Movimiento y sociedad

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Los TLC, el TPP
y las promesas electorales

Daniel Mathews Carmelino

 


Durante varios meses hemos oído a los candidatos, de todos los colores, decir que se subirá el sueldo mínimo, que se protegerán los derechos humanos y los de la naturaleza, se protegerá la salud, se impulsará al campesinado, se renegociará el gas y un sinfín de promesas más. Faltaba no más que cantaran con Serafina Quinteras: “Traemos mil planes de todo tamaño / de todo calibre, de toda extensión / gracias a Mandrake, en estos seis años / vuelta de campana dará la nación”. Pero ¿será todo esto posible? No si es que se ratifica el TPP. No si siguen vigentes los TLC.

Veamos:
“Subirá el sueldo mínimo”: Gracias a los mecanismos de protección de la inversión presentes en el Tratado Bilateral Francia-Egipto la empresa Veolia demandó al gobierno de Alejandría por subir el sueldo mínimo. El resultado fue una multa de 82 millones de euros.

“Se protegerá el medio ambiente y los derechos humanos”: La empresa Occidental Petroleum, con sede en los Estados Unidos de Norteamérica, demandó al Ecuador por el cierre de su centro de producción petrolera en el Amazonas. Sin importar que la empresa estaba acusada de múltiples violaciones de los derechos humanos y destrucción del medio ambiente, el CIADI le impuso al país vecino una compensación de 1.760 millones de dólares (2.400 millones con intereses).

En uno y otro caso se aplicaron dispositivos que permiten a las empresas denunciar a los Estados por cualquier medida que afecte sus “ganancias previstas”. Le llaman “expropiación indirecta” y hay tribunales especiales para resolver estos temas. Tribunales del Banco Mundial, la Unión Europea y otros similares. Tienen más valor que los tribunales nacionales y a ellos no pueden recurrir ni los Estados ni las personas. Las empresas tienen una protección privilegiada. Mientras los TLC nos envían al CIADI (Banco Mundial) el TPP que está en camino de ser ratificado por el Congreso peruano permite a la empresa elegir a que tribunal de estos va.

“Protegeremos la salud”: El TPP no es un tratado de libre comercio. Es más bien una Declaración de los Derechos Empresariales que viene a remplazar a la de Derechos Humanos que nos ha regido por medio siglo. Uno de estos es el de “derecho de autor”. El nombre es medio confuso. En lo que se refiere a las medicinas no protege a quien investigó el producto, el autor, sino a quien lo financió, el “laboratorio”. Y la protección es una restricción a la posibilidad de medicamentos genéricos, de los que depende la salud de los sectores más empobrecidos.

“Se impulsará al campesinado”: Con el TPP nos viene de contrabando el convenio UPOV-91 que impulsa a los transgénicos, se privatiza la semilla, se daña toda la vida agrícola.

“Se renegociará el gas”: ¿Se acuerdan lo que pasó cuando el pueblo de Arequipa se opuso a Tía María? Ollanta declaró, sin ninguna vergüenza, que el Estado peruano no podía hacer nada y le pidió a la empresa que sea ella la que suspenda o no el proyecto. El Estado ya no tiene soberanía. Así que se renegociará el gas si las empresas tienen ganas de hacerlo.

Todo esto lo saben los candidatos. Y sin embargo ninguno dijo nada sobre el TPP en el debate presidencial. Estuvieron callados durante meses. Trataban de demostrar que eran buenos muchachos, que se portarían bien, que jugarían con las reglas del juego que les pusieran, que serían buenos administradores del Estado capitalista y punto. Al final, pero solo al final, la única que se pronunció fue Verónika Mendoza. Se logró animar luego de cinco marchas contra el TPP.

Peruanos contra el TPP
Detrás de estas cinco marchas estuvieron Las Zonas. Fue un trabajo intenso de organización. Lo primero que se comprendió fue que no se trataba de la “Ley Pulpín”. En las batallas del año pasado teníamos a la población informada y a nuestro favor. Ahora las marchas serían más pequeñas. Muchos activistas de antaño estarían, además, en la campaña. En realidad era un atrevimiento proponer una agenda distinta en medio del proceso electoral.

La primera tarea era, entonces, informar. Lograr una población informada que acepte nuestra idea: de ratificarse el TPP las elecciones no tienen ninguna importancia. En verdad, con todas las limitaciones que nos imponen el próximo gobierno solo podrá discutir si le hace un monumento a Lolo Fernández o a Manguera Villanueva. Los medios estaban cerrados a toda información y no había medios para un periódico. El camino que quedaba era crear un fanpage. Eso fue “Peruanos contra el TPP”.

La respuesta nos sorprendió a nosotros mismos. Ya no fuimos solo Las Zonas los que poníamos el hombro, comenzaron a llegar de las universidades, de los sindicatos; el Colegio Farmacéutico organizó un foro sobre las medicinas genéricas; la CNA otro sobre la defensa de las semillas. Los ciudadanos no organizados se sumaron. Al día de hoy (3 de mayo) tenemos más de 50,000 seguidores de la página. De ahí nació la idea de que las movilizaciones debían ser llamadas no por Las Zonas sino por Asambleas Ampliadas.

Los únicos ausentes seguían siendo los partidos. El aborto, la unión civil, la legalización de la marihuana los tenía ocupados. Ya lo dije, era una osadía proponer que la agenda era otra, que el centro del debate nacional debía ser el TPP. Y con todo el miedo que eso supone convocamos a la primera marcha. Y con ello la primera sorpresa: el movimiento era nacional. En la derogatoria de la ley de empleo joven, de la que nacen Las Zonas, las marchas eran solo en Lima. Apenas convocamos a la primera marcha contra el TPP se fueron sumando las provincias. En total ha habido 14 marchas un mismo día.

Y luego más sorpresas. Se sumaron los países. Chile, México, Argentina en primer lugar. En el Facebook se puede encontrar “México contra el TPP” o “Chile mejor sin TPP”. Por último se organizó una marcha conjunta contra el TPP (que afecta a los países del Pacifico) y contra el TTIP (que afecta a los del Atlántico).

No al TPPK
Jamás sabremos cuántos de los votantes de Verónika o de Goyo han sido producto de estas marchas. Nosotros decíamos que no nos pronunciábamos sobre las elecciones y que no nos importaba por quien votes si salías con nosotros a la marcha. Pero queda claro que quien marchaba con nosotros difícilmente votaría por los candidatos que apoyan el TPP.

Y, sin embargo, son estos candidatos los que han pasado a la segunda vuelta, los que van a gobernar. Esto ha repercutido un bajón en las ganas de movilizarse. Las elecciones ya han sido ganadas por ellos. Ya nada impedirá que se ratifique el TPP.

Solo tenemos una salida: el gobierno de la calle. Los próximos años debemos llenarlos de 26 de enero: el pueblo movilizado derogando leyes. Para eso tenemos que revertir el bajón y no podemos hacerlo solos. Ni Las Zonas, ni el Frente Amplio tenemos, solos, la fuerza suficiente para cambiar el panorama. Tenemos que sumar. Tenemos que acabar la dinámica de un movimiento social que rechaza cualquier organización partidaria y una izquierda institucional que no se quiere mover. Tenemos que incluir a todos.

De lograr esta unidad en los hechos nuestras fuerzas son claras. Hace tiempo que no sacaba la izquierda una votación tan alta. Somos la segunda fuerza del Congreso. Cuando, en Francia, la LCR tuvo un triunfo parecido llamó a los demás a formar un nuevo partido anticapitalista más allá de las diferencias anteriores. El problema es que el FA lo que ha hecho es cerrarse más e insistir en su dinámica institucional. Hace tiempo también que no teníamos tantas movilizaciones seguidas. Que no hayan sido llamadas por Las Zonas sino por Asambleas Ampliadas es un paso hacia la unidad de todo el movimiento. Pero tenemos que lograr que a estas Asambleas vayan no solo organizaciones sociales (zonas, sindicatos, universidades) sino también los partidos de izquierda. Ganarlos a nuestra dinámica supone deponer el sectarismo de algunos compañeros.

Tenemos muchas tareas por delante. Y éstas no están relacionadas al debate de cómo votamos o no. Tienen que ver más bien con cómo organizamos una oposición movilizada y consciente al próximo gobierno. Gane quien gane la lucha está en la calle.