y del eterno retorno. Kairos tiene un doble aspecto de amenaza y de promesa: en la teología cristiana, este es el momento de decisión fatal, el momento cuando “la novedad viene al mundo”, como en el nacimiento de Cristo.

La pandemia es mayormente leída a través de los lentes de Cronos o Aión: como un acontecimiento en el recorrido lineal de las cosas, como un momento de una mala temporada, un punto bajo, el cual pronto o después será revertido. Lo que estoy esperando es que la pandemia siga la lógica de Kairos: una catástrofe que nos obligará a buscar un nuevo comienzo. Para nuestros liberales, la aparición inesperada de Trump fue un momento de Kairos: algo nuevo destruyó los cimientos de nuestro orden establecido. Pienso que Trump es solo un síntoma de lo que ya estaba realmente mal en nuestras sociedades, mientras que nosotros todavía estamos esperando que nazca lo nuevo. Si no inventamos un nuevo modo de vida social, no será un poco peor que antes, sino mucho peor. Una vez más, mi hipótesis es que la pandemia del Covid anuncia una nueva época, en la cual tendremos que repensar todo, incluyendo el significado básico de ser-humano, y, asimismo, seguir reflexionando sobre nuestros actos. Quizás hoy en día deberíamos volver a la Tesis 11 sobre Feuerbach: en el siglo veinte, tratamos de cambiar el mundo muy rápido, y el tiempo de interpretarlo de una nueva forma ha llegado.


[1] Ojo Zurdo agradece al autor por la autorización para la publicación del artículo. originalmente publicado en The Philosophical Salon el 20/07/20. Disponible en https://thephilosophicalsalon.com/the-simple-things-that-are-hard-to-do/ Traducido por Víctor Ramos Badillo.

[2] Debo esta idea a Matthew Flisfeder, comunicación personal.

[3] Comunicación personal.                        

Cultura

FERNANDO ÁVALOS “LAMAS”, FOTÓGRAFO DE LA VIDA POLÍTICA Y…

Francisco León1Escritor peruano.

A QUIÉN RETRATABA LA FOTOGRAFÍA EN EL PERÚ

Amigos en el cerro Candela, a espalda de la fabrica textil.

La mirada construye, delimita, define y nos define. Lo que ve un ojo no es lo mismo que puede “ver” otro. No hablo de factores meramente físicos, de percepción, sino de elementos subjetivos, psicológicos, políticos y culturales. Elementos con los que estructuramos nuestra “realidad” y determinan la elección, importancia, de los temas o personajes a perpetuar en una toma fotográfica.

Por lo demás y como cualquier otra forma de arte, con todas sus particularidades, la fotografía es parte de esa eterna lucha del hombre desde que contra su propia desaparición, tal como lo menciona André Bazín:

Con toda probabilidad, un psicoanálisis de las artes plásticas tendría que considerar el embalsamamiento como un hecho fundamental en su génesis. Encontraría en el origen de la pintura y de la escultura el «complejo» de la momia.2BAZÍN André, ¿Qué es el cine?,  P. 12. Versión PDF. En: www.librosmaravillosos.com.

Este afán de superar el tiempo, capturarlo, perennizarlo mediante “dobles” ideales encontró en los dispositivos mecánicos un gran aliado a la hora de buscar la objetividad. Sin embargo, recordemos que la fotografía nació conflictuada. Generó un debate en el que participó incluso el afamado poeta Charles Baudelaire con una crítica demoledora3Aparecida en la Revue Française de julio de 1859. a lo que no consideraba arte y llamaba despectivamente producto de la mediocridad.

Desde su llegada al país, la fotografía, retocada, en placas de vidrio, con máquinas enormes e importadas, ocupó el espacio que antaño tuvo el retrato familiar como símbolo de poder y estatus. Es por ello, que estuvo relacionada al sector hegemónico de la población, en su afán de ser modernos y copiar a la aristocracia, incluyendo a clases medias (pequeñoburguesas) emergentes.

La imagen cumplía con sus funciones descriptivas, artísticas e informativas sobre ese grupo, perennizaba su creencia de ser los “únicos” que poseían una historia. Los principales estudios fotográficos eran los siguientes: hermanos Courret4Propiedad de Eugene y Aquiles Courret. Fue fundado en 1863, con el nombre de “Fotografía central”. En 1873 pasó a “Courret hermanos y “E. Courret y Cía.”. En 1887, Eugene Courret transfirió los estudios a Adolphe Dubreuil. Cerró, debido a la quiebra, en 1935. Datos basaos en: MORI JULCA, Jason E. Archivo fotográfico Courret de la Biblioteca Nacional del Perú. www.binape.gob.pe, Garreaud, Dubreil, Richardson, Maunoury, Ugarte-Moral y Castillo. Como se puede apreciar incluso los nombres de estas casas comerciales, a excepción de Castillo, son extranjeros.

Dia de la primavera en el colegio Edelmira del Pando, circa fines del 70.

Los conceptos de hegemonía y subalternidad fueron desarrollados por Antonio Gramsci  cuando purgaba prisión en las mazmorras de Mussolini y escribió sus famosos Cuadernos de la cárcel. Uno de estos llevó por título Historia de los grupos sociales subalternos, donde el autor estableció que los conceptos de hegemonía y subalternidad se encuentran interrelacionados; pues para que exista una debe existir el otro. Los grupos hegemónicos son los que detentan el poder del Estado y, por ende, de sus aparatos de control social (incluidos los medios de comunicación de masas y las fuerzas armadas). Además, nos dice Gramsci que:

A menudo los grupos subalternos son originariamente de otra raza (otra cultura y otra religión) que los dominantes y a menudo son una mezcla de razas distintas […]5GRAMSCI Antonio, Los cuadernos de la cárcel, Ediciones Era, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Tomo 6, Cuaderno 25 (XXIII) 1934, “Al margen de la historia. (Historia de los grupos sociales subalternos)”. Primera edición en español, México, 2000. P. 180. Versión PDF. 

En nuestro país, tal distinción es marcadamente clara y lo era aún más en el siglo pasado en el pueblo obrero de Vitarte. Diferencia apreciable entre los gerentes ingleses de la fábrica textil y los mandos medios y los operarios.

Existe pues muy poco registro fotográfico referente al mundo obrero elaborado desde las entrañas de este, es decir por obreros o personas que compartían la misma situación de subalternidad que los retratados. Destaca como figura paradigmática, a nivel nacional, el huancaíno Sebastián Rodríguez. Él y su hermano Braulio llegaron a Morococha, luego de recorrer otros campamentos mineros, a fines de la convulsionada década del 20. Rodríguez había trabajado como asistente del fotógrafo limeño Luis Ugarte. Armado con dos cámaras, se dedicó por cuarenta años a retratar el discurrir diario de la vida de los mineros. 

Equipo redactor de la revista «Quipus» (1978). Fernando Ávalos es el último de la derecha.

La historia obrera local tuvo artistas cuyo ojo captó momentos cruciales y no han obtenido el reconocimiento que merecen. En el caso de Vitarte, pondré como ejemplo a Francisco Yarlequé Quintana6Otro fue Antonio Ponce. Autodidacto al igual que Yarlequé Marquina y asiduo asistente a los eventos mencionados arriba, los cuales retrató., que fue además maestro del personaje al cual dedico esta crónica. Sus fotos captaron para lo posteridad acontecimientos político-culturales de futura resonancia nacional, como la creación de la Universidad Popular Manuel González Prada7Inaugurada en Lima el 21 de enero de 1921 en el local de Federación de Estudiantes, Palacio de la Exposición, ubicado en el Parque de la Reserva y en Vitarte el 2 de febrero del mismo año en el local del cinema de Vitarte., y las fiestas identitarias que generó. Hablamos de la Fiesta de la planta y la Fiesta del niño.

EL LUGAR

Vitarte es la capital actual del populoso distrito de Ate. Escenario de históricas luchas obreras y sindicales. Allí confluyeron las principales corrientes ideológicas y vanguardias artísticas animadoras de los años 20 y 30, debido a lo cual el 15 de marzo de 1990 fue declarada Patrimonio cultural de la Nación.

Vista del cerro Atalaya, al lado izquierdo el Cristo y en el fondo la fábrica Textil.

Debemos recordar que el arquitecto Omar Estupiñán nos dice que Vitarte fue una “Company Town” (“Ciudad Empresa”, ejemplo: Casa Grande, industria azucarera del valle de Chicama, La Libertad) cuyo nacimiento se debe a la creación de la fábrica textil. Esta fábrica tuvo como antecedente histórico o génesis la fábrica de tocuyos “Los Tres Amigos”, del Rímac, que fue la primera industria textil del Perú (1848-1852). La fábrica textil Vitarte fue establecida entre 1871 y 1873 por el empresario Carlos López Aldana.

La organización espacial de la Company Town de Vitarte fue una copia exacta del modelo de Company Town importado por los nuevos capitalistas nacionales de los modelos europeos, la sectorización y separación de funciones era muy clara, tanto así que evitaba la integración y una concepción de ciudad, los diferentes sectores de la fábrica en una primera etapa estuvieron claramente definidos y delimitados, la razón de esa forma de asentamiento y la poca variación que sufrió se debió tal vez a que Vitarte se constituyó en uno de los primeros elementos en nuestro territorio, como veremos cuando se vea el análisis de las haciendas azucareras, existieron entre ellas muchas diferencias, y podríamos ubicar a Vitarte en un asentamiento urbano con un nivel de evolución que se quedó en un estado primario.8ESTUPIÑAN, Omar: Las Company Town en el valle de Chicama. Tesis de Investigación para optar el título de Arquitecto. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes, Universidad Nacional de Ingeniería. Lima 2004, pp. 31-5

El reemplazo de la forma contractual, individuos por familias, creó un sistema de “redes”, la cual ya venía dándose antes de 1917, pero en este periodo se observó un ascenso en dicho sistema, disminuye casi totalmente la contratación de indígenas y  negros. Así, se dieron nuevos nexos productos de compadrazgo, amistad, una familia trabajadora de la fábrica le pasaba la voz a otra conocida de Lima.

Así, se organizó una “telaraña” de intercambios, basta observar que, de allí en adelante, los obreros pasarán toda su vida ron-activa en la fábrica y fueron muy pocos aquellos que salieron por propia voluntad.

Estas “redes” generaron una sociedad con características propias, población urbana, mayoritariamente costeña, mestiza, que adquirió, rápidamente, ritos identificatorios y se asumieron ya como colectividad. Valga recalcar el contacto con estudiantes y anarquistas, que les brindó un nuevo panorama, Vitarte se convirtió en un “oasis” urbano, enclavado en un entorno rural. El ferrocarril lo cruzaba y por eso su lejanía de la capital en diferentes planos (espacio-temporales-culturales-políticos), era solo relativa.

La suma de factores económicos, sociales, políticos, objetivos y subjetivos determinó la comunidad emergida del vientre del Leviatán del capitalismo como era la fábrica textil. Sin esta, sus abusos, métodos de contrato, gerencias paternalistas no hubieran existido tal cual “ese” Vitarte.  Sin la “contingencia creadora”, quizá todos se hubiesen quedado en bares y con la jornada diaria y monótona del trabajo inhumano, hasta el fin de sus días. Mas esta y el primigenio contacto con los anarquistas les esclarece a los obreros el objetivo al cual direccionar sus reivindicaciones.

Es aquí donde llegó a vivir la madre de nuestro entrevistado el señor Fernando Ávalos López, conocido como Lamas, para trabajar en la fábrica textil.

EL PROTAGONISTA

Siguiendo la lógica del texto y aplicando la crítica de Gayatri Spivak en su artículo “¿Puede hablar el subalterno?”9Publicado por primera vez en Cary Nelson y Larry Grossberg (eds.). Marxism and the interpretation of Culture. University of Illinois Press. Chicago. 1988. Tomado de: Revista Colombiana de Antropología, vol. 39, enero-diciembre, 2003, pp. 297-364., dejaremos la mediación de lado, lo más que se pueda, y trataremos de que sea la propia voz de nuestro entrevistado la que nos cuente su vida y obra desarrollada en Vitarte, reforzando así su “status dialógica” (Bajtín dixit). Fernando Ávalos además cultiva la poesía10De aparición en el próximo número de la Revista Ojo Zurdo., y ha sido deportista y dirigente de su amado club Chacarita Vitarte11Fernando Ávalos: “Chacarita fue fundado el 13 de mayo de 1935. Inicialmente las prácticas deportivas se realizaban en la Rinconada de Vitarte. Chacarita Vitarte estuvo conformado al 90 % y más de apristas. Los del Sport Vitarte (14/06/1904) hacían fútbol y luego sesionaban para la huelga por la jornada de 8 horas”..

Fernando Ávalos:

Nací en la Maternidad de Lima el 15 de noviembre de 1936. Mi padre falleció cuando yo tenía un año y meses de nacido, mi madre se trasladó a Vitarte, hasta entonces vivía en Lima, en la calle Raimondi, casi llegando a Tacora cerca de una esquina de dicha calle. Al morir mi madre en el año 1945 me trajeron a Vitarte, me acogieron mis padrinos, la familia Francia. Hasta la fecha vivo en Vitarte.

Vista de parque de las culebras a fines de la década de 1970.

De niño me llamó la atención la política, ya que en ese entonces la mayoría de vitartinos eran apristas. En el colegio del 2do grado de primaria 0047 (hoy Domingo Faustino Sarmiento) de Vitarte me llevaron a estudiar y la primera profesora fue mi maestra Josefa Yarlequé de Marquina, ella nos inculcó el amor a Vitarte, y a su gran historia sindical y política, porque ella recibió las clases de la Universidad Popular Manuel González Prada, fundada el 02 de febrero de 1921. La actividad cultural de Vitarte fue muy poca pero fructífera para la población. Aquí se fundó el Centro Cultural Vitarte, se crearon los martes y jueves culturales, en los cuales se dictaban charlas sobre salud, cultura, educación y en los cuales acompañaban con diferentes artistas de nuestra música, Jesús Vázquez, Maritza Rodríguez y otros artistas de renombre internacional. Después de la construcción del Centro Cultural Vitarte, antes era biblioteca César Vallejo, que funcionó como parte del local del Concejo Municipal.

En el tiempo que era colegial del Centro Educativo de Segundo Grado N° 00407 – Vitarte, había un cantante de moda que era argentino, se llamaba Fernando Lamas12Se refiere al actor argentino Fernando Álvaro Lamas y de Santos, que en la década del 50 triunfó en Hollywood. Padre del también actor Lorenzo Lamas., de una voz extraordinaria que era famoso en el mundo artístico latino, y como a mí me gustaba cantar, en toda actuación me escogían para cantar. Desde esa época me llaman Fernando “Lamas”. Me conocían más con ese apellido hasta hoy, aunque parezca mentira llegan invitaciones así.

Francisco León:

Señor Ávalos, cuéntenos ¿cómo nace su pasión por la fotografía?

Fernando Ávalos:

Cuando aún era un escolar me gustaban las fotografías, recuerdo que mi primera cámara fotográfica la canjeé con unas chapitas de Pepsi Cola, con esta cámara me inicié como fotógrafo del acontecer vitartino.

