Culturas y sentidos
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Gamaliel Churata en la revista Amauta

 

 

 

Victor Hugo Pacheco Chávez[*]

 

 

 
 


En una carta, fechada el 27 de febrero de 1927, Gamaliel Chutata[1] le escribe a José Carlos Mariátegui, respondiéndole sobre el gesto de haberle agradecido en una misiva anterior su participación en la revista Amauta:

Desde los primeros años declaré mi credo revolucionario. Cuando usted probablemente se nutría de selecta literatura, lo que sin duda le ha procurado esa admirable pureza y agilidad de su expresión, yo vomitaba (siempre solo podré hacer eso) toda la dinamita que la esclavitud del indio producía en mis nervios. A los quince años desafiaba a un gamonal, a causa de los indios, y a los diecisiete me encarcelaban por haber insultado el Gobierno de Benavides. Soy, pues, orgánicamente, un vanguardista.[2]

Aunque Churata marca cierta distancia con Mariátegui, también estaba consciente de que sus proyectos, si bien eran distintos, no se contraponían del todo, además de que el tiempo que duró la revista Amauta, El Hombre de la calle, como también se hacía llamar, reconocía el compromiso y el genio de Mariátegui. Así dos años después, el 24 de abril de 1929, le escribía: “Entre nosotros cabe la confidencia y la anécdota. Estamos hechos para la lucha humana y podemos, por tanto, regalarnos el secreto de las lágrimas y de las llagas”[3].

Churata y Mariateguí fueron dos pensadores contemporáneos que, cada cual por su lado, y desde una óptica distinta, establecieron el problema del indio como uno de los temas fundamentales del Perú. La generación a la cual pertenecieron nuestros autores ya no es la generación indigenista de González Prada y de Clorinda Mato de Turner, es una generación que se comprometió de una manera radical con la cuestión del indio, una generación tributaria de la “utopía andina”, a decir de Alberto Flores Galindo.

La década de los 20 estuvo signada por una serie de levantamientos indígenas que autores como Mariátegui y Churata vieron en ellos la vitalidad y fuerza política capaz de trastocar la sociedad de su tiempo. Para esta generación, algunos de los problemas fundamentales que debían resolver eran el problema del indio, el gamonalismo y el centralismo. Esta misma generación, a mediados de la década de los 20, se sumó a la onda vanguardista que cruzó el área andina. La revista Amauta fue parte de uno de los movimientos vanguardistas más importantes de América Latina. La propia revista se concebía como un órgano de difusión y de dirección intelectual de su generación.

Como ya mencionamos, a mediados de la década de 1920, en el contexto de luchas indígenas en el Perú, se desarrollaron en Puno nuevos agentes que promovieron la escritura quechua y aymara, ahora como instrumentos de una revolución más estética que social o política. Entre 1927 y 1932 Gamaliel Churata, que trabajaba como director de la Biblioteca Municipal de Puno, estuvo al centro de un círculo bohemio y literario conocido como el Grupo Orkopata. Por la misma época Churata y su hermano, el poeta Alejandro Peralta, publicaron el Boletín Titikaka, el cual se convirtió en una de las expresiones más importantes del vanguardismo peruano. La obra literaria de los hermanos Peralta puede caracterizarse como un híbrido de los impulsos de innovación formal del vanguardismo con un indigenismo progresista, que se inspiraba en el paisaje, el lenguaje y la cultura popular puneña.

La intervención de Churata[4] en la revista Amauta corresponde a un intento de agrupación de los distintos intelectuales peruanos que apoyaban la causa del indígena. La publicación del texto El Gamonal en los números 5 y 6 de la revista correspondió con la aparición del Boletín de Defensa Indígena, como parte complementaria de la revista Amauta. El Boletín estaba enfocado a la defensa de los indios y a la denuncia de las atrocidades de los gamonales.

Pero también se da en un contexto donde se forma el grupo Resurgimiento[5].

La publicación del cuento El gamonal de Churata en la revista Amauta tiene toda una significación política, que podemos ver en el acompañamiento que hace del Boletín de Defensa Indígena, cuyo encabezado del primer número se titula El proceso del gamonalismo, con lo cual podemos ver la importancia que los sectores indigenistas le daban a este actor social dentro de una estructura de dominación, por ello anuncian lo siguiente:

A partir de este número, Amauta publicará mensualmente un boletín de protesta indígena, destinado a denunciar los crímenes y abusos del gamonalismo y de sus agentes. Nuestro boletín se propone únicamente la acusación documentada de los desmanes contra los indios, con el doble propósito de iluminar la conciencia pública sobre la tragedia indígena y de aportar una nueva serie de testimonios al juicio, al proceso del gamonalismo.[6]

Gamonal podía tener dos significaciones peyorativas: una como planta parasitaria, y otra como gusano que roía los árboles. Pero sobre todo “el término designaba la existencia de un poder local: la privatización de la política, la fragmentación del dominio y su ejercicio a escala de un pueblo o de una provincia”.[7] Estos personajes ejercían el dominio de los indígenas a nivel local y es visto en estos momentos como uno de los principales enemigos. Quizá la publicación de este cuento de Churata se deba a que Mariátegui vio en él un texto de denuncia, de protesta a la situación de opresión de los gamonales. En la primera carta, fechada el 27 de abril de 1927, que Churata escribe en respuesta a una misiva de Mariátegui da a entender que esa fue la lectura del Amauta:

Ahora venga El gamonal de las orejas. Su juicio me agrada. Tenía que venir así. Yo soy también blanco de conciencia y gusto de las palabras escuetas. Ha acertado U. y no podría ser de otra manera, puesto que es U. un hombre de corazón y un crítico perspicaz y bien documentado. Precisamente me proponía no llegar al relato al hacer un panfleto: El gamonal, según entiendo, es una composición donde no escasea la vida expresada por una bestia de nervio sensible. No; nunca tuve la idea de enviarle eso para la publicidad. Conozco las concesiones que una revista tiene que hacer, para subsistir. Y buscaba su opinión, esta ha llegado limpia y ventilada, además certísima y me basta, querido compañero. Y gracias le sean dadas por este consejo y los que todavía pueda darme en el curso de nuestra ingenua actividad de escribientes.[8]

El texto de El gamonal, como todos los de Churata, son difíciles de encasillar en un solo género, pero todos tienen ese sentido de denuncia que le caracterizó, pero que se unen a los tópicos que difundió la novela indigenista andina: la violencia, el racismo, la violación de las mujeres, la pobreza, la explotación de los trabajadores, los abusos de los gamonales y el deseo de la revuelta[9].

No podemos aquí agotar el significado de la relación de Mariátegui y Churata, pero sí podemos apuntar que el segundo supo apreciar la importancia del Amauta. Por ello, no es casualidad ni coincidencia que en el número 30 de la revista Amauta Churata escriba una elegía sobre Mariátegui, además de que el último número del Boletín Titikaka está dedicado a la memoria del Amauta. Quisiera cerrar con unas líneas del poema de Manuel Kamacho Allqa[10], titulado Mariátegui, Amauta:

Para demostrarlo, estoy empuñando las enseñanzas que pronunció para cumplirlas en este mundo, para alimentar con ellas a las gentes y a los pueblos. Éstas se convertirán en grandes resultados: tú, Mariátegui, has curado nuestros corazones, los corazones de los indios como nosotros mismos, de nuestros hermanos.[11]




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[*] Doctorante del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos. Participa en “El programa de investigación modernidad/colonialidad como herencia del pensar latinoamericano y relevo de sentido en la teoría crítica”, Proyecto PAPIIT IN400814.
[1] Gamaliel Churata es el seudónimo de Arturo Peralta. A lo largo de su vida Peralta tuvo también los seudónimos de Juan Cajal, P., González Saavedra y el Hombre de la calle. Para un estudio biográfico véase Arturo Vichis Cedillo, Arturo Pablo Peralta Miranda. Travesía de un itinerante. México, Editorial América Nuestra-Rumi Maki, 2008.
[2] Gamaliel Churata, “Dos cartas a José Carlos Mariátegui”, en La prensa, 18 de noviembre de 2012. En http://www.laprensa.com.bo/
diario/entretendencias/
fondo-negro/20121118/
dos-cartas-a-jose-carlos-
mariategui_38061_60956.html visitado 20/02/2016.
[3] Gamaliel Churata, Dos cartas a José Carlos Mariátegui.
[4] Churata escribió los siguientes textos en Amauta: En los N°. 5 y 6 escribió el cuento El Gamonal; en el No. 18 escribió la primera parte de Tojja; en el No. 23 la reflexión Elegía plebeya para la compañera que murió imilla; y en el No. 30 una elegía sobre la muerte de Mariátegui. Además de dos ensayos de crítica: En el No. 19 un escrito sobre la pintura de José Malacan y en el No. 21 un escrito sobre la poesía de José María Eguren.
[5] Del grupo Resurgimiento formaron parte, además de Mariátegui y Churata, intelectuales como Luis E. Varcárcel, J. Uriel García, Luis F. Paredes, Dora Mayer de Zulen, Victor R. Haya de la Torre, José Sabogal, Alejandro Peralta, entre otros.
[6] “El proceso del gamonalismo”, en Boletín de Defensa Indígena, Año 1, No. 1, enero de 1927, p. 1.
[7] Flores Galindo A. Buscando un inca: Identidad y utopía en los andes, La Habana, Cuba, 1986, p. 247.
[8] Gamaliel Churata, “Dos cartas a José Carlos Mariátegui”, en La prensa, 18 de noviembre de 2012. En http://www.laprensa.com.bo/
diario/entretendencias/fondo-negro/
20121118/dos-cartas-a-jose-carlos-
mariategui_38061_60956.html visitado 20/02/2016.
[9] Cfr. Marco Thomas Bosshard, “Churata y la narrativa indigenista. Del indigenismo ortodoxo hacia el meta indigenismo”, en Bolivian Studies Journal/Revista de Estudios Bolivianos, No. 20, 2014.
[10] Manuel Kamacho Allqa es el nombre modificado de Manuel Allqa Camacho, quien era uno de los intelectuales indígenas más cercanos a Churata. El poema al que hago alusión sale de los cánones tradicionales de poesía. Elizabeth Monasterios Pérez ha sugerido que en vez de ser leído como poema se debe tener en cuenta el sentido del léxico aymara sumaychata (hermosear): “Tanta insistencia en el verbo ‘hermosear’ permite conjeturar su composición, Kamacho Allqa está ‘hermoseando el pensamiento’ de la única manera que para los indios resultaba realmente conmovedor: hablándoles de una existencia digna y libre de opresión de curas y gamonales”. Elizabeth Monasterios Pérez, La vanguardia plebeya del Titikaka. Gamaliel Churata y otras beligerancias estéticas en los Andes, Bolivia, IFEA/Plural, p. 221
[11] Ibídem.

 
     

 

 

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