Movimientos y sociedad
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#NiUnaMenos:
Una lucha contrahegemónica

 

 

 

Parwa Oblitas[*]

 

 

 
 


Las mujeres vivimos una larga cadena de violencias que tiene como último eslabón el feminicidio. Como afirma la feminista española Marta Clar, esta serie puede comenzar con las miradas obscenas, el acoso callejero, los insultos, la subvaloración de nuestro trabajo, la dependencia económica, los golpes, las violaciones sexuales, los tocamientos, la discriminación, la objetivación de nuestro cuerpo, el no dejarnos decidir, la exclusión de los lugares de poder, entre muchas otras formas de violencias machistas, por el solo hecho de ser mujeres.

En Perú, casos mediáticos de tentativas de feminicidios, como el de Lady Guillen y el de Cindy Contreras, cuyos agresores recibieron penas irrisorias y ahora mismo están en libertad, fueron los detonantes de la indignación. El último caso, de seguro el más visto en las pantallas de televisión peruana, sacaba al aire la silenciada y cruenta realidad que vivimos las mujeres. Natalia Iguíñez (una de las organizadoras) lo compara con los “vladivideos”, toda la población lo sospechaba, lo sabía; hasta que por fin se hizo luz sobre una problemática latente que afecta a la mitad de la población.

De esa indignación y hartazgo se encendió una chispa, algunas mujeres feministas decidieron ponerse en acción, ¿Qué hacer frente a estos hechos tan graves? ¡MOVILIZACIÓN NACIONAL YA! fue la respuesta; crearon un grupo cerrado de Facebook para iniciar la organización, de ser 50 ahora somos muchas personas. Una mujer, sin conocer a las todas las personas que se integraban a este espacio virtual, compartió su testimonio de violencia, rompiendo las cadenas del silencio, de la vergüenza, del miedo, de lo privado, de ese espacio en el que se nos han obligado a estar, para hacer público y político aquello que consideraba personal. Uno a uno compartimos cientos de testimonios que narraban hechos de violencia; padres, tíos, abuelos, profesores y desconocidos nos habían tocado, violado, golpeado, amenazado y hasta matado, todas habíamos sufrido violencia. Reconocimos así que no se trataban de casos aislados, sino de todo un orden existente normalizado, por ello nos unimos y dijimos que si tocan a una, nos tocan a todas.

La chispa de indignación desbordó por todo del país. Lima, Cusco, Arequipa, Ayacucho, Amazonas, Tumbes, Puno, Tacna, La Libertad, Madre de Dios, Áncash, Apurímac, Huánuco, Pasco, Piura, Cajamarca, Loreto, Lambayeque, San Martín, Ucayali; incluso traspasó fronteras y océanos llegando a Berlín, Londres, Nueva York, Madrid, Buenos Aires, Bruselas, París entre otras ciudades del mundo. Las mujeres estábamos organizándonos y construyendo de forma articulada, autoconvocada, autónoma, libre, democrática, laica, apartidaria, diversa e intercultural a través de la solidaridad. Se crearon múltiples formas de expresión cultural, gráficas multicolor, pines, dibujos, murales participativos, piquetes, fotos, flores, polos, danza, carteles, banners, arengas, pintas, serigrafías, performance, vídeos, música, con el fin de decir: ¡Ni una mujer menos a causa de la violencia machista! y convocar a la gran movilización.

Nos reunimos en asambleas abiertas en las que discutimos los objetivos políticos de nuestra acción, dentro de los principales estuvieron la visibilización de las diversas formas de violencias y opresiones que sufrimos las mujeres, lograr que todas nos sintamos convocadas, exigir medidas concretas de parte del Estado, la sociedad y los medios de comunicación, como por ejemplo sancionar a jueces y fiscales que mantienen impunes los casos de violencia contra las mujeres, el incremento del Presupuesto Nacional destinado a la atención y prevención de la violencia basada en género, la implementación del Plan Nacional contra la Violencia de Género, la transversalización del enfoque de género en todas las instancias y organismos del Estado, eliminar de los medios de comunicación el contenido discriminatorio, cosificador y denigrante hacia las mujeres, la incorporación de una currícula en la educación en igualdad, sin estereotipos ni prejuicios de género, entre muchas otras; las exigencias resultan ser interminables para transformar este sistema culturalmente patriarcal y misógino.

Con el corazón en la garganta, el pasado 13 de agosto las mujeres del Perú hicimos historia, a mano y sin pedir permiso. Fue un grito colectivo, una acción conjunta y simultánea, se calcula que en Lima fuimos alrededor 200 mil personas, y sumando a todas las regiones del país llegamos a medio millón, hecho nunca antes visto en nuestra historia. Durante cerca de 6 horas continuas las mujeres nos movilizamos exigiendo al Estado y a la sociedad el fin de la violencia machista que sufrimos día a día.

Las mujeres que encabezaron la marcha en Lima fueron las sobrevivientes y familiares de la violencia. Junto a ellas, cientos y cientos de mujeres, varones, niñas, niños, personas adultas, familias, independientes, organizaciones, autoridades, artistas, empresas, partidos políticos y medios de comunicación se unieron a #NiUnaMenos. Una de las arengas más oídas fue: ¡Poder Judicial vergüenza nacional!, las calles del Perú y el mundo se inundaron de indignación pero al mismo tiempo de alegría y emoción de vernos juntas.

#NiUnaMenos Perú ha marcado un antes y un después, se ha creado un movimiento de mujeres, que han comenzado a unirse reconociendo sus diversidades, es de por sí una lucha contrahegemónica para romper con las cadenas de un sistema patriarcal, conservador, capitalista y discriminador que nos ha oprimido y violentado durante siglos y que tenemos que transformar a través de una batalla cultural, política, en las calles y en las instituciones; es el feminismo como modo de vida y acción política, en práctica y teoría el mecanismo idóneo para ello.

(…) ya es hora de que las feministas expongamos a la faz del mundo entero nuestros conceptos, nuestros giros y tendencias. Las feministas consideramos indigno ocultar nuestras ideas y propósitos. Proclamamos abiertamente que nuestros objetivos pueden ser alcanzados derrocando todo el orden existente. El patriarcado puede temblar ante una revolución feminista. Las mujeres no tenemos nada que perder en ella más que nuestras cadenas. Tenemos, en cambio, un mundo por ganar.
¡Mujeres de todos los países, unámonos!
(Parafraseando a Marx.)


La violencia machista es una problemática universal y estructural, ninguna mujer se escapa de ella. En Argentina, España y México se han realizado marchas similares, Bolivia ya comenzó a organizarse, pronto América Latina se removerá entera y todas las mujeres, juntas, haremos realidad un cambio social y cultural irreversible, ¡ya estuvo bueno estar en silencio todo el tiempo!



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[*] Abogada y activista feminista. Comité Organizador de la movilización #NiUnaMenos.

 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo