“Donald Trump no es un estratega” (2º parte)

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Michael Kruse1En la víspera de la salida de Donald Trump del poder, cuatro biógrafos que lo estudiaron de cerca reflexionan acerca de lo que trajo al país. Y de lo que hará a continuación. Michael Kruse es redactor principal de POLITICO y POLITICO Magazine. Publicado el 19 de Enero del 2021. Fuente: https://www.politico.com/news/magazine/2021/01/19/trump-exit-biographers-reflect-trumpology-460321.

Traducción: Guillermo Rochabrún. Revisión: Alexandra Hibbett y Marcelo Rochabrún.

Hace menos de cinco años, cuando Donald Trump surgió inesperadamente como el favorito para ganar la nominación presidencial republicana, tomé el tren de Washington a Nueva York para reunirme en el Trump Grill de Trump Tower, con cinco de sus primeros biógrafos.

Kruse: Entonces, en cinco años, en 50 años, ¿cuál será el legado de Donald Trump y de su presidencia, pero más que nada del hombre mismo?

Hurt: En 50 años: es el peor presidente que jamás haya tenido Estados Unidos de América. Punto. Cualquier otro está disputando el segundo lugar. En cinco años, como dijo Tim, ya sabes, será interesante ver cómo esto termina de a pocos, especialmente en el lado político. Y recordemos, tal como estábamos diciendo antes: esa base no va a desaparecer, y él continuará enfrentándose y echando gasolina al fuego en cada ocasión que pueda. Quiero decir, esto es básicamente todo lo que le queda. Cuán exitoso será, está TBD [“to be discussed”: por determinar]. Los republicanos invertebrados, como los llamó George Will, ¿conseguirán alguna vertebración? ¿Lo desterrarán del Partido?

Blair: Hay muchísima gente que todavía va a seguir las directivas de Trump sobre por quién votar en las primarias de 2022. Y él podría –puede– estropear mucho el trabajo. No sé qué le pasará a Lara Trump … Don Trump Jr. … No sé si habrá una próxima generación de Trumps.

D’Antonio: Presiento que hay una próxima generación; todos ellos están ahora abocados a la política y a la adquisición de su propio poder. Pero tú sabes, de lo que parece que estamos hablando es de esta idea del trumpismo versus el Partido Republicano, y de cuál es el futuro para ambos. Creo que para el trumpismo, obviamente hay este extremismo peligroso, que están muy apegados a Donald Jr. Creo que están muy apegados a Lara; tal vez no tanto a Ivanka y Jared, porque vinieron de Nueva York, y todavía parecen estar flirteando con esa vieja identidad. Pero ¿por qué no habría esta batalla por lo que será realmente el Partido Republicano?

Kruse: Dentro de esta clasificación del partido republicano, en opinión de ustedes, ¿cuál sería para Donald Trump en particular, la peor forma de castigo? Estoy pensando aquí en Roy Cohn, un tipo que se salió con la suya hasta el final, cuando las consecuencias lo alcanzaron. ¿Cómo sería ese tipo de consecuencias, para Trump?

D’Antonio: ¿Alguien más piensa inmediatamente en la cárcel?

Blair: Sí.

Hurt: Mira, todos sabemos que él hizo todas las cosas de las que se le acusa, ¿de acuerdo? Él es culpable. En particular es culpable, sabes, en términos de responsabilidad penal. Todo el imperio es un fraude fiscal iniciado por Fred Trump. Y el artículo en el Times, creo que fue en octubre de 2018 -que hasta ahora nunca ha sido refutado-, los documentos que consiguieron lo demuestran. Todo lo que hizo, lo hizo; por lo que es una cuestión de reunir las pruebas y conseguir simplemente que los jueces y jurados vean la evidencia. Creo que, desafortunadamente, puede extenderse y posponerse durante muchos años. Estoy hablando como de ocho o diez, incluso si el proceso fuese iniciado por el Estado de Nueva York, o por Cy Vance el próximo mes. Desafortunadamente, es más probable que Trump muera por consumo de hamburguesas con queso que en la cárcel.

Kruse: Si como dices esto se prolonga ocho a díez años de una especie de forcejeo legal -quiero decir, potencialmente cuando pase la primera hora de la presidencia de Biden, el foco de atención regresará a la presidencia de Trump-, de modo que si atención es lo que él quiso…

O’Brien: Creo que la investigación más peligrosa que enfrenta ahora es la de Cyrus Vance en Nueva York2Cyrus Vance Jr. es un abogado y político estadounidense que se desempeña como fiscal de distrito del condado de Nueva York, Nueva York. El 2020 inició una investigación a empresas de Trump por evasión fiscal. Véase https://apnews.com/article/donald-trump-new-york-campaign-finance-cyrus-vance-jr-manhattan-f841d62dbf6d1a8ba2949bc577858f6e. Pienso que ahí hay posibles consecuencias criminales reales, y dependerá de Cy Vance decidir qué tan agresivo será con todo esto. Aparte de lo que pueda sucederle criminalmente, también creo que el otro castigo para él es simplemente ser ignorado. Porque él ha pasado por esto en diferentes momentos de su vida, en los que ha estado en la tundra, frío, ignorado y solo. Está solo todo el tiempo. Creo que en general es una persona muy solitaria. A mediados y fines de los 90, antes de «The Apprentice», a principios de los 2000, era el centro de las bromas sobre los excesos de los 80, y era este tipo de curiosidad mediática que aparecía ocasionalmente en el programa de Howard Stern. Luego reapareció, sazonado de nuevo a través de «The Apprentice»3Cfr. https://www.newyorker.com/magazine/2019/01/07/how-mark-burnett-resurrected-donald-trump-as-an-icon-of-american-success.

Luego «The Apprentice» comenzó a desaparecer del paisaje, y de nuevo estaba en riesgo de ser olvidado. Entonces postuló para presidente. Y ahora él podría acabar sentado jugando golf en Mar-a-Lago, quejándose y gritando ante las pantallas de televisión, de vez en cuando aventurándose a hacer road shows, y apoyando a algunos candidatos. Creo que sin este constante flujo de atención e interés, va a replegarse en sí mismo, porque lo necesita tanto. Creo que es otra posible condena que podría surgir.

Kruse: Él era el presidente, y un presidente muy importante, aunque no fuera un buen presidente. ¿Hemos llegado al punto en que nunca será olvidado -siempre será importante?

O’Brien: Pero ese no es el tipo de atención que le importa. No creo que a él le importen en realidad los libros de historia, o el legado de su administración. Quiero decir, puede que un poco, pero lo que le importa realmente es lo que está justo frente a él, al momento, y no cómo será recordado después de su muerte.

Hurt: Necesita de una constante reafirmación, una y otra vez. Una de las asistentes de Ivana me dijo en su día, y lo aplicó a ambos, con su acento de Queens: «Para ellos la publicidad es como una droga». Necesita su dosis diaria de heroína, y la inyección de la semana pasada no le va a servir. Y sabes, él no lee en modo alguno; así que ¿qué diablos le importa? ¿La biblioteca Trump? Será un edificio muy pequeño.

Blair: Creo que los asuntos criminales, creo que eso, y ¿a qué va a recurrir para obtener dinero? Quiero decir, reunió un montón de dinero en este último tiempo, que parece estar relativamente abierto para usarlo como él quiera, pero fueron varios cientos de millones de dólares.

O’Brien: Al menos 207 millones.

Blair: No es una miseria. De ningún modo. Pero está enfrentando grandes deudas. Los clubes de golf, los hoteles, todo eso. ¿De dónde vienen los ingresos?

D’Antonio: Creo que puedes pensar en 35 millones de suscriptores incondicionales suyos a un medio de televisión por cable que cobra $ 5,99 al mes. Entonces, ¿qué son 35 millones de 6 dólares por mes? Eso es mensualmente. Siempre me ha sorprendido lo mucho que él valora los flujos de pequeños montos de ingresos. Tú sabes, los alquileres de un solo apartamento, creo, le importaban en los viejos tiempos. Y creo que esa es la forma en que está pensando acerca de esto. Por supuesto, eso irá disminuyendo. Quizás dure un par de años, pero si lo haces durante un par de años llegas al punto en que eres un hombre muy viejo. No creo que a él le importen sus hijos. Creo que el legado financiero no está realmente en su mente. Entonces, tal vez, como hemos dicho sobre su necesidad de atención constante y también de que no piensa en estrategias, es que está simplemente viendo por cada día. Ya sabes: ¿cuántas donaciones llegaron esta semana para esta recaudación de fondos que estoy haciendo, o para este llamamiento, y cuántas personas están sintonizando? Quizás sea copropietario de Newsmax. Newsmax está en Palm Beach. Así que creo que hay muchas opciones para que él haga dinero, apele a su base, mantenga ardiendo esos fuegos, y que realmente no le importa mucho más allá del día a día.

Kruse: Sin embargo, ¿es eso suficiente para que siga adelante? A menudo citamos los asuntos legales que se avecinan como una amenaza existencial. Citamos los cientos de millones de dólares de deuda que vencen, como una crisis existencial. Pero me pregunto si la crisis existencial real es la disminución de la calidad de la droga que está recibiendo, la atención que ha estado recibiendo. ¿Es suficiente una cantidad menor, o solo necesita lo mínimo para continuar día a día, luchando en escaramuzas con viejos floretes, usando floretes nuevos?

O’Brien: Él demanda como un pozo sin fondo, y necesita colmarlo todos los días. Si pudiera le encantaría estar frente a un géiser de atención. Creo que unos dedales llenos de atención no le bastarán.

Blair: Y también estoy preguntándome: lo que estaba sugiriendo Michael, es mucho trabajo.

D’Antonio: Y él es flojo.

Hurt: Creo que Michael tiene razón en eso. Quiero decir, él puede simplemente sentarse, ver cómo llega el dinero, y puede ir agotándose después de un tiempo. Pero creo que sus dos amenazas existenciales son la falta de la droga publicitaria -la más importante-; y luego la segunda cosa es el fruto de un árbol venenoso. Con la excepción de la televisión, los ingresos futuros de la televisión y las cosas de «El aprendiz», todos los bienes raíces, los casinos pasados, todo eso es fruto del árbol venenoso que comenzó con [su padre] Fred Trump. Y si Cy Vance puede hacer mella en esto, entonces va a quedar inmovilizado.

Kruse: Harry mencionó a Fred; realmente no se puede hablar de Donald sin hablar de Fred. Y me pregunto en este punto qué creen ustedes que Fred Trump pensaría de Donald Trump. ¿Estaría orgulloso? ¿Avergonzado? ¿Asombrado? ¿Espantado? ¿En qué está pensando el fantasma de Fred Trump en el momento cuando su hijo abandona la Oficina Oval?

Hurt: Hasta el 5 de enero probablemente estaba de acuerdo en ciertos aspectos. Pero el 6 de enero fue demasiado. Y creo que estaría cabreado.

D’Antonio: En muchos aspectos Fred odiaba a Donald. Y creo que Donald sabía esto.

Hurt: Su autodesprecio emana de eso. Correcto.

D’Antonio: Y si ves el arco de la vida de Fred, en realidad era una persona bastante convencional. Él se insertó en la maquinaria política de Brooklyn y Queens. Aspiraba a integrarse a esa multitud de gente del establishment, y esta bomba hedionda de hijo, creo, lo habría horrorizado. Así, podría haber estado orgulloso de que él hubiese llegado a ser presidente -la posición de Fred en la Oficina Oval, detrás suyo, mirando por encima del hombro de Donald, siempre me pareció un indicador de la perturbación de Donald. Creo que habría visto este final como algo simplemente espantoso, y le estaría diciendo a Donald: «Mira, todo lo que tenías que hacer entre las elecciones y el 20 de enero, era haber hecho lo normal. Y habrías estado bien. Sabes, seguro, que los demócratas y todos los de ese lado te habrían odiado, pero habrías pasado a la historia como presidente. Ahora estás pasando a la historia como el primer aspirante a fascista de Estados Unidos que llevó a esta gente a la violencia». Creo que Fred lo habría odiado.

Blair: En cierto modo Donald pensaba que ser presidente era como presidir el distrito de Brooklyn. Fred descubrió su camino en la política demócrata local en la ciudad de Nueva York, donde esos tipos podían ser comprados. Y Donald vio esto; recibió realmente un adiestramiento muy bueno sobre cómo manejar la política a nivel de ciudad. Y pensó que así sería en la Casa Blanca: que podrías comprar a la gente, colocar alos tuyos, y que podrías manejar las cosas al modo de una mafia. Que podrías hacer eso porque lo había visto en Nueva York. Pero no fue así como funcionaba, porque en realidad la gente a nivel federal tenía mucha mayor responsabilidad, y no solo ante él. Simplemente no funcionó de esa manera. Pero creo que Fred le había dado esa plantilla. ¿Que cómo Fred habría visto la actuación de Donald? Creo que su cabello habría estado incendiado todo el tiempo. Porque habría visto lo que estaba pasando, y él era la única persona a la que Donald no podría mentirle y convencerle.

Kruse: Ninguna parte de Fred Trump estaría mirando desde el más allá, diciendo: “Maldita sea. Te enseñé a ser un asesino, te enseñé a ser un rey. Y diablos, si no te convertías en presidente, pisabas duro y lo hacías a tu manera. Hazlo exactamente como tú querías».

O’Brien: Fred es el Dr. Frankenstein y Donald es el monstruo. Pienso que Fred se habría sentido alternativamente horrorizado y asombrado. Él soltó a esta persona al mundo, y creo que la influencia de Fred es una gran parte de él. Pero Donald también es, y por sí mismo, un producto muy retorcido y caótico. Fred entonces dio forma a eso, creo, en el torno de alfarero de sus intensas demandas como padre, y esta despiadada y binaria visión del mundo como hombre de negocios y operador político. Donald absorbió todo eso, y luego lo escupió en tan enormes formas que no puedo pensar que Fred siquiera lo hubiera imaginado siquiera: «sí, este niño terminará en la Oficina Oval». Así que ciertamente estaría asombrado de eso. Pero creo que también estaría horrorizado por muchas cosas alrededor. Cuando la vida de Donald comenzó a desmoronarse a principios de los 90 sus padres lo apoyaron, pero también estaban consternados por sus aventuras. Les gustaba Ivana, como les disgustaba que la estuviera engañando. De modo que se lo hicieron saber, y le dijeron que empezara a poner su casa en orden. En ese sentido eran personas convencionales que creo que se habrían escandalizado de que hubiera provocado un asalto violento al Capitolio en la sede de la República.

Kruse: ¿Es capaz de algún tipo de ajuste de cuentas personal sincero…?

Hurt: No.

Blair: No.

D’Antonio: No.

O’Brien: De ninguna manera.

Kruse: Entonces no hay …

Hurt: No.

O’Brien: No.

Blair: No.

Hurt: Siguiente pregunta.

Kruse: ¿Cuál fue, o es, su defecto fatal?

Hurt: Bueno, quiero decir, ya sabes, en términos griegos, sería hubris, ¿no?

O’Brien: Tiene un trastorno narcisista de la personalidad. Él reúne todas las características que uno quisiera marcar para definirlo.

Blair: Es un vendedor increíble. Se vendió a sí mismo a Estados Unidos. Y también se vendió ante él mismo. Lo que significa que no tiene ninguna capacidad para hacer ninguna introspección, para tener una idea de sí. No puede. Es como las leyes de la gravedad: no puede hacerlo, no es posible. Eso no está dentro de sus capacidades. Se vendió a Estados Unidos y a sí mismo. Hizo un trabajo brillante, pero este fue el final de ese camino.

D’Antonio: Donald no puede ver la verdad sobre sí. No puede ver la verdad acerca del país o de otras personas. Simplemente está perdido en esta mierda de su propia creación. Y no creo que tenga ninguna capacidad para salir de ello. Creo que si de alguna manera viera la luz del día, podría cegarlo para siempre. Así que está totalmente comprometido consigo mismo, y fue así desde el principio. Quiero decir, si miras quién era en Nueva York, cuando llegó por primera vez, dando vueltas en esta limusina conducida por un tipo que va armado, y que se está asegurando de que todos lo sepan.

O’Brien: Con la matrícula DJT [Donald John Trump] en la limusina.

D’Antonio: Y bordado en los puños. Realmente es una persona deformada y trastornada que no podría ver nada con claridad, y mucho menos a sí mismo, más que cómo obtener poder.

O’Brien: Se ha formado un sentido muy cinematográfico de sí. Quería ser productor de películas, pero Fred lo volvió a traer a la empresa. Piensa en términos de escribir su propio guión, dirigir su propia película, producirla y seleccionarse a sí mismo para aparecer en ella todo el tiempo. Esa es la burbuja de realidad en la que habita. Y es por eso que está obsesionado con la popularidad, y se aferra a la suya propia como un valor real. Está todo el tiempo reescribiendo el mundo que lo rodea para que sea lo que él cree que debería ser, de modo que se ajuste a la idea que tiene de sí; que, obviamente, no está en contacto con la realidad o con la civilidad.

Kruse: Entonces, ¿cuál es el final que al menos intentará escribir aquí? Este no es un final apropiado para el guión que ha escrito de su vida, para simplemente desvanecerse en Mar-a-Lago. A juzgar por lo que ustedes saben, por todo lo que saben de su pasado, ¿cuál es el final para él? ¿Qué intentará escribir como un final apropiado para el arco épico, la historia de la vida épica de Donald Trump?

O’Brien: Parte de eso será la venganza. Venganza contra el partido, venganza contra sus detractores…

D’Antonio: Quizás contra todos nosotros.

Blair: El punto de referencia será que se postulará para la presidencia el 2024. Eso al menos le permite en su mente dejar la Casa Blanca como un contendor, y no como un fracaso. ¿Pero después de eso? Pienso que Cy Vance va a escribir ese futuro.

Kruse: Déjenme preguntarles una cosa más. Todos ustedes fueron personas que escribieron algunos de los primeros libros sobre Donald Trump. De una forma u otra vendrán muchos otros más, e intentos de una biografía seria, desde el nacimiento hasta la tumba. ¿Cuál es su consejo para estas personas que harán este trabajo en los próximos años o décadas?

Hurt: Diré lo mismo que le dije a Michael, como estoy seguro de que él recuerda vívidamente, en el American Hotel en Sag Harbor: no lo hagas.

D’Antonio: Lo recuerdo. Yo probablemente animaría a la gente a hacer todo lo posible para estar un poco por encima de las minucias de cada día y de cada momento, tratando de encontrar las conexiones entre él y las personas que lo siguieron o lo capacitaron, para ver el gran cuadro lo más que fuese posible; y luego, sumergirse en el día a día para ilustrarlo. Porque, como dijo Steve Bannon, la estrategia consistía en inundarlo todo de mierda. Eso es lo que Donald ha hecho siempre. Simplemente había una actividad frenética, y cosas que uno debía tratar y tratar de entender. La clave es simplemente mirar el patrón, para ver solamente a éste y su impacto en lo demás.

O’Brien: Sobre todo teniendo en cuenta que un arma fundamental que utilizó fue la desinformación y la propaganda, y la negación de los patrones factuales y la verdad. Los escritores hacen un verdadero servicio al público, creo, al buscar el patrón de hechos y la exactitud, especialmente porque ella está bajo asedio. Y ahí es donde cualquiera que escriba sobre él, especialmente ahora, tendrá una olla a presión de «hechos alternativos» -para citar a Kellyanne Conway. Y la basura se esparcirá a su alrededor para distraer de cuál es la verdad de quién es él, y qué es lo que su presidencia representa. Creo que esa será la clave a la que aferrarse.

Blair: No confíar en nadie. A primera vista no confíar en ninguna fuente. Porque todo el mundo quiere salvar su pellejo.

Kruse: ¿Algo más? ¿Algo más que no les pregunté y que creen que deberíamos estar pensando, lidiando con ello, mientras avanzamos finalmente hacia la transición del poder?

Blair: No sobre él, sino a lo que sucede a entre 35 y 70 millones de personas -aunque no solo ellos-, que actualmente están sufriendo los efectos de la naturaleza adictiva de estar en esta época; el constante flujo de información o desinformación, la constante distracción -y todo lo que este período, lo que su presidencia nos arrojó. Creo que así fue como nosotros, como los medios, el país, empezamos a sintonizar con una noción diferente de la realidad, de verdad, de responsabilidad, de gobernabilidad, de criminalidad, de todo. ¿Cómo podemos crecer, desarrollar una mejor manera de responder y asimilar y absorber esto –por cierto, en medio de una pandemia? La idea de que él ha seguido dominando las portadas, concentrando nuestra atención, cuando han muerto casi 400.000 personas; que durante los últimos 10 meses él ha seguido siendo la noticia más importante, es vergonzoso.

O’Brien: El hecho de que Trump pudiera estropear la respuesta a esta pandemia épica, y luego incitar a un asedio al Capitolio, y no obstante mantener la clase de magnetismo que ejerce hacia las personas que lo apoyan, dice algo muy oscuro y perturbador sobre lo que es este país. Sobre eso aún no hemos llegado a un acuerdo. Ya existía antes de que él se convirtiera en presidente -una ventana que se abrió de par en par debido a esta presidencia-, y no va a desaparecer. Tenemos entonces mucho trabajo duro por hacer, que implica más que solamente descubrir a Donald Trump. Realmente se trata de averiguar dónde nuestras instituciones y nuestras comunidades están quebradas, para que podamos superar esto de una manera constructiva. Porque estamos en muy mal lugar en este momento.


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