EL ESTALLIDO SOCIAL CHILENO: A SIETE MESES DEL 18-O

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La revolución, la pandemia y el horizonte que se avecina.

Lourdes Murri1Maestranda en Estudios Latinoamericanos (Universidad Nacional de Cuyo)(texto) y Martín Obreque2Fotógrafo chileno: https://martinobreque.myportfolio.com/ y @martin.obreke(fotos)
Con la colaboración de Nicole Kramm3Fotografa chilena: @nicole_kramm

En octubre de 2019 se desencadenó un ciclo de protestas en  todo el territorio considerado chileno, con enorme participación popular, poniendo en jaque al gobierno de  Sebastián Piñera.  El “estallido social chileno”, la “revolución chilena”, “el despertar de Chile” se encaminaba hacia la reforma constitucional que finalmente sería plebiscitada el domingo 26 de abril. Sin embargo, la situación de pandemia global alteró bruscamente la agenda política y social y el ansiado plebiscito ha sido reprogramado para el 25 de octubre próximo.

En este fotorrelato no pretendemos exhaustividad frente a un proceso que consideramos inacabado y que pese a las nuevas restricciones por la situación de salud, permanece latente y a la espera de un contexto social que permita rehabitar el espacio público. Sí nos parece importante no dejar pasar estas fechas, visibilizar lo que pasó y lo que sigue ocurriendo en Chile y aprender de las lecciones que nos deja un pueblo que ha logrado poner en jaque al sistema neoliberal en su conjunto.

Martín desde Santiago de Chile, con el cuerpo y el lente en las movilizaciones, ha ido elaborando un registro de las jornadas de lucha popular y represión estatal.

Concebimos a la fotografía como una forma de arte-denuncia, un manifiesto, un documento testimonial que ha sido central para difundir la violencia de las fuerzas del orden, a tal punto que los ojos que despertaron para ver fueron el blanco de perdigones y balas.  Tal es el caso del fotógrafo y estudiante universitario Gustavo Gatica, quien ha quedado ciego de ambos ojos por disparos de carabineros durante las movilizaciones. A él, y a todos y todas quienes han sufrido y sufren la represión estatal por luchar por una sociedad mejor.

18-0: QUE VIVAN LXS ESTUDIANTES

“¡Que vivan lxs estudiantes,

Jardín de nuestra alegría,

Son aves que no se asustan

De animal ni policía!”

La Violeta canta la fuerza de lxs estudiantes. Una generación que  nació en democracia pero que integra  el segmento de la población que se enfrenta a las peores condiciones. Sin salud, sin educación de calidad, sin trabajo digno, SIN MIEDO.

¡Evadir, no pagar, otra forma de luchar!  Nicole Kramm. 2019

No son 30 pesos, son 30 años. Cuando lxs estudiantes secundarixs llamaron a evadir el metro ¿podía vislumbrarse el inicio de una revolución?

Las manifestaciones en Chile  han sido las más extensas y profundas desde el retorno a la democracia.  Algo que comenzó como el llamado a evasión del metro por parte de lxs estudiantes secundarixs, se radicalizó transformándose en una resistencia transversal a todos los sectores de la sociedad. De octubre a marzo-previo a la cuarentena- el gobierno de Piñera estuvo en jaque, prefiriendo la represión a escuchar los reclamos populares. La popularidad del mandatario se desplomó hasta llegar a apenas un 6%, según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP) presentado en enero de este año. Sólo la crisis del coronavirus pudo darle una tregua a un presidente sin legitimidad, que en otras circunstancias difícilmente hubiera podido concluir su mandato.

En estas jornadas de lucha sobresalen las exigencias de renuncia del presidente y la conformación de una asamblea constituyente para una nueva constitución. Las prácticas represivas en Chile, de especial violencia contra mujeres y jóvenes, parecieran replicar los métodos dictatoriales, generando un perturbador puente entre los años pinochetistas y el presente. Puente que además ha sido construido con bases en una constitución autoritaria y un modelo económico neoliberal cuya fecha de imposición data del 11 de setiembre de 1973.

El héroe colectivo. Martín Obreque, 2019.

Las protestas de los pingüinos lejos de quedar aisladas en el aumento del transporte se fueron extendiendo hacia otras cuestiones consideradas intolerables. Ante el apoyo de amplios sectores sociales,  que apoyaban lo justo de los reclamos, ante un endeudamiento de la vida cada vez mayor,  el día 18 de octubre se convocó a una manifestación que resultó masiva, iniciándose así el  “estallido social”.

Santiagazo. Martín Obreque, 2019.

Pese a la fuerte represión, la declaración de estado de emergencia y toque de queda,  las movilizaciones se fueron acrecentando e intensificando. En lugar de causar el efecto de retracción, la conciencia frente a la desigualdad social y la represión desmedida de carabineros y fuerzas armadas chilenas aglutinaron al pueblo y sus consignas. Del aumento de la tarifa del transporte, rápidamente las demandas fueron extendiéndose, empezando por el cuestionamiento al alto costo  de vida en Chile, uno de los países más caros de Latinoamérica, hasta llegar a las bases mismas del sistema que subyacen en la constitución pinochetista de 1980, identificadas  como las causantes de la desigualdad y puestas en cuestión en cada protesta.

Territorialidad: Arica, Valparaíso, Concepción, Coquimbo, Valdivia, Antofagasta, Rancagua, Temuco, Punta Arenas,  Iquique, Talca, protestas y tanques, toques de queda, cacerolazos en todo Chile.

Los pacos de Piñera. Martín Obreque, 2019.

La represión y el toque de queda lejos de generar miedo  acrecientan  la rabia y el repudio hacia el gobierno. Las movilizaciones se intensifican y en clara alusión contra el capital se incendian edificios de corporaciones, bancos, malls y se producen cientos de saqueos a supermercados.

La institucionalidad de la democracia y la propiedad privada son cuestionadas colectivamente. Nadie tiene derecho a tener tanto.

Resistencia. Martin Obreque, 2019.
Sin miedo, aguante el pueblo. Martin Obreque, 2019
ACAB, venganza. Enfrentamientos entre manifestantes y policía en calle Corvalán, Santiago. Martín Obreque, marzo 2020.

A la par de las medidas represivas, la primera “concesión” del gobierno fue, luego de un fin de semana plagado de revueltas, congelar la tarifa del metro, es decir anular el último aumento. Sin embargo, pese a la desinformación de los medios, la consigna “no son 30 pesos, son 30 años” se iba imponiendo en la sociedad. Tardía y desactualizada quedó la medida defensiva de Piñera, que sólo demostraba la poca conexión con los reclamos de la gente.  Eso resultó ser una constante en el modus operandi del gobierno en los meses siguientes.

EN CHILE

                    SE VIOLAN

                                          DERECHOS HUMANOS

En el Informe de Naciones Unidas (ACNUDH), dado a conocer el 13 de diciembre, se constata que en Chile desde octubre, se han producido violaciones graves, masivas y reiteradas a los derechos humanos. Entre otras cosas, se denuncian los siguientes actos por parte de Carabineros:

                               VIOLACIONESMALOSTRATOSTORTURASLESIONES

                                   USOINDEBIDODEARMASLESIONESOCULARES

                                EJECUCIONESEXTRAJUDICIALESVIOLENCIASEXUAL

                             DETENCIONESARBITRARIASUSOEXCESIVODEFUERZA

Pese a la masividad de las protestas y la legitimidad de las demandas, la represión de fuerzas armadas y carabineros de Chile arroja terribles números. Según los resultados de la misión de observadores de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) de Naciones Unidas, entre los días 30 de octubre y 22 de noviembre de 2019, entre otras cosas, el organismo concluyó que desde el 18 de octubre, tanto Carabineros como el Ejército “no han adherido a las normas y estándares internacionales de derechos humanos” (ACNUDH, 2019:9), habiendo realizado “un uso innecesario y desproporcionado de armas menos letales (…)durante manifestaciones pacíficas y/o fuera del contexto de enfrentamientos” (ACNUDH, 2019:9).  También se señala que Carabineros sólo está autorizado a utilizar perdigones de goma como munición, pese a lo cual la mayoría de los heridos ha sido por perdigones de plomo. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos “de las 3.449 personas heridas, 1.554 son por heridas con perdigones” (INDH, 2019). 

El ACNUDH  ha registrado en su informe 26 muertes durante las movilizaciones sociales hasta el 22 de noviembre, siendo la gran parte de estos muertes ilícitas por parte de agentes del estado. La mayoría de los muertos eran jóvenes, y su deceso se debió a un abuso de fuerza en el contexto de estado de emergencia.

Al 6 de diciembre, el INDH contaba con 3.449 personas lesionadas durante las protestas que se hicieron atender en dependencias estatales, sin embargo este es un registro difícil de llevar con precisión.

Se calcula que más de 350 personas han sufrido lesiones oculares por parte de disparos de Carabineros entre el 18 de octubre y el 2 de diciembre (INDH). El 28 de octubre, la Sociedad Chilena de Oftalmología y el Colegio Médico calificaron la situación como «una emergencia de salud visual nunca antes vista en el país».

Por los ojos del pueblo. Martín Obreque, 2019.

Por estos disparos, decenas de personas han perdido totalmente la vista en uno o ambos ojos. Un caso que conmovió al mundo, fue el de Gustavo Gatica, quien el 8 de noviembre, junto a otras siete personas, fue agredido en Plaza Italia por Carabineros, recibiendo disparos de las escopetas lo cual le valió la pérdida de la vista en ambos ojos.

Fabiola Campillay  (36) trabajadora, dirigenta social y madre, pérdida completa de la visión en ambos ojos.

Gustavo Gatica (21) estudiante y fotógrafo, pérdida completa de la visión en ambos ojos.

Mario (30), disparo por perdigones de carabineros, pérdida total de la visión en un ojo.

y 350 más…

Heridos en las cercanías de Plaza Dignidad atendido por voluntarios de salud. Martin Obreque, 2019.

Particularmente, la represión de Carabineros tuvo como blanco los cuerpos de las mujeres y disidencias, habiendo un alto registro de violencia sexual y sicológica, que incluye violaciones, amenazas y todo tipo de torturas hacia mujeres, en su mayoría jóvenes, y también hacia algunos varones que fueron violentados por su orientación sexual. Casi todos los hechos documentados fueron perpetuados en las comisarías o durante los traslados.

Chile, el que paga vive. Ley del Cancer. Martin Obreque, 2019.
LA LUCHA FEMINISTA, ANTIPATRIARCAL Y ANTINEOLIBERAL

Las mujeres han sido vanguardia en estos meses de lucha, no sólo en Chile, sino en toda América Latina. Lo cierto es que los feminismos aparecen hoy como uno de los frentes de resistencia  con mayor poder de movilización, visibilización y con amplias posibilidades de articulación con otros movimientos.

Las mujeres han estado en la Primera Línea de las protestas, como así también han sido el sostén material y emocional de tantas semanas de lucha, sirva como ejemplo el Colectivo de “Mamitas Capucha”, mujeres de barrios periféricos que todos los viernes preparan alimentos para lxs jóvenes que están sosteniendo las protestas desde la Primera Línea en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia).

Así también, colectivos de mujeres artistas han realizado distintas intervenciones y performances para levantar los reclamos de las mujeres y para denunciar la presencia del patriarcado en las instituciones estatales. Tal es el caso de la colectiva Las Tesis de Valparaíso, que con la performance de “Un violador en tu camino” lograron saltar las fronteras y hacer uno el reclamo de las mujeres en distintas partes del mundo como Argentina, Perú,, México, Francia, Turquía etcétera.

Nuestros cuerpos, nuestros territorios. Nicole Kramm, 2019.
Martín Obreque, 2019
LOS HORIZONTES QUE SE ABRIERON

Las movilizaciones en Chile si bien se encuentran paralizadas por la situación de pandemia global, dejaron varios aprendizajes y caminos abiertos. Por un lado, aparentemente la salida será institucional. El plebiscito que se haría para la nueva constitución sería en abril y ha sido pospuesto para el mes de octubre. Todo indica que ganaría el sí.

Por otro lado, hubo un proceso constituyente “desde abajo” que se fue dando durante los últimos meses organizados en cabildos abiertos y asambleas ciudadanas como nuevas maneras de construir poder popular, democratizando la política. De la mano de este mismo proceso se consiguió recuperar los  espacios públicos para actividades culturales, sociales y políticas.

A su vez, vale afirmar que en Chile se ha corrido el límite de lo posible. El estallido comenzó un viernes y ya el martes se había aprobado el proyecto de ley de las 40hs, lo cual semanas antes era una lucha bastante débil. Y finalmente se ha llegado a cierto consenso respecto a la necesidad de una nueva constitución, del pueblo dependerá cómo se realizará ese proceso, qué tan democrático y profundo será.

Otro aspecto  a señalar es la presencia de la juventud. Y es que una generación completa ha sido protagonista, enfrentándose abiertamente a regímenes económicos y políticos violentos. La generación nacida en los noventa, tiene en común la permanente flexibilidad laboral, las pocas expectativas de estabilidad y crecimiento económico y un enorme acceso a la información. Podríamos decir que se trata de una generación consolidada en el neoliberalismo pero que no ha sacado ninguna ventaja de ello más que mirar desde las vitrinas. A esto se suma un factor central: es una generación sin miedo. Nacida y crecida en democracia, esta generación no sufrió física ni psicológicamente los efectos del terrorismo estatal que sí han vivido sus padres, madres, abuelas y abuelos.

Balas y fuego. Martin Obreque, marzo 2020.
Lxs capucha, sobre el muro y más allá del muro. Martin Obreque, marzo 2020.

Pero, a lo largo de todos los meses de protesta, si bien la juventud ha sido la protagonista,  llama la atención la intergeneracionalidad del movimiento. Todos los viernes podía verse en las marchas familias enteras, niñes, adultes mayores y mucha juventud. Las marchas solían ser pacíficas, contando con enorme creatividad para hacer llegar sus mensajes, con un repertorio de protesta de lo más diversos (música, danza, performances) y además con una destacada presencia de las mujeres. La intergeneracionalidad es un reflejo de que el sistema económico impuesto en Chile afecta a todas las etapas de la vida: desde las AFP, el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, etcétera.

Otra de las características que resulta llamativa es la horizontalidad de las convocatorias, realizadas por medio las redes sociales con ausencia de liderazgos visibles. Esto se convirtió en una ventaja para el campo popular, ya que la táctica del gobierno ante conflicto sociales había sido la convocatoria a una mesa de diálogo, sin embargo ahora no había referentes a quienes convocar para sentarse a negociar. Así como parte de la dirigencia visible del 2006 terminó en los ministerios y la del 2011 llegó a las bancas legislativas, el gobierno no ha podido atacar ni coaptar dirigentes por la ausencia de voceros o cabecillas. Esto resulta una novedad y requiere la actualización en  las formas de hacer política ante una nueva manera de organización de los movimientos sociales. En este sentido se ha retomado una tradición antigua que es la de los cabildos o asambleas, las cuales son autoconvocadas y se han extendido a lo largo de todo el territorio chileno.

Luchar hasta que la dignidad se haga costumbre. Martín Obreque, 2019.
EL NEOLIBERALISMO MATA MÁS QUE EL CORONAVIRUS

¿Cuál es el camino que tomará la sociedad chilena luego del confinamiento por la pandemia? ¿Cómo será el contexto politico y economico chileno tras vivir un estallido social sin precedentes para luego ser uno de los paises mas afectados por el COVID-19?

Los últimos datos del Ministerio de Salud de Chile señalan que hay más de 46 mil contagios y unos 470 decesos por coronavirus. Chile aparece como el cuarto país latinaomericano con mayor cantidad de contagios, despues de Mexico, Perú y Brasil.  Estos números dejan en evidencia la posiblidad de colapso del sistema de salud chileno.

El piñera virus. Últimas protestas antes de radicalización del confinamiento. Martin Obreque, marzo 2020.

Pese a estos números, las medidas de las autoridades chilenas han sido irregulares. La pandemia nuevamente ha dejado en evidencia que los intereses del presidente y su gestión están puestos en salvar los mercados más que a las personas. A fines de abril Piñera autorizaba la apertura de malls, tiendas, obligaba a las personas a tener que desplazarse a sus lugares de trabajo alegando la vuelta a una “nueva normalidad”. De allí que no fueran suficientes las medidas de aislamiento sólo en algunas comunas. Frente al aumento brusco del número de contagios- que también se registraron entre congresistas- recién el 15 de mayo se decretó el aislamiento obligatorio para la Región Metropolitana y el gran Santiago.

Lo que sí se apresuró a decretar Piñera fue el toque de queda, en Chile antes de tener el aislamiento o aumentos para la salud, se sacaron a las fuerzas armadas nuevamente a las calles. Además de contar nuevos protocolos de represión, el panorama pos-coronavirus no es muy alentador. En plena pandemia, el estado chileno ha solicitado un crédito al FMI  de 23.800 millones de dólares. El porcentaje de desocupación va en aumento, y la crisis está afectando a los sectores más pobres.

Despliegue militar en Estado de Catástrofe por pandemia en ciudad fronteriza de Arica. Martin Obreque, abril, 2020.

Sabemos que la crisis que vivimos a nivel planetario no afecta a todos por igual. Las desigualdades estructurales quedan en evidencia y esto también se siente duramente en Chile. Muchas personas no pueden sostenerse en este momento y necesitan salir a trabajar, porque si no los mata el coronavirus los mata el hambre y la falta de recursos.

SI bien las movilizaciones ya no están permitidas, las personas han hecho sentir su descontento con la gestión de Piñera durante estas semanas de aislamiento a través de las redes y de algunas protestas reducidas, como el pasado 27 de abril donde se vieron algunas barricadas en Santiago, Antofagasta, Concepción y Valparaíso. Sin embargo, más que el riesgo de contagio, el mayor temor está en salir a calles que se encuentran militarizadas, lo cual es agrava si pensamos en el accionar de las fuerzas represivas durante el estallido social.

Piñera quiere apresurar el retorno a la “nueva normalidad”, aun a costa de la vida y la salud de las personas. Pero vale preguntarnos ¿qué normalidad es esa? Seguramente para él,  la normalidad del “oasis” antes del 18 de octubre. Claramente, es la normalidad que el pueblo rechaza. Lo que venga después sabemos que no será fácil, una crisis económica y social afectará a todo el mundo, y más aún a nuestra región.

La salida es colectiva. Que nunca más   torturen, violenten y asesinen a los pueblos  por luchar por justicia social. FORTALEZCAMOS LOS VÍNCULOS, NO NORMALICEMOS LA VIGILANCIA Y EL AISLAMIENTO.

Fuera Piñera, volveremos. Martin Obreque, Plaza Dignidad, marzo 2020.


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1 COMENTARIO
  • Larissa Mehl
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    Relato muy informativo del panorama chileno. Las fotos muy muy inspiradoras. Que más allá del caos, Latinoamérica entera se pueda inspirar el estallido social y aprovechar el desorden para derrumbar a esa orden neoliberal y necro. Para que podamos construir un mundo y una región más dignas!

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