Coyuntura

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Cierre del telón electoral 2016:
Resultados de la segunda vuelta y
escenario inmediato

Comité Editorial de OjoZurdo

 


Acaba de ocurrir la segunda vuelta con la cual culmina el proceso electoral 2016. Al cierre de esta edición de Ojo Zurdo, a la luz de los avances oficiales y de los sondeos realizados por diversas encuestadoras, podemos hablar de una estrecha victoria de Pedro Pablo Kuczynski, candidato de Peruanos por el Kambio (PPK), quien sobrepasa apenas el 50% y logra convertirse en flamante Presidente electo del país. Casi pisándole los talones, Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular (FP), obtiene el respaldo de prácticamente la otra
mitad del electorado.

A pesar del ajustadísimo resultado, lo principal a destacar es la derrota del fujimorismo en las urnas. Hasta la última semana antes de la segunda vuelta, todas las proyecciones le otorgaban a Keiko Fujimori una cómoda victoria (entre 4% a 6% por encima de PPK). De modo que incluso un estrecho resultado en su contra, muestra que el logro de la segunda vuelta ha sido frenar el retorno al poder absoluto de la mafia de los Fujimori y sus aliados. Se trata de un resultado que puede atribuirse fundamentalmente a tres factores, los cuales se concatenaron durante la última semana antes de la segunda vuelta, logrando revertir la tendencia de respaldo al fujimorismo existente hasta entonces.

Un primer factor es la escandalosa información respecto a los vínculos entre la candidatura fujimorista y el narcotráfico, que fue respondida con el intento de manipulación mediática al peor estilo “Chlimper - montesinista”. Ello permitió que en el último debate electoral Kuczynski logre mejorar su desempeño mediático, merced a recordar la corrupción de la dictadura y advertir del riesgo de un narcoestado.

Un segundo factor puede verse en la activa movilización de tanta gente de a pie, sobre todo el martes 31 de mayo durante la impresionante marcha “Keiko no va”, realizada en Lima y otras ciudades del país y el exterior. Se trató de un acto de masas que demostró en las calles el repudio de distintos sectores al retorno del fujimorismo.

Un tercer factor a destacar fue la decisión de Verónika Mendoza, ex candidata del Frente Amplio, de otorgar su explícito respaldo a PPK en las urnas a través de sendos mensajes en castellano y quechua. Se trató de una decisión doblemente consecuente, considerando el escenario más amplio del país, así como las discrepancias al interior del propio Frente Amplio en torno al tema. Verónika Mendoza pudo asumir una cómoda posición de espectadora en la segunda vuelta, pero prefirió dejar atrás cualquier ambigüedad, arriesgar su imagen y optar sin ambages por el país y la democracia a fin de cerrarle el paso al fujimorismo. Se trató, sin lugar a dudas, de una decisión valiente y a la altura de su liderazgo, gracias a la cual ha logrado convertirse en ganadora política de la segunda vuelta, dejando a PPK el triunfo meramente electoral.

Tras el cierre del telón electoral del 2016, el liderazgo de Verónika Mendoza excede largamente los predios de las minúsculas organizaciones de izquierda, logrando proyectarse a un amplio sector de la sociedad peruana. En el futuro inmediato, dicho alcance podría permitir al Frente Amplio consolidarse en términos organizativos, encarnando así una real alternativa de transformación social en el país. Ello requiere que en adelante las agrupaciones del Frente Amplio, así como otras organizaciones de la izquierda social y política, puedan ser capaces de asumir con responsabilidad el encargo histórico de construir una fuerza política amplia, con capacidad de representar una alternativa de cambio ante la hegemonía neoliberal.

Sin duda, resulta preocupante que la mitad de los peruanos haya otorgado su apoyo a la mafia de los Fujimori y sus aliados, la cual en los próximos cinco años gozará de mayoría absoluta en el Congreso. Ese resultado expresa el fracaso de una transición democrática que se hizo sin tocar el modelo económico neoliberal y la ilegítima Constitución fujimorista. Pero además, muestra las consecuencias del continuismo neoliberal adoptado por todos los gobiernos electos después del fin de la dictadura de los 90s. El breve gobierno de transición (Paniagua) no se propuso enrumbar el país hacia nuevas reglas de juego políticas y económicas. La derecha peruana en el poder (Toledo y García), asumió la democracia según sus propios intereses inmediatos, reduciéndola a la esfera política y asumiendo a rajatabla la idea de que el “chorreo” del crecimiento económico podría contentar a los pobres y excluidos. En cuanto al nacionalismo (Humala), una vez en el gobierno traicionó completamente su discurso y a sus electores, cumpliendo el triste papel de hacer el trabajo sucio para el continuismo neoliberal que se encuentra en la base del retorno electoral del fujimorismo.

Para los años venideros, queda planteado el reto de articular una izquierda que pueda procesar internamente las indispensables discrepancias y hasta diferentes maneras de ver el mundo, compartiendo sin embargo la firme voluntad de construir una nueva alternativa política, social y cultural verdaderamente democrática y anti-neoliberal. El Frente Amplio tiene planteado el triple desafío de encarnar la oposición al nuevo gobierno de derecha de Kuczynski, actuar como segunda fuerza política del Congreso y avanzar simultáneamente las urgentes tareas de su consolidación organizativa y programática, en estrecho vínculo con las luchas y procesos de construcción de alternativas populares y ciudadanas. Se trata de una agenda difícil de asumir, pero es también una responsabilidad de cara al futuro inmediato del país.