38 estrellas, de la fuga al olvido

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Estelí Reyes Leyva1Comunicadora para el desarrollo, actualmente responsable de comunicaciones de la Asociación Servicios Educativos Rurales SER.

La noche del 30 de julio de 1971, a través de un túnel subterráneo de 40 metros de largo que conectaba con la red cloacal de la ciudad, 38 mujeres, presas políticas que habían estado recluidas en “Cabildo”, un penal del centro de Montevideo, lograron su li­bertad. “Operación estrella”, ese fue el nombre del operativo que había sido ideado desde el exterior y ejecutado de manera coordinada con las presas, quienes supieron distraer y ocultar el ruido durante los tres meses que duró el cavado del túnel. Sobre todo, ellas fueron claves para proporcionar infor­mación precisa sobre dónde cavar el pozo para su huida, y además aportaron con su experiencia y co­nocimiento previo sobre el sistema cloacal de Mon­tevideo.

La memoria y los detalles de esta monumental gesta han sido recuperados en la publicación “38 estre­llas”2“38 Estrellas” se publica por primera vez en el 2018, bajo el sello editorial de Seix Barral. de la periodista y escritora argentina Josefina Licitra. Tuve la oportunidad de conversar con ella sobre su libro, gracias a su visita a Lima a mediados del 2019. Una de las preguntas que una se hace al co­nocer tal suceso es por qué la narrativa histórica ha sido tan mezquina con un hecho de tal magnitud. Se trata de la mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia y se ha invertido poca tinta, o en todo caso, pocos bytes de información. Lo que hoy podemos encontrar en la internet se refiere en su mayoría a la publicación de “38 estrellas”. Antes de ello, poco, casi nada; y esa fue de las primeras cosas que tuvo que hacer frente Josefina al iniciar su investigación: la escasa información.

Josefina logró entrevistar a 15 de las 38 “estrellas” y a partir de sus testimonios reconstruyó una memoria que parecía olvidada. Usando un lenguaje casi cine­matográfico y lleno de detalles muestra no solo el proceso de planeación y ejecución del plan de fuga, sino también nos presenta a cada una de las mujeres claves de este suceso, en particular aquellas que fue­ron importantes para el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros – MLN, desde una mirada no solo política, social, militar, sino también desde lo más personal y emocional.

Y ese es de los principales valores que encuentro en “38 estrellas”: la oportunidad de mirar en el interior de mujeres que antes de llegar a los veinte años, se­guras de sus ideales políticos, ya vivían una militan­cia activa en los diversos movimientos de izquierda de la época. Para quienes integraban el MLN impli­caba también un entrenamiento militar, períodos de clandestinidad y para julio del 71, varias de ellas ya habían tenido un paso previo por ese mismo penal.

Otro aspecto que nos muestra la autora, es el contexto social y político del momento. Décadas en las que Chi­na, Rusia y Cuba ejercían una influencia importante en los movimientos de izquierda no solo en Uruguay, sino en toda Latinoamérica. La autora ha contado en más de una oportunidad que llega a esta historia de una manera casual en el año 2011, mientras le ha­cía una entrevista a Lucía Topolansky, quien en ese momento era senadora y primera dama de Uruguay, para elaborar un perfil sobre Pepe Mujica. Josefina cuenta que Lucía le menciona el hecho al paso, sin darle mayor importancia, y lo menciono porque ese hecho constituye en sí mismo, una clara señal de la escasa valoración del rol político de la mujer dentro del MLN, o cualquier movimiento de ese entonces.

Hoy que las mujeres vivimos un proceso de mayor conciencia sobre las desigualdades de género y una especie de primavera feminista, es inevitable le­vantar la ceja o fruncir el ceño al leer que Séndic, líder de los tupamaru, consideraba a la mujer “el re­poso del guerrero”. O cuando Fernández Huidobro, también líder tupamaru, escribiera “una especie de manifiesto que marcaba los lineamientos del MLN y explicaba qué funciones eran mejores para las compañeras”. ¿Cuáles? pues el de llevar y traer men­sajes, el proveer alimentos para los compañeros, para la “fraternidad política”, para la “camaradería de los revolucionarios”. Como señala la autora “las mujeres en síntesis no servían para liderar el movi­miento. Como mucho podían llegar a un comando de columna: la jefatura que está por debajo de la di­rección”

“38 estrellas” es una invitación a conocer y reflexio­nar sobre lo que significaba para una mujer ser una tupamara, cómo se abordaba la sexualidad, la mater­nidad, el valor político y estratégico del matrimonio en un movimiento de guerrilla urbana. Nos muestra también la relación entre las gemelas Topolansky, Lucía y María Elia, quienes junto a Alicia Rey, Gra­ciela Jorge, Mirtha Fernández, Yessie Macchi, entre otras, fueron mujeres claves del movimiento, que logran una hazaña sin presagiar que lo peor estaba por venir.


[1] Comunicadora para el desarrollo, actualmente responsable de comunicaciones de la Asociación Servicios Educativos Rurales SER.

[2] “38 Estrellas” se publica por primera vez en el 2018, bajo el sello editorial de Seix Barral.

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