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!A ponerse los guantes!

Gabriel Valenzuela1Docente y militante de JP. Es miembro del equipo de comunicaciones de Chabelita
Link del videojuego de Chabelita: https://www.chabelita2021.com/juego/

Si los partidos de extrema derecha y los grupos conservadores desarrollan videojuegos para influir en la opinión pública, le toca a la izquierda ponerse los guantes y entrar al ring digital para disputar este nuevo terreno cultural de gran envergadura. Es hora de dejar la pedagogía para las escuelas y las universidades, y dedicarle tiempo y ganas a desarrollar videojuegos políticos emancipadores frente a una derecha vanguardista que nos lleva años luz de ventaja. Hoy toca politizar el arte.

Nuestra apuesta: Chabelita: El Videojuego, que con el esfuerzo de muchas y muchos ha sido posible, tiene la intención de darle la vuelta a la hegemonía cultural neoliberal y darle mayor protagonismo al movimiento obrero. Siendo relegados a un pasado que nunca volverá o a la marginalización política por medio de los típicos estereotipos de la derecha, el diseño del videojuego de izquierdas tiene la intención de cambiar el imaginario político entorno a un sujeto político fundamental en la historia política del país. Esto es, articular la importancia democrática de los sindicatos, la lucha de clases y la representación política laboral para hacer avanzar los derechos políticos, sociales y económicos en medio de una crisis orgánica del régimen neoliberal del 93. Además, la puesta en escena de la lucha de clases se hace más necesario que nunca especialmente ante una crisis pandémica que ha golpeado duramente a los trabajadores dejando varados a más de 6.9 millones de personas afectando en su mayoría a mujeres, jóvenes y aquellos sin una educación superior universitaria. Ante esta circunstancia de impacto desigual, ¿es posible pensar en un mañana cuando la gran mayoría de la población carece de un empleo digno y de derechos mientras que los de arriba se llenan sus bolsillos y financian a los contendientes que prometen mantener el estatus quo? Nos toca construir un agente de cambio que impulse una transformación política y que mejor medio que hacerlo que desde una de las trincheras digitales más populares del momento como lo es la industria cultural de los videojuegos.   

Mover esta ficha interactiva, con su propio lenguaje retórico y persuasivo, no solo ilustra el rol instrumental que puede tener para devolverle al movimiento obrero su relevancia como sujeto histórico, sino que además pone en el centro del imaginario político nacional la importancia del compañerismo y la lucha contra los grupos de poder y la corruptela mafiosa de los políticos (Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga – cariñosamente conocido como Porky-, Forsyth entre otros). Por medio de las reglas y los mecanismos del juego intentamos demostrar que el sentido del compañerismo se fundamenta en la solidaridad y no en el sentido singular e individualista de la figura del “aliado”. Para nosotros el camarada, compañero o compañera se fundamenta en la unión de un colectivo plural que lucha contra un enemigo en común. Es decir, la camaradería designa la relación entre aquellos que están en un bando vs el establishment o la elite como indica Dean siguiendo a Carl Schmitt. El sentido de la figura del camarada se forja en colectivo y en plural por un horizonte compartido y que tiene como objetivo defender el bien común como la educación, la sanidad y los recursos vitales como el oxígeno, el agua, el alimento y los recursos naturales. Es más, la camaradería nos da un sentido compartido, una pertenencia, una identidad y nos hace mejores, más fuertes y más unidos. Un antídoto para su contracara que refiere a la lógica neoliberal que desune, individualiza los problemas y las soluciones causando mayor fragmentación y desconfianza en la sociedad. Su imperativo siendo la de ganar a toda costa sin importar sus consecuencias sociales, como se demostró durante esta crisis en la que miles de familiares y amigos morían por no tener acceso a un balón de oxígeno o a una cama UCI porque no podían pagarlo en el sector privado o por la precarización de la sanidad pública (debilitado por un modelo neoliberal que favoreció a los ricos a costa de las clases populares). Así, por medio de una divertida historia, el sentido creciente y progresivo que tiene la travesía de Chabelita pretende luchar ese imperativo social destructivo: forjar comunidad, solidaridad, compañerismo y liberar a la humanidad de que tengan que depender de un trabajo para sobrevivir, siendo estos valores e identidades los nuevos esquemas mentales que hemos de construir si queremos un país más justo. Una lógica emancipadora que reconstruye y trata de tejer lazos reales en una sociedad de por sí destruida y al borde del abismo. En un momento crítico como el actual estos elementos vitales para todos los que luchan se aglomeran para echar a esa casta política y económica que no respeta las normas y las reglas democráticas y que se enriquecen acosta de la gente, como lo demuestran el caso Odebrecht, los casos de corrupción del poder judicial (los Cuellos Blancos), el robo de Reactiva Perú (que benefició a las empresas más grandes), el reciente escándalo del Vacunagate y que dejaron morir a miles de personas por anteponer sus privilegios antes que el bien común. Hace falta, por lo tanto, que la gente decente postule a puestos del gobierno para limpiarlo de su demacrada imagen. Llegó la hora de barrer del congreso a las ratas y sus amigos. Hay que echarlos a todos para dignificarla y revalorizar el nombre de la democracia en un congreso que debería representarnos a todas y todos. Esto es lo que logra transmitir el mensaje del videojuego por medio de su mecánica y reglas en la que hacemos posible avanzar a Chabelita a lo largo de diferentes misiones, integrando a diferentes compas, simplemente pulsando el botón JP o el número 2.

Otro de los ejes principales de esta aventura mediática e interactiva que tiene como protagonista a Chabelita y sus compas es que nos fuerza a pensar y reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. Nos interpela y empuja a repensar nuestra relación con nuestro entorno y con nuestros semejantes. Las diferentes misiones que atravesamos, pasando por la captura de los infiltrados, la lucha contra la represión policial, la industrialización del reciclaje y la lucha por los derechos laborales entre otros, no solo sirven para presentar nuestras propuestas a los ciudadanos sino que nos invita a pensar críticamente sobre la explotación laboral, la dificultad de formar un sindicato, la criminalización de la protesta y las relaciones de opresión que existen en el actual modelo de desarrollo neoliberal. En otras palabras, las misiones de Chabelita visibilizan las formas de opresión que padecen millones de personas y la manera por la cual podemos nosotros, como agentes colectivos, superarlos para hacernos más libres y más fuertes. Se trata, en última instancia de promover un pensamiento crítico transformador que pondere la importancia de dotarle de un valor digno y restaurador a la política. A este punto debemos añadirle la posibilidad de poder interactuar con la protagonista y su entorno con un lenguaje y una retórica particular del mismo videojuego que hace que la experiencia del usuario sea única y distinta a otros medios. Esto es, que a diferencia de otros medios el videojuego requiere de nuestra participación activa para ir desglosando el mensaje que nos quiere transmitir. En este proceso de interacción se forja un agente crítico que, de manera activa siguiendo los mecanismos del juego y sus reglas, puede involucrarse mucho más que en otros medios que tienden a ser más pasivos, cargados de una comunicación unidireccional y con un estilo mucho más receptivo (nos referimos a la prensa, la televisión, la radio e inclusive las redes sociales o el video streaming).  En suma, citando a Bogost, y para aquellos que prefieran un lenguaje más técnico, los jugadores de videojuegos cogeneran activamente el mensaje del diseñador del juego a través del desglose continuo de los procedimientos codificados del juego por medio de la experiencia estética e interactiva del gameplay .

Por último, una tercera idea-fuerza es la articulación entre clase y género. Ante una corriente neoliberal con características conservadoras (representada por el candidato “Porky”) que pretende volver a la edad de piedra: someter a las mujeres y explotarlas en un contexto adverso, la visión que proponemos es la de una mujer obrera que no se deja pisar por los hombres ni tampoco por las grandes corporaciones. La valiente Chabelita y sus compañeras se suben a la palestra tras años de abuso, hostigamiento, represión, marginalización y explotación laboral para aparecer como sujetos subjetivizados con agencia política y con capacidad de transformar la situación de las mujeres trabajadoras. Inspiradas por la historia de la lucha de las mujeres y por la reciente oleada feminista, las condiciones económicas actuales y la presencia de candidatas y una líder mujer en Juntos por el Perú, la presente coyuntura permite articular estos dos elementos. Por medio de la representación de un marco conflictivo y una estética emancipadora de la mujer obrera, que no suele encontrarse en los medios masivos de comunicación y que por primera vez se incorpora en el gameplay de un videojuego en el Perú, esta sirve para mandar un mensaje político directo y sin pelos en la lengua: los derechos sociales y económicos en la que se sostiene las bases materiales de la democracia solo pueden conseguirse con la lucha colectiva e imprescindible de las mujeres trabajadoras.

Contra la figura del “cuadro clandestino”: Es hora de boxear

Es claro que la creación y desarrollo de videojuegos con intencionalidad política y a la izquierda no son la panacea y es probable que no cambien el trasfondo político, económico y social actual. Sin embargo, este proyecto representa un paso adelante en la disputa por el sentido común de una de las industrias culturales más grandes y crecientes en el panorama actual. Entrar a dar la batalla en este terreno, claramente hostil, representa un riesgo que implica a la vez asumir nuevas maneras de comunicar políticamente nuestras ideas y que nos reta a renovar una política de izquierdas acusada (y muchas veces haciendo eco de estas acusaciones en la práctica misma de la militancia) de ser genérica, aburrida, vieja e incapaz de generar nuevos mensajes en el campo de la comunicación política. Toca ser valiente, roja y astuta. Así, este videojuego intenta ser una herramienta más para comunicar nuestro mensaje a millones de personas con la visión de que ser de izquierdas tiene más que ver con una militancia moderna, alegre, divertida, digital, popular y accesible para todos.

De igual forma, pensamos que nuestra apuesta política tiene que ir más allá de colocarse el cinturón de campeón de la clandestinidad militante, sumido en su interminable laberinto de estrellitas doradas, y esperar pasivamente a no ser vencido por el oponente como lo ha hecho la izquierda tradicional. Esta tiene que ver con la lucha paciente de los grupos subalternos y con encontrar el punto débil del contrincante para desestabilizarlo y finalmente noquearlo en los últimos rounds. Dar la batalla cultural para cambiar el sentido común de la época en los espacios de socialización de la sociedad civil para finalmente tomar el Estado. Luchar dentro y por fuera del Estado sesgado, que tiende a seleccionar a los ricos en una correlación de fuerzas y plano internacional que los favorece, implica necesariamente democratizar la sociedad en su conjunto. De esta manera, es necesario cavar trincheras en todos los dispositivos digitales que tengamos a disposición a pesar de sus sesgos y la hegemonía del gran capital digital para librar una guerra de posiciones, en el mientras tanto, e intensificarlo en una guerra de movimiento en ciclos políticos como el actual. Solo sabremos si ello es posible con la condición de mirar hacia adelante y no recaer en la nostalgia del pasado. Nos toca ser más afirmativos y dejar de pensar que todo acto de emancipación inevitablemente lleva a la tragedia, al totalitarismo o a la posible muerte del hombre como lo hacen algunos intelectuales del giro ético. Hacer política implica convertirse en un sujeto activo con una capacidad inaudita para navegar las contradicciones del pasado y presente, asumir cuando sea posible la famosa virtú maquiavélica y no dejarse ensimismar por las caídas y los tropiezos. Tenemos que entrenarnos para esquivar las embestidas del contrincante para no dejarnos engatusar por sus marcos dicotómicos y dejar una vez por todas de mostrarnos como objetos fóbicos y no recaer en los mismos discursos que nos ponen contra las cuerdas. Si hacemos esto correctamente podremos devolverle el golpe no solo con propuestas sino con imaginación y ganchos inesperados que derriben al adversario. Veremos si resulta fructífero esta pequeño impulso emancipador para explorar nuevas formas de colocar en la agenda política valores socialistas con el fin de constituir una subjetividad política colectiva, popular, feminista y obrerista, alterna a la racionalidad neoliberal con vestigios conservadores. Y, por último, preguntarnos: ¿Puede ser este proyecto durable? Lo creemos posible siempre y cuando se renueven las ideas y las formas de hacer política de parte de la izquierda, amoldándose de manera flexible para cada oleada política que atraviese en un momento dado.

Con este ímpetu y los riesgos que conlleva, nos adentramos a disputar este terreno digital de la comunicación política para constituir nuevas subjetividades políticas que, hasta el momento, al menos en el Perú, no había sido explorado y que en la región solo había sido posible por fuerzas conservadores, el gran complejo militar industrial de Estados Unidos con aspiraciones de control geopolítico cultural y económico, y un par de candidatos valientes del progresismo latinoamericano.

Ahora que hemos entrado a disputar el puesto número uno en el ring digital de los videojuegos, solo queda combatir a nuestros adversarios con audacia, valentía, mucha paciencia y buen humor para lo que queda del ciclo electoral. ¿A qué esperamos para pelear como Chabelita?

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Antonio Gramsci, el filósofo

Por STEFANO G. AZZARÀ1Es profesor de filosofía política en la Università di Urbino y publica la revista Materialismo Storico. Autor, entre otros libros, de Comunisti, fascisti e questione nazionale – Fronte rossobruno o guerra d’egemonia?
Epílogo del libro editado por Gianni Fresu, Antonio Gramsci, o homem filósofo. Uma biografia intelectual. São Paulo, Boitempo, 2020, 424 págs.

Traducción: Guillermo Rochabrún.

Antonio Gramsci: el marxismo frente a la modernidad

En una Italia todavía fuertemente hegemonizada por el conservadurismo católico y las posiciones reaccionarias del Syllabus2El Syllabus Errorum , (del latín Syllabus: lista; listado de los errores), cuya denominación completa es Syllabus complectens praecipuos nostrae aetatis errores (Listado recopilatorio de los principales errores de nuestro tiempo) siendo conocido simplemente como Syllabus, fue un documento de ochenta puntos, publicado por la Santa Sede durante el papado de Pío IX, en 1864, al mismo tiempo que la encíclicaQuanta cura. Fue muy polémico en su tiempo, y aún hoy en día, porque condenó conceptos modernos, como por ejemplo la libertad de pensamiento, y la separación entre la Iglesia y el Estado y la ciencia.” Tomado de https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/1118672(N. del T.) -y en la que permanecía incólume el dominio, no menos reaccionario, del bloque formado por las viejas clases dominantes aristocráticas, la burguesía del norte y los agraristas del sur, ejercía sobre el aparato estatal-, el encuentro con las ideas de Hegel, reelaboradas por Benedetto Croce y Giovanni Gentile, y también bajo la influencia de los hermanos [Bertrando y Silvio] Spaventa, había constituido para el joven Gramsci una verdadera entrada en la modernidad.

Se puede decir que este fue un primer acercamiento al tema de la libertad moderna y a su práctica totalmente mundana: la toma de conciencia de la capacidad humana de hacer historia, así como la posibilidad de superación del antiguo régimen en el ámbito político y social. La confrontación con dos autores, que si bien eran de orientación liberal, estaban a la vanguardia de la cultura europea, se mostró muy fecundo, sobre todo frente a los pesados ​​lastres positivistas, que muchas veces socavaban los cimientos de la elaboración política del Partido Socialista, impidiendo su acción entre las masas (pensamos sobre todo en los estereotipos naturalistas con los que se abordaba la cuestión meridional).

En aquellos años, solamente la astucia política derivada de la lección hegeliana, además de una concepción universalista de la cultura ligada a la idea de Espíritu Absoluto, había permitido a Croce evitar las tentaciones de la interpretación metafísica de la Primera Guerra Mundial, aquella “inútil masacre”-en esta cuestión ¡hasta los católicos mismos estaban más avanzados que muchos otros sectores políticos!- que por entonces venía transfigurada, por una gran parte de los intelectuales europeos en términos del choque de civilizaciones, o de religiones (pensamos en el compromiso con la agitación y la propaganda que fuera asumido incluso por personalidades eminentes como Weber y Husserl en Alemania, o Bergson y Boutroux en Francia).

Sin embargo, este realismo no impidió al gran filósofo asociarse a la causa del imperialismo italiano, y saludar en la catástrofe europea una oportunidad beneficiosa que, habiendo contribuido a superar las divisiones nacionales derivadas del socialismo y la lucha de clases, y proyectado al exterior el conflicto social, habría favorecido la regeneración del país, llevando el Risorgimento a su conclusión.

Tampoco le habría impedido reafirmar, aún en esta circunstancia, el papel perennemente subordinado de las clases trabajadoras, configuradas como carne de cañón a ser sacrificadas en nombre del nuevo poder de la nación y su derecho a obtener un “lugar en el sol”, a la par de los otros países europeos más importantes. Del mismo modo, la inspiración hegeliana -drásticamente redimensionada además, a partir de la teoría de la distinción en el ámbito de la dinámica del espíritu3En Croce la “distinción” es una categoría dialéctica referida a distinguir y unificar afirmación y negación. Se trata de la unidad de los contrarios. (N. del T.) – no le impedirá, en el momento de la crisis del liberalismo italiano y el advenimiento del fascismo, de distanciarse del liberalismo «democrático» -marcado, en su opinión, por las influencias deletéreas de las ideas abstractas de 1789 y sus ingenuos principios universalistas-, y al menos por un tiempo simpatizar con la dictadura, entendida como garante de la estabilidad social y del derecho de propiedad (una vez más) como barrera para hacer frente al socialismo.

En este momento, la ruptura de Gramsci con el neoidealismo italiano será clara. Si el activismo de Gentile fue rechazado como una forma de fichtismo que va más allá de la categoría hegeliana de contradicción objetiva -un ultra subjetivismo vacío, y dispuesto a subsumir e idealizar toda forma de praxis (comenzando por movilización total y guerra) bajo el concepto de acto puro-, tampoco el liberalismo de Croce había asimilado plenamente ese concepto universal de hombre, sin el cual no era posible pensar en la dignidad humana general de las clases subalternas, ni tampoco de los pueblos coloniales.

En esta perspectiva, en cierto modo el liberalismo había traicionado esa misma cultura de la que pretendía ser heredero. Y en todo caso, para Gramsci (y también para Togliatti), el marxismo se presentaba como el guardián de lo mejor de la tradición occidental -en primer lugar, la Revolución Francesa; pero todavía incluso la modernidad como tal, en su naturaleza sustancial de progreso-, a cuya altura los liberales fueron incapaces de mantenerse. Es en este momento cuando, para Gramsci, la idea de comunismo comienza a identificarse con la idea de universalidad. Y es a partir de la rendición de cuentas con el núcleo más profundo del liberalismo que, para Gramsci, el marxismo comienza a entrelazarse con esta idea, con el objetivo de poner fin a esos múltiples procesos de emancipación inaugurados por la burguesía, pero que el liberalismo había dejado a medio camino.

¿Pero, qué marxismo? Es sabido que la Segunda Internacional había juzgado la Revolución de Octubre desde el punto de vista de un marxismo dogmático y presuntamente «ortodoxo», y la había condenado como un despropósito voluntarista ocurrido en un país aun mayormente feudal y atrasado. En Rusia las condiciones maduras para la transición al socialismo parecían faltar por completo: un orden social que presupusiera el pleno florecimiento de la sociedad burguesa capitalista y un inmenso desarrollo de las fuerzas productivas. Al definir 1917 como una “revolución contra El Capital” y reconocer su plena legitimidad política, Gramsci se distanciará de todas las lecturas evolucionistas y mecanicistas del proceso revolucionario, denunciando el economismo y el materialismo vulgar de los dirigentes socialistas, pero haciendo valer, en parte, la experiencia de Lenin inclusive contra el propio Marx.

De hecho, incluso en el legado marxiano a menudo está presente una teoría simplificada de la revolución, que considera exclusiva o principalmente la acumulación de las contradicciones en el campo económico de los países industrializados europeos. En otras ocasiones, sin embargo, Marx estuvo mucho más atento a la naturaleza compleja del proceso revolucionario, y lo ha presentado como un entrelazamiento de larga duración entre la economía y componentes de tipo político, como la guerra o la opresión nacional.

Es así que no siempre ni necesariamente hay una sincronía absoluta entre las condiciones económicas objetivas y las condiciones subjetivas y políticas de la revolución. Y el componente político puede, por tanto, hacer realista el desencadenamiento de un proceso revolucionario de larga duración, incluso en países más atrasados ​​como Alemania, o en colonias como Irlanda, a partir de peculiaridades nacionales específicas, que incluyen incluso las tradiciones históricas y culturales de un determinado pueblo. Esto es lo que ocurre, por ejemplo -aunque pueda parecer paradójico-, con la persistencia de un fuerte sentimiento religioso que se identifica con la causa de la autodeterminación.

Llegamos al segundo encuentro decisivo en la formación de Gramsci. En este sentido, es precisamente esta visión más compleja del marxismo la que ofrece la actualidad del leninismo, cuando descubre la centralidad de la situación concreta y, en consecuencia, el carácter peculiar del proceso revolucionario. Un proceso que se presenta siempre como una negación determinada; es decir, ligada a las condiciones históricas particulares de un país y a las correlaciones de fuerza allí vigentes, y que sólo puede vincularse a la naturaleza específica de cada cuestión nacional (razón por la cual el trotskismo, con su teoría de la revolución permanente y la necesidad de exportar el socialismo para garantizar la salvación de la Revolución de Octubre, terminaba deslizándose hacia posiciones economicistas, mencheviques e incluso eurocéntricas).

Para Gramsci, si a los líderes revolucionarios en Rusia se imponía una comprensión rigurosa de las condiciones objetivas, tanto más se imponía a los comunistas de los países occidentales, donde la revolución, si bien podía contar con una madurez económica más marcada y con el consecuente desarrollo de un proletariado industrial, debería enfrentarse necesariamente a una sociedad civil mucho más articulada y a un bloque dominante mucho más fuerte e ideológicamente atractivo.

Así, en la Europa industrialmente avanzada, la revolución no se configuraba como una guerra de movimientos destinada a atacar frontalmente las fortalezas del poder, sino como una larga y fatigosa guerra de posiciones que, de trinchera en trinchera, de casamata en casamata, debería envolver poco a poco a la sociedad, en una densa red de contrapoderes. Sobre todo a través del trabajo de los propios intelectuales orgánicos, la revolución debería asaltar el orden burgués desde adentro, mediante de una sutil operación hegemónica y cultural, elevando gradualmente la conciencia de las clases trabajadoras, pero también conquistando poco a poco el consenso de la misma burguesía nacional. Por eso, en Occidente aún más que en Rusia, además de tener una organización ubicua y eficaz, el partido obrero debería presentarse como una clase dirigente nacional, y adecuar su praxis a la situación específica de cada país, sin contar con un modelo de revolución passe-partout4Expresión que se refiere a algo que, como una llave maestra, abre todas las puertas; es decir, que sirve para todo. (N. del T.). Como en efecto sucedería durante la guerra de liberación del nazi-fascismo; es decir, tendría que asumir para sí el interés general de la nación y de su autodeterminación en el mismo momento en que asumía el objetivo de transformar el orden político-social: en este punto, la cuestión social coincidía con la cuestión nacional, en la misma medida que la cuestión nacional coincidía con la cuestión social.

Sin embargo, muy pronto el marxismo de Gramsci se distinguiría del de sus contemporáneos también por otros aspectos esenciales. Marx y Engels, por ejemplo, habían adelantado en algunos momentos la idea de una crisis inminente e inevitable del capitalismo y de la consiguiente decadencia de la burguesía, ya sea en el plano político o ideológico. Según esta tesis, terminada su fase revolucionaria, después de 1848 la burguesía europea se había vuelto completamente incapaz, no solo de continuar el proceso de democratización y de mantenerse a la cabeza del progreso histórico, sino también de actuar eficazmente en el campo político, porque para oponer resistencia al ahora maduro sujeto antagonista proletario, se había encaramado en posiciones inequívocamente conservadoras, perdiendo todo poder creativo.

También en este caso, nos encontramos claramente en presencia de una concepción mecanicista y economista de la historia, y de una versión muy limitada de la teoría de la revolución. En el marxismo de la Segunda Internacional esta visión estará ligada a una lectura exasperada de la tesis marxiana de la caída de la tasa de ganancia, y producirá de manera casi automática el anuncio mesiánico de la inevitable superación del sistema capitalista, y de la inminente revolución socialista, frente a una burguesía ya sustancialmente muerta y desprovista de soluciones políticas innovadoras.

Si esta visión del conflicto entre la burguesía y el proletariado estaba todavía muy presente en el optimismo revolucionario de los primeros años de la Tercera Internacional, nada de esto sin embargo podríamos leer en Gramsci. Como hemos visto, no solo se formó en un cuerpo a cuerpo constante con el pensamiento filosófico más refinado de la época, sino que también se vio obligado, por circunstancias históricas, a afrontar las derrotas de los intentos revolucionarios en Occidente, y tuvo que experimentar en su propia piel la contraofensiva de las clases dominantes a través del fascismo, y la victoria de esa etapa del capitalismo.

De este modo, había aprendido muy bien lo viva y activa, además de peligrosa, que podía ser la burguesía y lo complicada y lejana que era la perspectiva de la transición social. Es precisamente en este contexto donde reposa la famosa teoría de la revolución pasiva, a través de la cual Gramsci reconoció la fuerza aún intacta, y la persistente vitalidad de la burguesía europea. Una clase que debe ser combatida, pero de la cual -pensemos en las tesis de Americanismo y fordismo– las clases trabajadoras necesitan seguir aprendiendo, pues no solo es todavía capaz de reafirmarse como clase dominante, a través de una influencia hegemónica capilar, sino que también consigue modernizar la sociedad capitalista.

Podemos medir aquí toda la originalidad y la genialidad de Gramsci. En la Europa de esos años, la trágica experiencia de la guerra mundial había puesto de relieve todo el horror que está inevitablemente vinculado a la sociedad burguesa en su fase imperialista. Y el advenimiento del fascismo y el nazismo, y en seguida el desastre aún más grave de la Segunda Guerra Mundial, reforzaban aún más esta convicción.

He aquí que entonces, en el marxismo del siglo XX viene repentinamente a desmoronar el delicado equilibrio marxiano entre la crítica y el reconocimiento de la modernidad. Y la historia del mundo moderno, descrita por Marx y Engels en el Manifiesto, con notas de admiración por las propensiones progresistas de la burguesía, empieza a verse cada vez más como la preparación directa para esta sucesión de tragedias. Y esas posiciones ambiguas y antimodernas ya criticadas por Marx en Bakunin y en la tradición anarquista, encontrarán cada vez más espacio en el movimiento socialista.

Según este enfoque, todo el pasado de la civilización es ahora una negatividad muerta, una acumulación única de horrores y opresiones de la que nada hay para salvar ni heredar. La propia historia cultural de Europa es vista “como un delirio y una locura”, como algo “irracional” y “monstruoso”, configurándose -estas son palabras famosas- como un “tratado histórico de teratología”. Como vemos, se trata de una negación abstracta e indeterminada de la modernidad, de la que ahora se busca una superación total y palingenésica. De ahí deriva la difusión de posiciones que han distorsionado cada vez más el marxismo en clave mesiánica, interpretando la revolución socialista como una verdadera anulación de la historia, destinada a liberar a la humanidad de esta catástrofe.

En lugar de ser entendido críticamente, el mundo moderno debe ser primero condenado en su totalidad, y luego redimido mediante la violencia revolucionaria purificadora, y la construcción de un mundo radicalmente nuevo y diferente, que mágicamente establezca en la Tierra un reino comunista de felicidad y abundancia. Es propio de esta lectura populista de la historia, y de esta concepción religiosa y utópica del marxismo, la pretensión hegemónica sobre todo en el llamado marxismo occidental, de entender el comunismo mismo como un Nuevo Comienzo, como la plenitudo temporum que transfigura por completo la apariencia de lo real: es la pretensión de una subversión total de la sociedad burguesa, que propone eliminar, en una sociedad sin clases, el Estado y el mercado, las fronteras y las tradiciones nacionales, las religiones y toda formas jurídica.

Muy el contrario, Gramsci cuestiona esta visión caricaturesca de la historia y del papel de la burguesía, al tiempo que permanece firme en su enfoque el reconocimiento, aunque crítico, de la modernidad como época de emancipación y libertad individual. Plantear el problema de la herencia de los puntos altos de esta historia significa, por tanto, renunciar a priori a todo utopismo infantil, y recuperar la concreción de la perspectiva filosófica e histórico-política hegeliana, entendiendo al comunismo no como aniquilación, sino como la real consumación de la modernidad.

Significa entonces, en primer lugar, reconocer el papel del Estado como forma de universalidad: una forma que todavía no es sustancia, pero que tampoco es la nada, y que por tanto introduce en la sociedad burguesa los elementos de regulación que el propio proletariado ha tenido y ha podido utilizar en el curso de su lucha (desde las leyes que reducen la jornada laboral hasta las que garantizan la ampliación progresiva del sufragio). Ciertamente, ahora es necesario develar sin piedad el papel del aparato represivo estatal, que en situaciones de crisis es capaz de regimentar a la sociedad civil en forma omnipresente, arrastrándola hacia la movilización total, hasta desembocar en la dictadura y en la guerra.

Sin embargo, no podemos olvidar que, junto con la función de controlar a las clases subalternas en nombre de la dominación burguesa, el Estado -a diferencia de quienes en el movimiento marxista contraponen libertas major y libertas minor, derechos económicos y sociales y derechos formales-, no es sólo una máquina de dominación social, pues también cumple una función esencial de garantía recíproca para quienes han sido admitidos a la ciudadanía. Y esto sucede precisamente por ese principio de limitar el poder estatal, que es el mejor fruto del pensamiento liberal, y que el socialismo debe saber hacer suyo.

Así, lejos de presentarse como la utopía armónica de un mundo desprovisto de conflictos y contradicciones, el socialismo se revela a Gramsci como un complejo proceso de transición que se desarrolla durante mucho tiempo y que -como muchas veces lo ha recordado Domenico Losurdo- se dirige hacia la “sociedad regulada”: una sociedad construida sobre bases racionales, en la que los lazos de solidaridad entre los seres humanos están garantizados por una serie de normas y procedimientos, que no niegan sino universalizan las conquistas de la modernidad, de su cultura y filosofía.

Una sociedad que no pretende superar de un solo golpe el dinero, el valor de cambio y todas las formas de división del trabajo, sino que a través de la experimentación pragmática de formas económico-sociales, inevitablemente híbridas e “impuras” (como la NEP de Lenin), llega a la construcción de un mercado socialista equitativo y eficiente. En definitiva, una sociedad que no pretende anular fronteras, las identidades nacionales, las tradiciones incluso religiosas de los pueblos, en nombre de la república mundial de los soviets y el ateísmo de Estado, sino que sabe tener en cuenta las particularidades y valorarlas desde el punto de vista de la visión en clave cooperativa. Impidiendo al mismo tiempo todo hegemonismo y toda forma de chovinismo social, a través de ese universal concreto que es el internacionalismo, correctamente entendido.

Fuente: https://aterraeredonda.com.br/antonio-gramsci-o-homem-filosofo/ 19/02/2021. Para esta traducción se ha tomado en cuenta el texto original en italiano.

COVID-19

Entrevista a Guillermo Nugent

Entrevista realizada por Rosi Rojas Navarro

Solitaria espina que muerde en el peñasco enraizada,
en helada y en granizada, nadie por ella siente pena.
Y, así pues, espina como soy
florezco también y alegro también a la vida en la tierra
.
Andrés Alencastre.

En “estas épocas volteadas” como dice Salango en el espía del Inca, conversaremos con Guillermo Nugent sociólogo, psicoanalista en formación, pensador de los temores, los deseos y heridas que se abren en las tragedias menores o mayores como las de ahora, donde no hay aire para todos. En esta entrevista queremos hablar de nuestra vida como peruanos que siguen incidiéndose, pero que también quieren seguir suturándose, pero también de la soledad y la posibilidad.

Rosi: Guillermo, al parecer seguimos encaminados al “sálvese quien tenga sanitario” en un contexto claro de elites y vacunagate, nos comentas que en la vida cotidiana se normalizan las diversas formas de desigualdad, retumban las palabras -del médico sin juramento- Germán Málaga diciendo “No son privilegios, así son las cosas”

Guillermo: El acceso a las vacunas en muchos lugares ha sido el símbolo por excelencia del privilegio. Cuando se han dado a conocer estos hechos ha producido indignación y en varios casos, lamentablemente no en todos, ha llevado a renuncias de funcionarios. En este caso, las vacunas se han manejado con los criterios de balneario de Asia en temporada de verano. Esas vacunas en primer lugar dan el placer del privilegio. Luego viene lo demás.

Rosi: ¿Estas son sólo “muestras médicas” de las jerarquías de siempre o lo podemos reducir sólo a una “Banalidad del mal”? Porque es interesante que en tu texto sobre discriminación pasiva relacionas claramente estas jerarquías con relaciones de servidumbre asociadas a las condiciones de trabajo.

Guillermo: La discriminación pasiva quiere decir que la desigualdad en el reconocimiento de derechos es lo normal. Donde poner el cartelito ‘se reserva el derecho de admisión es una redundancia’. La figura de la ‘banalidad del mal’ no estoy seguro que se pueda aplicar en este caso. Recordemos que la afortunada frase de Hannah Arendt se refiere al juicio de Eichmann en Jerusalén por los crímenes de Auschwitz. La línea de defensa del nazi fue decir que él se limitaba a cumplir órdenes, a cumplir su deber como cualquier otro funcionario, es decir una obligación carente de cualquier conciencia moral autónoma. Pero en este caso no está en juego ninguna concepción del deber, sino el “así son las cosas” y su consecuencia práctica: ‘no se quejen pues’.

En varias ocasiones he señalado que la crítica a la cultura del gamonalismo está muy lejos de haberse consumado. Las ciencias sociales han preferido asumir que estamos en Johannesburg o Mississippi antes que preocuparse por el creciente proceso de privatización de la educación escolar y universitaria, que es el real campo de cultivo de las desigualdades, junto con las condiciones laborales, claro está.

Rosi: A propósito de la discriminación pasiva, quisiera saber tu opinión acerca de las palabras en pleno corona crack de la ex ministra Mazzetti, cuando dice: “Hemos comprendido la necesidad de fortalecer la atención primaria de salud (APS), dado el súbito aumento de casos en zonas rurales”; cuando la información es que la (APS) es un acuerdo internacional desde 1978; medidas que no solo prevendría las muertes por la Covid 19, sino que disminuirían la incidencia de esas enfermedades que “matan menos” como TBC, abortos infantiles, malaria o desnutrición.

Guillermo: La Atención Primaria de Salud entra en la categoría ‘así NO son las cosas’. Es la contraparte exacta del ‘así son las cosas’. El horizonte vital continúa marcado por la precariedad material y emocional para la mayoría de quienes habitamos el territorio peruano. A mí me parece que hay asuntos que no se han discutido con una franqueza elemental en la cultura de izquierda. Uno de ellos el paso del llamado a la revolución a la universalización de derechos.  Es un tránsito que se ha querido hacer ‘disimuladamente’, como quien no quiere la cosa.

Es como si el fantasma de Ravines estuviera merodeando y no quedaran más opciones que el estalinismo o el anticomunismo. Ante ese dilema entonces mejor dejar de pensar y nos ocupamos de ‘las cosas concretas’ como la salud y la educación. Como si la ciudadanía no se fuera a dar cuenta. Las movilizaciones más impresionantes de los últimos veinte años han sido por la democracia y la universalización de los derechos, empezando por los más básicos como los de la representación política y el derecho a la vida: las marchas de los cuatro suyos contra la reelección fraudulenta de Fujimori y contra el ensayo de golpe facho de Merino de Lama, por una parte y la movilización organizada por los colectivos feministas ‘Ni una menos’. Esas movilizaciones marcaron límites muy claros a la cultura del abuso en que vivimos.

Rosi: Mencionas en el Laberinto de la choledad, años después… que la palabra “chacra” hace alusión a la denuncia del espacio de poder y que lo característico del gamonalismo no es la exclusión, sino evitar formas generales de inclusión, como asocias esto a la situación del vacunagate, y su implicancia en la confianza de la gente.

Guillermo: La chacra en efecto es un símbolo de autoridad que se transformó en metáfora del ejercicio abusivo de la autoridad. el caso de las vacunas el daño ha sido doble: por una parte, esta atmósfera de privilegio respecto de las personas vacunadas. Pero de similar o mayor gravedad es el daño a la credibilidad para llevar a cabo experimentos científicos en universidades. Para efectos prácticos es como si el Perú hubiera declarado una moratoria en ciencias experimentales. Si ya las universidades peruanas están muy rezagadas respecto de sus pares en la región, este escándalo profundiza esa crisis.

Rosi: Expones también Guillermo que la reforma agraria de 1969 es todavía un discurso que generalmente sólo se determina como un fracaso absoluto, dices que no es comprendida como una reforma emancipacipatoria, que es una “ideología sospechosa”; porque fueron varias las diferencias que vimos en las protestas por la institucionalidad y las que respondieron al paro agrario.

Guillermo: La intensidad de la propaganda no marca necesariamente el ritmo de los afectos, menos en el largo plazo. La reforma agraria de 1969 machaconamente es presentada como un fracaso en los medios de comunicación. Pero ‘La revolución y la tierra’ (2019) fue el documental más visto en la historia del cine peruano. Probablemente si se discutiera con normalidad la Reforma Agraria, con todos sus claroscuros, el documental no habría tenido la acogida que efectivamente tuvo. El documental en buena cuenta estaba tocando el mundo de la chacra que se ha transferido al terreno de las relaciones cotidianas. El documental ponía imágenes a varios sentimientos que están presentes en las acciones diarias.

El paro agrario puso de manifiesto la necesidad de organizaciones sindicales. Una confluencia de políticas económicas neoliberales y revolución tecnológica ha creado nuevos escenarios que en un primer momento debilitaron considerablemente a las organizaciones sindicales. Es Importante poner en agenda la sindicalización especialmente en los medios de comunicación. Hay toda una cultura desarrollada en torno al ‘emprendedurismo’ que tiende a borrar la figura básica de los trabajadores.

Rosi: Quisiera acercarme a tu análisis de Bob López, si bien su proceso de transformación y alienación “era esencial” no sólo porque tenía el desprecio de todas las Quecas de Lima, sino por su necesidad de blanquear la mancha y progresar; pero vemos ahora como dice Callirgos un choque de discursos, por un lado, el hogar, los materiales educativos y al mismo tiempo la confrontación con los chistes y refranes.

Guillermo: A mí Bob López del cuento Alienación, siempre me cayó bien. Ese cuento de Ribeyro anticipa varios aspectos: en primer lugar, los tres personajes despreciados en la narración: Bob, Cabanillas y Queca (además víctima de la misoginia) hoy representan a la mayoría del país y con más fuerza a los tres millones y algo que viven fuera del país. No aceptan el lugar que les tiene reservado el orden jerárquico desde que nacen. Ese es un mérito, seguramente involuntario, del relato. El otro aspecto que anticipa es el clima intelectual representado por el ‘punto de vista del narrador’, esa mirada que junta condescendencia con asco moral que ciertamente está muy extendida en los cultural studies. Se expresa de múltiples maneras, desde el rollo de ‘los ciudadanos de a pie (pero fíjense que yo tengo auto)’ al de ‘las tradiciones autoritarias de nuestro pueblo (pero yo soy demócrata) y las variantes, más frecuentes en la derecha, para deplorar ‘el bajo nivel educativo de la población (a diferencia del mío). Las cosas nunca son ‘en sí o para nosotros’. Siempre es mejor hablar de ‘ellos’ y sus limitaciones para afirmar la propia superioridad. No hay un tono ni de respeto ni de admiración, como se puede encontrar en los trabajos de Arguedas o Encinas. Me acuerdo también de uno de los mejores libros que ha publicado el IEP post-Matos Mar: Testimonio de un fracaso: Huando. Habla el sindicalista Zósimo Torres de Charlotte Burenius.

Todos y todas somos rostros en la multitud, pero eso todavía parece ser algo difícil de reconocer.

Rosi: Permíteme regresar a los tiempos del Covid, hace algunos meses estuve revisando el trabajo de Norbert Elias sobre la soledad de los moribundos, su gran conclusión sociológica es que la muerte no tiene tanto que ver con el proceso físico por el que atraviesan los cuerpos, sino por el temor que en esta época constituye la muerte; Desde tu labor como psicoanalista, ¿Qué nos puedes decir sobre el anonimato de la muerte y la ausencia del rito de despedida, en esta pandemia la desvinculación ya no es sólo con el otro?

Guillermo: Lo que a mi entender ha puesto manifiesto la pandemia del COVID es el profundo olvido que han tenido las epidemias en la mayor parte del siglo XX. Creímos que los únicos períodos de muertes colectivas eran los que correspondían a la guerra. Es algo todavía por ser elaborado ¿cómo ha sido posible que la llamada gripe española, de 1918-1920 que produjo más muertes que la inmediatamente precedente Primera Guerra Mundial haya quedado relegada a las curiosidades del periodismo científico? Incluso, algunos cálculos llegan a decir que se produjeron tantas muertes como en las dos guerras mundiales juntas.

Basta consultar cualquier texto de historia de cualquier otra época para reparar que las epidemias y las guerras han estado siempre presentes. En el siglo XX, las ciencias de la salud avanzaron más que los políticos y creímos que las epidemias eran algo que ya no iba a suceder.  Así como Kant imaginaba propuestas para la paz perpetua, llegamos a creer que estábamos muy cerca de la salud perpetua y que los virus eran sobre todo un problema de las computadoras antes que de los humanos.

La pérdida de un ser querido debido a la pandemia es también parte de un dolor colectivo y también ha puesto en el primer plano la importancia de la salud mental, la necesidad de protegernos y cuidarnos. Para las personas que ya estaban en psicoterapia o psicoanálisis, la pandemia a diferencia de las muertes por guerras o terrorismo no genera algún de tipo de proyecciones o identificaciones con el agresor del tipo ¿En qué momento se había jodido el Perú?  ¡Hay que matar a todos los rojos!, o ‘Gracias al COVID he aprendido a apreciar la vida y ahora voy a pasar más momentos con mi familia’. Más bien ha sido una ocasión para poder diferenciar los conflictos psíquicos de los peligros medioambientales. La salud mental se ha expresado en un mayor sentido del cuidado. Las disposiciones autodestructivas se han traducido más bien en el descuido. Freud señalaba que el yo es corporal. Una afirmación más vigente que nunca.

Como la pandemia no se presta a proyecciones persecutorias, (como era el caso de Edipo donde había una epidemia en Tebas y alguien debía ser el culpable,) por el olvido cultural al que he hecho mención, la reacción más regresiva ha sido la negación. Sí es una novedad que los movimientos conservadores más típicamente persecutorios en este caso se hayan concentrado en la negación del problema. Trump y Bolsonaro son los casos más extremos. Tras un momento inicial de asociar la pandemia con China, el recurso más peligroso que se impuso fue el de la negación, a tono con los precedentes de los movimientos antivacunas o terraplanistas.

Rosi: Una pregunta dada nuestra situación electoral, Tú comentas que la memoria es reconocer los sentimientos encontrados y lo que siempre nos queda por hacer; además dices que la constitución del 93 apunta de manera muy clara a la formación de lealtades subordinadas. ¿Crees que un nuevo pacto político pueda ser el comienzo de una peruanidad con un parto menos trágico, más sano?

Guillermo: La memoria puede servir para recordar pérdidas, lo que tuvimos en un momento y luego ya no. Pero también puede servir reconocer lo que todavía no tenemos y que nuestro crecimiento como colectividad lo hace cada vez más necesario. Resulta que ahora nos urge algo de lo cual carecemos: una cultura del entendimiento político. Las fuerzas políticas están muy fragmentadas. Siempre es posible refugiarse en la cantaleta de ‘no tenemos un sistema de partidos’. ¿Por qué en vez de lamentar un imaginado desorden no entendemos que hay una demanda colectiva por integrar esos fragmentos? Yo no veo vocación por inventar nuevas costumbres políticas compartidas, más bien hay la voluntad de aplastar al otro como sea. Ciertamente esas nuevas costumbres tienen que venir de políticos y con reglas muy distintas a las actuales para la competencia electoral. Nuevamente, si no lo asumimos en primera persona del plural vamos a seguir repitiendo errores. Entendimiento político no quiere decir todos pensemos lo mismo, es simplemente dejar de usar la política como un arma, extraída de un arsenal de sables y crucifijos, y descubrirla como lenguaje que nos puede permitir pensar y vivir mejor.

Rosi: Ahora te dejo tres preguntas que espero te diviertan.

1.Dime dos filósofos con los que te quedes, uno por placer y otro por convicción política.

2. Dos poetas, uno que te emocione el corazón y otro que convenza a tu mente

3.Y por último dos películas, una que te recuerde llorar y otra que te resulte bella desde el lente….

Guillermo:  

1. Los Filósofos: Lucrecio y Spinoza (pero me siento mal por dejar fuera a Montaigne).

Lucrecio con su poema ‘De la naturaleza de las cosas’ enseña que la filosofía sirve para perder el miedo y a reconocer a la realidad con todas sus irregularidades y ‘desviaciones’, el famoso clinamen. Por esas cosas curiosas, Lucrecio, tan ateo él, fue traducido y editado en Lima hace pocos años por la Universidad Católica Sedes Sapientae. Ese logro cultural pasó completamente desapercibido.

Spinoza tiene varias cosas simpáticas, en su casa hablaba sefardí y se dice que su defensa de la acusación de hereje ante la sinagoga de Amsterdam la escribió en castellano, pero se ha perdido. Además, vivió en un tiempo a unas pocas cuadras de Rembrandt. No la pasó bien, el Tratado Teológico-Político, la primera defensa moderna de la democracia, lo tuvo que publicar con seudónimo y pie de imprenta falso. Algunos de sus amigos fueron encarcelados y su Ética, terminada cinco años de su muerte, sólo se publicó póstumamente. La claridad de sus razonamientos y la sutileza para describir los sentimientos son de una extraña belleza poética. Audaz y cauto en similar medida.

2. En poesía Peruana, uno puede ser etnocéntrico con total impunidad. Hay tanta poesía excelente que prefiero quedarme con dos buenas amigas cuya obra disfruto y admiro: Magdalena Chocano y Teresa Cabrera

(había pensado en poner a los epigramas de Marcial y al Primero Sueño de Sor Juana, pero lo que se me ocurrió espontáneamente creo que tiene más valor)

3. Dos películas

El Ángel Exterminador, de Buñuel. Cómo la reconstrucción sirve para salir de las repeticiones.

Fantasía, de Disney. Un recuerdo infantil de cuando mi madre me llevó al cine.

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El Opus Dei en campaña

Diego Lazo

El arzobispo de Lima Augusto Vargas Alzamora, aterrado frente a la posibilidad de que los evangélicos llegaran al poder con Fujimori en 1990, decidió sacar al Señor de los Milagros en una procesión extraordinaria en pleno mayo para conjurar la amenaza protestante. Como sabemos, su candidato sería derrotado, pero eso no alejó al clero del poder. Aquella no ha sido ni la primera, ni mucho menos la última elección presidencial en la cual la Iglesia ha sido protagonista. La contienda del 2021 no es la excepción.

Rafael López Aliaga ha resucitado Solidaridad Nacional, agrupación sumida en escándalos de corrupción y con su líder histórico procesado y detenido. Ha rebrandeado el partido y tomado control absoluto del mismo bautizándolo como un “partido cristiano”, imprimiéndole un carácter personal, porque el candidato celeste es miembro del Opus Dei, convirtiéndose así en el primer candidato presidencial peruano que es miembro de la Obra, una prelatura personal, la única en realidad, de la Iglesia Católica, que ha sido tan polémica como el mismo López Aliaga y de la que siempre se ha sospechado por su ambición de poder, tanto al interior de la Iglesia como en la política.

Nacida poco antes de la guerra civil española, fue fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer y floreció en los cincuenta y sesenta, en pleno apogeo de la dictadura franquista. Consiguió convertirse en una “fuerza política, financiera y mediática potentísima” según el historiador Jordi García. Escrivá se convirtió en confesor del dictador Franco y los miembros de su organización llegaron a ocupar un tercio de los ministerios españoles, haciendo posible la inserción de España en el bloque de las potencias occidentales, que antes sospechaban de Franco por sus orígenes fascistas. Se acuñó el término “tecnocracia del Opus Dei” para explicar el “milagro económico español”, gracias a figuras como Mariano Navarro Rubio o Alberto Ullastres.

Pero los miembros de la Obra no solo han colaborado con la dictadura española. En el Chile de Pinochet, muchos de sus miembros formaron parte de las juventudes que apoyaron la permanencia del dictador en el poder. El mismo Escrivá visitaría el país sureño poco después del golpe que derrocó a Allende. El supernumerario Joaquín Lavín casi se convierte en el primer jefe de Estado miembro del Opus Dei, cuando en 1999 postuló por la UDI, la colectividad política que agrupó a los pinochetistas tras la transición.

La jefatura del Opus Dei siempre ha desestimado estos juicios, diciendo que sus críticos provienen de sectores anticlericales o de religiosos recelosos de su meteórico ascenso. Arguyen que sus miembros gozan de libertad política y son ellos quienes deciden si forman parte de algún gobierno. En esto consiste el primer éxito del movimiento. Mientras que los clérigos católicos tienen prohibido intervenir en política, los numerarios del Opus Dei, aunque hacen votos y viven en comunidad, son formalmente laicos y, por lo tanto, están exentos de dicha prohibición. En el libro Cipriani como actor político, Carlos Manuel Indacochea explica que el Opus Dei, aunque declara públicamente la independencia de sus miembros, como organización se asegura de movilizar su apoyo coordinado contra lo que considera amenazas a la moral católica (el aborto, el humanismo secular, el liberalismo político, pero no el económico, el socialismo o el comunismo). Es decir que, en los hechos, el movimiento está asociado a posturas ultraconservadoras y sus miembros suelen pertenecer a partidos de derecha. Por eso no es nada raro, que sus miembros hayan conseguido ocupar los ministerios de Defensa o del Interior en Portugal, Chile, Uruguay, Argentina, España y el Perú.

Su segundo éxito es la introducción en la doctrina católica del concepto “santificación a través del trabajo”. Escrivá logró introducir una idea propia de la teología calvinista en el catolicismo, ajeno a la ética weberiana del trabajo. En el cristianismo protestante la salvación no se gana con obras de caridad, ya que Dios ha predestinado quien se salva y quien se condena. Por el contrario, la acumulación de riquezas es un síntoma de estar bendecido, mientras que, en la visión católica, es el pobre quien goza del amor divino. No por nada muchos de los miembros del Opus son empresarios ricos. Tanto éxito ha tenido Escrivá que la idea ha inspirado a otros movimientos católicos ultraconservadores como el inefable Sodalicio o el movimiento Schoensttat que también colaboró con el pinochetismo.

En el Perú el Opus Dei cuenta entre sus filas con políticos como los supernumerarios Martha Chávez, Luis Solari o empresarios millonarios como Dionisio Romero, pero las figuras más resaltantes han sido los numerarios Rafael Rey y el cardenal Cipriani, ambos hijos de los fundadores de la Obra en el Perú. La férrea defensa que ambos han hecho de la figura y la obra de Alberto Fujimori los hizo personajes polémicos por sus constantes excesos verbales. Cipriani no dudó en usar el púlpito para lanzar proclamas políticas, mientras que Rey Rey llegó a irse a los puños en un par de ocasiones tras ocasionar riñas políticas en sets de televisión.

Rafael López Aliaga recoge toda esta tradición del Opus Dei. Millonario, rabiosamente anticomunista, de extrema derecha y ultraconservador, se ha lanzado en esta campaña como un cruzado defendiendo el santo sepulcro. No es exagerado señalar que sus más fanáticos seguidores y candidatos al Congreso se ven a sí mismos como la sección peruana de una milicia universal dispuesta a derrotar al demonio comunista y homosexualizador. Al líder de Renovación, se le ha tildado de fascista, en el análisis de algunos es una exageración, sin embargo, él se ubica claramente en la línea de caudillos neofascistas como Trump o Bolsonaro. Es más, reúne todas las características del fascismo que nació bajo el auspicio de la gran burguesía europea que cobijó esta ideología como una respuesta frente al ascenso del socialismo y los partidos obreros, bajo la lógica de “combatir las masas con las masas”. Las propuestas del candidato celeste coinciden con las campañas del fascismo clásico, él propone expulsión de venezolanos (xenofobia), convertir al Perú en potencia mundial (populismo y nacionalismo), promete poner en prisión a los funcionarios de Odebrecht a pesar de que eso implicaría violar la separación de poderes y condenarlos por crímenes ya sentenciados en Brasil (demagogia) y crear brigadas de voluntarios que sustituyan los programas estatales de asistencia social con apoyo de grandes empresarios (corporativismo), además de inventar un enemigo responsable de todos los males como la crisis y la corrupción (anticomunismo o anticaviarismo). También ha convocado a las fuerzas de choque de la ultraderecha, como al sentenciado líder de La Resistencia, Juan José Muñico, alias Jota Maelo, y el fujitroll Frank Krklec, alias Catársis y Harakiri.

No están dadas las condiciones para que López Aliaga se convierta en un Bolsonaro, pero lo más probable es que busque crearlas. ¿Qué lo detendría? En sus negocios ha demostrado audacia para vulnerar límites sin miramientos. Cuando el Ministerio de Transportes eliminó el monopolio de su empresa en la ruta hacia Machu Picchu, denunció penalmente a los funcionarios responsables. “O sea, al final yo invierto para que vengan dos señores y así de fácil empiecen a operar”, declaró para Perú 21 en referencia a su competencia. Irónicamente, una de sus banderas es la abolición de los monopolios. Otro de sus negocios más conocidos es el emporio comercial Compu Palace; para su construcción fue necesario demoler la histórica casona Marsano, lo que se hizo sin la licencia debida, evitando así la oposición que generaría la solicitud de demolición de la monumental casona. Fue mucho más práctico derruirla sin autorización y después pagar la multa impuesta por la Municipalidad de Miraflores.

Esta temeridad para la consecución de sus metas en lo empresarial se refleja en su campaña electoral, difundiendo encuestas falsas y bulos como que el MINEDU habría obligado a niños a besarse o demostrando una incontinencia verbal digna de Bolsonaro, como cuando dijo que una adolescente violada “ya no es niña, es una mujercita” o cuando le recomendó a Ana Estrada en su lucha por la eutanasia que si quería morir mejor “se lanzara de un edificio”.

Se equivocan quienes piensan que lo de López Aliaga son calculados excesos para conquistar el voto ultraconservador del fujimorismo más recalcitrante o de las comunidades neopentecostales. Está siguiendo el sendero trazado por Trump y Bolsonaro, es decir, aprovechar el caos en una democracia disminuida y golpeada por la crisis económica o la corrupción y presentarse como el caudillo salvador que eliminará a los responsables, que como siempre son el comunismo y sus variantes. El candidato celeste está convencido de su cruzada divina y lleva curso de colisión siguiendo el consejo de Escrivá de Balaguer en su libro Camino: “no hagas caso, siempre los prudentes han llamado locuras a las obras de Dios. ¡Adelante, audacia!”

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“Donald Trump no es un estratega” (2º parte)

Michael Kruse1En la víspera de la salida de Donald Trump del poder, cuatro biógrafos que lo estudiaron de cerca reflexionan acerca de lo que trajo al país. Y de lo que hará a continuación. Michael Kruse es redactor principal de POLITICO y POLITICO Magazine. Publicado el 19 de Enero del 2021. Fuente: https://www.politico.com/news/magazine/2021/01/19/trump-exit-biographers-reflect-trumpology-460321.

Traducción: Guillermo Rochabrún. Revisión: Alexandra Hibbett y Marcelo Rochabrún.

Hace menos de cinco años, cuando Donald Trump surgió inesperadamente como el favorito para ganar la nominación presidencial republicana, tomé el tren de Washington a Nueva York para reunirme en el Trump Grill de Trump Tower, con cinco de sus primeros biógrafos.

Kruse: Entonces, en cinco años, en 50 años, ¿cuál será el legado de Donald Trump y de su presidencia, pero más que nada del hombre mismo?

Hurt: En 50 años: es el peor presidente que jamás haya tenido Estados Unidos de América. Punto. Cualquier otro está disputando el segundo lugar. En cinco años, como dijo Tim, ya sabes, será interesante ver cómo esto termina de a pocos, especialmente en el lado político. Y recordemos, tal como estábamos diciendo antes: esa base no va a desaparecer, y él continuará enfrentándose y echando gasolina al fuego en cada ocasión que pueda. Quiero decir, esto es básicamente todo lo que le queda. Cuán exitoso será, está TBD [“to be discussed”: por determinar]. Los republicanos invertebrados, como los llamó George Will, ¿conseguirán alguna vertebración? ¿Lo desterrarán del Partido?

Blair: Hay muchísima gente que todavía va a seguir las directivas de Trump sobre por quién votar en las primarias de 2022. Y él podría –puede– estropear mucho el trabajo. No sé qué le pasará a Lara Trump … Don Trump Jr. … No sé si habrá una próxima generación de Trumps.

D’Antonio: Presiento que hay una próxima generación; todos ellos están ahora abocados a la política y a la adquisición de su propio poder. Pero tú sabes, de lo que parece que estamos hablando es de esta idea del trumpismo versus el Partido Republicano, y de cuál es el futuro para ambos. Creo que para el trumpismo, obviamente hay este extremismo peligroso, que están muy apegados a Donald Jr. Creo que están muy apegados a Lara; tal vez no tanto a Ivanka y Jared, porque vinieron de Nueva York, y todavía parecen estar flirteando con esa vieja identidad. Pero ¿por qué no habría esta batalla por lo que será realmente el Partido Republicano?

Kruse: Dentro de esta clasificación del partido republicano, en opinión de ustedes, ¿cuál sería para Donald Trump en particular, la peor forma de castigo? Estoy pensando aquí en Roy Cohn, un tipo que se salió con la suya hasta el final, cuando las consecuencias lo alcanzaron. ¿Cómo sería ese tipo de consecuencias, para Trump?

D’Antonio: ¿Alguien más piensa inmediatamente en la cárcel?

Blair: Sí.

Hurt: Mira, todos sabemos que él hizo todas las cosas de las que se le acusa, ¿de acuerdo? Él es culpable. En particular es culpable, sabes, en términos de responsabilidad penal. Todo el imperio es un fraude fiscal iniciado por Fred Trump. Y el artículo en el Times, creo que fue en octubre de 2018 -que hasta ahora nunca ha sido refutado-, los documentos que consiguieron lo demuestran. Todo lo que hizo, lo hizo; por lo que es una cuestión de reunir las pruebas y conseguir simplemente que los jueces y jurados vean la evidencia. Creo que, desafortunadamente, puede extenderse y posponerse durante muchos años. Estoy hablando como de ocho o diez, incluso si el proceso fuese iniciado por el Estado de Nueva York, o por Cy Vance el próximo mes. Desafortunadamente, es más probable que Trump muera por consumo de hamburguesas con queso que en la cárcel.

Kruse: Si como dices esto se prolonga ocho a díez años de una especie de forcejeo legal -quiero decir, potencialmente cuando pase la primera hora de la presidencia de Biden, el foco de atención regresará a la presidencia de Trump-, de modo que si atención es lo que él quiso…

O’Brien: Creo que la investigación más peligrosa que enfrenta ahora es la de Cyrus Vance en Nueva York2Cyrus Vance Jr. es un abogado y político estadounidense que se desempeña como fiscal de distrito del condado de Nueva York, Nueva York. El 2020 inició una investigación a empresas de Trump por evasión fiscal. Véase https://apnews.com/article/donald-trump-new-york-campaign-finance-cyrus-vance-jr-manhattan-f841d62dbf6d1a8ba2949bc577858f6e. Pienso que ahí hay posibles consecuencias criminales reales, y dependerá de Cy Vance decidir qué tan agresivo será con todo esto. Aparte de lo que pueda sucederle criminalmente, también creo que el otro castigo para él es simplemente ser ignorado. Porque él ha pasado por esto en diferentes momentos de su vida, en los que ha estado en la tundra, frío, ignorado y solo. Está solo todo el tiempo. Creo que en general es una persona muy solitaria. A mediados y fines de los 90, antes de «The Apprentice», a principios de los 2000, era el centro de las bromas sobre los excesos de los 80, y era este tipo de curiosidad mediática que aparecía ocasionalmente en el programa de Howard Stern. Luego reapareció, sazonado de nuevo a través de «The Apprentice»3Cfr. https://www.newyorker.com/magazine/2019/01/07/how-mark-burnett-resurrected-donald-trump-as-an-icon-of-american-success.

Luego «The Apprentice» comenzó a desaparecer del paisaje, y de nuevo estaba en riesgo de ser olvidado. Entonces postuló para presidente. Y ahora él podría acabar sentado jugando golf en Mar-a-Lago, quejándose y gritando ante las pantallas de televisión, de vez en cuando aventurándose a hacer road shows, y apoyando a algunos candidatos. Creo que sin este constante flujo de atención e interés, va a replegarse en sí mismo, porque lo necesita tanto. Creo que es otra posible condena que podría surgir.

Kruse: Él era el presidente, y un presidente muy importante, aunque no fuera un buen presidente. ¿Hemos llegado al punto en que nunca será olvidado -siempre será importante?

O’Brien: Pero ese no es el tipo de atención que le importa. No creo que a él le importen en realidad los libros de historia, o el legado de su administración. Quiero decir, puede que un poco, pero lo que le importa realmente es lo que está justo frente a él, al momento, y no cómo será recordado después de su muerte.

Hurt: Necesita de una constante reafirmación, una y otra vez. Una de las asistentes de Ivana me dijo en su día, y lo aplicó a ambos, con su acento de Queens: «Para ellos la publicidad es como una droga». Necesita su dosis diaria de heroína, y la inyección de la semana pasada no le va a servir. Y sabes, él no lee en modo alguno; así que ¿qué diablos le importa? ¿La biblioteca Trump? Será un edificio muy pequeño.

Blair: Creo que los asuntos criminales, creo que eso, y ¿a qué va a recurrir para obtener dinero? Quiero decir, reunió un montón de dinero en este último tiempo, que parece estar relativamente abierto para usarlo como él quiera, pero fueron varios cientos de millones de dólares.

O’Brien: Al menos 207 millones.

Blair: No es una miseria. De ningún modo. Pero está enfrentando grandes deudas. Los clubes de golf, los hoteles, todo eso. ¿De dónde vienen los ingresos?

D’Antonio: Creo que puedes pensar en 35 millones de suscriptores incondicionales suyos a un medio de televisión por cable que cobra $ 5,99 al mes. Entonces, ¿qué son 35 millones de 6 dólares por mes? Eso es mensualmente. Siempre me ha sorprendido lo mucho que él valora los flujos de pequeños montos de ingresos. Tú sabes, los alquileres de un solo apartamento, creo, le importaban en los viejos tiempos. Y creo que esa es la forma en que está pensando acerca de esto. Por supuesto, eso irá disminuyendo. Quizás dure un par de años, pero si lo haces durante un par de años llegas al punto en que eres un hombre muy viejo. No creo que a él le importen sus hijos. Creo que el legado financiero no está realmente en su mente. Entonces, tal vez, como hemos dicho sobre su necesidad de atención constante y también de que no piensa en estrategias, es que está simplemente viendo por cada día. Ya sabes: ¿cuántas donaciones llegaron esta semana para esta recaudación de fondos que estoy haciendo, o para este llamamiento, y cuántas personas están sintonizando? Quizás sea copropietario de Newsmax. Newsmax está en Palm Beach. Así que creo que hay muchas opciones para que él haga dinero, apele a su base, mantenga ardiendo esos fuegos, y que realmente no le importa mucho más allá del día a día.

Kruse: Sin embargo, ¿es eso suficiente para que siga adelante? A menudo citamos los asuntos legales que se avecinan como una amenaza existencial. Citamos los cientos de millones de dólares de deuda que vencen, como una crisis existencial. Pero me pregunto si la crisis existencial real es la disminución de la calidad de la droga que está recibiendo, la atención que ha estado recibiendo. ¿Es suficiente una cantidad menor, o solo necesita lo mínimo para continuar día a día, luchando en escaramuzas con viejos floretes, usando floretes nuevos?

O’Brien: Él demanda como un pozo sin fondo, y necesita colmarlo todos los días. Si pudiera le encantaría estar frente a un géiser de atención. Creo que unos dedales llenos de atención no le bastarán.

Blair: Y también estoy preguntándome: lo que estaba sugiriendo Michael, es mucho trabajo.

D’Antonio: Y él es flojo.

Hurt: Creo que Michael tiene razón en eso. Quiero decir, él puede simplemente sentarse, ver cómo llega el dinero, y puede ir agotándose después de un tiempo. Pero creo que sus dos amenazas existenciales son la falta de la droga publicitaria -la más importante-; y luego la segunda cosa es el fruto de un árbol venenoso. Con la excepción de la televisión, los ingresos futuros de la televisión y las cosas de «El aprendiz», todos los bienes raíces, los casinos pasados, todo eso es fruto del árbol venenoso que comenzó con [su padre] Fred Trump. Y si Cy Vance puede hacer mella en esto, entonces va a quedar inmovilizado.

Kruse: Harry mencionó a Fred; realmente no se puede hablar de Donald sin hablar de Fred. Y me pregunto en este punto qué creen ustedes que Fred Trump pensaría de Donald Trump. ¿Estaría orgulloso? ¿Avergonzado? ¿Asombrado? ¿Espantado? ¿En qué está pensando el fantasma de Fred Trump en el momento cuando su hijo abandona la Oficina Oval?

Hurt: Hasta el 5 de enero probablemente estaba de acuerdo en ciertos aspectos. Pero el 6 de enero fue demasiado. Y creo que estaría cabreado.

D’Antonio: En muchos aspectos Fred odiaba a Donald. Y creo que Donald sabía esto.

Hurt: Su autodesprecio emana de eso. Correcto.

D’Antonio: Y si ves el arco de la vida de Fred, en realidad era una persona bastante convencional. Él se insertó en la maquinaria política de Brooklyn y Queens. Aspiraba a integrarse a esa multitud de gente del establishment, y esta bomba hedionda de hijo, creo, lo habría horrorizado. Así, podría haber estado orgulloso de que él hubiese llegado a ser presidente -la posición de Fred en la Oficina Oval, detrás suyo, mirando por encima del hombro de Donald, siempre me pareció un indicador de la perturbación de Donald. Creo que habría visto este final como algo simplemente espantoso, y le estaría diciendo a Donald: «Mira, todo lo que tenías que hacer entre las elecciones y el 20 de enero, era haber hecho lo normal. Y habrías estado bien. Sabes, seguro, que los demócratas y todos los de ese lado te habrían odiado, pero habrías pasado a la historia como presidente. Ahora estás pasando a la historia como el primer aspirante a fascista de Estados Unidos que llevó a esta gente a la violencia». Creo que Fred lo habría odiado.

Blair: En cierto modo Donald pensaba que ser presidente era como presidir el distrito de Brooklyn. Fred descubrió su camino en la política demócrata local en la ciudad de Nueva York, donde esos tipos podían ser comprados. Y Donald vio esto; recibió realmente un adiestramiento muy bueno sobre cómo manejar la política a nivel de ciudad. Y pensó que así sería en la Casa Blanca: que podrías comprar a la gente, colocar alos tuyos, y que podrías manejar las cosas al modo de una mafia. Que podrías hacer eso porque lo había visto en Nueva York. Pero no fue así como funcionaba, porque en realidad la gente a nivel federal tenía mucha mayor responsabilidad, y no solo ante él. Simplemente no funcionó de esa manera. Pero creo que Fred le había dado esa plantilla. ¿Que cómo Fred habría visto la actuación de Donald? Creo que su cabello habría estado incendiado todo el tiempo. Porque habría visto lo que estaba pasando, y él era la única persona a la que Donald no podría mentirle y convencerle.

Kruse: Ninguna parte de Fred Trump estaría mirando desde el más allá, diciendo: “Maldita sea. Te enseñé a ser un asesino, te enseñé a ser un rey. Y diablos, si no te convertías en presidente, pisabas duro y lo hacías a tu manera. Hazlo exactamente como tú querías».

O’Brien: Fred es el Dr. Frankenstein y Donald es el monstruo. Pienso que Fred se habría sentido alternativamente horrorizado y asombrado. Él soltó a esta persona al mundo, y creo que la influencia de Fred es una gran parte de él. Pero Donald también es, y por sí mismo, un producto muy retorcido y caótico. Fred entonces dio forma a eso, creo, en el torno de alfarero de sus intensas demandas como padre, y esta despiadada y binaria visión del mundo como hombre de negocios y operador político. Donald absorbió todo eso, y luego lo escupió en tan enormes formas que no puedo pensar que Fred siquiera lo hubiera imaginado siquiera: «sí, este niño terminará en la Oficina Oval». Así que ciertamente estaría asombrado de eso. Pero creo que también estaría horrorizado por muchas cosas alrededor. Cuando la vida de Donald comenzó a desmoronarse a principios de los 90 sus padres lo apoyaron, pero también estaban consternados por sus aventuras. Les gustaba Ivana, como les disgustaba que la estuviera engañando. De modo que se lo hicieron saber, y le dijeron que empezara a poner su casa en orden. En ese sentido eran personas convencionales que creo que se habrían escandalizado de que hubiera provocado un asalto violento al Capitolio en la sede de la República.

Kruse: ¿Es capaz de algún tipo de ajuste de cuentas personal sincero…?

Hurt: No.

Blair: No.

D’Antonio: No.

O’Brien: De ninguna manera.

Kruse: Entonces no hay …

Hurt: No.

O’Brien: No.

Blair: No.

Hurt: Siguiente pregunta.

Kruse: ¿Cuál fue, o es, su defecto fatal?

Hurt: Bueno, quiero decir, ya sabes, en términos griegos, sería hubris, ¿no?

O’Brien: Tiene un trastorno narcisista de la personalidad. Él reúne todas las características que uno quisiera marcar para definirlo.

Blair: Es un vendedor increíble. Se vendió a sí mismo a Estados Unidos. Y también se vendió ante él mismo. Lo que significa que no tiene ninguna capacidad para hacer ninguna introspección, para tener una idea de sí. No puede. Es como las leyes de la gravedad: no puede hacerlo, no es posible. Eso no está dentro de sus capacidades. Se vendió a Estados Unidos y a sí mismo. Hizo un trabajo brillante, pero este fue el final de ese camino.

D’Antonio: Donald no puede ver la verdad sobre sí. No puede ver la verdad acerca del país o de otras personas. Simplemente está perdido en esta mierda de su propia creación. Y no creo que tenga ninguna capacidad para salir de ello. Creo que si de alguna manera viera la luz del día, podría cegarlo para siempre. Así que está totalmente comprometido consigo mismo, y fue así desde el principio. Quiero decir, si miras quién era en Nueva York, cuando llegó por primera vez, dando vueltas en esta limusina conducida por un tipo que va armado, y que se está asegurando de que todos lo sepan.

O’Brien: Con la matrícula DJT [Donald John Trump] en la limusina.

D’Antonio: Y bordado en los puños. Realmente es una persona deformada y trastornada que no podría ver nada con claridad, y mucho menos a sí mismo, más que cómo obtener poder.

O’Brien: Se ha formado un sentido muy cinematográfico de sí. Quería ser productor de películas, pero Fred lo volvió a traer a la empresa. Piensa en términos de escribir su propio guión, dirigir su propia película, producirla y seleccionarse a sí mismo para aparecer en ella todo el tiempo. Esa es la burbuja de realidad en la que habita. Y es por eso que está obsesionado con la popularidad, y se aferra a la suya propia como un valor real. Está todo el tiempo reescribiendo el mundo que lo rodea para que sea lo que él cree que debería ser, de modo que se ajuste a la idea que tiene de sí; que, obviamente, no está en contacto con la realidad o con la civilidad.

Kruse: Entonces, ¿cuál es el final que al menos intentará escribir aquí? Este no es un final apropiado para el guión que ha escrito de su vida, para simplemente desvanecerse en Mar-a-Lago. A juzgar por lo que ustedes saben, por todo lo que saben de su pasado, ¿cuál es el final para él? ¿Qué intentará escribir como un final apropiado para el arco épico, la historia de la vida épica de Donald Trump?

O’Brien: Parte de eso será la venganza. Venganza contra el partido, venganza contra sus detractores…

D’Antonio: Quizás contra todos nosotros.

Blair: El punto de referencia será que se postulará para la presidencia el 2024. Eso al menos le permite en su mente dejar la Casa Blanca como un contendor, y no como un fracaso. ¿Pero después de eso? Pienso que Cy Vance va a escribir ese futuro.

Kruse: Déjenme preguntarles una cosa más. Todos ustedes fueron personas que escribieron algunos de los primeros libros sobre Donald Trump. De una forma u otra vendrán muchos otros más, e intentos de una biografía seria, desde el nacimiento hasta la tumba. ¿Cuál es su consejo para estas personas que harán este trabajo en los próximos años o décadas?

Hurt: Diré lo mismo que le dije a Michael, como estoy seguro de que él recuerda vívidamente, en el American Hotel en Sag Harbor: no lo hagas.

D’Antonio: Lo recuerdo. Yo probablemente animaría a la gente a hacer todo lo posible para estar un poco por encima de las minucias de cada día y de cada momento, tratando de encontrar las conexiones entre él y las personas que lo siguieron o lo capacitaron, para ver el gran cuadro lo más que fuese posible; y luego, sumergirse en el día a día para ilustrarlo. Porque, como dijo Steve Bannon, la estrategia consistía en inundarlo todo de mierda. Eso es lo que Donald ha hecho siempre. Simplemente había una actividad frenética, y cosas que uno debía tratar y tratar de entender. La clave es simplemente mirar el patrón, para ver solamente a éste y su impacto en lo demás.

O’Brien: Sobre todo teniendo en cuenta que un arma fundamental que utilizó fue la desinformación y la propaganda, y la negación de los patrones factuales y la verdad. Los escritores hacen un verdadero servicio al público, creo, al buscar el patrón de hechos y la exactitud, especialmente porque ella está bajo asedio. Y ahí es donde cualquiera que escriba sobre él, especialmente ahora, tendrá una olla a presión de «hechos alternativos» -para citar a Kellyanne Conway. Y la basura se esparcirá a su alrededor para distraer de cuál es la verdad de quién es él, y qué es lo que su presidencia representa. Creo que esa será la clave a la que aferrarse.

Blair: No confíar en nadie. A primera vista no confíar en ninguna fuente. Porque todo el mundo quiere salvar su pellejo.

Kruse: ¿Algo más? ¿Algo más que no les pregunté y que creen que deberíamos estar pensando, lidiando con ello, mientras avanzamos finalmente hacia la transición del poder?

Blair: No sobre él, sino a lo que sucede a entre 35 y 70 millones de personas -aunque no solo ellos-, que actualmente están sufriendo los efectos de la naturaleza adictiva de estar en esta época; el constante flujo de información o desinformación, la constante distracción -y todo lo que este período, lo que su presidencia nos arrojó. Creo que así fue como nosotros, como los medios, el país, empezamos a sintonizar con una noción diferente de la realidad, de verdad, de responsabilidad, de gobernabilidad, de criminalidad, de todo. ¿Cómo podemos crecer, desarrollar una mejor manera de responder y asimilar y absorber esto –por cierto, en medio de una pandemia? La idea de que él ha seguido dominando las portadas, concentrando nuestra atención, cuando han muerto casi 400.000 personas; que durante los últimos 10 meses él ha seguido siendo la noticia más importante, es vergonzoso.

O’Brien: El hecho de que Trump pudiera estropear la respuesta a esta pandemia épica, y luego incitar a un asedio al Capitolio, y no obstante mantener la clase de magnetismo que ejerce hacia las personas que lo apoyan, dice algo muy oscuro y perturbador sobre lo que es este país. Sobre eso aún no hemos llegado a un acuerdo. Ya existía antes de que él se convirtiera en presidente -una ventana que se abrió de par en par debido a esta presidencia-, y no va a desaparecer. Tenemos entonces mucho trabajo duro por hacer, que implica más que solamente descubrir a Donald Trump. Realmente se trata de averiguar dónde nuestras instituciones y nuestras comunidades están quebradas, para que podamos superar esto de una manera constructiva. Porque estamos en muy mal lugar en este momento.

