Culturas y sentidos

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#DonaTuPared.
Los colores de la rebeldía

Karen Bernedo

 
 


La primera vuelta de la última campaña electoral fue sin duda muy intensa y álgida. La ciudad se llenó de carteles, paneles publicitarios, pintas, spots de TV y radio. Los rostros de las y los candidatos invadieron calles y avenidas. Todo esto naturalmente significó grandes sumas de dinero que partidos políticos, militantes y simpatizantes debieron costear.

En el Frente Amplio no tuvimos estos recursos económicos. Lo que hubo de sobra fue mucha creatividad y cariño que los militantes y simpatizantes pusieron de manifiesto a través de la campaña #DonaTuPared, impulsada desde el Comité de Culturas del Frente Amplio.

#DonaTuPared fue una convocatoria abierta a través de las redes sociales, para que las y los vecinos pongan a disposición las paredes de su casa, con el fin de realizar murales creativos para visibilizar a través del arte la candidatura de Verónika Mendoza. La respuesta no se hizo esperar y la acogida de la campaña fue inmediata. Nos escribieron de distintas partes del país y, si bien los ofrecimientos nos desbordaron en fuerzas y en expectativas, significaron una gran inyección de esperanza.

Cada muralizada fue algo especial, el apoyo y la red de cariño que esta iniciativa construyó es algo que nos va a quedar en el alma siempre, como un bello aprendizaje de humildad y solidaridad. En un país donde se ha institucionalizado la “plata como cancha”, el “roba pero hace obra”, “la plata llega sola”, “los cocktails fantasma” y donde los políticos creen que todo se compra, esta campaña nos demuestra que la dignidad y la consciencia no
tienen precio.

El primer mural se realizó la primera semana de febrero en Huancayo y fuimos poco más de 4 personas. Para fines de marzo ya habíamos realizado más de 20 murales y en cada jornada éramos por lo menos una decena de personas. Ahí donde no había plata para paneles, carteles y afiches se abrió la calle y el corazón de la gente.

#DonaTuPared fue la prueba de que es posible hacer una campaña donde el motor principal no es el dinero, sino la esperanza y la voluntad de transformar el país, un desprendimiento conmovedor que fue como una flor en el fango de guerra sucia, insultos y bajezas que caracterizaron muchas de las campañas electorales.

No nos queda más que decir gracias. A cada vecino que nos dio su pared, a cada amiga y amigo que pintó con nosotros en este verano de sol inclemente, gracias a quienes anónimamente donaron recursos económicos y materiales, gracias por la buena onda, la comida, la bebida compartida, gracias a quienes soñaron con nosotros, a quienes le pusieron color a la rebeldía.

Tomábamos un descanso mientras mirábamos de lejos todo lo que generó el último mural en Huaycán. Un pequeño equipo de música con canciones rebeldes animaba la pintada. Vecinos, militantes, amigas y amigos de todas las edades, riendo, vacilándose, así de pura mística, de pura convicción en que algo nuevo está surgiendo. Nos miramos y dijimos: “esta campaña es hermosa”.