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“Donald Trump no es un estratega” (2º parte)

Michael Kruse1En la víspera de la salida de Donald Trump del poder, cuatro biógrafos que lo estudiaron de cerca reflexionan acerca de lo que trajo al país. Y de lo que hará a continuación. Michael Kruse es redactor principal de POLITICO y POLITICO Magazine. Publicado el 19 de Enero del 2021. Fuente: https://www.politico.com/news/magazine/2021/01/19/trump-exit-biographers-reflect-trumpology-460321.

Traducción: Guillermo Rochabrún. Revisión: Alexandra Hibbett y Marcelo Rochabrún.

Hace menos de cinco años, cuando Donald Trump surgió inesperadamente como el favorito para ganar la nominación presidencial republicana, tomé el tren de Washington a Nueva York para reunirme en el Trump Grill de Trump Tower, con cinco de sus primeros biógrafos.

Kruse: Entonces, en cinco años, en 50 años, ¿cuál será el legado de Donald Trump y de su presidencia, pero más que nada del hombre mismo?

Hurt: En 50 años: es el peor presidente que jamás haya tenido Estados Unidos de América. Punto. Cualquier otro está disputando el segundo lugar. En cinco años, como dijo Tim, ya sabes, será interesante ver cómo esto termina de a pocos, especialmente en el lado político. Y recordemos, tal como estábamos diciendo antes: esa base no va a desaparecer, y él continuará enfrentándose y echando gasolina al fuego en cada ocasión que pueda. Quiero decir, esto es básicamente todo lo que le queda. Cuán exitoso será, está TBD [“to be discussed”: por determinar]. Los republicanos invertebrados, como los llamó George Will, ¿conseguirán alguna vertebración? ¿Lo desterrarán del Partido?

Blair: Hay muchísima gente que todavía va a seguir las directivas de Trump sobre por quién votar en las primarias de 2022. Y él podría –puede– estropear mucho el trabajo. No sé qué le pasará a Lara Trump … Don Trump Jr. … No sé si habrá una próxima generación de Trumps.

D’Antonio: Presiento que hay una próxima generación; todos ellos están ahora abocados a la política y a la adquisición de su propio poder. Pero tú sabes, de lo que parece que estamos hablando es de esta idea del trumpismo versus el Partido Republicano, y de cuál es el futuro para ambos. Creo que para el trumpismo, obviamente hay este extremismo peligroso, que están muy apegados a Donald Jr. Creo que están muy apegados a Lara; tal vez no tanto a Ivanka y Jared, porque vinieron de Nueva York, y todavía parecen estar flirteando con esa vieja identidad. Pero ¿por qué no habría esta batalla por lo que será realmente el Partido Republicano?

Kruse: Dentro de esta clasificación del partido republicano, en opinión de ustedes, ¿cuál sería para Donald Trump en particular, la peor forma de castigo? Estoy pensando aquí en Roy Cohn, un tipo que se salió con la suya hasta el final, cuando las consecuencias lo alcanzaron. ¿Cómo sería ese tipo de consecuencias, para Trump?

D’Antonio: ¿Alguien más piensa inmediatamente en la cárcel?

Blair: Sí.

Hurt: Mira, todos sabemos que él hizo todas las cosas de las que se le acusa, ¿de acuerdo? Él es culpable. En particular es culpable, sabes, en términos de responsabilidad penal. Todo el imperio es un fraude fiscal iniciado por Fred Trump. Y el artículo en el Times, creo que fue en octubre de 2018 -que hasta ahora nunca ha sido refutado-, los documentos que consiguieron lo demuestran. Todo lo que hizo, lo hizo; por lo que es una cuestión de reunir las pruebas y conseguir simplemente que los jueces y jurados vean la evidencia. Creo que, desafortunadamente, puede extenderse y posponerse durante muchos años. Estoy hablando como de ocho o diez, incluso si el proceso fuese iniciado por el Estado de Nueva York, o por Cy Vance el próximo mes. Desafortunadamente, es más probable que Trump muera por consumo de hamburguesas con queso que en la cárcel.

Kruse: Si como dices esto se prolonga ocho a díez años de una especie de forcejeo legal -quiero decir, potencialmente cuando pase la primera hora de la presidencia de Biden, el foco de atención regresará a la presidencia de Trump-, de modo que si atención es lo que él quiso…

O’Brien: Creo que la investigación más peligrosa que enfrenta ahora es la de Cyrus Vance en Nueva York2Cyrus Vance Jr. es un abogado y político estadounidense que se desempeña como fiscal de distrito del condado de Nueva York, Nueva York. El 2020 inició una investigación a empresas de Trump por evasión fiscal. Véase https://apnews.com/article/donald-trump-new-york-campaign-finance-cyrus-vance-jr-manhattan-f841d62dbf6d1a8ba2949bc577858f6e. Pienso que ahí hay posibles consecuencias criminales reales, y dependerá de Cy Vance decidir qué tan agresivo será con todo esto. Aparte de lo que pueda sucederle criminalmente, también creo que el otro castigo para él es simplemente ser ignorado. Porque él ha pasado por esto en diferentes momentos de su vida, en los que ha estado en la tundra, frío, ignorado y solo. Está solo todo el tiempo. Creo que en general es una persona muy solitaria. A mediados y fines de los 90, antes de «The Apprentice», a principios de los 2000, era el centro de las bromas sobre los excesos de los 80, y era este tipo de curiosidad mediática que aparecía ocasionalmente en el programa de Howard Stern. Luego reapareció, sazonado de nuevo a través de «The Apprentice»3Cfr. https://www.newyorker.com/magazine/2019/01/07/how-mark-burnett-resurrected-donald-trump-as-an-icon-of-american-success.

Luego «The Apprentice» comenzó a desaparecer del paisaje, y de nuevo estaba en riesgo de ser olvidado. Entonces postuló para presidente. Y ahora él podría acabar sentado jugando golf en Mar-a-Lago, quejándose y gritando ante las pantallas de televisión, de vez en cuando aventurándose a hacer road shows, y apoyando a algunos candidatos. Creo que sin este constante flujo de atención e interés, va a replegarse en sí mismo, porque lo necesita tanto. Creo que es otra posible condena que podría surgir.

Kruse: Él era el presidente, y un presidente muy importante, aunque no fuera un buen presidente. ¿Hemos llegado al punto en que nunca será olvidado -siempre será importante?

O’Brien: Pero ese no es el tipo de atención que le importa. No creo que a él le importen en realidad los libros de historia, o el legado de su administración. Quiero decir, puede que un poco, pero lo que le importa realmente es lo que está justo frente a él, al momento, y no cómo será recordado después de su muerte.

Hurt: Necesita de una constante reafirmación, una y otra vez. Una de las asistentes de Ivana me dijo en su día, y lo aplicó a ambos, con su acento de Queens: «Para ellos la publicidad es como una droga». Necesita su dosis diaria de heroína, y la inyección de la semana pasada no le va a servir. Y sabes, él no lee en modo alguno; así que ¿qué diablos le importa? ¿La biblioteca Trump? Será un edificio muy pequeño.

Blair: Creo que los asuntos criminales, creo que eso, y ¿a qué va a recurrir para obtener dinero? Quiero decir, reunió un montón de dinero en este último tiempo, que parece estar relativamente abierto para usarlo como él quiera, pero fueron varios cientos de millones de dólares.

O’Brien: Al menos 207 millones.

Blair: No es una miseria. De ningún modo. Pero está enfrentando grandes deudas. Los clubes de golf, los hoteles, todo eso. ¿De dónde vienen los ingresos?

D’Antonio: Creo que puedes pensar en 35 millones de suscriptores incondicionales suyos a un medio de televisión por cable que cobra $ 5,99 al mes. Entonces, ¿qué son 35 millones de 6 dólares por mes? Eso es mensualmente. Siempre me ha sorprendido lo mucho que él valora los flujos de pequeños montos de ingresos. Tú sabes, los alquileres de un solo apartamento, creo, le importaban en los viejos tiempos. Y creo que esa es la forma en que está pensando acerca de esto. Por supuesto, eso irá disminuyendo. Quizás dure un par de años, pero si lo haces durante un par de años llegas al punto en que eres un hombre muy viejo. No creo que a él le importen sus hijos. Creo que el legado financiero no está realmente en su mente. Entonces, tal vez, como hemos dicho sobre su necesidad de atención constante y también de que no piensa en estrategias, es que está simplemente viendo por cada día. Ya sabes: ¿cuántas donaciones llegaron esta semana para esta recaudación de fondos que estoy haciendo, o para este llamamiento, y cuántas personas están sintonizando? Quizás sea copropietario de Newsmax. Newsmax está en Palm Beach. Así que creo que hay muchas opciones para que él haga dinero, apele a su base, mantenga ardiendo esos fuegos, y que realmente no le importa mucho más allá del día a día.

Kruse: Sin embargo, ¿es eso suficiente para que siga adelante? A menudo citamos los asuntos legales que se avecinan como una amenaza existencial. Citamos los cientos de millones de dólares de deuda que vencen, como una crisis existencial. Pero me pregunto si la crisis existencial real es la disminución de la calidad de la droga que está recibiendo, la atención que ha estado recibiendo. ¿Es suficiente una cantidad menor, o solo necesita lo mínimo para continuar día a día, luchando en escaramuzas con viejos floretes, usando floretes nuevos?

O’Brien: Él demanda como un pozo sin fondo, y necesita colmarlo todos los días. Si pudiera le encantaría estar frente a un géiser de atención. Creo que unos dedales llenos de atención no le bastarán.

Blair: Y también estoy preguntándome: lo que estaba sugiriendo Michael, es mucho trabajo.

D’Antonio: Y él es flojo.

Hurt: Creo que Michael tiene razón en eso. Quiero decir, él puede simplemente sentarse, ver cómo llega el dinero, y puede ir agotándose después de un tiempo. Pero creo que sus dos amenazas existenciales son la falta de la droga publicitaria -la más importante-; y luego la segunda cosa es el fruto de un árbol venenoso. Con la excepción de la televisión, los ingresos futuros de la televisión y las cosas de «El aprendiz», todos los bienes raíces, los casinos pasados, todo eso es fruto del árbol venenoso que comenzó con [su padre] Fred Trump. Y si Cy Vance puede hacer mella en esto, entonces va a quedar inmovilizado.

Kruse: Harry mencionó a Fred; realmente no se puede hablar de Donald sin hablar de Fred. Y me pregunto en este punto qué creen ustedes que Fred Trump pensaría de Donald Trump. ¿Estaría orgulloso? ¿Avergonzado? ¿Asombrado? ¿Espantado? ¿En qué está pensando el fantasma de Fred Trump en el momento cuando su hijo abandona la Oficina Oval?

Hurt: Hasta el 5 de enero probablemente estaba de acuerdo en ciertos aspectos. Pero el 6 de enero fue demasiado. Y creo que estaría cabreado.

D’Antonio: En muchos aspectos Fred odiaba a Donald. Y creo que Donald sabía esto.

Hurt: Su autodesprecio emana de eso. Correcto.

D’Antonio: Y si ves el arco de la vida de Fred, en realidad era una persona bastante convencional. Él se insertó en la maquinaria política de Brooklyn y Queens. Aspiraba a integrarse a esa multitud de gente del establishment, y esta bomba hedionda de hijo, creo, lo habría horrorizado. Así, podría haber estado orgulloso de que él hubiese llegado a ser presidente -la posición de Fred en la Oficina Oval, detrás suyo, mirando por encima del hombro de Donald, siempre me pareció un indicador de la perturbación de Donald. Creo que habría visto este final como algo simplemente espantoso, y le estaría diciendo a Donald: «Mira, todo lo que tenías que hacer entre las elecciones y el 20 de enero, era haber hecho lo normal. Y habrías estado bien. Sabes, seguro, que los demócratas y todos los de ese lado te habrían odiado, pero habrías pasado a la historia como presidente. Ahora estás pasando a la historia como el primer aspirante a fascista de Estados Unidos que llevó a esta gente a la violencia». Creo que Fred lo habría odiado.

Blair: En cierto modo Donald pensaba que ser presidente era como presidir el distrito de Brooklyn. Fred descubrió su camino en la política demócrata local en la ciudad de Nueva York, donde esos tipos podían ser comprados. Y Donald vio esto; recibió realmente un adiestramiento muy bueno sobre cómo manejar la política a nivel de ciudad. Y pensó que así sería en la Casa Blanca: que podrías comprar a la gente, colocar alos tuyos, y que podrías manejar las cosas al modo de una mafia. Que podrías hacer eso porque lo había visto en Nueva York. Pero no fue así como funcionaba, porque en realidad la gente a nivel federal tenía mucha mayor responsabilidad, y no solo ante él. Simplemente no funcionó de esa manera. Pero creo que Fred le había dado esa plantilla. ¿Que cómo Fred habría visto la actuación de Donald? Creo que su cabello habría estado incendiado todo el tiempo. Porque habría visto lo que estaba pasando, y él era la única persona a la que Donald no podría mentirle y convencerle.

Kruse: Ninguna parte de Fred Trump estaría mirando desde el más allá, diciendo: “Maldita sea. Te enseñé a ser un asesino, te enseñé a ser un rey. Y diablos, si no te convertías en presidente, pisabas duro y lo hacías a tu manera. Hazlo exactamente como tú querías».

O’Brien: Fred es el Dr. Frankenstein y Donald es el monstruo. Pienso que Fred se habría sentido alternativamente horrorizado y asombrado. Él soltó a esta persona al mundo, y creo que la influencia de Fred es una gran parte de él. Pero Donald también es, y por sí mismo, un producto muy retorcido y caótico. Fred entonces dio forma a eso, creo, en el torno de alfarero de sus intensas demandas como padre, y esta despiadada y binaria visión del mundo como hombre de negocios y operador político. Donald absorbió todo eso, y luego lo escupió en tan enormes formas que no puedo pensar que Fred siquiera lo hubiera imaginado siquiera: «sí, este niño terminará en la Oficina Oval». Así que ciertamente estaría asombrado de eso. Pero creo que también estaría horrorizado por muchas cosas alrededor. Cuando la vida de Donald comenzó a desmoronarse a principios de los 90 sus padres lo apoyaron, pero también estaban consternados por sus aventuras. Les gustaba Ivana, como les disgustaba que la estuviera engañando. De modo que se lo hicieron saber, y le dijeron que empezara a poner su casa en orden. En ese sentido eran personas convencionales que creo que se habrían escandalizado de que hubiera provocado un asalto violento al Capitolio en la sede de la República.

Kruse: ¿Es capaz de algún tipo de ajuste de cuentas personal sincero…?

Hurt: No.

Blair: No.

D’Antonio: No.

O’Brien: De ninguna manera.

Kruse: Entonces no hay …

Hurt: No.

O’Brien: No.

Blair: No.

Hurt: Siguiente pregunta.

Kruse: ¿Cuál fue, o es, su defecto fatal?

Hurt: Bueno, quiero decir, ya sabes, en términos griegos, sería hubris, ¿no?

O’Brien: Tiene un trastorno narcisista de la personalidad. Él reúne todas las características que uno quisiera marcar para definirlo.

Blair: Es un vendedor increíble. Se vendió a sí mismo a Estados Unidos. Y también se vendió ante él mismo. Lo que significa que no tiene ninguna capacidad para hacer ninguna introspección, para tener una idea de sí. No puede. Es como las leyes de la gravedad: no puede hacerlo, no es posible. Eso no está dentro de sus capacidades. Se vendió a Estados Unidos y a sí mismo. Hizo un trabajo brillante, pero este fue el final de ese camino.

D’Antonio: Donald no puede ver la verdad sobre sí. No puede ver la verdad acerca del país o de otras personas. Simplemente está perdido en esta mierda de su propia creación. Y no creo que tenga ninguna capacidad para salir de ello. Creo que si de alguna manera viera la luz del día, podría cegarlo para siempre. Así que está totalmente comprometido consigo mismo, y fue así desde el principio. Quiero decir, si miras quién era en Nueva York, cuando llegó por primera vez, dando vueltas en esta limusina conducida por un tipo que va armado, y que se está asegurando de que todos lo sepan.

O’Brien: Con la matrícula DJT [Donald John Trump] en la limusina.

D’Antonio: Y bordado en los puños. Realmente es una persona deformada y trastornada que no podría ver nada con claridad, y mucho menos a sí mismo, más que cómo obtener poder.

O’Brien: Se ha formado un sentido muy cinematográfico de sí. Quería ser productor de películas, pero Fred lo volvió a traer a la empresa. Piensa en términos de escribir su propio guión, dirigir su propia película, producirla y seleccionarse a sí mismo para aparecer en ella todo el tiempo. Esa es la burbuja de realidad en la que habita. Y es por eso que está obsesionado con la popularidad, y se aferra a la suya propia como un valor real. Está todo el tiempo reescribiendo el mundo que lo rodea para que sea lo que él cree que debería ser, de modo que se ajuste a la idea que tiene de sí; que, obviamente, no está en contacto con la realidad o con la civilidad.

Kruse: Entonces, ¿cuál es el final que al menos intentará escribir aquí? Este no es un final apropiado para el guión que ha escrito de su vida, para simplemente desvanecerse en Mar-a-Lago. A juzgar por lo que ustedes saben, por todo lo que saben de su pasado, ¿cuál es el final para él? ¿Qué intentará escribir como un final apropiado para el arco épico, la historia de la vida épica de Donald Trump?

O’Brien: Parte de eso será la venganza. Venganza contra el partido, venganza contra sus detractores…

D’Antonio: Quizás contra todos nosotros.

Blair: El punto de referencia será que se postulará para la presidencia el 2024. Eso al menos le permite en su mente dejar la Casa Blanca como un contendor, y no como un fracaso. ¿Pero después de eso? Pienso que Cy Vance va a escribir ese futuro.

Kruse: Déjenme preguntarles una cosa más. Todos ustedes fueron personas que escribieron algunos de los primeros libros sobre Donald Trump. De una forma u otra vendrán muchos otros más, e intentos de una biografía seria, desde el nacimiento hasta la tumba. ¿Cuál es su consejo para estas personas que harán este trabajo en los próximos años o décadas?

Hurt: Diré lo mismo que le dije a Michael, como estoy seguro de que él recuerda vívidamente, en el American Hotel en Sag Harbor: no lo hagas.

D’Antonio: Lo recuerdo. Yo probablemente animaría a la gente a hacer todo lo posible para estar un poco por encima de las minucias de cada día y de cada momento, tratando de encontrar las conexiones entre él y las personas que lo siguieron o lo capacitaron, para ver el gran cuadro lo más que fuese posible; y luego, sumergirse en el día a día para ilustrarlo. Porque, como dijo Steve Bannon, la estrategia consistía en inundarlo todo de mierda. Eso es lo que Donald ha hecho siempre. Simplemente había una actividad frenética, y cosas que uno debía tratar y tratar de entender. La clave es simplemente mirar el patrón, para ver solamente a éste y su impacto en lo demás.

O’Brien: Sobre todo teniendo en cuenta que un arma fundamental que utilizó fue la desinformación y la propaganda, y la negación de los patrones factuales y la verdad. Los escritores hacen un verdadero servicio al público, creo, al buscar el patrón de hechos y la exactitud, especialmente porque ella está bajo asedio. Y ahí es donde cualquiera que escriba sobre él, especialmente ahora, tendrá una olla a presión de «hechos alternativos» -para citar a Kellyanne Conway. Y la basura se esparcirá a su alrededor para distraer de cuál es la verdad de quién es él, y qué es lo que su presidencia representa. Creo que esa será la clave a la que aferrarse.

Blair: No confíar en nadie. A primera vista no confíar en ninguna fuente. Porque todo el mundo quiere salvar su pellejo.

Kruse: ¿Algo más? ¿Algo más que no les pregunté y que creen que deberíamos estar pensando, lidiando con ello, mientras avanzamos finalmente hacia la transición del poder?

Blair: No sobre él, sino a lo que sucede a entre 35 y 70 millones de personas -aunque no solo ellos-, que actualmente están sufriendo los efectos de la naturaleza adictiva de estar en esta época; el constante flujo de información o desinformación, la constante distracción -y todo lo que este período, lo que su presidencia nos arrojó. Creo que así fue como nosotros, como los medios, el país, empezamos a sintonizar con una noción diferente de la realidad, de verdad, de responsabilidad, de gobernabilidad, de criminalidad, de todo. ¿Cómo podemos crecer, desarrollar una mejor manera de responder y asimilar y absorber esto –por cierto, en medio de una pandemia? La idea de que él ha seguido dominando las portadas, concentrando nuestra atención, cuando han muerto casi 400.000 personas; que durante los últimos 10 meses él ha seguido siendo la noticia más importante, es vergonzoso.

O’Brien: El hecho de que Trump pudiera estropear la respuesta a esta pandemia épica, y luego incitar a un asedio al Capitolio, y no obstante mantener la clase de magnetismo que ejerce hacia las personas que lo apoyan, dice algo muy oscuro y perturbador sobre lo que es este país. Sobre eso aún no hemos llegado a un acuerdo. Ya existía antes de que él se convirtiera en presidente -una ventana que se abrió de par en par debido a esta presidencia-, y no va a desaparecer. Tenemos entonces mucho trabajo duro por hacer, que implica más que solamente descubrir a Donald Trump. Realmente se trata de averiguar dónde nuestras instituciones y nuestras comunidades están quebradas, para que podamos superar esto de una manera constructiva. Porque estamos en muy mal lugar en este momento.

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“Donald Trump no es un estratega” (1º parte)

Michael Kruse1En la víspera de la salida de Donald Trump del poder, cuatro biógrafos que lo estudiaron de cerca reflexionan acerca de lo que trajo al país. Y de lo que hará a continuación. Michael Kruse es redactor principal de POLITICO y POLITICO Magazine. Publicado el 19 de Enero del 2021. Fuente: https://www.politico.com/news/magazine/2021/01/19/trump-exit-biographers-reflect-trumpology-460321.

Traducción: Guillermo Rochabrún. Revisión: Alexandra Hibbett y Marcelo Rochabrún.

Hace menos de cinco años, cuando Donald Trump surgió inesperadamente como el favorito para ganar la nominación presidencial republicana, tomé el tren de Washington a Nueva York para reunirme en el Trump Grill de Trump Tower, con cinco de sus primeros biógrafos.

¿Quién hubiera anticipado lo que vendría?

Pues, en muchos sentidos, ellos lo hicieron. Wayne Barrett, Harry Hurt III, Gwenda Blair, Tim O’Brien y Michael D’Antonio, autores de libros sobre Trump que fueron publicados desde inicios de la década de 1990 hasta el 2015: ellos…lo sabían. Conocían sus fortalezas y debilidades, su carisma y su impulsividad, la misoginia y el fanatismo, los comportamientos patológicos, las razones de ello, y cuáles casi siempre habían sido sus consecuencias para él, pero más frecuentemente y sobre todo, para las personas a su alrededor.

Durante nuestra reunión inicial ese día en Manhattan y en las conversaciones posteriores, justo después de la filtración de la cinta de «Access Hollywood», inmediatamente después de que ganara y apenas antes de la toma de mando, dijeron que nunca aceptaría perder, que diría haber sido «robado», que hubo «manipulación». Que «iba a arrastrar a todo el país en una dinámica autoritaria». Que era «un tipo que está jugando con una mafia». Y no importa qué, dijeron, Trump mantendría «un número sustancial de estadounidenses apoyándolo, y adónde los pueda llevar es en realidad sumamente amenazador». No eran clarividentes -no pensaban que ganaría el 2016-, pero una vez que lo hizo, olfatearon con inquietud hacia dónde se dirigía todo esto. Las conversaciones fueron como advertencias.

Barrett, el apreciado decano del grupo, murió un día antes de la toma de posesión de Trump, pero O’Brien, Blair, D’Antonio y Hurt me dijeron muchas veces durante estos últimos cuatro vertiginosos y peligrosos años, que lo que Trump estaba haciendo podría no haber tenido precedentes para el país y para la presidencia; pero que para él no era algo inédito. En efecto, todo estaba predicho. El presidente Trump era el Trump que conocieron. Era el Trump que estaba ahí todo el tiempo, en los cientos de páginas que escribieron.

Ahora, con Trump listo para salir de la Oficina Oval, con la seguridad de un segundo juicio político, y Joe Biden listo para tomar su lugar, quise reunir a los cuatro por una última vez. Hablamos de narcisismo y autodesprecio, de venganza y de la posibilidad de algo parecido a una introspección, o ajuste de cuentas personal; de su padre como el Dr. Frankenstein; y de si todavía no están sorprendidos por Trump y las múltiples calamidades que causó. Entonces recurrieron una vez más a su pasado para predecir su futuro, esbozando un próximo capítulo, complicado por el riesgo legal y financiero, y en particular por la tragedia del final de su mandato, pero definido como siempre por una lucha profundamente asentada, momento a momento, pugnando para colmar su «pozo sin fondo de carencia», tratando desesperadamente de protegerse de una relativa irrelevancia.

«La venganza», dijo O’Brien, «será parte de ello».

«Gasolina al fuego», dijo Hurt, «en cada oportunidad que tenga».

Nuestra conversación ha sido editada para mayor claridad y concisión.

Michael Kruse: Al releer algunas de nuestras reuniones anteriores, me llamó la atención un tema recurrente, que es la falta de sorpresa por parte de todos ustedes. Así es él, así es como opera, esto es lo que hace. Pero quiero volver a preguntar que ahora, en los últimos días de la actual presidencia de Donald J. Trump: ¿era esto lo que esperaban?

Tim O’Brien: No sé si alguien podría haber anticipado los detalles, pero en general, basado en todo lo que él es, uno sabía que iba a corromper el cargo, incitar a la violencia en las calles, e introducir un discurso cívico grotesco en esta mezcla. No creo que ninguno de los grandes temas generales sea una sorpresa. Los detalles -a quién corrompe, cómo se corrompen, cuál es el resultado final- son siempre lo más difícil de predecir, pero siguen siendo consistentes con quién es él en general.

Gwenda Blair: ¿Sorprendente? No. Surrealista, sí.

Harry Hurt III: Mira, no creo que, a menos que hayas pasado un tiempo considerable con Donald Trump, puedas imaginar lo totalmente embarrado que está. Todos en este panel han pasado mucho tiempo a su alrededor, algunos voluntaria y otros involuntariamente. Es difícil describirle a alguien la profundidad y amplitud de su psicosis. En las últimas semanas finalmente ha sido exhibida de manera gráfica, pero ha estado mostrándose durante meses y meses, y años. La única sorpresa es que Rudy Giuliani no haya conseguido un mejor tinte para el cabello.

O’Brien: Cada historia que sale de la Oficina Oval es: “No nos dimos cuenta de que tenía la capacidad de atención de un niño, o de lo demente que podía ser trabajando en nombre del interés público, o por su habilidad para eliminar a voluntad a la gente, tanto literal como figurativamente; que no le importaba, dentro y fuera de su administración. Y hubo esta revelación gradual de quién era él, a su equipo y al país, en la forma en que se mostró ante todos nosotros como escritores en diferentes períodos.

Michael D’Antonio: Siempre estuve a la espera de un elemento letal en la presidencia de Trump. Yo me encontraba tan perturbado por él cuando lo trataba directamente, que estaba feliz de que mediante mi esposa psicoterapeuta podía consultar a muchos de sus colegas. Todos ellos hablaron continuamente de lo depravado y peligroso que realmente era. Creo que empezó a hacerse realidad cuando esa niña y su padre murieron en Río Grande2Véase https://www.politico.com/story/2019/06/26/orourke-trump-ap-deaths-1382899. Entonces pensé, sabes: ese es el comienzo. Tim, mencionaste las ejecuciones que está llevando a cabo, o llevó, a este rápido ritmo, de modo que pudo enviar a la muerte a 13 presidiarios entre julio y hoy3Cfr. https://apnews.com/article/donald-trump-wildlife-coronavirus-pandemic-crime-terre-haute-28e44cc5c026dc16472751bbde0ead50, y los 400.000 que estarán muertos a causa del coronavirus. Un número incalculable de ellos murió debido a su incompetencia y a su incapacidad para acoger el sufrimiento y la muerte de otras personas.

Siento como si mientras hablamos demasiado de él, probablemente todos pensásemos: «Sabes, esto es peor de lo que la gente cree». A veces la mofa que usas para enfrentarlo es apropiada y necesaria; entonces el nivel de alarma que levantas parece subir y subir mientras más daño hace. Y ahora todo el mundo está traumatizado por este lunático. Creo que está dejando detrás de sí este movimiento, que va a continuar y que también es realmente peligroso. Así, es como si el interior de su terriblemente angustiado cerebro fuese ahora la realidad en la que todos estamos viviendo. Y es realmente aterrador.

Kruse: Antes de llegar a la aterradora larga secuela de la presidencia de Trump, tengo una curiosidad: ¿hay algo en los últimos cinco años y medio, desde que descendió por la escalera mecánica4Ver https://www.politico.com/magazine/story/2019/06/14/donald-trump-campaign-announcement-tower-escalator-oral-history-227148, que hayan aprendido, que no supieran acerca de él?

O’Brien: No he aprendido nada acerca de él, pero he aprendido mucho sobre el país. Creo que tuvimos esta conversación anteriormente -¿hay algo en él que nos sorprenda? Y creo recordar haber dicho que me sorprende lo que le hace a las personas y a las instituciones que lo rodean. Lo que le ha hecho a las instituciones federales, a la gente de su círculo, lo que le ha hecho al partido; es decir, la capacidad que tiene simplemente de poder aplastar a esas personas, procesos e instituciones, me sorprende. Porque es un delincuente flagrante y demente, y no debería ser así de fácil. Pero creo que una de las lecciones de eso es que la razón por la que fue fácil para él, es que es un reflejo de muchos problemas reales, ansiedades, odios y divisiones en nuestra sociedad; que se han ocultado -o no- durante mucho tiempo, y como que florecieron en su presidencia.

Hurt: Es algo así como Jay Gatsby. No fue Gatsby. Fue el polvo inmundo que lo rodeaba. Creo que Fitzgerald estaba equivocado: era Gatsby y el polvo inmundo. Y también es Trump y el polvo inmundo.

Blair: Yo debo decir que aprendí mucho. Más que sorprendida estaba conmocionada, atónita, consternada y profundamente desalentada por todo lo que reveló en torno a Trump; sin duda.

D’Antonio: Si me mostró algo, fue que era un autócrata más capaz, un autoritario o fascista más capaz de lo que hubiera esperado. Era incompetente para gobernar. Tal vez si hubiera sido más talentoso, como Mussolini, hubiera hecho más daño. Pero si nos fijamos en cómo reunió a estas comunidades dispares, ya fuesen racistas o nacionalistas blancos o nacionalistas cristianos, parecía haber mucha gente alrededor que estaba esperando ser llamada a su lado.

La fusión de la derecha religiosa con Trump, estas eran cosas que creo que iban a suceder si aparecía el tipo adecuado, porque los nacionalistas cristianos han estado construyendo en esta dirección desde Jerry Falwell en la década de 19805Jerry L. Falwell (padre), fue un pastor bautista. Véase su historia en https://en.wikipedia.org/wiki/Jerry_Falwell_Sr. Su hijo, Jerry P. Falwell, estuvo muy cerca de Donald Trump, hasta quedar envuelto en un escándalo. Véase su historia en https://theconversation.com/jerry-falwell-jr-will-leave-behind-a-very-different-legacy-from-his-influential-father-145019. Y toda su noción de que podemos usarlo como un vehículo para promover un Estado cristiano. Esto es Josh Hawley. Es lo que creen Ted Cruz y Marco Rubio. No tienen realmente un compromiso con una república democrática pluralista: quieren una nación cristiana. Y ahora vemos que Trump fue un miserable pretexto para un cristiano, pero así son estas personas. Realmente son fanáticos religiosos enloquecidos por el poder. Hubo alguien en la cámara del Senado que clamaba por Jesucristo mientras participaba en el asalto de la turba al Capitolio de los Estados Unidos. Este es un elemento más demente de nuestro país de lo que yo creo que había entendido. Pero Trump lo entendió. Creo que él también se ha dirigido hacia esto desde que decidió que iba a ser Archie Bunker6Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Archie_Bunker. Va a ser el tipo de derecha de Queens que no será tan sutilmente racista, y aprovechará esta fuerza. Es más maligno de lo que esperaba, y encontró una población más receptiva y capaz de actuar de lo que creo que cualquiera de nosotros podría haber imaginado.

Kruse: Entonces, existe la idea de que en cierto sentido ustedes subestimaron a Trump, y nos sobreestimaron a nosotros, ¿es así? Las dos cosas. Esta puede ser una pregunta extraña, pero me pregunto si pudieran reescribir sus respectivos libros sobre Trump, ¿los harían de manera diferente?

Blair: Gritaría mucho más fuerte.

Hurt: A decir verdad, no cambiaría ni una sola palabra. Es, de lejos, el mayor promotor de sí mismo en la historia del capitalismo estadounidense. Y mira, el tipo consiguió que lo eligieran presidente. Tim puede decirte que financieramente no hay nada allí7Acerca de la fortuna de Trump: https://www.vox.com/2016/5/14/11671650/how-rich-is-trump. Así que ese es un acto de autopromoción, pero por alguna razón sigo regresando mentalmente al accidente de helicóptero que mató a sus tres ejecutivos de Atlantic City. Entonces sostuvo que él iba a estar en ese helicóptero, lo cual era una total y descarada mentira, pues ese día tenía otras reuniones programadas en Nueva York. En ese momento causó estragos en la moral de la Organización Trump. Porque ni siquiera podían creer en eso, pero simplemente muestra que no se detendrá ante nada, y que para él la muerte de otras personas no tiene ninguna importancia, salvo en la medida en que pueda manipularlas a su favor y en su propio beneficio. No creo que eso haya cambiado en nada. Y por eso no cambiaría una palabra. Alguien que conocí la otra noche me preguntaba: «Bueno, deberías escribir otro capítulo de tu libro, o una secuela». No, gracias.

Blair: Si hubiera sabido el verdadero rol de Tony Schwartz en The Art of the Deal [El Arte de la Negociación]8Anthony Schwartz fue contratado por Trump, en calidad de “ghostwriter” para escribir The Art of the Deal, un libro sobre las supuestas o reales habilidades de Trump para los negocios. El libro tuvo un éxito descomunal, y sirvió para lanzar su candidatura a la presidencia de los EEUU. Ver la historia en https://www.newyorker.com/magazine/2016/07/25/donald-trumps-ghostwriter-tells-all cuando estaba trabajando en mi libro, eso habría marcado una gran diferencia para mí. Si hubiera entendido lo artificioso que era eso, habría hecho una diferencia muy significativa: cómo ese mito fundador estaba tan plagado de exageraciones, y a veces mentiras. En realidad, fue como un bosquejo de lo que hizo más tarde, donde hizo todas estas cosas realmente inescrupulosas y terribles, donde engañó a la gente, les mintió, las liquidó -y se jacta de ello. No creo que entonces comprendí realmente lo que ese libro decía. Celebraba que era un tipo tan hábil, que había hecho todas esas hábiles corridas.

O’Brien: De la misma forma «The Apprentice»9“The Apprentice” fue un programa de TV presentado por Donald Trump. El programa estaba vinculado a sus empresas. Véase la historia en https://es.wikipedia.org/wiki/The_Apprentice fue este lustre puesto a este hombre incompetente, perturbado, que lo mostraba como un gurú empresarial y un negociador, etcétera, etcétera. Y luego cuando se postuló para presidente lo llevó a las redes sociales. Tuvo estos diferentes medios en los que hubo personas que conscientemente facilitaron estas mentiras que él estuvo diciendo sobre sí mismo, ya fuese en libros y luego en la televisión, o comprando la mentira y viviendo con ella porque les daba un mayor ensalzamiento personal. Quiero decir, eso explica gran parte de su atracción política con la gente y sus fans de “The Apprentice”, y con quienes era afectos a The Art of the Deal. Realmente creo que incluso más que Art of the Deal, es fácil subestimar cuánto «The Apprentice» le aseguró la presidencia.

Blair: Absolutamente.

O’Brien: Su atracción a millones de personas que lo veían como alguien que en realidad no es.

Kruse: Michael, tu libro llegó en un momento diferente al de los otros tres aquí, justo en el período previo a su carrera y después de «The Apprentice». Lo pones en el contexto de este tipo de cultura del narcisismo y del entretenimiento, y su poder perverso, que se ha desarrollado ampliamente en nuestra cultura. ¿Hay algo que modificarías en ese tipo de ecuación que reuniste en tu libro?

D’Antonio: No, no creo que lo haría. Tengo una gran deuda de gratitud con Wayne, Gwenda, Tim y Harry. Creo que en conjunto formamos una imagen bastante precisa de quién era esta persona. Pero, ya sabes, en el momento en que todos e nuestros libros, creo que publicamos lo que la industria nos toleraría, ya fuese un editor que tenga miedo de ser demandado, o uno que tenga miedo de arriesgarse demasiado. Así que creo que no cambiaría mucho de nada. Lo que cambiaría es algunos de los primeros comentarios que ofrecí. No estuve listo para declararlo racista hasta mediados de 2017 más o menos. Y desearía haberlo hecho. Ojalá hubiera sido más directo acerca de lo trastornado que realmente está, y que hubiera tenido más confianza en mi propio juicio. Yo estaba jugando con las viejas reglas: ya sabes, escuchas a alguien, piensas con mucho cuidado, y no juzgas hasta que estés absolutamente seguro. Pero ciertamente, para cuando llegó Charlottesville, yo estaba diciendo que él claramente es un racista, y estaba un poco molesto conmigo mismo porque no lo había hecho antes.

O’Brien: Ni siquiera para evitar una demanda judicial cambiaría lo que escribí, porque lo que puse era correcto. Y era la única forma de decirlo. Creo que fuimos cuidadosos, con los abogados del New York Times y los abogados de mi editor, sobre cómo todo eso fue caracterizado y dicho. Para él fue abrumadoramente justo. Pero creo que mi libro retrata a alguien que está perturbado, que es farsesco y se engaña a sí mismo; pero el mundo del que salió, Queens, y el alcance de sus coqueteos o cortejos de nacionalistas blancos y lo depredador que es hacia las mujeres, eso también está ahí en los libros. Es infiel con sus esposas, y es un permanente cazador de faldas, pero es del tipo de una naturaleza depredadora abierta, permanente y peligrosa; creo que hubiera querido explorar más de eso, seguro; ahora porque ha crecido tan plenamente. Y podría no haberlo hecho si no se hubiera convertido en presidente.

Kruse: Es justo decir que las revelaciones a lo largo de los últimos cinco años y medio sobre el grado en que está afectado y es peligroso, no se habrían dado si no hubiera sido elegido presidente. Tengo entonces una curiosidad: ¿Creen que el 8 de noviembre de 2016 habrá sido finalmente lo mejor, o lo peor que le habrá pasado a Donald Trump?

O’Brien: Los dos. Es lo mejor y lo peor. Es tan ególatra y tan urgido de ser el centro de atención, que con la presidencia consiguió el escenario más grande del mundo para satisfacer su necesidad de atención, atención constante, y ser el centro de atracción de los medios. Como está tan perturbado y necesitado, corteja estas cosas, pero luego queda expuesto por ser quién es. Creo que ha manchado permanentemente el nombre de su familia, al menos para la mitad de la población de los Estados Unidos, y van a estar asociados con cosas históricamente oscuras: una insurrección, racismo programático, matanza y, a diferencia de cualquier otro presidente, creo que un verdadero desprestigio de la presidencia. Y no creo que lo haya previsto. Siempre es interesante para mí que todavía haya esta narrativa en curso que a veces ves en la prensa a su alrededor sobre, bueno, ya sabes: ¿cuál es la estrategia aquí, cuál es su pensamiento estratégico aquí? Donald Trump no es un estratega. Esa es exactamente la forma incorrecta de pensar siquiera en qué lo motiva. Él es solo el Sr. Id. Y está tratando constantemente de obtener gratificación. No le importan las consecuencias. Luego ellas explotan a su alrededor. Entonces su elección como presidente fue, creo, lo mejor y lo peor que le ha pasado.

Hurt: Concuerdo con Tim. Y podrías ponerte shakespeariano diciendo que tenía una debilidad trágica, pero a lo largo de estos últimos cuatro años he dicho una y otra vez, que la única persona que realmente puede derribar a Donald Trump es el propio Donald Trump. Si piensas en todos los ataques contra él y todas las cosas que quedaron expuestas, y toda la gente que se le fue y demás, en última instancia, lo que lo derribó es lo que sucedió el 6 de enero es, y en mi opinión, para siempre. Y lo perpetró él mismo. Quiero decir, él era el maestro de ceremonias, el maestro de ceremonias en la desaparición de su propio circo.

Blair: ¡Y lo disfrutó!

Hurt: No creo que esté de fiesta en este momento, pero en tiempo real lo disfrutó.

D’Antonio: Es alguien que siempre ha llevado consigo las semillas del suicidio. Esta es la cara oculta del narcisismo y la grandiosidad. De un lado está lo grandioso, pero del otro está el autodesprecio, y siento que esta es una persona que es tan grandiosa que la señal que asumió al superar el primer juicio político fue hacer más. Es como si «Bueno, no me pararon esa vez. Eso significa que tendré que presionar esto aún más para ver si lo que hago después realmente me mata». Y ciertamente, política e históricamente se mató a sí mismo. Se trata de una persona cuyo nombre será sinónimo de traición y pensamiento antidemocrático, antiamericano. Lo que es tan sorprendente es que aquí está este tipo que literalmente abrazó la bandera10Cfr. https://slate.com/news-and-politics/2020/03/watch-trump-kiss-caress-american-flag-cpac-love-you-baby.html

y habló de traidores y de traición, y de enemigos del pueblo, cuando nunca hemos tenido una figura pública que haya sido más enemigo de América que Donald Trump. Entonces, como dijo Tim, fue lo mejor que le ha pasado en su vida, porque buscaba esa gratificación, pero también fue lo peor; porque podría haberse ido hacia la puesta de sol como una persona de la que la mitad del mundo creía que era tan rico como dijo que era, y encomendar a sus hijos este imperio económico para que se hiciesen cargo de él. Ahora en gran parte está arruinado. Pienso en él casi como un tele evangelista caído en desgracia. Podría ser capaz de recuperar en su culto algunos seguidores, y recabar mes a mes sus escasas donaciones. Pero, ¿quién diablos quiere ahora jugar en un campo de golf de Trump, o quedarse en uno de sus hoteles? Sólo la persona más ignorante y sorda quiere alguna asociación con ese nombre.

Kruse: Lo que estoy escuchando es algo cercano a un consenso de que todo ha terminado, que no hay un regreso de Trump. ¿Realmente es esta una línea que ha sido cruzada, de la que no puede volver?

O’Brien: Creo que depende de qué mundo estés hablando. Porque Trump está como presencia en los medios, como presencia política, y como presencia empresarial. En el mundo empresarial siempre ha sido una figura de caricatura. No creo que tenga en modo alguno ningún interés real en dirigir las empresas familiares. Creo que se lo dejará a Eric, y si sobreviven a las múltiples investigaciones dirigidas a todos ellos y a los estragos que Covid está causando en cada una de las industrias en las que están, tendrán alguna operación que puedan vender.

Pienso que las otras dos presencias son más importantes. Creo que él quiere comprar una empresa mediática o iniciar una, y supongo que se hablará mucho de eso, pero creo que ahora tendrá problemas para conseguir financiación para que esto ocurra. Y puesto que es tan pésimo operador, no creo que pase mucho tiempo, el tipo de tiempo que necesitaría para que eso funcione. Eso podría hacer mucho ruido durante un año o dos, y luego descarrilarse. Me parece que es más difícil decir dónde va a estar políticamente. Pienso que Mitch McConnell querrá congelarlo, y la jerarquía conservadora tradicional del establishment en el Partido Republicano querrá expulsarlo. Pero tendrán que lidiar con esta base insurgente y populista para la que él es un líder decorativo. Y creo que seguirá siendo alguien que pueda arrojar arena a la maquinaria de los republicanos en torno a la política electoral, respaldar a los candidatos que le gustan, recaudar fondos para ellos, hacer mítines11Cfr. https://www.politico.com/news/magazine/2020/03/13/donald-trump-coronavirus-crowds-129048. Pero creo que el 6 de enero alteró el mapa en torno a todas esas cosas. Porque cuánto su perturbación psicológica, su necesidad de atención y su patología podrían alcanzar al país en la forma en que ocurrió. Creo que ha desplegado muchos escenarios que antes de eso eran diferentes.

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El giro constituyente de la política peruana

Alonso Marañon Tovar1Polítologo, docente, militante

Desde Enero, en el marco de la campaña para las elecciones presidenciales 2021 en el Perú, un spot televisivo nos alerta sobre el peligro de una Asamblea Constituyente. Mientras que aparecen imágenes de enfrentamientos del paro agrario y una mano que empuja fichas de Dominó, un narrador de voz grave y pausada, acompañado de una música de suspenso, relata lo siguiente:

“El Perú está bajo ataque. Manos perversas se infiltran entre las legítimas necesidades de la gente para derrumbar lo que todos los peruanos hemos construido juntos. Ahora es la agroexportación pero van por mucho más. Esta es una ofensiva que no se va a detener hasta derrumbar uno a uno todos los sectores económicos, destruyendo cientos de miles de puestos de trabajo. Igual que en Venezuela, Bolivia y Chile, generan anarquía para pedir una Asamblea Constituyente…”

El spot, parte de la campaña “Defensores de la Inversión” promovido por la organización derechista LAMPADIA, es signo de que vivimos una situación extremadamente particular: se habla de una nueva constitución en la discusión pública. La crisis aparece por encima del orden. Antes del 2020 prever algo así era inaudito, pues solo unas minorías defendían el cambio total de nuestra constitución de 1993, lo cual además tenía poca resonancia en los medios de comunicación. Sin embargo, la situación se ha invertido. Ahora la discusión tiene tanta fuerza que solo una minoría está en contra del cambio constitucional. Según una encuesta de Diciembre del 2020, un 49% busca realizar algunos cambios a la actual constitución, un 48% quiere una Nueva Constitución, y un 2% dice que no se debe cambiar nada.2Link de la encuesta del IEP Entonces, solo una minoría como LAMPADIA busca que la constitución siga tal y como está.

Las posiciones se han alterado y la nueva constitución ya no es un tema prohibido. Todos los actores opinan sobre eso. No es solo la izquierda, que solitariamente por muchos años habló de una nueva constitución, sino que ahora es un tema reapropiado por distintas fuerzas políticas. Si en las elecciones generales del 2016 solo 4 organizaciones de las 19 que participaron propusieron en sus planes de gobierno la posibilidad de una Nueva Constitución,3http://acuerdonacional.pe/wp-content/uploads/2016/03/Politicas-de-Estado-y-Planes-de-Gobierno-2016_2021.pdf. Los partidos que propusieron Nueva Constitución fueron el Frente Amplio, Perú Libertario, Democracia Directa y Siempre Unidos. hoy en las elecciones del 2021, donde participan 18 organizaciones, son 10 las fuerzas políticas que proponen la Nueva Constitución. De estas 10, son 7 los partidos que proponen como mecanismo de cambio la asamblea constituyente.4Documento de Transparencia sobre las propuestas partidarias: https://cutt.ly/bkI4T0b. Es un cambio considerable. Además, hay otros hechos que llaman la atención sobre la difusión de la Nueva Constitución: en el congreso hace tres meses se creó la bancada “Nueva Constitución” (conformada por ex congresistas de Acción Popular y Unión por el Perú), Vizcarra propone una asamblea constituyente en su campaña, Guzmán habla de una comisión de alto nivel que analice el tema, las consignas sobre nueva constitución se difunden con más resonancia en las marchas, etc. Los límites de nuestra política, celosamente resguardados por las clases dominantes, están siendo desbordados y por eso comienza tan tempranamente la campaña del miedo en las elecciones del 2021.

La Nueva Constitución aparece en la crisis de uno de los primeros experimentos hegemónicos del Perú, esto es, el esquema de poder originado en los años noventa bajo el autoritarismo de Fujimori y reformado en la transición democrática del 2001.5He escrito sobre la hegemonía neoliberal y su originalidad en el Perú: https://revistaojozurdo.pe/wp-content/uploads/2020/10/OZ10-Final-99-103.pdf En comparación al resto de la historia peruana caracterizada por golpes de Estado, la hegemonía vigente gozó de gran estabilidad, pero desde el resultado electoral del 2016 comenzó a exhibir un notable declive. Por primera vez los resultados anunciaban que el bando ganador del Poder Ejecutivo, representado por el inversionista Pedro Pablo Kuczynski, contaría con una bancada muy minoritaria en el congreso. Además, el bando perdedor de la segunda vuelta, el fujimorismo liderado por Keiko Fujimori, contó con una amplia mayoría congresal. Desde este espacio el fujimorismo lanzó ataques sistemáticos contra el Poder Ejecutivo, en un contexto institucional que brinda amplias ventajas a las mayorías congresales, lo cual generó una crisis política que dura hasta hoy.

Desde el 2016 ocurrieron hechos anómalos en la hegemonía neoliberal. Por ejemplo, conflictos entre la presidencia y el congreso, gigantes y mediáticos casos de corrupción sobre la clase política y empresarial a partir del caso Odebrecht, el indulto presidencial a Fujimori, la expuesta parcialidad y corrupción de instituciones estatales como la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el extinto Consejo Nacional de la Magistratura, la reforma de algunos artículos de la constitución vía referéndum, la disolución del congreso, etc. Las promesas de la transición del 2001 sobre la recuperación de la institucionalidad democrática fueron rompiéndose poco a poco. Por ciertos momentos parecía que estábamos de vuelta en los años noventas, con Alberto Fujimori libre, el fujimorismo con mayoría en el congreso y la Fiscalía de la Nación cooptada por intereses mafiosos. De no ser por la presión de las calles, este proceso de degeneración democrática hubiera ocurrido a mayores velocidades.

A pesar de todos los problemas, más situados en planos institucionales de las altas esferas del poder, aún quedaba la gran base de la democracia peruana del siglo XXI: la estabilidad económica. Al lado de la sombra del pasado, sobretodo de los años ochenta con su hiperinflación y terrorismo, los resultados económicos y sociales del siglo XXI eran definidos como un milagro. Aunque desde el 2013 el super crecimiento se detuvo ante la caída del precio de los minerales, aún se mantenía la solidez macroeconómica como la baja inflación (2.1% en 2019) y las altas reservas internacionales (equivalente al 30% del PBI en 2019). Desde diversas partes del país se advirtió que esto no era suficiente para el desarrollo pues el modelo peruano tenía muchas debilidades (fanatismo neoliberal, grandes casos de corrupción, criminalización de la protesta, pésimos servicios públicos, etc.), pero las élites y gran parte del pueblo parecían seguir cómodos en este permanente contraste entre el pasado y la actualidad. Y entonces llegó la pandemia, la cuarentena y la recesión económica con sus trágicos resultados al ser Perú uno de los países más afectados sanitaria y económicamente en el mundo. El hechizo neoliberal se rompió y el país volvió a experimentar traumas históricos en torno a la desigualdad, la corrupción de sus gobernantes y su subalterno lugar dentro del orden mundial.

La vacancia presidencial de Vizcarra aceleró la degradación de nuestra política al irrumpir las multitudes callejeras para corregir el rumbo del país. La desesperada maniobra de la mayoría del congreso y de la extrema derecha para ganar el gobierno generó una indignación muy generalizada pocas veces vista en nuestro país. Las movilizaciones callejeras siempre han existido en la política peruana, pero la escala nacional de fines del 2020 fue algo inédito. El factor popular, visiblemente activo en la crisis bajo la figura de los trabajadores en las calles desafiando la cuarentena para poder sobrevivir, apareció esta vez con fuerza en el plano político, bajo la figura de multitudes acéfalas, para expulsar a Manuel Merino de la presidencia. Su fallida maniobra de construir legitimidad en medio del caos pandémico consistió en el uso de la fuerza bruta y en retoricas vacías sobre los procedimientos de un orden constitucional con escaso consentimiento entre la población. Si bien es un sentido común hablar de la debilidad de la sociedad civil en el Perú, al lado de poderosos movimientos y organizaciones sociales en otros países de la región, es necesario remarcar que nos encontramos en una crisis que altera los patrones de poder. Las posiciones comunes en la hegemonía vigente han sido trastocadas. En medio de ese desorden, nació el breve gobierno de Merino, y a su lado las multitudes callejeras fueron realmente fuertes.

El conflicto nacional de Noviembre del 2020 promovió, de forma inesperada, el giro constituyente de la política peruana. La debilidad del nuevo gobierno, la represión, las víctimas del Estado y las multitudes en las calles antagonizaron la situación entre un mayoritario bando demócrata y otro de una minoría golpista. En forma similar a anteriores conflictos que culminaron exitosamente para las calles, se logró revertir la medida objetivo frente a la cual se protestaba: Merino renunció y el congreso estuvo obligado a elegir como presidente a un legislador que voto en contra de la vacancia de Vizcarra. Un éxito limitado, de estilo defensivo, clásico en la política contenciosa peruana, en tanto los elementos que causaron el problema siguieron ahí presentes con impunidad: los congresistas de la vacancia continuaron en sus puestos, no existe una reforma policial en curso y no hay responsables por las muertes y heridos de la represión. Sin embargo, a diferencia de anteriores luchas y en un contexto donde ha sido explícita la incapacidad del Estado para controlar la vida, esta vez hubo efectos impredecibles de ruptura. Un esbozo de una futura ofensiva contra la hegemonía ha comenzado a tomar forma. La masividad, heterogeneidad y simultaneidad de las movilizaciones radicalizaron la discusión sobre el futuro del país, al punto de que la cuestión democrática escapó de los márgenes usuales del cambio, esto es, la generación de reformas sobre aspectos puntuales desde comisiones de expertos o políticos. No tenemos información de cómo exactamente la Nueva Constitución pasó de ser un tema marginal a uno normal, futuras investigaciones podrían analizar eso, pero podría señalarse que el ejemplo chileno y las redes sociales fueron entre los jóvenes un elemento importante. Sea como fuere, la Nueva Constitución transcendió rápidamente el espacio de las marchas para colocarse como tema recurrente en los medios de comunicación y ahora también en las elecciones generales del 2021. Muchos actores que antes hubieran negado tajantemente la posibilidad de tener una nueva constitución, hoy se ven obligados a realizar mayores o menores concesiones sobre el tema, pues perciben que hay un cambio en el sentir popular. Es decir, el sentido común peruano es otro desde Noviembre del 2020.

La Nueva Constitución es un campo de lucha. Es un elemento que flota en la discusión política, como el spot reseñado al inicio lo comprueba, y que puede ser apropiado por distintas fuerzas políticas. La vigencia de la Nueva Constitución en el debate está relativamente asegurada por la profundidad de nuestra crisis: la pandemia continúa, la economía tardará en recuperarse, el próximo presidente tendrá problemas de gobierno en medio de un congreso fragmentado y tendiente a emplear la vacancia, los conflictos sociales pueden volver a marcar agenda como las marchas de noviembre y el paro agrario nos han mostrado, las clases dominantes emprenden variadas campañas mediáticas en defensa de sus privilegios adquiridos en el marco de la constitución del 93, etc. Las circunstancias obligan a trazar la estrategia política dentro de este giro constitucional. Las fuerzas políticas van progresivamente insertándose en ese espacio, como se advierte en el escenario electoral 2021.

En este escenario, las izquierdas tienen una ventaja inicial por su explícita posición a favor de la Nueva Constitución. Sin duda, es una victoria de posición que la Nueva Constitución, en un país tan conservador y neoliberal como el Perú, ahora sea relevante en la política a partir de una movilización popular contra un golpe. La Nueva Constitución se une así a una serie de luchas de largo trayecto (feministas, indígenas, etc.) que en el siglo XXI lograron avanzar posiciones. El sentido y relación de estas luchas nunca está asegurado y es una tarea permanente llenarlas de contenido transformador, evitando así que se conviertan en consignas vacías. La Nueva Constitución puede ser el factor articulador de estas luchas. Las izquierdas pueden colaborar con esta tarea en las elecciones del 2021 y en el largo y conflictivo proceso que se viene por delante, porque una vez que la crisis se pone por encima del orden, es complicado volver a equilibrar las cosas.

*Foto de Sebastián Castañeda (Reuters)

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En torno al libro “Disparen contra Marx”

Santiago M. Roggerone y Ariel Pennisi1Editores del libro Disparen contra Marx.Prólogo al libro Disparen contra Marx. Buenos Aires: Red Editorial. Ojo Zurdo agradece a la editorial por el permiso para reproducir el extracto de la publicación.

A doscientos años del nacimiento de Marx, un interrogante acosa las cabezas y los cuerpos de los vivos a la manera de un fantasma que recorre ya no solamente Europa: ¿qué queda de Marx?

¿Pero cómo es que algo así puede siquiera llegar a ser planteado? ¿No era que de una vez por todas y para siempre Marx había sido descartado? ¿No era acaso que había muerto, que su nombre había sido borrado de la faz de la tierra? ¿Cómo es que luego de tanta tinta y sangre derramadas algo de su pensamiento habría conseguido sobrevivir y, por consiguiente, permanecer entre nosotros?

Y si, al menos algo de Marx queda, es que algo sucedió con su nombre, su pensamiento. ¿Qué pasó con aquello que nos empecinamos en continuar nombrando a partir de su nombre? ¿Qué es esa insistente promesa de redención y justicia que acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales, de ese “sueño de algo” tan tempranamente identificado por el pensador oriundo de Tréveris?2Marx, K., “Carta a A. Ruge (septiembre de 1843)”, en Escritos de Juventud, México, Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 460.

Este enjambre de preguntas, sin embargo, no debe confundirnos. Karl Marx no es simplemente un fantasma al que haya que exorcizar u oponer alguna clase de conjuro. Lo espectral, en todo caso, es el legado que dejó tras de sí. Un legado, claro está, que aún hoy estamos obligados a heredar como si fuéramos los vástagos de Marx, los hermanos de todos y cada uno de sus hijos –es decir, de los reconocidos pero también de los bastardos. De lo que se trata, en consecuencia, es de hacer algo con eso que queda. Pues hasta que no lo heredemos, hasta que no hagamos algo a partir de eso que queday se yergue ante nosotros, imperturbable, entonces solo trataremos con fantasmas, tormentos y sueños devenidos pesadillas…

Asistimos en el siglo precedente a operaciones y declaraciones que lograron construir su fidelidad a Marx alejándose progresivamente del marxismo histórico. Conocimos usos y apropiaciones diversas, algunos muy productivos y otros demasiado circunscriptos a una ocasión específica. En nuestras condiciones, con el diario del lunes que cruel señala los fracasos, las implosiones y las rupturas de las experiencias socialistas, volvemos sobre el nombre de Marx como podríamos hacerlo en relación a un Maquiavelo o a un Aristóteles. Peor no se trata simplemente de la obra “consagrada”, sino de una potencia filosófica y antropológica de primer orden para pensar el capitalismo contemporáneo. En ese sentido, es urgente volver a conectar con el pensamiento vivo de Marx, ya no en términos de una suerte de esperanzador humanismo resucitado –de hecho, no hay nada que resucitar–, sino en tanto máquina de lectura de la dinámica del capital como parte de una transformación antropológica que convierte la vida entera en sustrato para la producción de valor. Dentro y fuera de la fábrica, en la ciudad, mucho más allá del par trabajo/reposo, más allá incluso de la literalidad de los cuerpos físicos. El capital conquista lo que cada quien puede, es decir, su potencialidad, tiempo aun no vivido, eso que Marx llamaba “disposición”. El conjunto de las capacidades, la inteligencia y sensibilidad como integralidad en cada quien, como materialidad de la especie actuando en cada individuo, es la fuente de valor capturada, orientada y reconfigurada por el capital en nuestras condiciones, gracias a nuevos modos de intervención sobre lo vivo por parte de las tecnociencias, la medicina y la farmacología, las nuevas terapéuticas y formas de producción de sentido que tienden a conformar a cada quien como agregado de recursos y competencias para ser autogestionado, casi empresarialmente, como “capital humano”.  

La selección de textos agrupadas bajo el título Disparen contra Marx constituye una amplia serie de aproximaciones que, precisamente, emprenden la ardua tarea de la herencia, pagan el precio que paga todo deudo y nos proponen hacer algo con (y a partir de) Marx. Una dispar constelación de intervenciones, locales y angloeuropeas, que disputan el nombre de Marx a los fétidos aparatos ideológicos de partidarios y adversarios. Un conjunto divergente de disparos, si se quiere, gracias al cual, en el encuentro con la lucha y el acontecimiento, la crítica del estado de cosas existente bajo el régimen del capital se renueva, gana autonomía y adquiere inusitada actualidad.

La advertencia está hecha. Si en las páginas de este libro se pretende encontrar algo así como un homenaje, es el momento de olvidar el libro, entregarlo a la crítica roedora de los ratones o, directamente, destruirlo festivamente. Se encontrarán en estas páginas algunas fidelidades e incluso traiciones movilizadas por un verdadero grito de guerra: ¡Disparen contra Marx!

COVID-19

La COVID-19 y otras tragedias

Rosi Rojas Navarro

El fruto de una consideración plena de la tragedia no debe ser un sentimiento de desesperanza o de resignación moral, sino un profundo sentido ético de nuestro yo, en su radical dependencia de los otros

Desde que comenzó la pandemia, hemos tenido que acostúmbranos a la incertidumbre y a la supresión de la vinculación con el otro. Esto en términos sociales, pero también se han tomado  medidas políticas para enfrentar la crisis sanitaria, las cuales podríamos cuestionarnos. Por ejemplo, esta pandemia trágica comenzó en Asia y algunos países la llamaron “enfermedad de los ricos”. Se llamó así porque se asoció en un comienzo con los más favorecidos, alcanzando súbitamente la conmoción y comprometiendo a hegemonías culturales de occidente. Veíamos a empresarios, estudiantes o turistas recién llegados de Europa con una enfermedad lejana, pero más preocupante que la mayoría de las enfermedades infecciosas y contagiosas que quedaban muy lejos de su existencia. Así, La COVID-19 se presentó como una enfermedad con la capacidad de diluir esas fronteras infecciosas. Por tanto, se impuso no sólo por su crueldad genética, sino, también, por su capacidad (al menos en un comienzo) democratizadora, “porque las enfermedades se vuelven una preocupación pública cuando afectan a los que tienen poder”, en palabras de Diego Armus.

Pero, en nuestra realidad, a esa pandemia, inicialmente entendida como exclusiva, debe ser sumarse las otras epidemias locales como la malaria, la desnutrición o la TBC, “enfermedades distintivas de la pobreza rural y semirural de las regiones de nuestro país”, que la gente de aquí acepta como cotidianas y donde las cuotas de personas que fallecen son parte de la fotografía local. Así, la urgencia de la COVID-19, se produjo en escenarios de desigualdad previa a su llegada, y ocasionaron que las condiciones de vulnerabilidad se acentúen, dando como resultado más sufrimiento donde hay más pobreza. Un dato contundente es que en los lugares donde hay mayor cantidad de pacientes con TBC existe mayor cantidad de casos de COVID-19; entonces, esta enfermedad original y equívocamente llamada de los ricos, hace ahora sinergia con las enfermedades de los pobres.

Por eso, me asombro cuando leo que el decano del colegio médico, dice que “… las dos únicas maneras que tenemos a la fecha para  enfrentar la crisis son mantener las medidas de prevención y la vacunación”; queda claro que lxs entendidxs priorizan de manera categórica la vacuna como casi única posibilidad de salida a esta situación. Quizás, hay cierta verdad en los comunicados del gobierno sobre el horizonte no muy lejano de las vacunas, aunque según The Econnomist estaremos vacunados al 60% recién en el 2022. Pero omitamos eso. Vacunar a la mayoría implica logística y considerar las inequidades que tenemos dentro de la nación para acceder a estas. De igual forma, hay  también una serie de desventaja frente a otros países más atractivos financieramente, puesto que ya vimos como Inglaterra habiendo pagado a Pfizer, no tiene aún las vacunas pactadas, porque, al parecer, la empresa decidió vendérselas a un mejor postor. Asimismo, las injusticias de siempre siguen allí, ya que nos enteramos como en España las personas más pudientes tuvieron las mismas prerrogativas que el personal médico en primera línea. Otra situación a tener en cuenta es la que comenta Tsukuyama “… las variante sudafricana y brasilera  podrían originar reinfecciones…. estudios preliminares dicen que hay una menor eficacia de los anticuerpos y por lo tanto una menor respuesta de las vacunas

¿Entonces, me pregunto por qué sólo debemos esperar las vacunas o el sálvese quien pueda sanitario? Es imposible que en un contexto de epidemias intermitentes la ministra Pilar Mazzeti diga algo tan desconcertante como: “Hemos comprendido la necesidad de fortalecer la atención primaria de salud (APS), dado el súbito aumento de casos en zonas rurales”. La APS no sólo fue renovada en el 2018, sino un compromiso sanitario de los países en la declaración de Alma-Ata, desde 1978. Como sabe cualquier persona informada, la APS no sólo mejoraría y prevendría las muertes por la tragedia pandémica que nos azota, sino que, también, disminuiría la afectación general de salud que padecemos por las otras enfermedades que matan menos. La APS satisface la mayoría de necesidades de salud de las personas (80 %) y, además importante, crea comunidad de apoyo sin distancia social.

Entendamos que la prevalencia de enfermedades vinculadas a la pobreza como las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas, las parasitosis, la desnutrición la malaria, la tuberculosis y la COVID-19 son enfermedades que necesitan intervenciones tempranas. Un tratamiento a tiempo, por medio de la APS, disminuirían las tasas de mortalidad total. Aquí algunos datos. Primero, la OMS estima que en el Perú se produce un mayor número de casos de TBC de los que son notificados. Para el año 2015 la OMS estimó que se produjeron 37 mil casos de TBC y 2500 defunciones por ella. Otro más, recientes reportes indican que el embarazo en adolescentes se ha incrementado un 12 por ciento en todo el país, y en algunas regiones como Iquitos esta cifra es mayor. Esto tiene una repercusión directa con el incremento de la muerte materna.

Si bien el requerimiento de las vacunas es imprescindible y permitiría que volvamos a la antigua normalidad, salvando muchas vidas, no podemos dejar que esa normalidad siga sin incluir las enfermedades que siempre han existido, porque esta crisis, según  María van der Linde, evidencia que “la salud es un problema público sólo cuando hay grandes epidemias, pero al interior de un país deja de considerarse un problema de semejante magnitud”. Como en el epígrafe y siguiendo la hoja de ruta de Critchley, estamos condenados a padecer la verdad, pero también nos muestra que “los conflictos endémicos de la acción humana, pueden ser afrontados políticamente y puede servir como un punto de partida para una vía en común, sino mas humana, menos cruel”.