Conocí a don Francisco Yarlequé Quintana13Nacido en Catacaos, Piura (1878), en un hogar pobre, pero modelo de virtud, de cultura, de austeridad. A los quince años llegó a la Capital (1893) y a los diecisiete a la fábrica textil de Vitarte (1895). Falleció saliendo de su trabajo en Vitarte, el 13 de febrero de 1956 a los 78 años de edad. Una de sus primeras fotografías es la de la vista panorámica parcial de la fábrica de Vitarte, fechada en 1909, tomada desde el cerro Atalaya, que puede verse en el libro Sindicalismo peruano de Julio Portocarrero. Otras fotografías suyas son las vinculadas a la fiesta de la planta, del niño, los paseos dominicales a La Rinconada, y los partidos de fútbol. Las fotografías de Francisco Yarlequé, a su muerte en 1956, pasaron a propiedad de la señora Josefa Yarlequé de Marquina, la cual después, publicó varias de ellas en su libro El maestro o democracia en miniatura, otras fueron reproducidas en el libro Sindicalismo peruano. Primera etapa 1911-1930, de Julio Portocarrero., padre de mi maestra Josefa Yarlequé de Marquina, ya que él trabajaba en la Fábrica textil de Vitarte (de esta fábrica salieron grandes dirigentes obreros, que lucharon por la jornada de las 8 horas de trabajo); las fotos de don Francisco Yarlequé sirvieron de base de la historia de Vitarte y de la clase laboral del Perú.

Francisco León:

¿Podría hablarnos sobre la revista “Quipus”, de fines de los 70, y su relación con el trabajo fotográfico?

Fernando Ávalos:

En las distintas reuniones que teníamos entre amigos, siempre al final de estas reuniones, decíamos que Vitarte no tenía un órgano periodístico o revista. Este cafetín está situado en la segunda cuadra de la av. Central; había habido publicaciones anteriormente, pero aparecían solamente una vez y desaparecían. Para comenzar esta idea Arturo Salvador era fotógrafo, Fernando Ávalos también tomaba fotografías y además tenía una grabadora. Ricardo Rodríguez había terminado de estudiar periodismo en Argentina, además era un poeta anarquista; Fausto A. Sotomayor Ugaz (Fasu) era el que ponía el arte o diseño, así entre varias reuniones pusimos el nombre de la revista Quipus de Vitarte, que apareció en abril de 1976 y en las cuales difundimos el acontecer de nuestro distrito, y en especial de Vitarte, las fotos que tomábamos para esta publicación sirvieron y servirán como fuente para escribir la rica historia de Vitarte.

Francisco León:

¿Qué representa la fotografía para usted y qué espera lograr con sus fotos?

Fernando Ávalos:

La fotografía no era un hobbie para mí, lo realizaba para que esta sirviera como fuente para que la población de Vitarte, y ahora los jóvenes, vean a nuestro Vitarte, que, a pesar de haber tenido grandes ingresos económicos como impuestos para realizar grandes obras, el progreso no estaba acorde con el avanzar de los años.

Las mejores fotos que he tomado, conjuntamente con mi amigo Arturo Salvador Vera, son fotos de la fábrica textil Vitarte, que muchos jóvenes no la han conocido, el parque “26 de mayo”, parroquia Santa Rosa, el Cristo de Cerro Atalaya, hoy casi olvidado, también las fotos de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la UPGP y del APRA, en Quinta Mercedes donde residió, firmó la Constitución del 79 y donde murió. También he hecho filmaciones en Súper 6 y slide14Las preguntas las envié por WhatsApp al señor Percy Saravia Caballero, vecino de Lamas; este se las hizo llegar, él redactó las respuestas y el señor Saravia me las reenvió. He respetado la escritura original para fines de verosimilitud y que pueda “oírse” su voz..

Francisco León: Gracias por sus palabras.


[1]  Escritor peruano.

[2]  BAZÍN André, ¿Qué es el cine?,  P. 12. Versión PDF. En: www.librosmaravillosos.com.

[3]  Aparecida en la Revue Française de julio de 1859.

[4]  Propiedad de Eugene y Aquiles Courret. Fue fundado en 1863, con el nombre de “Fotografía central”. En 1873 pasó a “Courret hermanos y “E. Courret y Cía.”. En 1887, Eugene Courret transfirió los estudios a Adolphe Dubreuil. Cerró, debido a la quiebra, en 1935. Datos basaos en: MORI JULCA, Jason E. Archivo fotográfico Courret de la Biblioteca Nacional del Perú. www.binape.gob.pe

[5]  GRAMSCI Antonio, Los cuadernos de la cárcel, Ediciones Era, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Tomo 6, Cuaderno 25 (XXIII) 1934, “Al margen de la historia. (Historia de los grupos sociales subalternos)”. Primera edición en español, México, 2000. P. 180. Versión PDF. 

[6]  Otro fue Antonio Ponce. Autodidacto al igual que Yarlequé Marquina y asiduo asistente a los eventos mencionados arriba, los cuales retrató.

[7]  Inaugurada en Lima el 21 de enero de 1921 en el local de Federación de Estudiantes, Palacio de la Exposición, ubicado en el Parque de la Reserva y en Vitarte el 2 de febrero del mismo año en el local del cinema de Vitarte.

[8] ESTUPIÑAN, Omar: Las Company Town en el valle de Chicama. Tesis de Investigación para optar el título de Arquitecto. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes, Universidad Nacional de Ingeniería. Lima 2004, pp. 31-5

[9]  Publicado por primera vez en Cary Nelson y Larry Grossberg (eds.). Marxism and the interpretation of Culture. University of Illinois Press. Chicago. 1988. Tomado de: Revista Colombiana de Antropología, vol. 39, enero-diciembre, 2003, pp. 297-364.

[10] De aparición en el próximo número dela Revista Ojo Zurdo.

[11] Fernando Ávalos: “Chacarita fue fundado el 13 de mayo de 1935. Inicialmente las prácticas deportivas se realizaban en la Rinconada de Vitarte. Chacarita Vitarte estuvo conformado al 90 % y más de apristas. Los del Sport Vitarte (14/06/1904) hacían fútbol y luego sesionaban para la huelga por la jornada de 8 horas”.

[12] Se refiere  al actor argentino Fernando Álvaro Lamas y de Santos, que en la década del 50 triunfó en Hollywood. Padre del también actor Lorenzo Lamas.

[13] Nacido en Catacaos, Piura (1878), en un hogar pobre, pero modelo de virtud, de cultura, de austeridad. A los quince años llegó a la Capital (1893) y a los diecisiete a la fábrica textil de Vitarte (1895). Falleció saliendo de su trabajo en Vitarte, el 13 de febrero de 1956 a los 78 años de edad. Una de sus primeras fotografías es la de la vista panorámica parcial de la fábrica de Vitarte, fechada en 1909, tomada desde el cerro Atalaya, que puede verse en el libro Sindicalismo peruano de Julio Portocarrero. Otras fotografías suyas son las vinculadas a la fiesta de la planta, del niño, los paseos dominicales a La Rinconada, y los partidos de fútbol. Las fotografías de Francisco Yarlequé, a su muerte en 1956, pasaron a propiedad de la señora Josefa Yarlequé de Marquina, la cual después, publicó varias de ellas en su libro El maestro o democracia en miniatura, otras fueron reproducidas en el libro Sindicalismo peruano. Primera etapa 1911-1930, de Julio Portocarrero.

[14] Las preguntas las envié por WhatsApp al señor Percy Saravia Caballero, vecino de Lamas; este se las hizo llegar, él redactó las respuestas y el señor Saravia me las reenvió. He respetado la escritura original para fines de verosimilitud y que pueda “oírse” su voz.