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“Donald Trump no es un estratega” (1º parte)

Michael Kruse1En la víspera de la salida de Donald Trump del poder, cuatro biógrafos que lo estudiaron de cerca reflexionan acerca de lo que trajo al país. Y de lo que hará a continuación. Michael Kruse es redactor principal de POLITICO y POLITICO Magazine. Publicado el 19 de Enero del 2021. Fuente: https://www.politico.com/news/magazine/2021/01/19/trump-exit-biographers-reflect-trumpology-460321.

Traducción: Guillermo Rochabrún. Revisión: Alexandra Hibbett y Marcelo Rochabrún.

Hace menos de cinco años, cuando Donald Trump surgió inesperadamente como el favorito para ganar la nominación presidencial republicana, tomé el tren de Washington a Nueva York para reunirme en el Trump Grill de Trump Tower, con cinco de sus primeros biógrafos.

¿Quién hubiera anticipado lo que vendría?

Pues, en muchos sentidos, ellos lo hicieron. Wayne Barrett, Harry Hurt III, Gwenda Blair, Tim O’Brien y Michael D’Antonio, autores de libros sobre Trump que fueron publicados desde inicios de la década de 1990 hasta el 2015: ellos…lo sabían. Conocían sus fortalezas y debilidades, su carisma y su impulsividad, la misoginia y el fanatismo, los comportamientos patológicos, las razones de ello, y cuáles casi siempre habían sido sus consecuencias para él, pero más frecuentemente y sobre todo, para las personas a su alrededor.

Durante nuestra reunión inicial ese día en Manhattan y en las conversaciones posteriores, justo después de la filtración de la cinta de «Access Hollywood», inmediatamente después de que ganara y apenas antes de la toma de mando, dijeron que nunca aceptaría perder, que diría haber sido «robado», que hubo «manipulación». Que «iba a arrastrar a todo el país en una dinámica autoritaria». Que era «un tipo que está jugando con una mafia». Y no importa qué, dijeron, Trump mantendría «un número sustancial de estadounidenses apoyándolo, y adónde los pueda llevar es en realidad sumamente amenazador». No eran clarividentes -no pensaban que ganaría el 2016-, pero una vez que lo hizo, olfatearon con inquietud hacia dónde se dirigía todo esto. Las conversaciones fueron como advertencias.

Barrett, el apreciado decano del grupo, murió un día antes de la toma de posesión de Trump, pero O’Brien, Blair, D’Antonio y Hurt me dijeron muchas veces durante estos últimos cuatro vertiginosos y peligrosos años, que lo que Trump estaba haciendo podría no haber tenido precedentes para el país y para la presidencia; pero que para él no era algo inédito. En efecto, todo estaba predicho. El presidente Trump era el Trump que conocieron. Era el Trump que estaba ahí todo el tiempo, en los cientos de páginas que escribieron.

Ahora, con Trump listo para salir de la Oficina Oval, con la seguridad de un segundo juicio político, y Joe Biden listo para tomar su lugar, quise reunir a los cuatro por una última vez. Hablamos de narcisismo y autodesprecio, de venganza y de la posibilidad de algo parecido a una introspección, o ajuste de cuentas personal; de su padre como el Dr. Frankenstein; y de si todavía no están sorprendidos por Trump y las múltiples calamidades que causó. Entonces recurrieron una vez más a su pasado para predecir su futuro, esbozando un próximo capítulo, complicado por el riesgo legal y financiero, y en particular por la tragedia del final de su mandato, pero definido como siempre por una lucha profundamente asentada, momento a momento, pugnando para colmar su «pozo sin fondo de carencia», tratando desesperadamente de protegerse de una relativa irrelevancia.

«La venganza», dijo O’Brien, «será parte de ello».

«Gasolina al fuego», dijo Hurt, «en cada oportunidad que tenga».

Nuestra conversación ha sido editada para mayor claridad y concisión.

Michael Kruse: Al releer algunas de nuestras reuniones anteriores, me llamó la atención un tema recurrente, que es la falta de sorpresa por parte de todos ustedes. Así es él, así es como opera, esto es lo que hace. Pero quiero volver a preguntar que ahora, en los últimos días de la actual presidencia de Donald J. Trump: ¿era esto lo que esperaban?

Tim O’Brien: No sé si alguien podría haber anticipado los detalles, pero en general, basado en todo lo que él es, uno sabía que iba a corromper el cargo, incitar a la violencia en las calles, e introducir un discurso cívico grotesco en esta mezcla. No creo que ninguno de los grandes temas generales sea una sorpresa. Los detalles -a quién corrompe, cómo se corrompen, cuál es el resultado final- son siempre lo más difícil de predecir, pero siguen siendo consistentes con quién es él en general.

Gwenda Blair: ¿Sorprendente? No. Surrealista, sí.

Harry Hurt III: Mira, no creo que, a menos que hayas pasado un tiempo considerable con Donald Trump, puedas imaginar lo totalmente embarrado que está. Todos en este panel han pasado mucho tiempo a su alrededor, algunos voluntaria y otros involuntariamente. Es difícil describirle a alguien la profundidad y amplitud de su psicosis. En las últimas semanas finalmente ha sido exhibida de manera gráfica, pero ha estado mostrándose durante meses y meses, y años. La única sorpresa es que Rudy Giuliani no haya conseguido un mejor tinte para el cabello.

O’Brien: Cada historia que sale de la Oficina Oval es: “No nos dimos cuenta de que tenía la capacidad de atención de un niño, o de lo demente que podía ser trabajando en nombre del interés público, o por su habilidad para eliminar a voluntad a la gente, tanto literal como figurativamente; que no le importaba, dentro y fuera de su administración. Y hubo esta revelación gradual de quién era él, a su equipo y al país, en la forma en que se mostró ante todos nosotros como escritores en diferentes períodos.

Michael D’Antonio: Siempre estuve a la espera de un elemento letal en la presidencia de Trump. Yo me encontraba tan perturbado por él cuando lo trataba directamente, que estaba feliz de que mediante mi esposa psicoterapeuta podía consultar a muchos de sus colegas. Todos ellos hablaron continuamente de lo depravado y peligroso que realmente era. Creo que empezó a hacerse realidad cuando esa niña y su padre murieron en Río Grande2Véase https://www.politico.com/story/2019/06/26/orourke-trump-ap-deaths-1382899. Entonces pensé, sabes: ese es el comienzo. Tim, mencionaste las ejecuciones que está llevando a cabo, o llevó, a este rápido ritmo, de modo que pudo enviar a la muerte a 13 presidiarios entre julio y hoy3Cfr. https://apnews.com/article/donald-trump-wildlife-coronavirus-pandemic-crime-terre-haute-28e44cc5c026dc16472751bbde0ead50, y los 400.000 que estarán muertos a causa del coronavirus. Un número incalculable de ellos murió debido a su incompetencia y a su incapacidad para acoger el sufrimiento y la muerte de otras personas.

Siento como si mientras hablamos demasiado de él, probablemente todos pensásemos: «Sabes, esto es peor de lo que la gente cree». A veces la mofa que usas para enfrentarlo es apropiada y necesaria; entonces el nivel de alarma que levantas parece subir y subir mientras más daño hace. Y ahora todo el mundo está traumatizado por este lunático. Creo que está dejando detrás de sí este movimiento, que va a continuar y que también es realmente peligroso. Así, es como si el interior de su terriblemente angustiado cerebro fuese ahora la realidad en la que todos estamos viviendo. Y es realmente aterrador.

Kruse: Antes de llegar a la aterradora larga secuela de la presidencia de Trump, tengo una curiosidad: ¿hay algo en los últimos cinco años y medio, desde que descendió por la escalera mecánica4Ver https://www.politico.com/magazine/story/2019/06/14/donald-trump-campaign-announcement-tower-escalator-oral-history-227148, que hayan aprendido, que no supieran acerca de él?

O’Brien: No he aprendido nada acerca de él, pero he aprendido mucho sobre el país. Creo que tuvimos esta conversación anteriormente -¿hay algo en él que nos sorprenda? Y creo recordar haber dicho que me sorprende lo que le hace a las personas y a las instituciones que lo rodean. Lo que le ha hecho a las instituciones federales, a la gente de su círculo, lo que le ha hecho al partido; es decir, la capacidad que tiene simplemente de poder aplastar a esas personas, procesos e instituciones, me sorprende. Porque es un delincuente flagrante y demente, y no debería ser así de fácil. Pero creo que una de las lecciones de eso es que la razón por la que fue fácil para él, es que es un reflejo de muchos problemas reales, ansiedades, odios y divisiones en nuestra sociedad; que se han ocultado -o no- durante mucho tiempo, y como que florecieron en su presidencia.

Hurt: Es algo así como Jay Gatsby. No fue Gatsby. Fue el polvo inmundo que lo rodeaba. Creo que Fitzgerald estaba equivocado: era Gatsby y el polvo inmundo. Y también es Trump y el polvo inmundo.

Blair: Yo debo decir que aprendí mucho. Más que sorprendida estaba conmocionada, atónita, consternada y profundamente desalentada por todo lo que reveló en torno a Trump; sin duda.

D’Antonio: Si me mostró algo, fue que era un autócrata más capaz, un autoritario o fascista más capaz de lo que hubiera esperado. Era incompetente para gobernar. Tal vez si hubiera sido más talentoso, como Mussolini, hubiera hecho más daño. Pero si nos fijamos en cómo reunió a estas comunidades dispares, ya fuesen racistas o nacionalistas blancos o nacionalistas cristianos, parecía haber mucha gente alrededor que estaba esperando ser llamada a su lado.

La fusión de la derecha religiosa con Trump, estas eran cosas que creo que iban a suceder si aparecía el tipo adecuado, porque los nacionalistas cristianos han estado construyendo en esta dirección desde Jerry Falwell en la década de 19805Jerry L. Falwell (padre), fue un pastor bautista. Véase su historia en https://en.wikipedia.org/wiki/Jerry_Falwell_Sr. Su hijo, Jerry P. Falwell, estuvo muy cerca de Donald Trump, hasta quedar envuelto en un escándalo. Véase su historia en https://theconversation.com/jerry-falwell-jr-will-leave-behind-a-very-different-legacy-from-his-influential-father-145019. Y toda su noción de que podemos usarlo como un vehículo para promover un Estado cristiano. Esto es Josh Hawley. Es lo que creen Ted Cruz y Marco Rubio. No tienen realmente un compromiso con una república democrática pluralista: quieren una nación cristiana. Y ahora vemos que Trump fue un miserable pretexto para un cristiano, pero así son estas personas. Realmente son fanáticos religiosos enloquecidos por el poder. Hubo alguien en la cámara del Senado que clamaba por Jesucristo mientras participaba en el asalto de la turba al Capitolio de los Estados Unidos. Este es un elemento más demente de nuestro país de lo que yo creo que había entendido. Pero Trump lo entendió. Creo que él también se ha dirigido hacia esto desde que decidió que iba a ser Archie Bunker6Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Archie_Bunker. Va a ser el tipo de derecha de Queens que no será tan sutilmente racista, y aprovechará esta fuerza. Es más maligno de lo que esperaba, y encontró una población más receptiva y capaz de actuar de lo que creo que cualquiera de nosotros podría haber imaginado.

Kruse: Entonces, existe la idea de que en cierto sentido ustedes subestimaron a Trump, y nos sobreestimaron a nosotros, ¿es así? Las dos cosas. Esta puede ser una pregunta extraña, pero me pregunto si pudieran reescribir sus respectivos libros sobre Trump, ¿los harían de manera diferente?

Blair: Gritaría mucho más fuerte.

Hurt: A decir verdad, no cambiaría ni una sola palabra. Es, de lejos, el mayor promotor de sí mismo en la historia del capitalismo estadounidense. Y mira, el tipo consiguió que lo eligieran presidente. Tim puede decirte que financieramente no hay nada allí7Acerca de la fortuna de Trump: https://www.vox.com/2016/5/14/11671650/how-rich-is-trump. Así que ese es un acto de autopromoción, pero por alguna razón sigo regresando mentalmente al accidente de helicóptero que mató a sus tres ejecutivos de Atlantic City. Entonces sostuvo que él iba a estar en ese helicóptero, lo cual era una total y descarada mentira, pues ese día tenía otras reuniones programadas en Nueva York. En ese momento causó estragos en la moral de la Organización Trump. Porque ni siquiera podían creer en eso, pero simplemente muestra que no se detendrá ante nada, y que para él la muerte de otras personas no tiene ninguna importancia, salvo en la medida en que pueda manipularlas a su favor y en su propio beneficio. No creo que eso haya cambiado en nada. Y por eso no cambiaría una palabra. Alguien que conocí la otra noche me preguntaba: «Bueno, deberías escribir otro capítulo de tu libro, o una secuela». No, gracias.

Blair: Si hubiera sabido el verdadero rol de Tony Schwartz en The Art of the Deal [El Arte de la Negociación]8Anthony Schwartz fue contratado por Trump, en calidad de “ghostwriter” para escribir The Art of the Deal, un libro sobre las supuestas o reales habilidades de Trump para los negocios. El libro tuvo un éxito descomunal, y sirvió para lanzar su candidatura a la presidencia de los EEUU. Ver la historia en https://www.newyorker.com/magazine/2016/07/25/donald-trumps-ghostwriter-tells-all cuando estaba trabajando en mi libro, eso habría marcado una gran diferencia para mí. Si hubiera entendido lo artificioso que era eso, habría hecho una diferencia muy significativa: cómo ese mito fundador estaba tan plagado de exageraciones, y a veces mentiras. En realidad, fue como un bosquejo de lo que hizo más tarde, donde hizo todas estas cosas realmente inescrupulosas y terribles, donde engañó a la gente, les mintió, las liquidó -y se jacta de ello. No creo que entonces comprendí realmente lo que ese libro decía. Celebraba que era un tipo tan hábil, que había hecho todas esas hábiles corridas.

O’Brien: De la misma forma «The Apprentice»9“The Apprentice” fue un programa de TV presentado por Donald Trump. El programa estaba vinculado a sus empresas. Véase la historia en https://es.wikipedia.org/wiki/The_Apprentice fue este lustre puesto a este hombre incompetente, perturbado, que lo mostraba como un gurú empresarial y un negociador, etcétera, etcétera. Y luego cuando se postuló para presidente lo llevó a las redes sociales. Tuvo estos diferentes medios en los que hubo personas que conscientemente facilitaron estas mentiras que él estuvo diciendo sobre sí mismo, ya fuese en libros y luego en la televisión, o comprando la mentira y viviendo con ella porque les daba un mayor ensalzamiento personal. Quiero decir, eso explica gran parte de su atracción política con la gente y sus fans de “The Apprentice”, y con quienes era afectos a The Art of the Deal. Realmente creo que incluso más que Art of the Deal, es fácil subestimar cuánto «The Apprentice» le aseguró la presidencia.

Blair: Absolutamente.

O’Brien: Su atracción a millones de personas que lo veían como alguien que en realidad no es.

Kruse: Michael, tu libro llegó en un momento diferente al de los otros tres aquí, justo en el período previo a su carrera y después de «The Apprentice». Lo pones en el contexto de este tipo de cultura del narcisismo y del entretenimiento, y su poder perverso, que se ha desarrollado ampliamente en nuestra cultura. ¿Hay algo que modificarías en ese tipo de ecuación que reuniste en tu libro?

D’Antonio: No, no creo que lo haría. Tengo una gran deuda de gratitud con Wayne, Gwenda, Tim y Harry. Creo que en conjunto formamos una imagen bastante precisa de quién era esta persona. Pero, ya sabes, en el momento en que todos e nuestros libros, creo que publicamos lo que la industria nos toleraría, ya fuese un editor que tenga miedo de ser demandado, o uno que tenga miedo de arriesgarse demasiado. Así que creo que no cambiaría mucho de nada. Lo que cambiaría es algunos de los primeros comentarios que ofrecí. No estuve listo para declararlo racista hasta mediados de 2017 más o menos. Y desearía haberlo hecho. Ojalá hubiera sido más directo acerca de lo trastornado que realmente está, y que hubiera tenido más confianza en mi propio juicio. Yo estaba jugando con las viejas reglas: ya sabes, escuchas a alguien, piensas con mucho cuidado, y no juzgas hasta que estés absolutamente seguro. Pero ciertamente, para cuando llegó Charlottesville, yo estaba diciendo que él claramente es un racista, y estaba un poco molesto conmigo mismo porque no lo había hecho antes.

O’Brien: Ni siquiera para evitar una demanda judicial cambiaría lo que escribí, porque lo que puse era correcto. Y era la única forma de decirlo. Creo que fuimos cuidadosos, con los abogados del New York Times y los abogados de mi editor, sobre cómo todo eso fue caracterizado y dicho. Para él fue abrumadoramente justo. Pero creo que mi libro retrata a alguien que está perturbado, que es farsesco y se engaña a sí mismo; pero el mundo del que salió, Queens, y el alcance de sus coqueteos o cortejos de nacionalistas blancos y lo depredador que es hacia las mujeres, eso también está ahí en los libros. Es infiel con sus esposas, y es un permanente cazador de faldas, pero es del tipo de una naturaleza depredadora abierta, permanente y peligrosa; creo que hubiera querido explorar más de eso, seguro; ahora porque ha crecido tan plenamente. Y podría no haberlo hecho si no se hubiera convertido en presidente.

Kruse: Es justo decir que las revelaciones a lo largo de los últimos cinco años y medio sobre el grado en que está afectado y es peligroso, no se habrían dado si no hubiera sido elegido presidente. Tengo entonces una curiosidad: ¿Creen que el 8 de noviembre de 2016 habrá sido finalmente lo mejor, o lo peor que le habrá pasado a Donald Trump?

O’Brien: Los dos. Es lo mejor y lo peor. Es tan ególatra y tan urgido de ser el centro de atención, que con la presidencia consiguió el escenario más grande del mundo para satisfacer su necesidad de atención, atención constante, y ser el centro de atracción de los medios. Como está tan perturbado y necesitado, corteja estas cosas, pero luego queda expuesto por ser quién es. Creo que ha manchado permanentemente el nombre de su familia, al menos para la mitad de la población de los Estados Unidos, y van a estar asociados con cosas históricamente oscuras: una insurrección, racismo programático, matanza y, a diferencia de cualquier otro presidente, creo que un verdadero desprestigio de la presidencia. Y no creo que lo haya previsto. Siempre es interesante para mí que todavía haya esta narrativa en curso que a veces ves en la prensa a su alrededor sobre, bueno, ya sabes: ¿cuál es la estrategia aquí, cuál es su pensamiento estratégico aquí? Donald Trump no es un estratega. Esa es exactamente la forma incorrecta de pensar siquiera en qué lo motiva. Él es solo el Sr. Id. Y está tratando constantemente de obtener gratificación. No le importan las consecuencias. Luego ellas explotan a su alrededor. Entonces su elección como presidente fue, creo, lo mejor y lo peor que le ha pasado.

Hurt: Concuerdo con Tim. Y podrías ponerte shakespeariano diciendo que tenía una debilidad trágica, pero a lo largo de estos últimos cuatro años he dicho una y otra vez, que la única persona que realmente puede derribar a Donald Trump es el propio Donald Trump. Si piensas en todos los ataques contra él y todas las cosas que quedaron expuestas, y toda la gente que se le fue y demás, en última instancia, lo que lo derribó es lo que sucedió el 6 de enero es, y en mi opinión, para siempre. Y lo perpetró él mismo. Quiero decir, él era el maestro de ceremonias, el maestro de ceremonias en la desaparición de su propio circo.

Blair: ¡Y lo disfrutó!

Hurt: No creo que esté de fiesta en este momento, pero en tiempo real lo disfrutó.

D’Antonio: Es alguien que siempre ha llevado consigo las semillas del suicidio. Esta es la cara oculta del narcisismo y la grandiosidad. De un lado está lo grandioso, pero del otro está el autodesprecio, y siento que esta es una persona que es tan grandiosa que la señal que asumió al superar el primer juicio político fue hacer más. Es como si «Bueno, no me pararon esa vez. Eso significa que tendré que presionar esto aún más para ver si lo que hago después realmente me mata». Y ciertamente, política e históricamente se mató a sí mismo. Se trata de una persona cuyo nombre será sinónimo de traición y pensamiento antidemocrático, antiamericano. Lo que es tan sorprendente es que aquí está este tipo que literalmente abrazó la bandera10Cfr. https://slate.com/news-and-politics/2020/03/watch-trump-kiss-caress-american-flag-cpac-love-you-baby.html

y habló de traidores y de traición, y de enemigos del pueblo, cuando nunca hemos tenido una figura pública que haya sido más enemigo de América que Donald Trump. Entonces, como dijo Tim, fue lo mejor que le ha pasado en su vida, porque buscaba esa gratificación, pero también fue lo peor; porque podría haberse ido hacia la puesta de sol como una persona de la que la mitad del mundo creía que era tan rico como dijo que era, y encomendar a sus hijos este imperio económico para que se hiciesen cargo de él. Ahora en gran parte está arruinado. Pienso en él casi como un tele evangelista caído en desgracia. Podría ser capaz de recuperar en su culto algunos seguidores, y recabar mes a mes sus escasas donaciones. Pero, ¿quién diablos quiere ahora jugar en un campo de golf de Trump, o quedarse en uno de sus hoteles? Sólo la persona más ignorante y sorda quiere alguna asociación con ese nombre.

Kruse: Lo que estoy escuchando es algo cercano a un consenso de que todo ha terminado, que no hay un regreso de Trump. ¿Realmente es esta una línea que ha sido cruzada, de la que no puede volver?

O’Brien: Creo que depende de qué mundo estés hablando. Porque Trump está como presencia en los medios, como presencia política, y como presencia empresarial. En el mundo empresarial siempre ha sido una figura de caricatura. No creo que tenga en modo alguno ningún interés real en dirigir las empresas familiares. Creo que se lo dejará a Eric, y si sobreviven a las múltiples investigaciones dirigidas a todos ellos y a los estragos que Covid está causando en cada una de las industrias en las que están, tendrán alguna operación que puedan vender.

Pienso que las otras dos presencias son más importantes. Creo que él quiere comprar una empresa mediática o iniciar una, y supongo que se hablará mucho de eso, pero creo que ahora tendrá problemas para conseguir financiación para que esto ocurra. Y puesto que es tan pésimo operador, no creo que pase mucho tiempo, el tipo de tiempo que necesitaría para que eso funcione. Eso podría hacer mucho ruido durante un año o dos, y luego descarrilarse. Me parece que es más difícil decir dónde va a estar políticamente. Pienso que Mitch McConnell querrá congelarlo, y la jerarquía conservadora tradicional del establishment en el Partido Republicano querrá expulsarlo. Pero tendrán que lidiar con esta base insurgente y populista para la que él es un líder decorativo. Y creo que seguirá siendo alguien que pueda arrojar arena a la maquinaria de los republicanos en torno a la política electoral, respaldar a los candidatos que le gustan, recaudar fondos para ellos, hacer mítines11Cfr. https://www.politico.com/news/magazine/2020/03/13/donald-trump-coronavirus-crowds-129048. Pero creo que el 6 de enero alteró el mapa en torno a todas esas cosas. Porque cuánto su perturbación psicológica, su necesidad de atención y su patología podrían alcanzar al país en la forma en que ocurrió. Creo que ha desplegado muchos escenarios que antes de eso eran diferentes.

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El giro constituyente de la política peruana

Alonso Marañon Tovar1Polítologo, docente, militante

Desde Enero, en el marco de la campaña para las elecciones presidenciales 2021 en el Perú, un spot televisivo nos alerta sobre el peligro de una Asamblea Constituyente. Mientras que aparecen imágenes de enfrentamientos del paro agrario y una mano que empuja fichas de Dominó, un narrador de voz grave y pausada, acompañado de una música de suspenso, relata lo siguiente:

“El Perú está bajo ataque. Manos perversas se infiltran entre las legítimas necesidades de la gente para derrumbar lo que todos los peruanos hemos construido juntos. Ahora es la agroexportación pero van por mucho más. Esta es una ofensiva que no se va a detener hasta derrumbar uno a uno todos los sectores económicos, destruyendo cientos de miles de puestos de trabajo. Igual que en Venezuela, Bolivia y Chile, generan anarquía para pedir una Asamblea Constituyente…”

El spot, parte de la campaña “Defensores de la Inversión” promovido por la organización derechista LAMPADIA, es signo de que vivimos una situación extremadamente particular: se habla de una nueva constitución en la discusión pública. La crisis aparece por encima del orden. Antes del 2020 prever algo así era inaudito, pues solo unas minorías defendían el cambio total de nuestra constitución de 1993, lo cual además tenía poca resonancia en los medios de comunicación. Sin embargo, la situación se ha invertido. Ahora la discusión tiene tanta fuerza que solo una minoría está en contra del cambio constitucional. Según una encuesta de Diciembre del 2020, un 49% busca realizar algunos cambios a la actual constitución, un 48% quiere una Nueva Constitución, y un 2% dice que no se debe cambiar nada.2Link de la encuesta del IEP Entonces, solo una minoría como LAMPADIA busca que la constitución siga tal y como está.

Las posiciones se han alterado y la nueva constitución ya no es un tema prohibido. Todos los actores opinan sobre eso. No es solo la izquierda, que solitariamente por muchos años habló de una nueva constitución, sino que ahora es un tema reapropiado por distintas fuerzas políticas. Si en las elecciones generales del 2016 solo 4 organizaciones de las 19 que participaron propusieron en sus planes de gobierno la posibilidad de una Nueva Constitución,3http://acuerdonacional.pe/wp-content/uploads/2016/03/Politicas-de-Estado-y-Planes-de-Gobierno-2016_2021.pdf. Los partidos que propusieron Nueva Constitución fueron el Frente Amplio, Perú Libertario, Democracia Directa y Siempre Unidos. hoy en las elecciones del 2021, donde participan 18 organizaciones, son 10 las fuerzas políticas que proponen la Nueva Constitución. De estas 10, son 7 los partidos que proponen como mecanismo de cambio la asamblea constituyente.4Documento de Transparencia sobre las propuestas partidarias: https://cutt.ly/bkI4T0b. Es un cambio considerable. Además, hay otros hechos que llaman la atención sobre la difusión de la Nueva Constitución: en el congreso hace tres meses se creó la bancada “Nueva Constitución” (conformada por ex congresistas de Acción Popular y Unión por el Perú), Vizcarra propone una asamblea constituyente en su campaña, Guzmán habla de una comisión de alto nivel que analice el tema, las consignas sobre nueva constitución se difunden con más resonancia en las marchas, etc. Los límites de nuestra política, celosamente resguardados por las clases dominantes, están siendo desbordados y por eso comienza tan tempranamente la campaña del miedo en las elecciones del 2021.

La Nueva Constitución aparece en la crisis de uno de los primeros experimentos hegemónicos del Perú, esto es, el esquema de poder originado en los años noventa bajo el autoritarismo de Fujimori y reformado en la transición democrática del 2001.5He escrito sobre la hegemonía neoliberal y su originalidad en el Perú: https://revistaojozurdo.pe/wp-content/uploads/2020/10/OZ10-Final-99-103.pdf En comparación al resto de la historia peruana caracterizada por golpes de Estado, la hegemonía vigente gozó de gran estabilidad, pero desde el resultado electoral del 2016 comenzó a exhibir un notable declive. Por primera vez los resultados anunciaban que el bando ganador del Poder Ejecutivo, representado por el inversionista Pedro Pablo Kuczynski, contaría con una bancada muy minoritaria en el congreso. Además, el bando perdedor de la segunda vuelta, el fujimorismo liderado por Keiko Fujimori, contó con una amplia mayoría congresal. Desde este espacio el fujimorismo lanzó ataques sistemáticos contra el Poder Ejecutivo, en un contexto institucional que brinda amplias ventajas a las mayorías congresales, lo cual generó una crisis política que dura hasta hoy.

Desde el 2016 ocurrieron hechos anómalos en la hegemonía neoliberal. Por ejemplo, conflictos entre la presidencia y el congreso, gigantes y mediáticos casos de corrupción sobre la clase política y empresarial a partir del caso Odebrecht, el indulto presidencial a Fujimori, la expuesta parcialidad y corrupción de instituciones estatales como la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el extinto Consejo Nacional de la Magistratura, la reforma de algunos artículos de la constitución vía referéndum, la disolución del congreso, etc. Las promesas de la transición del 2001 sobre la recuperación de la institucionalidad democrática fueron rompiéndose poco a poco. Por ciertos momentos parecía que estábamos de vuelta en los años noventas, con Alberto Fujimori libre, el fujimorismo con mayoría en el congreso y la Fiscalía de la Nación cooptada por intereses mafiosos. De no ser por la presión de las calles, este proceso de degeneración democrática hubiera ocurrido a mayores velocidades.

A pesar de todos los problemas, más situados en planos institucionales de las altas esferas del poder, aún quedaba la gran base de la democracia peruana del siglo XXI: la estabilidad económica. Al lado de la sombra del pasado, sobretodo de los años ochenta con su hiperinflación y terrorismo, los resultados económicos y sociales del siglo XXI eran definidos como un milagro. Aunque desde el 2013 el super crecimiento se detuvo ante la caída del precio de los minerales, aún se mantenía la solidez macroeconómica como la baja inflación (2.1% en 2019) y las altas reservas internacionales (equivalente al 30% del PBI en 2019). Desde diversas partes del país se advirtió que esto no era suficiente para el desarrollo pues el modelo peruano tenía muchas debilidades (fanatismo neoliberal, grandes casos de corrupción, criminalización de la protesta, pésimos servicios públicos, etc.), pero las élites y gran parte del pueblo parecían seguir cómodos en este permanente contraste entre el pasado y la actualidad. Y entonces llegó la pandemia, la cuarentena y la recesión económica con sus trágicos resultados al ser Perú uno de los países más afectados sanitaria y económicamente en el mundo. El hechizo neoliberal se rompió y el país volvió a experimentar traumas históricos en torno a la desigualdad, la corrupción de sus gobernantes y su subalterno lugar dentro del orden mundial.

La vacancia presidencial de Vizcarra aceleró la degradación de nuestra política al irrumpir las multitudes callejeras para corregir el rumbo del país. La desesperada maniobra de la mayoría del congreso y de la extrema derecha para ganar el gobierno generó una indignación muy generalizada pocas veces vista en nuestro país. Las movilizaciones callejeras siempre han existido en la política peruana, pero la escala nacional de fines del 2020 fue algo inédito. El factor popular, visiblemente activo en la crisis bajo la figura de los trabajadores en las calles desafiando la cuarentena para poder sobrevivir, apareció esta vez con fuerza en el plano político, bajo la figura de multitudes acéfalas, para expulsar a Manuel Merino de la presidencia. Su fallida maniobra de construir legitimidad en medio del caos pandémico consistió en el uso de la fuerza bruta y en retoricas vacías sobre los procedimientos de un orden constitucional con escaso consentimiento entre la población. Si bien es un sentido común hablar de la debilidad de la sociedad civil en el Perú, al lado de poderosos movimientos y organizaciones sociales en otros países de la región, es necesario remarcar que nos encontramos en una crisis que altera los patrones de poder. Las posiciones comunes en la hegemonía vigente han sido trastocadas. En medio de ese desorden, nació el breve gobierno de Merino, y a su lado las multitudes callejeras fueron realmente fuertes.

El conflicto nacional de Noviembre del 2020 promovió, de forma inesperada, el giro constituyente de la política peruana. La debilidad del nuevo gobierno, la represión, las víctimas del Estado y las multitudes en las calles antagonizaron la situación entre un mayoritario bando demócrata y otro de una minoría golpista. En forma similar a anteriores conflictos que culminaron exitosamente para las calles, se logró revertir la medida objetivo frente a la cual se protestaba: Merino renunció y el congreso estuvo obligado a elegir como presidente a un legislador que voto en contra de la vacancia de Vizcarra. Un éxito limitado, de estilo defensivo, clásico en la política contenciosa peruana, en tanto los elementos que causaron el problema siguieron ahí presentes con impunidad: los congresistas de la vacancia continuaron en sus puestos, no existe una reforma policial en curso y no hay responsables por las muertes y heridos de la represión. Sin embargo, a diferencia de anteriores luchas y en un contexto donde ha sido explícita la incapacidad del Estado para controlar la vida, esta vez hubo efectos impredecibles de ruptura. Un esbozo de una futura ofensiva contra la hegemonía ha comenzado a tomar forma. La masividad, heterogeneidad y simultaneidad de las movilizaciones radicalizaron la discusión sobre el futuro del país, al punto de que la cuestión democrática escapó de los márgenes usuales del cambio, esto es, la generación de reformas sobre aspectos puntuales desde comisiones de expertos o políticos. No tenemos información de cómo exactamente la Nueva Constitución pasó de ser un tema marginal a uno normal, futuras investigaciones podrían analizar eso, pero podría señalarse que el ejemplo chileno y las redes sociales fueron entre los jóvenes un elemento importante. Sea como fuere, la Nueva Constitución transcendió rápidamente el espacio de las marchas para colocarse como tema recurrente en los medios de comunicación y ahora también en las elecciones generales del 2021. Muchos actores que antes hubieran negado tajantemente la posibilidad de tener una nueva constitución, hoy se ven obligados a realizar mayores o menores concesiones sobre el tema, pues perciben que hay un cambio en el sentir popular. Es decir, el sentido común peruano es otro desde Noviembre del 2020.

La Nueva Constitución es un campo de lucha. Es un elemento que flota en la discusión política, como el spot reseñado al inicio lo comprueba, y que puede ser apropiado por distintas fuerzas políticas. La vigencia de la Nueva Constitución en el debate está relativamente asegurada por la profundidad de nuestra crisis: la pandemia continúa, la economía tardará en recuperarse, el próximo presidente tendrá problemas de gobierno en medio de un congreso fragmentado y tendiente a emplear la vacancia, los conflictos sociales pueden volver a marcar agenda como las marchas de noviembre y el paro agrario nos han mostrado, las clases dominantes emprenden variadas campañas mediáticas en defensa de sus privilegios adquiridos en el marco de la constitución del 93, etc. Las circunstancias obligan a trazar la estrategia política dentro de este giro constitucional. Las fuerzas políticas van progresivamente insertándose en ese espacio, como se advierte en el escenario electoral 2021.

En este escenario, las izquierdas tienen una ventaja inicial por su explícita posición a favor de la Nueva Constitución. Sin duda, es una victoria de posición que la Nueva Constitución, en un país tan conservador y neoliberal como el Perú, ahora sea relevante en la política a partir de una movilización popular contra un golpe. La Nueva Constitución se une así a una serie de luchas de largo trayecto (feministas, indígenas, etc.) que en el siglo XXI lograron avanzar posiciones. El sentido y relación de estas luchas nunca está asegurado y es una tarea permanente llenarlas de contenido transformador, evitando así que se conviertan en consignas vacías. La Nueva Constitución puede ser el factor articulador de estas luchas. Las izquierdas pueden colaborar con esta tarea en las elecciones del 2021 y en el largo y conflictivo proceso que se viene por delante, porque una vez que la crisis se pone por encima del orden, es complicado volver a equilibrar las cosas.

*Foto de Sebastián Castañeda (Reuters)

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En torno al libro “Disparen contra Marx”

Santiago M. Roggerone y Ariel Pennisi1Editores del libro Disparen contra Marx.Prólogo al libro Disparen contra Marx. Buenos Aires: Red Editorial. Ojo Zurdo agradece a la editorial por el permiso para reproducir el extracto de la publicación.

A doscientos años del nacimiento de Marx, un interrogante acosa las cabezas y los cuerpos de los vivos a la manera de un fantasma que recorre ya no solamente Europa: ¿qué queda de Marx?

¿Pero cómo es que algo así puede siquiera llegar a ser planteado? ¿No era que de una vez por todas y para siempre Marx había sido descartado? ¿No era acaso que había muerto, que su nombre había sido borrado de la faz de la tierra? ¿Cómo es que luego de tanta tinta y sangre derramadas algo de su pensamiento habría conseguido sobrevivir y, por consiguiente, permanecer entre nosotros?

Y si, al menos algo de Marx queda, es que algo sucedió con su nombre, su pensamiento. ¿Qué pasó con aquello que nos empecinamos en continuar nombrando a partir de su nombre? ¿Qué es esa insistente promesa de redención y justicia que acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales, de ese “sueño de algo” tan tempranamente identificado por el pensador oriundo de Tréveris?2Marx, K., “Carta a A. Ruge (septiembre de 1843)”, en Escritos de Juventud, México, Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 460.

Este enjambre de preguntas, sin embargo, no debe confundirnos. Karl Marx no es simplemente un fantasma al que haya que exorcizar u oponer alguna clase de conjuro. Lo espectral, en todo caso, es el legado que dejó tras de sí. Un legado, claro está, que aún hoy estamos obligados a heredar como si fuéramos los vástagos de Marx, los hermanos de todos y cada uno de sus hijos –es decir, de los reconocidos pero también de los bastardos. De lo que se trata, en consecuencia, es de hacer algo con eso que queda. Pues hasta que no lo heredemos, hasta que no hagamos algo a partir de eso que queday se yergue ante nosotros, imperturbable, entonces solo trataremos con fantasmas, tormentos y sueños devenidos pesadillas…

Asistimos en el siglo precedente a operaciones y declaraciones que lograron construir su fidelidad a Marx alejándose progresivamente del marxismo histórico. Conocimos usos y apropiaciones diversas, algunos muy productivos y otros demasiado circunscriptos a una ocasión específica. En nuestras condiciones, con el diario del lunes que cruel señala los fracasos, las implosiones y las rupturas de las experiencias socialistas, volvemos sobre el nombre de Marx como podríamos hacerlo en relación a un Maquiavelo o a un Aristóteles. Peor no se trata simplemente de la obra “consagrada”, sino de una potencia filosófica y antropológica de primer orden para pensar el capitalismo contemporáneo. En ese sentido, es urgente volver a conectar con el pensamiento vivo de Marx, ya no en términos de una suerte de esperanzador humanismo resucitado –de hecho, no hay nada que resucitar–, sino en tanto máquina de lectura de la dinámica del capital como parte de una transformación antropológica que convierte la vida entera en sustrato para la producción de valor. Dentro y fuera de la fábrica, en la ciudad, mucho más allá del par trabajo/reposo, más allá incluso de la literalidad de los cuerpos físicos. El capital conquista lo que cada quien puede, es decir, su potencialidad, tiempo aun no vivido, eso que Marx llamaba “disposición”. El conjunto de las capacidades, la inteligencia y sensibilidad como integralidad en cada quien, como materialidad de la especie actuando en cada individuo, es la fuente de valor capturada, orientada y reconfigurada por el capital en nuestras condiciones, gracias a nuevos modos de intervención sobre lo vivo por parte de las tecnociencias, la medicina y la farmacología, las nuevas terapéuticas y formas de producción de sentido que tienden a conformar a cada quien como agregado de recursos y competencias para ser autogestionado, casi empresarialmente, como “capital humano”.  

La selección de textos agrupadas bajo el título Disparen contra Marx constituye una amplia serie de aproximaciones que, precisamente, emprenden la ardua tarea de la herencia, pagan el precio que paga todo deudo y nos proponen hacer algo con (y a partir de) Marx. Una dispar constelación de intervenciones, locales y angloeuropeas, que disputan el nombre de Marx a los fétidos aparatos ideológicos de partidarios y adversarios. Un conjunto divergente de disparos, si se quiere, gracias al cual, en el encuentro con la lucha y el acontecimiento, la crítica del estado de cosas existente bajo el régimen del capital se renueva, gana autonomía y adquiere inusitada actualidad.

La advertencia está hecha. Si en las páginas de este libro se pretende encontrar algo así como un homenaje, es el momento de olvidar el libro, entregarlo a la crítica roedora de los ratones o, directamente, destruirlo festivamente. Se encontrarán en estas páginas algunas fidelidades e incluso traiciones movilizadas por un verdadero grito de guerra: ¡Disparen contra Marx!

COVID-19

La COVID-19 y otras tragedias

Rosi Rojas Navarro

El fruto de una consideración plena de la tragedia no debe ser un sentimiento de desesperanza o de resignación moral, sino un profundo sentido ético de nuestro yo, en su radical dependencia de los otros

Desde que comenzó la pandemia, hemos tenido que acostúmbranos a la incertidumbre y a la supresión de la vinculación con el otro. Esto en términos sociales, pero también se han tomado  medidas políticas para enfrentar la crisis sanitaria, las cuales podríamos cuestionarnos. Por ejemplo, esta pandemia trágica comenzó en Asia y algunos países la llamaron “enfermedad de los ricos”. Se llamó así porque se asoció en un comienzo con los más favorecidos, alcanzando súbitamente la conmoción y comprometiendo a hegemonías culturales de occidente. Veíamos a empresarios, estudiantes o turistas recién llegados de Europa con una enfermedad lejana, pero más preocupante que la mayoría de las enfermedades infecciosas y contagiosas que quedaban muy lejos de su existencia. Así, La COVID-19 se presentó como una enfermedad con la capacidad de diluir esas fronteras infecciosas. Por tanto, se impuso no sólo por su crueldad genética, sino, también, por su capacidad (al menos en un comienzo) democratizadora, “porque las enfermedades se vuelven una preocupación pública cuando afectan a los que tienen poder”, en palabras de Diego Armus.

Pero, en nuestra realidad, a esa pandemia, inicialmente entendida como exclusiva, debe ser sumarse las otras epidemias locales como la malaria, la desnutrición o la TBC, “enfermedades distintivas de la pobreza rural y semirural de las regiones de nuestro país”, que la gente de aquí acepta como cotidianas y donde las cuotas de personas que fallecen son parte de la fotografía local. Así, la urgencia de la COVID-19, se produjo en escenarios de desigualdad previa a su llegada, y ocasionaron que las condiciones de vulnerabilidad se acentúen, dando como resultado más sufrimiento donde hay más pobreza. Un dato contundente es que en los lugares donde hay mayor cantidad de pacientes con TBC existe mayor cantidad de casos de COVID-19; entonces, esta enfermedad original y equívocamente llamada de los ricos, hace ahora sinergia con las enfermedades de los pobres.

Por eso, me asombro cuando leo que el decano del colegio médico, dice que “… las dos únicas maneras que tenemos a la fecha para  enfrentar la crisis son mantener las medidas de prevención y la vacunación”; queda claro que lxs entendidxs priorizan de manera categórica la vacuna como casi única posibilidad de salida a esta situación. Quizás, hay cierta verdad en los comunicados del gobierno sobre el horizonte no muy lejano de las vacunas, aunque según The Econnomist estaremos vacunados al 60% recién en el 2022. Pero omitamos eso. Vacunar a la mayoría implica logística y considerar las inequidades que tenemos dentro de la nación para acceder a estas. De igual forma, hay  también una serie de desventaja frente a otros países más atractivos financieramente, puesto que ya vimos como Inglaterra habiendo pagado a Pfizer, no tiene aún las vacunas pactadas, porque, al parecer, la empresa decidió vendérselas a un mejor postor. Asimismo, las injusticias de siempre siguen allí, ya que nos enteramos como en España las personas más pudientes tuvieron las mismas prerrogativas que el personal médico en primera línea. Otra situación a tener en cuenta es la que comenta Tsukuyama “… las variante sudafricana y brasilera  podrían originar reinfecciones…. estudios preliminares dicen que hay una menor eficacia de los anticuerpos y por lo tanto una menor respuesta de las vacunas

¿Entonces, me pregunto por qué sólo debemos esperar las vacunas o el sálvese quien pueda sanitario? Es imposible que en un contexto de epidemias intermitentes la ministra Pilar Mazzeti diga algo tan desconcertante como: “Hemos comprendido la necesidad de fortalecer la atención primaria de salud (APS), dado el súbito aumento de casos en zonas rurales”. La APS no sólo fue renovada en el 2018, sino un compromiso sanitario de los países en la declaración de Alma-Ata, desde 1978. Como sabe cualquier persona informada, la APS no sólo mejoraría y prevendría las muertes por la tragedia pandémica que nos azota, sino que, también, disminuiría la afectación general de salud que padecemos por las otras enfermedades que matan menos. La APS satisface la mayoría de necesidades de salud de las personas (80 %) y, además importante, crea comunidad de apoyo sin distancia social.

Entendamos que la prevalencia de enfermedades vinculadas a la pobreza como las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas, las parasitosis, la desnutrición la malaria, la tuberculosis y la COVID-19 son enfermedades que necesitan intervenciones tempranas. Un tratamiento a tiempo, por medio de la APS, disminuirían las tasas de mortalidad total. Aquí algunos datos. Primero, la OMS estima que en el Perú se produce un mayor número de casos de TBC de los que son notificados. Para el año 2015 la OMS estimó que se produjeron 37 mil casos de TBC y 2500 defunciones por ella. Otro más, recientes reportes indican que el embarazo en adolescentes se ha incrementado un 12 por ciento en todo el país, y en algunas regiones como Iquitos esta cifra es mayor. Esto tiene una repercusión directa con el incremento de la muerte materna.

Si bien el requerimiento de las vacunas es imprescindible y permitiría que volvamos a la antigua normalidad, salvando muchas vidas, no podemos dejar que esa normalidad siga sin incluir las enfermedades que siempre han existido, porque esta crisis, según  María van der Linde, evidencia que “la salud es un problema público sólo cuando hay grandes epidemias, pero al interior de un país deja de considerarse un problema de semejante magnitud”. Como en el epígrafe y siguiendo la hoja de ruta de Critchley, estamos condenados a padecer la verdad, pero también nos muestra que “los conflictos endémicos de la acción humana, pueden ser afrontados políticamente y puede servir como un punto de partida para una vía en común, sino mas humana, menos cruel”.

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UN BALANCE NECESARIO: CUANDO LA VIDA NO VALE NADA

Lilia Romero

“Que si miles se enfermaran

 y hospital necesitaran,

no hay cama pa´ tanta gente”

(Melodía Popular)

Empezamos el año y el horror de lo sucedido el 2020 a causa de la pandemia amenaza con repetirse en nuestro país. Nuevamente se encienden las alarmas y se empieza a cuantificar las camas UCI, el número de camas hospitalarias, la provisión de oxígeno, de EPPs, de pruebas de descarte, si tenemos vacunas o no, como el preámbulo de nuevas pesadillas que ilusamente pensábamos superadas. Sin embargo, la realidad se impone y esta le es adversa a la gran mayoría de la población.

Tuvimos que recibir el impacto brutal de un virus para que esa mayoría descubriera que algo no andaba bien en la economía, cuando no fue capaz, por ejemplo, de atender la elemental necesidad de solventar la cuarentena decretada proporcionando los medios necesarios para que la gente se mantuviera en casa. También se descubrió que nuestro sistema de salud era un gran fiasco, que el que no tenía plata se moría por falta de oxígeno y medicinas, que conseguir cama en un hospital era una hazaña en medio de la guerra y por eso, muchos murieron en sus casas o en la puerta de los hospitales. El gobierno de entonces, fue incapaz de imponerse a los intereses de las clínicas privadas y a los productores oligopólicos del oxígeno medicinal. Pero, además, el abordaje de la crisis económica producida por el Covid-19, significó una clara definición de clase en favor de los grandes empresarios quienes fueron favorecidos de diferentes maneras: con postergaciones de obligaciones tributarias, con créditos a tasas excepcionalmente bajas, con medidas anti laborales como la suspensión perfecta y con el levantamiento temprano de la cuarentena frente a la presión del principal gremio empresarial del país. Por el contrario, la gran mayoría de la población tuvo que resignarse a ver cómo perdían sus empleos, cómo desaparecían sus ahorros y cómo tenían que inventarse y reinventarse nuevas estrategias de supervivencia vía el trabajo independiente.

Podemos decir entonces que la crisis económica actual, producto de la pandemia, no es sino un reflejo vivo de la profunda crisis del capitalismo actual, instaurada en su forma más aberrante a partir del gobierno de Fujimori. Capitalismo que, entre otras consecuencias, ha provocado la retracción de la oferta formal de trabajo, cayendo ésta a cifras inéditas en la historia económica del país, creándose paralelamente una economía mayoritariamente de subsistencia, marginal para el mercado laboral y financiero pero afín a los intereses del gran  y mediano capital ya que utiliza a esta economía como canal para sus negocios turbios (minería informal, tala ilegal, paraísos fiscales), como medio masivo para la distribución de sus productos (transporte y comercialización, comercio ambulatorio), y como  parachoques, como válvula de escape, a su incapacidad endémica de crear empleo.

1. LA FUERZA DE TRABAJO A SETIEMBRE 2020 CON PANDEMIA Y REACTIVACIÓN ECONÓMICA

1.1. Cuarentena vs trabajo forzado

Las cifras de abril-mayo-junio que corresponden al período más duro de la pandemia son apocalípticas. De un año a otro, la fuerza de trabajo o población económicamente activa (PEA) se redujo en -36.1% y la PEA ocupada (los trabajadores asalariados y no asalariados) cayó en -39.5%. Es así que los desocupados se incrementaron en 55.8% y la población inactiva se incrementó en 98.3%. Dejaron de laborar 6 millones 720,000 personas. Una parte de esta población pasó a la categoría de desocupados, pero la gran mayoría pasó a ser población económicamente inactiva (PEI)1Según el INEI, la población económicamente inactiva (PEI) es aquella que teniendo la edad de trabajar (a partir de 14 años) no trabajan ni buscan trabajo y no desean trabajar. Dentro de este grupo se encuentran las amas de casa, los estudiantes, los rentistas y los jubilados. También se consideran dentro de este grupo a los familiares no remunerados que trabajan menos de 15 horas de trabajo semanales durante el periodo de referencia..  Esta es la población que se incrementó de un año a otro en seis millones 734 mil 100 personas, casi el doble, debido a la pandemia. Ver cuadro 1

Una medida necesaria en las condiciones de pandemia debió haber sido que la mayoría de la población pasara a la condición de inactiva, para lo cual el gobierno debía haber entregado un bono universal a cada familia a fin de garantizar el cumplimiento de tal medida. Esta fue la recomendación que hizo CEPAL2Ver Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Comunicado de prensa “CEPAL propone avanzar hacia un ingreso básico para ayudar a la población más vulnerable a superar los efectos del coronavirus”, 12 mayo 2020. pero que no siguió el gobierno de Vizcarra quien prefirió la entrega de bonos focalizados, medida que constituyó un gran fracaso debido a la inoperatividad de los organismos afines, empezando por el MIDIS3Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.  Hasta diciembre no se concluía con la entrega del segundo bono, a nueve meses de iniciada la pandemia. La gran mayoría de la población se vio forzada a dejar la cuarentena y salir a las calles, a los mercados, a conseguir cómo llevar un plato de comida a sus hogares.

1.2. Las víctimas que no debieron ser

A la fecha, no hay una cifra exacta del número de víctimas por el Covid-19. La Universidad Johns Hopkins, que trabaja con las cifras del Ministerio de Salud (MINSA), nos ubica como el tercer país con el mayor número de fallecidos, por cada 100 mil habitantes, a nivel mundial (112.4) después de Bélgica (148.1) y San Marino (136.1) y primero en América Latina4Ver Johns Hopkins University – Coronavirus Resource Center. Análisis de Mortalidad. Actualizado al 3 de diciembre del 2020. En: https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality. En nuestro país las cifras del número de fallecidos en exceso, de un año a otro, proporcionadas por el Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF) revelan que Perú encabeza la mortalidad por Covid-19 a nivel mundial con 94 mil muertes en exceso frente a las 37,621 registrados por el MINSA5Ver Gestión, 31 de diciembre 2020. En: https://gestion.pe/peru/peru-cierra-el-2020-con-94000-muertes-mas-que-las-registradas-en-anos-previos-noticia/?ref=gesr. En relación a estas cifras, la única certeza que tenemos es que muchas vidas pudieron ser salvadas si se hubiese entregado los recursos para guardar la cuarentena apropiadamente y si hubiésemos tenido un sistema de salud a la altura de las circunstancias.

¿Qué sistema de salud teníamos al momento de iniciada la pandemia? Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), uno de los peores de la América Latina y el Caribe latino. En términos presupuestales, Perú tiene uno de los gastos más bajos en salud (3.3 % del PBI), sólo superior a México (2.9% del PBI), Guatemala (2.2% del PBI) y Haití (0.8% del PBI), mientras Bolivia tiene 4.5%, Argentina y Costa Rica 5.6%, Uruguay 6.5% y Cuba 10.9%. En relación al número de médicos por cada 10 mil habitantes, tenemos 8.2 médicos; igualmente, sólo superamos a Guatemala (2.8 médicos) y Haití (2.3 médicos) mientras Bolivia tiene 10.3 médicos, Costa Rica 30.7, Uruguay 49.4 y Cuba 84.2 médicos por cada 10 mil habitantes6Ver Organización Panamericana de la Salud. Indicadores básicos 2019: Tendencias de la salud en las Américas. Washington, D.C.: OPS; 2019.. Y si nos referimos a las camas de cuidados intensivos y provisión de respiradores, definitivamente estábamos en el último lugar, sólo teníamos al inicio de la pandemia 100 camas UCI. Ver Anexos 1 y 2.

A la triste realidad que muestran las cifras anteriores se añaden otros factores que jugaron en contra al momento de encarar la pandemia: (i) la fragmentación del sistema de salud, que no sólo significa mantener un costo administrativo multiplicado por cada entidad (Minsa, Essalud, Fuerzas Policiales, Gobiernos Regionales), sino también que significa una barrera si de tomar decisiones se trata; (ii) un sistema primario de salud totalmente desatendido, como producto de la enajenación neoliberal de privilegiar en la salud la super especialización, porque es la que paga más, y a ello aspiran todos los médicos formados con esta mentalidad mercantilista. Especialización que sólo se encuentra, como es obvio, en los hospitales de las grandes ciudades y no en los centros de salud, de cada barrio o comunidad. A falta de centros de salud, o mala atención en los existentes por su carencia de personal, equipos y abastecimiento de medicinas, todos los enfermos tratan de acceder al hospital más próximo, saturando sus atenciones. Y esto es lo que sucedió durante la pandemia, al no haber el tamizaje del centro de salud, los hospitales se vieron rebasados en sus atenciones y ni qué decir del acceso a una unidad de cuidados intensivos. Y esta es la historia que amenaza con repetirse.

Si a lo anterior agregamos que en nuestro país el 23% de pobladores del área rural y el 6% del área urbana carecen de acceso al agua proveniente de la red pública; y peor aún, el 77% de pobladores del área rural y el 8% del área urbana carecen de acceso a servicios de alcantarillado con red pública, se completa las condiciones letales para que la lucha contra la pandemia en nuestro país haya sido una lucha completamente desigual. Ver Anexo 3.

Según muchos economistas, la crisis económica mundial generada por el COVID-19 sólo es comparable con la crisis de 1929. Durante la Gran Depresión, el desempleo pasó de 4% a 27 % en EEUU, 31 % en Noruega y 44 % en Alemania. Las exportaciones e importaciones de EEUU cayeron 70 % entre 1929-32, produciéndose un efecto dominó en la economía internacional. Mientras la producción capitalista caía estrepitosamente, la URSS –como ahora China– crecía del 5 % en 1929 a 18 % en 1938 debido a la aplicación de exitosos planes quinquenales7Ver Eric Hobsbawm. Age of Extremes. The short twenty century 1914-1991.  London, Abacus, 1994. Pg.85- 108..  En la presente crisis, el FMI pronostica una caída de la economía de -5.8% en EEUU, -8.3% en la zona euro, -9.8% en Reino Unido, -7.1% en Canadá. La economía china, en cambio, va a tener este año un crecimiento positivo de 1.9% y un crecimiento proyectado de 8.2% el 2021. En términos de desempleo, este saltó de 3.5% a 8.9% en EEUU, la misma cifra en la zona euro, mientras en Reino Unido el desempleo alcanza el 5.4%8FMI, Informes de Perspectivas de la Economía Mundial, octubre 2020.

En América Latina, las proyecciones del FMI para el presente año, con excepción de Venezuela, ubica al Perú como la economía que más va a caer en términos de crecimiento (-13.9%) seguido por Argentina (-11.8%), Ecuador (-11%), México (-9%), Bolivia (-7.9%). En términos de desempleo, la proyección para Colombia es un incremento de 17.3% en su tasa de desempleo; Brasil, 13.4%; Perú, 12.5% (teníamos 6.6%); Chile, 11.4%; Argentina, 11%; Uruguay, 9.7%9Idem.

Venezuela, es un caso diferente porque la crisis que sufre en estos momentos es producto, principalmente, de la salvaje e inhumana intervención norteamericana, a través del bloqueo económico, que ha precipitado su decrecimiento económico, proyectado a -25% el 2020 y -10% el 2021, con un desempleo de 54.5%10Idem. Verdadera economía de guerra.

Regresando a la economía peruana, esta cayó a -39.2% en el mes de mayo como consecuencia de la cuarentena, a setiembre la producción se había recuperado a -6.5%, haciendo un acumulado anual de -14.5% (enero-setiembre). El sector más afectado ha sido Construcción (-28.5%), seguido por la manufactura no primaria (-22.4%), comercio (-20.6%), minería metálica (-17.6%), servicios (-11.1%). El único sector que ha tenido un crecimiento positivo ha sido el agrícola (1.7%)11BCRP, Nota Semanal N°42. Lima: 19 noviembre 2020. El pronóstico de crecimiento del MEF para el 2020 es de   -12.00% y del BCRP de -11.5%, difiriendo del pronóstico más negativo, ya señalado, del FMI. Ver Anexos 4 y 5.

En mayo se reiniciaron las actividades económicas en su primera fase12Ver D.S. N° 080-2020-PCM: Decreto Supremo que aprueba la reanudación de actividades económicas en forma gradual y progresiva dentro del marco de la declaratoria de Emergencia Sanitaria Nacional por las graves circunstancias que afectan la vida de la Nación a consecuencia del COVID-19.. Hasta el mes de setiembre, se implementaron tres fases de reactivación económica tras la fuerte presión de los empresarios agrupados en la CONFIEP, quedando pendiente la cuarta fase, a aplicarse a partir del mes de octubre13La cuarta fase incluye las siguientes actividades económicas: vuelos internacionales, transporte de pasajeros por vía férrea y marítima, agencias de viajes y operadores turísticos, actividades deportivas.. Es decir, la mayoría de actividades productivas del país, a setiembre debían estar reactivadas o en proceso de reactivación.

Sin embargo, el empleo no se está recuperando al mismo ritmo que la producción. A setiembre, el número de desocupados se elevó en 140.9%, en relación al mismo mes del 2019, totalizando un millón 522 mil 100 trabajadores y el número de desempleados ocultos se incrementó en casi doce veces (1,181%) que equivale a 2 millones 626 mil 52 trabajadores. Es decir, sumando desocupados y desempleados ocultos, a setiembre teníamos 4 millones, 148 mil 152 trabajadores sin empleo14Para el cálculo de los desempleados ocultos se ha procedido de la siguiente manera: se ha calculado el promedio de crecimiento de los inactivos plenos –que es la variable con menos movilidad– de los años 2017, 2018 y 2019 que equivale a 0.96% y se ha aplicado este porcentaje de incremento al año 2020, obteniéndose por diferencia el desempleo oculto..  Ver Cuadro 2.

El gobierno ha legitimado esta pérdida de empleo a través del mecanismo de la suspensión perfecta de labores, es decir, la potestad de los empleadores de suspender a sus trabajadores sin goce de haber. En las empresas con planillas menores de 100 trabajadores, aquellos que entren a suspensión perfecta reciben un bono del gobierno por 760 soles, siempre y cuando ganen como tope S/ 2,400. Este bono sólo se entrega por tres meses. El 31 de diciembre pasado, el gobierno amplió la suspensión perfecta hasta el 5 de abril, y seguramente lo seguirá prolongando de acuerdo a la situación de la emergencia sanitaria15Ver DU-038-2020, DU 072-2020 y RM 315-2020-TR..

El BCRP tiene proyecciones optimistas en relación a la recuperación del empleo, afirmando que éste llegará al nivel del 2019 en el primer trimestre del 2021. Lo que no dice el BCRP es en qué condiciones los trabajadores pasarán a ser activos, es decir, cuántos van a recuperar sus empleos como asalariados, y cuántos se verán obligados a incrementar la cifra, de por sí ya abultada, de trabajadores no asalariados que al 2019 llegaba al 72.8% y con la crisis se ha incrementado a 75.2% al mes de setiembre. Según todos los pronósticos esta cifra tenderá a incrementarse aún más16Ver INEI, Informe Técnico N°4, Perú: Comportamiento de los Indicadores del Mercado Laboral a Nivel Nacional. Lima: 16 noviembre 2020..

Lo otro que no dice el BCRP, es cómo se va a recuperar el nivel de los salarios, que como es sabido, viene disminuyendo de año a año porque estos no se van ajustando a la inflación. En el caso del sector formal, los ingresos promedios nominales disminuyeron en -5.9%, pero en términos reales, esta disminución fue de -7.3%. Por su lado, la Remuneración Mínima Vital (RMV) fijada en S/ 930, ha disminuido en términos reales en -1.6% determinando que su valor real sea de S/ 691.30. Estos datos corresponden a la variación anual 2019- 2020 al mes de setiembre. La RMV –y su ajuste, que debería ser periódico– es relevante ya que los sueldos y salarios en el país se determinan de acuerdo a su monto. Otra historia es si esta RMV cubre las necesidades básicas del trabajador, sabemos que no. Ver anexo 7

2. REACTIVACIÓN ECONÓMICA: QUIÉN CARGA CON LA CRISIS

Para hacer frente a la crisis económica, precipitada por la pandemia, el gobierno de Vizcarra implementó un plan económico por un monto equivalente al 20% del PBI17PBI 2020: 694 mil millones de soles., el cual fue anunciado con bombos y platillos, proclamando que era el plan más ambicioso de la América Latina.

El Plan Económico se sustentó en cuatro ejes: (i) Atención inmediata a la emergencia; (ii) Soporte económico a las familias vulnerables; (iii) Soporte a empresas, principalmente las MYPE; y, (iv) Garantizar la cadena de pagos y brindar apoyo y soporte a la economía18Ver MEF. Marco Macroeconómico Multianual 2021-2024. Lima: 26 agosto 2020, Pp. 27-42.

Uno esperaría que, dada la situación crítica de nuestro sistema de salud al momento de hacer frente a la pandemia, la visión del gobierno debía haber sido privilegiar la atención en salud, asignando los mayores recursos para abordar en las mejores condiciones a la pandemia. Sin embargo, esto no sucedió. La asignación de recursos del Plan Económico frente a la crisis por Covid-19, revela claramente la concepción de los gobernantes de turno respecto a qué es lo primero. Para ellos, lo primero ha sido la economía, pero no la economía de las micro y pequeñas empresas, de los productores campesinos, –donde se concentra dos tercios de la mano de obra del país–, sino la economía de las grandes empresas, aquellas vinculadas a los lobbies financieros.

Así, para atender la emergencia de salud, es decir, para remontar de ser el último país en América Latina en los principales indicadores de salud, sólo se asignó el equivalente a 2.4% del presupuesto estimado, siendo la reactivación económica la que ha recibido el mayor presupuesto (63.5%), seguido por el soporte económico a las familias vulnerables (24.4%). Ver el cuadro 3.

Este eje, sin lugar a dudas, debería haber sido el eje prioritario, toda vez que no puede haber reactivación económica a costa de la vida de los ciudadanos. Si el gobierno de entonces hubiera privilegiado un verdadero fortalecimiento del sistema de salud, en estos momentos no estaríamos con la angustia de llegar a un hospital y no tener camas disponibles, de llegar a una posta médica y no encontrar pruebas de descarte, ni medicinas, ni oxígeno, ni personal médico suficiente.

2.1. Atención inmediata a la emergencia

En el primer eje se ubicó el fortalecimiento de los sistemas de salud, con un monto de 3 mil 243 millones de soles (0.5% del PBI). Las cifras de fallecidos demuestran a las claras que este eje no funcionó o funcionó mal. Y peor aún, costó la vida de muchos profesionales de la salud que estuvieron en el primer frente de batalla19Ver Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Publicación del Primer Listado del Personal de Salud fallecido por COVID-19 en ejercicio de sus funciones. Lima: 1 diciembre 2020.. A las claras, hubo un mal procedimiento en la adquisición de insumos médicos, como en el caso de las pruebas de detección y la implementación de un sistema de diagnóstico. Hubo un retraso en la adquisición y distribución de equipos de protección personal. Y ha habido un maltrato al personal de salud, no pagándose a tiempo las bonificaciones presupuestadas en el plan y no renovando el contrato a un gran número de médicos y personal asistencial.

Hay dos omisiones graves en este eje del plan que es bueno mencionar: primero, no hay una sola medida tomada para equipar y asignar personal a las postas médicas a lo largo de todo el país, habiendo sido reconocido por tirios y troyanos, su importancia en la contención de la pandemia; segundo, no hubo una decisión en torno a la adquisición de las vacunas, habiéndose recién asignado recursos el 2 de diciembre 2020 para implementar la cadena de frío (Decreto de Urgencia  131-2020), cuando la mayoría de nuestros vecinos ya tenían las vacunas compradas e iniciado el proceso de vacunación20Al momento de escribir este artículo, el 6 de enero 2021 el presidente Sagasti anuncia la firma de varios contratos según los cuales llegaría un lote para atender la vacunación de medio millón de personas, y, a partir del tercer trimestre del año llegarían el resto de vacunas comprometidas.. Ver Anexo 7

A nivel de gasto, el Presupuesto Institucional Modificado (PIM) para el COVID-19 ha sido de 23 mil 828 millones de soles, habiéndose ejecutado el 93% del mismo. El presupuesto se distribuyó en los tres niveles de gobierno: nacional (88%), regional (10%) y local (3%). El 97% del dinero se ha gastado en actividades relacionadas con la pandemia y el 3% restante en la ejecución de proyectos, básicamente en adquisición de equipos para los hospitales. Ver Anexos 7 y 8.

El presupuesto del 2021 para el COVID-19 es de 5 mil 596 millones de soles, es decir, 77% menos que el presupuesto del 2020. A todas luces este presupuesto tendrá que ser modificado, porque sólo la adquisición de las vacunas, demandarían el 40% del mismo sino más21Considerando un costo unitario de dos dosis a US$ 25.00 a aplicarse al 75% de la población a partir de 16 años..

2.2. Soporte económico a las familias vulnerables

El segundo eje contó con un presupuesto de 33 mil 267 millones de soles (4.8% del PBI), que se destinó principalmente a financiar la entrega de subsidios en efectivo a hogares focalizados. Aquí está la entrega de bonos, de canastas de víveres, de distribución de tabletas para estudiantes y maestros de colegios públicos, entre otros. Tanto en el caso de la distribución de los bonos como en la compra de las tabletas, se reveló una gran ineficiencia en el aparato del Estado para su entrega oportuna22El Plan económico estimó un presupuesto para 840 mil tabletas, sin embargo, según nota de prensa del Minedu se habría comprado 1 millón 56 mil 430, de las cuales, al 15 de diciembre se ha recibido el 52% que están siendo distribuidas. El 48% restante es de un solo proveedor que no ha cumplido con la entrega en la fecha prevista.. La entrega del bono de electricidad hasta por S/ 160 y el apoyo al trabajador con un bono de S/ 760 por cada mes de suspensión perfecta, hasta por tres meses, serían las medidas mejor ejecutadas en este eje. Aquí se considera también el aporte de los propios trabajadores que han tenido que hacer uso de sus CTS y fondos de la AFP para solventar sus gastos durante este período. Ver Anexo 9

2.3. Soporte a las empresas

El tercer eje se estima en S/ 12 mil 608 millones. Aquí, lo que se ha hecho para aliviar a las empresas, a todas en general al margen de su tamaño, es aplazar las obligaciones tributarias, aplazar el depósito de CTS, de mayo a noviembre, y darles liquidez a través del mecanismo de liberar la cuenta de detracciones.  Asimismo, las empresas pueden recibir dos subsidios para ayudar a financiar sus planillas por un monto total de 1,408 millones de soles. El primero es un subsidio excepcional a la planilla equivalente al 35% de la suma de las remuneraciones brutas mensuales de los trabajadores que ganen hasta S/ 1,500. El segundo subsidio, a aplicarse el 2021 durante seis meses, se refiere a un incentivo al incremento de la cantidad de trabajadores de la empresa con remuneraciones de hasta S/ 2,400. Los subsidios varían de acuerdo a la edad de los trabajadores y si el contrato es a plazo indeterminado o determinado. Ver Anexo 10

2.4. Garantizar la cadena de pagos y brindar apoyo y soporte a la economía

Este eje es propiamente el de la reactivación económica, con un presupuesto de 86 mil 561 millones (equivalente al 12.5% del PBI), donde el 69% de los recursos fueron asignados a un solo programa: Reactiva Perú. Se dotó también de recursos al Fondo de Apoyo Empresarial (FAE) con 7 mil quinientos millones de soles, se creó un Programa de Garantía del Gobierno Nacional por 7 mil millones de soles, dirigido a las empresas del sistema financiero (bancos, financieras, cajas municipales, y cajas rurales) a fin de estimular el crédito a las empresas. También incluye al Programa Arranca Perú, con 6 mil 900 millones de soles, además de medidas de impulso a la inversión pública y privada por 962 millones.

A. Programa de garantías Reactiva Perú

Según el BCRP, Reactiva habría beneficiado principalmente a las empresas MYPE (95.8%) y sólo al 0.1 % de la gran empresa, pero esto no es cierto. El BCRP, ha hecho un artificio mezclando las empresas formales e informales, particularmente las microempresas con menos de 10 trabajadores: Sin embargo, si separamos ambos grupos de empresas encontramos que sólo el 33% de las empresas formales con menos de 10 trabajadores han recibido un crédito de Reactiva, mientras que el 62% de las empresas grandes, con más de 500 trabajadores, se beneficiaron con este crédito23De acuerdo al BCRP, el 21% de las empresas beneficiarias eran formales (con planilla) y el resto, 79% sin planilla. Aplicando este porcentaje se discriminó el número de empresas (hasta 10 trabajadores), con planilla y sin planilla. Se asume que las empresas medianas y grandes todas cuentan con planilla.. Por otro lado, si tenemos en cuenta el universo de unidades productivas no agropecuarias (4 millones 928 mil)24Ver INEI, Producción y Empleo Informal en el Perú, Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2018. Lima, noviembre 2019., Reactiva sólo ha beneficiado al 0.01% de este universo. Ver Anexos 11 y 12.

Respeto al monto del crédito recibido, las empresas con menos de 10 trabajadores recibieron el 33% del total (con un promedio de 48 mil 874 soles por crédito) y las empresas con más de 500 trabajadores el 8.4% del total (con un promedio de 8 millones 278 mil soles por crédito)25Ver BCRP, Reporte de Inflación: Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2020-2021. Lima: Setiembre 2020, Pp 116-123.

Lo cierto es que este programa fue dirigido en su primera etapa, principalmente a beneficiar a las grandes y medianas empresas las que acapararon los créditos con apoyo de sus socios de los bancos. Frente a las críticas desatadas por la opinión pública, en Reactiva II se dio mayor apertura a las MYPE, a través de las cajas municipales y rurales, resultando a todas luces insuficiente frente a las necesidades crediticias de las MYPE. Una grave omisión en la reglamentación para el otorgamiento de este crédito, ha sido el no considerar la suspensión perfecta como una actividad no permitida para los prestatarios de este crédito. Si el crédito estaba dirigido a hacer frente a las obligaciones de capital de trabajo, éste obviamente involucra el pago a sus trabajadores. No ha sido así y muchas empresas beneficiarias, entre ellas aquellas que han recibido los montos más altos, tenían/tienen a sus trabajadores en suspensión perfecta26Ver Ojo Público, 4 octubre 2020. En: https://ojo-publico.com/2140/el-55-del-empleo-formal-se-perdio-por-suspension-perfecta.

B. Fondo de Apoyo Empresarial (FAE)

Este fondo fue dotado con 7 mil 500 millones de soles y comprende tres variantes: MYPE, MYPE turismo y FAE-AGRO.

De los tres fondos, el FAE-AGRO ha sido el de mínima ejecución (2%) debido a que las condiciones exigidas no se han ajustado a la realidad de sus demandantes: 2.5 millones de productores agropecuarios. Se realizaron tres subastas y sólo se logró colocar 47.4 millones de soles del total de 2 mil millones asignados. En la primera subasta la tasa de interés promedio fue de 6.25%, en la segunda de 9.85% y en la tercera de 12.65%, y si se hacía una cuarta subasta, seguro que subía esta tasa.27Ver COFIDE, Resultado subastas FAE, diferentes fechas. En: https://www.cofide.com.pe/COFIDE/detalles1.php?id=1

El FAE-MYPE realizó veinte subastas durante el 2020 colocando un total de 1 mil 460 millones de soles (36%) de los 4 mil millones de soles presupuestados. Por su lado, el FAE-TURISMO realizó un total de seis subastas colocando sólo 47 millones de soles (3%) de los 1 mil 500 millones presupuestados. Este caso se explica debido a que el sector turismo recién empezó a operar en el mes de octubre, con restricciones. Pero en el caso del FAE-MYPE, el nivel de ejecución es mínimo, y al igual que en el caso del FAE-AGRO, se debe principalmente a las barreras impuestas, tanto por COFIDE como por las propias entidades ejecutoras, respecto a las condiciones crediticias exigidas. No es posible pedir títulos de propiedad o bienes a quienes no lo tienen porque el Estado ha sido incapaz de formalizar sus pequeñas propiedades, por ejemplo. Lo que realmente se necesita, en este campo, es una verdadera banca que promueva a los pequeños productores, y ésta tiene que ser necesariamente del Estado, o con participación del Estado.

3. A MODO DE CONCLUSIÓN

Como hemos visto en estas líneas, el panorama pinta negativo para las grandes mayorías de nuestro país. La recuperación del empleo, el mejoramiento del sistema de salud, de educación, el acceso al crédito productivo para los pequeños productores del campo y la ciudad, el derecho a una vida digna para todos no es posible en el marco económico actual, el cual está diseñado para favorecer a unos pocos y aplastar a los demás. Qué más pruebas que las que hemos visto con la pandemia y con la llamada reactivación económica.

El Perú tiene derecho a reconstruirse sobre otras bases, donde prime la elemental premisa de oportunidades para todos, empezando por los más carentes que son la gran mayoría. Necesitamos políticas públicas que cambien nuestro actual sistema de salud, necesitamos despercudirnos de las leyes que impiden una participación activa del Estado en aquellos sectores económicos estratégicos que puedan servirnos de pivote para acumular y redistribuir con justicia. Necesitamos un nuevo sistema tributario que grave la riqueza de los más pudientes y que castigue la evasión y elusión.

En este camino, un primer paso importante es el cambio de la actual constitución, por otra que garantice un nuevo régimen económico, el actual no nos sirve. Un segundo paso, es el que han iniciado los trabajadores del sector agro exportador, señalándonos a sangre viva, la necesidad de la organización a todo nivel, si queremos empezar en serio a cambiar las cosas. Un tercer paso, tiene que ser la construcción de la alternativa política capaz de hacer frente a los representantes del actual sistema, en su forma actual o nuevas formas remozadas.

La actual coyuntura crea las condiciones para exigir en lo inmediato un plan de emergencia para el sector salud con dos objetivos: fortalecer los centros de salud con personal y equipamiento adecuado, incluyendo oxígeno y medicinas; y, unificar los diferentes sistemas de salud en uno solo bajo la dirección del MINSA.

Asimismo, se debe declarar en emergencia el agro nacional, en particular el de los pequeños productores, dotándolos de los recursos necesarios para garantizar la producción de alimentos.

Lima, 7 de enero 2021.

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