25 de julio de 2019

 

La sonoridad poética de Enrique Verástegui.
Una aproximación

(Lima-Perú, 24.04.1950 - 27.07. 2018)

 

 

 

Carolina O. Fernández

     
 


Una tarde de noviembre llegamos a una hermosa casa en Cañete, con mi gran amigo el poeta Miguel Ildefonso. Con una sonrisa afable y muy contento nos recibió el poeta mayor Enrique Verástegui, nos abrió su corazón, su bella biblioteca de más de 10, 000 libros. Desde entonces estrechamos una gran amistad  y renové mi admiración y aprecio que se había iniciado un año antes con la lectura de Angelus NovusEn los extramuros del mundo.

Enrique Verástegui desde pequeño fue un gran lector, devoró todo lo que halló en su biblioteca, la literatura en primer lugar, pero también los textos de filosofía, historia,  matemática y economía política. Estudió economía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, mas su no ser habló siempre poesía. Junto a Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz integró el movimiento Hora Zero.  Amaba la música clásica y también los acordes de Santana, Adamo, Dylan, The Beatles.

Su vasta obra comienza en 1971, cuando se publica por primera vez  En los extramuros del mundo, luego Angelus novus I (1989) Angelus novus II (1990), Monte de goce (1991), Taki onqoy (1993), Albus (1995) Teorema de YU, Bodegón, Poemas recuperados (2017)  Splendor (2013), entre muchos más.

Recuerdo que el 2013, me mostró emocionado el primer ejemplar de Splendor: epistemología y épica de la complejidad, obra monumental que le acababan de enviar  de México gracias al esfuerzo del escritor mexicano Yaxkin Melchy y a editoriales cartoneras.

La poesía de Verástegui posee un pluriverso propio, una estructura interna compleja cuyos elementos se interrelacionan y estas con la sonoridad del mundo y el lenguaje. Poesía sonora, Verástegui cantaba sus creaciones.

En una primera y preliminar aproximación a su obra, podemos dividirla en dos partes, una  en la que su poética  se nutre de la tradición europea, en particular la francesa, se siente la energía de Saint-John Perce y al mismo tiempo se conjuga la espiritualidad  del soul, el gospel, el blues; su poética  se siente como un canto de búsqueda y religiosidad amatoria dichos y escritos con la energía y fuerza de las comunidades afroamericanas pero poetizado desde el corazón de Cañete, viajando por el mundo, desde la sensualidad de <<a  la molina no voy más>>, que se convierte en  una especie de río /panalivio desbordante:

y tú junto a mí convertida en mi aliento escuchándote
aprendiendo de ti a la Molina no voy másesa canción negra
arde en mi pecho, me aplasta, levanta, avienta a decir no
contra todo.
Cada uno recuerda su primera caída.
Cada uno recuerda paso por paso los pasos que fue dando y
los que no dio porque en uno mismo está el propio enemigo.
Y yo me levanto para luchar contra mí —y me tengo miedo.
Lo perfecto consiste en desabotonarnos el torso mientras
vamos salvajemente penetrando en esta selva de arenas
movedizas
y tu vida o mi vida no ruedan como esas naranjas plásticas
que eludimos porque tú y yo somos carne
y nada más que un fuego incendiando este verano.

Y al mismo tiempo el cuestionamiento a la civilización de la barbarie, la alienación del trabajo,  la migración, la violencia estructural que desata los impulsos más destructivos. Su lenguaje encarna una atmósfera emocional e histórica marcada por los procesos migratorios, la supervivencia cotidiana en las calles , en una ciudad devorada por las carencias,  la mecanización, el cemento, en un país dolorosa e históricamente herido:

ahora ya puedo decir que tus palabras huelen a manzano y
los manzanos son gente sencilla que ignora el uso de la
palabra gente que ignora el mal uso de la palabra
ahora sé que nada se perdió
y aprendí que el verso más claro está garabateado sobre la
pared de los baños
y voy recitándolo con voz sonora en medio de la calle
mientras me alejo y llevo a Lezama prendido como un laurel
sobre el ojal de mi camisa
yo no quiero brillar con esa intensidad de aviso Phillips
yo tengo un brillo en las pupilas
tan claro como el verso más claro que ahora voy gritando por
estas páginas sórdidas
*****(De: Primer encuentro con Lezama)

Su apuesta fue por Eros, por la erotización de la vida, pero no por influencia  de la lectura de Marcuse, de quien ciertamente leyó Eros y la civilización y El hombre unidmencional, porque era un lector voraz y multidisciplinario, si no a partir de su propia experiencia vital y cultural  en un contexto de violencia que acorrala la existencia sobre todo de la mayoría de la población afroindolatinoamericana. Es esto lo que lo acerca a los filósofos de la Escuela de Frankfort que vivieron y combatieron la civilización de la barbarie en la búsqueda de un lenguaje y una vida distintas.

IX
Una gota de rocío es un océano para la Encarnación
Divina,
El Dios-hombre morando entre flores,
donde la Pakarina trae serenidad
y el mundo que conociste no será el mundo que verás.

Ante la crisis y corrupción del lenguaje político, económico y estético, en una segunda parte de su obra se aprecia  la búsqueda creativa de un decir nuevo, un sujeto social distinto, un <<no ser>>, un sujeto colectivo con una nueva ética que radica en la conjunción del bien, la belleza, el goce, el disfrute, la generosidad  que se nutre de la ética  del cuidado mutuo y la reciprocidad, tan cara en la tradición de nuestros pueblos y que en su poética se abre  a  lo mejor de la tradición occidental, de oriente, el budismo y el sentipensar de las mujeres. Recuerdo, su interés y  gran aprecio por la creación y reflexión intelectual de numerosas mujeres, vale mencionar su emotivo canto a Julia Kristeva, feminista de la diferencia, como expresión de ese reconocimiento.

La poética de Enrique Verástegui encarna la búsqueda de un lenguaje que aspira a la visión total de la existencia a través de la escritura de diversos géneros, la novela, el teatro, la crónica, el ensayo, pero todos ellos  concebidos desde la poesía.

La poesía de Enrique Verástegui impactó en los poetas de los 90, en un contexto de crisis del lenguaje político, económico, estético, de crisis de paradigmas, de conflicto armado, de muerte y genocidio, de  corrupción, entonces su propuesta no pretendió dirigir, uniformar los lenguajes. Su poética se hizo ajena a todo poder: <<Toda belleza no se corresponde al poder sino a la eternidad>>, por eso la cercanía de las juventudes.

 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo