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A UN AÑO DEL ESTALLIDO SOCIAL: COLECTIVO RENCOR 18-O

Fotos: Colectivo Rencor

Edición y texto: Martin Obreque1Más fotos de Martin Obreque sobre el estallido social en Chile están disponibles en este link

41 estacas profundas se clavan y pesan en el corazón de Chile tras un año de lucha popular; 41 fallecidxs cuyos nombres, por culpa de las manos bañadas en sangre de las fuerzas armadas chilenas, se agregan a una larga lista de víctimas por trauma ocular (445), heridxs (4000+) y detenidxs (9000+). El 18 de octubre del 2019, antecedido por una serie de evasiones al metro de Santiago como forma de protesta al alza en el precio, inició el aclamado estallido social chileno, la revuelta popular más grande en el país. Esta serie de manifestaciones, que se continuaron ininterrumpidas y multitudinarias durante varios meses hasta la llegada de la pandemia, no son las de los 30 pesos, sino las de los 30 años de acumulación de brutales desigualdades estructurales aparejadas a uno de los sistemas neoliberales más abusivos en el mundo. Todos los servicios básicos están privatizados: el agua, la electricidad, la educación, las pensiones, entre otras cosas. Chile –ese tantas veces llamado el “jaguar de Latinoamérica– concentra el 30% de sus riquezas en el 1% de la población. La protección irrisoria de este abusivo sistema decantó en múltiples violaciones de los derechos humanos en todo el año y en varias zonas de la larga y angosta faja de tierra, como Violeta cantaba.

Andie Borie. @elojodeandie

Sin lugar a duda, el 18-O generó un antes y después en la historia de Chile. Posicionó con fuerza en las mesas chilenas el debate sobre las injusticias de situación sociopolítica actual, la incapacidad del sistema y los grilletes que nos dejó la constitución de la dictadura, esos que en cuarenta años dejaron nuestras muñecas marcadas. Golpearon nuestros cuerpos, nuestras consciencias, nuestras almas. Nos golpearon tan duro y tanto tiempo que dejaron acorraladas nuestras vidas, vidas que poco merecen la pena ser vividas. Pero, nos cansamos hasta el último rincón de nuestra resistencia y golpeamos de vuelta. Dar de vuelta ese golpe que nos sepultó el 73′ y nos convirtió en el laboratorio neoliberal del mundo. Chile despertó y la población lleva un año recuperando las calles, las que siempre debieron ser nuestras, a las que pusieron propiedad, nombres de familias cuantiosas, tag y estatuas de asesinos. 18 de octubre que nos trajo algo de esperanza y, quién sabe, el futuro tendrá que decir si es el día adecuado para rebautizar nuestro día de la independencia.

Daniela Canales. @atheists.atheists

Sin embargo, no ha sido un año fácil, sino que estuvo lleno de incidentes, muchísima represión estatal, angustia, desesperación, ansiedad, muchísima rabia y, sobre todo, la acumulación justificada de Rencor. Aquí nace nuestro colectivo, en contexto de emergencia y toque de queda –así muy parecido a los años de dictadura–, con el objetivo urgente de escribir desde nuestra múltiple mirada la historia desde el estallido. Comienza con una convocatoria abierta y con la idea de generar exposiciones e intervenciones en las principales calles de Santiago para generar consciencia social entre la comunidad. A partir de ello nace la galería que presentamos en esta publicación como forma de conmemoración de un año histórico.

Intervención Colectivo Rencor en paradero en Plaza Dignidad, Santiago.
Exposición Colectivo Rencor en Sala de Arte Mackenna, cercano a Plaza Dignidad, Santiago.

En general, la observación y participación de este proceso ha sido muy intensa para todxs; la rabia, pena, angustia y ansiedad se viven en carne propia durante las manifestaciones. Además, la sensación de que los sentimientos y las ganas de resistir son compartidas entre quienes asisten, así como también una pulsión de muerte producida por la sensación de no tener nada y, por lo mismo, no tener nada que perder. Cuerpos desposeídos –en varios sentidos, como mera vida– que se enfrentan desnudos, apenas cubiertos por un par de trapos, a la policía militarizada. Es todo muy impactante, una escenificación aterradora de la injusticia encarnada que termina, sin problemas, poniendo una vez más el pecho desnudo frente a las balas.

Daniel Barahona. @danielbarahonafo
Fabian Vargas. @fabianvargasa
Constanza Morales. @consmoravel_

Entre las promisorias consecuencias de este proceso está el próximo plebiscito del 25 de octubre en que se votará si se aprueba escribir una nueva constitución y por qué mecanismo –convención mixta o convención constituyente. Sumado a eso, hace varias semanas se han reanudado las manifestaciones tras su interrupción por la pandemia. Esto ha sido muy controvertido, pues el actuar de la policía ha sido de nuevo muy brutal. Entre eso un carabinero empujó a un joven de 16 años dándole una caída de 7 metros desde el puente Pionono al río Mapocho, lo que le costó prisión preventiva. Además, se descubrió un carabinero infiltrado en una organización social de Lo Hermida, Peñalolen, que estaba incitando a atentar contra comisarias y carabineros. Esto costó agudizó las duras críticas a la institucionalidad de la policía chilena que tiene una larga data de irregularidades y delitos. La única y dura conclusión: refundación de la institución.

Fabian Suspensivo. @suspensivof
Ivan Vásquez. @crzcat

El año ha sido muy complejo, pero lo población se ha levantado y sigue levantándose desde todos los frentes. El día de ayer, el caballo del general Manuel Baquedano, ubicado al centro de la Plaza Dignidad, fue teñido completamente de rojo haciendo un eco poético a la sangre derramada por la historia militar chilena y que continúa hasta el día de hoy. Estamos expectantes a los procesos que vienen, pues el 18 de octubre no empezó todo, empezó hace 30 años; 30 años en que nos machacaron hasta el cansancio y en que nos engañaron, manipularon y abusaron incluso cuando lo supimos todo. Hace un año, y consecutivamente luego de eso hasta hoy, intentaron hacerlo una vez más, pero lxs secundarixs y después la sociedad en su conjunto dijeron que Chile había despertado. Despertemos también, temprano y con la esperanza que nos quede, el 25 de octubre para empezar a cambiar este país.

Nicole Kramm. @nicole_kramm
Martin Obreque. @martin.obreke
Aurora Rojas. @austral.aurora
Carolina Riquelme. @robo_hormiga
Catalina Juger. @catalinajuger
Carolina Riquelme. @robo_hormiga
Daniela Canales. @atheists.atheists
Francisca Torre. @fran.julliet
Carlos Cortes. @ilove__imagen
Ivan Vásquez. @crzcat
Oscar Masias. @oz428
Martin Obreque. @martin.obreke
Marcos Ortiz. @livefreemarcos
Rudy Muñoz. @d3f70n35
Javier Martinez. @javi_yulian.photo
Javier Martinez. @javi_julian.photo
Joao Acuña. @ewok.raw
Roberto Muñoz. @rimu_camphotography
Oscar Masias. @0scar.masias
Victor Moraga. @lechuga_salvaje

Perú

PEX: La necesidad de tener representación

Renzo Canzio Murias1Doctorando en Ciencias Políticas – Universidad Complutense de Madrid – España. Correo: rcanziom@gmail.com

La propuesta, el debate y la aprobación de la ley

El pasado 22 de julio, el presidente de la República, Martín Vizcarra, promulgó tres reformas políticas, entre las que se encontraba la aprobación de la creación del distrito electoral de peruanos en el exterior (PEX); acción que modifica directamente la Ley Orgánica de Elecciones y que permitirá, a cerca de un millón de peruanos y peruanas residentes en el extranjero que participan en los distintos comicios electorales que se organizan en el país, tener una representación política directa (El Peruanoa, 2020). Sin embargo, si bien pareciera que esta es una victoria política para los PEX, quienes obtendrían una representación política real en el parlamento, y con esto, un avance sustantivo en nuestro sistema democrático, este debate aún no está cerrado.

Los dos escaños asignados a los PEX, no corresponden ni proporcional, ni cuantitativamente, con el número total de inscritos e inscritas en el padrón electoral. Actualmente, se calcula que, para las próximas elecciones presidenciales de abril del 2021, estarán habilitados para votar, 25’ 409, 970 electores, de los cuales, 993,842 se encuentran residiendo fuera del país (El Peruanob, 2020). Estos 25 millones y medio de peruanos y peruanas, se encuentran distribuidos en 27 distritos electorales (los 26 distritos electorales ya existentes y el nuevo distrito electoral de PEX), que se ven representados por 130 parlamentarios y parlamentarias dentro del Congreso de la República. Asimismo, la distribución del número de escaños que le corresponde a cada distrito, se realiza de acuerdo al número de electores existentes en cada uno de los mismos. En ese sentido, si consideramos que los PEX representan prácticamente un millón de electores del total del padrón electoral, le correspondería obtener una representación equivalente a la de distritos como Cusco o Lambayeque, quienes poseen cinco escaños, debido a sus millón y 950 mil electores, respectivamente (Andina, 2019). Los PEX al tener cerca de un millón de electores, en principio, deberían obtener la misma cantidad de escaños.

Un traje de talla S, para un cuerpo de talla M

La propuesta inicial de crear un distrito electoral para los PEX, de cuatro escaños, sobre el sustento de expertos y especialistas en materia electoral, que significaba un paso hacia adelante en la construcción y consolidación de nuestra democracia, fue acogida en el parlamento por la Comisión de Constitución del Congreso de la República, presidida por el parlamentario Omar Chehade, que iniciando el debate interno, parte de la propuesta de crear el distrito electoral de PEX, designándole cuatro escaños y aumentando el número total de parlamentarios de 130 a 134. Sin embargo, esta propuesta no sería respaldada por la mayoría de congresistas miembros de la Comisión. Al final, el punto de acuerdo de los distintos congresistas, fue el restar dos escaños al distrito electoral de Lima Metropolitana y Representantes del Extranjero, pasando de 36 a 34 escaños, otorgándole esos dos escaños a los PEX, manteniéndose de esa manera, el total de 130 congresistas que define la Constitución Política del Perú (Hidalgo, 2020).

Esta salida controversial requiere una seria reflexión al respecto. Primero, como ya se había señalado, los dos escaños asignados a los PEX, no corresponden al número proporcional de electores de este nuevo distrito electoral. Lo dejó bastante claro Fernando Tuesta, en una entrevista para el diario Perú 21, donde señaló que: “Los representantes lo son en proporción al número de electores que hay en cada circunscripción. En realidad, a los peruanos en el extranjero les corresponde al menos cuatro” (Sánchez, 2020). Igualmente, hizo referencia al hecho de que la Constitución, al fijar un número determinado de escaños, dificulta la evolución de la representación política y la expansión de nuestra democracia; normalmente, el número de escaños del parlamento y su distribución, se van modificando según como se va modificando el padrón electoral (Sánchez, 2020). Es decir, sin ese cambio significativo en la Constitución, se debe estar constantemente redistribuyendo la representación política sobre los 130 escaños existentes. Aquí surge otro punto a debatir: desde Lima y desde las columnas periodísticas de distintos medios masivos, se ha articulado el relato que Lima Metropolitana, con la creación de este nuevo distrito electoral, ha perdido dos escaños, cuando de por sí, el distrito electoral al que pertenecía Lima Metropolitana, se llama “Lima Metropolitana y Representantes del Extranjero”. Al dividir estos distritos electorales, dentro del marco de la Constitución, lo correcto era realizar una división proporcional y no arbitraria como se ha realizado. Como resultado, hoy se tiene una Lima Metropolitana con 34 escaños sobrerrepresentada y unos PEX con dos escaños infrarrepresentados.

Igualmente, desde otros ángulos de análisis, algunos juristas ven un problema en la creación de este distrito electoral. Entre sus argumentos más destacados, resaltan los siguientes: (1) mientras los candidatos y candidatas de los 26 distritos electorales se encuentran concentrados en un mismo espacio territorial, los PEX, al encontrarse dispersos entre los cinco continentes y no en un mismo espacio, hace que los candidatos y candidatas que residan en países con porcentajes altos de electores, como: EEUU (304, 727), España (145, 645) o Argentina (141, 586), tengan ventaja sobre aquellos y aquellas que se encuentren residiendo en países con menores números de electores, como: Uruguay (1, 407), Austria (841) o Gran Bretaña (834). (2) Los costos que los candidatos y candidatas de los PEX, tendrían que asumir al momento de realizar sus campañas electorales; ya que, para poder llegar a la mayoría de posibles electores, estos deberán invertir fuertes sumas de dinero para desplazarse personalmente a los distintos países, durante el desarrollo de la campaña. (3) Problemas identitarios; por ejemplo, no necesariamente los PEX residentes en América del Sur, van a sentirse identificados con aquellos y aquellas que residan en Asia o Europa, dificultando la concepción identitaria de los PEX como un conjunto. Y (4) los altos costos que podrían generar los y las representantes de los PEX al Estado; en materia de instalación en el País por el periodo legislativo y los distintos traslados que deberían de realizar a distintas partes del mundo en sus semanas de representación parlamentaria (Wieland, 2020).

Evidentemente, estos argumentos e interrogantes, al plantearse desde Lima, son las conclusiones de una comprensión muy limitada y desconectada completamente de la dinámica actual que mueve al planeta, cuya columna vertebral está basada en la interconectividad digital global e integración total de todas las sociedades, lo que permite el desarrollo de todas las actividades económicas, sociales y políticas, alrededor del mundo. Asimismo, denota una miopía analítica para resolver o dar respuesta a sus propias preguntas e interrogantes, que, para poder hacerlo, se necesita estar fuera del país para comprenderlas en su totalidad y dar solución y alternativas a la complejidad representativa y parlamentaria de nuestro país. Por ejemplo: se plantea un problema con respecto a las desigualdades que puedan existir para los futuros candidatos y candidatas de los PEX al Congreso, en las proporciones de los electores distribuidos a lo largo de los cinco continentes, ignorando completamente que, independientemente de esta característica particular de diseminación geográfica del electorado peruano en el mundo, la representación política de los PEX ya era precaria, al tener que elegir entre representantes de un distrito electoral que poco o nada han resuelto desde la instauración de la Constitución Política de 1993 y el retorno a la democracia en el 2001, por los tres millones de peruanos y peruanas que residen fuera del país. Sobre esta adversidad, evidentemente, aquellos candidatos y candidatas que postulen al parlamento desde países con menores números de electores tendrán que hacer mayores esfuerzos, que no distan de los esfuerzos que ya tienen que hacer los candidatos y candidatas dentro de nuestro propio país. En nuestra democracia, lamentablemente nadie compite en igualdad de condiciones. Igualmente, se plantea un problema con respecto a los costos que los candidatos y candidatas tendrían que asumir en el desarrollo de la campaña electoral, como también, los que se generarían al Estado peruano, en materia de instalación y movilidad para ejercer las tareas representativas; dejando de lado que los PEX al ser conscientes de su situación política anómala, afrontarían las campañas priorizando el uso de las redes sociales y las comunicaciones, a las que destinarían el grueso de sus fondos de campaña. Con respecto a los gastos de instalación y de movilidad de los representantes, resulta irrisorio creer que dos congresistas, vayan a generar un “desbalance” importante en las arcas del Estado, cuando precisamente son los PEX quienes, en el año 2019, contribuyeron en remesas procedentes del extranjero, un total de 3 mil 326 millones de dólares a la economía nacional, representando el 1.4% de nuestro Producto Bruto Interno (PBI) (Gestión, 2020). Por último, se hace referencia a la falta de identidad colectiva de los PEX entre unos y otros, donde lo único que se comparte es el simple hecho de vivir fuera del país. Una vez más, el análisis queda corto e impreciso, ya que, por el contrario, todos y todas los PEX se sienten parte de un gran colectivo que por distintos motivos se vieron obligados a dejar el país en la búsqueda de un futuro mejor, pero que bajo ninguna circunstancia significa el haberse desconectado social, política o económicamente de él.

Transnacionalismo y representación especial

Para poder comprender de una mejor manera el porqué es necesario y legítimo la creación del distrito electoral de PEX, resulta importante traer a la discusión algunas definiciones. Una de estas es la de transnacionalismo, que se utiliza para nombrar a los procesos de interconexión que han transformado la manera de comprender el mundo, desde una perspectiva política, económica y social, donde un concepto como el de Estado-Nación, no se limita a estar ligado estrictamente a un territorio, ante la posibilidad de expandirse más allá de las fronteras; el transnacionalismo se distancia del concepto de la geografía política clásica. Igualmente, reconoce a los y las migrantes como agentes sociales dentro del sistema internacional, donde el migrante es percibido como una pieza clave en la construcción de los Estados-Nación contemporáneos, llegando a influir en las instituciones políticas, económicas y sociales de su país de origen. En ese sentido, los ciudadanos no-residentes pueden encontrarse en cualquier parte del mundo, pero seguir participando activamente en el país que dejaron físicamente (Umpierrez De Reguero, Dandoy & Palma, 2017).

Debido al constante movimiento de un mundo globalizado, la deslocalización de los procesos productivos; el surgimiento de economías multipolares; el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones digitales; y la interconectividad planetaria de todas las actividades humanas, nos permite comprobar que la concepción tradicional del ciudadano, ya no se ajusta a la realidad que se generó por la movilización humana desde inicios de 1990. Así, surgen nuevas nociones como las de ciudadanía transnacional o extraterritorial, que se relacionan con la comunidad económica, política, social y cultural, en las que actúan y en donde los y las migrantes pasan a participar en dos espacios sociales: en sus países de origen y en la sociedad que los ha acogido. De esta manera, se desarrollan políticas de vinculación, como: (1) reformas ministeriales o consulares; (2) políticas de inversión; (3) canalización de remesas; y (4) la extensión de los servicios del Estado y protección. De estas prácticas políticas es que surge la necesidad de tener una representación política, como resultado de las distintas demandas que puedan tener los y las migrantes en un mundo globalizado, donde las barreras geográficas ya no son una limitante para que puedan tener voz y voto en la toma de decisiones de sus países de origen (Umpierrez et al, 2017).

Bajo estos criterios, para poder decir que existe una verdadera representatividad, no solamente se trata de construir el nexo entre políticos y ciudadanos a través de las elecciones, sino, también se necesita que los políticos sean responsables con sus electores, en sus decisiones y acciones. En ese sentido, resulta inexacto asumir que el distrito electoral de Lima Metropolitana, represente sustantivamente al electorado que vive en el extranjero. Los PEX han venido votando a los y las candidatos de Lima Metropolitana sin tener un mínimo grado de representatividad dentro de sus 36 congresistas (Castillo, 2016).

Aquí es donde surge el concepto de representación especial, que se refiere a la representación que ejerce el representante en el parlamento, quien comparte determinadas características con el representando, que, al tratarse de los PEX, estos comparten similares historias de vida. Esta relación es la que juega un rol influyente en la percepción que pueda hacerse el votante con respecto de su representante (Umpierrez et al, 2017). La representación especial “produce una extensión de derechos que se ve reflejada en la voluntad del país de origen por la idea deontológica de mantener el vínculo con sus emigrantes. Es así como se abre la posibilidad de que los emigrantes puedan elegir representantes en el poder legislativo del país de origen” (Umpierrez et al, 2017: 182).

Bajo estos criterios teóricos es que se puede justificar la creación del distrito electoral de PEX, que permitirá que estos ya no solamente elijan, sino ser elegidos y disponer de congresistas que ejerzan una función de representación exclusiva hacia ellos. Actualmente, países como: Argelia, Cabo Verde, Colombia, Croacia, Ecuador, Francia, Italia, Macedonia, Mozambique, Níger, Portugal, República Dominicana, Rumania y Túnez, tienen sistemas de representación especial para sus emigrantes, a los que se suma Perú, no solamente ingresando al grupo de estos países, sino, confirmando la tendencia de crecimiento hacia estas nuevas formas de representación política (Umpierrez et al, 2017).

Conclusiones

La creación del distrito electoral de PEX, junto con la asignación de dos escaños dentro del Congreso de la República, significa un pequeño avance en la expansión de nuestra democracia. Sin embargo, todavía los PEX se encuentran infrarrepresentados, ya que, de acuerdo al número de electores del padrón electoral, les correspondería de manera proporcional, un total de cinco escaños, lo que debe impulsar a estos dos nuevos congresistas, que asumirán funciones de representación a favor de los PEX a partir del próximo año, velar porque se consiga una representación equivalente a la proporción del padrón electoral.

La creación del nuevo distrito electoral de PEX, ha develado la necesidad de retirar de la Constitución Política el número fijo de escaños que debe haber en el congreso, debido a que el número de escaños varía de acuerdo al padrón electoral. Retirando el número fijo de escaños, se podría realizar una actualización de los 27 distritos electorales y ver si es que las cifras de electores de cada distrito, todavía corresponden proporcionalmente al número de representantes que tienen asignados en el parlamento; como también, podría ser una oportunidad para continuar expandiendo y consolidando la democracia, al incluir como un nuevo distrito electoral a los pueblos originarios.

Las definiciones de transnacionalismo y representación especial, permiten establecer un marco teórico que legitima la creación del nuevo distrito electoral de PEX, sintonizado con el mundo globalizado en el que vivimos, sirviendo como una respuesta consolidada y articulada ante aquellos que pretenden deslegitimarla o presentarla como parte de una iniciativa improvisada o sin fundamentos teóricos, alejándola de su carácter vanguardista y democratizador.

La creación del distrito electoral de PEX, al ser parte de un proceso nuevo que se viene desarrollando a la par en otros países más a nivel mundial, está sujeta a un proceso de aprendizaje constante, basado en la prueba y el error, pero que al final, busca fortalecer y expandir nuestra democracia.


Bibliografía:

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  2. Castillo Kristel (2016). Los peruanos migrantes y la reforma política en el Perú. Revista Derecho & Sociedad, N°47, pp. 349-360. Recuperado de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoysociedad/article/viewFile/18897/19115.
  3. El Peruanoa (22 de julio, 2020). Presidente promulga reformas en elección de TC, paridad y distrito electoral en el exterior. El Peruano. Recuperado de http://www.elperuano.pe/noticia-presidente-promulga-reformas-eleccion-tc-paridad-y-distrito-electoral-el-exterior-99994.aspx.
  4. El Peruanob (03 de mayo, 2020). Elecciones generales: Más de 25 millones votarían en comicios del 2021. El Peruano. Recuperado de https://www.elperuano.pe/noticia-elecciones-generales-mas-25-millones-votarian-comicios-del-2021-95331.aspx.
  5. Gestión (27 de febrero, 2020). Remesas sumaron US$ 3,326 millones: ¿Qué envíos subieron y cayeron en el último año?. Gestión. Recuperado de https://gestion.pe/economia/remesas-sumaron-us-3326-millones-que-envios-subieron-y-cayeron-en-el-ultimo-ano-bcr-venezuela-envios-de-dinero-noticia/#:~:text=Las%20remesas%20de%20trabajadores%20peruanos,la%20cifra%20registrada%20en%202018.
  6. Hidalgo, M., (16 de junio, 2020). Reforma electoral: Aprueban nueva propuesta para crear dos escaños para peruanos en el exterior. El Comercio. Recuperado de https://elcomercio.pe/politica/congreso/reforma-electoral-aprueban-nueva-propuesta-para-crear-dos-escanos-para-peruanos-en-el-exterior-noticia/?ref=ecr.
  7. Jordán, C., (30 de julio, 2020). Representación parlamentaria de los peruanos en el extranjero. La República. Recuperado de https://larepublica.pe/opinion/2020/07/30/representacion-parlamentaria-de-los-peruanos-en-el-extranjero/.
  8. Sánchez, F., (17 de junio, 2020). Fernando Tuesta: “A los peruanos en el extranjero les corresponde cuatro escaños”. Perú 21. Recuperado de https://peru21.pe/politica/elecciones-2021-fernando-tuesta-a-los-peruanos-en-el-extranjero-les-corresponden-cuatro-escanos-congreso-de-la-republica-noticia/?ref=p21r.
  9. Umpierrez De Reguero, S., Dandoy, R. & Palma, T., (2017). Emigración y representación especial: Evidencia de los ecuatorianos residentes en el exterior. Revista Interdisciplinar da Mobilidade Humana, N°50, pp. 177-201. Recuperado de https://www.comillas.edu/images/OBIMID/Noticias/ECUATORIANOSen_el_exterior.pdf.
  10. Wieland, H., (07 de julio, 2020). La peregrina idea de crear un distrito electoral para peruanos residentes en el extranjero. LaMula.pe. Recuperado de https://plumainquieta.lamula.pe/2020/07/07/la-peregrina-idea-de-crear-un-distrito-electoral-para-peruanos-residentes-en-el-extranjero/hubert/.
Cultura

FOTOGRAFÍA UGARTE

Dos archivos y varias historias

A la memoria de Tita Ugarte y Carlos Eduardo Zavaleta
Sofía Pachas Maceda

En el año 2003 inicié un estudio sobre Luis Severo Ugarte Ronceros (Lima 1876 – 1948), joven promesa del arte nacional que ganó el primer concurso de arte Concha en 1891, cuando apenas tenía quince años. Desde entonces, su nombre fue conocido en los medios de prensa que “literalmente” lo vieron crecer en una carrera profesional de más de cincuenta años, en la que emprendió diversos aprendizajes: dibujo, pintura y fotografía. Sin dejar de lado su faceta como profesor y su productivo quehacer como presidente fundador de la Sociedad de Bellas Artes del Perú.

La búsqueda de fuentes me llevó a tocar el timbre de un departamento miraflorino, al otro lado del intercomunicador una voz me respondía que sí, que era la hija de Luis Ugarte y que regresara al siguiente día. Así lo hice y ese fue el inicio de una breve y bonita amistad con la señora Tita Ugarte quien desde entonces compartió todo el material que conservaba de su padre; esto incluía diversos documentos, recortes de periódicos, correspondencia, objetos como medallas y tarjetas de plata, un cuaderno de bocetos, un borrador de un libro sobre artistas peruanos y, finalmente, fotografías captadas por el lente de Ugarte. Es decir, puso a mi disposición un archivo hasta entonces desconocido, el archivo Ugarte.

Además de la señora Tita, su esposo, el escritor Carlos Eduardo Zavaleta también se entusiasmó con esta investigación y colaboró conmigo tras la ausencia de su esposa. A ellos, se les unió la siempre risueña señora Anita Viale, nuera de Luis Ugarte. El resultado de la pesquisa y la ayuda de la familia Ugarte tuvo como fruto dos libros y una exposición, todos llevados a cabo con el Seminario de Historia Rural Andina de la UNMSM1Los dos libros son Luis Ugarte y la Sociedad de Bellas Artes del Perú (2007) y Nuestros Artistas (2005). Este último, se trataba de un proyecto que Ugarte dejó inédito y en el cual reunió breves biografías de artistas peruanos. Lo interesante de su propuesta es que también contempló la fotografía como parte del libro, pues cada vida de artista tenía su retrato y una obra. Algunas de esas fotos tenían el crédito del estudio, como la tarjeta de visita del pintor Francisco Masías del estudio Courret Hermanos..

En las siguientes líneas dejo de lado las otras facetas en las que incursionó Luis Ugarte y me dedico a comentar su labor fotográfica, la cual se remonta a 1892 cuando inició su aprendizaje fotográfico en la afamada casa Courret, para entonces ya dirigida por Adolfo Dubreuil.

Primer enfoque

Luis Ugarte nació el 22 de octubre de 1876, en un período intenso de la historia peruana, pues sus primeros años de vida estuvieron marcados por la Guerra con Chile (1879-1883) y su adolescencia por los años de reconstrucción nacional. En tanto, de adulto fue testigo de cierta estabilidad política que se reflejó en un escenario cultural más activo que las décadas anteriores, pues en Lima era posible apreciar más exposiciones de artistas nacionales y extranjeros (foto 1).

Foto 1. Estudio Garreaud. Luis Ugarte, ca. 1900.

En lo que se refiere a la historia de la fotografía, la segunda década del siglo XX marcó una nueva etapa para el arte del retrato, ya que una nueva generación de fotógrafos peruanos se impuso en el medio con la apertura de los estudios de Benjamín Valverde, Diego Goyzueta y nuestro protagonista, Luis Ugarte2Majluf, N y L. Wuffarden (2001). La recuperación de la memoria. Perú 1842-1942. Lima, Museo de Arte de Lima y Fundación Telefónica, p. 82..

Sin embargo antes de alcanzar ese prestigio y abrir su primer estudio limeño en 1914, Ugarte tuvo un aprendizaje largo de casi veinte años en los que se relacionó con los estudios Courret, Garreaud y con la industria de la prensa gráfica a partir de su trabajo en Actualidades y luego con sus colaboraciones en las revistas creadas por el fotógrafo y empresario portugués Manuel Moral.

Del paso de Luis Ugarte por el estudio Courret se conservan estas breves líneas en la que, en una entrevista, recordó su inicio en la fotografía:

A los quince años y de una manera que pudiera llamar casual. Yo, que era entonces dibujante, por que como usted sabe, siempre he sentido por el dibujo y la pintura una gran afición, que no he perdido a Dios gracias, fui llamado por la casa Courret para dibujar unas orlas. Cuando terminé mi trabajo, el jefe de la casa me propuso enseñarme la técnica de la fotografía, y yo acepté, desde luego. No me costó mucho el asunto. Estuve en práctica constante varios años y eso es todo. Cuando me creí en condiciones de hacerlo, puse mi fotografía y sigo fotografiando.3Gaston Roger (Ezequiel Balarezo) (1918). Reportajes. Luis Ugarte. Sudamérica N° 4, s/p.

En Courret, Ugarte no solo aprendió el oficio también conoció el manejo de un estudio fotográfico y todo lo que ello implicaba. Por ejemplo, el uso de fondos de paisajes pintados fue un elemento que perduró en su propio taller de la década de 1920, así se observa en el retrato de la intelectual María Wiesse a quien perennizó con una revista en la mano, a manera de atributo, en clara alusión a su labor de escritora. La foto postal debe haber sido del agrado de Wiesse, pues se la dedicó a Ugarte “afectuosamente” (foto 2 y 3).

Foto 2. Fotografía Ugarte. María Wiesse, 1921.
Foto 3. Dedicatoria de María Wiesse a Luis Ugarte, 1921. (reverso de la fotografía)

Para 1894 iniciaba clases con Ramón Muñiz. Pintor español radicado en el Perú y que también tuvo contacto con la fotografía cuando abrió en Arequipa un estudio donde ejecutó retratos al seneotipo y porcelanotipos4Paz, G (2019). Ramón Muñiz y Cano y su producción pictórica en Lima: La muerte de Pizarro y El repase. Tesis para optar el Titulo Profesional de Licenciada en Arte. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. UNMSM.. Para comprender mejor la fotografía de Luis Ugarte es necesario destacar esta mención, pues durante toda su vida profesional vinculará la fotografía y la pintura. Así, una de las características en sus retratos fotográficos son los contrastes de luz y sombra, a manera de clarososcuros pictóricos o en ese detalle de escribir su nombre, como si se tratase de una firma a mano alzada, sobre el papel fotográfico (foto 4 y 5).

Foto 4. Fotografía Ugarte. Genoveva Amézaga. Mundial, 1926.
Foto 5. Fotografía Ugarte. Augusto B. Leguía. Mundial, 1924.

Luego de su aprendizaje en Courret, Luis Ugarte ingresó a trabajar al estudio Garreaud en 1895 y aunque no hay fecha para su salida, es probable que en 1902 continúe formando parte de su staff y a partir de ello fuese elegido como el fotógrafo oficial del Viaje de Estado Mayor organizado por el coronel francés Pablo Clement. Esta experiencia, planificada con el propósito de adiestrar a los oficiales en trabajos de campaña, fue sin duda enriquecedora para la labor que emprendería luego como reportero gráfico, así lo evidencian sus imágenes que dan cuenta del desplazamiento por diversos lugares de la ciudad y en los que dirige sus composiciones fotográficas de acuerdo a las actividades que cubría, tanto en espacios cerrados como en exteriores.

De esta manera, Ugarte fue testigo y protagonista del ingreso de la imagen fotográfica a las revistas de las primeras décadas del siglo XX pero también del inicio del fotoperiodismo en el Perú con la salida a la luz, en 1903, de la revista Actualidades5Gargurevich, J. Del grabado a la fotografía. Las ilustraciones en el periodismo peruano (2014), En línea: https://www.researchgate.net//publication/267253903, p, 141.. Así, en las páginas de este medio el apellido Ugarte se asoció a la fotografía de eventos culturales, sociales e, incluso, solemnes como la inauguración del Monumento a Bolognesi. Sin duda, uno de los actos más importantes del año 1905, del que Ugarte nos ha dejado una panorámica estupenda que no es difícil imaginar fue captada desde el techo de uno de los solares que rodean la plaza. Su ordenada composición se logró por la ubicación central del monumento en el que la silueta del héroe domina la zona superior de la foto y se eleva simbólicamente en un altar patrio (foto 6).

Foto 6. Luis Ugarte. Vista panorámica de la Plaza Bolognesi el día de la inauguración del monumento a Francisco Bolognesi. Actualidades, 1905.

Entre los eventos privados que Ugarte cubrió me interesa destacar El banquete en honor a Cáceres, foto en la que él y su cámara se vuelven “protagonistas involuntarios” dado que su reflejo en el espejo colgado al fondo del salón se perennizó con la de los invitados (foto 7). Acto que recuerda interesantes autorretratos en los que pintores, como Goya en su obra La familia de Carlos IV (1800), se perennizó con su lienzo y pincel en un espacio poco visible de la obra.

Foto 7. Luis Ugarte. Banquete al General Cáceres, 1905.

Con la imagen en la pupila y el dedo en el disparador

La intensa actividad de esos años no impidió que Ugarte pensara en establecer una familia y es así que contrae nupcias con Rosa Salazar con quien llegó a formar una sólida familia de siete hijos (Luis, Fernando, Caridad, Rosina, Maruja, José y Rosa); entre ellos Luis, Rosina y Maruja heredaron el oficio del arte y continuaron el legado de su padre en el Estudio fotográfico Ugarte (foto 8).

Foto 8. Fotografía Ugarte. Familia Ugarte Salazar, 1927.

Del amor por su compañera de vida, han quedado varias fotografías que muestran a doña Rosa en distintas edades. Una de las más bellas es en la que se aprecia a una joven Rosa empolvándose el rostro con una mota y en la otra mano un espejo. Con una delicada sonrisa mira al espectador y su gesto de seductora inocencia son bien complementados con tenues colores que la envuelven en una delicada atmósfera. Para lograrlo, Ugarte hizo uso de la técnica del foto óleo que llegó a ser una de las especialidades ofrecidas en su estudio; la que tenía según Majluf y Wuffarden el propósito de “ennoblecer” el retrato fotográfico a través de la aplicación de pintura al óleo y con ello, lograr una obra que fusione la exactitud técnica con “el halo de prestigio” que rodeaba a la pintura como obra única6Majluf y Wuffarden (2001). La recuperación de la memoria. Perú 1842-1942. Lima, Museo de Arte de Lima y Fundación Telefónica, p. 108. (foto 9).

Foto 9. Fotografía Ugarte. Rosa Salazar. Foto óleo, s/f.

Antes de inaugurar su primer estudio fotográfico en Lima, Ugarte se estableció en 1906 en Huancayo y allí permaneció durante ocho años en los que dejó su impronta en la historia de la fotografía dado que es considerado el primer estudio activo en aquella ciudad a inicios del siglo XX. Motivos de salud y, probablemente, la ausencia de competencia fue lo que lo llevó a elegir aquella ciudad en la que logró estabilidad económica que le permitió reunir un capital para a su regreso a Lima, abrir, primero, un estudio en la calle Mantas y luego el elegante local en Mercaderes 426.

A diferencia de su trabajo en Huancayo del cual se desconoce casi todo7Sobre su actividad fotográfica en Huancayo, se sabe que su estudio se localizó en la calle Real N°23, lugar donde realizó su más ambicioso trabajo Fiestas patrias en Huancayo (1910)., en Lima se ha podido determinar su relevancia y amplia actividad en la década de 1920. Todo esto gracias a la estratégica ubicación de sus fotos en las páginas de revistas pero también a su constante participación en exposiciones y concursos nacionales y extranjeros. Entre estos últimos destaca la mención honrosa en The Latin American Products Exhibition por su envío de fotografías al evento realizado en Tokio8Notas de arte. Una mención honrosa para Luis Ugarte (1922). La Prensa, 25 de enero, p. 3..

Luis Ugarte demostró tener una visión empresarial en el uso de diversas estrategias para la difusión de su taller: 1) Aprovechando el espacio de su estudio para realizar exposiciones de arte, como la del fotógrafo y pintor Figueroa Aznar en 1919, 2) Haciendo uso de vistosa propaganda en los medios de prensa, en la que la imagen y la palabra se unen como en el fino perfil femenino del anuncio de 1920 (foto 10) y 3). Enviando fotografías, principalmente de niños y mujeres, a revistas como Variedades y Mundial; las que eran colocadas en las páginas de dichos medios con los créditos respectivos (foto 11).

Foto 10. Publicidad del estudio fotográfico, 1920.
Foto 11. Fotografía Ugarte. Las tres gracias. Variedades, 1922.

Pero la más importante de sus estrategias fue en 1916 cuando adquirió todo el estudio fotográfico de Manuel Moral, incluidas las placas negativas. El aporte de Moral a la época, como lo señalan Jorge Villacorta y Andrés Garay, fue en “dos planos”: como excelente fotógrafo de retratos y como gran editor9Villacorta, J y A, Garay (2014). Tríptico de exposición Manuel Moral fotógrafo y editor: la esfera pública y la imagen de la nación en la Lima del 1900. Lima, Casa O Higgins.. Por ello, consciente de dicho prestigio Ugarte utilizó la “marca” Moral para consolidar la suya. Prueba de ello es el soporte de cartón de la fotografía de la niña Graciela Reinoso, allí se lee en la esquina inferior derecha unas letras grabadas que dicen: L.S. Ugarte sucesor de M. Moral (foto 12).

Foto 12. Fotografía Ugarte. Graciela Reinoso, 1922.
Foto 13. Detalle del sello de Fotografía Ugarte. Graciela Reinoso, 1922.

El legado Ugarte

Luis Ugarte falleció el 16 de diciembre de 1948. Para ese entonces su estudio fotográfico se encontraba desde hacía unos años en manos de su primogénito, Luis Ugarte Salazar, quien compartió la administración con su conocimiento del arte fotográfico. Pero no fue el único que participó del negocio familiar, pues Maruja también fue adiestrada por su padre, de ella se conserva una fotografía tomada a su hermana Rosa “Tita” quien con vestido que deja al descubierto su cuello y parte de sus hombros posa para la cámara (foto 14). Lo interesante de esta imagen es que se complementa con la captada por Luis a su cuñada Anita Viale, en la que es posible corroborar el uso del mismo traje escotado, similar collar de perlas y fondo neutro (foto 15). Al respecto, la señora Anita recordó en una entrevista que el estudio contaba con una serie de objetos que podían ser utilizados por la clientela.

Foto 14. Maruja Ugarte. Rosa Ugarte, s/f.
Foto 15. Luis Ugarte Salazar. Anita Viale, s/f.

A sus hermanos, se une Rosina quien sería la que siguió los pasos de Ugarte en el manejo del pincel. Ella era la iluminadora de las fotos y fue destacada por su propio padre como su seguidora10Un remarquable artiste peruvien M. Luis S, Ugarte (1936). L Express. Informations Resumées. París, N° 108, p. 1. Este artículo fue publicado a raíz del viaje que Ugarte realizó con Rosina a partir de una comisión del Estado para reunir información acerca de los métodos de enseñanza del dibujo y pintura.. Sin embargo, como otras producciones de mujeres artistas, en la actualidad nada se sabe de su quehacer fuera de este entorno familiar11Tras el fallecimiento de Ugarte, el estudio se muda a Baquijano 773, después a la calle Coca, luego al Jr. Carabaya para cerrar, definitivamente, en la década del sesenta cuando se encontraba ubicado en la cdra. 2 de Quilca..

El legado de la Fotografía Ugarte no se quedó solo en las páginas de revistas y periódicos, pues gracias a la donación que su última hija, Tita Ugarte, hizo en 1986 a la Biblioteca Nacional del Perú es posible tener un valioso repositorio de más de 10,120 reproducciones que retratan la época de la República de la República Aristocrática (1895-1918) y el Oncenio de Leguía (1919-1930)12Mori, J. Archivos fotográficos de la Biblioteca Nacional del Perú. Fénix. N° 40-41, Lima, 1998-99, p. 148..

La custodia del Estado peruano de este importante archivo fotográfico13En la actualidad, el Archivo Ugarte se encuentra en una sala especialmente acondicionada en la sede de San Borja de la Biblioteca Nacional del Perú. Este archivo presenta el reto de determinar cuáles fotografías pertenecen a Moral y cuáles a Ugarte. Agradezco a Jason Mori por estos datos actualizados. me hace reflexionar sobre ese otro archivo Ugarte al que tuve acceso y que, por última vez, vi reunido cuando hice la curaduría de la exposición El taller fotográfico de Luis Ugarte en la sala del Colegio Real de la UNMSM14Esta muestra se llevó a cabo del 3 de noviembre al 22 de diciembre de 2006. En ella se mostraron originales de la época provenientes del archivo familiar de Luis Ugarte y copias reproducidas de las revistas ActualidadesVariedades y Mundial.. De esa organización me quedan gratos recuerdos, uno de los más significativos fue cuando el mismo Carlos Eduardo Zavaleta15Tras el fallecimiento del señor Zavaleta en el año 2011, no hemos sabido con exactitud lo que sucedió con el archivo familiar Ugarte. Sin embargo, si hemos visto algunas fotos del archivo en una exposición (2018) y como propietario, aparentemente, un nombre ajeno a la familia Ugarte. Mientras que los retratos de artistas que formaban parte de su proyecto editorial y unos bocetos han sido subidos a una página web sin mayor referencia a la procedencia, más allá de señalar: Luis Ugarte como fotógrafo, retratista y caricaturista. buscó fotografías conmigo mientras compartía recuerdos a partir de ellas, no solo eran fotos del Estudio Ugarte sino de su vida y la de su querida Tita. Es decir, de esas otras varias historias que pueden ser contadas a partir de una foto (foto 16).

Foto 16. La autora del artículo con la familia Ugarte (entre el señor Carlos Eduardo Zavaleta y Anita Viale) en el día de la inauguración de la exposición, 3 de noviembre de 2006.

[1] Los dos libros son Luis Ugarte y la Sociedad de Bellas Artes del Perú (2007) y Nuestros Artistas (2005). Este último, se trataba de un proyecto que Ugarte dejó inédito y en el cual reunió breves biografías de artistas peruanos. Lo interesante de su propuesta es que también contempló la fotografía como parte del libro, pues cada vida de artista tenía su retrato y una obra. Algunas de esas fotos tenían el crédito del estudio, como la tarjeta de visita del pintor Francisco Masías del estudio Courret Hermanos.

[2] Majluf, N y L. Wuffarden (2001). La recuperación de la memoria. Perú 1842-1942. Lima, Museo de Arte de Lima y Fundación Telefónica, p. 82.

[3] Gaston Roger (Ezequiel Balarezo) (1918). Reportajes. Luis Ugarte. Sudamérica N° 4, s/p.

[4] Paz, G (2019). Ramón Muñiz y Cano y su producción pictórica en Lima: La muerte de Pizarro y El repase. Tesis para optar el Titulo Profesional de Licenciada en Arte. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. UNMSM.

[5] Gargurevich, J. Del grabado a la fotografía. Las ilustraciones en el periodismo peruano (2014), En línea: https://www.researchgate.net//publication/267253903, p, 141.

[6] Majluf y Wuffarden (2001). La recuperación de la memoria. Perú 1842-1942. Lima, Museo de Arte de Lima y Fundación Telefónica, p. 108.

[7] Sobre su actividad fotográfica en Huancayo, se sabe que su estudio se localizó en la calle Real N°23, lugar donde realizó su más ambicioso trabajo Fiestas patrias en Huancayo (1910).

[8] Notas de arte. Una mención honrosa para Luis Ugarte (1922). La Prensa, 25 de enero, p. 3.

[9] Villacorta, J y A, Garay (2014). Tríptico de exposición Manuel Moral fotógrafo y editor: la esfera pública y la imagen de la nación en la Lima del 1900. Lima, Casa O Higgins.

[10] Un remarquable artiste peruvien M. Luis S, Ugarte (1936). L Express. Informations Resumées. París, N° 108, p. 1. Este artículo fue publicado a raíz del viaje que Ugarte realizó con Rosina a partir de una comisión del Estado para reunir información acerca de los métodos de enseñanza del dibujo y pintura.

[11] Tras el fallecimiento de Ugarte, el estudio se muda a Baquijano 773, después a la calle Coca, luego al Jr. Carabaya para cerrar, definitivamente, en la década del sesenta cuando se encontraba ubicado en la cdra. 2 de Quilca.

[12] Mori, J. Archivos fotográficos de la Biblioteca Nacional del Perú. Fénix. N° 40-41, Lima, 1998-99, p. 148.

[13] En la actualidad, el Archivo Ugarte se encuentra en una sala especialmente acondicionada en la sede de San Borja de la Biblioteca Nacional del Perú. Este archivo presenta el reto de determinar cuáles fotografías pertenecen a Moral y cuáles a Ugarte. Agradezco a Jason Mori por estos datos actualizados.

[14] Esta muestra se llevó a cabo del 3 de noviembre al 22 de diciembre de 2006. En ella se mostraron originales de la época provenientes del archivo familiar de Luis Ugarte y copias reproducidas de las revistas Actualidades, Variedades y Mundial.

[15] Tras el fallecimiento del señor Zavaleta en el año 2011, no hemos sabido con exactitud lo que sucedió con el archivo familiar Ugarte. Sin embargo, si hemos visto algunas fotos del archivo en una exposición (2018) y como propietario, aparentemente, un nombre ajeno a la familia Ugarte. Mientras que los retratos de artistas que formaban parte de su proyecto editorial y unos bocetos han sido subidos a una página web sin mayor referencia a la procedencia, más allá de señalar: Luis Ugarte como fotógrafo, retratista y caricaturista.

Cultura

LA SEMPITERNA LUCHA DE ÁNGELA RAMOS

II. BIENVENIDA AL MUNDO DEL ARCHIPIÉLAGO PENAL1Continuación de “La sempiterna lucha de Ángela Ramos. Primera parte: La hija del Puerto”, Revista Ojo Zurdo, 11 de abril de 2020, Disponible en https://revistaojozurdo.pe/2020/04/11/angelaramos1/ 

Ricardo Gavilán Cortez*

A Ricardo Melgar Bao (1946-2020) 

“Sobre el desierto espiritual y mental de la metrópoli, sobre el desierto del periodismo limeño, atestado de camellos jorobados de limitaciones, de chauvinismos convencionales y mercenarios hipócritas, el alma oasista de Ángela es como una palmera” 
 
Juan José Lora 

Vida de artista 

No le llevaría mucho tiempo a Ángela Ramos encontrar un propio campo de batalla donde pudiera valerse más en esta avanzada de voluntades peruanas socialistas encabezada por José Carlos Mariátegui. Ya no era la joven chalaca que se abría paso en una centenaria república. Había hecho de Lima, la capital, su ciudad2Haría gala de este conocimiento empírico de sus conciudadanos, con una serie de celebrados artículos escritos durante la segunda mitad de la década de 1930, ya alejada de la vida partidaria. Entre estos “El huachafo, el huachafoso y el huachafón”, “La huachafa, la huachafosa y la huachafita” y ““La huachafa chalaca” en Ángela Ramos, Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 417-426; y “Un viaje a huachafolandia”, Una vida sin tregua, I, pp. 465-466. Muy amiga de la lingüista Martha Hildebrandt, juntas cumplieron un papel por contribuyeron en la admisión en julio de 1968 por la Real Academia Española de este conjunto de términos como peruanismos.. Estaba muy familiarizada con el río, el puente y la alameda, llegando inclusive ella misma a liquidar, de una certera estocada, a Doña Caro, famosa personaje de ficción de principios del siglo que se negaba a evolucionar, junto a su autor, con la ciudad3Doña Caro, vida y milagros fue una paradigmática serie costumbrista escrita por Fausto Gastañeta, presentada por primera vez en 1909 el diario El Comercio. Ángela Ramos señala que escribió este lapidario artículo en este mismo diario que le diera vida: “Era 1924, Lima había crecido, sus costumbres habían cambiado y no era posible que… Da. Caro y sus hijas no evolucionaran y se quedaran estancadas o ancladas por no saber su auténtico padre ubicarlas y ponerlas al día, y hasta el perro Trolley seguía viviendo por más de 25 años, contra todas las leyes biológicas y perrunas”. “Un viaje a huachafolandia”, Una vida sin tregua, I, p. 466.. Gracias al rotundo éxito de su comedia costumbrista Por un marido (1922), pudo ser conocida más allá de las tierras del Conde de Lemos, siendo presentada no solo en los principales teatros limeños por muchas noches seguidas, sino alcanzando prestigio regional e internacional4En una entrevista que Ángela Ramos otorgó por la culminación de la escritura de una nueva obra teatral, el entrevistador resalta a raíz de Por un marido: “Eres una autora con suerte cuya primera obra se ha dado más de sesenta veces en Lima, fuera de lo que se ha representado en el Callao, Barranco, Miraflores, Trujillo y resto de la república”. En esta misma entrevista realizada cuatro años después al estreno ésta, su obra más conocida, devela que el presidente Leguía, al acudir al estreno de Por un marido, reaccionó: “Con cuatro Ángelas Ramos, creo en el teatro nacional”. Además, en esta misma entrevista revela emocionada un cable a su nombre enviado por Luigi “Lucho” Pirandello, debido a la noticia de su nueva pieza teatral, “Conversando con Ángela Ramos su próxima obra teatral”, Una vida sin tregua, I, pp. 357-359. Muchos años después, agregó que en su comedia costumbrista por primera vez la clase media peruana subía a escena. Esta primera producción se presentó 25 noches seguidas en el Teatro Colón, pasando luego con triunfo al Teatro Municipal y exportándose elogiosamente hacia Chile. Ángela Ramos finalmente escribiría 3 comedias más. “Entrevista a Ángela Ramos”, en Beatriz Guardia, Sara, Mujeres Peruanas. El otro lado de la historia, Lima, Imprenta Humboldt, 1985, p. 80.. Mantenerse largo tiempo en cartelera la convirtió en una autora aplaudida, generándose una bienvenida fuente de orgullo e ingresos. Tampoco es nada menor que, si en algún momento jugó con la idea de escribir un guión para Hollywood, teniendo como uno de sus personajes principales a Charles Chaplin5Ángela Ramos, cargada con la experiencia de resumir parte de las tramas de las películas que se estrenaban en la capital como parte de su trabajo en publicidad, produce el artículo “Escribiendo una película” para la revista, donde se situará en el hipotético trabajo de la producción de un guión para un estudio grande de Hollywood. “Escribiendo una película”, Variedades, N° 1026, octubre de 1927. Un acertado análisis de este escrito en Cuya Nina, Juan, “Cine y humor en la narrativa peruana de vanguardia: resonancias de lo popular en el relato ‘Escribiendo una película’ (1927) de Ángela Ramos”, Entre Caníbales. Revista de Literatura, Año 2, N° 9, diciembre, 2018., fue pronto convocada por el realizador italiano Pedro Sambarino, importante pionero del cine latinoamericano, para ser la guionista de la película El carnaval del amor (1930), y así formar parte del corto boom del cine mudo vivido por aquellos años en nuestro país6Pedro Sambarino, realizador asimismo del primer largometraje boliviano Corazón Aymara (1925), se encontraba en Perú terminando la fotografía del icónico filme Luis Pardo (1927). A fines de ese mismo año emprendería la producción de su siguiente proyecto, encontrando en Ángela Ramos la persona indicada en la creación de una historia original y en la escritura del guión de lo que dos años después se convierte en la película El carnaval del amor. Lucioni, Mario & Irela Núñez, «Ángela Ramos de Rotalde.» In Jane Gaines, Radha Vatsal, and Monica Dall’Asta (eds.), Women Film Pioneers Project. New York, NY: Columbia University Libraries, 2013.  <https://doi.org/10.7916/d8-258t-q822>. Pudo fundar y dirigir su propia revista a la que llamó Bohemia (1921), semanario ilustrado de únicamente solo un primer número, pero en el que publicó y comentó la primera versión del poema II de Trilce (1922) de su amigo César Vallejo, versos que le confío tras su venal experiencia en la Cárcel Central de Trujillo7César Vallejo permanece encarcelado desde noviembre de 1920 a febrero de 1921, saliendo de la prisión por una libertad condicional otorgada tras un engorroso caso judicial. Vale resaltar que Trilce (1922) finalmente fue publicado, a voluntad del poeta, en la imprenta de la Penitenciaría de Lima, oficina operada por presos trabajadores, Aguirre, Carlos, “La cárcel y la ciudad letrada: Hacia una historia cultural de la prisión en el Perú del siglo veinte”, en Palma, Daniel (ed.), Delincuentes, policías y justicias en América Latina, siglos XIX-XX, Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile, 2015, p. 145. La primera versión de su poema II de Trilce publicado en Bohemia es rescatada en Kishimoto Yoshimura, Jorge, “La obra poética de César Vallejo y la crítica de su tiempo (1911-1923)”, Archivo Vallejo, Vol. 1, N° 1, enero-junio, 2018, p. 130.. Su carrera como periodista se encontraba más que estable: ganaba dinero trabajando para Mundial, una de las revistas limeñas más sofisticadas y costosas de su época; escribía para Amauta, que crecía en fama continental a la par de su director; y se hallaba en una próspera colaboración con el conglomerado mediático conducido por el entonces posicionado periodista Clemente Palma, representado por los fundamentales títulos, la revista ilustrada Variedades y la novedosa maquinaria que fue el diario La Crónica. Su amado esposo Felipe Rotalde, poeta eficaz, ascendió a jefe de redacción de este último tabloide, el gran diario popular -como en efecto se autodenominó- del siglo XX peruano. La suerte acompañaba pues a la vida moderna de Ángela Ramos de Rotalde. Era una madre joven y feliz, con derecho a estar engreída. Sin embargo, prefirió luchar. 

Detalle del Retrato de Ángela Ramos por José Sabogal.

Estaba familiarizada asimismo desde muy temprano con el rostro más crudo de la política peruana. Había presenciado a sus 17 años el golpe de Estado contra el presidente Guillermo Billinghurst, que se salió de control, en 1914. Luego, no pasó mucho tiempo del golpe al gobierno de José Pardo y Barreda en 1919, siendo arrojado del poder por su anterior protegido y ahora superior protagonista, Augusto B. Leguía. Sobre este último, incluso Ángela era consciente del secuestro que vivió como golpe de Estado, esta vez controlado, o intento de golpe de Estado para ser exactos, pero que fuera acaso el intento de golpe de Estado más atrevido dado en el Perú, en 1909, a meses de iniciar su primer mandato (1908-1912). Con Leguía de vuelta en la presidencia, ella presenciaba, junto al resto del país, la evolución de un gobierno que se tornaba cada vez más dilatado y represivo. Para su muestra, aquel secuestro dentro del Palacio de Gobierno -espectacular para la clase política de la República Aristocrática, decisivo para la vida de Leguía-, pasó a celebrarse oficialmente toda la década del veinte como el ‘Día del Carácter’. Y con esto, su gobierno de once años pasaba a convertirse en el más largo jamás conocido en nuestra historia republicana (1919-1930).  

Con el propósito de consolidarse en el poder, la administración leguiista estableció importantes hitos dentro del universo de la cuestión criminal -espacios donde se moverá nuestra protagonista-, que no solo darán forma al gobierno del orden público de la Patria Nueva, puesto que algunos delinearán decisivamente las siguientes décadas. Confió a una misión de la Guardia Civil española para reformar por fin a la policía peruana, institución que, reorganizada e inaugurado el primer centro de formación policial en 1922, cada año irá creciendo, con sus nuevas promociones de agentes, en presencia desde la capital hacia las demás provincias8Esta reforma policial significó un game changer, tanto para la historia de la misma policía como para la lucha política de gran parte del siglo XX. Esto por la implementación del modelo profesional imprimido por su refundación con Leguía y por las consiguientes misiones internacionales de policía contratadas -la variable más visible entre otras-, que posicionó a la policía como primer operador del Estado peruano. Ricardo Gavilán Cortez, “Los Detectives Salvajes. El Cuerpo de Investigación y Vigilancia y la profesionalización de la policía peruana (1922-1956)”. Tesis de Licenciatura inédita. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.. Encargó al doctor en jurisprudencia, Víctor M. Maúrtua, el proyecto del Código Penal de 1924, apodado por la historia del derecho como el Código Blanco porque establecía “escalas benignas para la represión”9Jorge Basadre, Historia de la República del Perú. Tomo XII, Lima, Editorial Universitaria, 1969, p. 288.; sin que esto distraiga que ese mismo año se decretaba la Ley N° 4891, la nefasta Ley de Vagancia desencadenadora de un encarcelamiento masivo tras el abuso por las autoridades de la salvaje selectividad que planteaba esta ley de represión. Se empujó ambiguamente una reforma carcelaria, instalando la Inspección General de Prisiones (luego Dirección General de Prisiones), órgano rector del sistema penitenciario que se acompañó de una revista institucional, el Boletín de Criminología. Estos esfuerzos correspondían a un episodio enriquecido del pensamiento criminológico peruano, la existencia de un debate académico amplio establecido por especialistas y criminólogos durante las primeras décadas de los 1900’s, aunque, en resumen, las soluciones estatales leguiistas terminaron apostando sencillamente por la apertura de nuevas prisiones10Carlos Aguirre, Donde se amansan los guapos. Las cárceles de Lima 1850-1935, Lima, Universidad del Pacífico, 2019, p. 154., como el uso abierto de la isla El Frontón como una colonia penal o de la isla San Lorenzo como parada obligatoria para los que sufran destierro. No obstante dicho todo esto, la dictadura leguiista enfrentó la emergencia de la creación heroica puesta en escena, es decir, la participación política de nuevas generaciones que se concentraron en la fundación de los primeros partidos de masa del siglo XX peruano: la Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA, y el Partido Comunista Peruano (revestido inicialmente como Partido Socialista Peruano11Fundado con el nombre de ‘Partido Socialista Peruano’ en octubre de 1928, se oficializará con el nombre de ‘Partido Comunista Peruano’ luego del reemplazo de Mariátegui como Secretario General por Eudocio Revines en 1930. En palabras de Ángela Ramos: “[…] quizá para no atraer la persecución policíaca le dieron el nombre de Partido Socialista, pero todos sabíamos que se trataba del Partido Comunista”, “Entrevista a Ángela Ramos”, Sara Beatriz Guardia, Mujeres Peruanas. El otro lado de la historia, p. 78.). 

“La suerte acompañaba pues a la vida moderna de Ángela Ramos de Rotalde. Era una madre joven y feliz, con derecho a estar engreída. Sin embargo, prefirió luchar”

En este escenario, Ángela, cronista ágil con buen sentido del humor -de espíritu callejero, como se afirmó-, se presentaba como una escritora de vanguardia de raigambre popular. Se encontraba construyendo una influyente carrera autoral, sin dejar de divertirse al hacerlo, pero fue mayor la imperiosa misión de disponer su pluma al servicio de los oprimidos. Se sentía realmente conmovida por el contacto con esa fuerza vital que José Carlos Mariátegui, autodidacta como ella, comenzó a transmitir desde su vuelta de Europa a la militancia peruana de izquierda. En su caso, aquel seminario permanente -compuesto por conferencias, clases, reuniones y charlas- que fue la vida pública de Mariátegui durante sus últimos años de existencia, no solo la nutrió de un diagnóstico argumentado de la realidad peruana, sino que se trataba del amigo y mentor alentándola en el compromiso por transformar lo que les rodeaba; el constante recordatorio de la acción revolucionaria. Él así lo ejemplificó cuando, al sufrir la injusta clausura de Amauta en junio de 1927, debido a una siniestra acusación sobre un presunto «complot comunista» y el consiguiente encierro junto a la incautación de los documentos personales de los supuestos implicados -por obra de la Brigada de Investigación y Vigilancia, buró de investigaciones de la nueva policía-, demostraba ser consecuente por no detenerse, ni mucho menos desanimarse ante este panorama tan adverso: Ángela fue testigo directa del marxismo romántico encarnado por Mariátegui. Cargada de emoción revolucionaria, fueron estos caminos de vida los que la llevaron un domingo 6 de noviembre de 1927 a detenerse frente a las puertas de la vieja Cárcel de Guadalupe. 

La ciudad de los tísicos 

Ángela se encontraba paseando con su menor hermano Luis cuando ambos decidieron ver de cerca a la infame Cárcel de Guadalupe. Si el temor pudo haber rondado en algún momento, este era justificado, Guadalupe era una prisión muy criticada desde su creación por el libertador José de San Martín en 1821; la vergüenza de los reformadores penitenciarios, la llama el historiador Carlos Aguirre12Carlos Aguirre, Donde se amansan los guapos, p. 147.. Se trataba de una histórica prisión fuertemente asociada a cierta fama siniestra por la sociedad limeña, debido al paupérrimo estado del establecimiento como por su gran cantidad de delincuentes cautivos. Este hacinamiento aplastaba aún más la poca seguridad con la que contaba el precinto, crisis aprovechada por los más avezados en las seguidas fugas logradas. Por otra parte, Guadalupe se ubicaba donde hoy reside la Corte Suprema de Justicia del Perú, el Palacio de Justicia de Lima (inaugurado en 1939), en años cuando su vecina, la actual décima cuadra del jirón Azángaro -aquella cuadra cargada de servicios de falsificación de documentos que opera a espaldas del Palacio de Justicia- era conocida como la Calle de Guadalupe. Como se puede apreciar, la Cárcel de Guadalupe, una prisión sin disciplina -o con disciplina propia-, habitaba ya dentro del corazón de la ciudad.  

Para ventura de los hermanos Ramos Relayze, domingo era no solo día de visita a los presos -con los días jueves-, sino el día más acaparado por los visitantes. Antes de ingresar, quienes aquí entraban caminaron entre los saludos y quejas de la muchedumbre compuesta por los amigos y parientes de los que sufren condena; turba enfrascada con los vendedores ambulantes (bizcocheros, turroneros y heladores) que acompañaban al dolor familiar. Todos hombres y mujeres del pueblo se acercaban a ese “canchón siniestro que pomposamente se llama cárcel”13«Visitando la Cárcel de Guadalupe. Un antro de vergüenza y de dolor». La Crónica, Lima, 8 de noviembre de 1927; Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 118-121.. Su primera impresión coincidía con el derrotismo de los expertos penalistas peruanos cuando nuestra periodista se refiere a Guadalupe ubicándose todavía afuera: “Un antro infernal en el que aúllan como perros rabiosos muchos seres que la sociedad aparta… pero que abandona a su propia suerte, hasta que terminan por perder la noción de que son hombres”. Ni bien cruzan el umbral, Angelucha se pone en marcha.   

Adentro, en su andar por las rejas que separan a los visitantes, se hizo de cigarrillos, los cuales deberá compartir para la atención del prisionero con quien quiera conversar. Como efectivamente lo hace, cuando se encuentra con el occiso de un caso muy sonado de tan solo hace unos meses de ese domingo, un crimen sensacional ocasionado por un muchacho de 19 años que había asesinado y enterrado a un hombre japonés. Su primer entrevistado era nada menos un protagonista reciente de las crónicas rojas, el joven Arturo Ángeles, homicida confeso tras casi dos meses de búsqueda del Consulado Japonés y el cuerpo de investigaciones peruano para dar con el cadáver enterrado de Juan Tabuchi, la víctima, descifrando el coyuntural misterio policial14«Importante proceso criminal». La Crónica, Lima, 11 de enero de 1928. Es importante apuntar que la crónica policial peruana tuvo un largo papel cómplice en dar forma a una opinión pública contraria a la población asiática, estigmatizando cualquier presencia de ésta, mucho más cuando se trataba de casos criminales. Para el caso chino ver Daysi Saravia, “Feminidad china y control social: la crónica policial y la construcción discursiva de los inmigrantes chinos”, Letras, 88(127), 2017.. “Si no le hubiera muerto yo, él me habría matado”. Una cuestión de vida o muerte, le explica, de él o el japonés: “Ya mi abogado se está ocupando de mi suerte”, de todos modos, le termina comentando sonriente. Angelucha toma nota de su caso15Ángela Ramos no escapa al espíritu del cuerpo periodístico de su tiempo, escribiendo severos artículos contra la presencia asiática en el Perú, específicamente contra los japoneses, “sonrientes pulpos amarillos” para ella. Así se comprende su referencia al presente caso de Arturo Ángeles, mención no asumida como su lucha personal por los presos, sino que formaba parte de una cobertura mediática a una serie de crímenes relacionados con victimarios japoneses. Estos atentados sucedieron durante el último trimestre de 1927, provocando en la prensa limeña la representación del caso de Arturo Ángeles como una devuelta a este escenario adverso construido. Ver “Su majestad el nipón”, Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 528-529 y “Los japoneses amos del Perú”, Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 530-531., pero ese primer día estaba sumergida en la desesperación y en la angustia del mundo de la prisión, más complejo de lo imaginado, que se abría ante ella. Su visita no era en calidad de reportera policial, perfil que años después la llevará a cubrir el mayor sonado crimen del Hotel Comercio (1930) o que la moverá en búsqueda de la primicia, como en su encuentro con el poeta José Santos Chocano, intentando sacarle una confesión tras matar a Edwin Elmore (1925)16“¿Por qué se conduele usted tanto, amiga mía, cuando yo no he hecho sino aplastar una cucaracha?”, le habría respondido José Santos Chocano. Testimonio sacado del libro de memorias Huellas Humanas (1954) de Ernesto More en “Cochano, el poeta criminal”, Actualidad en Letras, Disponible en: http://actualidadenletras.blogspot.com/2018/09/chocano-el-poeta-criminal.html. De igual forma, alguien que contara con un abogado no era precisamente el preso común que abundaba en Guadalupe. De inmediato, sucedió lo que debía de suceder: conoció a Pedro Mateo ‘Palito’, la historia de un pobre indio.  

“Patio general de los presos comunes de la Cárcel de Guadalupe”. Revista Ilustración Peruana, 2 de setiembre de 1909, p. 403. Fotografía rescatada por el sitio web http://www.limalaunica.pe

Pedro Mateo se hallaba a solo metros de ella, envuelto con su poncho, como “una sombra que apenas se moviera”. Era claro que el hombre de cara cobriza estaba enfermo, muy enfermo. Preguntando a otro preso por si se le proporcionaba atención médica, éste le responde: 

“Aquí nadie se preocupa de nadie. Podemos morir sin que siquiera se den cuenta. El pobre ‘Palito’, por ejemplo, que es un indio muy bueno, se está muriendo a vista de todo el mundo y no hay ni quién lo voltee a mirar. Tose día y noche y apenas si prueba bocado”17«Visitando la Cárcel de Guadalupe». La Crónica, Lima, 8 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 119-120.

Movida por el tormentoso relato que acababa de escuchar, Angelucha pide a los demás reclusos que la rodean en la reja que lo llamen. Al levantarse éste, le dio la impresión de un muerto caminando. Acusado de apropiarse de un par de burros por los que había pagado sin saber que eran robados en Cajatambo, su tierra, estuvo preso cinco meses allí antes que lo transportasen a Guadalupe, donde había pasado otros dos años y dos meses. “No, patroncita. Soy muy pobre ¿cómo voy a tener abogado?”, le replica a su cuestionario. Es más, era la primera vez que hablaba con alguien de la calle desde que aterrizó a la prisión limeña. Pedro Mateo no tenía a su familia, estaba lejos de su hogar y sufría de una tuberculosis severa, rompiendo en lágrimas frente a ella y su hermano. “Me duele mucho mi pulmón”, tal era la última imagen que se llevaba de su primera visita, queriendo creer que el caso de Pedro Mateo era lo más tétrico de esa tétrica cárcel. Afuera de las puertas de Guadalupe, ambos hermanos se retuercen las manos debido a lo visto, debido a la impotencia por socorrer “tanta miseria, tanto espanto y dolor”: “¿Es posible que por el robo de unas bestias -caso de ser robo- se mate así a un pobre indio?”, se increpaba. Y qué se podía pensar, entonces, que estuviese pasando, “por menos, por muchos menos”, con los miles de indios que trabajaban en las haciendas, pudriéndose en cárceles de provincia.  

Aparecía fatal, pasmada a su salida. El contacto con la realidad carcelaria se imponía a lo supuesto, lo exagerado concordaba con lo advertido. Le marcó tanto lo contemplado que cuando volvió a ver la ciudad, todo le parecía mentira: el sol sobre el asfalto, las mujeres elegantes, los automóviles, la risa de los niños con alguna película muda, la alegría de los mozos callejeros al partir del trabajo para ver algún partido de fútbol; todo era mentira en cuanto la miseria de los presos era la cruda verdad.   

“Qué importa que haya avenidas, paseos, hoteles, estatuas, monumentos, casas para delegaciones, que son verdaderos palacios; qué importa todo esto, cuando en el corazón de la ciudad se retuercen trescientos o más desgraciados para los que todavía no se ha inventado la palabra ‘PIEDAD’ en esta piadosa Lima”18«Visitando la Cárcel de Guadalupe». La Crónica, Lima, 8 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, p. 121. 

En efecto, solo con el primer contacto se le revelaba un fuerte contraste local: en una ciudad que se representaba religiosa, no se había compartido la palabra piedad para ellos. Al publicarse su crónica, dos días después a su visita, su lucha adquirió nombre, rostro y sentido. 

Del pobre indio al primer preso 

Tras la publicación de su reportaje sobre la Cárcel de Guadalupe, el impacto del texto dio inicio a una campaña periodística19Como bien lo refiere Carmen McEvoy: “Los grandes periódicos de comienzos de siglo [XX], como El ComercioLa Prensa La Crónica, siguieron la tradición de las campañas [desarrolladas en la prensa del siglo XIX], es decir, la difusión de noticias de relevancia social e interés público durante todo el tiempo que fuera necesario, hasta agotar el tema, cubrir todas las aristas de la historia y dar tribuna a los principales involucrados o fuentes”. Citado en Mendoza Michilot, María, “100 años de periodismo en el Perú: 1900-1948”, Lima, Universidad de Lima, 2017, p. 119., provocando que sus colegas de otros periódicos participaran también en la defensa de los presos, algunos exponiendo casos similares sobre prisiones injustas y otros denunciando casos estancados de prisioneros sin juicios por venir. Una ola mediática emergió por parte de los demás diarios, de acuerdo al propósito fiscalizador de la prensa, como al interés público que levantó el grito escrito firmado por Ángela Ramos. Asimismo, La Crónica, el diario del que se servirá como tribuna mayor para sus denuncias, la secundaba con editoriales de la redacción y la difusión de noticias que iban surgiendo con la agenda propuesta. Casi dos semanas después, Ángela escribía: “Me alegra mucho de ser la iniciadora de la campaña20«Dos años siete meses preso y completamente tuberculoso. ¡Todo por el robo de dos bestias!». La Crónica, 22 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 232-235., no descifrando que el peso de aquella palabra iba a ir creciendo, bajo sus hombros, a partir de aquel momento. La respuesta anhelable con dicha campaña periodística era que las denuncias escritas sensibilizaran a la opinión pública sobre el tema, impulsando a que las personas a cargo pudieran, de hecho, encargarse del problema: la revisión específica de historias de presos cuyos juicios urgían definirse. Y esto sucedió así, al menos con cuatro casos. Ángela nos informa que, gracias al esfuerzo gremial, se pudieron adelantar en calendario: dos casos de unos hermanos encarcelados, un tercer preso apellidado Pacheco y aún el del joven homicida Arturo Ángeles (expuesto por ella misma); los tres primeros ya habían dado buenos resultados, el cuarto ya tenía fecha para que su causa fuera revisada por el Tribunal Correccional21«Dos años siete meses preso y completamente tuberculoso». La Crónica, 22 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, p. 233.. Pero el caso que más le importaba no había tenido un avance significativo, siendo el más urgente por atender. Ella sabía que con Pedro Mateo estaba transmitiendo el último pedido de un condenado a muerte.   

Había vuelto una segunda vez a visitarlo -de vuelta domingo-, convenciéndose de su estado de salud alarmante. Esta vez preparada, aterrizaba con frutas y dulces para adivinar que el sobrenombre ‘Palito’ se debía por su extrema flaqueza, por sus extremidades huesudas. “Me ha dado la macabra impresión de un esqueleto que caminara entre los demás hombres”, sentenciaba al verlo recibir de sus manos los presentes. Acá, el trato inhumanitario era claro para ella, exclamando que incluso los animales tenían más derechos que este hombre. Ángela no veía justicia alguna en dejarlo morir; se castigaba con una carcelería superior a un delito que de paso se aseguraba no se había cometido. “No es un asesino, ni un malhechor, ni un bandido”, reflexiona en cuanto a la proporcionalidad del castigo, “debe salir de la cárcel cuanto antes”, concluía. Va más allá, formulando dos razones imbatibles para que Pedro Mateo salga libre lo más pronto: por el inminente contagio que representa con los demás hombres y, principalmente, “porque su falta -si la ha cometido- está castigada con creces con el tiempo que la purga en Guadalupe”. Aprovechó esta visita para construir un mejor perfil de éste, anotando que tenía a su madre y hermanas en Cajatambo, y que solo quería volver al lado de ellas. Sabiendo esto, “aunque no sane”, escribe no abandonando toda esperanza, “quizá su vida se alargue al verse rodeado de su familia y al contemplar, otra vez, el cielo y la tierra que le vieron nacer”22Ibíd.

Sin embargo, en los días transcurridos a su primera visita, Ángela no se conformó con su papel como periodista con la crónica publicada, transmitiendo la acuciante situación de los presos de la Cárcel de Guadalupe y provocando como reacción en los hombres de prensa la atención debida -y episódica-, con el tema en cuestión. En otras palabras, no se conformó con su acción como transmisora de últimos pedidos de vida de presos. Además de su oficio, adoptó un papel más activo, cerciorándose personalmente del seguimiento que le daban las autoridades a su caso. Había entrado en contacto, respectivamente, con el alcaide y con el médico a cargo de la Cárcel de Guadalupe, para presionar en un ideal traslado de Pedro Mateo al Hospital Dos de Mayo. Su lucha se dinamizaba, sobrepasando a los reportajes publicados. Alcaide y médico oficiaron ante los despachos respectivos para alcanzar el cometido encabezado por ella. Logró inclusive que el primero le llegue a enseñar copias de las hojas que llenaban el expediente que generaba trasladarlo. Solo después de esta segunda crónica es que los administradores de justicia desenterraron el caso de Pedro Mateo. El 1 de diciembre se le declaraba libre por disposición de los tribunales23«La justicia llega, aunque tarde, gracias al esfuerzo de una dama». La Crónica, 2 de diciembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 121-123.. A su salida de Guadalupe, Pedro Mateo cargaba en sus manos medicinas donadas y tres libras peruanas para los gastos del viaje que le hacía entrega Ángela. El dinero lo había conseguido mediante un gesto del mismo Fiscal de la Corte Superior de Lima, enterado del polémico proceso. 

“No soy abogado, ni conozco de códigos ni de leyes, a Dios gracias” escribía en su determinante segundo artículo, no obstante, había logrado rescatar a un hombre de la cárcel. Es más, había salvado la vida de un hombre condenado a muerte; pues Pedro Mateo debía de morir, se dirigía a una muerte segura por la tuberculosis, pero otro código, “el código de la humanidad y de la conciencia” le gritaron que hiciera algo24«Dos años siete meses preso y completamente tuberculoso». La Crónica, 22 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, p. 233.. El diario La Crónica, su casa de trabajo, narraba de este modo lo acontecido, celebrando la hazaña de su periodista quien, a mérito de sus publicaciones y acción, obligó a la justicia peruana en apurarse: “sin títulos de abogado, sin el mayor conocimiento de los truculentos vericuetos de los códigos… salió de la Cárcel [Pedro Mateo], llevado de la mano de quien constituyera defensora de él, repetimos, sin tener títulos de abogado”25«La justicia llega, aunque tarde, gracias al esfuerzo de una dama». La Crónica, 2 de diciembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 122-123.. Pedro Mateo fue el primer preso, la primera gran victoria de su lucha, que ahora aparecía clara frente a ella, por abolir la realidad descarnada de los presos peruanos.  

Por otro lado, en su segunda visita a Guadalupe no perdió tiempo, tomando informe sobre otros cuatro casos de largas condenas sin la revisión de sus procesos, junto al curioso caso de un alemán encarcelado que había perdido todo por una noche de alcohol, quedando atrapado en la tumba de los penitenciados26«Dos años siete meses preso y completamente tuberculoso». La Crónica, 22 de noviembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, p 234-235.. Con el éxito más notable de la campaña periodística (la liberación de Pedro Mateo), los presos encontraron en ella a “alguien a quién contarle sus cuitas, sus infinitos sufrimientos”, finalmente, “del abuso que con ellos se cometía”27«La justicia llega, aunque tarde, gracias al esfuerzo de una dama». La Crónica, 2 de diciembre de 1927. Una vida sin tregua, Tomo I, pp. 122-123.. Comenzaron a llegar lluvias de cartas escritas desde distintas cárceles a la redacción de La Crónica, reclamando por la atención, por la acción de Ángela28«La mariposa dorada en libertad. Todos los presos de la Cárcel de Guadalupe suspiran por ella ¡Un diluvio de cartas!» Una vida sin tregua, Tomo I, p. 124.. La lucha había empezado. En los próximos días, le esperaba conocer, esta vez de manera exclusiva, a la Colonia Penal ‘El Frontón’. Por último, se acercaba la navidad, y con ello, la Pascua. 

“Las prisiones injustas”, La Crónica, 2 de febrero de 1928. Fotografía de la liberación de seis hombres inocentes acusados de bandolerismo desde Chota (Cajamarca), delito no probado por el que purgaron un año de encierro en la Colonia Penal ‘El Frontón’.

* Coordinador General de Rocoto Republicano. Investigador Asociado de INCRIDES. Maestrista en Criminología por la Universidad Nacional del Litoral.

Cultura

PASADO Y PRESENTE Y PENSAMIENTO CRÍTICO

Gramsci entre dos proyectos editoriales en la crisis de la izquierda latinoamericana de los 60

Luis Alvarenga
Departamento de Filosofía
UCA, El Salvador

¿Qué le dijo el movimiento comunista internacional a Gramsci?
No tengo edad, no tengo edaaaad para amarte….”.
Roque Dalton

Las revistas Pasado y Presente y Pensamiento Crítico, surgidas ambas en los años sesenta, la primera en Argentina y la segunda en Cuba, tienen como elemento común el hecho de haberse constituido en proyectos editoriales (y apuestas políticas) que intentaron dar una respuesta, desde lecturas originales del marxismo, a la crisis del marxismo de matriz estalinista y sus insuficiencias, comprobadas décadas atrás por Mariátegui, para comprender y ayudar a transformar las realidades latinoamericanas. Se trata de dos publicaciones surgidas en la misma década, con apenas algunos años de diferencia, en ese momento histórico abierto con el triunfo de la revolución cubana, caracterizado por una fecunda crisis en la izquierda latinoamericana, en el que se impugnó el paradigma estalinista defendido por los partidos comunistas tradicionales, prosoviéticos, y surgieron diferentes propuestas de izquierda. No solamente la izquierda revolucionaria armada, sino expresiones y articulaciones políticas y teóricas de nuevos sujetos revolucionarios: la lucha feminista, la teología de la liberación, la teoría de la dependencia, por citar algunas. Se trata del período que Michael Löwy denomina “el nuevo período revolucionario, después de la Revolución Cubana, que ve la ascención (o consolidación) de corrientes radicales, cuyos puntos de referencia comunes son la naturaleza socialista de la revolución y la legitimidad, en ciertas situaciones,  de la lucha armada y cuya inspiración y símbolo en su máximo nivel, fue Ernesto Che Guevara”.1Michael Löwy, El marxismo en América Latina, p. 10. Este período surge del desgaste del larguísimo período de hegemonía estalinista (“de mediados de la década de 1920 hasta 1959”,2Ibídem, p. 9. según la periodización de este mismo autor).

Otro elemento común entre Pasado y Presente y Pensamiento Crítico lo constituye Gramsci, tanto así que en los textos reunidos en el libro La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina, de 1988, José Aricó, uno de los principales impulsores del colectivo editorial de Pasado y Presente, hace un recuento de la historia de esta revista impulsada por un grupo de jóvenes disidentes del PCA, en el que la figura de Gramsci es fundamental, incluso para comprender por qué estos jóvenes intelectuales fueron expulsados del comunismo argentino tras la primera edición de la revista. En lo que hace a Pensamiento Crítico, si bien el nombre de Gramsci es fundamental en el recuento que hace, por ejemplo, Fernando Martínez Heredia, el teórico comunista italiano fue parte de una compleja empresa político-editorial en la que Gramsci fue una de las muchas fuentes, entre marxistas latinoamericanos, africanos y europeos heterodoxos, que fueron difundidos por el grupo de jóvenes profesores de filosofía de la Universidad de La Habana que animó esa revista.

En este artículo, queremos comparar los itinerarios (para retomar la palabra usada por Aricó) de ambas revistas, en diferentes aspectos. El primero, son los usos de Gramsci en ambas publicaciones y a qué realidades y posicionamientos políticos constituyen dichos usos. El segundo, es la relación entre las revistas cubana y argentina y la lucha de la izquierda en sus países. El tercero recoge un tema típicamente gramsciano y que sigue siendo espinoso: La relación de los intelectuales con los movimientos políticos. A este respecto, permítasenos adelantar algo: ambas publicaciones dejaron de circular tras problemas políticos. No obstante, las posturas políticas de los responsables de ambos colectivos editoriales con respecto a los proyectos de transformación político en sus respectivos países, difirieron sustancialmente, y con ello también, la manera de entender cuál es el papel del pensamiento crítico.

1. Los usos de Gramsci

La crisis del pensamiento estalinista en América Latina llegó a su punto más alto en los años sesenta, como consecuencia del triunfo de la revolución cubana.  Esto se tradujo en las crisis internas dentro de la izquierda tradicional  y en las diversas búsquedas de referentes ideológicos alternativos al paradigma estalinista, ya fuera para apuntalar el rechazo al mal llamado «marxismo-leninismo», y/o para fortalecer la opción armada. Un punto en el que ambas publicaciones convergen fue Gramsci. El fundador del Partido Comunista Italiano, introducido en América Latina en los años 60, plantea una serie de tesis novedosas en las que las búsquedas teóricas y políticas de los sectores de izquierda críticos del marxismo soviético encuentran un lugar espléndido.  Ambas publicaciones usan a Gramsci para fundamentar sus posiciones, bastante opuestas en sus consecuencias políticas prácticas.  No hay nada peyorativo en estos usos de Gramsci, para recoger el título homónimo del libro de Juan Carlos Portantiero. Usar a un autor o autora es apropiarse crítica y creativamente de sus tesis, aún yendo contra su interpretación canónica. Lo contrario es la pretensión hermenéutica de todo dogmatismo: lograr y proteger la recta interpretación de una fuente de pensamiento o de doctrina, cuya aplicabilidad en todos los contextos es indubitable.

1.1. Un Gramsci antileninista

Las publicaciones de las que nos ocuparemos forman parte de ese vasto contexto. La primera de ellas, Pasado y Presente, fue fundada en 1963 en la ciudad argentina de Córdoba por un grupo de jóvenes militantes del PCA. El grupo, del que formaron parte José Aricó y Juan Carlos Portantiero, se definió como gramsciano. Se trata de un grupo bastante peculiar. Como bien lo señala Aricó, el grupo editorial -cuya labor tendría más adelante una repercusión importante fuera de Argentina- surgió en la ciudad de Córdoba. Es decir: no surgió en Buenos Aires, centro, como han sido todas las capitales latinoamericanas que han padecido la tradición colonialista de un centralismo excesivo, de la actividad política e intelectual, sino en una “provincia”. Provincia que, como lo recuerda el autor, albergó fábricas automotrices y, como resultado de ello, dinámicas sociológicas, culturales y políticas novedosas, como resultado de este nivel de desarrollo industrial.3“Una revista que se edita en Córdoba no puede desconocer la profunda transformación que se está operando en la ciudad y que tiende a convertirla rápidamente en un moderno centro industrial de considerable peso económico. El proceso de crecimiento de la industria al disgregar la arcaica estructura «tradicional» sobre la que se asentaba la función burocrática-administrativa cumplida por la ciudad ha contribuido a transformar también el clásico distanciamiento ciudad-campo que caracteriza la historia de nuestra región. Sería interesante rastrear en el pasado cómo se configuró este distanciamiento. Retomar el discurso que con profunda sagacidad crítica iniciara Sarmiento en el Facundo. Sin embargo, podemos quizás afirmar que las transformaciones provocadas han abierto las posibilidades para que esta ciudad, tradicionalmente vuelta de espaldas al campo, pueda cambiar de función y estructurar una unidad profunda con las fuerzas rurales innovadoras, vale decir, que la Córdoba monacal y conservadora comience a perfilarse como uno de los centros políticos y económicos de la lucha por la reconstrucción nacional”. José Aricó, “Pasado y Presente” (Editorial del primer número). Juega también un rol importante la influencia de producciones políticas y culturales italianas de la época. Junto a Gramsci, “importado” de la península por un viejo dirigente del PCA, Héctor Agosti, se veía mucho el Cinema Nuovo y se leían a los grandes escritores de la posguerra. No es extraño, tratándose la Argentina de un país con una fuerte emigración italiana, reforzada por los exiliados intelectuales del fascismo, siendo Rodolfo Mondolfo uno de los nombres más reconocidos.

El mismo título de la publicación, Pasado y Presente, alude a las notas de los cuadernos carcelarios de Gramsci con este título. La publicación nació como un esfuerzo propio  del equipo editorial y no como un órgano oficial del Partido. En su recuento sobre la revista, Aricó recuerda que el grupo fue expulsado de las filas del PCA tras salir a la luz el primer número de esta revista cuya primera época llegó hasta 1965. No es difícil adivinar el porqué.  El editorial del primer número, escrito por Aricó, parte de un texto de Gramsci en el que se plantea la relación dialéctica entre pasado y presente. A partir de esta idea, el editorialista hace varios señalamientos críticos a la izquierda tradicional argentina, señalamientos que incluían a la linea política del PCA. Hacer esos señalamientos en público y no en el nivel partidario interno ya era de por sí un rechazo explícito al partido y a cualquier posible debate interno.

Gramsci aparece aquí como la expresión de la necesaria renovación del marxismo y de la superación de la obsolescencia teórica y práctica, pero también como un rechazo indiferenciado al marxismo leninismo. Interesante, porque el Gramsci que Aricó, Portantiero y otros intelectuales argentinos tradujeron, editaron y difundieron (y desde el cual polemizaron) llegó a la Argentina gracias a un antiguo dirigente del PCA, Héctor Agosti, quien formó un colectivo de traductores y editores (entre los que estaban los responsables de Pasado y Presente), lo cual posibilitó la publicación de los Cuadernos en la Editorial Lautaro. Es decir, la introducción de Gramsci fue algo avalado por la dirigencia comunista argentina. En virtud de la publicación de los Cuadernos, Gramsci comenzó a circular en América Latina, incluyendo Cuba. Como lo señala Néstor Kohan en su balance crítico de la labor del grupo de Aricó, Agosti no sólo fue el impulsor de la publicación de Gramsci, sino que además había dirigido publicaciones culturales de izquierda y emprendido, según Kohan y Aricó, un estudio del novelista Esteban Echeverría y de los procesos culturales y políticos de la construcción de la nación sudamericana con categorías gramsciana. Según Kohan,

Interlocutor de Henri Lefebvre, con quien se carteaba, Agosti fue el “padrino” intelectual del joven Portantiero. Aricó, que vivía en Córdoba, se vinculó con él poco después. Ambos fueron alentados por Agosti, director de Cuadernos de Cultura, donde los dos jóvenes comenzaron a escribir. En esa mítica revista comunista, en 1957, Aricó arremetió duramente contra Rodolfo Mondolfo. En 1960 Portantiero hizo lo mismo escribiendo contra la nueva izquierda.4Néstor Kohan, “Pasado y Presente y los ‘gramscianos’ argentinos”. Disponible en: https://marxismocritico.com/2014/11/10/jose-arico-pasado-y-presente-y-los-gramscianos-argentinos/

Ahora bien, nadie podría sospechar el alcance de Gramsci en el contexto de los debates de la izquierda latinoamericana.  En particular, Gramsci contrastaba con la línea política del PCA. Para más señas, su secretario general desde 1941 había sido Victorio Codovilla. De origen italiano, este cuadro incorporado al PCA protagonizó una recia polémica contra las tesis heréticas de Mariátegui en el seno de la conferencia de Partidos Comunistas sostenida en Buenos Aires en 1929. El novedoso análisis de los Siete ensayos se contrastaba con las tesis estalinista de la revolución por etapas, la tesis igualmente estalinista de las nacionalidades y la conceptualización de las formaciones económico sociales latinoamericanas como «feudales». Otro dato: las posiciones de Codovilla, Ghioldi y el PCA son criticadas duramente por Roque Dalton en su libro ¿Revolución en la revolución? y la critica de derecha (Casa de las Américas, 1970), como ejemplo, justamente, de los argumentos «de derecha» de los partidos comunistas más tradicionales contra las tesis de Régis Debray a favor de la lucha armada.

El Gramsci de Pasado y Presente se diferencia radicalmente de las posturas conservadoras del PCA, pero el camino al que esta diferenciación conduce no es el de la radicalización de izquierda (como en el caso de Dalton o el de la línea política dentro de la revolución cubana representada en el plano teórico por Pensamiento Crítico.  Al contrario, se perfila como una crítica hacia el leninismo, confundiéndolo con el dogmatizado «marxismo leninismo» soviético. Si hubo alguna referencia a Lenin, es con un Lenin debidamente podado para que no tuviera mayor parecido de familia con el contexto soviético: “Lenin era, para nosotros, la demostración práctica de la vitalidad de un método y no una suma de principios abstractos e inmutables; su filosofía no debía buscarse allí donde se creía poder encontrarla sino en su acción práctica y en las reflexiones vinculadas a esta. No en Materialismo y empiriocriticismo, sino en las Tesis de Abril, para dar un ejemplo”.5José Aricó, La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina, p. 64. Un Lenin que, a la postre, termina diluyéndose en el rechazo al dogmatismo del PCA, pero también un rechazo a las posturas más de izquierda y un paulatino alejamiento del ejercicio intelectual con respecto a la lucha política.

Pasado y Presente circula, ya al margen del PCA y con ciertas afinidades a sectores nuevos de la izquierda argentina como Montoneros (aunque sin una conexión orgánica con este movimiento armado) hasta 1965. Tendrá un breve resurgimiento algunos años más tarde. A raíz de la dictadura, sus integrantes se van al exilio. Particularmente, Aricó, quien se va a México, hace un trabajo editorial importante con Siglo XXI, impulsando colecciones como la Biblioteca del Pensamiento Socialista y los Cuadernos de Pasado y Presente. Ni Aricó ni Portantiero tuvieron mayores vinculaciones con movimientos políticos de izquierda. El final lógico de un debate, o de una falta de debate, de parte de la izquierda tradicional.

1.2. Gramsci y la herejía cubana

En el emblemático año de 1967, aparece en La Habana una publicación animada por un grupo de jóvenes profesores de filosofía de la universidad de la capital cubana. Su nombre: Pensamiento Crítico. Al contrario de Pasado y Presente, la publicación de la que nos ocupamos en este apartado no sólo no surgió al margen (o, mejor aún, con una “autonomía relativa” que, en el caso de la publicación argentina devino en enfrentamiento y ruptura) de la organización de izquierda, sino, más bien, como algo requerido por las autoridades revolucionarias. Sin formar parte oficial del Partido Comunista Cubana, Pensamiento Crítico fue la concreción del planteamiento hecho por Fidel Castro a un grupo de profesores universitarios jóvenes, entre los que estaban Fernando Martínez Heredia y Aurelio Alonso, entre otros, en el sentido de que era importante trabajar arduamente en el plano teórico del proceso revolucionario. “La revolución cubana no cabía, ni en sus realidades ni en sus necesidades, dentro de la manera que existían para las revoluciones. Eso hacía que en la práctica fuera una herejía. Pero era necesario que fuera una herejía también en el pensamiento”,6Fernando Martínez Heredia, Pensar en tiempo de Revolución. Antología esencial, p. 1218. como señala Martínez Heredia, para quien…

La revolución cubana realizaba unas prácticas extraordinarias, pero no tenía un pensamiento organizado, estructurado, que pudiera satisfacer aquella necesidad. La transición socialista –que es como le llamo a esta época, porque el comunismo solo puede ser mundial– no puede vivir si no es capaz de pensar lo que quiere hacer; planear, inclusive, algo de lo que quiere hacer, aun si después no le sale bien el planeamiento. Y sobre todo está obligada a inventar, crear, ser original: a no imitar. Eso era muy duro y difícil. El Che había emprendido una campaña muy radical en el Ministerio de Industrias y en el conjunto de su actividad, una conspiración dentro de la propia revolución. Su Sistema Presupuestario de Financiamiento era solo la punta de un iceberg. ¿Cómo hacer que el pensamiento de Cuba fuera idóneo para empujar a la revolución hacia adelante, para forzarla a revisarse ella misma, autocriticarse, renovarse, cambiarse, ser superior? Y a la vez, ¿cómo multiplicar las fuerzas con que contaba, que eran tan pequeñas, comparadas con las fuerzas del imperialismo, o con las del capitalismo mundial y las capacidades que ejerce sobre cada persona?7Ibídem, p. 1219.

Fue así cómo, a raíz del llamado de Fidel, estos intelectuales, que venían impartiendo una filosofía marxista distinta a la del canon soviético en las aulas y que, como en el caso de Martínez Heredia, provenían también del trabajo editorial y cultural en publicaciones como El Caimán Barbudo, crean primero el Instituto del Libro en 1966, para poner al alcance de la población obras científicas y culturales de gran valor, a fin de elevar el nivel de conocimiento de la sociedad cubana, para luego lanzarse a la publicación de una revista teórica que fuera también el punto de contacto con las corrientes críticas del marxismo y los movimientos revolucionarios de liberación nacional. La revista, llamada Pensamiento Crítico no era una revista teórica para un público reducido. La tirada inicial, de 4,000 ejemplares, que en cuestión de las primeras ediciones llegó a los 15,000, nos dice mucho de la importancia que le daba la dirección cubana a este esfuerzo de divulgación del pensamiento crítico.

Al igual que en el caso de Pasado y Presente,  Gramsci ocupó un lugar importante en Pensamiento Crítico. Su trayectoria de marxista, de comunista militante, pero también de hereje con respecto al dogmatismo soviético (Martínez Heredia recuerda, con justeza, el texto en el que el pensador italiano critica severamente el manual de Bujarin), hace que Gramsci caiga al pelo en el ambiente cubano:

La herejía cubana asumió a Gramsci con naturalidad cuando aún resultaba muy problemático hacerlo en la URSS y Europa oriental. Conocimos los Cuadernos de la cárcel a partir de aquella edición de los cuatro “libros verdes” de Lautaro (les llamábamos así por sus portadas verde oscuro, en rústica), traídos a Cuba en cantidad apreciable antes de 1965. Un folleto biográfico, el artículo “Una revolución contra El Capital” (Gramsci, 1917) y algunos otros textos gramscianos iban ampliando la información de cierto número de cubanos ansiosos de conocer marxismo en esos primeros años sesenta.8Ibid., p. 182.

Pensamiento Crítico, y con él, la formidable recepción cubana de Gramsci y otros autores heréticos, llegó hasta 1971. En este año, en el que inicia el llamado “Quinquenio Gris”, como le llama Ambrosio Fornet, se da un retroceso político y de pensamiento en el proceso cubano, caracterizado por la influencia soviética en diferentes planos, incluyendo el del pensamiento. El recrudecimiento del bloqueo estadounidense obliga a Cuba a estrechar vínculos y a depender de la ayuda soviética. A esto se le suma, como lo dice Martínez Heredia, que la muerte del Che y la derrota de diferentes experiencias guerrilleras se tradujo en un reflujo de la lucha armada y en una correlación de fuerzas en América Latina sumamente adversas para Cuba, cuya máxima expresión se daría con el golpe de estado en Chile en 1973.  A nivel interno, estos factores fortalecieron las posiciones de un sector de las fuerzas de izquierda cubana vinculado al viejo Partido Socialista Popular (PSP), el PC tradicional -no el PCC, que fue resultado de la unificación de las fuerzas revolucionarias, incluyendo al Movimiento 26 de Julio. Este sector y sus prácticas terminaron imponiéndose por encima de los dirigentes procedentes del movimiento de la Sierra Maestra, quienes sostenían una postura “herética” y más independiente del canon soviético.

Conclusión

Las experiencias de estas dos publicaciones son sumamente ricas y estas líneas no alcanzan a examinarlas en su complejidad. Pero quisiéramos concluir, provisionalmente, planteando cuáles son las problemáticas que ponen de manifiesto estas publicaciones.

Una, las relaciones complejas entre los intelectuales y los procesos revolucionarios. Pesa mucho aquello que Roque Dalton llama el “espíritu de secta” de este grupo social que muchas veces se autoconcibe como al margen del conjunto social al que pertenece. En ciertas palabras de Aricó brilla un poco este espíritu, cuando alaba al Gramsci que se dirige “a nosotros, los intelectuales”. Pesa también, como en el caso del enfrentamiento del PCA y la expulsión de Aricó y compañía -quienes parecían haber escrito un editorial exprofeso para que los expulsaran-, la ausencia de una mejor gestión de las discrepancias. Es diferente el caso de Pensamiento Crítico, pues expresa una mejor articulación entre el proceso revolucionario y los intelectuales que participan en él, al menos antes del Quinquenio Gris.

La segunda cuestión viene con Gramsci y sus usos. Las lecturas o usos distintos del autor italiano nos muestran cómo puede verse a un Gramsci no leninista (y que se aproxima mucho al Gramsci culturalista de ciertos estudios) o a un Gramsci “herético”, pero militante y crítico hacia el mal llamado “marxismo leninismo”. Lo que podríamos decir, ya para cerrar, es que en los años sesenta, y posiblemente hasta el presente, nos ocurra lo que indican las palabras tragicómicas de una canción romántica italiana en la que se describe la imposibilidad del amor entre una jovencita y un hombre ya mayor, palabras que fueron recogidas por Dalton para responder a la pregunta sobre qué le dijo el movimiento comunista internacional a Gramsci: “No tengo edad para amarte”.


Bibliografía

Aricó, José (1988). La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina. Caracas: Nueva Sociedad.

Aricó, José. Pasado y Presente. Editorial del primer número de la revista. Disponible en: http://www.filosofia.org/hem/dep/pyp/6301001.htm. Consultado el 1° de septiembre de 2020.

Kohan, Néstor.  “Pasado y Presente y los ‘gramscianos’ argentinos”. Disponible en: https://marxismocritico.com/2014/11/10/jose-arico-pasado-y-presente-y-los-gramscianos-argentinos/. Consultado el 1° de septiembre de 2020.

Löwy, Michael (2007). El marxismo en América Latina. Santiago: Lom. Martínez Heredia, Fernando (2018). Pensar en tiempos de Revolución. Antología esencial. Buenos Aires: CLACSO.


[1] Michael Löwy, El marxismo en América Latina, p. 10.

[2] Ibídem, p. 9.

[3] “Una revista que se edita en Córdoba no puede desconocer la profunda transformación que se está operando en la ciudad y que tiende a convertirla rápidamente en un moderno centro industrial de considerable peso económico. El proceso de crecimiento de la industria al disgregar la arcaica estructura «tradicional» sobre la que se asentaba la función burocrática-administrativa cumplida por la ciudad ha contribuido a transformar también el clásico distanciamiento ciudad-campo que caracteriza la historia de nuestra región. Sería interesante rastrear en el pasado cómo se configuró este distanciamiento. Retomar el discurso que con profunda sagacidad crítica iniciara Sarmiento en el Facundo. Sin embargo, podemos quizás afirmar que las transformaciones provocadas han abierto las posibilidades para que esta ciudad, tradicionalmente vuelta de espaldas al campo, pueda cambiar de función y estructurar una unidad profunda con las fuerzas rurales innovadoras, vale decir, que la Córdoba monacal y conservadora comience a perfilarse como uno de los centros políticos y económicos de la lucha por la reconstrucción nacional”. José Aricó, “Pasado y Presente” (Editorial del primer número).

[4] Néstor Kohan, “Pasado y Presente y los ‘gramscianos’ argentinos”. Disponible en: https://marxismocritico.com/2014/11/10/jose-arico-pasado-y-presente-y-los-gramscianos-argentinos/

[5] José Aricó, La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina, p. 64.

[6] Fernando Martínez Heredia, Pensar en tiempo de Revolución. Antología esencial, p. 1218.

[7] Ibídem, p. 1219.

[8] Ibid., p. 182.

COVID-19

REFLEXIONES SOBRE LA CRISIS DESDE LA FILOSOFÍA

Antonio Pérez Valerga
Universidad Antonio Ruiz de Montoya

Quisiera centrar mis reflexiones en cinco puntos principales.

En primer lugar, la actual pandemia nos debe hacer pensar en nuestra común vulnerabilidad y, en el extremo, en el miedo a la muerte.

De hecho, el modelo político de Hobbes empieza por ahí, aunque yo quisiera conseguir conclusiones distintas a las que él llega. Hobbes, en efecto, parte de un estado de naturaleza en el que todos somos iguales en cuanto al poder (astucia y fuerza) y a la vulnerabilidad (el ya citado temor a la muerte violenta), de donde se sigue un invivible estado de guerra de todos contra todos y del que solo la razón  (también común a todos los seres humanos) nos indica la salida: el pacto social, por el que todos juntos nos despojamos de nuestra fuerza y astucia, lo único que tenemos para hacer valer nuestros derechos en ese estado inicial, y se lo cedemos a un soberano que introduce el derecho y la legalidad por primera vez.

Pero la pandemia, si bien ha desatado esta lógica de la supervivencia personal -lo que era previsible y hasta deseable, por supuesto-, también ha dejado ver la preocupación por los demás; en nuestro país, muchos hemos pensado también en los otros, es decir, los pobres, los vendedores ambulantes, los viajeros varados prácticamente en la calle y nos hemos preocupado por los más vulnerables que nosotros. Todos aprobamos las políticas de ayuda del Gobierno, la habilitación de espacios públicos para dar albergue y comida a los “sin techo”, especialmente a los más ancianos y muchos hemos contribuido también con colectas de solidaridad con personas cercanas (los porteros de nuestros edificios, las señoras de limpieza y cocina en nuestras casas) y con desconocidos a través de organizaciones civiles y religiosas.

En este segundo caso, la vulnerabilidad se manifiesta como una preocupación por el otro, una sensibilidad extrema no por nuestro bienestar sino por el de alguien que tal vez no conocemos ni conoceremos personalmente nunca; pero nos afecta su vulnerabilidad, no como una culpa o un remordimiento, sino activamente, como una responsabilidad nuestra y de ningún otro. Eso es justamente lo que Levinas llama el rostro del otro, esta exposición extrema a su mirada que nos ruega/ordena (el rostro es ambiguo) que nos hagamos cargo de él: responsabilidad, asimetría, proximidad, solidaridad -rostro, la misma subjetividad del sujeto, dice Levinas-.

Esta solidaridad me permite pasar al segundo punto de mi reflexión, la economía. Porque a diferencia de la pobreza cotidiana de los otros (el extranjero, el migrante quechua-hablante, los niños-mendigos y todos los que nos abordan y cuestionan cada día), esta situación excepcional en la que vivimos ahora puede hacernos pensar también en las causas de esa extrema vulnerabilidad de algunos de nuestros compatriotas: la (absurda, me parece) economía de mercado que rige nuestra vida contemporánea y que no respeta ningún vínculo social tradicional y, así, multiplica nuestra natural fragilidad corporal y psíquica, lo que recrudece sobre todo en las grandes ciudades y se expresa de múltiples maneras: desempleo, migración forzada, alcoholismo, prostitución y trata de personas y, en general, marginación de todos los derechos sociales, económicos y políticos.

Frente a esto, y en tercer lugar, es difícil pensar que solo los buenos sentimientos ante el peligro común puedan lograr un cambio; la mercantilización neoliberal o el predominio del mercado es ya un proceso que no depende de ninguna persona ni de ninguna ideología, sino del “crecimiento” del producto bruto interno y de la expansión económica que no respeta fronteras y rompe todas las barreras culturales, sociales, morales. Parece que el mercado ha cumplido su cometido y ha hecho de nosotros un conjunto de consumidores anónimos, adictos a los objetos y buscando la satisfacción inmediata y sin límites. Como dice el título de un reciente libro de Anselm Jappe, vivimos en una sociedad autófaga, que está devorándose a sí misma y todos los recursos naturales sin ningún pudor.

No parece que podamos esperar algo mejor de la política, en la que derechas e izquierdas son espectadoras impotentes de la lógica del mercado y donde no queda ya imaginación capaz de encontrar alternativas. A lo que se añade el peligro hoy más que nunca presente de la transformación de la democracia en un bio-poder: ya no un orden social participativo y orientado hacia el bien común, como lo era en su origen, sino una simple administración de las personas y de las cosas, indistintamente. Es como si la política hubiera degenerado, nos dice Giorgio Agamben, desde la participación en el espacio -público, donde los seres humanos cuentan como seres racionales, con una vida cualificada (bíos)-, hasta la administración de la vida desnuda (zoe), que en el mundo antiguo estaba cobijada bajo la autoridad del padre, una simple economía (literalmente oiko nomos, ley de la casa), donde se decide sobre la vida y la muerte, no sobre la vida humana con sentido.

El nihilismo, por último, el inquietante diagnóstico de Nietzsche sobre la cultura occidental, que hoy domina el mundo entero, nos permite, tal vez, comprender esta crisis desde una perspectiva más amplia. Según este autor, en efecto, la crisis ecológica no habría empezado en este siglo, ni siquiera en los últimos quinientos años de “dominio” humano sobre la naturaleza, sino al principio, hace dos milenios y medio con Sócrates y Platón, con la sobrevaloración del mundo puramente espiritual de las ideas eternas y el consiguiente desprecio de este mundo puramente físico.

¿No es la presente pandemia (y las anteriores, y las por venir) producto de la misma destrucción del medio ambiente en la que estamos empeñados? La misma imprudencia que está destruyendo la selva amazónica es también el origen de todas ellas: nuestro contacto abusivo con los animales -las aves, los puercos, los murciélagos, las vacas locas- y con el planeta entero.

¿Cómo detenernos, qué hacer? Sería bueno que saquemos algunas lecciones de esta emergencia, que reactivemos nuestra humanidad y solidaridad, pero para ello es necesario encontrar una expresión política que nos ponga en acción -y nada es más difícil-.

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DE RESPONSABLES A CÓMPLICES

La nueva estrategia discursiva del Gobierno de Vizcarra

Gabriel Valenzuela Oblitas

El gobierno de Martín Vizcarra hace cualquier cosa con tal de individualizar y penalizar a la ciudadanía para culpabilizarla de las muertes de la Covid-19. No asume sus propios fallos, no existen indicios de autocrítica y menos de responsabilidad por parte del mismo mandatario y sus ministros. Asimismo, no reconfigura una nueva gestión crítica para afrontar la pandemia partiendo de un análisis histórico, comparativo, sistémico o estructural. Sin embargo, mientras miles de personas mueren, al gobierno le resulta más fácil solventar esta crisis con una nueva estrategia discursiva más agresiva y directa para constituir ya no un sujeto de la responsabilidad (la Secretaria de Comunicación Social impulsó las campañas “Yo me quedo en casa” en dos etapas – al inicio de la pandemia- y “Primero mi salud” –para la apertura de actividades económicas- las cuales manifestaron esta articulación discursiva funcional a la subjetividad neoliberal: un individuo desprendido de la razón política, el compromiso político para con su autonomía política – el ser ciudadano político- y el ethos democrático) sino un sujeto delincuente basado en un discurso sancionador que dicotomiza el espacio político en el binario inocente/cómplice. Bajo la campaña de “El Covid no mata #NoSeamosCómplices” el gobierno intenta nuevamente culpar al individuo tachándolo de coparticipe de las muertes que ocurren en el país. Un sujeto delincuente que coopera directa o indirectamente con el virus «que no mata solo». Pero esta campaña hace algo más, rearticula una campaña similar a la que realizó el gobierno de España de manera más culposa penalizando a los mismos individuos, incluyendo a los miembros de la familia (primos, hermanos, sobrinos, nietos, etc), las amistades del barrio y toda asociación que forme algún tipo de comunidad vecinal o barrial (A diferencia de la estrategia discursiva agresiva del gobierno peruano, la campaña del gobierno Español subrayaba que para prevenir el rebrote podrías «disfrutar de los tuyos respetando las medidas de seguridad contra el covid-19, siempre»).  

Para este discurso político, el cómplice del virus se asocia a los «barrios», “los jóvenes”, «las pichangas» y las «reuniones familiares» y brilla por su ausencia la crítica a las clínicas buitre que cobran exorbitantes precios a las familias de los pacientes (familias hoy sobrendeudadas), las empresas extractivas que continuaron funcionando en pleno estado de emergencia (generando cientos de contagios), las aseguradoras privadas extorsionadoras, las empresas grandes que se han beneficiado del dinero de todos los contribuyentes por medio de programas del gobierno (inclusive a aquellas que habían despedido y suspendido laboralmente a miles de trabajadores, evadido impuestos y participado en tramas delincuenciales y corruptas) y los “vecinos” de los barrios ricos que se juntan sin que nadie les diga nada. Con esta nueva campaña del gobierno, queda claro quien es el bueno y quien es el malo de esta película: Cuando los pobres salen a “pichanguear” y se reúnen en sus barrios son considerados cómplices y por lo tanto culpables de la muerte por el Coronavirus, pero cuando los ricos pichanguean con la vida de las personas estas no son consideradas cómplices de la muerte sino actos de inocentes angelitos. Como se ha analizado objetivamente en numerosas ocasiones por los expertos y el periodismo de investigación serio, la dimensión de clase es fundamental para entender estas asimetrías a la hora de confrontar el virus.

Con esta nueva estrategia discursiva del gobierno, no desaparece el sujeto de la responsabilidad sino que esta se articula con el sujeto delincuente. Estas dos figuras dominantes se refuerzan la una con la otra en esta nueva campaña del gobierno, sumándose al discurso belicista. Estas dos frases tomadas de la página web de la campaña (www.noseamoscomplices.pe) resumen muy bien cómo se articulan todos los elementos mencionados:

“Si te gusta salir a pichanguear, pisa bien el balón. Lo recordarás cuando necesites uno de oxígeno”

“Si has dejado la pichanga para cuando pase la pandemia, eres un verdadero héroe. Estás salvando muchas vidas”

Como se observa en estas dos frases pichanguear se asocia a no disponer del balón de oxígeno, es decir a la vida, mientras que dejar de hacerlo, significa ser un “verdadero héroe” que salva vidas. De este modo se articula el juego, la diversión, la asociación, el barrio, las reuniones familiares con la irresponsabilidad y el ser cómplice del virus y la muerte, mientras que dejar de hacerlo se vincula con la postergación del juego y la diversión (la seriedad), la individualidad con la heroicidad, la responsabilidad, la inocencia y la vida.

A pesar de la hegemonía política de Vizcarra (como indican numerosas encuestas) y el dominio de la gobernanza cultural neoliberal (producidos por los aparatos hegemónicos culturales y consumidos y reproducidos por millones de personas – de forma acrítica o de distintas formas críticas-), se abren nuevas posibilidades para la emergencia de discursos críticos y un nuevo frente contrahegemónico. ¿Será algún actor político capaz de llevarlo a cabo? Queda claro que la izquierda nacional popular no es capaz de encarnar la rabia de miles de familias, las aspiraciones y expectativas económicas fallidas de las micro, pequeñas y medianas empresas (la mayoría de ellas en quiebra, de difícil recuperación y peor aún en una economía en depresión), la recuperación de los derechos sociales y económicos (incluyendo los derechos laborales) de distintos movimientos sociales en torno a un horizonte compartido y mucho menos de transformar el Estado-nación por medio de un proceso constituyente democratizador (inexistente si no hay una poder constituyente que surja para darle una base desde la cual expandirse hegemónicamente a través del famoso núcleo irradiador). Sus principales debilidades residen en que no es capaz de organizar la rabia, es decir, pasar del movimiento desarticulado y fragmentado a la organización política y ofertar políticamente un horizonte democrático viable y transitorio al socialismo dado su falta de oferta política (claramente existe un problema importante a la hora de disponer un programa que vaya más allá de las propuestas de la socialdemocracia y el socialismo a la antigua de tipo nacional en torno al instrumento de cambio social que es el Estado-nación vis-à-vis otras propuestas posnacionales) sino por factores estructurales como la globalización financiera, la posición periférica del Perú en el sistema mundo capitalista, la selectividad estructural del Estado capitalista peruano y el debilitamiento de la clase obrera en relación a la clase dominante nacional. En este contexto coyuntural, entonces, ¿qué puede hacer el militante mientras tanto? Dentro de lo posible, formar multititudes, redes y vínculos solidarios, organizar asociaciones vecinales, unirse y constituir colectivos autónomos y destituyentes que partiendo desde abajo logren generar una potenzia capaz de ir más allá del Capital y el Estado (resistencias que pueden darse también en el ámbito digital), partiendo siempre de la vulnerabilidad como eje central que todos tenemos y que es lo que nos une en este momento (a diferencia de la derecha que explota el momento para echarle la culpa a los inmigrantes y a la izquierda). A raíz de esta situación catastrófica, es todo lo que se puede hacer de momento.

Cultura

RETRATO AFROPERUANO: LA MIRADA DE LORRY SALCEDO

Cindy Hualpa Cotito

Desde la invención de la técnica fotográfica, en 1839, se pudo advertir la necesidad de las personas por documentar la realidad y descubrir el mundo. Por ello, la principal cualidad de la fotografía, al margen de los placeres estéticos que logre generar, es servir como un documento visual; ya que a través de su registro permite dejar huella y visibilizar la existencia de algo. En tal sentido es que Bellido (2002) comenta que en Latinoamérica la principal función de la fotografía, sobre todo en el siglo XX, ha sido documentar la realidad. Y, por ese medio, conservar la memoria colectiva e identidad de los pueblos y grupos sociales para exhibir la pluriculturalidad propia de la región.

Perú es un país en el cual conviven diversos grupos humanos, tanto nativos como migrantes, cada uno con sus propias características y acervo cultural. Cuyos aportes han contribuido en la construcción de la cultura nacional a través de música, danzas, festividades, comidas, idiomas, prácticas religiosas, costumbres, etc. Dado ello, toda iniciativa que busque retratar los rostros de Perú y mostrar de dónde venimos los peruanos merece ser reconocida y difundida.

En esta ocasión resaltamos el trabajo de Lorry Salcedo en favor de la población afrodescendiente; puesto que este fotógrafo, originario de Chepén (La Libertad), realizó la primera documentación visual a largo plazo de una comunidad afroperuana al registrar su modo de vida, tradiciones y cultura. Los protagonistas de este proyecto fueron los pobladores del distrito de El Carmen, ubicado en la provincia de Chincha (Ica), y su realización inició a mediados de la década de 1980 cuando la mirada fotográfica, documental y periodística estaba orientada a cubrir la crisis social, política y económica de la época.

En términos muy generales la historia de la población afrodescendiente en los países que conforman el continente americano es básicamente la misma con variaciones según el territorio. Se inicia con su llegada como mano de obra esclavizada para trabajar en plantaciones agrícolas, como servidumbre y en las minas (Vásquez, 2010). Es una historia de resistencia y supervivencia a través de diversas estrategias como la clandestinidad cultural y las rebeliones (Rodríguez Pastor, 2008). Prosigue con su participación en las batallas caudillistas y de independencia bajo la promesa de libertad, pero una vez ganadas estas batallas su situación volvía a la normalidad. Finalmente, la abolición promovida por presión británica; lo cual, lejos de mejorar su situación, los condenó al abandono, exclusión y ser víctimas de racismo. Situación que, lamentablemente, se mantiene hasta la fecha.

Es por ello la importancia de la representación fotográfica para la población afrodescendiente. Primero, porque les permite reafirmar su imagen y revalorarse. Y segundo, porque ante los ojos de los demás los hace presente y visibiliza.

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A nivel histórico es poca la documentación visual que se dispone sobre la población de origen africano en tierra peruana. Están las acuarelas del pintor Francisco Pancho Fierro que exponen costumbres y tradiciones del siglo XIX. En el archivo fotográfico nacional existen fotografías en las que aparecen personas de origen africano, por ejemplo los retratos con amas de leche1Mujeres, principalmente, de origen africano dedicadas a amamantar a niños de clase alta. Esta actividad fue ampliamente realizada en el Perú colonial., pero en dichas imágenes la presencia afro no es protagónica, sino utilitaria: como soporte para conservar la postura del niño retratado como bien indica Majluf et al. (2001). Hasta mediados del siglo XX, época en la que Salcedo dio inicio a su proyecto, no se ha podido encontrar otro registro de amplia envergadura sobre la población afrodescendiente peruana. Por esta razón no dudamos en afirmar que existe un vacío histórico en la representación visual del afroperuano.2Es precio señalar que en el trabajo de Carlos Chino Domínguez durante la segunda mitad del XX hay presencia afrodescendiente; puesto que Domínguez, gracias a su labor como reportero gráfico, registró fiestas criollas y personajes del momento (Arturo Zambo Cavero, Lucha Reyes, Pepe Vásquez, los hermanos Santa Cruz, entre otros).

Parte de la obra sobre la población carmelitana fue resumida y publicada en el libro A la sombra del guarango en el año 2007, poco tiempo después del terremoto con epicentro en Pisco. Gracias a dicha publicación es posible tener acceso al material en forma física.

Salcedo, L. (El Carmen, Chincha. 1985). José bailando [Fotografía]. Recuperado de A la sombra del guarango.

Una de las fotografías más conocidas y portada del libro es José Bailando. En ella vemos a parte de la familia Ballumbrosio Guadalupe. Los dos padres -don Amador y doña Adelina-, junto a dos de sus hijos -José y Camilo-. En esta imagen observamos la confraternidad y unidad de la familia carmelitana. La humildad y sencillez con la que vivían es reflejada en sus ropas, calzado y la infraestructura de su vivienda. Los pies descalzos exteriorizan la necesidad del contacto con la madre tierra; mientras que el nacimiento sobre la mesa de madera revela la interiorización del catolicismo y la convergencia de esta religión con las tradiciones de los ancestros plasmadas en el zapateo -que viene de la esclavitud-. Así mismo, la figura del violín expone el mestizaje cultural afroandino, pues dicho instrumento está ligado a la tradición musical indígena. El autor muestra todo el entorno para presentar a los personajes tal como los ve: unidos, sencillos, festivos y tradicionales.

Salcedo, L. (El Carmen, Chincha. 1992). Filomeno cortando el pelo [Fotografía]. Recuperado de A la sombra del guarango.

Otra fotografía que nos llama la atención es Filomeno cortando el pelo, en la cual también aparecen miembros de la familia Ballumbrosio Guadalupe: Filomeno y Miguel. El hermano mayor cortándole el pelo al menor. El cabello forma parte importante de la identidad del afrodescendiente y mostrar cómo se le trata es representativo no solo para la comunidad afrocarmelitana, sino para el afrodescendiente en general. El espacio en donde transcurre la escena se trata del corral de su vivienda. Lugar destinado a la crianza de animales y el tendido de la ropa. La infraestructura observada evidencia los pocos recursos con los que vivía la familia: paredes de adobe con quincha y telas para separar espacios en lugar de puertas. La presencia de ambos hermanos hombres alude masculinidad, juventud y fraternidad. Las sombras tapan la expresión de Filomeno, pero de todas formas se puede distinguir en su rostro seriedad y concentración mientras lleva en mano un peine de cerdas anchas. Típico peine empleado para cabellos afros y rizados.

Salcedo, L. (El Carmen, Chincha. 1992). Señora Cueto con futbolista [Fotografía]. Recuperado de A la sombra del guarango.

Doña Cueto y futbolista es una de las imágenes en las que se expone la convivencia entre afros y andinos. El mestizaje afroandino racial. Es decir, la unión entre dos grupos humanos con características físicas y hereditarias diferentes. Unión que se ha producido, desde el arribo del negro esclavizado a estas tierras, con el objetivo de sobrevivir y preservar su cultura. Los protagonistas son Camilo Ballumbrosio de unos 20 años y Doña Cueto de unos 80 años. Dos generaciones diferentes retratadas lado a lado por Salcedo. Ella de rasgos andinos y él de rasgos afro; sin embargo, habría que considerar que la familia Ballumbrosio también lleva sangre andina en las venas, pues la madre de don Amador Ballumbrosio Mosquera era de dicha ascendencia. Esta imagen nos recuerda a aquella realizada por Martín Chambi a su asistente Víctor Mendívil y Juan De La Cruz Sihuana “El gigante de Paruro”. En ella también vemos dos personajes que parecen diferentes, a primera vista, debido a la diferencia de edad y condición social, pero que por dentro llevan el mismo origen.

Salcedo, L. (El Carmen, Chincha. 1992). Recogiendo brócolis [Fotografía]. Recuperado de A la sombra del guarango.

Finalmente, reparemos en Recogiendo brócolis que registra el campo, lugar en donde el carmelitano pasaba la mayor parte de su vida. Trabajaban hombres y mujeres, niños y ancianos. La mayoría empezaba a temprana edad con trabajos sencillos (repartiendo agua o amontonando paja) exponiéndose al sol y a toda clase de animales escondidos en el cultivo. La composición de este retrato es sencilla. El personaje ubicado en el centro ocupando casi todo el encuadre. La amplia vegetación sugiere un campo fértil y próspero. Un hombre solo recogiendo el cultivo evoca trabajo y esfuerzo, pero también orgullo y dignidad porque no agacha la cabella. Mira directamente a la cámara sin buscar ocultarse o sentirse menos por su labor. Este retrato, además, permite recuperar del olvido y llenar el vacío visual de un ser querido; ya que el protagonista falleció de forma inesperada pocos años después y la única imagen que le dejó a su hermano fue la del documento de identidad. Esta es una imagen que ejemplifica la momificación del referente del objeto fotografiado planteada por Barthes (2009). La fotografía permite conservar de forma eterna la imagen del retratado y aunque él deje de existir físicamente seguirá existiendo en la fotografía. Es más, dicha pieza será la evidencia de que alguna vez existió.

Las fotografías realizadas en El Carmen son principalmente retratos. Solórzano, Toro y Vallejo (2017) señalan que:

(…) el retrato se convierte en espejo de las experiencias que se desarrollan en los diferentes entornos familiares, sociales y culturales. Al tiempo permite construir una imagen de las distintas personalidades y de la forma en que los individuos edifican valores positivos o negativos de sí mismos y de la comunidad en la que están inmersos (p.75).

Dichas cualidades se presentan en el trabajo de Salcedo, puesto que se expone el núcleo familiar, el día a día, el campo, expresiones culturales y el mestizaje. Además, valores como el esfuerzo en el trabajo diario, la humildad, la confraternidad y la resistencia cultural. En tal sentido, estas imágenes plasman parte de la identidad de los retratados. A su vez, según Molano (2007) “El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias” (p.72) y en estas fotografías podemos observar, justamente, tradiciones (combinadas con música y baile), la vida cotidiana, creencias; lo cual permite reflejar y reafirmar el bagaje cultural transmitido por los ancestros. 

Así mismo, al tratarse de un registro de los saberes y la vida de la comunidad en el pasado, estas representaciones son documentos de memoria. Permiten evocar recuerdos de situaciones, antiguas vivencias y personas que dejaron de existir o que dejaron el lugar, es más propician que esos recuerdos perduren en el tiempo. Sumado a ello,hacen visibleal poblador afrocarmelitano y su cultura: cómo son, cómo viven, cómo se expresan, cuáles son sus anhelos y creencias. Lo cual permitiría que las nuevas generaciones refuercen su identidad al visualizar de dónde vienen. Además, esta documentación expone a Perú como un país afroandino. Con una presencia afro fuerte y resistente, así como su hermandad (cultural y sanguínea) con la población indígena. Así es que la imagen fotográfica sirve como una herramienta visual que permite reconocer las raíces, reconstruir el pasado y la historia de los retratados.

Si bien es cierto que en las imágenes se pueden ver elementos que podrían ser percibidos como estereotipo (por ejemplo: el afrodescendiente pobre, músico o bailarín), es preciso señalar que esa era la realidad de las personas retratadas y de la época. Igualmente, habría que aclarar que la música y el baile son elementos comunes en los pueblos de la diáspora3El concepto de diáspora se emplea para referirse a la salida de un pueblo o comunidad de su lugar de origen, su dispersión y asentamiento en diversos lugares alrededor del mundo. En este caso nos referimos a la población de origen africano. africana. Estos mecanismos nacieron como medio de expresión y resistencia cultural para luego ser transmitidos de generación en generación. Por consiguiente, es importante entender estas expresiones como parte de la identidad afro, mas no que su identidad está limitada a ello. De otro lado, pese a estar presente la pobreza, estás personas no son representadas de forma peyorativa. Su condición económica precaria no es vista como un infortunio, sino que los retratados buscan darle cara con esfuerzo e intrepidez.

Es por todo lo antes mencionado que la importancia de esta obra, más allá de cuidado estético (manejo de la luz, composición, texturas y revelado) radica en que, a través de la documentación fotográfica, permite visibilizar aspectos humanos de la población retratada. De hecho, un trabajo como este, realizado por una persona ajena a la comunidad, debería ser empleado como punto de partida para otros proyectos y propiciar la autorepresentación de los mismos afrodescendientes para que no quede en “cómo los otros nos ven”, sino “cómo nosotros nos vemos” pues como se indica en el libro País de Luz. Talleres de fotografía social TAFOS. Perú, 1986-1998:

“Una de las formas de generar una nueva institucionalidad social en un país fragmentado es recuperando para los sectores populares su imagen, su rostro, su palabra. Pero aún más importante es que esta tarea sea realizada por los sectores populares, y que sea asumida como parte indispensable de su lucha por la supervivencia y, más aún, por su derecho a ser protagonistas y rectores de la vida del país.” (Pastor & Müller, 2006, p.38).

Es necesaria la creación de más trabajos que representen y reflejen a todo el país (incluyendo a las poblaciones históricamente racializadas y discriminadas). Y no solo su existencia, sino su difusión dentro y fuera de las comunidades retratadas. Así propiciar un cambio en la mirada en favor de un discurso más inclusivo y pluricultural.


REFERENCIAS BILIOGRÁFICAS:

Barthes, R. (2009) La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. Buenos Aires, Argentina: Paidós 

Bellido, Luisa (2002) Fotografía latinoamericana: identidad a través del lente. Artigrama, (N°17), pp. 113-126. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/73016 [Consulta: 23 de noviembre de 2014].

Majluf, N. et al. (2001) La recuperación de la memoria. El primer siglo de la fotografía. Perú 1842-1942. Lima, Perú: Fundación Telefónica y Museo de Arte de Lima

Molano, O. (Mayo 2007) Identidad cultural un concepto que evoluciona. Opera, (N° 7), pp. 69-84. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/675/67500705.pdf [Consulta: 27 de marzo de 2018].

Pastor, S. y Müller, T. (2006) País de Luz. Talleres de fotografía social TAFOS. Perú, 1986-1998. Lima, Perú: PUCP Fondo Editorial

Rodríguez Pastor, H. (2008) Negritud. Afroperuanos, resistencia y existencia. Lima, Perú: Bellido Ediciones E.I.R.L.

Salcedo, L. (2007) A la sombra del guarango. Lima, Perú: Fondo Editorial del Congreso de la República

Solórzano, A.; Toro, L. y Vallejo, J. (enero- abril 2017) Memoria fotográfica: la imagen como recuerdo y documento histórico. Revista Interamericana de Bibliotecología. Volumen 40 (N°1). pp. 73-84. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179049529007 [Consulta: 15 de setiembre de 2017].

Vásquez, Ch. (2010) Música y danza en la costa peruana. La voz de los sin voz, Volumen 5. Recuperado de http://www.lavozdelossinvoz.gob.ar/musica/vol5/vol5.pdf [Consulta: 15 de abril de 2018].


[1] Mujeres, principalmente, de origen africano dedicadas a amamantar a niños de clase alta. Esta actividad fue ampliamente realizada en el Perú colonial.

[2] Es precio señalar que en el trabajo de Carlos Chino Domínguez durante la segunda mitad del XX hay presencia afrodescendiente; puesto que Domínguez, gracias a su labor como reportero gráfico, registró fiestas criollas y personajes del momento (Arturo Zambo Cavero, Lucha Reyes, Pepe Vásquez, los hermanos Santa Cruz, entre otros).

[3] El concepto de diáspora se emplea para referirse a la salida de un pueblo o comunidad de su lugar de origen, su dispersión y asentamiento en diversos lugares alrededor del mundo. En este caso nos referimos a la población de origen africano.

COVID-19

LA HISTÓRICA RESISTENCIA DE LA (RE) ORGANIZACIÓN SOCIAL, AHORA…

Omayra Chauca Gonzales
omayra205@gmail.com

La actual pandemia no afecta a todos por igual. Así escuchemos o cantemos la nueva versión de “resistiré” del Dúo Dinámico, influidos por los medios de comunicación a nivel nacional qué buscan “motivarnos” o “esperanzarnos” por un desenlace feliz, y dentro de todo esta desigualdad, la dureza de la realidad es otra, y basta con tan sólo levantar la mirada, para observar quiénes la están pasando peor en estos momentos.

En el Perú, con un porcentaje mayor a 45 mil muertos por Covid-19, siendo Lima Metropolitana una de las principales ciudades con mayor número de casos infectados, el Presidente de la República nos “invitó” a volver a la “nueva normalidad”, priorizando la economía sobre las vidas, a una ciudad con hambre y precariedad laboral; nos invitó a “sobrevivir como puedan”, sobre todo a quienes se encuentran en la precariedad diaria de la existencia, en la larga espera de la utopía del bono, sumado a lo habituados que estamos ya a la desigualdad y a la discriminación que el liberalismo nos enseñó como forma de vida.

Como peruanos con herencia histórica y social, la organización siempre ha sido nuestra arma colectiva de sobrevivencia ante las crisis de nuestro país. Tan solo recordar los años 60s y 70s, las y los migrantes se organizaron en la búsqueda y/o construcción de viviendas, bordeando el Centro de Lima, creando los barrios más populares y con mayor población e impulso económico hasta la actualidad. Esta pandemia no iba ser la excepción en nuestra histórica realidad, pues no tardaron en (re) aparecer las ollas populares u ollas comunes: organizaciones barriales que accionan ante la necesidad de mitigar el hambre de la comunidad, organizadas en su mayoría por mujeres o personas que asistían a los comedores populares zonales antes del coronavirus.

