20 de abril de 2019

 

Alan García y la deuda con los Pueblos indígenas

 

 

  Natalí Durand Guevara
 

 
 
“Ha temblado la tierra señorita, ya ha muerto ese asesino, ha temblado la tierra hoy por fin los guerreros que murieron en Bagua van a descansar en paz” (jefe Awajún)
 
 


A lo largo de estos días se han escuchado infinidad de comentarios sobre la muerte del expresidente Alán García Pérez, se ha escuchado desde que es un cobarde, hasta que es el último gran líder político del siglo XX y que dentro de poco se convertirá en un mito. No me es posible leer la palabra “mito” sin pensar en los “ciudadanos que no son de primera categoría, en los perros del hortelano”, en el pueblo awajún, quienes se levantaron para defender su territorio y fueron asesinados por efectivos de la policía en pleno segundo gobierno del señor García y por mandato suyo. Tampoco dejo de pensar en los asháninkas de Junín y como fueron abandonados por el estado, sobreviviendo ocultándose en el monte para no ser capturados por los sinchis[1] , ni por sendero luminoso.

El recuerdo de los asháninkas del primer gobierno de García entre el  1985 y 1990, trae consigo revivir viejos traumas, las políticas generadas por su gobierno y la feroz represalia de los sinchis al acusarlos de ser complices del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso (PCP- SL). Fueron diversos los líderes asháninkas que mueren a manos de los sinchis entre ellos “Máximo Antunez[2] ”, torturado en el cuartel de Mazamari en el año 1987 sindicado de ser senderista. A este los asháninkas recuerdan como un gran líder, un “pinkatzari” de quien a pesar de haberse comprobado su asesinato para los asháninkas nunca murió sino que luego de la tortura provocada por los sinchis los ayudó a generar una estrategia para salvar a los otros asháninkas, creando las “Rondas Nativas”, para ellos aún sigue ahí detenido por los sinchis y en esta idea, se imaginan que es consultado por los militares, cada vez que lo consideran necesario.

Cuando pienso en líder, me vienen a la mente “pinkatzaris” como Máximo Antunez o Alejandro Calderón[3] , quienes guiaron a su pueblo, ayudaron a titularse y les enseñaron a organizarse como comunidad, guiandolos en los enfrentamientos con otros pueblos, contra sendero, el MRTA o contra el Estado. Se sabe que un “gran pinkatzari” ha muerto porque la precede una gran tormenta que sacude la tierra, los chamanes o sheripiaris la interpretan como el fin de un ciclo, y el inicio de una nueva misión, posteriormente se tejeran historias de cómo logró vencer a la muerte. En ese lado del Perú no hubieron tormentas, es presagio que ningún líder ha muerto, porque un líder se sacrifica por su pueblo, lo defiende poniéndolo sobre su propia vida, un líder no huye de la justicia enfrenta los latigazos cuando les son impuestos por la comunidad.

El recuerdo sobre el expresidente Alán García para otro pueblo de la amazonía como son los awajún es más reciente y ligado a la lucha la promulgación  legislativos promulgación de los Decretos Legislativos (DL) 1064[4] y 1090[5] los cuales favorecían a las empresas extractivas, esta lucha unió a tres grandes pueblos jibaros: los awajún, wampis, y los shawis, quienes estuvieron un mes levantados en lo que ellos conocen como “la última gran guerra”. Este levantamiento duró más de un mes; hasta que un 5 de junio del 2009 la respuesta estatal fue brutal, el ejército ingreso a territorio awajún por cielo y tierra, con la finalidad de terminar con la huelga emprendida. Este enfrentamiento dejó un el saldo oficial de 10 indígenas awajún muertos y 40 heridos, además de 23 policías caídos. Sin embargo, según los propios awajúns fueron más de diez indígenas muertos y que habrían desaparecidos sus cuerpos arrojándolos al río Amazonas. Ese día reino el desconcierto, no se sabía cuántas personas habían muerto; este suceso ha sido conocido como el “Baguazo”.

Fue solamente luego de varias semanas que el Estado respondió, acusando como responsables a los dirigentes nacionales de AIDESEP por alentar el levantamiento, pero además los únicos considerados culpables y por ende encarcelados fueron los nativos. Ningún miembro del gobierno asumió la responsabilidad política, no se pidió disculpas.

A casi diez años de este lamentable suceso, el 17 de abril en Bagua hubo un sismo[6] , la tierra tembló como pocas veces lo hace en Bagua, los chamanes lo interpretaron como la muerte de un demonio, remontándose a un antiguo relato mítico “cuando un demonio desaparece de la tierra ésta tiembla porque se abre para que entre y nunca salga. Y que las almas que sufrieron por su causa descansen de una buena vez”, ese mismo día horas antes se había quitado la vida el expresidente.

Para Alan García los pueblos indígenas no eran ciudadanos de primera clase, como lo expresó alguna vez “no le pueden decir cuatrocientos mil nativos a veintiocho millones de peruanos, tú no tienes derecho de venir por aquí, ese es un error gravísimo y quien piense eso quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo, en el pasado, estas personas no son ciudadanos de primera clase”[7] , a esos pocos indígenas se les podía abandonar en el conflicto armado interno, se les podía despojar de su territorio sin previo aviso y no debían protestar. Recordemos que en su segundo gobierno fue donde se dieron más concesiones a las empresas extractivas, se incrementaron las políticas neoliberales y muchos líderes indígenas de la amazonía fueron perseguidos y encarcelados por oponerse a estas y defender su territorio.

No ha muerto un líder, no ha nacido un mito, no ha muerto un pinkatzari, ni mucho menos un yácha[8] ; se quitó la vida una persona que nunca tuvo la grandeza de pedir perdón por las muertes causadas a tantas personas, que despreció a los diferentes pueblos que componen el Perú, se fue con las manos manchadas de sangre y así será recordado.

Bibliografía:
Arent, Hanna (1964) Eichman in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil, New York, The Vinking
Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003)
Durand Guevara, Anahí (2009) Tierras de Nadie, Lima: SER
Gambetti y Leticia Sabsay (eds) Vulnerability in Resistance. EE. UU.: Duck University Press.
Ortner, Sherry (2000). “Resistance and the Problem of Ethnographic Refusal”. Comparative Studies in Society and History.

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[1] Los sinchis son una unidad de la Policía Nacional del Perú (PNP) especializada en la lucha contra subversiva y antinarcóticos. Entre los años 1980 y 1990 según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) cometieron crímenes de lesa humanidad contra la población quechua, así como también contra la población asháninka.
[2] Son diversos los testimonios de la muerte de Máximo Antúnez, pero la mayoría coincide en que los sinchis se lo llevaron secuestrado al cuartel de Mazamari por confundirlo con miembro de sendero luminoso, sin embargo, los relatos oficiales señalan como culpable a Sendero Luminoso.
[3] Líder asháninka de Puerto Bermúdez Oxapampa asesinado por el MRTA
[4] http://www.latinreporters.com/perouDecret1064.pdf
[5] http://www.legislacionforestal.org/archivos/varios/2010/01/DL-1090.pdf
[6] https://elcomercio.pe/peru/amazonas/sismo-magnitud-5-5-registro-amazonas-manana-informo-igp-noticia-nndc-627480
[7] https://www.youtube.com/watch?v=3ekPeb6nMnw
[8] Se dice “yácha” a los sabios awajún.

 
     

 

 

Revista Ojo Zurdo