Tema central
Mas allá de los gobiernos progresistas
en América Latina

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Tiempos de crisis en la Venezuela Bolivariana

 

 

Roland Denis[*]

 

 

 
 


Para situar la crisis en Venezuela... o de cómo llegamos hasta aquí
Hoy, si pensamos en Venezuela, casi de inmediato nos viene a la mente la palabra “crisis”. Convulsión, desorden, caos. Quizás habría que hacer un esfuerzo por ver la película completa y no solo partes de ellas, que es lo que suele ocurrir. Cada quién la edita y toma de ella la parte que más le gusta –o le conviene–. Quiero hacer un esfuerzo por plantear, desde la izquierda, una mirada crítica de la película completa del proceso bolivariano, de sus inicios hasta la actualidad. El final no lo sabemos.

Desde el punto de vista de la movilización de masas el 2004 fue el clímax del chavismo. La capacidad de organización de bases fue determinante en la derrota de esa gran conspiración oligárquica. Era impresionante apreciar el repliegue total de los sectores conservadores y el ambiente de victoria que contagiaba el entusiasmo de la gente. Sin embargo, esta situación la aprovechó muy bien una pequeña casta burocrática que estuvo en el chavismo desde el inicio y que se compone, básicamente, por cuadros vinculados a las viejas luchas que llevaron a la victoria de 1998, otros ligados a la izquierda reformista y gente que se fue ligando al movimiento chavista oportunistamente, alcanzando rápidamente algunos niveles de decisión.

Esa cúpula tuvo la habilidad de ir ordenándose dentro del caos, afectando los esfuerzos por construir otras relaciones sociales, otras relaciones productivas y deshacer el viejo Estado. Todo lo contrario… lo que hizo más bien fue reforzar el viejo sistema haciéndolo más grande, más burocrático y pesado. Es en este momento en el que se instala, con mayor claridad, una etapa burocrático-corporativa en la cual una cúpula sin componente ideológico revolucionario, se hace de lugares importantes en todas las esferas estatales. De arriba hacia abajo, en un ambiente de corrupción y de trato muy despectivo, se empieza a ahogar el movimiento de masas chavista, un movimiento extraordinario que organizaba no menos tres millones de personas. A través de los alcaldes y otras instancias menores del poder se fue absorbiendo al movimiento popular autónomo, succionando su potencial transformador y anulando la inmensa fuerza que habían ganado en los años de movilización. No fue lineal, obviamente, nunca lo es. Fue un tira y afloje que duró hasta el 2009, cuando esta cúpula burocrático-reformista sale victoriosa, desarmando, despolitizando y desorganizando al movimiento popular chavista.

Los grupos e individuos que planteaban una construcción distinta, alternativa, subversiva no tuvimos la suficiente fuerza para contrarrestar ese proceso. Se hicieron muchos intentos de generar movimiento autónomo; por ejemplo; la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), el Frente Campesino Ezequiel Zamora y varias otras organizaciones. Estos esfuerzos fueron muy atacados, acusados por el mismo gobierno de romper la cohesión. Recordemos que en ese momento empezaba a formarse el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y se priorizó esa construcción. Lamentablemente hoy podemos decir que el PSUV fue la maquinaria que desorganizó, despolitizó y desarmó por completo al movimiento popular y anuló organizaciones de masa que tenían que ver con un poder popular en construcción, vinculados con la producción, toma de tierras y todo lo que abarca una revolución popular en medio de una burocracia burguesa. Pero que iba avanzando y ganando terreno. Aquí en Venezuela hubo un proceso popular real; la cosa no era un cuento; aquí se tomaban fábricas, se ocupaban tierras. Esto no fue el cuento de un caudillo como pretende simplificarse. Chávez tenía una idea del movimiento popular porque no lo conocía a profundidad y en realidad el contacto no duró más de cuatro años.

Pero ¿qué pasó con Chávez?: No se atrevió a dar el salto que hubiese permitido acelerar el proceso revolucionario. Podríamos decir, incluso, que retrocedió en los momentos clave. De haberlo hecho se habría podido desbaratar la estructura monopólica de distribución de alimentos. Esto lo padecemos hoy. Además se hizo un esquema macroeconómico sustentado en una moneda sobrevalorada, lo cual dio pie a que se fortalezca el rentismo, se disminuya la capacidad industrial interna y que la pequeña industria fuera destruida poco a poco. El esquema de cambios funcionó al revés, como un esquema de fuga de capitales y para favorecer al capital importador, el más parásito de todos. Entonces, el movimiento se burocratizó y esa sí es una de las grandes responsabilidades de Chávez: dejar pasar, achacando cada vez más el apodo de “anarquista” a todos los movimientos que le decían “vale, pero esto no era la idea”.

También recae en Chávez la responsabilidad de conformar el PSUV por decreto, cuando los partidos revolucionarios no se decretan. Aquí se decretó ese partido reventando una cantidad de procesos organizativos autónomos todavía germinales. Se les puso una franela roja y se les dijo como organizarse, imponiéndose desde arriba (otra vez) la dirección. Ahí evidentemente Chávez jugó para el sector conservador interno, aunque por otro lado es innegable que evidentemente fue un gran maestro libertario para las masas. Chávez, encarna, personifica aquello de ser el “hijo predilecto del pueblo”. Chávez es el hijo de los procesos insurreccionales de los 80 y 90, el animal político al que el pueblo le dice “tú eres nuestro hijo querido, toma todo el poder y decide tú”. No podemos olvidar que Chávez era realmente de la gente, no era un personaje importado, externo al pueblo. Es mucho más parecido a Evo Morales que a Rafael Correa, ese tipo de personajes que son orgánicos a las masas, que provienen de ellas.

Ahora queda más claro que ya para los tiempos finales del mismo Chávez este sistema se estaba desmoronando. El 2008 comienza un déficit fiscal bárbaro y desde entonces Venezuela no tiene crecimiento económico. Toda la economía de importación sustentada en la renta fiscal se desmorona a partir de ese año y cuando llega Nicolás Maduro al gobierno ya es evidente la crisis. Ahora, lo que Nicolás hace es acrecentar todos los males que ya estaban puestos sobre la mesa y multiplicar el filo burocrático alcanzando niveles de ineficiencia que atentan contra la vida cotidiana de la población.

Esbozando escenarios de desenlace
En esta crisis ¿qué posibles desenlaces se barajan?: El primero es el desenlace legalista, que incluye la realización del Referendum revocatorio y el triunfo opositor. El segundo escenario tiene que ver con la definición entre tendencias dentro del chavismo: una propone la renuncia de Maduro para tomar aire y regresar el 2019; otra es la de ir al revocatorio pero después de diciembre para quedarse hasta el 2019 con quien sea vicepresidente. Y la última salida es la del gobierno de facto, un autogolpe tipo fujimorazo. Personalmente, pienso que estas dos últimas tendencias son las que tienen más posibilidades.

Pero la oposición tampoco es una alternativa: Debe quedar claro que esa oposición fue y siendo una opción muy poco atractiva para las mayorías. Sólo existe mediáticamente, tiene una militancia muy pobre, muy de clase media para arriba y no han podido hacer redes con los sectores populares. Hay una condición de clase ahí que es muy fuerte, muy densa, una cosa que no pasaba con los viejos partidos populistas de la IV República, que eran partidos con una raíz popular tipo los ADECOS o el APRA en Perú. Los líderes de la oposición hoy son niñitos bien del este de Caracas, Leopoldo López, María Corina Machado; ellos son despreciados por los sectores populares, se ganaron ese odio durante el del 2002. Pero –y esto hay que decirlo porque es cierto– el pueblo ya no les tienen el mismo odio. La gente ahora está odiando más al gobierno, y hablo de la clase media para abajo donde la situación es desesperante. El gobierno socialista de Venezuela ha logrado bajar más de veinte veces el sueldo; hace tres años la fuerza de trabajo tenía un valor de 350 dólares y en menos de cuatro años, ese mismo trabajo que haces diariamente vale veinte veces menos. ¡Eso no lo logra ni el gobierno más neoliberal! Es comprensible que la gente este enojado con el gobierno!

Lo que vivimos hoy es una dictadura del capital, un capital de Estado y un capital privado. Evidentemente la población termina insertándose en el juego del capital, en el sentido que mucha gente no le queda otra alternativa que sobrevivir en un mercado absolutamente especulativo. En el momento de mayor conspiración golpista, Chávez tuvo razón cuando se dio cuenta de la capacidad que tenía la burguesía para dejarnos sin alimento, y a la hora de la hora fue así y sigue siendo… Pero ante eso qué es lo que hizo Chávez? Pues siguió el modelo estatista de armar corporaciones de Estado… y el remedio fue peor que la enfermedad. Toda esa cadena se convirtió en un nicho de corrupción bárbaro y es el punto de partida de esta fuga alimentaria que vive Venezuela.

Hay mucha frustración en el país, no es raro escuchar a trabajadores diciendo: “Coño yo trabajo lo mismo que hace años y hoy no tengo qué comer, no consigo comida”. Es insólito para la gente porque, siendo el mismo obrero que fuiste toda tu vida, antes comías y hoy no comes. ¿Con qué derecho se justifica esa situación? Además el gobierno le pide a la población que resista, que haga un esfuerzo pero ¿en función de qué causa? Porque si es por la revolución total vamos y nos arriesgamos a lo que sea, pero este gobierno no va para allá; todos los días se reúne con empresarios. Por ello no hay que descartar tampoco el escenario de “la explosión salvaje”, gente que con la desesperación fuerza salidas violentas. No es que me parezca muy probable, pero son como burbujas que la propia sociedad va tejiendo, son fenómenos que ocurren conforme la situación se agrava.

Pero, con todo y a pesar de lo mal que pinta la situación en Venezuela, también se puede apreciar que renacen algunas resistencias. Surgen para organizar lo más inmediato, lo más concreto, para resolver problemas que no pueden esperar como la alimentación y la autodefensa de las comunidades. Poco a poco, el poder popular original que se había levantado en los años ‘90 empieza nuevamente a brotar. Porque lo que ha habido es un tema de desmovilización, de contención de masas que hoy va revirtiéndose con la crisis.

Aprendizajes y perspectivas para las izquierdas latinoamericanas
Para las izquierdas latinoamericanas el escenario no pinta sencillo. Tienen ante sí el riesgo de caer en la trampa del “cerrar filas”, de cohesionarse sin chistar ante el “ataque del imperialismo” y eso es falso porque el imperialismo ya está aquí y le compra petróleo todos los días a Venezuela. Eso es una guerra de palabras donde se aprecia que la táctica elegida por Nicolás Maduro es absolutamente opuesta a la de Hugo Chávez. Ante un escenario de conflicto o de tensión, casi siempre Chávez brincaba hacia adelante o hacia la izquierda: ante una huelga, por ejemplo, él se ponía más huelguista y más radical que los huelguistas. Por el contrario, si ve conflicto Nicolás brinca hacia atrás para ponerse siempre como víctima, con un discurso fácil que ya no convence ni conmueve.

No se puede negar que es duro el panorama aquí, he querido ayudar a que se vean partes de la película que suelen ser censuradas por el gobierno o la oposición burguesa: En diez años se pasó de derrotar a la burguesía conspirativa y de la ofensiva social, a lo que tenemos hoy. Ha habido mucho dinero aquí y con tanto dinero era difícil que no suceda lo que sucedió. Y eso ocurre también cuando las cosas se plantean en un marco económico terriblemente estatista, centralizador y corporativo. Eso no funciona, no le funcionó a Velazco, allá en Perú; y Chavez admiraba a Velasco.

Sin embargo pienso que los aprendizajes son fabulosos y la rebelión es permanente. Vendrá un tiempo de reflujo en estos países progresistas, que es normal, y va a haber una ofensiva liberal burguesa que es previsible, pero creo que ya tampoco las derechas pueden hacer lo que les da la gana. Por ejemplo, las reacciones en Argentina a Macri son muy fuertes y se ha tenido que echar para atrás en varias medidas que hubiesen querido hacer; por lo tanto, los pueblos tienen instrumentos de resistencia bien ganados, han aprendido y no van a ceder. En Venezuela y el resto de América Latina, la gente no va a dejar que todo esto se pierda absolutamente; lo que se va a pedir es que se restablezca el programa original; pese a las confusiones y frustraciones, las expectativas siguen siendo muy grandes. Particularmente, me parece que el Frente Amplio, en Perú, tiene desafíos enormes, y no debe perder de vista que la izquierda no defiende gobiernos, la izquierda tiene que defender al pueblo al pueblo venezolano defenderlo de la agresión de una burguesía y una burocracia que lo han dejado en indigencia alimentaria y clínica. El panorama internacional, el terreno geopolítico luce adverso, pero si no sacamos lecciones todo será más difícil, es el desafío de una nueva generación procesar estos aprendizajes.

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[*] Militante de larga trayectoria en la izquierda venezolana, fundador del Movimiento 13 de Abril. Fue Viceministro de Planificación y Desarrollo (2002-2003). El presente texto resume la conversación sostenida con Ojo Zurdo en Caracas, agosto del 2016.


 
     

 

 

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