Reseñas
___________________________________

La rebelión de Túpac Amaru

 

 

 

Rudy Roca Rozas[*]

 

 
 


El 2015 La rebelión de Tupac Amaru de Charles Walker[1] fue uno de los libros más vendidos en la Feria Internacional del Libro de Lima. Cuando Walker vino a Cusco a presentar su libro, llenó el auditorio del hoy Museo Casa Concha y tuvieron que sacar parlantes para que toda la gente que se quedó afuera pueda escuchar la presentación. Este año también pasó lo mismo, llenando el ya tradicional auditorio del Centro Bartolomé de las Casas. La expectativa causada por un libro que trata sobre uno de los episodios más complejos de nuestra historia como país, quizá se deba en parte a la escritura fresca y dirigida justamente a un lector no especializado.

Así el libro nos devuelve la mirada sobre este acontecimiento, con interesantes apuntes y reflexiones. En primera instancia, decir que si bien es cierto Tupac Amaru (TA) empieza la rebelión con un acto radical como es el asesinato del corregidor Arriaga, en adelante también tendrá posiciones mucho más moderadas, como la de no enfrentarse a la iglesia católica y más bien construir un otro a partir de la fe, en este caso el otro sería aquel español explotador que impedía a los indígenas desarrollar “la fe verdadera”, anotando Walker que este argumento sería el “leitmotiv del levantamiento”. Y es que el papel de la iglesia católica fue importante, sobre todo en la estrategia anti-insurgente pues, por ejemplo, dada su ferviente fe, la excomunión de TA y los rebeldes fue un durísimo golpe al movimiento.

Y entre otras cosas, que hace percibir no a un solo TA, sino a varios, que tiene que tener respuestas rápidas y aglutinantes según se acrecienta la vorágine del conflicto, pero también a un TA humanizado, con errores, con aciertos y con su ferviente fe.

Para esto fue importante también la construcción de un “programa político” que podría resumirse en la “abolición de la mita, del reparto, de los impuestos a las ventas y de las aduanas”. Si bien es cierto difuso y general, valioso también es que a partir de la oralidad [discursos en plazas y atrios], donde el discurso en quechua es lo más importante, haciendo que los indígenas se sientan parte de este proceso, además que TA mezclaba esto con la rememoración del fresco pasado inca, asumiéndose él mismo como descendiente inca. Acompañado esto de acciones como saqueos a las propiedades de los corregidores, así como la redistribución de bienes encontrados en las haciendas y obrajes.

Y como se sabe, toda empresa político-militar requiere de liderazgos, de un programa, de un discurso, pero también de personas que organicen, que asuman responsabilidades en los momentos más críticos, y esa persona fue Micaela Bastidas (MB). Ella supo asumir ese papel, de organizar la logística y asumir el liderazgo completo cuando por ejemplo TA se fue por un periodo considerable hacia el sur.

Llama la atención la articulación y el tejido que logró TA para conformar la milicia rebelde y sus diversos apoyos. Toda una estrategia para conformar una alianza multiétnica (compuesta no solo por indígenas sino también por criollos, mestizos e incluso españoles) y por añadidura también una alianza multiclasista (con un componente popular y de clases medias); una articulación que en primera instancia le permitía a TA y MB generar consensos mínimos, además de controlar la violencia entre sus seguidores. Aunque los realistas lograron obtener un apoyo de indígenas también, de hecho eso explica en parte el fracaso de la toma del Cusco por parte de TA, pues él pensaba que obtendría el apoyo de los indígenas de la ciudad del Cusco pero no fue así. Junto a eso las deserciones, el miedo o la ola de violencia fueron debilitando mucho más la campaña de TA y M.B, hasta salir derrotados por completo.

Otro aspecto a recalcar es la espiral de violencia en la que se sumió la rebelión y su represión, en cierta forma TA y MB en la primera fase de la rebelión siempre trataron de que no se tornara más violenta de lo que ya era, evitando que se asesine a españoles y criollos solo por el hecho de su procedencia. Evitaban también el ataque a iglesias. Esta situación cambió cuando luego de la ejecución de TA su primo Diego Cristobal asume el liderazgo de la rebelión (Walker denomina a esto la segunda fase de la rebelión) y extiende con mayor decisión la campaña hacia el sur, hacia el altiplano. Donde los rebeldes asumen que el enemigo es aquel que no era indígena, en este caso españoles y criollos, los “chapetones” y/o “pukakunkas” eran asesinados y pasa lo mismo con los realistas, pues en las pugnas entre las posiciones moderadas y duras, sobre todo en cómo enfrentar a los rebeldes, al final gana la posición dura, y se empieza a reprimir y asesinar a indígenas a diestra y siniestra, llegando a una cifra escalofriante de 100 mil personas muertas en todo este proceso.

Me quedo entonces con las reflexiones de los últimos capítulos: ¿Qué es lo que dejó la rebelión y la derrota del movimiento insurgente? Por un lado se quiebra y fisura el pacto social alcanzado entre indígenas y el Estado colonial, donde se imponen medidas draconianas que en última instancia eran pues todo un plan de genocidio cultural por parte de los vencedores una vez más, pero que a su vez naufraga por falta de una estrategia clara y de recursos. Junto a eso quedaba soterrada la memoria de la rebelión, el papel de TA la remembranza del imperio Inca, pero sobre todo se había develado o desnudado el poder de los españoles y a todo lo que podían recurrir para seguir conservándolo. Sería el inicio de su fin.


______________________________

[*] Antropólogo cuzqueño de la Universidad Nacional San Antonio Abad.
[1] Charles Walker, La rebelión de Túpac Amaru. Lima: IEP, 2015.

 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo