NI PRESCINDIBLES NI INTRASCENDENTES

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Crisis política, elecciones Congresales y la izquierda hoy

Anahí Durand Guevara1Socióloga, profesora de Sociología de la Universidad de San Marcos; integrante del comité editorial Revista Ojo Zurdo.

La crisis política destapada con la corrupción del caso Lavajato, que tuvo hitos importantes con la renuncia de PPK, la prisión preventiva de Keiko Fujimori, el referéndum del 2018 y el cierre del Congreso en octubre del 2019, tendrá un nuevo episodio este 26 de enero cuando se desarrollen las elecciones congresales extraordinarias. Se trata de una crisis que ha revelado el agotamiento del régimen impuesto autoritariamente en 1992, legitimado por la Constitución de 1993 y continuado por la transición del 2001, que impuso el neoliberalismo como modelo económico, político y social, permitiendo la captura del Estado por los poderes privados de lobbis y mafias e instaló la informalidad y la precariedad como forma de subsistencia para las mayorías. Hablamos de un desgaste que se evidencia también en el colapso de la clase política que gobernó el país las últimas décadas y en la creciente desconfianza frente a la democracia como sistema capaz de resolver los problemas que nos afectan cotidianamente, sea la inseguridad ciudadana, la violencia machista, o la pésima atención en salud que más bien nos enferma.

Dada la profundidad de la crisis política, queda claro que las elecciones del 26 de enero no van a resolverla. Si bien el cierre del Congreso era una necesidad ante la amenaza fuji aprista, se trata nuevamente de un respiro que canaliza temporalmente el descontento, pero posterga una resolución más duradera. Como afirmaron organizaciones de izquierda como el Nuevo Perú, tras la renuncia de PPK lo que correspondía era que el soberano renueve el pacto democrático, convocando a elecciones generales adelantadas. Pero la clase política tradicional, de la cual también forma parte el actual gobierno, prefirió ensayar arreglos temporales que no pusieran en mayor riesgo el decadente régimen neoliberal. Por ello hoy realizan unas elecciones apuradas con las mismas reglas de juego y con los mismos actores políticos cuestionados, obligando a la gente a decidir entre 21 agrupaciones la mayoría inexistentes o cuestionadas por sus vínculos con mafias y grupos de poder incluyendo el Fujimorismo. El 26 elegiremos nuevo Congreso con el mismo pernicioso mecanismo del voto preferencial, sin paridad ni alternancia, sin representación indígena, y entre muchos de los mismos corruptos atrincherados en partidos políticos que ni siquiera perderán la inscripción y podrán participar el 2021.

Las elecciones del 26 de enero no son pues un proceso electoral “normal” y deben evaluarse en la perspectiva del contexto de crisis de régimen descrito, cuya resolución más definitiva probablemente llegará con el cambio presidencial del 2021. No son elecciones normales por la naturaleza extraordinaria de la elección, las reglas de juego viciadas o la mayoría de actores decadentes, y también porque la gobernabilidad neoliberal ha sido afectada y en ese desorden los grupos políticos corruptos se recomponen o se articulan a renovados actores mafiosos y fundamentalistas religiosos que pretenden imponer los términos del debate. Este carácter extraordinario hace que las elecciones del 26 no sean definitorias, pero tampoco le otorgan un carácter intrascendente, deben ser evaluadas en su justo término, como un proceso que resultó de la crisis y que en buena cuenta definirá las condiciones del proceso electoral del 2021 incidiendo en la continuidad de la reforma judicial, en la aprobación del calendario electoral y la aplicación de la reforma política, pudiendo dejar fuera de juego a las nuevas organizaciones. En ese marco, es importante no pasar de largo ni ensayar un voto blanco o viciado, que más que una protesta jugará a favor de los partidos que no se resignan a perder privilegios e impunidad.

Sin un estallido a la chilena ni fuertes convulsiones a la ecuatoriana o colombiana, la crisis política en Perú ha asumido, por ahora, un curso electoral en varios tiempos que incluyen las elecciones de 26 de enero, las presidenciales del 2021, e incluso las regionales del 2022. La derecha parece comprenderlo y mueven sus fichas prefigurando opciones presidenciales que diriman la crisis; sea una opción neoliberal autoritaria bolsonarista como Solidaridad Nacional o una republicana (neo) liberal como el partido Morado. Las izquierdas tienen que ensayar sus propios movimientos y empujar una alternativa que abra espacio para un nuevo proyecto de país, rompiendo los consensos instalados por décadas. Ello implica sentar posición y presentar propuestas sobre temas claves como la distribución de la riqueza, los beneficios y exoneraciones tributarias, la falta de empleo digno, la defensa del medio ambiente, la plena autonomía de las mujeres, o la defensa de la diversidad y la igualdad. La gobernabilidad neoliberal está agotada, no muerta, y no debe ser la izquierda quien le tienda un salvavidas, de ahí la necesidad de disputar presencia en este Parlamento y continuar articulando un bloque capaz de disputarle a las fuerzas reaccionarias que no quieren que nada cambie. Hacia el bicenternario, las izquierdas y/o fuerzas críticas al actual orden de cosas, tienen espacio para construir una propuesta de poder y gobierno, que incluya una nueva Constitución y cierre el ciclo de corrupción y autoritarismo abriendo uno nuevo que asegure esperanza, vida digna y bienestar para todas, todos y todes.

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[*] Socióloga, profesora de Sociología de la Universidad de San Marcos; integrante del comité editorial Revista Ojo Zurdo.

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3 COMENTARIOS
  • Jose David Ricalde
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    Es muy cierto q esto solo un respiro y q es una especie de simulacion de loq sera el proceso electoral 2021 . Pero tambien es importante q se consilide la organizacion partidaria. La inscripcion de nuevo peru como partido involucra la inscripcion de 21000 miembros y se hace imprescindible ello paralelamente con el trabajo de masas . No sera facil cambiar el.modelo y q esto sea entendido y comprendido por nuestro pueblo, a traves de una asamblea constituyente. Hermanos …hay mucho por hacer

  • José Luis Sandoval Valdiviezo
    Responder

    Deseo seguir sus publicaciones

  • Pedro Nuñez
    Responder

    Dividiéndose como acostumbra nuestra izquierda nacional simplemente le hace el juego a la derecha más conservadora y retrograda de la región. No se ve el momento en que nuestros hombres zurdos por fin alcancen la madurez y el consenso por un futuro diferente para nuestro país.

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