LA IZQUIERDA POLÍTICAMENTE CORRECTA

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Diego Lazo Herrera

Los resultados electorales del sector progresista (Partido Morado, el Frente Amplio y Juntos por el Perú/Nuevo Perú), estuvieron muy por debajo de las proyecciones de las encuestadoras y de la expectativa de estas organizaciones, ¿a qué se debió?

El Partido Morado descendió al quinto lugar cuando todas las encuestadoras le proyectaban un segundo lugar y una veintena de parlamentarios. Tras su menguante resultado electoral, el partido de Guzmán tuvo que conformarse con nueve parlamentarios, seis elegidos en Lima. Para un partido que se ufanaba de haber construido comités en casi todas las provincias, obtener tan poca representación en provincias es un claro síntoma de un discurso que no ha calado fuera de la capital.

La emergencia del FREPAP y de UPP con Antauro Humala son una clarinada de alerta para la izquierda. No es casualidad que los etnocaceristas condenados por el Andahuaylazo hayan sido elegidos en regiones donde la izquierda suele imponerse. Antauro Humala ha distribuido estratégicamente a sus cuadros políticos en regiones del centro y sur del país, han estado presentes en conflictos socioambientales, tal como lo hizo la izquierda en los setentas cuando desplazó a cientos de militantes para liderar comunidades campesinas y sindicatos. Por otro lado, el FREPAP ha puesto en el Congreso a un carretillero en Tacna, otorgándole representatividad a los desposeídos, otra característica propia de la izquierda setentera.

La agenda liberal progresista que levanta el Partido Morado y que comparten en buena medida JP y el FA, a la luz de los resultados electorales, no ha calado en el elector peruano y, por el contrario, más bien se reduce a un sector de clase media alta y sobre todo capitalino, que exige un correctismo político que, siendo realistas, importa poco o nada en el resto de las regiones del país. No es casualidad que activistas como Alberto de Belaúnde, Arlette Contreras o Gahela Cari postulen en Lima y no en sus regiones de origen como Arequipa, Ayacucho o Ica.

Diego Trelles explica que el mal resultado de Nuevo Perú es consecuencia de lo ambiguo de su propuesta política, expresado en una bancada que era de izquierda, pero coqueteaba abiertamente con el liberalismo oficialista y votaba de la mano de Alberto de Belaúnde, cediendo a lo que Trelles llama “chantaje capitalino” que exige moverse al centro para hacer “aceptable” una futura candidatura de Verónika Mendoza. En resumen, la bancada de Nuevo Perú estaba, ideológicamente, más al centro que su elector, lo que explica, entre otras cosas, que el Frente Amplio si consiguiera mantener su presencia en el Congreso. Comparado con la postura del FA frente a la primera vacancia de Kuczynski, a diferencia del NP, la organización de Arana sostuvo su posición a pesar del fuego graneado que les llovió desde varias columnas de opinión, mientras que Nuevo Perú finalmente terminó cediendo y confiando en la palabra de Mercedes Araoz sobre un indulto que ya estaba sellado.

Pero, el Frente Amplio todavía no ha llegado al Congreso y ya parece estarle cediendo espacio a ese correctismo político, pues no se ha demorado en enmendarle la plana a Enrique Fernández Chacón sobre sus polémicas declaraciones respecto al estatus de preso político de Antauro Humala. El candidato más votado del FA se atrevió a emitir un juicio basado en las motivaciones políticas que llevaron al líder del etnocacerismo a cometer los crímenes por los que purga prisión. Es cierto que, de acuerdo con el Derecho Internacional, esta categoría no le corresponde a Humala, pero tampoco se puede negar que para negociar una transformación del modelo económico que propugna el FA, es necesario conversar con UPP, que ha reiterado que una amnistía para su líder es un elemento clave en esa negociación. La rotundidad con la que Marco Arana ha negado cualquier posibilidad de amnistía hace suponer que la bancada frenteamplista priorizará su agenda postmaterialista (como la bandera de los Derechos Humanos) y no la materialista (cambio del modelo económico), cediendo también a ese “chantaje capitalino” para hacer más digerible la candidatura del líder del FA.

Al respecto, el politólogo Anthony Medina de la Universidad Católica de Arequipa explica que existe una ruptura de la izquierda con sus bases. Mientras que, por un lado, existe una izquierda, que para Medina es esencialmente limeña y de clase media, que pone un énfasis en propuestas más postmodernas y postmaterialistas, como los derechos sexuales y reproductivos, por otro lado, sigue existiendo un amplio sector social que sigue demandando una agenda más materialista, como mayor presencia del Estado para proveer servicios básicos. Esto explicaría el éxito, en sectores populares, de propuestas como Podemos Perú y UPP que tienen líderes que proponen soluciones autoritarias a problemas concretos como la seguridad, en el caso de Urresti, y la corrupción, como en el caso de Humala.

Quizás la gran derrota ideológica que ha sufrido en el Perú el campo progresista en la última década es el no haber conseguido amalgamar la propuesta postmoderna con su propuesta económica, porque el votante que busca una propuesta feminista y que ponga el género en disputa, está muy lejos de aquel votante nacionalista que ha acompañado a la izquierda en las últimas tres elecciones presidenciales. La ruptura de Marisa Glave e Indira Huilca con el Nuevo Perú por la alianza con Perú Libre de Cerrón, es un anticipo del dilema al cual deberá enfrentarse la izquierda para el 2021. No existe más el punto de consenso del sector progresista: la lucha contra el fujimorismo, que parece haber sido derrotado al menos momentáneamente, por lo que estaríamos a puertas de una división. La izquierda tendrá que definir en torno a cuál eje establecerá su política de alianzas, si lo hace en torno a la agenda liberal (buscando perfiles como Glave o Salvador del Solar) o en la agenda de cambio económico disputando el electorado a Antauro, porque parece que es muy tarde, si miramos el 2021, de construir un proyecto anticapitalista y a la vez liberal.

Fuente de la imagen: https://www.celag.org/peru-nueva-izquierda-fantasma-milagro-economico/


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1 COMENTARIO
  • Eudosio Julian Aparicio Cordova
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    Coincido con la última parte de esta columna; mientras hay apetitos políticos y personales de algunos lideres de izquierda entre comillas, una unidad verdadera no habrá. Y luego seremos derrotado una vez más en las elecciones.

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