29 de abril de 2019

 

Podemos ante las elecciones españolas

 

 

  Gabriel Valenzuela
 

 

 
 


España y Portugal podrían iluminar la vía de un nuevo rumbo a la izquierda en Europa. La victoria electoral del PSOE remitió a la singularidad de España frente a un mar de partidos de extrema derecha en auge en el contexto de una Europa quemada y aferrada al inerte extremo centro neoliberal.

En la imprevisibilidad de la noche del domingo en la que todas las posibilidades estaban abiertas y la lucha entre encuestadores que afirmaban ver algo de luz frente a los puzles desencajados y números desasociados en los tiempos del Big Data, el PSOE logró movilizar a su electorado (convocando unas elecciones anticipadas para prevenir la contaminación electoral de mayo y ante unos resultados desastrosos en Andalucía con la formación del gobierno trifachito o bloque de Sevilla) y los resultados lo demuestran. El PSOE logró 123 escaños frente al hundimiento del PP que pasó de 136 a 66 diputados (un colapso total), y el que ahora se proclama como el nuevo líder de la oposición, Rivera con su partido Ciudadanos que pasó de tener 32 a 57 diputados. Esto es inexplicable sin la súbita irrupción en el congreso del partido fascista VOX con 24 escaños y el apoyo de 2.6 millones de votantes, que ha logrado tumbar las directrices de la nueva cara del PP, Casado, y la radicalización de los polos nacionalistas vascos y catalanes (los representantes de Esquerra Republicana de Catalunya gritaban anoche el famoso “¡no pasaran!” habiendo obtenido 15 diputados en Catalunya). Vox no es un terremoto político en la España de hoy, pero si altera los ejes de la derecha y polariza los ejes nacionalistas. Veremos hasta donde son capaces de llegar los próximos años.

La estrategia discursiva de UP – por la justicia social y un Estado plurinacional

A pesar de los tropiezos de Unidas Podemos y su constante hundimiento político tras la ruptura de Iñigo Errejón con la dirección general (debido a discrepancias estratégicas) y la lucha constante contra toda la maquinaria estatal dirigida por el PP, las infames "cloacas" del Estado que hicieron pensar al electorado que Podemos estaba financiado por Venezuela, el partido impulsó una campaña de “control de daños” para mantener la cohesión de sus militantes y más cercanos simpatizantes para evitar la fuga de votos al PSOE (UP cayo de 71 a 42 escaños). En cuanto a la estrategia discursiva populista (la principal según el enfoque Laclauniana llevada a la práctica por parte de los dirigentes de PODEMOS) esta se puede caracterizar por el renacer de un antagonismo duro que disputó dos significantes flotantes claves en España (en formación y en estado de abierto a la contestación política): por un lado, disputó el espacio de la izquierda articulando un nuevo discurso popular contra los poderes fácticos del Estado (las cloacas del Estado), los medios de comunicación cómplices de haber generado espacios para las mentiras del PP, el personaje mediático de Eduardo Inda (director de “El Mundo” noticias) y el IBEX 35 (los grupos de poder económico de España) luchando por el sentido de las palabrasjusticia social, patria y democracia. Por otro lado, acertó en jugar la carta legalista para disputarle el espacio nacional y constitucional a una derecha consagrada con la defensa de la “unidad de España” y la “constitución del 78”, reafirmando los aspectos progresivos de la Carta Magna para que se cumplan sus artículos con respecto al sistema tributario justo, los derechos laborales de los trabajadores, la justicia social aclamada por la marea morada de las mujeres y por último, la defensa de una España plurinacional (eso sí un poco debilitado en este terreno del juego electoral). En este aspecto, la formación Unidas Podemos rearticulo el significante flotante de “constitución”, “estado de derecho” y “lo legal” para su propio campo, contra los usos más conservadores monopolizados por la derecha española.

Es indudable que Unidas Podemos ha pasado de defender un proceso constituyente para cambiar el régimen del 78, a una segunda fase caracterizada por una transición democrática, y de esta, a una tercera fase, en la cual ha tenido que defender los aspectos progresivos de la Constitución Española (podríamos decir que Podemos ha pasado de una trayectoria antagonista a una agonista y recientemente, ha traído de vuelta el antagonismo duro en esta campaña política). Pero esto no se debe a una traición a las bases o su programa, sino que se basa en la falta de anclaje (no esencialista) que constituye la estrategia populista, que depende de la correlación de fuerzas plasmada en identidades abiertas en formación y en constante disputa. En otras palabras, UP ha tenido que disputarle el espacio a la derecha en temas constitucionales para ampliar el horizonte democrático de lo que significa ser un ciudadano español en un país en el que viven muchas naciones, formas de sentir y de latir el sentido de lo nacional como en el tema territorial; el caso catalán y vasco.

Porvenires

Hay dos temas claves que se suman a la etapa post-electoral en España. En primer lugar, la posibilidad de formar un gobierno progresista en España que afronte con éxito el tema territorial y siga enfrentando las políticas neoliberales impuestos por el bloque histórico europeo (no olvidemos que las elecciones para el Parlamento Europeo se realizan en mayo). Y en segundo lugar, se abre la posibilidad de nuevas coaliciones autonómicas y municipales tanto de derechas como de izquierdas para controlar la soberanía regional con la realización de elecciones a este nivel el próximo mes de mayo.

En lo que respecta a la formación de un gobierno progresista, le toca jugar la pelota a Pedro Sánchez para saber si es capaz de subalternizar a los poderes facticos dándole una salida a la portuguesa a la crisis política que vive el país desde el 2014 con una coalición con UP, Compromís e Esquerra Republicana de Catalunya y el Partido Nacionalista Vasco (con el nuevo punto de mira siendo el de ganar el espacio político de las autonómicas y municipales en Mayo) o si prefiere consolidar el espacio de dominio con el partido naranja, Ciudadanos (una irradiación política de los grupos de poder económico). Los grupos fácticos defienden sus privilegios con términos como “estabilidad”, “responsabilidad institucional” ante la amenaza “populista y los proetarras” y el revival del “bipartidismo” a la antigua solo que con su cuerpo político (Ciudadanos), y la apuesta por la consagración de una unión entre el PSOE y Ciudadanos, como bien ha declarado Ana Botin, presidenta del Banco Santander (una de las personas con más poder en España). Si se logra lo primero, Podemos habría logrado conseguir los objetivos del Pacto de Lisboa entre las izquierdas europeas(habiendo desterrado la trayectoria fallida de SYRIZA en Grecia) junto al modelo delineado por el Bloco de Esquerda portugués (y el nuevo terreno de batalla sería el de ganar las elecciones en Francia con la Francia Insumisa), haciendo posible una nueva resurrección de la estrategia gramsciana de izquierdas a nivel europeo (aquí es imposible olvidar la gran influencia de la escuela de Amsterdam. Tiene una influencia innegable a la hora de debatir sobre la construcción de un nuevo bloque histórico a nivel inter-estatal). El futuro de Europa aún se encuentra en disputa ya no por el centro que había dominado hasta entonces la política sino por los extremos que permitirán gobiernos en los diferentes entramados nacionales.Es por ello que la izquierda (popular y nacional) ha de empujar los límites de lo posible en una Europa controlada por un bloque histórico dominante neoliberal para construir una nueva vía intra-estatal y supranacional a largo plazo.

El espacio político en las próximas elecciones autonómicas se abrirá aún más ahora que la izquierda socialdemócrata entra con fuerza y la derecha se encuentra fragmentada. Lo más probable es que estas elecciones le den un impulso a la izquierda para que pueda reafirmarse como el timón del cambio en las autonómicas y la formación de coaliciones progresistas en las próximas elecciones de mayo. Además se verá hasta qué punto podrá el significante flotante territorio y nacional ser de utilidad para las fuerzas polarizadas (la derecha medieval y las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas).

Bibliografía:
Economidou, Mary (2019) Introducción al populismo: Entrevista a YannisStavrakakis, LaTrivial, recuperado de:  https://latrivial.org/yannis-stavrakakis-el-termino-populismo-no-cobro-un-valor-negativo-hasta-los-anos-50/

Franzé, J. (2017). La trayectoria del discurso de Podemos: del antagonismo al agonismo. Revista Española de Ciencia Política, 44, 219-246

Juste, Rubén (2017), IBEX 35: una historia herética del poder en España, Madrid: Capitan Swing

Mouffe, Chantal (2018), Por un populismo de izquierdas, Buenos Aires: Editorial Siglo XXI

 

 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo