Editorial

 

 

 

Comité editorial

 

 

 
 


En lo efímero del pequeño mundo de revistas, persistir con una publicación periódica, impresa y fi nanciada a través de sus ventas, parece un acto irracional. Más aún cuando esa autonomía y autosostenimiento terminan siendo objeto de una guerra sucia levantada por cierto sector ultra conservador y reaccionario de la prensa nacional. Así, la revista que ahora tenemos entre manos pareciera ser producto de la fi cción. Pero ocurre todo lo contrario. Nos volvemos a encontrar gracias a un sentido de responsabilidad y convicción que supera cualquier intento de acallarnos a través de calumnias y presión mediática. La persistencia frente a la adversidad responde al encuentro y coincidencia de Ojo Zurdo con sus lectores, con quienes compartimos un explícito proyecto socialista y democrático. Un proyecto interesado en alentar el debate y la reflexión desde una perspectiva crítica, la cual –como señalamos en nuestra primera editorial resulta urgente y necesaria en la sociedad peruana.

El tema central de este tercer número de Ojo Zurdo plantea la discusión sobre “El pueblo y lo popular en el Perú”. Un tema que nos interpela desde la acción y la reflexión política, ya que un proyecto histórico de izquierda implicará siempre la construcción de un sujeto histórico. Pero este sujeto colectivo no nace de la mera abstracción, sino que emerge desde las luchas y contradicciones de una sociedad estancada en el piloto automático del modelo neoliberal. Somos conscientes, a su vez, que en la coyuntura actual “el pueblo” sigue siendo un sujeto en disputa con el populismo de derecha -el fujimorismo principalmente-. Por eso, es insufi ciente quedarnos en el fraseo crítico de uso común o la verborragia seudolegitimadora que ha impregnado a un sector de la izquierda y la academia. Si bien lo popular dejó de ser objeto de reflexión y salió de la escena política, la urgencia de reconstituir un tejido social deteriorado nos coloca en la apuesta de abordar el tema. Presentamos así un conjunto de textos aproximativos a un sujeto y mundo popular que necesita ser recuperado en una agenda de reflexión crítica y en un proyecto de construcción política de izquierda.

Las exploraciones propuestas en los artículos confirman nuestro argumento y revelan otro: el pueblo como sujeto también fue perdiéndose en las ciencias sociales. Pero antes de desanimarnos, esto nos motiva a insistir las veces que sea necesario. El lector atento, por ejemplo, encontrará que la preocupación por el tema central se coló en otras secciones, como Internacional, Pensamiento Crítico y Culturas y sentidos, sección ésta última que en comparación con números anteriores goza de mayor espacio y colaboraciones. A todos los que colaboraron en esta oportunidad, respondiendo a nuestra convocatoria o enviándonos sus textos, deseamos expresar nuestro mayor agradecimiento.

La salida de este número de Ojo Zurdo tampoco es ajena a la difícil coyuntura del país. El temprano agotamiento del gobierno de Kuczynski sorprende a opositores y simpatizantes. Hasta el momento, la apuesta del Ejecutivo por mantener una inercia que facilita la continuidad de un modelo que ya alcanzó sus límites, solo ha profundizado la crisis. El fujimorismo ha visto en este vacío una oportunidad para avanzar y ganar terreno. Otro sector de la derecha ha reaccionado pidiendo un recambio generacional en la tecnocracia, como medida para relanzar su intocable modelo y sus principios rectores. Pero esto solo es un manotazo de ahogado en un mar de escándalos de corrupción. El caso de Odebrecht, que involucraría hasta la fecha a los cuatro últimos expresidentes y varios altos funcionarios, demuestra que no estamos frente a hechos aislados, a meras acciones individuales. Por el contrario, Odebrecht devela la forma grotesca como se construye y ejerce poder con el objetivo de apropiarse de los recursos del Estado, preservando la primacía del mercado y excluyendo a los ciudadanos de lo político y lo público.

Queda abierta la pregunta por el rol que asumirá la izquierda en esta compleja coyuntura. A pesar de que en las calles la presión y el rechazo a la corrupción ya se hizo sentir, la bancada del Frente Amplio en el Congreso no deja la impresión de avanzar en sintonía. El desconcierto de muchos movilizados o votantes a favor de las fuerzas de izquierda resulta comprensible. Disputas internas por pequeñas cuotas de poder han mermado seriamente las expectativas de recambio que despertaron las elecciones del año pasado. Como sostiene Carlín en la entrevista publicada en este número, lo ocurrido poselecciones con el Frente Amplio puede verse como “el robo de un sueño”. En lugar de construir una organización arraigada en lo popular y en la movilización de amplios sectores de la población, predominan la fragmentación y exposición mediática innecesaria. Lamentablemente, se ha cometido una gran irresponsabilidad al imponer por encima de un proyecto de transformación que no le pertenece a la izquierda política organizada los intereses grupales de una organización partidaria y de quien actúa como su jerarca: Marco Arana. La falta de capacidad para encausar las expectativas generadas en las últimas elecciones es un tremendo error político. Ante ello, resulta prioritario recuperar las riendas de un proyecto de izquierda basado en la organización y movilización con aliento histórico, capaz de trascender los apetitos electoreros y las ansias personales de poder. Las páginas de Ojo Zurdo estarán siempre a disposición, siempre al servicio de este compromiso.

 
     

 

 

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