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Ojo Zurdo sale nuevamente a luz. Es una noticia alentadora en un contexto como el del Perú actual, donde escasean los espacios para el debate y el pensamiento crítico, y muchas publicaciones similares perecen en el esfuerzo. Pero Ojo Zurdo ha nacido para permanecer y contribuir a las tareas que explicitamos en la presentación de nuestro primer número. Esto gracias
al respaldo y acogida de nuestros lectores.

Ojo Zurdo nació luego de una intensa campaña electoral que posicionó al Frente Amplio como actor protagónico en el país, hecho que representa un impulso fundamental hacia la recomposición de las luchas de izquierda, luego de casi tres décadas de predominio neoliberal. La derrota de Keiko Fujimori en segunda vuelta y el actual gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, son otros aspectos que signan el actual momento político.

Hoy tenemos un nuevo gobierno que representa la continuidad del neoliberalismo y una avanzada de la derecha, la cual no debería olvidar que su ajustado triunfo electoral se debió al llamado de Verónika Mendoza y el Frente Amplio a votar por la democracia, impidiendo así el retorno de la mafia fujimorista al poder. La derecha articulada en torno a PPK, tiene la oportunidad de avanzar hacia una mayor institucionalización democrática, brindando impulso a la diversificación de la economía, así como a una efectiva y eficaz presencia del Estado en el territorio y entre la gente.

El Frente Amplio, por su parte, tiene planteada la tarea de construirse como instrumento de una izquierda social y política capaz de derrotar la hegemonía neoliberal. Se trata de una tarea de largo alcance, que pasa por la lucha electoral pero que no se agota en ella. Ad portas del cierre de esta edición, se ha hecho evidente que la enorme dimensión de este desafío se halla lejos de convocar a toda la izquierda realmente existente en el Perú. Ello no es una novedad. Muchas veces el coraje para asumir los retos históricos queda lejos de la estrechez de miras y, en el fondo, carencia de sentido democrático que aún arrastra la izquierda.

Nosotros consideramos que la posibilidad de hacer del Frente Amplio y el prometedor liderazgo de Verónika Mendoza una opción de gobierno para el país, reposa sobre todo en la coherencia de la acción, más que en la retórica de una (supuesta) unidad. En ese sentido, la crisis en la que se encuentra el Frente Amplio nos confronta ante el encargo expresado en el voto de casi tres millones de peruanos en las urnas: Construir unidad real, basada en una auténtica renovación de la izquierda como opción de poder y gobierno desde las luchas populares.

El presente número de Ojo Zurdo, tiene como tema central la discusión sobre la crisis del denominado “ciclo progresista en América Latina”. Se conoce así a la etapa que tuvo como protagonistas a una serie de movimientos y luchas antineoliberales: cocaleros en Bolivia, trabajadores sin tierra en Brasil, piqueteros en Argentina, indígenas y “forajidos” en Ecuador, sindicatos, masas urbano populares, entre otros actores sociales que rechazaron una opción neoliberal alimentada además por el proyecto del ALCA y la doctrina Bush. Fueron estos movimientos populares quienes abrieron nuevos horizontes desde los cuales pensar la política y las relaciones sociales, instalando otros temas en la agenda política como el reclamo frente a vulneración de derechos, la reivindicación de las identidades étnicas, la defensa del medio ambiente, hasta la propuesta de construcción de autonomía como proyecto político y la exigencia de socialización del poder.

Junto a las luchas de movimientos y organizaciones sociales claramente antineoliberales, fueron emergiendo los llamados “gobiernos progresistas”, los cuales parecían abrir la posibilidad de concretar algunas demandas de cambio e impulsar una articulación diferente entre economía y política, entre movimientos sociales y Estado, y, en algunos casos, entre sociedad y naturaleza. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, Brasil, entre otros países latinoamericanos, tuvieron la experiencia del acceso al gobierno de nuevos liderazgos y agrupaciones de izquierda. Sin embargo, en la práctica, tales gobiernos han presentado serias limitaciones para superar la matriz neoliberal. Entre sus logros resalta la reducción de la pobreza, pero que no se traduce una disminución de las desigualdades. A esto hay que añadir que los diferentes progresismos realizaron tímidas reformas del sistema tributario, aprovechando el auge internacional de los commodities, pero sin gravar los intereses de los sectores más poderosos. Esto se suma a las alianzas económicas de estos gobiernos con las grandes corporaciones transnacionales (agronegocios, industria, sectores extractivos, entre otros).

Un tema que nos interpela directamente es que los gobiernos progresistas quedaron entrampados en la llamada “cuestión eco territorial”, pues acentuaron la matriz productivista extractiva, más allá de las narrativa ecologistas y comunitarias que postulaban al inicio los gobiernos de Bolivia y Ecuador, o las críticas a la naturaleza rentista de la sociedad venezolana. La expansión del extractivismo ilustra la relación inherente entre la cuestión ambiental y la regresión de la democracia expresada en la obstaculización del derecho a la consulta, la criminalización de la protesta y el deterioro de derechos. Finalmente, los gobiernos progresistas optaron por concentrar el poder político, llegando incluso a reprimir disidencias y a los propios movimientos sociales.

Hoy estamos en un momento geopolítico en que las derechas se recomponen, al mismo tiempo que los sectores de izquierda buscan recomponerse y tomar nuevos aires. Ojo Zurdo aborda el tema presentando artículos sobre diversas experiencias: El Frente Amplio de Uruguay, que tras casi 30 años de existencia y tres periodos de gobierno muestra signos de agotamiento (Álvaro Campana). También el análisis sobre la situación en la Argentina de Macri, lidiando entre la herencia progresista de los Kirchner y la profundización neoliberal (Verónica Gago). Similar sentido tienen las reflexiones sobre Ecuador (Stalin Herrera), así como la disección sobre la crisis en Venezuela (Roland Denis). Incluimos también una reflexión sobre el gobierno de Ollanta Humala como experiencia de “progresismo que no fue” (Ramón Pajuelo). Debido a que la complejidad del tema no se agota en el análisis de experiencias aisladas, incorporamos también miradas de conjunto sobre la región, a través de los artículos de Massimo Modonessi y Alberto Gálvez Olaechea.

Junto a estas reflexiones, el presente número aborda la composición y posibilidades del flamante gobierno de PPK en el Perú, considerando las oportunidades para la izquierda peruana y los desafíos para los movimientos sociales. La discusión se plantea a través de un conjunto político-económica que rodea al flamante gobierno. Eduardo Ballón, Pedro Francke y José Luis Rénique analizan el contexto político inmediato y los escenarios para el accionar de la izquierda, en tanto que Roberto Machado y Oscar Dancourt examinan el esc enario económico.

A dichas colaboraciones sobre la coyuntura, se suman las voces de nuestros Diálogos Zurdos. Esta vez se evalúa el escenario postelectoral y los inicios del régimen, contando con la participación de los compañeros Verónika Mendoza, Eduardo Toche y Eduardo Dargent.

La sección Movimientos y sociedad, presenta artículos de reflexión sobre la reciente movilización #NiUnaMenos (Parwa Oblitas), las luchas por el territorio en Puno (Carlos Monge) y la empatía como fuerza movilizadora en la campaña del Frente Amplio (Jorge Millones).

En cuanto a la escena internacional, publicamos materiales que abordan tres temas importantes: Las elecciones en España (Laura Arroyo), el impacto de la aprobación del Brexit (Luis Rodríguez) y la firma del acuerdo de Paz en Colombia, que pone fin a un dilatado conflicto armado entre el Estado y las FARC (Anahí Durand).

Gracias a la colaboración de Jaime Guadalupe Bobadilla, tenemos el honor de publicar en nuestra sección Culturas y sentidos, un poema inédito del recordado poeta Manuel Scorza, cuyos versos siguen convocándonos a asumir la utopía de una izquierda transformadora del propio sentido de la existencia. Junto a ello, publicamos también un hermoso cuento de la narradora cuzqueña Karina Pacheco, así como un artículo de Víctor Hugo Pacheco en torno al escritor puneño Gamaliel Churata, y una nota de Daniel Mathews sobre la realización del JALLA. En los próximos números de Ojo Zurdo, incrementaremos las colaboraciones de creación artística y otros temas culturales.

Inauguramos también nuestra sección Pensamiento crítico, mediante la colaboración de Saskia Sassen, quien aborda la dimensión humana de la crisis capitalista, y de Yuri Gómez, quien escribe sobre la unidad de palabra y acción vital en José Carlos Mariátegui.

A partir de este número, abrimos una sección de humor político a través de la publicación de Ojo Mocho, gracias la colaboración de Hugo Avila Rojas. También incluimos las acostumbradas reseñas de libros.

Finalmente, no podemos dejar de agradecer a todos nuestros colaboradores. De modo especial a Jorge Miyagui, joven artista de fecunda trayectoria, quien preparó especialmente las viñetas que acompañan esta edición. En adelante, Ojo Zurdo convocará a diversos artistas a expresarse mediante sus viñetas. Agradecemos también la colaboración de Jorge Polar en el diseño de carátula e interiores, así como en el trazo definitivo del logo que nos identifica. En atención a las consultas de nuestros lectores, incluimos en esta edición un breve recuadro explicativo sobre el logo de Ojo Zurdo.


 
     

 

 

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