EL MARXISMO OLVIDADO DE ROSA LUXEMBURGO

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Eduardo Ramírez Lezameta [1]

El título de esta reseña es una alusión al libro con el mismo nombre de Michael Lowy, sociólogo y filosofo marxista brasileño, publicado en 1979 con la razón de “recobrar la imagen total” de Rosa Luxemburgo y Georgy Lukács.[2] En el prefacio da justificación a la denominación de su título: en un contexto en el que “la teoría revolucionaria se ha dogmatizado, fragmento y empobrecido”, la aparición de una Nueva Izquierda cuestionadora da pie a introducir a referentes lejanos a aquella ortodoxia, asumiendo la vitalidad de Rosa Luxemburgo como marxista (1979, p.9). En cierta medida, considero que el contexto latinoamericano se adecúa a lo señalado por Lowy, en el que existe una incipiente discusión teórica y autocrítica -desde la militancia- sobre el modelo progresista impartido por los gobiernos latinoamericanos de izquierda. En ese sentido, la consideración de dicho título para la presente reseña es porque Rosa Luxemburgo es una marxista poco estudiada y considerada desde nuestro continente. Ante este contexto, la Fundación Rosa Luxemburgo en conjunto con las Editoriales “El Colectivo” y “Quimantú”, brindan un gran aporte contemporáneo al traernos el libro “Rosa Luxemburgo y la Reinvención de la Política: Una lectura desde América Latina”[3]. La autoría viene de manos del politólogo argentino Hernán Ouviña, quien ya tiene un constante trabajo previo que atiende tanto nuestra realidad latinoamericana desde el rol social de la pedagogía como a la teoría política marxista. Así, asume el reto de presentar a Rosa desde distintas facetas de lo que ella representa e instando a que su relevancia permite el analizar y problematizar nuestro continente.

Prestando atención ahora a la obra, en el título uno se percata la palabra “reinvención”, la cual sugiere una reflexión sobre la política contemporánea latinoamericana de izquierdas, pero ¿se puede hablar realmente de ello si la autora es parte de un contexto histórico distinto? Si bien es cierto que la estructura material y las correlaciones de fuerza están condicionadas históricamente y no se trata de repetir a suerte de manual lo desarrollado en el transcurrir de sus obras, pues son sus propuestas las que pueden ser consideradas para reflexionar sobre los avances y limitaciones de los gobiernos progresistas latinoamericanos. Asimismo, coincidiéndose con el autor, existen realidades -desde la época de Rosa- que todavía se mantienen vigentes, como la persecución y restricción de derechos políticos y sociales a sectores de las clases subalternas, manifiestas en nuestro continente mediante los asesinatos a líderes indígenas -notoriamente Colombia-, la represión que sufren los mapuches en Chile, entre otros hechos.

El cuerpo del libro contiene siete áreas identificadas por Ouviña, en el que, si bien se encuentran interrelacionadas, las divide en razón de explayar su importancia: la biografía de Rosa Luxemburgo (1); conocer el capitalismo para combatirlo (2); el protagonismo popular y la organización revolucionaria (3); la formación política y disputa cultural para la emancipación (4); el estado, la lucha de clases y una política prefigurativa, considerando la dialéctica de reforma-revolución para ejercer una democracia socialista (5); las mujeres, los pueblos indígenas y la naturaleza en la reproducción de la vida (6); revitalizar el internacionalismo (7). Cabe destacar el empleo de varios recuadros en el transcurso de todos los capítulos, los cuales proporcionan información bastante acorde al texto principal, teniéndose entre estos el citado de pasajes de Luxemburgo u otros autores marxistas, como sobre personajes y circunstancias vinculadas a Rosa. Si bien no se va a tratar sobre cada capítulo, se consideran algunos para hacer hincapié sobre ciertos puntos desarrollados por el autor que son de impresión personal y de ser posible, se introduce una reflexión.

La vida de Rosa, trabajada en el primer capítulo, estuvo atravesada por múltiples situaciones de opresión, la cual contiene un adecuado desarrollo sobre cada una de ellas: como mujer, judía, polaca, migrante, de izquierda anticapitalista y con discapacidad.

La vida de Rosa, trabajada en el primer capítulo, estuvo atravesada por múltiples situaciones de opresión, la cual contiene un adecuado desarrollo sobre cada una de ellas: como mujer, judía, polaca, migrante, de izquierda anticapitalista y con discapacidad. Mientras que actualmente han empezado a expresarse movimientos nacionalistas excluyentes a escala global, Ouviña narra cómo Rosa lidió con el fanatismo nacionalista polaco y el antisemitismo de la rusia zarista -mediante la segregación de judíos en barrios populares e incendio de sus viviendas-, siendo estos determinantes para que Rozalia Luksemburg pasase a llamarse Rosa Luxemburg y que posteriormente, como militante e intelectual, abogase por el internacionalismo.

En el segundo capítulo, Ouviña introduce la perspectiva de Luxemburgo sobre el marxismo y el capitalismo, la cual resume está última como “una totalidad que, en tanto proceso contradictorio y en constante dinamismo, involucra a nuestro continente en una relación global, donde el vínculo entre explotación, acumulación por despojo y colonialidad” (2019, p. 52). Debido a la extensión que comprende dicha totalidad, se considera solo un elemento de la interpretación que da Rosa sobre el capitalismo y que consecutivamente suscitó un debate en la Segunda Internacional que merece ser recordada por una afinidad positivista y reaccionaria. De esta manera, se tiene el vínculo orgánico que tiene el capitalismo con el colonialismo, la cual consiste en la sujeción de los pueblos colonizados en pro de aportar a la acumulación capitalista de los centros del poder global. Desde finales del siglo XIX, la constante denuncia de Luxemburgo a la expansión de los imperios europeos iría en confrontación ante una controversial propuesta de algunos sectores socialdemócratas: la necesidad de una política colonial socialista. El socialdemócrata holandés Henry Van Kol, como principal promotor, enarbolaba que “hasta la sociedad socialista del futuro deberá elaborar su política colonial, reglamentando las relaciones de los países que han alcanzado en la escala de la evolución económica un grado superior al de las razas atrasadas” (2019, pg.63). Dicha aseveración, junto a otras, justificaban la medida al ser una “obra de civilización” dirigida a unos pueblos que, por su condición de infantes, impedían autogobernarse y requerían tutelaje e instrucción para convertirlos en “hombres fuertes”. Finalmente, en un Congreso de la Segunda Internacional, dicha política no prosperó cuando se sometió a votación, aunque tuvo un considerable apoyo. La socialdemocracia europea no fue ajena al positivismo predominante de aquel entonces.

La dimensión cultural y pedagógica en Rosa Luxemburgo, que el autor aborda en el cuarto capítulo, introduce una faceta que ella dedicó gran parte de su vida, siendo esta su labor educadora, en la que apostaba por la construcción de la centralidad en los espacios orgánicos y los momentos de autoaprendizaje de las masas.

La dimensión cultural y pedagógica en Rosa Luxemburgo, que el autor aborda en el cuarto capítulo, introduce una faceta que ella dedicó gran parte de su vida, siendo esta su labor educadora, en la que apostaba por la construcción de la centralidad en los espacios orgánicos y los momentos de autoaprendizaje de las masas. La docencia ejercida en la Escuela de formación del Partido Socialdemócrata alemán se destaca tanto por su metodología empleada -mediante la generación de preguntas para comprender la realidad y sin permitir la toma de apuntes en clase- como su reivindicación a las formas comunitarias de vida social del mundo de la periferia. A partir de lo mencionado, su participación en los procesos formativos cuestiona la caracterización a ella como una “espontaneista”, calificativo que intuye poca confianza en la organización. De hecho, Ouviña va más allá al sostener que existe en Rosa un reconocimiento en apostar por una lucha contracultural y pedagógica, de persuasión y disputa de las ideas. Si bien ella no llega a desarrollar extensivamente lo mencionado previamente, el autor sugiere la articulación de su legado con los aportes del marxista italiano Antonio Gramsci (2019, p.125). Conocido este último como el marxista de la superestructura, la conexión entre este con Rosa debe orientar en darle un nuevo significado a la praxis política, en una clave que involucra la disputa y construcción de una nueva hegemonía (2019, p.125).

En cuanto al Estado y la lucha de clases, en el quinto capítulo, Ouviña atiende a una cuestión polémica tanto en el pasado como ahora: la relación dialéctica entre reforma y revolución. Para brevemente desarrollar ello, se requiere partir del caso del ingreso del socialista francés Alexandre Millerand como ministro de Comercio e Industria en el gabinete del “radical” René Waldeck-Rousseau. Este hecho suscitó críticas en su momento y que incluso fue considerado como punto de discusión en el Congreso de la Segunda Internacional realizado en París a comienzos del siglo XX. Ante este suceso y la suma del descargo del ministro en concebir su accionar como una estrategia política sustancial, el cuestionamiento más destacable provino justamente de Rosa Luxemburgo, sosteniendo que existe una función orgánica presente en la naturaleza de dicho gobierno que impide la lucha de clases socialista y afirma que “el gobierno burgués no se transforma en un gobierno socialista, pero en cambio un socialista se transforma en un ministro burgués” (2019, p.143). Entonces, la crítica a esta situación se debe a que ella considera como condición primordial la posibilidad de intensificar la lucha de clases, siendo esta un pilar que debe tomarse en cuenta si los socialistas optan en ganar posiciones dentro de la burocracia estatal. Esta afirmación es una apuesta en articular las categorías de reforma y revolución con un fin emancipatorio, distinta de la postura revisionista en defensa de una estrategia gradualista y resumida en la “célebre” frase de Eduard Bernstein “el objetivo final no es nada, el movimiento lo es todo”.

Entonces, la crítica a esta situación se debe a que ella considera como condición primordial la posibilidad de intensificar la lucha de clases, siendo esta un pilar que debe tomarse en cuenta si los socialistas optan en ganar posiciones dentro de la burocracia estatal.

La afirmación identificada, al final del previo párrafo, permite prestarse como crítica a los últimos gobiernos progresistas latinoamericanos desde varias aristas, aunque dirigiéndome específicamente al carácter interclasista de estos. Como ejemplo, se tiene al proyecto político del MAS, quien el vicepresidente Álvaro García Linera (2011) como propulsor sostenía la posibilidad en consolidar un bloque nacional popular e interclasista, en el que presentan tensiones que “enfrentaron el campo y la ciudad, a los trabajadores con el empresariado patriota boliviano, a indígenas y no indígenas” (2011, p.21), pero que por la condición creativa de dichos antagonismos, estimularían el debate democrático dentro del bloque y consecuentemente produciendo una dialéctica que alimentase el proceso de cambio impulsado por el gobierno.[4] Sin embargo, el desarrollo gubernamental del MAS en impulsar políticas pro indígenas y paralelamente, políticas económicas de corte desarrollista y extractivistas, ha puesto en evidencia serias contradicciones expresadas en varias movilizaciones de descontento social, siendo el caso más notorio los movilizados en defensa del TIPNIS (2011) y quienes entre ellos se encontraban sectores indígenas del bloque de gobierno.

A partir de lo señalado, se introduce la crítica de la socióloga aimara Silvia Rivera (2014) hacia el desarrollo gubernamental del MAS,  la cual sustenta que existe un giro colonial a partir de un accionar gubernamental que responde a intereses de clase, asemejándose con el desarrollismo del Movimiento Nacional Revolucionario(MNR) y agregando sobre la polémica con el TIPNIS que: “La opción desarrollista de la carretera nos recuerda la cruzada de los 1960 por “colonizar la selva” y ocupar el “espacio vacío” de los bosques y llanuras de la Amazonia” (2014, p.45) y “Su ofensiva contra los indígenas tiene como meta la apertura de todo el Parque a la producción mercantil parcelaria de la coca, la madera” (2014, p.50).[5] En esta misma línea, esto recuerda y se asemeja a un elemento -identificado y desarrollado por Rosa- presente en la totalidad que comprende el capitalismo: la acumulación capitalista como un proceso permanente de despojo. Esta consiste en la desarticulación, despojo y conversión de mercancías a las formas comunitarias, de propiedad colectiva y la naturaleza en realidades no subsumidas a la lógica del capital (Ouviña 2019, pg.73). Por consiguiente, el diálogo entre Luxemburgo con Rivera permite poner en cuestionamiento las tensiones creativas del bloque interclasista y el desarrollismo del MAS, demostrando que no van dirigidos a ser una apuesta emancipatoria.

Este libro es visiblemente la primera piedra proveniente de América Latina y de este siglo, en presentar varias aristas de lo que en su totalidad componen lo que es Rosa Luxemburgo, empleando un vocabulario gramsciano, una intelectual orgánica. Además, tenemos aquí una obra que puede catalogarse como una introducción al pensamiento y obra de Rosa Luxemburgo, fundamental para aquellos y aquellas que quieren conocer sobre ella. Este fue publicado el año pasado en conmemoración por los cien años de su asesinato y el próximo año se cumplirán ciento cincuenta años de su natalicio. Sin embargo, mi esperanza es que, lejano a fechas de conmemoración a esta gran marxista, permitamos darnos un tiempo de pensar y reflexionar desde su vivo pensamiento. Personalmente, gracias a ella, en mí yace una constante lucha de sentidos.


[1] Politólogo, estudiante del pregrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP.

[2] Lowy, Michael. El marxismo olvidado. (1979). Editorial Fontamara: Barcelona.

[3] Ouviña, Hernan. Rosa Luxemburgo y la Reinvención de la Política. (2019). Fundación Rosa Luxemburgo: Buenos Aires.

[4] García Linera, Álvaro. (2011). Las tensiones creativas de la Revolución. Vicepresidencia del Estado Plurinacional: La Paz.

[5] Rivera, Silvia. (2014). Mito y desarrollo en Bolivia: El giro colonial del gobierno del MAS. Piedra Rota / Plural editores: La Paz.

Fuente de la imagen: http://www.banderarojacanarias.org/2019/01/el-asesinato-de-rosa-luxemburgo-para.html


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