Artistas peruanas y el discurso feminista

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Sendy Fiorella Bautista Vargas1Historiadora del arte, docente y gestora cultural. Integrante de la Organización Cultural TVRobles y colaboradora en la Biblioteca Nacional del Perú.

¿Existe el arte feminista en el Perú? ¿Un arte que sea a la vez instrumento de lucha feminista? ¿Un arte que conten­ga los componentes estéticos y epistemológicos que per­mitan validarlo? Ante estas cuestiones, enunciar que en el Perú el discurso feminista ha contribuido con el surgi­miento de iniciativas participativas culturales constituye una afirmación evidente, pero aseverar que en el Perú se crea arte feminista, puede conducir a prejuicios que ponen en duda las capacidades artísticas de las mujeres perua­nas; pues, aunque existan notables exponentes, su número es reducido en comparación a los artistas masculinos.

En un recuento rápido, entre las artistas que lograron trascender en la historia del arte peruano destacan: la pintora decimonónica Rebeca Oquedo, las representantes del indi­genismo Julia Codesido, Alicia Bustamante y Cota Carva­llo, siendo esta última la primera y única artista plástica en recibir el Premio Nacional de Cultura en 1952; y en el arte contemporáneo Ella Krebs, ganadora del primer pre­mio del Concurso Nacional Ignacio Merino en 1961 y Luz Letts, Primer Premio en el I Concurso Nacional de Dibujo y Segundo Premio del X Concurso Nacional de Pintura organizados por Michell & Cía. de Arequipa. Así también, que­dará para la historia que en el Primer Salón Nacional de Artes Plásticas realizado en agosto del 2018, en homenaje a los 100 años de fundación de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, se reunió el trabajo de más de 80 artistas de las que sólo figuran 5 mujeres: Tilsa Tsuchiya, Marilú Ccencho, Erika Nakasone y Silvia Blan­co en pintura, y Eulalia Orsero en grabado.

Pero esta situación no es propia del ambiente artístico nacional, ya que desde los años 70 circula la pregunta que ha remecido las instituciones académicas internacionales: ¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?2Why Have There Been No Great Women Artists? (1971) Con esta pregunta Linda Nochlin titula su pionero ensayo sobre arte y crítica feminista. Y antes de caer en controversiales premisas como la genialidad masculina en el arte, llevar a la reflexión los supuestos mo­tivos puede ayudar a entender el contexto en que se desen­vuelven las artistas.

Una de las justificaciones más usuales de la escasez de mujeres artistas está vinculada al cumplimiento de los roles de maternidad y cuidado del hogar, asunto que coincide con uno de los problemas que afronta la teoría del arte feminista: la perpetuación de los roles en un sistema de valoración normativo, hegemónico y patriarcal que ha subordinado, discriminado y silenciado a las mujeres artistas desde la crítica tradicional, que aparentemente se expone como universal y neutra. Ante esto, la perspecti­va de género enfatiza la urgencia de políticas de equidad, oportunidad y atención a la invisibilidad de las mujeres en las instituciones culturales, con el fin de trabajar dentro de un panorama de reconocimiento, inclusión y reivindica­ción de las artistas.

Siguiendo este lineamiento, hace una década salió a la luz la primera investigación enfocada en Las artistas plásticas de Lima (1891-1918)3Pachas, Sofía (2008). Las artistas plásticas de Lima (Tesis de maestría). UNMSM: Lima., en la que se demuestra que las mujeres tuvieron un papel activo en el ámbito artístico de la época. Dentro de este contexto, los concursos de artes organiza­dos por Adelinda Concha son la principal fuente estadística, porque revela que el 30% del to­tal de participantes eran muje­res, muchas de ellas discípulas del artista Teófilo Castillo, y pese a las desventajas de la época muchos de sus nom­bres han sido rescatados del olvido en la investigación de Pachas, lo que representa un aporte fundamental en la construcción de una historiografía artística nacional más igualitaria.

Si bien el camino es largo y existen carencias teóricas para una justa revaloración del arte de la mujer, la posición que aborda el presente ensayo compatibiliza con el enfoque teórico feminista de la ginocrítica, el cual establece que las limitaciones de la historiografía son resultado de las perspectivas androcentristas y que para crear una reali­dad equitativa es pertinente enfocarse en el trabajo de las mujeres a partir de metodologías concentradas únicamen­te en lo femenino. La ginocrítica reconoce que el princi­pal problema de la crítica feminista es que se utilizan los mismos valores patriarcales para denunciar la represión y el sexismo, pues se percibe la realidad desde un construc­to teórico masculino, lo cual dificulta el reconocimiento creativo de la mujer. Por tanto, para avanzar en el estu­dio es de suma importancia concentrar los esfuerzos en recopilar información de las producciones artísticas e in­telectuales de las mujeres, con el fin de crear una propia infraestructura de valores femeninos.

Ahora bien, para plantear una respuesta coherente a las preguntas con las que inicia este escrito, se evidencia un obstáculo irónico pero real, el cual compete a las propias nociones que configuran las definiciones del arte feminis­ta. Desde la posición crítica del feminismo la respuesta no tendría mayor impedimento, pero desde la postura histórico-artística en la que compe­te el análisis de distintos as­pectos universales, el género no se abarca como cualidad sino como característica, con lo que se evidencia una limitación tal y como lo señalan las posturas de la ginocrítica. En las últimas décadas se han publicado muchas libros relacionados al arte feminista, pero al igual que en el arte contemporáneo, no se logra conceptualizar ni establecer un lenguaje específico por­que coexisten estilos, géneros y expresiones autónomas que pretenden ser categorizadas de forma reduccionista en gruesos catálogos en los que predomina la imagen so­bre la teoría del arte.

Para Chilvers4Chilvers, Ian (2004). Diccionario del arte del siglo XX. Madrid: Editorial Complutense, S. A., el arte feminista no pertenece a ningún estilo específico y se aplica a todas las expresiones del arte que traten temas relacionados a su identidad, por tanto sintetizar estas expresiones en conjunto, a partir de la coincidencia en su discurso, confiere predominancia del tema sobre la autonomía de la obra, situación que no aclara su configuración epistemológica y es un vacío que tiene aún la teoría del arte feminista. Por ello, no es raro que algunos teóricos del arte hayan coincidido con críti­cas feministas al reprobar determinadas expresiones del feminismo contemporáneo, por considerar que se utilizan conceptos como el género o la liberación sexual, como el punto de partida para sobresalir de forma facilista dentro de un contexto en que el mediatismo y el feminismo chic5En Feminisa y de derechas: ¿Todo vale en el feminismo? Edurne Uriarte (2019) se menciona la capitalización del feminismo “el feminismo, que siempre había sido minoritario socialmente, se convirtió repentinamente en una referencia chic… antes símbolo de organización contestarias y de escasa presencia social se había subido ahora a las pasarelas de moda”. Así también, en Mujeres jóvenes y feminismo: Valores, cultura y comportamientos frente a frente (2006) se cita a Ginia Bellafante de Time Magazine (1998) quien advierte que el feminismo está cayendo en la frivolidad y el individualismo. se han convertido en mainstream6Corriente o tendencia mayoritariamente aceptada debido a la difusión de los medios de comunicación. para expresiones artís­ticas que van alejándose de las honestas luchas feministas.

La categoría arte feminista como tal, está sujeta al movimiento feminista, el cual se sabe que no es un movimiento político heterogéneo y para distinguir este discurso es ne­cesario identificar los retos de este movimiento, los cuales centran su acción en “de-re-construir la identidad de las mujeres despojado del género”7Castells, Manuel (1999: 28). La Era de la información: economía, sociedad y cultura. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. en favor de la difusión del arte femenino. El discurso feminista toca temas relacio­nados a la maternidad, la sexualidad femenina y el empo­deramiento; los problemas como el feminicidio, el abuso sexual, el acoso, la legalización del aborto y las diferencias que se tienen en las relaciones laborales y económicas; así también, como movimiento político-social heterogéneo, ha unido esfuerzos a otras luchas sociales como las que competen al movimiento LGBT en favor de la libertad se­xual, en contra de la discriminación y la homofobia; a los discursos ambientalistas que denuncian la sobreexplota­ción de las tierras y la defensa de la ecología; a enfrentar los problemas que trae la discriminación interseccional; y a combatir la mercantilización del cuerpo de la mujer como son la gestación subrogada, la prostitución y la por­nografía.

Establecidos los temas, surge la pregunta: ¿es necesario que la artista manifieste explícitamente su postura femi­nista para ser tomada en cuenta dentro del feminismo artístico? Aparentemente sí, pero no necesariamente. Esta contradicción podría ser rápidamente rebatida, pero para sostener la postura planteada se cita como ejemplo a Louise Bourgeois8La obra de Bourgeois empieza a ser reconocida a partir de los años 60, en paralelo al trabajo de Yoko Ono, Nancy Spero, Eva Hesse y Judy Chicago, cuyas expresiones responden a la renovación de la mirada desde la sexualidad de la mujer., considerada una de las artistas más importantes de la vanguardia contemporánea, quien fue­ra invitada a participar en el Forum: Women in Art9Organizado por Cindy Nemser y publicado por primera vez en febrero de 1971 en Arts Magazine. y tras la pregunta “¿qué le parece la posición de la mujer en el mun­do del arte?” Bourgeois responde marcando un punto de separación con el feminismo y prevalece su posición como artista: “una mujer no tiene un lugar como artista hasta que prueba una y otra vez que no será eliminada”. Intimis­ta, apolítica y distanciada en palabra del feminismo, sus obras contienen una simbología claramente feminista que expone los temas relacionados al género, la sexualidad, al hogar, a la opresión paternal que genera sufrimiento y cautiverio. Y pese al alejamiento de Bourgeois del feminis­mo, su obra está siendo estudiada desde la perspectiva del feminismo artístico. Situación opuesta y a un nivel más profano, en la última década, la figura de Frida Kahlo ha pasado por una situación similar, sin negar que la artista tiene cualidades estéticas propias y explora una postura intimista desde su posición como mujer, su imagen se ha convertido en un supuesto ícono pop del empoderamiento femenino a partir de la sobrevaloración del sufrimiento y de la representación andrógina como si fuera posible su adscripción al discurso feminista.

Por tanto, si se pretende abordar con profundidad la cuestión artística del feminismo, se deben de tener en cuenta las innegables limitaciones que surgen al intentar catego­rizar las expresiones artísticas de este movimiento bajo un mismo título. Aclarado la situación, cabe resaltar que la pregunta: ¿existe arte feminista en el Perú?, guarda en sí misma, un asunto no resuelto desde la posición teórica del arte, pero que se puede responder de forma superficial al relacionar los evidentes mensajes de las obras con el discurso feminista peruano. Aunque reduccionista y práctico, para responder dicha cuestión se toman en cuenta los aspectos simbólicos que predominan en la lectura de las obras y se reitera que dicha solución sólo permite conocer el tema pero no aborda sus condiciones estéticas, pues di­cho análisis compete una investigación aparte. No por ello se debe negar a las artistas que han enfocado el discurso feminista como el germen de sus obras, por el contrario es necesario y urgente identificar y valorar las creaciones, pues la perpetuación del conocimiento histórico es un asunto de suma importancia.

El discurso feminista en el arte peruano

Para reconocer a las artistas peruanas con discurso feminista se debe conocer el contexto político, económico y so­cial en el que se desarrolla este movimiento de resistencia conformada por organizaciones feministas, comunidades indígenas, organizaciones comunales, colectivos y demás, que intervienen en espacios públicos para denunciar la violencia propia que vive el país y el reconocimiento legítimo de los derechos legales, sexuales y reproductivos de las mujeres. Por tanto, los asuntos nacionales que se suman al discurso feminista peruano son: las masivas violaciones sexuales que sufrieron las mujeres durante los conflictos armados, los traumas del terrorismo subversivo, las esterilizaciones forzadas y los problemas que atañen a la mujer indígena y migrante.

Una de las primeras representaciones artísticas del discur­so feminista peruano se encuentra en el trabajo paradig­mático en historieta y humor gráfico de Marisa Godínez, cuya obra apareció en la revista Monos y Monadas a partir de 1978. Caracterizada por una lectura visual auténtica, la caricaturista cuestionó la condición femenina, los estereotipos de género y evidencia el sufrimiento que tiene que cargar la mujer incomprendida atrapada en una realidad desigual e injusta. En sus dibujos representa la pérdida de vitalidad de la mujer frente a los convencionales roles de imposición y el reconocimiento de su unicidad a través de una mirada irónica, melancólica y consciente de sí misma y de su cuerpo. El mundo expresado por Godínez es valioso porque representa una de las primeras evidencias del dis­curso feminista en el arte peruano.

En la tesis Ritual genital feminista en el arte contemporáneo limeño10Flores, Mayra (2016). Ritual genital feminista en el arte contemporáneo limeño: estudios de caso y propuesta artística (Tesis de licenciatura). PUCP: Lima. se expone el trabajo de tres feministas: la artista plástica Raquel Esquives y las performers Carla Montalvo y Liliana Albornoz, quienes confluyen distintas técnicas y procesos hacia la creación de la genitalidad de la mujer dentro del contexto limeño actual. La autora distingue la importancia de esta imagen en el desarrollo artístico con­temporáneo, pues sirve como medio que visibiliza la lucha por la autonomía y la emancipación de la mujer. También formula interesantes preguntas relacionadas a la censura del órgano sexual femenino, la construcción de un imagi­nario feminista, los límites de visibilización de esta ima­gen en el arte y las diferencias que tiene con el discurso patriarcal sobre la genitalidad de la mujer.

La artista plástica, Lici Ramírez11Andrea, Cabel (3 de setiembre de 2018). Lici Ramírez: ‘Mujer que lucha, voz que retumba’. La Mula.Pe. Recuperado de https://deunsilencioajeno.lamula.pe/2018/09/03/lici-ramirez-mujer-que-lucha-voz-que-retumba/andrea.cabel/, expone un trabajo com­prometido con la historia de las mujeres peruanas en re­lación a sus tradiciones, denuncia de la sobreexplotación de la naturaleza, búsqueda de la justicia, denuncia del ma­chismo y empoderamiento femenino. La artista ha creado el emprendimiento artístico-social Corazón Carnaval, que le ha permitido difundir el arte de la muralización, en el cual representa temas orientados al enfoque de género, la diversidad, la sororidad y el amor por la cultura.

Para finalizar, la artista Micaela Távara12Pedagoga teatral egresada de la Escuela Nacional Superior de arte dramático, ha trabajado en diversos programas para la enseñanza de derechos sexuales y reproductivos con adolescentes, niños y adultos. Desde el 2009 investiga a partir del cuerpo, el movimiento y juegos teatrales. Rescatado de http://www.fillima.com.pe/autor-invitado/micaela-tavara/, en la performan­ce “La revolución de las polleras” remite a la subjetividad de una mujer provinciana inmigrante y trabajadora del hogar en cuya situación convergen la discriminación y la pobreza. Así también, la irrup­ción en espacios públicos ha estado presente en su trabajo artístico y se puede decir que aborda varios de los retos del discurso feminista peruano, como son: el empoderamien­to femenino, la denuncia del feminicidio, esterilizaciones forzadas e impunidad de las agresiones sexuales; la legali­zación del aborto, el acoso sexual, el enfoque de género, la libertad sexual y la defensa del cuerpo de la mujer ante el sometimiento sexista y cosificador.

Mención aparte y para no dejar de lado el trabajo musical con discurso feminista, se encuentra en el género del rap letras que reflexionan sobre la violencia contra la mujer y es además muestra del proceso de empoderamiento fe­menino en un ambiente dominado por varones. Algunas representantes del rap feminista peruano son La Torita, Wizi, “L” y La Farrah. Así también, el estudio de grabación Resistencia Rec realizó una interesante recopilación de canciones del género urbano en el disco “El poder de la vulva” que reúne 20 canciones de las cuales 18 tocan te­mas relacionados a la legalización del aborto, la sexualiza­ción de la mujer, el patriarcado, la sexualidad femenina, la violencia contra la mujer, el feminicidio, los roles de géne­ro, la sororidad y el empoderamiento.

En conclusión, se ha nombrado algunas artistas que, aun­que con estilos diferentes, realiza un trabajo creativo desarrollado bajo los lineamientos del discurso feminista. Entonces, ¿se puede afirmar que son artistas feministas? Bajo la categorización del término sí, pero también se pue­de decir que son artistas de protesta, que nutren con su lenguaje una reinterpretación de los valores femeninos, aportan un mirar introspectivo, autobiográfico y dan paso a la reflexión y la crítica: su trabajo visibiliza lo oculto y plantea nuevas formas de representación femenina. Más que artistas feministas, son mujeres haciendo arte y jun­tar a todas dentro de una misma categoría puede resultar práctico, pero continúa siendo excluyente. No permite la valoración individual, entorpece el análisis estético y permite que muchas manifestaciones de baja o nula calidad artística se cuelguen del trabajo honesto de muchas artis­tas que lamentablemente han sido y siguen siendo silen­ciadas en la historia.


[1] Historiadora del arte, docente y gestora cultural. Integrante de la Organización Cultural TVRobles y colaboradora en la Biblioteca Nacional del Perú.

[2] Why Have There Been No Great Women Artists? (1971) Con esta pregunta Linda Nochlin titula su pionero ensayo sobre arte y crítica feminista.

[3] Pachas, Sofía (2008). Las artistas plásticas de Lima (Tesis de maestría). UNMSM: Lima.

[4] Chilvers, Ian (2004). Diccionario del arte del siglo XX. Madrid: Editorial Complutense, S. A.

[5] En Feminisa y de derechas: ¿Todo vale en el feminismo? Edurne Uriarte (2019) se menciona la capitalización del feminismo “el feminismo, que siempre había sido minoritario socialmente, se convirtió repentinamente en una referencia chic… antes símbolo de organización contestarias y de escasa presencia social se había subido ahora a las pasarelas de moda”. Así también, en Mujeres jóvenes y feminismo: Valores, cultura y comportamientos frente a frente (2006) se cita a Ginia Bellafante de Time Magazine (1998) quien advierte que el feminismo está cayendo en la frivolidad y el individualismo.

[6] Corriente o tendencia mayoritariamente aceptada debido a la difusión de los medios de comunicación.

[7] Castells, Manuel (1999: 28). La Era de la información: economía, sociedad y cultura. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

[8] La obra de Bourgeois empieza a ser reconocida a partir de los años 60, en paralelo al trabajo de Yoko Ono, Nancy Spero, Eva Hesse y Judy Chicago, cuyas expresiones responden a la renovación de la mirada desde la sexualidad de la mujer.

[9] Organizado por Cindy Nemser y publicado por primera vez en febrero de 1971 en Arts Magazine.

[10] Flores, Mayra (2016). Ritual genital feminista en el arte contemporáneo limeño: estudios de caso y propuesta artística (Tesis de licenciatura). PUCP: Lima.

[11] Andrea, Cabel (3 de setiembre de 2018). Lici Ramírez: ‘Mujer que lucha, voz que retumba’. La Mula.Pe. Recuperado de https://deunsilencioajeno.lamula. pe/2018/09/03/lici-ramirez-mujer-que-lucha-voz-que-retumba/andrea.cabel/

[12] Pedagoga teatral egresada de la Escuela Nacional Superior de arte dramático, ha trabajado en diversos programas para la enseñanza de derechos sexuales y reproductivos con adolescentes, niños y adultos. Desde el 2009 investiga a partir del cuerpo, el movimiento y juegos teatrales. Rescatado de http://www. fillima.com.pe/autor-invitado/micaela-tavara/

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