A inicios de este año los comedores populares no eran el apogeo urbano de los años 70s o 80s; estaban perdiendo esa innata centralidad de organización urbana o barrial que sostenían los barrios de Lima Metropolitana y su cotidianidad. Los comedores populares, pasaban por una crisis orgánica e histórica, producto de las disputas de poder y la corrupción de quienes las supervisaban o dirigían; estaban perdiendo la admiración o el reconocimiento en sus territorios y ni eran incentivo para las nuevas generaciones de mantener el continuo legado. El fujineoliberalismo estaba dando frutos, las personas se espantaban por las responsabilidades, escapaban de la organización colectiva por la vida llena de individualidades, eran espacios que iban agonizando en el avance del tiempo. Eso no quita que sobrevivían o existían a base del esfuerzo constante y prolongado de muchas mujeres, las primeras en su generación que rompieron los estereotipos, saliendo de sus casas a la organización de su barrio, asumiendo dirigencias, o simplemente rompiendo los patrones familiares y extendiendo el vínculo comunitario para crear nuevas identidades de pertenencia, con la finalidad de aportar al cambio, al ver a su pueblo o vecinos envueltos en la agonizante necesidad.

Incluso hoy en día frente a la prioridad de la reactivación económica sobre la esperanza de vida, y con normas sanitarias de cuidado frente al Covid–19. A los comedores que estuvieron en una inminente agonía e indiferencia, el Estado les ha puesto la mirada: se generó la propuesta de reactivación de los 16 mil comedores populares a nivel nacional con la finalidad de atender las necesidades de alimentación a bajo costo. Sin afán de machacar en su totalidad esa propuesta, ¿se ha realmente considerado? Es decir, el hecho que estas prácticas institucionales perpetúen y romanticen el trabajo de cuidado que llevamos las mujeres. Ahora no sólo cargamos con la responsabilidad familiar marcada por los estereotipos de género, sino también nos hacemos responsables de la comunidad o barrio, generando acciones de salvaguarda para la disminución del hambre y reactivando los comedores. Porque somos el centro de la mira para salvar el hambre y la indiferencia cuando pedimos se nos reconozca y se generen acciones frente al aumento de violencia y desapariciones de mujeres, adolescentes y niñas, en época de pandemia. Estas preposiciones que parecen polarizarse, solo perpetúan que las mujeres sean vistas como fuerza útil y envueltas en el romanticismo de ser “las heroínas salvadoras” instruyendo el “dar como mejor virtud femenina”, de donde la masculinidad hegemónica se acoge para seguir evadiendo responsabilidades. Es decir, las mujeres a la cocina y los hombres al trabajo, ¿pero ahora no que hay trabajo?

Recordemos que esta práctica de organización barrial se fue apaciguando gracias al boom de la comida rápida, producto de la nula soberanía alimentaria en un país con mayor producción e importación de alimentos, considerando el (inexistente) enfoque territorial del mismo, las periferias han armado sus pequeños centros basados en el consumo de los grandes centros comerciales y del neoliberalismo que reforzaba la individualidad – ganancia sobre la organización social-, ya no todas las mujeres de las zonas más populares estaban relacionadas en su totalidad con los comedores populares, se habían tergiversado la idea de “autogestión” con “negocio”, y se evitaba apoyar la organización como mujeres, como se hacía en los años 70s o 80s. La importancia de mantener espacios comunales era nula desde lo cotidiano hasta en el lenguaje. Hoy por ello, los medios de comunicación han hecho negocio de la dramatización, o del dolor de la crisis. Se han generado programas de hora familiar para hacer un reality show de competencias sobre “qué tan pobre eres” para que “merezcas ser salvado”, por un artista, empresario o por quién más privilegios tiene. Nuevamente proyectando la idea que la única forma de salir de la pobreza es a través del sacrificio de las mujeres en ollas comunes, o de la salvación de alguien con mayor suerte, o mejor dicho mayores privilegios.

A la par se han dado distintas alternativas populares o barriales, frente a la precariedad de la salud. Se han organizado comités de salud barrial, espacios impulsados por movimientos políticos, donde la organización consta en canalizar ayuda a través de mínimas donaciones económicas o de brindar información sobre distribuidoras de oxígenos o centros de salud, de la mano de la virtualidad en la que actualmente nos hemos visto obligados a sumergirnos. También se han organizado espacios impulsados desde la religión u ONGs, que trabajaban previamente en los barrios, que sin negar la buena voluntad de apoyar, mantienen la verticalidad de donde el asistencialismo se alimenta. Sin olvidar que los fundamentalismos religiosos, se alimentan de la necesidad y desconocimiento, generan condiciones de ayuda en base a credos y favoritismos.

Algo que también se mueve más allá de los agentes externos al barrio son las actividades de apoyo colectivo que han transcendido en reformular formas de apoyo entre su propio entorno, las polladas, chuletadas o venta de algún tipo de comida, han sido la forma más cercana de apoyar a las familias que están padeciendo económicamente en estos tiempos de pandemia. La identidad del “emprendedor” ha surgido con mayor latencia, no hay marca de ropa o postres que ha surgido en la ausencia de trabajos, obligando a quien mantiene una estabilidad laboral, apoyar constantemente desde la culpabilidad y el altruismo, cuando en realidad sabemos qué el verdadero culpable es el sostén de esta estructura económica y social desigual.

Por ello, mucho antes de la pandemia, nos encontrábamos en la desidia constante del salir a trabajar o el no salir, morirnos de hambre o de deudas; sabíamos que el dinero era la única forma de subsistencia cuando todo es compra y venta; teníamos a la muerte más presente gracias a la delincuencia, sumado al mal sistema de salud, transporte y vivienda.  Pero hoy, donde esto “ya no es vida”, nos dicen “que todo pasará” y nos motivan románticamente a organizarnos. Claro que necesitamos organizarnos porque “¼ de arroz no es lo mismo que 2 kilos”, de donde pueden alcanzar más de tres platos; la comida rápida no es opción económica ni de salud, sabemos que los bono y las canastas solo les llegaron a algunos, los que nos buscaron por votos. Hoy no existimos en su radar de apoyo y sobre todo porque el Estado jamás alertó a quien sostenemos realmente la economía de este país. El dinero, o el sobrevivir lidiando con el encierro, la frustración y el miedo a ser solo una cifra o muerto, deja una gran deuda sin consuelo.

Estos “nuevos” tiempos nos traen grandes cuestionamientos, ni que pensar del 2021 ni después de todo esto. Por ello me pregunto: ¿las mujeres seguiremos parando la olla?  ¿seremos las invisibles salvadoras?, ¿los hombres estarán dispuestos a cambiar los roles de género? y los partidos que desean votos o la iglesia que busca adeptos, ¿qué tanto han habrán logrado aprovechar de nuestros miedos?, ¿saldremos mejores de todo esto?. Son tiempos donde las alternativas barriales no deben ser simple actos televisivos o de redes sociales de salvación o resguardo, dejar de romantizarnos e invitar a la reorganización y conciencia colectiva, tenemos que dejar de mirar a los barrios como los “necesitados”, “emprendedores” y “sobrevivientes”, su tiempo ha llegado y son ellos quienes saben desde los cotidiano y vivencia, tienen las herramientas de generar cambio. Es tiempo de devolverle la herencia que les pertenece, el protagonismo de la historia y desmantelar a quienes gozan de sus esfuerzos, como los grandes bancos y ricos, que no hacen más que sacrificarnos y dejarnos morir, porque nos prefieren en la sobrevivencia que reconocernos la vida.

Perú

Ayer Bagua, hoy Loreto. ¿Y mañana dónde?

Ramón Pajuelo Teves

Tres muertos y al menos once heridos, es el irreparable saldo de un enfrentamiento ocurrido en la localidad de Bretaña (Loreto), entre indígenas del pueblo Kukama Kukamiria movilizados desde hace días en pos de sus derechos colectivos, y policías encargados de proteger las instalaciones de la empresa petrolera PetroTal. Esta tragedia, que acaba de ocurrir en pleno día internacional de los pueblos indígenas, refleja el grave abismo entre el empuje a la explotación de recursos como petróleo y gas, frente a la pobreza y desprotección de los pueblos indígenas que habitan ancestralmente los territorios donde se extraen dichos recursos. Muestra el engranaje perverso entre un Estado que abandona sus obligaciones básicas (proteger la vida de sus ciudadanos) y una forma hegemónica de modernidad y desarrollo mercantil, que gira en torno al rol dinamizador del capital extractivo.           

El listado de víctimas sobrevivientes del enfrentamiento, recoge los nombres de comuneros indígenas kukama de Bretaña y otras comunidades del río Puinahua, con diversas edades que van desde los 23 a los 62 años. En prácticamente todos los casos la causa de su condición de heridos corresponde a impactos de bala. También los tres muertos registrados hasta el momento, perdieron la vida debido a los disparos de las fuerzas del orden. Se trata de una noticia doblemente grave y triste, considerando la situación crítica que acompaña el avance de la actual pandemia. El virus viene afectando con especial dureza a las comunidades de diversos pueblos indígenas, los cuales prácticamente se hallan librados a sus propias posibilidades de sobrevivencia. 

En los próximos días, ojalá se aclaren las brumas de información que hoy rodean los lamentables sucesos ocurridos en las instalaciones de la empresa PetroTal. Algunos videos parecen mostrar que en la oscuridad de la noche, la violencia se desbordó ante el intento de tomar las instalaciones como forma de llamar la atención del Estado. Algunas organizaciones indígenas, como ORPIO y AIDESEP, no han tardado en denunciar que los comuneros movilizados no portaban armas de fuego, sino apenas lanzas y flechas de uso tradicional. Entretanto, es necesario resaltar que la tragedia que hoy enluta al pueblo Kukama, en cierta medida estaba anunciada. La violencia podía rebasar en cualquier momento la delicada situación existente en regiones amazónicas como Loreto y Amazonas. O bien, como vimos los días pasados en Espinar (Cuzco), en cualquiera de los demás lugares del país en las cuales, bajo nuevas condiciones vinculadas a la evolución de la pandemia, han comenzado a resurgir conflictos entre empresas extractivas y poblaciones locales. Esto mientras el Estado parece brillar por su ausencia, inacción, ineficiencia o simple colusión con los intereses privados de las empresas extractivas.

Desde hace varios meses los pueblos indígenas de diversas zonas del país, reclaman acciones concretas mínimas de protección frente al duro embate de la pandemia. Los esfuerzos realizados desde gobiernos regionales que han mostrado su debilidad e inoperancia, o desde un gobierno central que sigue viendo a los territorios indígenas como zonas de conquista económica, han resultado completamente insuficientes. Ello viene desatando acciones de protesta que empalman la demanda de atención estatal, junto al reclamo de beneficios derivados de la actividad extractiva. Así, desde hace días diversas comunidades adyacentes al curso del río Marañón, justamente venían movilizándose en demanda de que el Estado y las empresas cumplan sus compromisos, o simplemente hagan efectivas sus promesas de ayuda.

En el caso de la empresa Petro Tal, cuyas operaciones ocupan el lote 95, en pleno territorio ancestral del pueblo Kukama y zona de amortiguamiento de la reserva Pacaya Samiria, el eje de los reclamos indígenas no es un sentimiento de rechazo frontal a la explotación petrolera y gasífera. Se trata más bien de un caso de conflicto que muestra el simple incumplimiento de compromisos adquiridos. La empresa no ha tardado en señalar que la pandemia ha retrasado sus planes de apoyo social. Más allá de las circunstancias inmediatas, es posible apreciar severas deficiencias de fondo, que incluyen reglas de juego destinadas fundamentalmente a proteger la inversión privada. La sangre derramada hoy en Loreto, muestra el límite de las reglas de juego adoptadas desde la vigencia de la Ley de Consulta Previa del año 2011, la cual fue el producto de los trágicos sucesos ocurridos previamente en Bagua.    

El reclamo de las comunidades movilizadas en Loreto, no es otro que la exigencia de cumplimiento de los acuerdos que permitieron el consentimiento local para el avance de las actividades de explotación de hidrocarburos. De acuerdo a la jerga legal de dichos acuerdos, se trata de medidas destinadas al “cierre de brechas” en la zona de impacto social del proyecto. Esto quiere decir que los ingresos de la actividad extractiva permitan obras de desarrollo tales como la ampliación del acceso a electricidad, mejora de la provisión de agua potable, saneamiento básico, fortalecimiento de los servicios de salud y educación, entre otros. Parece indudable que las condiciones de la pandemia han multiplicado las expectativas y demandas entre la población local. Pero el foco del asunto parece ser el incumplimiento de los acuerdos previos por parte de la empresa. Ante la ausencia de cierre de las mencionadas brechas, y el incremento de la sensación de exclusión frente a instalaciones privadas que parecen una isla de comodidad en medio de un mar de necesidades inmediatas, la respuesta de las comunidades consistió en coordinar acciones de protesta. Ello condujo a la toma de instalaciones de la estación N° 5 en Saramiriza. Ante la movilización de las comunidades, el Estado simplemente se limitó a reforzar la dotación policial, a fin de proteger a cualquier costo las instalaciones privadas. Dicha decisión, dirigida a evitar que en el campamento de Bretaña ocurra una toma similar a la de Saramiriza, acaba de terminar con una tragedia irreparable. Parte clave de la desgracia es el hecho de que las comunidades, como hemos visto repetidas veces en el pasado reciente, fundamentalmente buscaban llamar la atención de las autoridades estatales, a fin de obtener ayuda urgente, así como el cumplimiento de los acuerdos pactados  con la empresa.    

Resulta inevitable recordar los muertos y heridos de la masacre de Bagua, ocurrida en junio de 2009. Nuevamente, la sangre de humildes peruanos indígenas, esperanzados en la promesa de prosperidad y progreso asociada a la explotación de recursos naturales de sus territorios ancestrales, muestra que tras el telón de los conflictos hay algo mucho más complejo que un simple problema de oposición ambiental, de reclamos insatisfechos o de prepotencia empresarial. Un Estado completamente coludido con intereses privados, termina reproduciendo una larga historia de exclusión que marca nuestra trayectoria republicana, que puede describirse como una disociación entre derechos ciudadanos y pertenencia étnico étnico-cultural. Así, la condición de ciudadanos sujetos de derechos básicos, termina siendo un privilegio excluyente, que alcanza fundamentalmente a las personas no indígenas.

Más allá de las reglas de juego teóricamente correctas de la interculturalidad reconvertida al lenguaje burocrático, el consentimiento previo, la reducción de brechas y las ambiciosas disposiciones de la Ley de Consulta, siguen predominando viejos problemas de exclusión y desigualdad, que atañen a la propia esencia de un orden nominalmente republicano y democrático. El Estado no solo acepta desproteger a aquellos que, en el fondo, terminan considerados como no-ciudadanos. Además termina asumiendo el triste rol de agente promotor de una modernidad etnocida. Porque a pesar de los cantos de sirena del progreso y desarrollo, los miembros de los pueblos indígenas resultan condenados al sacrificio de su propia cultura e identidad, con tal de acceder a algunos retazos de “ciudadanía” o “desarrollo”. Terminan siendo infra ciudadanos. Por esa razón, los muertos y heridos indígenas de los conflictos sociales, resultan siendo víctimas desechables: se trata de no-ciudadanos cuyas vidas parecen ser el costo necesario a pagar, a fin de mantener el rumbo de nuestro crecimiento neoliberal.    

Pero ocurre que los muertos y heridos siempre tienen responsables concretos. No se trata solamente de los miembros de las fuerzas del orden haciendo uso o abuso de sus armas de fuego. Es decir, de los policías causantes de disparos a quemarropa, que muchas veces expresan situaciones extremas de miedo, así como ansias desesperadas de seguridad ante escenarios impredecibles de violencia. Resulta imperativo esclarecer el origen de las órdenes dirigidas a reprimir la movilización social, incluso mediante el asesinato de los comuneros indígenas. Los sucesos de Bagua, que dejaron un saldo indeterminado de muertos y heridos, fueron resultado del intento del gobierno de Alan García de imponer un paquete de medidas destinadas a promover la inversión privada en territorios amazónicos. Dicha tragedia siempre será recordada como triste corolario de un tiempo durante el cual, el Estado peruano sencillamente se alineó a intereses privados, con el fin de facilitar actividades de explotación de materias primas, así como la firma de los otrora famosos tratados de libre comercio (TLC). Entonces la responsabilidad política alcanzó al propio presidente García, así como a su primer ministro Yehude Simon, la ministra de comercio exterior Mercedes Araoz y la ministra del interior Mercedes Cabanillas. Y como siempre, la impunidad de los poderosos contrastó con el espectáculo penoso de decenas de indígenas enjuiciados durante años por su participación en los hechos, que incluyeron el lamentable asesinato de un grupo de policías encargados de custodiar las instalaciones de la estación N° 6 de Petro Perú.       

Esta vez resulta igual de grave que el actual gobierno de Martín Vizcarra haya permitido el desborde irreparable de una situación en gran medida anunciada. Porque desde hace días, como ya se ha indicado, diversas comunidades de las zonas adyacentes al río Marañón, han venido movilizándose con el fin de reclamar ayuda para enfrentar al virus, así como el cumplimiento de diversos ofrecimientos por parte del Estado y las empresas extractivas que operan en sus territorios. A pesar de las señales, lamentablemente el Estado prefirió continuar con la receta que viene aplicando luego del fin de la cuarentena: impulsar la economía a cualquier costo, incluso por encima del resguardo de la salud pública y el riesgo de expansión de la pandemia. Perú ha terminado sumando, así, las consecuencias de una crisis sanitaria sin precedentes, junto a una profunda crisis de representación política y una crisis económica de consecuencias imprevisibles en los próximos años. A ellas se acaba de añadir ahora, con el costo trágico de los muertos y heridos del pueblo Kukama, una crisis social que apenas se asoma en el escenario. No es pura casualidad que el Perú se encuentre hoy, a pesar de haber implementado una temprana y estricta cuarentena, entre los países del mundo más duramente golpeados por la pandemia del coronavirus. 

A mediados de julio, al juramentar como ratificado ministro de cultura del breve gabinete Cateriano, el escritor Alejandro Neyra usó una bella mascarilla con motivos indígenas. El gesto fue destacado como muestra de su voluntad por darle un  nuevo rumbo a la cartera a su cargo en lo referente a las políticas indígenas del Estado. Hace unos días, la actual ministra de  desarrollo e inclusión social, Patricia Donayre, tuvo un gesto similar. Al volver a juramentar como parte del actual gabinete Martos, lució un vistoso vestido con motivos indígenas amazónicos, destacando así su origen loretano y su voluntad de aportar al mejor manejo gubernamental de los temas indígenas y regionales.

Más allá de los usos simbólicos, hay una enorme distancia entre las buenas intenciones de funcionarios y políticos de turno, y la situación real que enfrentan día a día los pueblos indígenas, en su lucha por sobrevivir y alcanzar progreso, desarrollo, dignidad y reconocimiento pleno como peruanos. Más aún en el contexto de una pandemia que los ha afectado severamente, incrementando aún más la pobreza y desigualdad, y mostrando que ad portas de su bicentenario, el Estado sigue prestándose a reproducir los engranajes de viejas exclusiones que aún nos diferencian como ciudadanos, peruanos o simples personas. Se trata de una distancia honda y dolorosa, imposible de remediar mediante el simple cumplimiento de protocolos interculturales garantes de la reglas de juego del orden neoliberal. Una distancia que a unos, desde las alturas del Estado, les permite lucir bellas obras de arte indígena, mientras que a otros simplemente los mata o hiere a balazos.