Diálogos Zurdos

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El gobierno de PPK y sus perspectivas

Veronika Mendoza, Eduardo Toche y Eduardo Dargent

 

 

 

 

 
 


A fin de reflexionar sobre las características, posibilidades y perspectivas del gobierno, el Comité Editorial de Ojo Zurdo convocó a tres personas que gustosamente aceptaron participar en nuestros “Diálogos Zurdos”. Contamos así con las valiosas opiniones de Eduardo Dargent, cientista político, columnista de La República y profesor universitario; Eduardo Toche, historiador, analista político e investigador de DESCO; y Verónika Mendoza, ex candidata presidencial del Frente Amplio.

OJO ZURDO: Empecemos conversando sobre lo que representa el régimen y el liderazgo de PPK. ¿Qué representa PPK? ¿Qué implica su gobierno en la historia del país y específicamente de la derecha?

EDUARDO DARGENT: Creo que es la primera vez que gana un tecnócrata, con lo cual se plantea un dilema muy interesante, y es que antes tenías políticos en el sentido pleno y ahora no. El tecnócrata tiene que aprender a hacer política y ser hombre de Ministerio, lo cual no es igual a ser político. Entonces, creo que se abre un espacio interesante y peligroso al mismo tiempo. No estoy diciendo que Toledo y García hayan sido enormes políticos, pero García sabía manejar el Estado, sabía jugar y Toledo tuvo que aprender en la lucha de Fujimori. La segunda cosa interesante es que por primera vez gana un gobierno de derecha, que era una situación bien difícil de producirse. Yo calificaría al régimen de tecnocrático, con muchos vínculos con sectores empresariales, y que por tanto va a tener que intentar hacer algo diferentes a los anteriores. Veremos si puede, creo que eso está abierto.

EDUARDO TOCHE: Tengo una dificultad sobre cómo se plantea esta división entre “tecnócratas” y “políticos”. Dudo si nos ayuda a clarificar las características del régimen o nos está complicando, impidiendo ciertos rasgos que a lo mejor pueden ser importantes políticamente hablando. No sé hasta qué punto podríamos definir al primer círculo de PPK como un círculo “tecnocrático”. Preferiría hablar como ellos mismos se definen al decir: “somos gerentes”. Aquí empieza el principio de mis cuestionamientos, pues el Estado no se gerencia y los tecnócratas no son gerentes. Un enorme problema es que la burocracia no solo debe conseguir ahora resultados, sino que deben garantizar derechos, y esto es lo que no está en el discurso de PPK y de quienes lo rodean. Creo que por allí está la gran dificultad de PPK: ¿Cómo se engarza? ¿Cómo hace establece pautas legitimadoras de su gobierno frente a la ciudadanía?

VERÓNIKA MENDOZA: Empezaría recordando que es el cuarto régimen político post-dictadura, y que en lugar de una profundización de la democracia, es decir mayor participación ciudadana, afirmación de derechos, mayores servicios públicos, es el modelo neoliberal lo que se ha venido consolidando. Tanto así, que llegamos a un momento en que la derecha ya no necesita una careta para poder gobernar. Ahora es clara y desvergonzadamente un gobierno neoliberal el que nos gobierna, con representantes directos del mundo gran empresarial, digamos que ya no necesitan lobistas que transiten entre los dos espacios: estatal y gran empresarial, sino que este sector está directamente representado en el Estado.

Lo otro, en la línea de lo que decía Eduardo, es que se hace extrañar un discurso político, una visión política, porque lo que ha reivindicado mucho PPK es una “gestión eficiente”; esa es su gran oferta. Muchos han celebrado su discurso inicial diciendo: “no exijamos el detalle en las políticas públicas”. Yo no veo, la verdad, que haya hecho mucho esfuerzo de plantearnos aquello, sino más bien está en una lógica pragmática, y cuando dice país moderno tiene que ver con una gestión eficiente, en el mejor de los casos libre de corrupción y transparente, que permita grandes inversiones sin trabas. Habrá que ver qué entiende por trabas. PPK ni siquiera se ha propuesto un mínimo de institucionalidad, incluso Ollanta con todas las debilidades se propuso una reforma institucional, hubo un intento. En cambio, desde el lado de PPK no se ha puesto sobre la mesa ese tema, el discurso es solamente: “gestionemos el Estado de manera eficiente, destrabemos”. Ni siquiera se ha mencionado la reforma política electoral en el discurso de PPK, ni de ninguno de sus voceros, siendo un tema que estuvo muy vivo en la campaña electoral.

OZ: Profundicemos un poco esta idea de “tecnócratas” y “gerentes”, intentando responder qué es el gobierno de PPK como derecha en el Perú. ¿Cómo situar a esta tecnocracia? Algunos hablan más bien de una derecha modernizadora...

ET: Partiría de lo que ha planteado Verónika. Planteando de una manera gráfica el asunto: ¿cuántos funcionarios necesitas para hacer eficiente una gestión? Recordemos las dificultades que hubo el 2011 para cubrir todo el círculo de tecnócratas para el funcionamiento del Estado. No hemos superado eso y aquí se encuentra una situación estructural. Esa situación es limitante de cualquier aspiración tecnocrática que pueda tener el gobierno: ¿el aparato va a obedecer? No necesariamente, pues el aparato tiene miles de intereses entrecruzados. El Estado no se gerencia, en el Estado tu no vas a buscar resultados gerenciales. Más bien, vas a buscar cómo organizar intereses contrapuestos para llegar hacia algún tipo de objetivos. ¿Y cómo puedes hacer esto sin un partido político? PPK no representa un partido, sino más bien una circunstancia electoral.

ED: Pero creo que PPK tiene mucho de PPC. Es una capa que mantiene el voto de clases medias, urbanas, que no hay que menospreciar llamándoles “oligarquía”. Es una potencia electoral que va a estar presente, un sector que visto sociológicamente es B, AB urbano y un poco de C que es fuerte. Cuando uno ve la política solo como ideología dice: “Es la derecha”, pero… hay otros cruces sociales, mucho más complejos, que son regionales, de empatías, de otros temas. En otros países los bloques de derecha serían conservadores pro empresariales, pero acá la llegada de lo popular no le alcanza. PPK llegó a lo
popular cuando jugó un rol anti fujimorista en primera vuelta, siendo claramente un partido de derecha. El fujimorismo es el típico partido de derecha popular, conservador, redistributivo, en el cual el modelo puede ser
lo macro, pero en lo micro sí puede ser redistributivo. Ahora, si bien tenemos una derecha más de clase alta, media urbana, a varios de esos sectores juntarse con el fujimorismo no les molesta para nada.

VM: Si caracterizamos a PPK como tecnócrata, hubiera esperado un gabinete con mayor peso político. Lo que sí veo es una hábil estrategia de comunicación, o sea, ese déficit de política que hay en su gabinete y en su propia identidad… Tocar la flauta, bailar, hacer ejercicio, eso influye en su aprobación. Parece que su estrategia política va por ese lado y podría eventualmente funcionarle, además con mensajes a otros sectores sociales. Uno de sus principales gestos fue irse al encuentro de Alcaldes y Gobernadores Regionales en Cusco, como para decir: “Yo no necesariamente me voy a mover con los actores de la política tradicional”. Además está el gesto hábil de ir a hablar con los trabajadores de Doe Run. Es un mensaje político muy claro hacia las otras fuerzas políticas, diciendo: “Yo puedo tener un juego más propio”, y con esos gestos han terminado por descolocar al fujimorismo, que simplemente aparece haciendo el ridículo.

OZ: Para profundizar la caracterización: ¿Cómo ven ustedes la composición interna del régimen?

ET: Tampoco hay que desmerecer la experiencia política de PPK, pues sí la tiene; no es un inexperto, ningún desubicado y seguramente muchas de las cosas que hace las va calculando. La cuestión es si está comunicando lo que quiere comunicar realmente. En cuanto a la composición del régimen, políticamente hablando convenía que quedara Saavedra y su equipo en Educación. Por otro lado, está bien la designación en Ministerios como el de Salud y lo que se está entendiendo por salud pública. De otro lado está lo que te reclama la ciudadanía, y entonces surge la pregunta: ¿Qué más tiene PPK para organizar una respuesta que no sea la misma del fujimorismo para temas como seguridad ciudadana y otros rubros? Las altas cuotas de corrupción no son una preocupación de los peruanos. Que se ofrezca eliminar la corrupción ya no es políticamente de impacto. Luego, PPK tiene una bancada completamente descolocada, imagino que quiere desarrollar esos vínculos, pero ese es el problema: No tiene representantes. ¿Hasta qué punto PPK puede manejar solo todo esto?

ED: Yo voy a discrepar. Creo que sí hay un poco de espacio para construir algo distinto. PPK tiene esta cosa rara: La gente no lo ve como pituco, lo ve como gringo gracioso, campechano. Hasta los fujimoristas se pierden cuando pretenden etiquetarlo. Creo que sí hay una forma de llegar con esa legitimidad, que tal vez no sea a través de Gobernadores Regionales sino a través de la gente, con nuevos programas sociales, porque los medios no lo están molestando, no lo están golpeando. Mientras se popularidad esté alta PPK va a tener más espacio para gobernar e impulsar algunas cosas. Cuando comience a caer el fujimorismo sí se va a envalentonar, y si hay un escándalo con la seguridad ciudadana o un conflicto social con muertos, o un caso de corrupción importante, la cosa se va a complicar. Es que una cosa es querer golpear a un tipo simpático y otra a alguien debilitado. No olvidemos que del viejito simpático al viejito senil hay un paso. Sí estoy de acuerdo con que la bancada del Congreso es muy precaria, y supongo que va a terminar diluyéndose con el transcurso del tiempo, porque sinceramente lo que veo son dos o tres operadores de sí mismos, y seguramente seguirán desarrollándose en esa lógica. Lo cual te lleva a otra fórmula: Buscar espacio para gobernar sin pasar por el Congreso. Imagino que PPK quiere desarrollar ese lado tratando de establecer vínculos directos con los Gobiernos Regionales y con las organizaciones sociales. Para eso se va a La Oroya, Puno, Cusco. El problema es qué tanto puede manejar la cosa sin operadores intermedios. Está condenado a manejar personalmente las cosas, pues no tiene representantes. Tampoco tiene alguna persona que el 2021 pueda tomar la posta.

VM: Yo me pregunto hasta qué punto dentro del gabinete se puede lograr algo de cohesión, de trabajo conjunto, porque es bien ecléctico desde el punto de vista de las personalidades y las tendencias. ¿Qué es lo que une a Cayetana Aljovín con Carlos Basombrío? ¿Qué es lo que hace que se mantengan cohesionados en los cargos que tienen? Lo que podría ocurrir es que cada quien implemente determinado plan de actividades de manera dispersa, lo cual desde el punto de vista de los ciudadanos es delicado, porque ahora más que nunca se requiere de políticas intersectoriales. Pero veo difícil que se puedan llevar a cabo con un gabinete de esa naturaleza, sin un elemento que pueda cohesionarlos, sin una visión política que los pueda articular. Otro tema es: ¿Qué pasa si la popularidad que tiene PPK cae? La debilidad que hay en el interior de su gabinete y su partido podría hacer que estalle muy rápidamente, y queda clarísima la actitud que ha tenido el fujimorismo desde el principio. El hecho de que hasta ahora no superen la derrota. No van a perder la primera oportunidad para ir con todo contra el Primer Ministro que meta la pata o tenga un pequeño desliz que ellos no van a dudar en agrandar. Eso no significa que en algunos aspectos económicos no puedan votar en el Congreso igual que PPK.

OZ: Hemos comenzado a identificar posibilidades de acción del régimen, pero también hay límites y riesgos. Finalmente: ¿Qué puede hacer este régimen? Es claro que responde a una derecha empresarial que se renueva frente a la tecnocracia fujimorista. Entonces: ¿Qué posibilidades y riesgos tiene?

ET: Estamos viendo el lado de las continuidades y no tanto de los cambios. Vemos la continuidad de PPK y Humala dentro del modelo neoliberal, pero tengamos en cuenta que ahora estamos en un escenario totalmente diferente,
pues se terminó la plata. ¿Cómo manejar la situación en un momento que no hay recursos? ¿Cómo negociar con los Gobiernos Regionales el hecho de que ya no van a tener el presupuesto que tuvieron los años anteriores? Además se necesita mucha coordinación intersectorial y frente a ello el gabinete resulta muy heterogéneo. No sé si la habilidad política de PPK sea suficiente para articular todo esto. En política necesitas el resultado emblemático de corto plazo, que te permita desarrollar confianzas. Si todo son resultados de largo plazo no llegas a los cinco años. Tienes que tener pronto algunas cosas que mostrar, pues sin resultados concretos la gente no va a creer. ¿Qué puede presentar Zavala que impacte? ¿Qué puede mostrar PPK más allá del señor simpático? No veo muy claro con qué puedan impactar, y sobre qué ofertas negociar un pacto político restringido. ¿PPK y el Fujimorismo negociarán el pedido de facultades legislativas? No saberlo ya es un dato, pues no estamos arrancando todo lo bien que quisiéramos: Ya debería haber claridad pero no la hay, y no habrá una primavera de cien días.

VM: Hablando de los elementos en los cuales no hay claridad, es justamente el contexto económico al cual estamos entrando, y que diferencia a este gobierno respecto a los anteriores que tuvieron un boom de materias primas. Esto está siendo obviado por PPK y sus ministros. En sus intervenciones parece que siguiéramos en el momento anterior, incluso como si siguiera en campaña ha seguido ofrecido expansión de gastos en salud, educación, aumento a maestros y policías. Sabemos que entramos a un contexto económico complicado, de déficit fiscal cercano al 3%, y que probablemente se agrave porque tampoco hay proyectos mineros. Y tal como está concebido el modelo son ese tipo de proyectos los que activan la economía. Además se mantiene este tema que es reducir el IGV, y que va a reducir la recaudación, junto a las reformas de Segura, como reducir la recaudación de impuesto a la renta. Todo eso significa que habrá menores recursos, pero PPK está ofreciendo lo que no va a poder cumplir. No veo que esté encarando este escenario con transparencia. ¡Peor aún!, pues tienes un ministro de producción como Giuffra diciendo que la diversificación productiva es una tontería, que las empresas vean donde invertir y el Estado no se mete. Es un grave retroceso, porque teóricamente por lo menos se aprobó el Plan Nacional de Diversificación Productiva. Me preocupa y me desconcierta esto, como tema de fondo que no está en el debate.

ED: Efectivamente la coyuntura es muy diferente. Mucho de lo que ha funcionado en el país para avanzar estos años, manteniendo conflictos localizados y buena parte del territorio en calma, son los recursos que han entrado por el boom económico, han sido años de crecimiento y ahora probablemente eso se resienta fuertemente. Vamos a tener problemas con regiones, con presupuestos que se agotan, con tasas de contratación en el propio gobierno. Todo eso va a generar malestar. Son diez años de crecimiento que en cierta forma confirmaron la creencia de que el modelo era bueno, que es exitoso y es un camino hacia el desarrollo. Un sector ha defendido la idea de que el modelo funciona, y eso impide reconocer temas centrales para un gobierno interesado en salir de los límites de este modelo. Pero que tienen que adoptarse, como la diversificación productiva, las políticas de educación, de salud, pensiones, reducción de informalidad, construcción de ciudadanía, etcétera. Por años hemos pensado que este modelo da todo automáticamente y no es así, aunque ya hace diez años te lo dice el mismo Banco Mundial. El problema de este gobierno es que con la caída de los precios de materias primas va a tener que reconocer que algunas reformas son necesarias, porque no han tenido los resultados prometidos. Por ejemplo, la reforma de pensiones se hizo diciendo que iban a impactar para mejorar la vida de la gente. Somos un país que estuvo atrapado en esas reformas, y en cierta forma PPK representa el sector que apostó por esas reformas como modelo de desarrollo. Hoy día, paradójicamente se encuentra en una situación en la cual debe asumir que eso ya no alcanza ¿Qué va a hacer? Es una pregunta abierta. Todavía tiene sectores que insisten en lo mismo y no se dan cuenta que el impulso privado no ha alcanzado para lo que prometió. PPK puede profundizar este modelo ya sin tanto dinero, o convertirse en un presidente que más bien asuma alguna de estas reformas.

OZ: Hemos identificado algunos escenarios, pero no hemos visto medidas y líneas de acción más concretas. El ministro Zavala ha dicho que: “Esto no será un gobierno de piloto automático”. Tomando en cuenta sus palabras, ¿podemos identificar medidas, líneas de acción y posibilidades que tiene el gobierno?

ET : ¿Lo que se deja de crecer en la minería por donde se puede recuperar? ¿Diversificación productiva? ¿Podemos provocar crecimiento a partir de incentivos en agro exportación, recursos forestales, vivienda, pesca o turismo? Podemos arrasar otros recursos, pero no ponemos en la mesa el debate sobre bienes comunes o respecto a derechos. Ya sabemos quién va a asumir el costo de un tipo de crecimiento con estas características. Si el gobierno va a forzar la máquina por el lado de la agro exportación, debería debatir seriamente un tema como el agua. Pero no se hace, a pesar de que es un verdadero problema. En el tema forestal: ¿Qué capacidad tiene el Estado para controlar la extracción del recurso? Temo que no la tiene. Otra cosa es la soportabilidad del turismo: ¿Podremos soportar tener tres veces más turistas en Cusco? Lo que se puede es ganar a costa de la destrucción de los recursos. En el caso de vivienda estamos frente a un espejismo estadístico positivo, pues genera empleo, pero además es perverso: En el fondo está el lobby de CAPECO pero en el otro lado la alegría de la gente porque están construyendo viviendas. Ahora están en la lógica de vivienda popular, pero el punto es que una visión de ciudad no existe. El Ministerio de vivienda solo hace infra estructura no urbanismo, y ése es el lado difícil de visualizar, porque significa un trabajo político. Pero: ¿Cómo le dices a un poblador que necesita su casa, que todo esto es un lobby? Hay que fijarse más en la dimensión política del asunto, nos hemos dejado llevar por la inercia del lenguaje tecnocrático.

ED: Creo que estos años vamos a ver dos tipos de política. Uno son estas políticas de lobby, y también están las políticas que pueden insistir en la forma en que se han hecho las cosas. Puede que no seguir el piloto automático se convierta en otro piloto automático, pero con cambios no sean tan de fondo. Me queda la duda sobre si se puede hacer algo distinto. Hay sectores del gabinete un poco más críticos frente a la continuidad, pero los signos que se ven ahora son malos. Las declaraciones de Giuffra, de Aljovín… Me enfocaría en eso: Habrán políticas de lobby directo o que se adoptan en la línea con lo que ya existía antes. Y me queda la duda si se va a hacer algo diferente, sobre todo en temas de producción, urbanismo, formalización. Realmente todo indica que va a haber continuidades muy fuertes, sobre todo porque no veo los actores que podrían marcar quiebres con esas continuidades.

VM: En el caso económico me queda claro que habrá continuidad, o incluso retroceso, porque el discurso de Zavala y Thorne ha sido básicamente el mismo de Castilla o Segura: Se hablan de grandes proyectos de inversión para dinamizar la economía, con el tema ambiental completamente ausente. Es un aspecto que PPK no ha considerado en su discurso de asunción de mando, y cuando se habla de Doe Run se obvia del tema ambiental. Eso lleva a pensar que van a optar por la dinámica de “destrabe” de inversiones que implica reducción de estándares laborales, ambientales, e imposición de proyectos a poblaciones locales sin mayor diálogo. Eso, a su vez, puede derivar en más problemas políticos y sociales. Cuando Zavala habla sobre la necesidad de revertir la informalidad, la asocia inmediatamente a trabas burocráticas o temas tributarios, cuando por ahí no va el tema. Para nosotros la manera de resolverlo es impulsando la productividad. Entonces, en el lado económico veo continuidad y piloto automático. Donde podría verse algo distinto puede ser en Justicia o el Ministerio del Interior. Por el discurso de Basombrío, hay un intento de plantear una visión de la seguridad ciudadana no solamente focalizada a la penalización del delito. Respecto a los sueldos de la policía parece haber intención de una reforma un poco más integral. Por el lado de Justicia, la ministra ha mencionado la necesidad de reformas, parece haber voluntad política de impulsar reformas. Pero todo está por verse, considerando además que en cada caso depende mucho de quién encabeza cada sector, ya que no hay una línea de trabajo conjunto eso depende más bien de dinámicas personales y sectoriales.

OZ: Finalmente, les pido reflexionar sobre los retos que el nuevo gobierno le plantea a la izquierda, considerando los resultados de las últimas elecciones, así como el trasvase de votos a favor de PPK que sí ocurrió para la segunda vuelta. Frente al nuevo gobierno, ¿Cuáles son las perspectivas y posibilidades para la izquierda en el país?

ED: Hay un dilema interesante: El de PPK es el gobierno soñado para ser oposición de izquierda, pero al mismo tiempo tienes al fujimorismo al lado, no puedes ser oposición “dura”. Es un juego complicado para los tres. Un gobierno sin bancada que tiene que generar apoyo externo, moviéndose hacia el centro. Un fujimorismo que debería ser más que criticón y un Frente Amplio que quiere ser oposición pero que a la vez tiene que marcar distancia con el fujimorismo. En el mediano plazo, para el Frente Amplio veo dos tipos de dilema: los externos y los internos. En el plano interno se ve muy poca organización nacional para ser poder, y demasiada organización nacional para ordenar la casa. Son muchos grupos, no necesariamente conectados con toda la diversidad de la población, y que están atados a algunos discursos, a agendas particulares. El punto es cómo mantener la novedad de las primarias, de ser algo diferente y romper con la lógica de los pequeños grupos. Ahí vale la pena detenerse en lo que demostró la campaña: Que lo que se necesitaba no fue la gran unidad ni los acuerdos de cúpulas. Se necesitaba una candidata con llegada y carisma, con una procedencia social atractiva, y cuando ya la tienes comienzan las peleas por minucias… Desde afuera se ve como que una oportunidad de hacer otras cosas se petardea por cositas. La discusión debería ser cómo construyes una candidatura que no se convierta en un caudillismo, pero que tenga el espacio para hacer una organización que vaya más allá de los grupos pequeños. Debería quedar clara la lección de campaña: Construir un discurso, organización, un espacio que convoque. Hoy día la izquierda tiene todo para hacerlo. A nivel externo la cosa es compleja, pues todo momento de cambio político necesita una escenificación de continuidad y ruptura. Para convencer a los que no son del partido hay que dar algo nuevo, y para convencer a los que son del partido hay algo que mantener. En esa lógica la continuidad es evidente: Defensa de los vulnerables, control a los poderosos, una tradición de izquierda de redistribución, educación, salud, espacios de igualdad, control del medio ambiente, tienes una narrativa de continuidad. El problema es la ruptura, es el tema que no se ve claramente. Habría que repensar mentalidades caudillistas, desprecio al pluralismo, que se lee muchas veces como intereses privados. Una posición discordante es moralizada, acusada por la línea correcta: Si piensas diferente estás comprado o engañado. Y finalmente hay dificultades para la gestión: El fracaso de la Municipalidad de Lima por ejemplo. Esos creo que son los retos en el corto plazo: Cómo actuar en el Congreso entre el fujimorismo y PPK. Y en el mediano plazo, internamente cómo construyes una organización con una mirada más amplia, y hacia afuera cómo construyes un discurso de continuidad y ruptura que de oxígeno hacia el 2021. Eso es algo que la izquierda misma tiene que hacer, y tienen asegurado un liderazgo de aquí a diez años.

ET: No sé hasta qué punto el Frente Amplio parte de asumir la narración de una izquierda previa bastante acríticamente. Falta desarrollar una cuestión crítica: ¿Cómo me enfrento a mi historia de manera crítica? Creo que eso va a permitir tomar posición frente a lo que ocurrió. En el tema de los frentes, yo creo que Izquierda Unida fue muy similar a lo que tenemos ahora, seguramente sí hubo más experiencia en los cuadros, y también más arraigo social, pero los dilemas de construcción que tenemos hoy son muy similares. La IU sí tuvo una idea de pueblo y sabía hacia dónde dirigir su mensaje: A los campesinos, obreros, que eran el sujeto de la acción y del discurso. Pero eso se ha perdido. En la última campaña nunca me quedó claro quién era el receptor del mensaje. Porque todo es nada: No puedo dirigirme a todos los peruanos porque soy diferente, propongo algo distinto al país. Para mí eso no quedo claro. En el plano institucional, es importante tener en cuenta que en el Perú ha habido una derecha que nunca pudo ser liberal. La izquierda puede capturar ese espacio de derechos y desde ahí construir muchísimo. Lo otro es pensar seriamente el mundo informal, que fue capturado por Hernando de Soto hace 30 años, pero sigue rondando espacio y no hemos podido ver qué existe ahí. Y finalmente, no podemos estar permanentemente en oposición, en tanto nos pongamos en el horizonte de que vamos a gobernar. Eso exige preparación para gestionar el aparato público sin perder mirada política. El desafío interno es generar contrapesos a la precariedad orgánica. Yo creo que ahí entran a tallar liderazgos fuertes y claros. Un liderazgo como el de Vero puede articular por ahí, para permitir que no gane una dinámica centrifuga.

VM: Creo que un reto claro en esta nueva etapa es reafirmar y consolidar que el Frente Amplio ha ido construyéndose no solo en contraposición al fujimorismo y al gobierno, sino afirmando nuestra identidad, desde nuestras propuestas políticas, programáticas. Y tomando iniciativa, no solo respondiendo, reaccionando, actuando en oposición a algo, sino planteando nuestra propia agenda, que es a su vez la agenda de los distintos sectores que estamos buscando representar: Trabajadores, estudiantes, pueblos indígenas, mujeres, etcétera. Necesitamos que esta propuesta programática vaya cada vez más acompañada del relato de nuestra visión política y propuesta de país, de nación. El otro gran reto es que, en la medida de que nosotros no solo queremos ser gobierno, sino que queremos hacer historia y perdurar en la historia, tenemos que consolidar el Frente Amplio, institucionalizarlo, sin que eso signifique quitarle vida, frescura y dinamismo. Precisamente porque no es un partido único, sino que agrupa distintos grupos e historias, requiere poner reglas de juego claro, una identidad política, una visión estratégica compartida y al mismo tiempo estar en el territorio, en el movimiento social, en la cotidianidad de la gente. No se trata solamente de plantear una visión y una esperanza de largo alcance, sino también de algo más cercano a la gente, a sus demandas cotidianas y concretas. Ahora nos toca asumir esos retos con mucha tranquilidad.


 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo